Nuestro Secreto

Era el primer día del verano, un intenso calor nos quemaba y todos nosotros en el campo, practicando, bañados en sudor; mi nombre es Josué, practico futbol desde, bueno desde que estaba en secundaría, tengo 19 años y aquí entre nos, soy gay de closet; me gusta jugar fut, es un deporte estupendo, además de qué puedo ver más tiempo a mis mejores amigos y compañeros; verlos sudar y en short es tan provocante y excitante; lo sé suena algo enfermo, es un tipo de fetiche; pero a ver ¿a ustedes no les excita ver chicos deportistas, sudando y corriendo, de vez en cuando tocarse los genitales de una manera provocante o quitarse la playera?; bueno a mí sí y desde ese día más.

Les cuento bien, la noche anterior a los hechos, estaba viendo las fotos que recientemente había subido mi amigo Eduardo a su Facebook; vaya que no sé cómo decirlo, pero me siento muy atraído por él, tiene un físico estupendo, su estatura de 1.85 y su color de piel me hacen tener deseos de besarlo así después de entrenar, todo sudado y meterme en la boca su miembro; se lo he visto en las duchas, no es muy chico ni muy grande unos 12 cm flácido y como unos 17 cm erecto, delgado, color rosadito con unas bolas grandes, su escroto color rosado un poco más obscuro que su pene, de vello rebajado; wow sólo de recordarlo me excito y comienzo a humedecer mi bóxer; bueno ya, sin desviarme del tema; el asunto es qué esa noche, las siete fotos que subió dejaba ver su espalda, sus grandes píes y piernas bien definidas y su abdomen escultural.

Sí, lo admito, estoy estúpidamente enamorado de él, el pedo es qué tiene novia, Rubí, no sé, siento que es un poco posesiva y muy asfixiante, lo trata como quiere y el pobre de Lalo se deja mangonear por ella; pero bueno, si yo fuera ella lo tendría en un altar, es tan bello y tierno a pesar de su aspecto rudo, es un chico agradable que dan ganas de abrazarlo y no soltarlo; ya, ya, regresando con el tema; la última foto a la que le di “me gusta”, era de su cara mostrando un gesto de puchero bastante tierno; ¡ay no ahí voy otra vez!, estoy estúpidamente enamorado de él.

En fin, le comenté lo siguiente, “vaya bro, el ejercicio está dando sus frutos, mira que chingones brazos tienes, ojalá pueda tenerlos como tú”; a lo que él me respondió después de darle “me gusta” a mí comentario; “con gusto te enseño cómo ponerte así, es más mañana después de entrenar, ¿Qué dices bro?”; vaya sonrisa que tuve, aunque me duró sólo unos minutos, ya que su novia la mentada Rubí le escribió; “Güerito precioso, mañana deseo verte, espero después de entrenar puedas”.

Mi cara de fastidio y mis ganas de responderle a la tipa tuve que contenerlas, no quería verme muy obvio ante las circunstancias; la cosa es que él eliminó su comentario y por chat me escribió; “hazme el paro we, no quiero verla, siento que me asfixia, di que debemos entrenar mucho o alguna pendejada pero ayúdame”; sonreí escribiendo; “bien, lo haré”; en su foto le puse muy creativo; “no se te olvide que debemos hacer un trabajo de la escuela, sino tronaremos la materia por tomarnos más tiempo de entrenamiento, recuerda que dependemos de esa calificación para tener el chance de ir al campeonato de fut, después me aconsejas como tener los brazos y cuerpo así we”; lo sé, me vi ingenioso, Lalo me agradeció con una carita de felicidad, seguida de unos emoticones a los que según él se le escaparon, ya que me mando un abrazo, un guiño y un beso; luego me escribió; “perdón we se me fueron esas caras, disculpa”; mandando la cara de avergonzado; me reí y le contesté; “no hay pedo carnal, descuida”; se desconectó y yo me quedé viendo sus fotos, admirándole e idolatrando.

Esa noche estaba muy excitado, así que cerré bien la puerta y comencé a ver sus fotos, imaginándome a él desnudo en mi habitación mostrándome su miembro provocándome a que se lo mamará; comencé a introducirme un dedo en mi ano, luego lo saqué y le escupí, metiéndome dos dedos más; pensando que era él quién me penetraba, me masturbaba viendo sus fotos, admirando sus piernas, sus pies, su cuerpo y su cara de inocente; suspirando y sintiendo un placer inexplicable, emanaba de mi pene un gran chorro de semen que salpicaba la pantalla de la laptop, sin duda fue algo satisfactorio el bajarme las ganas fantaseando con él; dormí muy chido, bastante bien y soñando con él… No mames neta estoy enculado con él.

Al día siguiente después de entrenar bastante y sudar hasta quedar empapados, Lalo y yo nos quedamos sentados en el campo, él se quitó la playera diciéndome. – Wey gracias por lo de anoche, neta gracias.

– Yo evitándole ver sin playera y sudado, le decía. – No hay de que we, para eso estamos bro.

– Él me sonrió y yo de bruto me derretía por él.

Se arrimó un poco a mí y me dijo casi susurrándome al oído. – Siente mi brazo.

– Yo algo nervioso apenas y le tocaba.

Él tomó mi mano diciéndome. – ¡Agarra bien cabrón, así, con ganas!

– Yo conteniendo mis ganas de besarlo, le dije. – Vaya se sienten duros, muy bien we, luego me dices como ponerme así, ya que estoy un poco delgado.

– Él me sonrió en lo que nuestras miradas se cruzaban diciéndome. – No estás mal, así me gustas, te falta un poco de nalga, pero así estás bien.

– Fue en ese momento donde estando nosotros solos; ya que los demás estaban en el otro edificio en las duchas; sintiéndome halagado, armado de valor, por impulso le daba un beso a Lalo en sus labios.

Me quité de inmediato, me levanté muy apenado dándole la espalda; Edu se quedó estático por un momento y se levantó, me giró diciendo. – Ya sabía que eras gay, también que te sientes atraído por mí, me he dado cuenta por unos detalles.

– Estaba mudo, sólo pude tartamudear preguntando. – ¿Así, cómo lo sabes?

– Me sonrió diciendo. – Eso no importa, tu secreto está a salvo.

– Él tomándome de la cara, me besó.

Fue el besó con el que estuve soñando desde que descubrí mi atracción por él, su lengua entrelazarse con la mía, su saliva mezclándose con la mía, su pene sentirlo erectar cada vez más, mis manos tocaban su cara, su espalda sudada y levemente tocando su gran miembro; sin duda fue algo que me gustó.

Hasta que ese beso se vio interrumpido por Sebastián; el portero de nuestra selección; que se acercaba mientras decía. – ¡Pinches putos!

– Ambos nos asustamos y pusimos nerviosos.

Eduardo nervioso le decía. – No es lo que tú crees we, neta no.

– Sebastián sonreía perverso diciendo. – Descuida we, no hay bronca, contigo no, pero con él sí.

– Yo me quedaba pasmado ante la mirada de él; no sabía qué hacer, estaba estático.

Eduardo jaló a Sebastián y se apartaron unos metros, a charlar un rato; yo les di la espalda, pues estaba nervioso, muy nervioso, tronándome los dedos y sudando más de lo que ya.

Luego de eso, Lalo se me acercó diciéndome seriamente. – He llegado a un acuerdo con él.

– Yo preguntaba ingenuo. – ¿Cuál es?

– Me respondía Lalo con una sonrisa. – Te reta a que le mames la reata.

– Sebastián se acercó sonriendo, me apretó el hombro diciéndome al oído. – ¿Qué dices?, me la mamas a cambio de mi silencio, sí me gusta pues me quedo callado, si no me gusta, andaré diciendo que te gusta la verga.

– Quede pensando, pues es una escuela muy estricta, de mente cerrada al igual que mis padres, no podría arriesgarme a que mi secreto quedará ventilado.

Así que tragando saliva le respondía nervioso. – Bien, acepto, ¿pero dónde?

– Sebastián sonriendo perversamente señalaba de tras de unos arbustos, allá por donde solían poner la basura y las cosas inservibles de la escuela; los tres caminamos para ese lugar.

Una vez ahí, Lalo me dijo al oído. – Calmado, será rápido, no te preocupes.

– Me sentía nervioso pero a la vez seguro por las palabras de Lalo.

Sebastián impaciente y con algo de nerviosismo, se bajaba el short y el bóxer, mostrándome su pene grueso de unos 18 cm, con la cabeza descubierta, pequeña y de un tono café obscuro y sí, demasiado peludo.

Él se comenzaba a masturbar diciéndome. – ¡Vas we mámalo!

– Me senté en el césped y un poco nervioso lo comencé a lamer, sintiendo que estaba caliente, de forma presurosa su precum comenzó a salir; él de verdad estaba excitado; Lalo estaba cuidando que no nos viera alguien.

Yo seguía mamando, las manos de Sebastián me tomaron con poca fuerza el cabello, controlando mis succionadas; me guió a lamerle los huevos; cuyo olor era de sudor, pero no un sudor fétido, sino un sudor algo excitante; lo sé suena asqueroso, pero no olía tan feo, era un sudor rico pues.

Sebas me detuvo y algo agitado me dijo. – Espera we, espera, me voy a correr cabrón.

– Yo lo miraba con deseo; para qué negar que no me había gustado, sí la verdad si me estaba agradando mamarle la reata, aunque deseaba más mamárselo a Eduardo.

Sebas se comenzaba a jugar su pene diciendo excitado. – ¡Sigue chúpalo!

– Para después preguntarme agitado. – ¿Te los tragas?

– Yo no sabía que responder; seguía nervioso, cuando de pronto, sentí los labios de Eduardo en mi mejilla.

¡Me besó de nuevo!, ¡qué emoción!; luego su boca la dirigió a mi oído susurrando. – Trágatelos, eso me excitaría mucho.

– Animándome por escuchar eso, me introduje el pene de Sebastián y comencé a mamar en un ritmo lento y suave.

Para ser mi primera vez mamando un pene, no lo hacía nada mal; otra cosa aquí entre nos, es qué practicaba las mamadas con un plátano, ja ja ja ja…

Eduardo cuidando de reojo y masturbándose, disfrutaba ese buen rato de morbo y ahora yo hincado, mientras mamaba cómodamente el grueso miembro de él; Eduardo sin quitarme el short, descubría mi pene, dejándolo al aire libre, erecto, muy húmedo y oliendo a precum.

La mano izquierda de Lalo me jugaba mis huevos y tocaba mi pene, humedeciendo un poco con su saliva; él al oído con su voz gruesa, me decía. – Sigue, sigue así, no pares.

– Uff… eso me prendió más, tanto que comencé a introducirme muy al fondo el pene de Sebas.

Él muy excitado me decía titubeando. – ¡No mames cabrón, lo mamas bien chingón!, ¡te cabe entera, casi con todo y huevos!

– Sebas me apretó el cabello diciendo. – ¡Ahí te van wey, todos tuyos!

– Estaba sacándome poco a poco su pene de mi boca, cuando sentí un chorro caliente de un líquido espeso; sí, era su semen; ¡vaya chorro, vaya gran chorro!.

Al sacar su pene de mi boca, sacó un último chorro que cayó en mi barbilla; Sebas sorprendido y satisfecho me dijo. – ¡No pasó nada, no vi nada, no hicimos nada!

– Sonreí y de pronto, Eduardo me apretó mi entrepierna diciendo. – ¡No mames que rico wey, no pinches mames, que rico neta!

– Mostrándome su mano derecha, me decía. – Estuvo muy excitante Josué, me gustas.

– La mano de Lalo estaba embarrada de su semen.

El cual, con mi mano, muy atrevido, la agarré y comencé a lamer dedo por dedo, en medio de los dedos y su palma, dejándole limpia la mano; satisfecho Sebastián se acomodó el short y el bóxer, serio sin decir nada, corrió para irse a las duchas, dejándome con Lalo.

Quién me sonreía diciendo. – Sera nuestro secreto.

– Sonreí diciéndole. – Bien, de acuerdo.

– Me besó y luego me dijo serio. – Perdí la apuesta.

– Sin entender pregunté. – ¿Qué apuesta?

– Me respondió en lo que se acomodaba su short. – No fue reto, sino una apuesta con Sebas, él me ganó, así que tendré que pagar.

– Me levanté enojado diciendo. – ¡Hijo de tu puta madre!

– Riendo un poco él me dijo. – No, no te enojes, la paga era esto.

– Lalo se tocaba sobre el short su pene, que comenzaba a erectarce nuevamente; yo miraba y me mordía el labio deseoso de más.

Lalo me decía proponiendo. – Te parece si vamos a las duchas, nos damos un baño, vamos a mi casa y pasamos un buen rato.

– Sonreí, él igual, me tomo de la mano diciendo con un guiño. – Me gustas mucho y quiero hacerte el amor, será siempre nuestro secreto.

– Mordiéndome el labio le respondía. – Bien, nuestro secreto.

– Ambos caminamos a las duchas tomados de la mano sin que nos vieran, para después estar en su casa a solas haciendo el amor.

Y vaya que penetración tan más rica, me hizo gozar sin lastimarme y me dejo su leche dentro, para después sacarla poco a poco en el baño.

Bueno amigos, esté es mi relato, espero les haya gustado, paso hace unos días… Saludos.

¿Sí se preguntan si él y yo tenemos encuentros?, la respuesta es sí, de hecho estoy por salir a su casa, estará solo todo este fin de semana y pues creo que la pasaremos muy, muy a gusto, sin que su novia lo sepa.

Hasta luego.

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