Pedro se coge a la novia de su mejor amigo

Toño y Johanna llevaban saliendo juntos desde que iban en la prepa. A veces se dejaban un rato, pero siempre terminaban regresando. Hacían eso desde hace diez años y últimamente Johanna tenía ganas de coger con alguien más. Se sorprendía fantaseando con eso mientras se masturbaba con un vibrador cuando Toño salía a trabajar. Se veía a si misma cogiendo con Pedro el mejor amigo de Toño y 7 años mayor que ella. Así que una tarde cuando Pedro pasó a recoger un disco duro, lo invitó a pasar a la casa. Le sirvió un whisky y empezó a bailarle provocativamente.

Tenía puesta una minifalda negra muy corta y él se sintió excitado Así que no dudó en unirse al baile poniendo las manos en su caderas y apretándola junto a su erección. Después de todo era de conocimiento público que Johanna se había cogido a más de un amigo de Toño quien al parecer era el único que cerraba un ojo frente a tal realidad.

A Johanna siempre le había gustado Pedro. Había estado lista para llevárselo a la cama desde la primera vez que lo conoció pero él tenía novia y después ella empezó a salir con alguien de su edad, su mejor amigo: Toño. Así que nunca pasó nada entre ella y Pedro. Pero después de tantos años cogiendo con Toño quería ver qué era tener sexo con otro hombre. Qué mejor que eso y realizar una de sus fantasías cogiéndose al mejor amigo de su novio.

Sus movimientos empezaron a ser cada vez más provocativos y Pedro al ver que no decía nada cuando le metió las manos bajo la falda decidió ir un poco más allá. Subió sus manos acariciando su cuerpo hasta sus senos y Johanna lo besó intensamente dejando sus intenciones claras.

Empezaron a quitarse la ropa mientras se besaban.

Estamos solos hasta las ocho.- dijo ella.

Te voy a coger bien cogida Johanna. Siempre se me antojó, te voy a follar esa pussy de vampira que tienes. Sé que te has cogido a otros amigos de Toño, pero créeme linda, nadie te lo ha hecho como yo.

Tenemos tiempo…- dijo ella mientras le bajaba los pantalones y le sacaba la polla de los boxers.

Pedro estaba duro como roca, Johanna era una putita consolidada. Chupaba verga como una profesional y él tenía ganas de verla tragarse todo su semen; pero antes quería cogerle su panochita húmeda y rosada. Le hizo una seña para que se pusiera de piel y la volteó junto a la pared. Johanna se reía pícaramente mientras él le bajaba las bragas y la dedeaba.

-¿Te gusta que te dedee Johanna?

Ella respondió con un quejido y él le separó las nalgas y le acarició el ano con la punta de sus dedos.

Prepárate para una aventura, mami.

Estoy lista y no te pongas condón, tomo la píldora.

Se puso de pie tras de ella y lentamente le empezó a meter la verga en su panocha. Se la metió toda y se detuvo un momento para dejarla acostumbrarse a su miembro que según Johanna era mucho más grueso que el de Toño “él sólo la tiene larga, pero menos gruesa”,le había dicho. Luego Pedro empezó a moverse adentro y afuera hasta que los empujoncitos iniciales se volvieron embestidas. A Johanna le gustaba sentirse llena por la verga de otro hombre.

Pedro se detuvo un momento.Había logrado controlarse a pesar de estar excitadísimo. A sus 34 años cogerse a una rubia buenísima de 27 era en sí algo estimulante. Quería disfrutar esta oportunidad de por fin podérsela coger. La llevó a la cama donde la puso en cuatro y volvió a penetrarla por atrás mientras que acariciaba, pellizcaba y golpeaba sus nalgas alternadamente. Sus fantasías con Johanna siempre habían incluido sexo anal. Sabía que Toño se la había cogido así antes y que a veces utilizaban dildos y otros juguetes sexuales. Así que empezó a meterle poco a poco un dedo en el culo.

Eso me gusta papi- le dijo ella.

Lo sé y también sé que tienes plugs anales. ¿dónde están?

En el cajón bajo la cama, también hay lubricante- dijo ella.

Él siempre había querido hacer esto. Topo un plug anal con vibrador, lo lleno de lubricante y le sacó su verga.

-Separa tus nalgas Johanna.

Ella se inclinó más sobre la cama dejando el culo al aire y se abrió as nalgas con las manos.

Pedro le metió un plug vibrador en el ano y sin avisarle encendió el vibrador. Johanna estaba loca y gemía como gatita en celo. Unos momentos después tuvo un intenso orgasmo.

-Aguanta, querida, esto todavía no termina.- dijo él al tiempo que le metía su verga en el coño. Qué apretada y mojadita, estás, me encantas.

incrementó la intensidad del vibrador. La tomó de los brazos y empezó a bombearla por atrás. A Johanna le encantaban las dobles penetraciones y mientras pensaba en cogerse a Pedro y Toño al mismo tiempo se vino dos veces.Pedro no pudo contenerse más y le decoró el trasero con su semen.

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