Nuestro amigo Luis

Celebrábamos la fiesta de mi veintinueve cumpleaños, y con tal motivo, invitamos a nuestros amigos a una cena informal. Antes de nada me presentaré, mi nombre es Joaquín, y en la actualidad tengo treinta y ocho años, y mi mujer se llama Carmen y tiene dos años menos que yo; el amigo de quien os hablo, (Luis), tiene seis años menos, por lo cual en la citada fiesta tenía 23 años. Además de otros amigos, también invitamos a la fiesta a una vecina y amiga llamada Pilar, que está casada, y entonces tenia dos niños pequeños que dejó durmiendo, y es parte importante de este relato ya que Luis era el objeto sexual de Pilar, casada como os digo con un hombre que solo sabía trabajar, y abandonaba a su mujer por el trabajo, por lo cual y según nos confesaba Pilar se humedecía solo con pensar en Luis; Paco, su marido era extremadamente celoso con respecto a mi amigo, pues intuía que a su mujer la ponía cachonda, y como es natural no estaba dispuesto a que su mujer follara con Luis. Despertaba morbo estar en una reunión con los tres observando las maniobras de cada uno

En la fiesta, y como es normal, se juntaron varios grupos para hablar de temas comunes, yo iba de un grupo a otro ejerciendo mis labores de anfitrión; en un momento dado, reparé que Luis, Carmen y Pilar estaban enfrascados en un tema; me acerqué a ellos para participar en la conversación, y me encontré con un tema bastante subido de nivel, se hablaba de la infidelidad, de la abstinencia sexual cuando no está el marido en casa, de la libertad sexual de las mujeres, etc. A toda vista, lo que intentaba Luis era llevarse a Pilar a la cama, y por lo que os dije a Pilar no le importaba demasiado. Después de escuchar un rato, y dar mi opinión sobre el tema, me retire para acercarme a otro grupo.

No había pasado media hora cuando se acercó Luis a mí, y me pidió permiso para meterse con Pilar en una habitación que tenemos, que es en la que duerme él cuando se queda en casa, yo por prudencia lo comenté con Carmen, mi mujer, la cual accedió a la petición de Luis. Pero noté un rictus raro en su cara, que yo achaqué a lo anormal de la situación. Para que os hagáis una idea, Pilar es alta, delgada, y con unas buenas tetas que terminan en dos aureolas rojas que preceden a dos pronunciados pezones; sus piernas están musculadas pues jugó al baloncesto, y su coño, se cubre de un pelo negro que lo oculta en el valle de sus muslos.

Al instante Luis penetró en la habitación quedándose a oscuras, y a los pocos minutos Pilar se excusó diciendo que iba al servicio (pues está frente a la habitación ocupada por Luis) y penetró también, enseguida oímos el pestillo que cerraba la puerta por dentro y los protegía de curiosos. Ninguno de los otros invitados se dio cuenta de la maniobra.

Transcurrida una hora aproximadamente, salió Pilar del cuarto, me deseo nuevamente felicidades y con un beso en la mejilla se despidió de la fiesta excusando que tenia a los niños solos. Instantes después salió Luis de la habitación y se dirigió a la mesa donde estaban las bebidas para ponerse un combinado. Yo me acerqué a él.

-¿Qué tal?, ¿cómo ha ido?

-Ya te contaré, me dijo escuetamente

Carmen nos observaba desde lejos. Como a la una de la madrugada, dimos por terminada la fiesta, y como siempre, Luis nos dijo que si no nos importaba, él se quedaba a dormir en casa, a lo que Carmen y yo no le dimos ninguna importancia. Se despidieron los restantes amigos, y después de recoger lo más apremiante, nos sentamos en el sofá para hablar un rato, pero mi sorpresa fue grande cuando Carmen me pidió que nos acostáramos; y con la sutileza de las mujeres, nos indicó a Luis y a mí que estaba cachonda y quería follar.

Nos metimos en el servicio para ducharnos, y cuando salimos, Carmen abrió totalmente la puerta, con la luz encendida, sabiendo que en el fondo de la habitación de enfrente, y a oscuras, Luis nos estaba mirando; de espaldas a la puerta, y totalmente desnuda se abrazó a mí y me dio un beso en los labios pegando su chochito a mi ya dura polla, después se volvió y pegando su culo esta vez me dio otro beso retorciendo su cuello; luego se separó, y muy despacio salió del servicio dirigiéndose a la habitación. Yo desnudo también, y con mi polla rozando el obligo, comprendí el juego de Carmen, que quería demostrar a nuestro amigo que nosotros también follábamos, me dirigí a la salida despacio, y una vez fuera apague la luz.

Cuando llegue a la habitación, Carmen había puesto en la lámpara de la mesilla una funda roja que tenemos, y que inunda la habitación del citado color, había quitado la ropa de arriba, y estaba encima de las sabanas tumbada esperándome con sus piernas ligeramente separadas, el cuerpo de mi mujer es precioso, su piel es blanca y su pelo tirando a rubio, por lo que su chochito se cubre de un pelo rubito que resulta más que atractivo, sus tetas no son demasiado grandes, pero terminan en una aureola sonrosada, que da base a unos diminutos pezones, especiales para ser succionados. Me tumbé encima de ella y comencé a besarla el cuello, después bajé lentamente a sus blancas tetas donde me entretuve un buen rato succionando sus pezones, y después a su ombligo que trabajé a conciencia, cuando rozaba su monte de Venus, Luis se coló en la habitación, Carmen y yo le miramos sin taparnos, ni hacer ningún ademán.

. -¿Os importa que os mire?, me estoy haciendo una paja, y si os veo, será mejor.

-A mi no me importa -Le conteste- pero por cierto ¿Que ha pasado con Pilar?

-La muy estrecha cuando la tenia casi desnuda, se ha echado a tras, se vistió y se macho dejándome así (y nos mostró su dura polla con un gesto de pena) Por cierto Carmen ¡que coño más bonito tienes!

-De modo que ¿No te has corrido?

-¡¡Por que te crees que me estoy haciendo una paja!!

– Bien, pero solo nos miras, no toques a Carmen ¿De acuerdo? o al menos no le toques el chochito es solo cosa mía, y…, me alegro que te guste, quizás te deje que la toques las piernas, eso es cosa de ella.

-Que cruel eres, Luis se está haciendo una paja y nos pide ayuda, ¿y esa es la ayuda que das a nuestro amigo?

Carmen se desplazó en la cama para ponerse al extremo, y Luis se sentó en la esquina de los pies, quedando sus manos a la altura de los muslos de Carmen; la observaba con ojos de deseo, y pensé que se corría allí mismo de lo inflamada que tenia su polla; la cual era blanca y circundada de unas visibles venas azules, y de unas generosas dimensiones, creo que unos dieciséis centímetros, pero rematada en un capullo sonrosado que parecía un helado de fresa listo para ser comido (Según me dijo Carmen), En su base tenia unos rizos de pelo negro, que subía en un hilito de vello hasta su ombligo, y los músculos de las de las piernas y del pecho hacían de nuestro amigo un deseado efebo, que excitó más a mi mujer, loca ya por follarsele.

Dices que Pilar no ha querido follar contigo, y te ha dejado a medias (preguntó Carmen a Luis)… Esta tía es jilipollas.

Carme cogió la mano de Luis y se la puso en las rodillas, después cogió mi cabeza y me empezó a besar en la boca, en el cuello, en el pecho, etc., para que yo no pudiera ver las maniobras de nuestro amigo: pero la respiración agitada de Carmen, y la excitación, me hicieron ver que por abajo pasaba algo. Me separé de la boca de Carmen y pude ver la cabeza de Luis hundida entre los muslos de mi mujer, levanté la cabeza con suavidad y su lengua estaba trabajando el clítoris de Carmen, comprendí que de ahí venían los suspiros. Carmen protestó la interrupción, y yo le dejé continuar.

Acto seguido, Carmen cogió a Luis de los brazos, y le obligó a ponerse de rodillas sobre la cama, entonces comenzó a besarle el pecho, asegurándose de que sus pezones rozaban el capullo de nuestro amigo; después bajo su boca al vientre de Luis y a las caderas, mientras pellizcaba sus testículos, y acariciaba la cara interna de sus muslos, pero evitando en todo momento tocar su polla, que como podréis imaginar estaba durísima y latía con fuerza. Acto seguido, se tumbó en la cama, separo las piernas, y se las puso a Luis en ambas caderas, y como voz melosa le dijo ¿Te gusta mi coñito?, ¿Quieres visitarle?

Luis me miró de modo interrogante, y antes de que yo pudiera decir nada, Carmen le cogió del cuello y le atrajo para sí sobre ella misma; viendo lo inminente de la penetración, llevé a cabo una fantasía que tenia pendiente.

¡¡Alto!! Luis se incorporó, – Antes de follar con Carmen tienes que hacerme un favor, lleva un beso mío al interior de su coño.

-Por follar con Carmen haré lo que sea.

Cogí la polla de Luis por la raíz, y le bajé la piel del capullo con mucha suavidad para evitar que se corriera, cuando tenia el capullo descubierto, me acerque a él y le di un beso en la punta; luego separé los labios mayores del coño de Carmen, y apunte la polla de nuestro amigo a la entrada vaginal, que en pocos segundos desapareció de mi vista incustrandose en el cuerpo de mi mujer.

Carmen respiró hondo al sentir la penetración, y a los pocos movimientos de caderas, Luis explotaba en un orgasmo que lleno el interior de Carmen. Mi polla empezó a latir con desesperación, y me puse detrás de él advirtiéndole.

-Luis si no te retiras te la meto a ti mismo

Mi capullo rozó el culo de Luis, y tuve que hacer un soberano esfuerzo para no correrme. Carmen me aviso que su chochito estaba usado.

-Espera cariño que me lavo, el semen me llega a la boca.

-¡¡NO puedo esperar ni un momento!! es el semen de Luis, así que no me importa.

Puse mi capullo en el chocho de Carmen, lo introduje en su rincón calido y viscoso como si fuese crema y exploté en un orgasmo convulsivo; al mismo tiempo Carmen se corrió dando grandes gemidos. Tumbado en la cama, a nuestro lado Luis nos miraba con su polla relajada.

Desnudos, cogimos una pizza y nos la comimos en la cama hablando del acto, y bromeando Carmen sobre las dimensiones de nuestras pollas. Cuando acabamos Luis cogió la teta derecha de Carmen y mientras la acariciaba, besó a esta en la boca. Yo le miré la polla que fue tomando erección al compás de los latidos; Mi polla también reaccionó. Puse a Carmen de pié sobre la alfombra, y bailé con ella metiéndole mi polla entre sus piernas, Luis se acercó por detrás y se la puso en el culo, besándole la espalda, después tumbamos a Carmen en la cama, y comenzamos a pasar nuestras pollas por todo su cuerpo mientras la besábamos y la acariciábamos. El coño de Carmen se puso a tono de nuevo, y la cogí de la cintura metiéndole mi polla hasta la raíz, mientras Luis metía su polla entre nuestros cuerpos a la altura de las ingles hasta alcanzar con su capullo nuestros pelos púvicos. En poco tiempo explotamos en un orgasmo, momento que aprovechó Luis para introducir a Carmen, y después de un corto mete y saca se corrió también. Acto seguido caímos en la cama, y cubriéndonos con la sabana nos quedamos dormidos, los tres desnudos, y Carmen entre los dos.

Avanzada la noche, algo me despertó, miré a mi lado derecho, y en la penumbra de la habitación (iluminada por la radio despertador) observe la silueta de Luis encima de Carmen.

-Carmen… ¿estáis follando?, (La pregunté con voz somnolienta)

-Si cariño… ¡y es delicioso!

-¿Tienes dentro la polla de Luis?

-Toda la polla entera, siento sus huevos en mi culo, y me ocupa cada rinconcito de mi coño, imagínate que no puedo juntar las piernas ¡Ho… que gozo siento!

-Pues disfrútala

-Únete a nosotros cariño, sabes que mi coñito cabéis los dos

-No…, tengo sueño y voy a seguir durmiendo.

La cara de Luis estaba escasos centímetros de mi cara, y oía toda la conversación, no decía nada, permanecía quieto y callado encima de Carmen

-Noto en mi coñito como le está latiendo la polla a nuestro amigo, si no hago algo se va a correr antes de tiempo. (Me comentó Carmen)

Carmen me dio un beso en los labios, y se abrazó al cuello de Luis para seguir follando con él; Luis dándome un toque cariñoso en mi dormida polla se despidió con un “Hasta mañana”; yo me di la vuelta y continué durmiendo.

Sobre las diez del día siguiente, me desperté, y observé los restos de una noche de lujuria; Carmen dormía boca arriba, con las piernas ligeramente separadas, y en lo pelos de su coñito se observaban a simple vista los fluidos pegajosos y resecos de ambos, desbordados por el exceso; Luis tumbado sobre el costado derecho, mirando a Carmen, tenía su brazo izquierdo encima del pecho de ella, y su mano apoyada en la teta derecha; tenía su polla descapullada, e igualmente manchada de fluidos resecos, que descansaba sobre la cara interna del muslo derecho, cuya pierna se hallaba encogida; y su pierna izquierda totalmente estirada en línea con el cuerpo dejaba al descubierto su dormido paquete genital. Acerqué mi cara a aquel dormido capullo, y pude observar dos “pelitos” rubios del coño de Carmen que estaban pegados en la piel sonrosada de aquella zona. No se enteró ninguno ya que ambos dormían profundamente.

Me levanté con mucho cuidado y me dispuse ha preparar el desayuno. Al poco tiempo escuché ruidos en el servicio, y momentos después se presentó Carmen en la cocina envuelta en su albornoz Amarillo; Se abrazó a mí y me beso con pasión.

-¡Te quiero cariño!.

-¿Qué tal anoche con Luis?

-Fue maravilloso… ¡Que bien folla!…. ¡Que polla tan suave tiene!… Me despertó cuando su lengua jugaba con mi clítoris, ¿Sabes estaba encima de mí besándome y masajeándome las tetas, y en un momento sentí su capullo caliente y duro en la entrada de mi coñito, yo cerré las piernas para que no entrara, para hacerle sufrir, y el me buscó la boca, y cuando me estaba trabajando la lengua, relajé la cintura, empezó a meterme su polla de forma lenta, casi imperceptible; cuando quise darme cuenta tenia una polla dura y caliente que me iba separando la carne en mi interior, y se metía sin que yo pudiese hacer nada, claro que tampoco quería yo hacer nada. Antes que me diese cuenta me estaba dando con los huevos en el culo, y tenía su polla dentro hasta la raíz. ¡¡¡Que deliciosa es la polla de nuestro amigo!!!. Por cierto tiene la polla mas gorda que tu.

-No me decías que en tu chochito cabíamos los dos (Le pregunté a Carmen)

-¡¡NO!!, (Me contesto) tiene la polla muy gorda, y se me la metéis los dos a la vez me haríais mucho daño. Tengo los labios de mi chochito irritados, me duelen, y también me duele por dentro; cuando me la mete, la polla se descapulla, y su capullo, macera mi carne sonrosada y muy sensible por dentro de mi organismo…

Todo esto me lo contaba Carmen abrazada a mí, y al tocar su calido cuerpo a través de la tela del albornoz, pude observar que no llevaba nada debajo; mi polla dio un respingo, yo también llevaba un albornoz, me agache para ver al citado chochito de Carmen, y note que la rajita, estaba reluciente, me levanté y separe mis piernas, y puse su cuerpo entre las mías y mis dos manos en los glúteos del culo y la atraje hacia mi polla despierta, disfrutando el calor que irradiaba en sus ingles, totalmente embutidos con los dos albornoces y perfectamente cerrados.

-¿Estas cachonda?, porque tienes flujo.

-NO, es vaselina en los labios para evitar el escozor

Al instante apareció Luis totalmente vestido.

-Hablabais de mí

-Si Carmen dice que ayer disfrutó como nunca con tu polla, que la hiciste pasar un buen rato.

-Yo también disfruté lo mío con Carmen, y no sabes como os lo agradezco a los dos haberlo compartido con migo

Desayunamos los tres, Carmen se levantó de la mesa para recoger las tazas del desayuno, y Luis nos anunció que se marchaba. Carmen con el culo apoyado en los muebles de la cocina, dejaba entrever en sus pies desnudos la sugerencia de su cuerpo estaba desnudo dentro del albornoz. Luis, sentado en la banqueta, se aproximo a Carmen y abrió el albornoz para observar por última vez su cuerpo. Ahora sus pelitos limpios y secos hacían jugoso y atractivo el coñito de mi mujer.

-Que hermosa eres Carmen, y que buena estas (dijo Luis).

Me acerqué a ella por detrás y la cerré el albornoz. ¡Ya vale vicioso! (Le dije yo en un rictus de posesión), Carmen es mía, y no la comparto con nadie, ni a ella ni su coñito, entonces Carmen me dio un beso apasionados en los labios

-¿Entonces anoche? (me pregunto Luis)

-Bueno anoche es anoche…, Pero…

-(Carmen tercio) Y serán algunas noche más, por que yo no puedo renunciar a la polla de Luis, ni tú al morbo de verme como me follar con tu amigo… ¡¡Te pones muy cachondo, la polla te engorda y crece, y se pone muy dura!!… ¿Os habéis enterados?

Luis se levantó y se dirigió a la puerta, Carmen y yo le acompañamos. Besó a carmen en la mejilla y a mi me dio la mano, después se marchó; Carmen miró por la mirilla mientras subía el ascensor.

-Cariño aun se le nota el bulto de la polla en el pantalón (dijo carmen)

-Es lógico acaba de ver tu chochito, seguro en el coche se hará una paja

-No me digas esos que me pone muy cachonda

Antes de irse, abrí la puerta y le dije que esperará, y le di un preservativo para que no manchara el coche, entonces cerré la puerta, y le deje que se marchará insatisfecho porque no le dejara follar de nuevo

Abrí el albornoz de carmen por la espalda, y la deje desnuda apoyada de frente contra la puerta, y mirando por la mirilla el bulto de nuestro amigo, después levanté su culo, y la metí mi polla; Carmen protestó sin entusiasmo “Tengo irritado el chochito… eres cruel”. El ruido del ascensor anunció que nuestro amigo se marchaba, la puerta de este sonó cerrándose tras de él, en ese momento me corrí, y mi semen callo al suelo. Carmen me dijo con aire de resignación “Ya se ha ido”.

Cogí a Carmen de la cintura, y los dos desnudos nos dirigimos al dormitorio, al llegar Carmen observó una gran mancha de semen en las sabanas, se tumbó en la cama con las piernas separadas, apretando su coño contra la mancha, se sentó en la cama, acercó sus labios a la citada mancha, la beso con ternura; después me miró y me dijo “es vuestro semen derramado por mi”…..”Por todo lo que os excito por mi desnudez”….”Follando los tres, con dos pollas para mi coñito”…. “Juntos el semen en la sabana que me habéis eyaculado los dos…. salido del interior de mi cuerpo…. de mi chochito”; después volvió a apoyar sus labios en la mancha y la volvió a besar, yo acerque mi boca a la suya, y nos unimos en un largo beso, mientras nuestras lenguas jugaban en el interior de su boca

-No podemos follar en una semana, tengo el cuerpo muy dolorido, principalmente de la cintura para abajo. Cuando nos despertemos de la siesta, nos vamos ha hacer una paja los dos juntos; y el que se corra antes se tiene que ocupar del lavavajillas durante toda la semana. ¿De acuerdo?

Acto seguido caímos en un profundo y relajado sueño…

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