Mi amiga Mery

Esta es la historia de como conocí Mery, la que seria algo mas que una simple amiga.
Me presento me llamo Antonio tengo 19 años 1,70 aproximadamente y
algo menos de 90 kilos, vivo con mis padres en mi pueblo, soy bastante solitario, pero no se si es por la adolescencia o por las hormonas pero tengo una mente bastante calenturienta a la par que abierta me gusta casi todas las posturas,juegos y fetiches sexuales pero por desgracia para mi aun soy virgen,pero entre todos los fetiches mis predilectos son los transexuales,tienen algo que me excita,me gusta verlos por internet follando y jugando,me gustaría conocer a alguno,a pesar de ser hetero me gustaría tener sexo con una transexual, que nos penetremos mutuamente y que nos las chupemos.

Dispuesto a ello me puse manos a la obra, me puse a buscar una trans en paginas de contactos que estuviera cerca de mi pero la mayoría de ellas eran profesionales las cuales pedían una cantidad de dinero que mis ahorros secretos no llegaban o me tenia que desplazar muy lejos.
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Mi vecino motero

Mi vecino de arriba a sido desde que tengo uso de razón el mismo, y de pequeños jugábamos en el parque juntos y tal hasta que la edad nos fue separando. Sé que era un donjuán por que tenía a bastantes chicas detrás suyo y estas no es que fuesen feas, ni fuesen a por el feo. Ya desde pequeño apuntaba maneras y según iba creciendo más aún…. Cosa que ayudo el gimnasio, y la pubertad….

De pequeños sí que teníamos más relación entre los dos por eso de bajar al parque a jugar y ya a partir de los 13-14 años empezamos a distanciarnos. El empezó a salir con chicas y se nota que hacía ejercicio pues empezaba a sobresalir entre los chicos y era un ligón. Os voy a describir como es el no ha cambiado mucho desde entonces. Él es alto de un metro ochenta y pico, más o menos, moreno de piel, ojos verdosos, con el pelo moreno cortito, con barbita recortada de 3 días, y un mentón profundo y sonrisa preciosa. Lo que sí ha ido cambiado ha sido el tamaño de su musculatura en los brazos y en el pecho, estaba como un toro… Así es ,i vecino Cristian.

Hacía tiempo que no lo veía por el bloque, pero un día cuando volvía encontré a un motero que aparcó delante de nuestro portal y se bajó el motero y se le apreciaban unos músculos fuertes y unas piernas definidas sin bello. Y al quitarse el casco, vi que era mi vecino y que tenía un cuerpo follable cien por cien. Y nos saludamos y subimos cada cual a su casa. Paso una temporada sin verle pero al final le volví a ver. Parece ser que tuvo un accidente con la moto porque iba con una muleta en una mano y el brazo contrario estaba roto. Un día cuando subíamos para arriba, se tropezó un poco con la escalera, y acabo dando un resbalón y apoyándose en la pared. En seguida le ayude
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Los tres mil euros mejor gastados de mi vida

A nadie le gusta tirar el dinero, pero cuando leas esta historia verás por qué puedo afirmar: los tres mil euros mejor gastados de mi vida.

Y es que cuando recibí el wassap de Mónica, una de las amigas de mi mujer, no supe qué pensar. ¡Si no le hubiera hecho caso…!

– “Marcos tu mujer es una zorrita. Te los pone y puedo demostrartelo”

Me quedé helado. Carmen, mi mujer, siempre había tenido unas amigas que no me terminaron de gustar, en particualr Mónica y Andrea, siempre muy juerguistas, sin tomarse la vida en serio, que se habían follado a medio pueblo según comentaban las voces.

Sin embargo Carmen no era así o no había sido nunca como sus amigas, o yo no lo supe, esa es la verdad.

Quizás no debería haber contestado al mensaje de Mónica, haberlo dejado pasar pero me movía más la curiosidad que el miedo a que fuese cierto y le contesté:
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Mi ex compañero de trabajo

Soy una mujer a la que le gusta mucho tener sexo. Me excito con facilidad, y no tengo tabúes al hablar de lo que me pasa. En mi antiguo trabajo, conocí a Gabriel. Un

hombre no muy buen moso, pero con una sensualidad increible. Tenía un tono de voz excitante, que con sólo escucharlo se me erizaba la piel. Con Gabriel pasabamos

largas horas trabajando. Siempre me lo imaginé desnudo en frente mio, diciendome cosas sucias al oido. Algunas veces me hacia masajes, porque estar trabajando

sentada durante mucho tiempo, hacia que me duela la espalda, lo que me ha hecho soñar con el. Pero tenía que conformarme con garcharme al idiota de mi ex novio,

quien en ese momento no me tenia muy bien atedida que digamos. Como bien mencioné antes, me gusta tener sexo de todas las maneras posibles, pero mi ex novio
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El amigo de mi hermano II

– “¿Mejor que mi hermanita”? – Pensé. ¿Qué pasaba aquí? Acaso el chico que me acaba de poner a 100, de recorrer cada cm de mi cuerpo y también había hecho lo mismo con mi hermana. Sin embargo, la idea de que hubiese estado con mi hermana me cabreaba y me excitaba a partes iguales.

Pasó una semana y no volví a saber más Marcos.

Hasta que un día mientras me encontraba tumbada tomando el sol.

– Plaaaaaasss. – Sonó como alguien me daba una tremenda nalgada, dejándome el culo rojo.

– Ahhhh – Grité yo, girándome para ver quien me había nalgueado, observando que había sido Marcos. ¿Pero que hacía él otra vez en mi casa? ¿Y si nos pillaban? La otra vez estuvieron muy cerca y hoy además también estaba mi madre en casa.

– ¿Que ha sido eso? – Pregunto mi madre preocupada desde dentro de la casa.
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Experiencia con la señora María

Lo coloco en sexo con maduras porque es más adecuado a la temática.

En relación a contar mis experiencias es muy curiosa la que voy a describir ahora, me paso cuando tenía unos 25 o 26 años y se trata de la experiencia que tuve con una señora sobre los 48 años aunque se conservaba espléndidamente por supuesto no se llama María pero si vivía en el barrio de Gracia, precisamente fue una época en que tenía un amigo que vivía en ese barrio famoso por sus fiestas populares en Barcelona y este amigo mío me invitó a las fiestas de gracia que son bastante concurridas, dónde a través de él en un restaurante conocí a una chica encantadora que trabajaba de enfermera, una mujer de bandera de unos 24 años y su madre que precisamente era la señora María, tan impresionado me dejo esta muchacha que en las propias fiestas hice para que mi amigo coincidiera más veces con ellas, incluso llegue a estar en su casa, casa de un edificio viejo en el que vivía con su madre, pasaron varias semanas y como tenía el teléfono de la madre y con la excusa de un libro que le quería dejar a su hija un día la llamé y me dijo que viniera a su casa y podíamos tomar un café, eso hice sin embargo no estaba la hija, le dejé el libro y al cabo de una semana surgió otra excusa para acercarme a ese piso, en este caso eran unas solicitudes de trabajo para una clínica privada, con lo que me acerque por la tarde ya que la señora María me había dicho que su hija no estaba pero que iba a venir por la tarde a última hora y cómo que el plazo tenía un límite que estaba cercano era una excusa perfecta para ir esta tarde noche y poder salir con la hija.
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Te lo vas a follar el sábado

Ayer estabas tremenda. Guapa y sensual. Y puta, muy puta. La verdad es que yo sé que tú ya habías pensado sobre la posibilidad de follártelo el sábado. Sí, lo habías pensado y habías llegado a la conclusión de que estaría bien,… muy bien. Lo tenías en la cabeza. Por eso cuando te dije que era mejor que no quedáramos con él, tú rápidamente dijiste que no tenía por qué pasar nada y que era una pena que no nos despidiéramos de él antes de su viaje a Irlanda. Y entonces, rápidamente, para concretarlo antes de que se torciera el plan, me pediste que le enviara un mensaje invitándole a comer el sábado. Tardó en responder y durante todo ese tiempo me di cuenta de que estabas pendiente de mi móvil, de si respondía o no. Y cuando dijo que sí venía, sé que te sentiste muy bien. Luego me dijiste que le propusiéramos que la comida fuera en nuestra casa y que así hacíamos una barbacoa, y ahí me di cuenta de que tenías muchas ganas de que estuviéramos a solas con él, en casa, porque así podías primero tontear con él y luego, claro está, follártelo.

Te dije que si contestaba que le parecía buen plan el de venir a comer a casa, era porque él ya sabía por dónde iban los tiros, y que su respuesta era que aceptaba, que él también quería venir a follarte. Sabes que te tiene ganas, que quiere follarse ese culito redondo y duro que tienes. Las últimas veces que nos hemos visto, habéis tonteado, tanto a mis espaldas como delante mío, y se os notan las ganas que tenéis de follaros.
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El enigma de mi profesora

Esta experiencia real me ocurrió a los 18 años, ya trabajaba a tiempo completo y estudiaba en un instituto nocturno que se llamaba INBAD para sacarme al menos el BUP. Acudía 3 días por semana a estas clases nocturnas, teníamos dos profesoras en clase, yo era el alumno mas joven con diferencia…

A una de las profesoras, le caí muy bien, me hacía más seguimiento y me prestaba más atenciones que al resto de alumnos-as, supongo que por ser el más jovencito de la clase. Esta mujer que entonces rondaría los 40 años, no tenía ningún atractivo físico apreciable, vestía muy informal con ropas de épocas pasadas, siempre muy holgadas y que no le quedaban bien, una melena bastante descuidada y desarreglada, unas gafas de mucha graduación nada bonitas y en clase nunca le vi trazos de ningún maquillaje, como os decía, no mostraba ni se percibía ningún atractivo. Lo que si destacaba en ella, era una voz preciosa y su agradable forma de ser, aunque bastante tímida y retraída, era muy amable con todo el mundo y realizaba su trabajo de forma admirable.

Tras un trimestre y unos exámenes bastante flojos, me pidió que me quedara al finalizar una clase para charlar conmigo y se ofreció a darme clases de refuerzo si yo estaba dispuesto a esforzarme un poco más, mi trabajo no me dejaba más opciones que los fines de semana… me costó aceptar, creo que por pereza, aunque puse excusas de que trabajaba toda la semana y que necesitaba descansar, bla bla bla…pero al final acepte, aunque no con mucha convicción, no fui capaz de decirle que no, esa forma de hablar que tenía me seducía enormemente y lamentaba que detrás de ella, no habría una mujer atractiva, siempre me sentí muy atraído por mujeres bastante mayores que yo.
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El vecino de al frente.

Estaba aburrida, mis padres salieron durante todo el fin de semana, osea la casa para mi sola, pero como yo no soy muy sociable, osea, no tengo amigos, no sé que hacer. Ya hice todas las tareas de la casas, y ya me gradue de bachiller, así que no tengo mucho que hacer.

Mi nombre es Jasmin Zolano, tengo 18 años, y como había dicho ya me gradué de bachiller. Soy hija única, y no es por presumida ni nada de eso, pero no soy nada fea, mis rasgos faciales son delicados y marcados, labios carnosos de orma de corazón de tamaño mediano, ojos color ambar, y mi nariz es pequeña y respingona y cabello largo de un color chocolate. Mi cuerpo esta lleno de curvas, mis senos son grandes pero tampoco exageradamente grandes redondos y paraditos, una cintura muy estrecha, enserio mi cintura es demasiado pequeña, pero al contrario mis caderas son anchas acompañadas con mi trasero grande duro y paradito, mis piernas son lagas y gorditas, por mis caderas, y mi torso es pequeño, mido 1.59 una estatura normal, y mi piel es de un blanco pero tostado a la vez.

Bueno estaba sola en el departamento, en el cual vivo en el ultimo piso, es un departamento grande: cuatro habitaciones, tres baños, un pasillo, la sala que es enorme, y la cocina, es muy lindo el departamento.

Como ya sabia que hacer fui a mi habitación, me puse algo comodo, y sexy a la vez, ya que siempre que puedo, me encierro en mi habitación, cierro las cortinas y pongo musica, y me pongo a ver o leer porno o relatos eroticos. Es que no sé me encanta ese sentimiento calido que me da debajo del vientre, es tan rico. En fin, me muse una camisa blanca de botones y una falda suelta corta de color azul; me puse un conjunto de ropa interior de encaje negro, y no no es una tanga lo que me puse, ya que para mi son muy incomodas, sino una braga como si fuera un short pero muy diminuto que era puro encaje, me puse el conjunto pero al verme con todo el conjunto, decidi quitarme el sosten, y rapidamente mis senos quedaron libre debajo de la camisa a botones, me desabroche varios botones hasta llegar al inicio de mis senos.

No se confundan, yo soy timida, pero me gusta masturbarme, imaginar penes enormes entrando en mi, pero no ando por la calle como niñas de hoy en día, mostrando todas las tetas con una camisa que bien puede ser su sosten, y lanzandose a cualquiera que tenga pene. No señor, yo no soy una de esas, tampoco dire que soy virgen, porque es completamente falso, perdí la virginidad con mi ex-novio, y luego de un tiempo de eso se convirtio en mi ex ¿Qué por qué? Porque no sabe como tocarme y eso me frustraba y preferi dejarlo antes de engañarlo a él o a mi misma.

Cerre la puerta de mi habitación, y luego me dirigí a la computadora a buscar relatos eroticos para leer. Yo siempre escojo la sección de “Sexo con maduros” es que me encanta imaginar que soy yo a quien uno de esos maduros me da duro y sin piedad, y tan solo con pensarlo ya me estoy empezando a calentar. Cuando ya estaba leyendo el relato me estaba calentando rápido, y ya tenia mis piernas inquietas tratando de buscar alivio a mi sexo humedo, ya cuando termine de leer el relato, me fui directo a mi cama y me abrí de piernas con los ojos cerrados y me empece a sobar las tetas por encima de la camisa y luego empece a mover mis caderas asia delante y atrás sobando así mi clictoris.

Estaba tan ida con todo el calenton, hasta que me acorde que no cerre las cortinas. Abrí rápida mente los ojos, y lo vi, vi a mi vecino en la ventana de al frente de mi, viendo el espectaculo que estaba dando. Me miro a los ojos y sonrió.

– Hola vecina.- dijo con una sonrisa maliciosa.

Mi vecino es un hombre de unos 50 años, un hombre de aspecto rustico y muy alto, como 1.90, cabello largo que le tapa los ojos, con canas y de color negro, ojos oscuros, formido pero con un poco de barriga, y un pervertido y guarro de primera. Siempre se le veía hablando cochinadas con otras mujeres del edificio pero estas siempre le terminaban dando una bofetada, pero como que a él no le importaba seguía con la misma, incluso conmigo me a hablado de una manera asquerosa y grosera, pero al contrario de las demás vecinas o mujeres, yo no hacia nada, porque simplemente me gustaba, pero nunca le seguí aquello, simplemente me iba de ese lugar practicamente corriendo, pero siempre llegando a al departamento me metia a mi habitacion luego al baño que tenia esta y me hacia una masturbación penzando en lo que me dijo.

Creo que la excitación que tengo me dio valor, ya que miles de pensamientos se me cruzaron por la cabeza, y ninguna era de que me alejara y si la había pues se estaba quedando muda, ya que solo pensaba que esta era mi opurtunidad, una oportunidad que no se a todos los días, y la cual no iba a dejar pasar.

– Hola vecino.- dije con una sonrisa mientras me volvia a sobar los senos.

Él sonrió mucho más al ver como no me había cortado con que me estubiera mirando.

– Tienes unas lintas tetas vecina, ya quisiera yo lamerlas.- dijo pasando la lengua por sus labios, lo cual hizo que me excitara más.

Empece a pelliscar mis pezones y abrir ligeramente mis labios.

– Gracias vacino ¿Lo dice enserio?.- pregunte pelliscando más duro mis pezones.

– Claro que si vecina.- dijo mientras miraba mis senos, siendo más especificos, mis pezones.- Solo mira nada más como estas vecina, de un bueno, tan solo mira como me tienes.- y con eso se paro y se bajo los pantalones quedando en ropa interior y se agarro su polla, la cual se veía erecta.- ¿Ya viste?.- me pregunto.

– Si vecino, ya vi.- dije mientras me subía la falda y le mostraba mis bragas.- Yo estoy muy mojada vecino.- dije mientras me apartaba la braga y me pasaba un dedo por mis humedos labios.

– Ay vecina, tremenda puta saliste.- dijo mientras se me quedaba viendo y luego se fue acariciando su paquete.

– Si vecino, soy una puta.- dije mientras me frotaba y pelliscaba mi clictoris.

– Eres una guarra.- agitado.- sacates las tetas por completo puta.- me dijo y le obedeci.

Que bien que las ventanas estaban lo suficienmente cerca como para no gritar, porque sino, ya estaria muerta.

Con su atenta mirada encima de mi me pellisque los pezones, luego me pare y me puse en cuatro en la cama mostrandole todo mi coño y culo al vecino.

– ¿Le gusta vecino?.- pregunte agitada y con la voz inocente.

– Guarra, espera.- dijo mi vecino para luego ponerse los pantalones y alejarse de la ventana, me desilucione, y me acomode, aun seguía excitada. Depronto escucho el timbre, como puedo me arreglo la ropa y me dirijo a la puerta, cuando veo, es mi vecino.

– Abreme guarra.- dijo cuando abrí la puerta.

– Si, vecino.- dije abriendo la reja y él rápidamente entro cerro la reja y la puerta y me empotro contra esta. Gemí.

– Eres una perra en celo vecina.- dijo mientras me frotaba el clictoris.

Él me tenia de espaldas y mi cara pegada a la puerta, mientras él detrás de mi frotandome muy duro y rustico el clictoris.

– Anda, dilo.- dijo para luego romper mi camisa y pegar mis pezones a la fría puerta, eso me estimulo más.- Di que eres una perra que necesita una polla dura.- dijo mientras frotaba su polla en mis nalgas.- ¡Dilo!.- dijo y me dio una nalgada.

– Soy una perra… que necesita.. una polla dura…- gemí mientras restregaba mi culo en su polla.

– Pues te dare polla.- dijo y me volteo.- pero antes, me quiero comer a esas dos.- dijo y fue directo a mis senos y se metio a la boca mi seno derecho y su mano fue a la izquierda amasandola y pelliscandola de una manera rustica.

– ¡Aahhh!…- gemí al sentir como mordío de forma dura mi pezon.

– ¿Te gusta, perra?.- me pregunto y fue ahora a mi pezon izquierdo.

– ah… Ah… si… vecino.- dije como puede. Como pude lo empuje lejos de mi.- Vecino, vamos a mi habitación.- dije agitada.

No podía dejar que me cojiera allí mismo, cualquiera podía escucharnos, y no gracias, no quiero que le vayan con el chisme a mis padres de que su hija se esta cojiendo al viejo verde del vecino de al frente.

– Como tu quieras vecinita.- y con eso me agarro de las nalgas y yo le rodeé la cintura con mis piernas.

Me empezo a besar de una manera brusaca, y metio mu lengua en mi boca, a lo cual yo le correspondí jugando con mi lengua. Aun que mi lengua daba caricias, la suya era muy brusca. De repente siento como me empotra con la pared del pasillo.

– Ah… vecino…- dije al sentir como una de sus manos se metió bajo mi falda y me arranco mis bragas.

– Yo me quedo con estas.- dijo para luego olerlas.- Huele divina.- dijo y lo guardo es un bolsillo de su pantalon.

– Como usted guste vecino.- dije mientras pasaba mis manos por su pecho.

– Ahora dime señor, guarra.- me dijo pegandome contra la pared.

Gemí.

– Si señor.- dije, y metio un dedo de repente en mi coño.- ¡Ah… si!.- dije mientras arqueba mi espalda.

– ¿Si que?.- dijo mientras movia más rápido su dedo.

– Se-Señor…- dije como pude.

– Ahora si guarra, vamos a tu habitación.- entramos y me tiró bruscamente encima de la cama. Se bajo los pantalosnes y la ropa interior, dejando al descubierto una enorme polla la cual se marcaban sus venas.- Ahora chupamela perra.- me dijo moviendola.

Yo como perra en celo me fui corriendo a mamar esa polla. Espero que leer tantos relatos me hayan enseñado algo. Saque la lengua y empece a lamer toda su longitud luego le empece a lamer sus bolas, y note que su polla tenia un aroma fuerte, pero no me detube, volvi a su longitud y me metí la punta a la boca y empece a chuparla como helado mientras movia la lengua de manera circular.

– ¡Así perra… ah ah… si!.- decía mientras yo me fui metiendo mas su longitud, mientras que una de mis manos masajeaba sus bolas.- ¡Que rica puta me salio mi vecinita!.- dijo y con eso me agarro de la cabeza y con su mano formo un moño al rededor de mi cabello y me empezo a follar él por la boca.

Mientras yo estaba en cuatro patas, solo con mi falda, la cual a de estar empapada, mis senos se me movian al vaiven de la follada que me estaba dando por la boca. Se me era dificil tratar de tragarla toda, ya que era muy grande y su longitud muy alargada. Final mente se corrio en mi boca, y como pude me trague su semen, pero no toda, ya que se me escurria, él saco su pene y lo que quedaba de semen me lo hecho en la cara y en las tetas, luego lo restrego en mi rostro como si se estuviera limpiando.

– Ahora si guarra, tirate en la cama.- me ordeno y así lo hice.- vamos a ver que tal sabe es te coño de la perrita de mi vecinita.- y con eso se tiro diracto a mi coño.

– ¡Ah ah… si señor… soy una perra!.- dije al sentir su lengua y su dedo dentro de mi y lamiendo.

– ¿De quien eres?.- me dijo mientras metia dos dedos en miy yo solo podia gemir.- ¡Responde!.- dijo mientras metia un tercer dedo.

Dios sus dedos son rusticos, largos y enormes.

– ah mhh.- solo podía gemir, ya que con su pulgar empezo a masajear mi clictoris.

– Anda, habla perrita.- dijo para luego comerme mis tetas.

– Su-su… Ahh… suya.- dije como pude.

– ¿Qué?.- dijo mientras pelliscaba y mordia mis pezones.

Este es el maldito cielo.

– ¡Suya señor!.- dije luego de haber llegado al orgasmo.

– así me gusta.- dijo mientras meneaba su verga.- mira como me tienes perra.- dijo mientras me daba cachetadas con su verga.

Mientras yo, yo estaba cansada, pero queria más.

– Mira que esto no acaba.- dijo mi vecino.- aun no te eh follado ese coñito.- dijo.

– si señor.- dije como pude.- lleneme con su lechita, señor.- dije con la voz agitada e inocente.

– A ver putita.- dijo.- ponte en cuatro y agarrate de la cabecera de tu cama.

Y así hice, y poco a poco fue metiendo esa enorme verga en mi pequeño y estrecho coño.

– Mhh… No eres virgen, pero tampoco estas muy usada.- dijo apollandose en mi espalda y lamiendo el lobulo de mi oreja.

– No, señor.- dije como pude.

– Pero me gane la loteria contigo vecinita.- dijo y me nalgeo.

– ¡Ah! ¡Señor!.- dije gimiendo.- ¡Deme más duro!.- dije moviendo mis caderas, a lo que él empezo a acelerar.

– ¡Si! ¡Así perra!.- me grito y me dio otra nalgada.

Luego me volteo y me tiro en la cama, y me voltio a penetrar de una manera salvaje pero deliciosa.

– Di que eres mi perra…- dijo agitado mordiendo una de mis tetas.

– Soy… mhhh… su perra… ah señor.- dije gimiendo y jadeando.

Él seguia y seguía y yo estaba que casí volvia a tocar el cielo…

PEro de repente mi celular sonó, nos quedamos quietos sin saber que hacer, o bueno eso creía yo.

– Cojelo.- dijo mientras seguía dentro de mi.

– ¿Qué?.- dije extrañada.

– Qué lo cojas.- y me pellisco muy fuerte el pezon derecho.

– ¡Ah!.- y con eso estire mi mano y agarre mi celular que estaba al lado de mi cama sobre una mesita.

– ¿Quien es?.- pregunto luego de penetrarme lento.

– Mi papá.- dije nerviosa.

– Atiende, y pon el altavoz- dijo, y sin querer llevarle la contraria, le atendi.

– ¿Hola?.- dije tratando de regular mi voz.

– Hola hija ¿como estas?.- se olló la voz de mi padre al otro lado.

Y con eso mi vecino empezo a penetrarme otra vez.

– Mhh Bien.- dije tratando de dicimular mi voz.

– ¿Segura?.- me pregunto.

Y mi vecino me pellisco los pezones.

– S-Si pá.- dije agitada.

– Te escucho agitada.- dijo mi papá, y con eso mi vecino me pusa cuatro patas y empezo a darme más duro.

– Si, ehm… ah… Es que estoy haciendo ejercició.- dije como jadeando sosteniendome de la cabecera de la cama.

– Ah, vale.- dijo mi papá, él y mi mamá siempre me creían todo.- Bueno solo te llamaba para saber si estabas bien.- dijo.

– Si… estoy bien.- otra penetracion dura.- muy bien.- dije mirando de reojo a mi vecino que estaba sonriendo y jadeante.

– Bueno, solo era eso.- dijo.- y ten cuidado con el vecino, mira que no confió mucho en ese hombre.- dijo mi papá.

Si supiera.

– Tranquilo papá, no me voy a acercar a ese viejo verde.- dije con una sonrisa y mirando detrás de mi, donde mi vecino levanto una ceja.

– Vale, adiós.- dijo

– Adiós.- y colgo.

Me jalo del cabello pegando mi espalda a su pecho.

– Con que viejo verde ¿Eh?.- dijo mientras con una mano cariciaba mi clictoris.

– Si señor.- dije.- Pero me encanta.- y con eso nos dimos una beso de lengua salvaje.

Seguimos hasta que senti que me llegaba el orgasmo.

– ¡Aahhh!.- gemí de una manera fuerte.

Mi vecino se salio de mi y se pajeo en mis nalgas para botar toda su leche en mi.

– Fue bueno visitarla vecina.- dijo acomodandose todo.

– El placer fue mio vecino.

– No crea que sera la ultima vez vecinita.- dijo con una mirada maliciosa.

– Espero que no señor.

Clases de salsa

Nos hemos apuntado a un club que tiene de todo, en principio la idea era hacer piscina y un poco de gimnasio, pero a la semana me dijo que le gustaría aprender salsa, salsa?….pero si nunca has querido bailar, ni siquiera en las bodas….pues por eso tonto, ya va siendo hora de que aprenda, además más vale tarde que nunca,…… vale, dije convencido que se avergonzaría el primer día.

Cuando llegó el día y entramos en el parquet comprendí el porqué de su interés, el profesor…….un cubano de unos 28 años, un metro ochenta de altura y que movía su cuerpo como las anguilas, ella se había equipado para la ocasión con una faldita corta, y un suéter con un generoso escote, por el que se podían ver sus maravillosas tetas de talla cien, ponía todo el interés conmigo por bailar correctamente, pero la verdad es que eso no es su fuerte.

A los diez minutos se nos acercó Oswaldo, que ese era su nombre y me dijo, amigo permítame que le de unas clases a su esposa para que, por lo menos aprenda a defenderse en los primeros pasos, por supuesto le dije que sí, la tomó de la mano, y veo que desaparece por una puerta que había en la sala,

Como me había quedado sin pareja, los seguí, y estaban en otra sala pero la puerta tenía miradores de cristal y podía verlos, al principio me daba risa ya que ella ponía sus brazos en el pecho de él, y sacaba el culo hacia atrás como los patos.
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