Nueva vida en Barcelona

Inicie mi viaje a Barcelona, a mi nuevo trabajo, como decía mis padres a un trabajo de verdad, no como os que había tenido hasta entonces, durante mi etapa universitaria. El viaje se me estaba haciendo larguísimo, pero no por los kilómetros, si no por el cansancio de lo vivido en la noche anterior. Lo que me llevo a tener que hacer una parada más larga de lo esperado. Durante esa parada me dio tiempo a pensar en mi nuevo trabajo, como seria, la gente que me encontraría allí, pero también me llevo a pensar en mis tíos, que para mí eran un misterio, me preguntaba si encajaría con ellos.

Por fin y después de perderme por Barcelona, llegue a la casa de mis tíos, era una buena zona de la ciudad. Aun con la parada y el rato que anduve perdido, llegué antes de la hora. Una vez que logre aparcar, saque el equipaje y llegue al portal, donde me paro un portero que me paro rápidamente, de forma hosca me pregunto que a donde iba. Le dije a donde iba y su respuesta fue que los señores no estaban. Le conteste que era su sobrino, entonces su cara cambio y me dijo que un momento, llamo por un telefonillo, a alguien le dijo que yo estaba allí, colgó y me abrió la puerta del ascensor diciéndome la planta en la que Vivian mis tíos. Subí y cuando salí del ascensor una de las dos puertas de la planta estaba abierta y una chica vestida de asistenta de unos treinta y algo de años, me dijo que pasara que mis tíos no habían llegado, que mi tía tuvo que salir por una urgencia. Que pasar y en todo momento me trataba de usted, algo que me chocaba. Le pedí que me tuteara, pero me miro con cara de susto y me dijo que mis tíos se enfadarían, pero le dije que llegáramos a un acuerdo, que cuando no estuvieran mis tíos me tratara de tu, ella meneo la cabeza, no entendiendo lo que quiso decir.

Me dijo cuál sería mi habitación. Estaba muy bien, aunque la cama me parecía un poco pequeña para mí. Pero había que adaptarse. Dejé todo el equipaje allí y me salí de la habitación, me fui a una salita y me senté a esperar. Oí que se abría la puerta y apareció mi tío. Con su seriedad habitual me miro me extendió la mano y me saludo. No fue un saludo frio, fue gélido. Dejo un maletín que llevaba y me dijo que fuéramos al salón. Una vez en el salón, no me dijo ni que tal el viaje, ni como me encontraba. Me ofreció una copa y le di las gracias pero que no bebía. No hablábamos, el solo se limitaba a mirar la hora. Mi tío Jaime era muy parecido a mi padre. Solo se diferenciaban que tenía un poco más de panza que mi padre y que se le clareaba bastante la cabeza. Y aparentaba más años que mi padre.

Se oyó de nuevo la puerta y apareció la enigmática tía. Estaría próxima a los 50. Se la veía muy morena. Pelo moreno, media melena y ondulado. Mediría 1,60 como máximo. Delgada, caderas anchas, piernas muy estilizadas y bonitas, enfundadas en unos taconazos grandísimos. La falda un poquito más arriba de las rodillas. Un pecho, bueno mejor dicho pechito, porque se veían unas tetas pequeñitas. Pero lo más llamativo eran sus ojazos grandes y oscuros. Nada más verme vino hacia mí y me dio dos besos. Fue más agradable que mi tío. Miro a mi tío y le dijo… “Tú no te enfades, que hubo una complicación de última hora, total solo han sido 10 minutos” yo no entendí nada, se fue hacia la cocina, cuando se dio la vuelta, se vio que tenía un culito muy tentador, pequeñito pero muy bien puesto. Me vino inmediatamente a la cabeza lo que me recalco mi madre, sobre el trato con mi tía.

Nos sentamos a la mesa, lo hicimos en una mesa muy grande. La mujer que me recibió nada más llegar (Carmencita) fue trayendo la comida a la mesa. Era todo demasiado solemne. “Carlos, para que las cosas estén claras. En esta casa tenemos unas costumbres, se come a las 14:30 y se cena a las 21:30. Si no vas a venir a comer o cenar, se avisa con antelación. Y tampoco se vienen con visitas” me dijo mi tío. Me quede con la boca abierta. Mi tía dijo… “Jaume, déjale respirar, que ha llegado y menudo discurso le has soltado. Seguro que ni le has preguntado por su padre, que es tu hermano” era verdad, eso me llamo la atención, pero mi tío le replico, que sabía perfectamente cómo se encontraba su hermano, porque además la última vez que he hablado con él, ha sido esta mañana. Eso fue lo último que se habló en la comida. Ya estaba deseando marcharme de esa casa. Al poco de terminar de comer, mi tío después de revisar unos papeles, se puso la chaqueta y se marchó nuevamente, se despidió con un seco… “Hasta la noche” Mi tía se acercó a donde yo estaba y se puso a hablar conmigo.

-Mira sobrino, no hagas caso a tu tío, que hay días que no está en su mejor momento y hoy debe ser un día de esos. Y discúlpame por no estar cuando has llegado. Pero surgió un imprevisto en el trabajo y…

-Mujer la verdad que me ha dejado muy frio el tío, pero cada uno es como es.

-Ven un momento (Nos acercamos a un balcón) Ese es mi negocio (Señalándome la acera de enfrente) me dedico a temas inmobiliarios y de decoración. Pero normalmente lo dirijo desde aquí. A excepción de cuando recibo clientes que lo hago en el despacho.

-Más cerca no lo podías tener. Muy cómodo.

-De lo que ha dicho tu tío de los horarios, si tienes algún problema me llamas a mí.

-Muchas gracias tía. Me siento más cómodo ahora.

-Pues si te quieres seguir sintiendo cómodo, no me llames tía, llámame Marisa. Jajaja…

-Así lo hare.

-Lo más importante y con esto quiero que te quede claro que no te estamos echando de casa. Que por mi te puedes quedar aquí, que la casa sin tus primos está muy vacía. Pero en poco tiempo te tendré un piso preparado. Tu madre insistió mucho en eso, para que tengas más libertad y tu espacio. Pero lo dicho, por mi te puedes quedar todo el tiempo que quieras. Que también se lo dije a tu madre.

-Mejor así, te lo agradezco, pero prefiero estar más a mi aire. Y a todo esto… ¿Dónde estará el piso?

-En este mismo portal, pero en la otra escalera. Lo que hay en común es el portal, el garaje y el patio de luces, donde está el tendedero.

-Pero… Aquí los alquileres serán muy altos.

-De eso no te preocupes, el piso que ahora iremos a verlo, que lo están terminando de arreglar. Los inquilinos anteriores además de dejar un pufo importante, lo dejaron destrozado. Los dueños que son extranjeros y muy amigos nuestros, nos han dicho que no querían alquilarlo más, pero tampoco querían que estuviera vacío, que los pisos vacíos se estropean también. Lo importante, al final les he convencido para alquilártelo a ti y por un poco más de los gastos de comunidad. ¿Qué más quieres? Vamos a verlo.

Nos fuimos hasta el portal, para ir a la otra escalera, el edificio era antiguo, pero estaba muy bien conservado. Una vez en la vivienda, olía a pintura y barniz. Había gente trabajando y los suelos estaban cubiertos, tapando el parqué. El piso era grandísimo, a mí me sobraban tres cuartas partes del piso. Me fije que la casa quedaba frente con frente con la de mis tíos. Estaba viendo a Carmencita, que me hacía gracia porque la llamaban por el diminutivo. Cuando salimos mi tía me iba convenciendo para que dijera que sí, se la veía muy interesada, cosa que no comprendía, hasta que nos encontramos con el portero y mi tía le dijo que yo sería el nuevo vecino. El portero le contesto a mi tía, que estaría contenta, que ya no tendría vecinos inoportunos ni folloneros. Ahora lo entendía mejor. Escuchándolos vi por los espejos del portal que entraban dos chicas, cuando me gire con disimulo, solo logre ver sus espaldas. Eran dos chicas con melenas rubias. Una más delgada que la otra, más o menos de la misma altura, una llevaba pantalones cortos y la otra minifalda, resaltando sus culos, que fue donde primero se fueron mis ojos. Pero no vi nada más. Eso ya me gusto más. Porque el portero se notaba que le hacia la pelota a mi tía, pero a mí me seguía sin gustar, no lo veía agradable, se le veía un gañan. Se llamaba Laureano y rondaba los 40 años. Llamo a su mujer, ya que vivían en el mismo portal, cerca del garaje y apareció una mujer de la misma edad, un poco desaliñada, con una bata azul de limpieza, pero unos ojazos que decían “cómeme” me la presentaron se llamaba Dolors. Poco más nos dijimos y nos fuimos a casa.

En el ascensor mi tía m dijo que no me fiara mucho del portero porque era un cotilla y lo contaba todo. De ella me dijo que era una sufridora porque para aguantar a semejante hombre.

Al día siguiente me presente en el nuevo trabajo, iba con cierto nerviosismo. Cuando llegue al edificio, era una torre muy grande de oficinas. Nada más entrar en el edificio, personal de seguridad, imagino que por mi cara de despistado me preguntaron dónde iba y cuando les conteste, me indicaron que acudiera a un mostrador que había en esa planta. Había cuatro mujeres atendiendo, fueron muy agradables y me ayudaron en todo, hubo una más descarada que las otras, que me dijo que por su amabilidad le debía un café, cosa que acepte de buen gusto, primero porque no conocía a nadie en Barcelona y porque estaba muy bien. Le dije que en el momento que estuviera asentado, que no lo dudara que tomaríamos el café. Me dieron una tarjeta para ponerme y lo que me dijeron me dejo… “Valor y suerte. Ahora a ver al ogro, pero no salgas corriendo” la verdad que la primera impresión fue buenísima, que majas que eran.

Subí a la planta que me indicaron y pregunté a la primera persona que vi, que era una mujer de unos 45 años, muy bien vestida, por el jefe de recursos humanos. La respuesta que recibí fue… “Primero, aquí no hay jefe de recursos humanos, si no DIRECTORA de recursos humanos” lo de directora lo recalco mucho y me indico a donde tenía que ir. Menuda borde, pensé yo. Cuando llegue, había una secretaria y le pregunte, con una sonrisa me pregunto si yo era Carlos, le dije que sí, se me presento y me dijo que se llamaba Mariona, era una mujer cercana a los 40, pero no sé si por su forma de vestir y por su peinado, no me decía nada, a excepción de su amabilidad. Cogió el teléfono y dijo que yo estaba allí. Me fui a sentar, pero no me dio tiempo me mando pasar.

Nada más entrar me encontré con una mujer morena de pelo corto. 50 años seguro que ya tenía, muy bien vestida, pero la ropa demasiado ajustada, para esos kilitos de más (aunque no muchos) que tenía. La blusa parecía a punto de estallar, no sé cómo o esos botones podían contener ese pecho inmenso. No se levantó del sitio, fumaba un cigarrillo y hasta que llegue a la mesa, me dio un repaso visual, como pocas veces me habían dado. Le di la mano y me mando sentarme.

-Lo primero, me llamo Mónica, sin doña ni señora delante, pero eso no quiere decir que se me pueda tutear. Lo segundo, bienvenido y lo tercero, que está aquí porque fue seleccionado, no porque yo quisiera, porque mi opción era otra. Pero como quien tomó la decisión fue el director general, yo punto en boca. Por lo que deduzco que o lo conoce usted, o alguien influyente pidió el favor. (Según hablaba entendía menos)

-No tengo ni idea quien es el director general, bueno lo he visto por internet, pero que no le conozco. Tampoco nadie que yo conozca me ha podido hacer el favor de hablar por mí.

-Eso no puede ser.

-Mire usted, lo único que le puedo decir es que mande currículum a todas las empresas del sector. Me hicieron una entrevista en Madrid y aquí estoy.

-Veo que la experiencia laboral que tiene es en actividades que no tienen nada que ver con su carrera.

-Así es, fueron trabajos esporádicos mientras estudiaba.

-Pues de momento ira fogueándose y luego más adelante veremos donde encaja. (Descolgó el teléfono y de forma despótica…) Tu dile al “espabilado” de tu compañero que venga. (Colgó el teléfono)

– ¿Entonces a que departamento voy?

– (Se puso de pie, solo la había visto de cintura para arriba, se dio la vuelta y miraba por el ventanal mientras fumaba, el culo era sobrenatural, la cantidad de cosas que se me pasaron en segundos por la cabeza hasta que me respondió) Ira usted al departamento que yo quiera, en eso no puede intervenir nadie. Pero para satisfacer sus dudas ira al… TANATORIO.

– ¿TANATORIO? (Se me escapo un tono de sorpresa)

Llamaron a la puerta y entraron, era Mariona y un hombre de casi 60 años. Los dos con una cara de asustados, agobiados. Ella se dirigió despectivamente a él y le dijo que me explicara todo, que yo era su nuevo compañero. Y de pronto dijo… “Vamos fuera, a que esperáis, que os lleve yo de la manita…”

Salimos y cuando quise preguntar, Mariona me dijo que allí no, que fuera con German, que así se llamaba el hombre. Una vez que salimos del despacho…

-Me puedes explicar ahora.

-Poco hay que explicar. Esa es una hija de puta, así de sencillo.

– ¿Qué es eso del tanatorio?

-Pues donde manda a todos los mayores que quiere que se vayan.

-Pero bueno eso es acoso laboral como mínimo.

-No. Porque te manda allí, no recorta tus emolumentos salariales, no se mete contigo, el trabajo que te dan, es de lo más aburrido y poco más. Simplemente te ignoran.

-Joder y… ¿para eso he venido yo aquí?

Llegamos a la planta y era verdad, todos eran ya unos veteranos y veteranas. Pero muy agradables y me recibieron muy bien. Yo era el más joven del lugar. Esa tía me recordaba a una de mi pasado y más o menos en la misma situación. Era como si la historia se repitiera. Pasaron los días y al final un día quede a tomar café con dos de las mujeres de la recepción. Iris y Neus. Tomando café me entere de que Neus estaba en pleno procedimiento de divorcio e Iris estaba casada y también me entere que esa misma noche, que era viernes, habían quedado en salir por la noche, ya que el marido de Iris estaba de viaje por trabajo. Con toda la cara del mundo les dije que me dejaba invitar, se echaron a reír y al final aceptaron. No penséis que mis pretensiones eran las de siempre, que va. A parte de que me enseñaran un poco Barcelona, era saber más cosas de las personas que trabajan conmigo. Seguro que ellas eran las que más sabían de todo el mundo.

Llegué a casa de mis tíos, lo primero que hice fue quitarme el traje y la corbata, me vestí de sport, pantalón vaquero y un polo azul. Mi tía me pregunto si iba a salir, le dije que sí y mi tío miro extrañado, era la primera vez que salía en todos los días que llevaba viviendo con ellos. Mientras hacía tiempo para salir, aproveche para hablar con mi tía, la cual me dijo que la semana siguiente ya estaría el piso preparado. Ya estaba animado por la salida de esa noche, pero lo del piso me subió mucho más el ánimo, porque con tal de no ver más la cara a mi tío… el eterno enfadado. Pero lo que me sorprendió, fue la interrupción de mi tío diciéndome que no entendía la prisa por irme a vivir solo, menos mal que mi tía le contesto, que preferiría vivir solo y hacer lo que quisiera, a estar con dios viejos.

Para que la cosa no fuese a mas, le dije a mi tía que llamaría a mi madre para que Lucia me mandase mi cama y mis equipos informáticos, que lo deje todo preparado y Marisa ya lo sabía, porque quedamos en no poner ninguna cama en la habitación principal. Por eso me dijo que había tenido el atrevimiento de decírselo a mi madre y que el martes estaría todo en el piso. Instintivamente me levanté y le di un beso muy efusivo a mi tía. No se lo esperaba y solo dijo… “Vaya con el hombretón” luego pensé que de saberlo esto antes, no hubiera quedado con Neus e Iris y hubiera esperado una semana.

Salí de casa todo contento. Miré la dirección y cogí un taxi porque no conocía bien todavía esa ciudad. Llegue al restaurante en el que habíamos quedado, por lo que se ve muy céntrico. No me hicieron esperar mucho, porque ellas llegaron prácticamente al mismo tiempo. Tuve que mirar dos veces, vaya diferencia. Neus venía con un vestido corto ajustado de rayas. Que hacían destacar el buen cuerpo que tenía y las piernas tan bonitas, su pecho era de tamaño medio tirando a grande. Iris venía con un pantalón de tela ajustado y una blusa de manga corta. Con la blusa me recordaba un poco a Mónica la directora. Daba la sensación de que le quedaba la blusa pequeña. Llevaba un escote muy bonito y más con esas tetas grandes que tenía. Las dos estaban explosivas, que pena que no tuviera todavía el piso.

Durante la cena, que por cierto esta todo buenísimo, no podía quitar mi vista del escote de Iris, tenía que hacer auténticos esfuerzos. Pero lo importante, me fue fácil sonsacar a las dos cosas sobre la gente de allí. Sobre todo, de Mónica la directora. El comentario de Iris fue muy descriptivo… “Esa marimacho, es un auténtico bicho, sobre todo con nosotras, pero bueno a esta (por Neus) ahora no le dice nada, porque además desde que se separó se ha puesto más buenorra y la mira con ojos de zorra en celo” yo haciéndome el tonto me limite a decir… “No puede ser, si la he visto alianza de casada” las dos se rieron y me dijeron… “¿Y…?” mi contestación fue encogerme de hombros.

Mientras también les sonsaque que Neus tenía 36 años e Iris 39. Que el marido de Iris trabajaba en la marina mercante y sus ausencias eran muy prolongadas, aprovechando Neus para hacer comentarios subidos de tono por esa circunstancia. Ellas como era de esperar también me hicieron un tercer grado. Ya estábamos en los postres y en unos licores que nos sirvieron como invitación. Aproveché para levantarme e ir al servicio, bueno eso fue lo que dije, pero era una disculpa para acercarme y pagar. Cuando pidieron la cuenta, decían que, a escote, les dijeron que ya había pagado yo, vinieron los “enfados” pero dijeron que ellas invitaban a hora a una copa. En la calle se pusieron a decidir a donde llevarme, el caso que al final me llevaron a un sitio de coctelería tropical. Era un lugar bonito, decorado con gusto y de estilo hawaiano. Música suave, pero por lo que podía ver, era un sitio más indicado para parejitas.

Ellas sin mirar la carta de cocteles pidieron, lo que me indicaba que ya habían estado más veces allí. Yo miré y pedí uno de coco. Parecía que no, pero pegaba bien el coctel. Tenía más alcohol del que me hubiera gustado. También me entre de que Iris tenía dos hijos pequeños y Neus uno. Que los tenían esa noche con sus abuelos. Yo empecé a hablar sobre el coctel que estaba tomando, cuando Neus dijo que como los que hacia Iris no había ninguno. Yo las piqueen que ya sería menos, todo para dejar la puerta abierta a otra noche. Pero el pique llego a tal nivel, que Iris dijo, vamos a mi casa y veras… Neus se levantó de pronto y ya no me dieron opción a nada más, pagaron y nos fuimos.

Fuimos en el coche de Neus, no sabían a donde me llevaban. Hasta que llegamos a un barrio que se veían que las edificaciones eran nuevas. Por lo que se ve las dos Vivian cerca una de la otra. Nada más llegar a su vivienda, me hicieron pasar al salón y que me sentara, por lo que me dijeron cada una de ellas iba a preparar una cosa y yo sería el jurado. Vi cómo se metían a la cocina. Me levante y mire. Una estaba con café, azúcar, canela, gaseosa… y la otra con cava, fresas… me vieron y me mandaron nuevamente al salón.

Primero me trajeron tres vasos grandes con algo que parecía café y delante de mi le pusieron gaseosa, empezando a salir mucha espuma. Lo bebí y me supo muy bueno, aunque me daba la sensación de que llevaba alcohol, pero me decían que no. Era algo que se llamaba “SUAU” luego regresaron con un coctel de cava de fresa, que estaba también para chuparse los dedos y desde luego no tenía nada que ver con el que tome de coco. A Neus se le había desabrochado un botón más y la visión era fantástica.

Sentados en el salón, me volvieron a preguntar sobre mí, cuando se enteraron de mi edad, me dijeron que no lo aparentaba y las típicas cosas que me solían decir. También salió a relucir que me gustaba bailar. Preguntándome qué tipo de baile. Yo dije que bailaba lo que fuese. Bailes de salón, pero que la salsa me gustaba mucho. Ahora eran ellas las que me querían picar y me decían que me estaba quedando con ellas. Iris se fue directa a una estantería y cogió un cd, que puso a continuación en el equipo de música. Y toda chula se puso en el centro del salón mirándome desafiante, me levanté y cuando me puse frente a ella, dio al mando a distancia que luego lanzo a un sillón, empezó a sonar música de salsa, pero tal vez un poco más suave de la que a mí me gustaba. Pero a bailar, no quedaba otra, que vieran que era verdad.

Ella bailaba muy bien, se notaba que lo practicaba, cada vez que podía me pegaba bien a ella y no percibía ningún rechazo. Bailamos varias canciones seguidas, hasta que ella pidió un respiro y se acercó a donde estaba Neus a tomar un sorbo de su bebida. Aproveche para invitar a Neus a bailar, pero me dijo que era muy patosa en eso del baile, que ella solo bailaba música lenta, Iris se acercó al aparato de música diciendo… “Eso tiene solución” poniendo música lenta, en concreto recuerdo que puso una mezcla de canciones muy diversas principalmente españolas, pero las dos canciones que más recuerdo y por motivos que no vienen al caso fueron Careless Whisper y Total eclipse of the Heart.

Llevábamos varias canciones bailando y ya no podíamos estar más juntos, para no perder la costumbre mi polla estaba a reventar. Justo al inicio de Careless Whisper, nos miramos y ella se acercó con su boca a la mía dándome un beso muy suave. Que según me lo dio, note como se arrepentía de hacerlo. Quiso dejar de bailar, pero no se lo permití. Dándole esta vez yo un beso más directo del que ella me había dado. Nuestras lenguas se entrecruzaron en un largo y ardiente beso. Cuando terminamos de besarnos me miro con ojos de deseo y se fue a beber algo. Yo hice lo mismo y pude ver como Iris que tenía una copa entre sus labios, que parecía beber, pero no lo hacía, nos miraba de la misma manera que vi en Neus.

Neus que por lo que se veía estaba un poco “nerviosa” dijo que iba al aseo. Iris se acercó a mí de una manera rápida y me beso, me comió literalmente la boca, me gustaba su forma de hacerlo, denotaba calentura, deseo… era mucho mejor besando que su amiga, digamos que muy distintas, sería más apropiado. Cuando se oyó venir a Neus, Iris se recompuso y se quedó quieta, en su sitio como si no hubiera pasado nada. Mi cabeza me decía que ahora que había que hacer. En cuestión de segundos lo pensé todo rápidamente, estaba claro que la más lanzada era Iris y estábamos en su casa. Por lo que debía de empezar con Neus, de lo contrario, esta se vería obligada o así lo pensaría, en irse a su casa. Posibilidades de trio nulas. Pero si lograba que se animara, Iris o se unía o nos dejaba tranquilamente un sitio por no fastidiar a su amiga. Veríamos en cuanto me había equivocado.

La música seguía sonando, la volví a invitar y al principio, aunque estuvo un poco reacia, ante el ánimo de su amiga y mi insistencia, se levantó y volvimos a bailar. Me pude fijar que, en ese vestido tan ajustado, los pezones se le marcaban demasiado, era buena señal. Al poco tiempo ya estábamos otra vez bien juntitos, pero con la diferencia de que ahora me movía de tal manera que ella pudiera notar el rozar de mi polla más intensamente. Mis manos ya pasaron la frontera de la cintura, para posarse más cerca de sus nalgas, que ella cuando noto por donde iban, con una mano trato de subirlas, pero al final cedió. Cuando quedaba de espaldas a su amiga, mis manos se volvían más atrevidas, levantando su vestido y tocando con mis manos su piel desnuda. Pero sin yo dejar de mirar a Iris intensamente, manteniéndome ella la mirada de forma desafiante.

Nuestro movimiento bailando era muy lento, pero había momentos en que perdí de vista a Iris. Ahora no la podía ver, pero mis manos ya, estaban tocando todo el culo y lo que no era el culo de Neus, que oía como su respiración se aceleraba en mi oído, como me dejaba que mis dedos se metieran entre sus braguitas para llegar a su coño, que estaba empapado. Esta ya más que entregada, pero lo que me dejo sorprendido y cachondo, fue ver como Iris tenía el pantalón desabrochado y aunque estaba muy apretado, se podía ver bien su mano metida dentro de él. Suponiendo que Neus también debería haberlo visto.

En ese momento ya no bailábamos, nos encontrábamos ahí de pie, simplemente metiéndonos mano, yo por debajo del vestido y ella por encima de mi pantalón. Yo además miraba a Iris y jugaba con mi lengua, hasta que ella se levantó, que costó más de lo que yo pudiera imaginar, se acercó y sin mediar palabra quedándose a la espalda de su amiga, nos morreamos intensamente.

Llego el momento, en cuando nos dejamos de besar y sin dejar de meter mano a Neus le pregunte a Iris… “¿Seguro de que en tu casa ahí algún sitio más cómodo que este?” ella sin pestañear me contesto… “Claro que sí, venir conmigo” y nos llevó a su habitación, que era una habitación amplia con una cama de matrimonio, pero que lo que más me llamo la atención fue la televisión tan grande que tenía. Se acercó a la cama, pegando un tirón de la sábana y la colcha, dejándola caer prácticamente toda al suelo.

Se la veía muy decidida, empezó a desnudarse sin esperar a mas, como presentí que Neus estaba cortada, empecé a desnudarla yo y ella se dejaba. No permitiéndome que le quitara unas braguitas negras de encaje tipo brasileñas, le quedaban perfectas. Cuando mire a Iris esta ya estaba desnuda del todo y la ropa una vez mas no hacia justicia a una mujer, estaba tremenda, de infarto, de piel muy blanca, no debía de tomar el sol. Al contrario que Neus, que se notaba que hacia top less. Pero eso hacia destacar más aun los pezones de iris que eran muy oscuros y al estar tan blanca parecía más aún.

Iris se tumbó de medio lado en la cama y Neus se sentó en el borde, como si estuviera desubicada. Las dos me miraban sin decir nada. Cuando me empecé a quitar el polo, iris nos dijo… “Si suena el teléfono, ni una palabra que es mi marido, que me suele llamar a horas intempestivas con esto del cambio horario, avisados estáis”

Cuando me desnude del todo, la polla que estaba durísima se quedó mirando para arriba. Iris comento… “Estaba pensando si hacíamos bien, pero viendo lo que veo… me parece que siiiii… tu que dices Neus” Neus sonriéndose solo dijo… “Y yo creía que la de mi ex era la más grande que podía haber… y de lo demás ya te lo diré”

Me tumbe entre las dos y aunque parezca mentira, no hizo falta muchos prolegómenos para empezar la gran “batalla” besaba a una para luego besar a la otra. Metía manos a las dos sin parar, me comía sus tetas. Pero entre ellas no pasaba nada, ni visos de que pasara. Yo disimuladamente trataba de que hubiera algún contacto, pero no había manera, imaginaba que tendrían que estar más cachondas. Estaban muy remisas y eso que utilice todo lo que se me había ocurrido, todo lo que otras veces me dio resultado, pero nada. Pero todo cambio cuando sonó el móvil de Iris. Yo estaba comiéndole el coño en ese mismo instante y Neus me comía la polla. Descolgó y nosotros no dijimos nada, pero a ella se le escapo un gemido. Ella se disculpaba con el marido, hasta que le dijo que le había pillado aliviándose ella sola, así de textual. Él debía de decirle que pusiera el sin manos y a ella le costó.

-Que fina te has vuelto con lo de aliviarte, joder si siempre dices haciéndote una paja.

-Pues que quieres, me salió así.

-Vete al ordenador y nos vemos por ahí, así nos correremos mejor. (Iris se ponía roja y se la veía nerviosa)

-No puedo, esta Neus acostada en esa habitación, que estaba triste y se quedó aquí a dormir. Como ya sabes que hemos ido a cenar y luego nos vinimos aquí…

-Es una buena mujer, pero está claro que lo que la hace falta es un buen polvo, que ya lleva mucho sin echar uno y al final le van a salir telarañas. (la cara de Neus era un auténtico poema)

-Hablemos de otra cosa. ¿Tú que tal vas?

-Yo, más cachondo y más salido que el pico de una plancha, joder. Como voy a estar, ya va para seis meses meneándomela solamente.

-Tu siempre tan poético.

-Pero joder, que te pasa hoy. Con lo puta que tú eres, seguro que, provocando a tíos por ahí, para luego hacerte buenas pajas. (Yo estaba que me partía de risa y sabia lo bien que se iba a poner la noche) ¿Te has decidido a tantear a Neus para ver si te la puedes llevar al huerto, como habíamos quedado?

-Yo no he quedado en nada, son cosas tuyas.

-De eso nada, siempre dices que no es porque no quieras si no porque te da corte por si te manda a la mierda. (Su cara era ya de todos los colores)

Mientras oíamos la conversación, yo tocaba el clítoris de Neus, que su cara lo decía todo, miraba con intensidad a su amiga, todo lo que estaba descubriendo esa noche. Me puse detrás de ella y sin pensarlo coloque mi polla en la entrada de su coño, metiéndosela hasta lo más hondo, se mordió la mano y se le escapo un gemido imperceptible. Luego la fui colocando mejor, hasta quedar de cara a su amiga. La empecé a embestir con mucha, mucha suavidad, sin nada de prisa. Mientras su amiga seguía hablando con su marido.

-Además, sabes que tú no le gustas, que ya me lo ha dicho ella varias veces. Así que del trio que quieres hacer, de esa fantasía, solo en sueños, además que yo tampoco estoy por la labor. (Ella dio un cambio total a la conversación) Sabes que me has pillado muy cachonda, a punto de caramelo.

-Me lo imagino, con lo puta que eres tú en la cama. Y que piensas ahora, en el compañero nuevo jovencito de la ofi. Ese que dices que esta como un quesito.

-Pues sí y con lo que me has dicho, me lo imagino a él y Neus follando y comiéndome el coño. (Lo dijo mirándonos con fuego en sus ojos)

Oír eso y empujar a Neus hacia el coño de Iris fue todo uno, ella en un principio se resistió, pero como no la deje levantarse e Iris, se posiciono mejor y levanto un poco el culo para que su coñito tocase con la boca de Neus. Que seguidamente y con algo de inexperiencia empezó a lamer el coño de su amiga. Ahora estaban dando las dos todo. Iris gemía con total descaro. Mientras su marido la animaba y la decía de todo, desde lo puta que era, a los cuernos que seguro que le ponía. La primera que se corrió fue Neus que se tuvo que contener mucho. Luego Iris le decía a su marido que no parase, que estaba muy cerquita de correrse y el volvía a animarla para que lo hiciera, pero le pedía que lo hiciese como a él le gustaba. Que no sabíamos lo que quería decir, pero tardamos poco en saberlo ya que cuando empezó a correrse lo hizo llamándole cornudo y diciéndole que se la estaban follando como él no sabía hacerlo, una corrida salvaje. Se oyó por el teléfono como el marido se corría de igual manera, llamándola puta, zorra…

Yo creía que se despedirían y hasta otro día, pero que va, no se dieron tregua. Él le decía que se metiera el consolador grande, abrió un cajón de la mesilla y lo saco, el cual era más pequeño que mi polla y ella lo encendió, al oírlo él le iba diciendo lo que tenía que hacer. La única diferencia es que ella lo hacía en el coñito de su amiga, que la pobre seguía aguantándose para no gritar. Ella mientras le iba poniendo cachondo a él, le contaba que esa noche en la cena, se había ido al servicio y le había hecho señas a un tío, que fue y se la follo. El marido se oía como se ponía cachondo con lo que ella le decía. Luego le dijo que se metiera el del culo. Ella me hizo señas y vi uno negro finito, un plug pequeño, también vi lubricante. Lo cogí todo y empecé a lubricar bien su culito, que se veía muy apretadito, demasiado estrecho.

El seguía diciéndole cosas, se le notaba todo cachondo, ahora le decía que se metiera en la boca el consolador como si le estuviera haciendo una mamada, como si fuera su joven compañero y que se imaginara mientras que Neus le rompía el culo, ya que a él no le dejaba. Mientras yo lubricaba su culito, hacia lo mismo con mi polla, Neus me veía e intuía lo que iba a pasar, sonriendo perversamente. Neus cogió el móvil de Iris, esta miro con cara extrañada y le hizo que le comiera el coño, poniendo el teléfono cerca para que el marido pudiera oír como lamia. El marido al oírlo le decía, eres la más puta, que bien lo haces para ponerme cachondo.

Haz lo mismo como si te estuvieran rompiendo el culo. Iris paro de comer el coño a Neus y empezó a interpretar el papel que le pedía el marido. Ella sola decía, para, no, que me vas a destrozar, cosas de ese tipo, el marido le decía calla puta, que te reviente que lo mereces. Mire a Neus y este agarro bien a Iris para que le comiera el coño. No di tiempo a mas, sin esperárselo iris, fui directo y metí de un solo golpe la cabeza der la polla, la reacción de Iris fue, un grito espectacular y tratar de levantarse, lo que impedimos tanto Neus como yo. El decía así, que te lo rompan bien por puta, por no dejarme a mi hacerlo. Ahora eran constantes protestas de ella, quejidos, insultos. Cunando dijo… “Sois unos hijos de puta, me estáis rompiendo el culo…” el marido seguía animando y Neus se hacía una paja mientras veía a la amiga ensartada por el culo.

Por fin se la tenía toda metida, sus protestas fueron disminuyendo, fueron cambiando por sonidos más placenteros. Incluso empezó ya a mover su culo, sus caderas y a seguir comiéndose el coño de Neus. La cual tardo poco en correrse, teniéndose que contener nuevamente. El marido se reía, le decía que lo tenía merecido, oyéndose al marido correrse nuevamente y detrás se corrió Iris, que lo hizo igual que la anterior vez. Yo seguía moviéndome hasta que le llene el culo con su leche, a Iris se le escapo entre un gemido y resoplido.

– ¿Que ha sido eso?

-Pues nada cornudo, que me han llenado el culo por primera vez con una corrida, bueno más que llenar diría que por la cantidad que he notado, me lo han regado.

-Jajaja… que puta viciosa que eres.

-Fíjate si lo soy, que a partir de hoy me lo van a follar más veces, pero no te dejare a ti. Ha sido doloroso pero delicioso.

-Bueno amor, otro día que no estén los críos me avisas, que tengamos otra sesión así, me he quedado nuevo.

-Pues no te digo yo, que todavía me pienso correr alguna vez mas.

-Eres inagotable. Pero cuando lo hagas acuérdate de mí.

-Eso seguro tesoro.

Se mandaron muchos besitos y se despidieron. Nada más colgar Neus le dijo que no era una puta, que era un PUTÓN. Ella se rio a carcajadas y le dijo que ella no se quedaba atrás, riéndonos los tres. Yo fui al aseo y me refresqué un poco porque llevaba una sudada de campeonato. Mientras me secaba oí como hablaban las dos y como Iris le decía que estuvo a punto de llorar cuando le metí todo eso por el culo. Neus le dijo que era una exagerada. Que cierto que las primeras veces molesta un poco pero que luego era delicioso. Con voz de asombro Iris le pregunto a Neus si su ex… ella dijo que desde siempre se lo había hecho, que era un obseso del culo. Es más, si Carlos se hubiera querido correr le hubiera dicho que, por atrás, que ahora mismo no tomo nada. Que pedazo de zorra, dijo Iris, nunca me lo contaste y eso que somos amigas íntimas. La réplica de Neus fue decirle que ella tampoco le había contado que su marido le había dicho de ligársela. Iris riéndose le dijo estamos empate.

Cuando salí del baño, Iris tomo la palabra, por lo que se ve además de lo que yo oí, hablaron algo más porque me dijo… “Lo que ha pasado aquí, tiene que quedar entre nosotros y lo que pueda pasar más adelante, lo que decidamos como adultos que somos, pero esto no obliga a nada ni a nadie” me limite a contestar… “Perfecto, lo entiendo y lo comparto”

Cuando me medio tumbe en la cama, Iris se acercó a mi polla y me dijo que ella se había quedado con las ganas y sin decir más, se la metió en la boca. La mamaba bien, se le notaba la práctica. Mientras Neus y yo empezamos a besarnos y me fui moviendo hasta quedar tumbado del todo boca arriba, con la cabeza en la almohada, lo que hizo que ahora Iris me comía mejor la polla y que Neus, de pronto se subió a mi cara, dejando su coño cerca de mi boca y agarrándose al cabecero de la cama, empezó a moverse y pasarme su coño por mi boca, moviéndose a su gusto y parándose cuando quería.

Notaba como se me llenaba la boca y la cara de sus jugos, era impresionante de todo lo que soltaba, estaba riquísimo, era un auténtico manjar. Mientras lo hacía yo jugaba con mis dedos en su culito, que se notaba que no era virgen y que le gustaba. Hasta que empezó a cambiar sus movimientos, a apretarse más contra mi boca y se empezó a oír de menos a más. Con un cambio de intensidad exagerado, la gran corrida que se dio, hasta Iris paro de comerme la polla. Se quedó como relajada, pero sin quitarse de su posición y con voz como avergonzada dijo… “Perdón, perdón… no me he podido aguantar” iris le dijo que había sido fabuloso y que le había puesto más cachonda, yo me limite a meter más mi lengua dentro de su coño moviéndola con furia, lo que hizo que ella se empezara a mover otra vez.

Lo cachondo que me había puesto oír como se corría Neus, la mamada tan espectacular que me hacía iris, me estaban llevando a una corrida sin retorno, eran dos mujeres fabulosas. Hice quitarse a Neus, me acerqué a su oído y le dije suavemente… “Como se te ve muy modosita, me voy a follar ese culo de zorra que tienes…” ella me miró fijamente a los ojos, poniendo su cara muy cerca de la mía y dándome un beso con mucha lengua, me dijo… “Es todo tuyo”

Increíblemente ahora era ella la que tomo el mando, le dijo a Iris que se tumbara boca arriba, con los pies en la almohada y una vez que lo hizo, se colocaron haciendo un 69 y se giró a mi diciéndome… “No tardes”

Y no tarde, me puse detrás de ella y decidí intentarlo sin lubricante, si veía dificultad me lo pondría. Cuando fui a empezar, se lo dije a ella, que, si veía que le dolía, me lo dijera que ponía lubricante. Ella seguía a lo suyo y no dijo nada. Fui metiéndosela poco a poco, iba muy bien, un par de veces ella, paso una mano atrás, como indicándome que más suave y así lo hice, hasta que la final estuvo toda dentro. Que bien se movía, podía oír sus chapoteos con sus lenguas, como sus respiraciones estaban súper aceleradas, era todo muy excitante.

Oír como lograban correrse las dos al unísono, hizo que yo no me aguantara más y me corriera en el culo de Neus, que cuando termine de hacerlo, levanto un poco su cabeza y dijo… “BARRRRBARO”

Nos quedamos los tres rendidos y sudados en la cama. Cuando me desperté ya entraba luz por las rendijas de la persiana. Me levante sin hacer mucho ruido, lentamente, me duche y como seguían igual, no las quise despertar y me marche. Eso si antes de irme les deje una nota diciéndoles lo fantásticas que eran y lo bien que lo había pasado.

Una vez en la calle cogí un taxi y me fui a casa. Llegaba pasadas las ocho y media de la mañana. Justo cuando iba a entrar vi a las dos rubias que vi el primer día que llegué a ese portal. Pero esta vez las pude ver detalladamente. Estaban como esperando a alguien, Entre y di los buenos días, ellas me respondieron de la misma manera. Eran dos chicas jóvenes, claramente eran hermanas porque de cara eran clavadas. Las dos rubias con ojos azules, pero la edad era lo que me desconcertaba, porque por los cuerpazos que tenían, podían tener mi edad, pero por su cara, lo mismo estaban en los 16 o 18. Pero lo dicho por sus tetas y sus culos más concretamente parecían mayores. Era difícil saber quién tenía más tetas, porque una era muy delgada y destacaban más las tetazas que tenía, la otra estaba con un cuerpo más normal, pero se veía cuerpos bien cuidados que hacían deporte. Me tocaría indagar.

Cuando entre en casa de mis tíos, estaban ya levantados. Es que ni siendo sábado se levantaban tarde. Nos dimos los buenos días y poco más. Pero me sentí en la necesidad de justificarme, sobre todo por la cara de mi tío y dije que me había quedado a dormir en casa de unos amigos.

Leave a Reply

*