Nuestras fantasías hechas realidad…

Le solicité al taxista me dejara justo a dos cuadras del hotel, necesitaba caminar un poco y respirar, estaba sumamente ansiosa, ¿nerviosa?, tal vez, sin embargo totalmente decidida, esa noche Álvaro y yo nos encontraríamos y haríamos nuestra fantasía realidad, tendríamos sexo real, piel con piel.

Nos conocíamos “virtualmente” hacía poco más de un año, habíamos compartido largas charlas que posteriormente derivaron en exquisitas sesiones de ciber-sexo, él era un tipo extremadamente sexual, un depravado seductor, un amante confeso y devoto del sexo anal, era su locura. Yo apenas empezando a conocer los alcances del ciber-sexo, en principio me sentía algo cohibida al mostrarme atrevida en la web cam, ya posteriormente había logrado desnudarme por completo y masturbarme con toda la excitación y morbo que la situación ameritaba. Había llegado a experimentar fuertes corridas con Álvaro, él era experto y su polla no tardaba mucho en estar totalmente erecta, él la mostraba sin ningún reparo, ambos nos excitábamos con nuestra charla, con nuestro cuerpo y finalmente nos corríamos quedando satisfechos.

El insistía en que usara mi “juguete”, un dildo de cierto tamaño y grosor en mi ano, él siempre estaba con el pendiente de que yo disfrutara de mi ano tanto como lo hacía de mi coño, cada sesión de ciber-sexo lo intentaba, pero mi ano seguía negándose, yo usaba en él un dildo más pequeño o mis dedos.

Álvaro hacía evidente el gran deseo de lo que siempre abiertamente llamaba “romperme el culo”.

Nunca se lo dije, pero además de lo abrumador que era en cuanto al sexo, me gustaba que poseía una forma muy natural de ser, cero poses, directo, claro y además tenía un toque encantador, que no era el tradicional, era propio de él, algo tosco, pero a mí me gustaba. Me parecía alguien sencillo en su forma de ser, con unos deseos y unos bajos instintos sexuales que me dejaban sin aliento.

Faltaba aun media hora para las siete de la noche, nunca imaginé que estaría tan nerviosa por verle, por sentirle en mi cuerpo, además tenía algo de miedo, él era un volcán sexual y yo temía no lograr llevarle el ritmo, él siempre me decía cuán puta me consideraba a nivel sexual, sin embargo hasta cierto punto “era fantasía”, solo lo hacíamos en forma virtual, aunque tomando en cuenta lo depravado que era, aún a nivel cibernético, si nuestros “juegos” habían durado más de un año, era porque nos complementábamos como pareja sexual virtual, ¿podríamos complementarnos también como pareja sexual real?

Nos separaban cientos de kilómetros y hacer aquella fantasía realidad no había sido fácil, había implicado tiempo, dinero y sobre todo mucha osadía de mi parte, las cosas podían no salir bien, pero valía la pena lanzarse. Era probablemente nuestra última oportunidad de vernos ya que Álvaro iniciaría vida en común con su novia, eso me provocaba cierta amargura, pero también mucha alegría, al menos uno de los dos parecía haber encontrado el amor.

Sus palabras resonaban en mi mente:

“Te voy a romper el culo y cuando te la meta no pararé, no importa cuánto te duela, no importa cuánto supliques que pare, no pararé”

Y yo estaba dispuesta a darle mi culo, yo lo deseaba cada día más y esa noche estaba por cumplirse mi anhelo de ser poseída por él, de la forma que él quisiera.

Aquella ciudad era hermosa, esa noche estaba fría, pero totalmente hermosa. Sería genial recorrer aquellas calles de día, permanecer ahí por algún tiempo, pero esa misma noche regresaría, debía trabajar, lo máximo que había logrado de permiso en mi trabajo eran un par de días que los gastaría prácticamente en solo viajar.

Había intentado vestirme lo mejor y más sexi posible, vestido negro muy corto, con el escote más profundo que pude, era sumamente importante para mi resaltar el atributo que él encontraba más atractivo en mí, mis tetas le fascinaban y ellas iban a dar “el primer golpe”, me había puesto lencería negra de encaje con liguero, panti medias negras y tacones altos negros, me sentía sexi y esperaba que él me viera sexi, había puesto atención a mi maquillaje, nada exagerado, casi estaba segura que él no se fijaría en detalles como esos, teniendo mis tetas, mi coño y mi culo a su disposición, debido al frio había tenido que cubrirme con una chaqueta gruesa y larga. Llevar debajo aquel atuendo tan provocativo me daba cierto morbo, de pronto pensaba que sería gracioso pararme frente a alguno de aquellos transeúntes y abrir mi chaqueta dejando al descubierto mi “atuendo secreto”. ¿Me veía muy puta?, no, digamos que me veía muy provocativa, o tal vez si me veía muy puta, a Álvaro eso le encantaría, seguro que sí.

Al llegar al hotel noté como su fachada era bastante rústica y antigua, sin embargo al cruzar las amplias puertas de cristal noté que dentro además de elegante contaba con una decoración hermosa, luminosa, en tonos dorados, con muebles amplios y enormes jarrones con flores hermosas, en resumen era un Lobby glamoroso y bello.

Al lado izquierdo note una división de cristales tono “ahumado” que decía en luces de neón BAR. Aún tenía algo de tiempo, necesitaba una copa, me encaminé y entré, el bar no era menos deslumbrante en decoración y muebles que el lobby, no había mucha gente, me acerqué a la barra, donde un Barman me saludó muy amablemente, le pedí una copa de mi tequila favorito, en solo un momento ya lo tenía frente a mí, sin pensarlo mucho lo tomé de un trago, pedí otro, aunque pensé tomarlo despacio y degustarlo, nuevamente lo tomé de una, sentía como literalmente mi garganta “se quemaba”, pedí un tercero, pero este lo dejé frente a mí, vería el efecto de los dos anteriores y si aún seguía tan nerviosa entonces lo tomaría, una sombra a mi lado me dijo:

-¿Ahogando las penas en alcohol?

Su pregunta iba acompañada de una agradable sonrisa masculina.

-No, en realidad puede que este sea uno de los días más felices de mi vida, ¿y usted ahogando las suyas en cerveza?

-No, las mías ya aprendieron a nadar.

No pude evitar reír y eso me hizo “tirar” algo de ansiedad. El tipo no estaba nada mal, no era guapo, pero tenía ese “no sé qué” de los hombres que despiertan interés así no cuenten con un gran físico.

-Estoy solo, si quieres nos podemos acompañar.

-Oh no, tengo una cita, en solo unos momentos.

De pronto quizá ya el efecto del tequila o simplemente el deseo de algo de morbo adicional antes de mi cita, abrí mi chaqueta.

-Hace calor acá, ¿cierto?, ¿o serán los tequilas que tomé?

Sabía perfectamente que el tipo de inmediato notaría que mi atuendo bajo el abrigo indicaba que mi “cita” no era precisamente “del Club de Las Damas Rosadas”, ver su expresión me hizo empezar a acelerar mis hormonas, ya casi estaría entre los brazos de “mi hombre” deseado y este “previo” me gustaba.

-Que pases una buena noche, me retiro.

El acercándose muy despacio a mi oído me dijo en un tono muy sensual

-Te vaya bien o te vaya mal en tu cita, estaré por acá al menos unas tres horas más.

Le dediqué mi sonrisa más pícara, lo miré con coquetería, cerré mi chaqueta, me levanté y me marché.

Subí en el ascensor los dos pisos hasta llegar a la habitación indicada, parte de nuestra fantasía era encontrarnos directamente ahí, él llegaría más temprano y yo justo a las siete de la noche, aún faltaban unos tres minutos.

¡Maldición!, estaba totalmente fría, me temblaban las manos y sentía que mis piernas no me iban a sostener, el efecto del tequila solo me había durado para mostrarle mi escote a aquel desconocido, no había vuelta atrás, Álvaro me ayudaría a perder el miedo y me entendería.

Respiré profundo y toqué a la puerta. En solo un momento esta se abrió y ahí estaba… ¡ahí no estaba Álvaro!, una mujer abrió la puerta, retrocedí un par de pasos, observé el número de habitación empotrado en el cristal al lado de la puerta y decía claramente el número de habitación que Álvaro me había pasado en el mensaje del celular.

-Hola, tú debes ser Estrella, mucho gusto, soy Aitana.

La mujer me extendió su mano y yo seguía sin entender. Me observó y bajó su mano.

-¿No te ha llamado Álvaro?, ¿No te ha puesto un mensaje? Parece que se ha retrasado un poco.

Mi nerviosismo pasó a sorpresa y mi sorpresa a enojo.

-Lo siento no entiendo, acá hay un error.

-Bueno, llámalo, habla con él, dejaré la puerta abierta.

Saqué mi celular y le marqué.

-Hola, estaba a punto de llamarte, ¿ya estás en la habitación?, ¿te ha recibido Aitana?

-Álvaro, ¿Qué es esto?, ¿Quién es ella?, ¿Por qué no me dijiste que habría alguien más?

-Ya estoy llegando, no puedo seguir hablando, solo espérame en la habitación, ella es de mi total y absoluta confianza, anda entra a la habitación charla un poco con ella, ya estoy a punto de llegar. ¿No estas feliz?, yo sí, hoy por fin serás mía.

Cortó de inmediato la comunicación, mi nerviosismo se convirtió en sorpresa, mi sorpresa en enojo y ahora mi enojo en confusión. ¿Qué hago?, habíamos hablado mucho de hacer un trio, pero no en nuestra primera cita, aunque tomando en cuenta que nos había llevado tanto tiempo nuestra primera cita, ¿cuándo sería la segunda?, ¿en dos años más?

Entré muy despacio a la habitación, dejando la puerta solamente haciendo contacto, sin cerrarla, la habitación al igual que el resto del hotel tenía una inmejorable decoración, una enorme cama abarcaba gran parte del espacio, además de un par de sofás grandes, una pequeña mesita donde reposaba una botella de vino que ya había sido abierta, además había un platón con frutas y semillas mixtas.

Aitana estaba sentada de pie observando por el ventanal hacia el exterior, al sentir mi presencia se volteó, era sumamente impresionante la belleza de esa mujer, era muy alta, bastante alta, piernas largas, era delgada, sin embargo tenía piernas gruesas, muy bronceadas, cubiertas por unas botas negras tipo “guante” por encima de la rodilla, una minúscula minifalda negra de cuero, en la parte superior llevaba una blusa de manga larga toda de encaje trasparente color rojo, que se ajustaba a sus curvas como una segunda piel, su escote era mucho más profundo que el mío dejando ver unos pechos grandes contenidos por un sujetador rojo, afortunadamente yo había declinado usar lencería roja que era mi otra opción, ya que no me habría sentido muy cómoda compitiendo con aquella exótica y pavorosa mujer por ver a quien le sentaba mejor el rojo, nuestras fisonomía era muy diferente, ella era impresionante. Su maquillaje estaba bastante cargado, muy cargado, su nariz parecía retocada con cirugía, ella era muy hermosa, sus labios rojos eran muy carnosos, ¿botox?, no, me parecían naturales, sus ojos tenían un color miel realmente bello, su rostro era una mezcla de belleza exótica con un toque de misticismo, no me imaginaba como se vería sin nada de aquel maquillaje, pero así tal cuál pasaría por una vedette de muy “alto abolengo”, sin duda esa mujer “era cara”, porque por más que lo quisiera pensar así, esa mujer no estaba ahí por una fantasía, ella estaba ahí para brindar “un servicio”. Finalmente aquel rostro estaba enmarcado por una abundante y larga cabellera castaña.

Ella sostenía en su mano derecha una copa de vino a medio beber, la levanto en señal de saludo y pude notar sus uñas impecables en sus manos grandes… ¿manos grandes?

-Creo que ese pillo no te contó que yo estaría por acá.

-Disculpa mi falta de educación, por favor, ¿sí?, efectivamente soy Estrella y bueno, tenía una cita con Álvaro, pero creo que ahora ambas tenemos una cita.

Esbocé una sonrisa lo más agradable que mi desazón me permitió.

-¿Eres tímida? ¿Tienes miedo?

-Ni una cosa ni la otra, solo algo sorprendida, ansiosa tal vez.

-A ver ponte cómoda, dame tu chaqueta y la pondré junto a la mía.

Le entregué mi chaqueta y ella en forma descarada miró mis tetas.

-Vaya, vaya ¿todo eso es tuyo?, ¿natural o de buen cirujano como las mías? Lindas querida, están lindas.

La forma en que ella hablo me hizo reír.

-Son naturales. Las tuyas están muy bellas.

-Gracias, vamos rompiendo el hielo, ¿quieres que juguemos un poquito mientras viene tu marido?

Se acercó en forma sugerente tomando un mechón de mi cabello con su mano. La diferencia en nuestra estatura hizo que sus tetas quedaran justo a nivel de mi boca.

-No, no, en realidad no creo que necesitemos juego previo. Prefiero esperarlo.

-Ok, lo esperamos entonces. ¿Quieres una copa?

-Sí, creo que me vendría bien una copa, aunque me acabo de tomar tres tequilas en el bar abajo.

-Buen bar, a mí me encanta el ambiente y los hombres que llegan ahí.

Ambas reímos con camaradería, finalmente pronto seríamos “hermanas de leche”.

En ese momento la puerta se abrió y entró aquel hombre que había soñado tantas veces ver frente a mí, grande, fuerte, con su cabello casi a rape, esa sonrisa que me mataba y sus hermosos ojos marrón. Se veía más delgado en persona que en la web cam, pero siempre con ese cuerpo grande que tanto quería tener frente a mí.

Por un momento creí que correría a abrazarlo como una niña, pero me contuve, él no era de romanticismos ni demostraciones pasadas de dulce, era directo, rudo, fuerte, tosco… ERA MI VOLCAN SEXUAL…

-Hola, ven acá, ¡al fin mi morenaza!, que te quiero partir en mil pedazos. Que puta te has puesto hoy, ven acá.

Inmediatamente sentí mi cuerpo como en nuestras múltiples sesiones virtuales, pasé mi lengua por mis labios, le miré fijamente a los ojos y me acerqué muy despacio, al momento de estar a solo unos centímetros de él, me haló casi en forma violenta apoderándose de mi boca, su beso era como los imaginaba, fuerte, rudo, pero con un toque de erotismo y sensualidad que nada más empezando, me tenía totalmente excitada, su lengua dio “un paseo” por mi boca y yo me pegué todo lo que pude a su cuerpo, era tan duro como lo imaginé, mis tetas se pegaron a su pecho y de inmediato sentí que ese era justo el sitio donde quería estar, entre sus brazos, pegada a su pecho, juntando mi sexo al suyo, él bajó la intensidad del beso y se separó de mí, en ese momento sentí que si él no me tenía entre sus brazos me caería al suelo, lo vi acercarse a Aitana y tomarla entre sus brazos, su abrazo y el beso que le dio a ella fue fugaz y desprovisto de emotividad, pero igual no estaba segura que en nuestra primera cita yo quisiera a una tercera persona. Pero ahí estaba y yo sacaría mi lado más retorcido para demostrarle a él que también era capaz de manejar sexo en trio, en grupo, por esa noche yo sería UNA PUTA TODOTERRENO, como él esperaba y quería, como yo estaba dispuesta a serlo por “mi hombre”.

-Habría querido presentarlas yo mismo, pero las cosas no salieron así. ¿Dime Estrella si Aitana no es una Diosa digna de nuestras fantasías?

-Si a ti te gusta, a mí también me gusta.

El parecía haberse dado cuenta que yo habría preferido que solo estuviéramos los dos.

-Estrella, después de tanto tiempo y tantas dificultades para vernos por primera vez, quise que cumpliéramos nuestras fantasías hoy mismo, follar como dementes, romperte ese culo que me gusta tanto y hacer un trio.

-Pues adelante, hay mucho trabajo.

Y en forma provocativa pasé ambas manos por mis tetas, apretándolas.

-Nada más verte y estoy caliente, excitado, quiero que lo hagamos ya, pero te voy a dar ventaja, ¿que se te antoja primero?

-Déjame desnudarte, he soñado con esto, desnudarte, descubrir tu cuerpo con mis ojos y mis manos.

-Sí, despójame de mi ropa, pero luego quiero verte desnudarte a ti misma frente a mí, como lo haces frente a la web cam, con esa mirada de puta caliente y como parte de mi fantasía quiero que desnudes a Aitana. ¿Quieres hacerlo?

Al escucharle preguntarme si quería hacerlo me recordó lo que muchas veces me decía en nuestras charlas:

“No hagas nunca nada que no quieras hacer”

-Claro que quiero hacerlo, quiero darte todo el placer que pueda, sé que me lo darás tú a mí también.

Álvaro se volteó, se sirvió una copa de vino y levantándola hizo la señal de salud, Aitana levantó la suya y yo tomé la mía que había dejado en la mesita al oírle llegar.

-¡Salud! Por mi Putita Estrella, por la más puta de todas Aitana y por lo afortunado que soy al follarmelas a las dos por todos los huecos que tienen.

-¡Eres un maldito depravado!

Imposible que no riéramos los tres.

-Déjenme tomar el rol del “voyeur” mientras esta mujer te desnuda, no me quiero perder ese espectáculo.

Aitana se acomodó en el sofá con su copa en la mano y sus hermosas piernas cruzadas.

Me acerque nuevamente lentamente a él, le tomé de la mano y lo conduje frente a la cama, le quité su chaqueta y la puse a un lado, levanté por su cabeza su camiseta y la arrojé, puse mis manos en su pecho peludo, mis dedos sentían un éxtasis indescriptible metiéndose dentro de sus vellos, Álvaro me miraba y sonreía, sabía que todo mi cuerpo estaba reaccionando al suyo semi desnudo, bajé mis manos a su pantalón, quité su faja, el botón y bajé su cierre, quise hacerlo lento porque quería guardar en mi memoria aquel momento en que pude hacer realidad mi anhelo de desnudarle. Probablemente él estaba impaciente por empezar “la acción” sin embargo me dio la concesión de disfrutar aquel momento al ritmo que yo quería, ya él tomaría las “riendas” de nuestro encuentro y entonces ya no habría nada lento o pausado, eso era un hecho.

Mis manos bajaron muy despacio sus jeans y yo fui bajando al mismo tiempo que su pantalón, llegué a sus zapatillas, quité una, luego la otra, clavé mi mirada en su cara, en sus ojos que no perdían detalle de lo que yo hacía, arrojé sus calcetines y entonces saqué sus jeans que igualmente quedaron tirados a un lado, puse mis rodillas al suelo y observé su bóxer, un bulto enorme se marcaba y pedía salir de su “cárcel” de algodón, volví a mirarle fijamente a los ojos y entonces le saqué su prenda interior, ante mis ojos estaba aquella monumental polla que yo anhelara tanto, que yo deseara tanto penetrara mi cuerpo, mis huecos, mi boca.

Álvaro estaba totalmente erecto y su rostro lo reflejaba, además estaba ese brillo de triunfo al verme extasiada por ver por primera vez en vivo y a solo unos centímetros e mi cara su polla que yo tanto y tanto deseaba.

Su prenda interior igualmente la arrojé y no pude aguantar las ganas, tomé su polla y la metí en mi boca, tenía una urgencia casi dolorosa de mamar la polla de él, mi polla, la que ya había logrado que mi sexo despertara y se humedeciera.

-¿Te gusta morenaza? ¿Te gusta putita mía?

Yo no contesté, solo lo miré con su polla hasta lo más profundo de mi boca. Entonces inesperadamente él me tomó de mis hombros y me levantó.

-Vamos, tienes mucho trabajo aun, las dos están vestidas y este hombre está impaciente por follar a sus putas.

Me acercó tomándome del cabello y me beso casi salvajemente.

Luego se acomodó en la cama, sentado cómodamente sobre las muchas almohadas y cojines, se tomó su polla y empezó a tocarse, a estimularse con su mano, mientras me veía con ojos de maniaco sexual, esperando que me desnuda frente a él como me lo había pedido.

En ese momento fui consiente de Aitana, ya en mi excitación hasta había olvidado que estaba sentada observándonos, su cara tenía una media sonrisa y su copa de vino ya estaba de nuevo llena.

No era precisamente mi fantasía desnudarme delante de otra mujer, pero si mi hombre quería eso, eso le daría.

Sacarme el vestido fue un segundo, posé mis manos en mis tetas aun cubiertas por el sostén y fijé mis ojos en sus ojos, él sonreía, parecía gustarle lo que veía y yo intuía que mi nerviosismo lo hacía sentirse más triunfante.

Me llevé ambas manos a mi espalda y quité los broches, saqué mi sostén y de inmediato mis tetas quedaron el libertad, grandes, muy grandes, noté como la mano de Álvaro se movió algo más rápido cuando sus ojos hicieron contacto con mis tetas desnudas.

-Joder mi puta, tu tetas se ven más grandes que en la web cam, sigue mi puta que estoy deseoso de tomar el control y enseñarte que puedo hacerte.

Quité los broches del liguero y bajé mi tanga, mostrando mi coño que no dejaba totalmente depilado, una pequeña hilera de vellos me parecía ideal, instintivamente me llevé la mano a mi coño y lo sentí húmedo, mi clítoris ya estaba durito, en un gesto seductor me lleve las manos al cabello, eché mi cabeza hacia atrás y empecé a recorrer mi cuello, pasando por mis tetas, mi abdomen y finalizando en mi coño.

Vi su sonrisa, esto me gustaba hacerlo frente a la web cam y a él parecía gustarle, luego como forma de provocarlo me di la vuelta e incliné el cuerpo para dejarle mis nalgas a su visión, me incliné más, con ambas manos abrí mis nalgas y ahí estaba mi ano, el ano que tanto quería “romperme” él, entonces una voz totalmente impaciente de mi hombre dijo.

-Coño Morenaza, ese culo, ese culo… te lo voy a destruir, pero te falta trabajo por hacer, estoy impaciente mujer… hay una puta vestida aun y yo necesito dos putas desnudas para follarlas yaaaaaaaaaaaaaa.

Observé a Aitana que en ese momento se puso de pie, colocó su copa vacía en la mesa y se acercó a mí.

-Vaya Estrellita me gusta como juegas, ven sácame todo que yo también me he excitado mucho.

Era extraño, pero de pronto quise hacer algo que Álvaro no esperaría que hiciera, me puse en puntillas y la besé, ella me correspondió de inmediato y nuestro beso se puso muy caliente.

-¡Pero estas putas me van a matar!, Estrella joder ya no aguanto, sácale la ropa.

Separé mi boca de la de ella que sabía a exquisito vino, lo miré y me reí, era una delicia su impaciencia y era una delicia que él estuviera al borde del erotismo y sin embargo siguiera deseando que fuera yo quien desnudara a nuestra puta compañera.

Le saqué su blusa-guante roja transparente y sus tetas hermosas en un momento más estaban sin sujetador, su cuerpo estaba totalmente bronceado, en su ombligo tenía un arete bastante bonito, puse mis rodillas en el suelo como antes lo hiciera con mi hombre, para sacarle sus diminutas bragas, pero nada, nada me había preparado para ver lo que vi… de aquella diminuta prenda salió una polla casi igual de grande que la de Álvaro, total y absolutamente erecta.

No puedo ni imaginar la cara que puse, sorpresa no… lo que sigue.

¿Cómo podía “guardar” aquella polla en esa diminuta prenda?

La miré a ella y su gesto no detonaba nada diferente, lo miré a mi hombre y estaba con una pícara sonrisa de malvado.

Me puse de pie de inmediato.

-¿Por qué no me dijiste?

-Era mi sorpresa, hoy todas nuestras fantasías se harán realidad, follaremos tú y yo, follaremos con un hombre, follaremos con una mujer y lo más importante de todo, te romperé tu culo.

Ella… él… lo que fuera… me sentí tan confundida, nunca había visto en vivo a una mujer tan hermosa que tuviera ¡VERGA!

-Morenaza, no te detengas, mira mi polla, ¿no crees que se pondría mucho más gorda si chupas la polla de nuestra querida Aitana?, vamos dale gusto a tu gatito. ¿No me has dicho siempre que adoras mamar polla?, pues ahí tienes una para mamar y para excitar a tu hombre, recuerda que cuando tome las riendas vas a suplicar que pare.

Álvaro seguía acostado cómodamente en las almohadas viéndonos, sin dejar ni un momento de tocar su polla.

Era demasiado tarde para echarme atrás o sentir pudor, además todo aquello había disparado aún más mi adrenalina, estaba absolutamente excitada.

-¿Es que acaso crees que mi polla no es tan excitante como la de cualquier hombre?

Ella se acercó y me tomó una teta con sus manos y empezó a mamar mi pezón, auchhhh lo hacía muy bien y yo me sentía más húmeda aún, yo le correspondí tomándole ambas tetas con mis manos, apretando sus pezones.

-¿Sientes rico en tus tetas como yo siento en las mías?

-Totalmente

-¿Y si te mamo te va a gustar?

-Hazlo y te lo diré

Nos volvimos a besar apasionadamente, entrelazando nuestras lenguas, ella besaba muy bien, ¿o debía decir él?

Me puse nuevamente de rodillas y tomé aquella verga que estaba gorda y dura, dura, muy dura.

Me la metí todo lo que pude una y otra vez, hasta sentir arquear mi cuerpo contraído al llegar aquella polla a lo más profundo de mí.

Chupe y chupe, mame y mame, mi saliva corría por la comisura de mis labios.

-Joder Estrella ¡que puta eres!

Sentí otra polla muy cerca de mi boca golpeando contra mi mejilla, húmeda, gorda, dura, enorme, entonces no lo pensé ni un momento la polla de Aitana la chupaba para darle gusto a mi hombre, la de él la chuparía para darme un banquete a mí misma.

-Muero por tu polla, adoro tu polla.

Él me halo el cabello y empezó a mover sus caderas para meter su pollas en lo más profundo, lo hacía con mucha fuerza, pero en el momento que cedió algo en su compás yo aproveché para demostrarle lo bien que podía mamar.

Mi lengua chupaba, mi boca succionaba, había mucha saliva en su polla, yo sacaba un poco de esa saliva de mi boca para depositarla sobre su polla, para volver a mamarle rápido muy rápido, le pasaba mi lengua por su hoyito y la volvía a meter dentro de mi boca, mamaba como demente, quería sentirlo gemir y así fue, yo constantemente le miraba su cara y estaba desencajada de excitación, en un momento más él y Aitana se comían la boca a besos, yo le mamaba la polla a mi hombre y con la mano masturbaba la polla de ella.

Me tragaba su polla tan dentro de mi garganta que sentía como se contraía mi cuerpo casi inducido al vómito.

La imagen era una locura… ¡ERA UN TRIO DELICIOSO!

-Morenaza llegó tu turno de tocar el cielo.

Me tomó de los brazos, me levantó del suelo y me llevó a la cama, me colocó justo en medio, abrió mis piernas y empezó a mamarme con una urgencia que jamás sentí, succionaba mi clítoris, metía su lengua en mi coño, chupaba y chupaba, mamaba y mamaba, yo me correría en cualquier momento, no quería correrme aún, pero aquel placer iba más allá de lo que yo podría controlar. Aitana se acercó, empezó a mamar mis tetas, chupar mis pezones y a besarme, me chupaba la boca, metía su lengua, mordisqueaba mis pezones y mientras se masturbaba su erecta polla.

Mis gemidos subían de tono, no lo podía controlar, estaba poseída de sexo, de excitación.

-Álvaro me voy a correr no lo soporto más, me estas enloqueciendo.

Entonces él entendiendo que era el momento de penetrarme se incorporó, tomó cada una de mis piernas con sus manos, las levantó y me clavó su polla, yo no pude evitar gritar de placer, su polla entraba y salía, entraba y salía muy rápido, con mucha fuerza, deseaba hacer menos escándalo, pero de mi garganta salían incontrolables gemidos, Aitana seguía en mis tetas y aquello era demasiado para mí.

En un momento él me volteó y me puso de rodillas en la cama en posición de perrito y nuevamente me clavó el coño con fiereza, mi coño palpitaba totalmente lubricado y a punto de correrse, aún no entendía como mi cuerpo había logrado llegar hasta ese nivel de excitación sin haber explotado en mil orgasmos, tal vez era porque quería más y sabía que él quería más de mí, aún faltaba lo que él tanto deseaba, Aitana tomó mi rostro y lo volteó y metió en mi boca su verga, la que yo intentaba no lastimar con mis dientes ante el movimiento brusco que hacia mi cuerpo y mi boca por las embestidas de Álvaro en mi concha, luego sentí como él sacaba su polla de mi coño e iba a mi ano y mojaba, regresaba y seguía clavando mi concha, luego repetía el ir a mojar con mis jugos mi ano.

Yo no aguantaría más, mi coño estaba por explotar, mi nivel de excitación llegó a su punto máximo, Aitana me apretaba con la mano mis tetas, iba de una a otra dando pequeños pellizquitos a mis pezones, yo tenía la verga de ella en mi boca y en mi coño la polla de mi hombre bombeando y bombeando.

Álvaro empezó a intentar hacer camino en mi ano metiendo la punta, a pesar de mi excitación mi ano estaba muy cerrado, la sacó y siguió bombeando mi coño. Volvió a mi ano y la metió de nuevo, esta vez un poco más, yo me moví un poco ante el dolor, él regresó a clavar mi concha.

En ese momento sentí con fuerza la embestida en mi ano, grité, sentí como aquella polla me partía el culo en dos.

-Ya está adentro preciosa de aquí en adelante viene el paraíso para ambos.

Esa frase me la dijo con la respiración entrecortada por la excitación y con la respiración muy acelerada.

El golpeteo de su cuerpo contra mis nalgas y mis piernas sonaba fuerte, un sonido seco en mi nalgas y uno diferente totalmente cargado de mis fluidos y el líquido pre-seminal de él sonaba fuerte en mi ano.

Seguía clavando mi ano y yo sentía morir de dolor, pero a la vez darme cuenta que lo había logrado, que le estaba haciendo realidad su deseo a él y me estaba haciendo realidad el deseo a mí misma, me llenaba de excitación, sabía que él no se detendría, así mi ano se destruyera en pedazos mientras él me lo follaba en forma brutal, él seguía más rápido, más fuerte y yo empecé a gemir, a gritar, Aitana tocaba mi clítoris y lo masturbaba como una experta, mi ano me daba un placer increíble, inesperadamente deseaba más y más embestidas de aquella polla en mi ano, él apretaba y daba manotazos a mis nalgas y entre gemidos y respiración acelerada lo escuchaba decirme perra, puta, zorra y eso me ponía a mil, él lo sabía, yo se lo había dicho, en el momento de mayor excitación me gustaba que me dijeran puta… él seguía clavando mi ano y Aitana masturbando mi clítoris.

Me corrí, casi sentí que perdía la vida con uno de los orgasmos más brutales que jamás tuve, creí que me iba a desmayar, fue muy, muy fuerte y me desplomé, no tenía fuerzas, la polla de Álvaro seguía dentro de mi culo, pero en un momento la sacó y de inmediato la metió en el culo de Aitana, esa perra empezó a gemir y gritar casi al instante, el golpeteo de los cuerpos de ambos me devolvió al planeta tierra, quería verlos, quería ver a mi hombre clavar a otro.

Me voltee y entonces sentí ese dolor agudo en mi ano, ¡vaya que me rompió el culo!, casi sin poder apoyar mi culo por el dolor y sintiendo mi leche correr desde mi coño los observé totalmente extasiada, la polla de Aitana estaba totalmente erecta y ella recibía una follada de antología, aquella imagen era más que cualquier película o video porno profesional que yo hubiese visto, tomé la polla de ella y empecé a masturbarla, con dificultad por el movimiento de ambos, pero sin poder evitarlo, parecía que mi excitación volvía a aparecer.

-Tengo otra sorpresa para ti Morenaza.

Mi hombre se colocó al lado mío y puso sus brazos en la cama, abrió sus piernas y vi su rostro en el momento justo que Aitana lo penetró, parecía haber sentido dolor, pero de inmediato me pareció que lo disfrutaba, yo me incorporé y observé de primera mano como aquella mujer cuyas tetas se balanceaban de un lado a otro, sus manos grandes con su pedicure perfecto estaban apoyadas en las nalgas de mi hombre y le clavaba el ano, sentí una sensación extraña, ¿celos?, tal vez, o quizá era tanta la sorpresa de lo que veía que sentía recorrer mi cuerpo una sensación desconocida.

Ambos gemían y respiraban acelerados. Ella bombeaba y clavaba, fuerte, rápido, el ano de Álvaro gozaba de aquella follada como el que más y Aitana parecía haberse ido a otro mundo en su excitación.

Era sexo puro, sexo transexual.

Aitana se corrió gritando una serie de improperios, con un orgasmo muy fuerte, sacó su polla y se tumbó al lado de Álvaro, la leche de Aitana salía a borbotones del ano de mi hombre, de pronto desee haber traído mi dildo grande y poder así yo también follarlo a él, me habría encantado follarle, increíblemente Álvaro no se corría aún, se levantó y me tomó con fuerza, me empezó a besar de una forma muy brusca, inimaginable, por un momento pensé que me rompería los labios, luego se fue a mis tetas y tumbándome bruscamente en la cama empezó a devorarlas, sentí que rompería mis pezones, los rompería, ¡mi madre!, estaba loco, loco de deseo y excitación, en un segundo nuevamente yo estaba en posición de perrito y Álvaro me clavó en mi coño de nuevo, duro, fuerte una vez, muchas veces, yo volví a perderme en el abismo de la excitación y el deseo.

Álvaro era el tipo más hábil para encontrar el momento justo de clavarme de nuevo mi ano, que aún estaba abierto y adolorido por la reciente follada, me daba y daba polla por el culo, me penetraba fuerte, rápido cuando escuché sonidos de excitación de su garganta estos me indicaron que él estaba a punto de correrse.

Yo me corrí de nuevo.

Como si mi cuerpo fuera de trapo en un momento yo estaba sobre mi espalda y Álvaro lanzaba sobre mi boca y mis tetas un fuerte y caliente chorro de leche, estaba fuera de sí, su orgasmo fue muy fuerte y yo lo disfruté a morir, su leche en mi cara, mi boca mis tetas me llenó de morbo, la esparcí y la chupe para él, cuanto me gustaba, cuanto le había deseado todo ese tiempo.

Totalmente agotado, se recostó a mi lado y me regaló una sonrisa de satisfacción.

-¿Te gustó?

-Mucho

Aitana se retiró y se fue al baño.

-¿Sabes cuánto he dormido en dos días? Solo cuatro horas, estoy agotado, me dejaste agotado. Ese trabajo mío no da tregua. Necesito dormir.

-No te preocupes viajaré esta noche, ya estaba dentro de mi plan, te lo dije. ¿Te veré de nuevo?

-No lo sé, pero espero seguirte viendo en forma virtual al menos.

-Claro que si

Me acerqué y lo besé tiernamente, su boca era deliciosa, besé su nariz, besé sus ojos.

-Duerme gatito mío, yo iré a ducharme y luego me marcharé. Te llamaré cuando esté en mi casa.

-Eres deliciosa

-Tú lo eres mucho más

Sus ojos cayeron y yo me levanté de la cama quedando de frente con Aitana que ya estaba completamente vestida, corregido su maquillaje y nuevamente se veía hermosa.

-¡Que rápida eres mujer!

-Si tuvieras que terminar de pagar los retoques del cirujano serías tan rápida como yo, voy en busca de mi nueva cita.

-¡Eres una puta!

Aitana soltó la carcajada

-Gracias, por cierto eres buena, vaya que tragarse esa polla no es nada fácil.

De pronto sentí una gran simpatía por mi “hermana de leche”

-Nos vemos cariño

Se acercó y me plantó un beso en la boca

-Cuídate, eres una diosa

-Y tu un dulce ángel, que se transforma en una puta. Anda quítate todo ese semen de encima querida.

Me duché y ya completamente vestida estaba lista para marchar a casa de mi amiga cambiarme e iniciar mi viaje de retorno a casa.

Lo observé dormido, de pronto se me hizo tan lejano.

Él iniciaría una vida en pareja, pero yo estaba segura que él nunca sería de nadie y mucho menos mío, me acerqué le di un pequeño beso en su boca y me fui, contuve mis lágrimas, casi corrí para huir de ahí y no sucumbir al deseo de acostarme a su lado, abrazarlo y quedarme ahí.

Ya casi en la salida del hotel, no pude evitar mirar hacia el bar, ¿estaría ahí el fulano que me dijo que estaría unas tres horas? Decidí entrar, no porque me interesara verlo, sino porque me caería bien un trago.

¡Diablos! Tenía muy adolorido mi culo.

Entré y me dirigí a la barra, pedí un tequila.

Ya con el tequila en mi mano observé alrededor y ahí estaba… Aitana… sonriendo como la Diosa que era con un tipo bastante entrado en años, pero muy atractivo. Ella me vio y levantó su copa en señal de saludo.

En un momento ella estaba a mi lado, me pareció extraño que se acercara, ya nos habíamos despedido.

-¿Te marchas?

-Sí, debo viajar y de todas formas Álvaro necesita descansar.

-Te propongo algo

-¿Qué?

-Un trio, igual al de hace un rato, por un monto con los suficientes ceros como para que quieras quedar en esta ciudad y trabajar conmigo, me gusta como lo haces. Mis clientes son todos tipos de primer nivel con mucho dinero.

Solo la miré estupefacta, jamás creí que alguien me propondría algo así.

-Bueno, que tal si al menos me ayudas con ese cliente, paga mucho, mucho dinero. Después me dirás si sigues conmigo.

Nuevamente me quede sin saber que decir.

-Tengo el culo destruido

-No necesito tu culo por ahora, tengo el mío, necesito tu coño… ese viejo es dueño de media ciudad, gánate ese dinero, ambas nos ganaremos una cantidad envidiable, quédate un par de horas más y luego si no te interesa ayudarme, te vas… ¿qué dices?

Les contaré lo que decidí… no, mejor no les contaré… al menos no en este relato…

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