Orgía en la oficina

Son las 7 de la mañana en la oficina donde trabajas, Piru, y
te dispones a entrar aunque algo te resulta extraño en el ambiente.

Cuando abres la puerta, de golpe alguien se abalanza sobre ti
y te pone un trapo en la boca impregnado en cloroformo y pierdes el
conocimiento.

No sabes cuánto tiempo ha transcurrido cuando te despiertas
del letargo. Al abrir los ojos te das cuenta que estás atada a una silla al
igual que tus dos compañeros (un hombre y una mujer), los brazos por detrás del
respaldo atados entre si y por los tobillos.

Tenéis también un trapo en la boca para no hacer ruido.

Intentas visualizar y me ves vestido de negro con un
pasamontañas al igual que a un compañero mío y otro que parece una chica por las
curvas que tiene y por la forma de moverse.

Estoy registrando la sala y me percato de lo preciosa que
eres. Llevas puesta una falda larga y una blusa un tanto escotada.

Al pasar cerca de ti te puedo oler y hueles estupendamente.

Te muevo la falda y dejas entrever tus piernas preciosas y te
pones muy nerviosa.

Comento en voz alta a mis compañeros que me estás poniendo
malo, que estoy cachondo.

Al oír esto empiezas a sudar angustiada. Tus compañeros te
miran con cara de susto y los míos comentan:

“Joder, José, no empieces, no es momento”

“Un momento” digo “pero la habéis visto bien, parad coño”

Inmediatamente después paran.

“Es que fijaros” les comento mientras abro un poco más tu
falda y se ven tus muslos “No me digáis que no son apetecibles” y los toco.

Tú te pones histérica y noto como te pones rígida.

“Que si hay tiempo venga” y la ladrona comenta mientras me
acaricia el paquete:

“La verdad es que me estoy poniendo muy excitada”

Entonces ella me abre la bragueta y saca mi verga que está
medio empinada y la comienza a masturbar. La piel se arruga, se estira, sale el
glande y vuelve a entrar, mientras despacio va creciendo.

Cristina, que así se llama mi compañera, la sitúa frente a ti
para que la puedas ver con todo su esplendor y casi oler.

“A que te apetece chuparla” te dice.

Tú estás muy angustiada y con un terror en el cuerpo
increíble.

Tus compañeros se empieza a agitar.

Cristina va hacia el hombre y lo deja desnudo y luego procede
igual con tu compañera.

Mientras tanto yo me masturbo observando tus hermosas
piernas.

Tu compañero la tiene pequeña del susto.

Roberto, nuestro otro compañero, se la saca también y nos
pajeamos los dos juntos frente a ti.

Yo se la cojo a Roberto y él a mi y nos masturbamos mientras
te digo:

“A que te pones cachonda ver a dos tíos pajeándose contigo y
te apetecen” y vos Piru, estás asustada de verdad.

Cristina se acerca a ti por la espalda y te la roza y haces
un movimiento como si quisieras apartarte.

Yo le digo a tu compañero “A que has soñado muchas veces ver
a estas dos mujeres desnudas frente a ti, pues yo te voy a proporcionar ese
sueño”.

Me pongo de rodillas frente a ti y te acaricio las piernas
suavemente, están rígidas.

Cristina te acaricia tus pechos desde atrás y ha introducido
las manos por el escote y el sujetador.

Roberto sigue masturbándose frente a ti y yo comienzo a
desabrocharte los botones de la falda mientras te lamo un pie.

Te chupo los dedos, la planta de los pies y llego al tobillo,
mientras Cristina te ha arrancado la blusa y el sujetador dejando al aire tus
estupendos pechos.

Ella se desnuda completamente y yo te arranco la falda de un
tirón.

Tu compañero se empieza a excitar porque se le ha puesto dura
al verte toda desnuda y es normal.

Tú le miras asombrada como pensando en lo cabrón que es: tú
en una situación así y el cachondo perdido.

Roberto de le acerca y se la agita y está tan cachondo que no
se le baja y por el contrario se excita más y empieza a gemir.

“Venga” le digo a Roberto, que es bisexual, “chúpasela y que
lo vean sus compañeras”, el morbo de dos hombres.

Roberto se la introduce en la boca y sabe perfectamente como
mamarla bien y el prisionero se agita de excitación mientras clava sus ojos en
tu cuerpo.

“Te estás imaginando” te susurro al oído “se va a correr
pensando en ti”.

Pero le pido a Roberto que pare para continuar después.

Te sujetamos entre los tres y te tumbamos en una mesa con las
piernas abiertas. Te atamos las manos y los tobillos. Estás completamente
desnuda y formando una X sobre la mesa.

Te agitas de un lado a otro, estás muy asustada.

Me dirijo a tu cara y te la sujeto porque te mueves mucho
intentando huir de mi.

Acerco mis labios a los tuyos y los atrapo con mis labios
mientras te digo que abras la boca y tú asustada, la abres.

Meto mi caliente lengua dentro de tu boca y noto lo caliente
que está tu saliva y lo suave que es tu lengua.

En ese mismo momento Cristina te roza los pezones, girando
los dedos alrededor de tu aureola. Estás angustiada.

Saco la lengua de tu boca y la paseo por tu cuello en busca
de tus pechos, pero muy lentamente.

Al llegar a estos, concretamente al derecho, paso la lengua
muy cerca de los pezones rodeándolos y Cristina hace lo mismo pero con el
izquierdo.

Estás muy pero muy tensa.

Te mordemos suavemente los pezones y bajamos muy despacio por
tu estómago con la lengua siempre dejando un rastro de saliva por el camino.

Tengo la polla empinada y me duele el capullo que está por
reventar de cachondo. Te está rozando las piernas y notas lo caliente que está.

Al llegar al ombligo continuamos la marcha hacia abajo.

A cada lado, mi compañera y yo pasamos la lengua por el
costado de tu chocho justo donde están los pliegues de tus mulos y te chupamos
ávidamente.

Tú intentas moverte pero Roberto te sujeta, te está rozando
con su dura y caliente verga tu pecho.

Te fijas en tu compañero que no te quita ojo y sigue todo
empalmado por la situación.

Tu compañera igual, no deja de mirarte.

Subimos otra vez y chupamos uno a uno los pelos de tu chocho
en busca del clítoris que alcanzamos juntos y entrelazamos nuestras lenguas con
tu clítoris en medio que se está poniendo duro aunque tú te agitas pero notas
que vas perdiendo fuerzas. Es que sabemos como succionarlo y te estás excitando
mucho.

Roberto acerca su verga a tu boca y te dice que se la chupes
con ganas y te la introduce dentro de tu caliente boca. Sin ganas y con miedo se
la chupas como si fueras un robot sin sentimiento aunque Roberto está cachondo
perdido con su polla en tu boca.

Cristina se queda succionando tu clítoris y yo desciendo e
introduzco mi lengua en tu vagina que comienza a segregar líquido. Te estás
quedando sin fuerzas, las pierdes y comienzas a gemir aunque muy tímidamente.

Roberto nota que aprietas un poco más su glande y yo noto
como vas segregando líquido caliente y muy rico.

Continúo mi descenso y alcanzo tu ano que rodeo muy cerca con
mi lengua y te lo chupo.

Se te escapa un gemido justo en el mismo momento que
introduzco mi dedo en tu vagina.

La escena es fenomenal. Cristina te chupa el clítoris, yo el
ano y Roberto me mete su verga en la boca.

Nada más soltar el gemido, cejas en tu empeño por moverte y
aflojas las manos y chupas, lames y succionas el glande de Roberto, incluso te
atreves a mover la pelvis en tu empeño porque se introduzca más mi dedo dentro
de tu vagina y mi lengua en tu ano.

Tu compañero está que no puede más.

Roberto te acaricia ahora una teta mientras se la chupas y
con el otro brazo masajea el clítoris de Cristina que se ha puesto a cuatro
patas sobre ti.

Desciende muy lentamente su chocho hacia tu boca mientras yo
te acaricio el clítoris con mi glande y al mismo tiempo la lengua de mi
compañera.

Te introduzco mi pene despacio, has lubricado pero bien y, al
unísono, Cristina apoya su vagina en tu boca y tú la chupas con ansia (como si
realmente te gustara ¿qué sorpresa, no?) y ella empieza a gemir.

Me muevo rítmicamente y despacio introduciendo y casi sacando
en cada movimiento mi verga y tú no paras de gemir.

Roberto te suelta los brazos y se la coges y le masturbas.
Estás desenfrenada y todas tus inhibiciones han desaparecido por la excitación.

Tu compañero, atado, hace movimientos como de intentar
acercarse porque no puede más.

Tu compañera mira con los ojos desorbitados y no puede
entender lo que está pasando.

Roberto se sube y le introduce el miembro a Cristina, la
empala y tú paseas tu lengua alrededor de los labios vaginales de ella y de la
verga de mi compañero que sale y entra a una velocidad increíble y que saboreas
cada fracción de segundo que está afuera.

Se oyen gemidos por todas partes.

Miras a tus compañeros y ves que están cachondos perdidos,
sobre todo el hombre.

Te estoy follando y tocando las tetas, Cristina te chupa el
clítoris y tú le chupas el chocho y la polla a Roberto. El momento es perfecto!

Decido sacarla y Roberto se la saca a Cristina también,
aunque ésta no para de chuparte y notas como segrega de excitación.

Me siento en una silla y tú te pones sobre mi mientras se
introduce en tu culito despacio aunque sin problemas, ya que como te lo he
chupado bien, mi verga entra casi entera.

Roberto se pone en posición y te introduce por la vagina su
polla. Gimes de inmenso placer al tener dentro tuyo dos vergas bien duras.

Mi compañera se dirige hacia tu compañera, la que no había
participado en nada todavía y le chupa la vagina.

Tú mientras tanto, eres cabalgada por dos hombres y ves como
tu compañera gime al ser chupada por Cristina.

Tu compañero hace ademanes de no poder más, creo que se va a
desmayar de excitación.

Arañas la espalda de Roberto y yo que estoy debajo de ti
sentado, introduzco mis dedos en tu boca y los chupas con ansia.

Estoy gimiendo porque no puedo más.

Mueves el culo con mi verga dentro en círculos y Roberto la
saca para dejarme a mí meterla en tu vagina y dejar que tú me cabalgues con tus
movimientos pélvicos incesantes.

Le chupas los huevos a éste que se deshace en gemidos
mientras se masturba.

Entonces pongo mis dedos en tu clítoris mientras me cabalgas
para excitarlo, etás empapada de gusto y yo también y te estoy lamiendo la
espalda porque tengo ansias de chuparte toda.

Roberto te pide que veas como le chupa la polla a tu
compañero porque se imagina que te va a poner a cien y se dirige hacia él, se la
coge y se la mete dentro, casi toda, y él gime porque aunque es heterosexual en
estos momentos poco importa la boca de quién lo está mamando y ya no puedes más
y gime, y tú observas todo y te sobreexcitas al ver como entra y sale la polla
de éste de la boca de Roberto y como la empapa de saliva.

Dos hombres así es morboso. Ves como tu compañera los observa
y gime mientras es chupada por Cristina.

Me chupas los dedos y me los ensalivas sin parar de mirar a
los dos hombres y te viene el primer orgasmo y te agitas descontrolada, te
mueves anárquicamente, emites un sollozo hacia adentro y me clavas las uñas en
mis piernas que aprietas sin parar hasta que se pasa el efecto.

Te has introducido hasta dentro mi verga y noto como tus
músculos se contraen de placer sobre todo el de la vagina que me aprieta y
afloja la verga.

Cristina coloca a tu compañera frente a tu compañero y ésta
se la chupa con ansias.

Cristina luego se acerca a ti. Acerco mi polla a tu boca y te
digo que quiero correrme dentro de ella pero Cristina se apunta también y me la
chupáis juntas, con una lengua a cada lado.

Me la succionáis con ansias mientras os acaricio a las dos el
clítoris al mismo tiempo.

Estás viendo como es chupado tu compañero por tu compañera.
Roberto se acerca a ti y te introduce despacio su verga, primero se abren tus
labios vaginales pero muy despacio, después entra el primer centímetro en tu
vagina que abraza el falo y se va introduciendo sin pausa pero lentamente.

Estás sentada encima y te mueves sacando casi entera la verga
de Roberto y volviéndotela a introducir. El gime como un loco y te mueves en
círculo con su polla dentro. Paseas tu lengua por mi capullo mientras Cristina
me chupa los huevos con suavidad pero con avidez.

Al cabo de un rato, Cristina suelta las ataduras de tu
compañero que se dirige hacia ti y comienza con un deseo incontrolable a
acariciarte la vagina y el clítoris mientras se masturba como un loco.

Cristina y tu compañera que también está suelta se dirigen
hacia mi y me chupan los huevos mientras tú te metes toda mi verga en tu boca y
cabalgas a Roberto mientras tu compañero te masajea el clítoris.

Estás a punto de llegar al orgasmo pero antes me viene a mi y
descargo toda mi leche calentita y blanca en tu boca y grito de placer al mismo
tiempo.

Tú te tragas todo y no abres la boca para no dejar nada a
disposición de las otras dos mujeres, que me lamen el resto del miembro en busca
de la posible leche que quede, mientras tú con mi capullo dentro de tu boca le
paseas la lengua por dentro para no dejar ni una gotita.

De pronto a tu compañero le viene el orgasmo por lo que
acelera el ritmo del masaje y tú entras en el trance de tu orgasmo mientras éste
descarga toda su leche caliente en tu estómago y te acaricia toda.

Te corres, te estremeces y te introduces dentro la verga de
Roberto mientras no cesan tus convulsiones y espasmos. ¡Estás gozando a más no
poder!

Roberto se descarga en ti rápidamente y gritando como loco.

Te quedas paralizada de placer con la polla de Roberto dentro
de tu vagina, la mía en tu boca y tu compañero acariciándote.

No se si alguna vez habías tenido tantos hombres y mujeres a
tu disposición. No se si habías gozado tanto, pero esta vez, que te tomaron por
asalto en la oficina experimentaste ese placer que nunca olvidarás y no se si no
querrás repetir otro día.

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