Pollón

Hola! Bueno inicialmente me presentaré, mi nombre es David, tengo 24 años y soy natural de Cuba, aunque ahora vivo en Madrid. Soy de tez muy blanca, nada que ver con el estereotipo cubano, y de pelo castaño oscuro con ojos verdes aceituna. Soy físicamente atractivo, una cara con mandíbula prominente y una sonrisa de ensueño (Me refiero al hecho de tener una dentadura muy cuidada), soy delgado y de espalda ancha por mis genes paternos, y el cuerpo es fibrado pero no soy voluptuoso.

La historia empieza hace más o menos hace unos 4 años, cuando recién encontraba mi primer trabajo en una tienda del centro. Yo tenía por aquel entonces 20 años y jamás había estado con un hombre, ni besado, ni follado, ni nada; era completamente virgen salvo alguna que otra chica con la que si había follado para acallar comentarios en mi país, en el que es muy complicado ser homosexual, sin embargo siempre supe que me gustaban los hombres, aunque el término exacto es que me volvían loco.

Mientras trabajaba jamás se me ocurrió la idea de intimar con ningún chico, aún estaba algo reacio a la idea de ser homosexual a pesar de llevar más de 3 años ya viviendo en Madrid. Pero todo cambió una tarde en la que estaba prácticamente solo en la tienda y muy aburrido; ese día a pesar de estar bastante cansado por el mucho trabajo que había tenido en la mañana en otro trabajo en una heladería, me desperté de inmediato mirando a aquel chico; era mucho más alto que yo (Medía unos 187cm) de unos 21 o 22 años (Luego comprobé que tendría 25 a pesar de aparentar tan poco), tenía el pelo rubio liso con gomita y de punta, una camiseta ajustada aunque no demasiado (Dejaba a la vista su fibrado aunque no muy voluptuoso cuerpo), y unos pantalones cortos ceñidos que, aunque de forma involuntaria, no pude evitar fijarme en su entrepierna, la cual abultaba llamativamente aunque supongo que yo lo veía más porque me fijaba casi descaradamente; tenía una cara preciosa, y una sonrisa luminosa, y sus ojos negros se fijaron en mi dándome un escalofrío inmediato. No sabía que tenía que me volvía tan loco, no me fijaba habitualmente en nadie, si miraba lo suyo, pero jamás me había sentido tan fascinado. Por suerte estábamos solos y prácticamente pudimos hablar de lo que quisiéramos, yo estaba la mar de nervioso, mi corazón latía bastante deprisa y la verdad es que tenía la polla medio dura. La tienda donde trabajaba era de suvenires, y la verdad es que habían cosas bastante feas, lo que facilitó conversar sobre el tema, porque yo me burlé de algunas cosas (Sé que está mal visto pero la verdad es que estaba nervioso y nos dio por ello). Cuando de repente, y sin saber cómo le pedí el número de teléfono. Me puse rojo enseguida, estaba completamente avergonzado y con una lucha interna realmente importante, cuando le miré había esbozado una sonrisa y me estaba anotando en un papel su teléfono móvil.

Cuando se hubo ido no podía creerlo, estaba la mar de contento y tenía una excitación de la hostia y se me notaba bastante, no tengo una polla demasiado grande, unos 18-19cm, pero se me notaba una barbaridad, así que me metí en la trastienda y fui al baño. Cuando me saqué la polla del pantalón la tenía durísima, ante mi sorpresa había manchado los calzoncillos con abundante presemen, y la polla la tenía completamente mojada, así que saboree mis propios jugos internos, y después de pasarme el dedo incontables veces por mi capullo (Bastante grueso e hinchado de la excitación) y tragarme cada gota de presemen, lo tenía reluciente. Ya habitualmente mi polla es muy gruesa, y la tengo muy simétrica, como dije antes me mide entre 18 y 19 cm, y es gruesa de la hostia, y la cabeza es muy bonita, estilo punta de flecha pero bastante gruesa y acorde con el resto de mi grueso tronco, y como he mencionado antes tanto mi corrida como cualquier excitación y/o eyaculación, es en abundancia. No obstante a eso, jamás he sentido demasiado placer en mi polla y tengo que ser bastante agresivo para sentir placer, y siempre fantaseo con cómo me follan duro. Así que eso justamente hice, después de limpiar bien mi polla, la lubriqué con saliva, y comencé a hacerme una frenética paja, me imaginaba a Sergio (El chico que acaba de conocer) comiéndome el culo y chupando mis gordos huevos, y en menos de 1 minuto ya estaba eyaculando dentro del váter aunque manchando un poco los alrededores, y creo que nunca me había corrido con tanta intensidad. Luego de limpiarme y limpiar todo, salí y continué mi jornada, no sin antes mandarle un WhatsApp a Sergio dejando claro así mi número y formalizando una cita esa misma noche.

El resto de las semanas (2) transcurrió con normalidad, salí muchas veces con Sergio pero jamás pasó nada aunque cada día me gustaba más y me fascinaba pasar tiempo con él, cada vez daba menos importancia al ser gay y es más, me encantaba esa idea. Un día fuimos a una exposición en el museo de traje y finalmente habíamos visto mal el día, por lo que estaba cerrado, sin saber que hacer decidimos dar una vuelta por el parque que está junto a la estación del metro Moncloa. Estábamos dando una vuelta cuando encontramos un pequeño sitio muy oculto, unos árboles casi puestos estratégicamente para entrar y hacer prácticamente lo que gustaras; cuando me vine a dar cuenta Sergio me dice que entremos ahí y nos relajemos. Una vez dentro no había mucho espacio, había una especie de claro dentro que daba perfectamente el sol, pero a los alrededores no se veía nada ni a nadie y nos tumbamos en el césped. Estábamos tumbados y hablando, riéndonos, mi corazón latía a mil por horas, y mi polla estaba más dura que un mástil, y sin previo aviso y sin esperármelo siquiera Sergio me roba un beso; pero no un beso cualquiera, un beso húmedo, siento su lengua recorrer mi boca y yo le agarro de la nuca y le fundo aún más contra mi, sintiendo su ligera barba de 2 días lo cual me volvía loco, sentí por primera vez un beso de un hombre y estaba disfrutándolo como un poseso. Nuestro beso fue largo y delicioso, y cuando nos separamos yo tenía los pantalones manchados de presemen y la polla tremendamente dura, la verdad es que me daba un poco de vergüenza y además me daba mucha más vergüenza mirarle su polla. De repente Sergio me dice:

S: Moría de ganas de darte un beso. Llevo todas estas semanas queriendo hacerlo pero por temor a que me rechazaras no lo he hecho.

YO: Pero que dices?? Si siempre te digo que me encantas, y te elogio lo guapo y atento que eres. Yo estaba ansioso porque lo hicieras, pero sabes que nunca he estado con ningún hombre y me daba mucho corte…

S: Pues mucho no corte no debes tener porque estás súper mojado – Y cuando lo miro completamente ruborizado me hace una media sonrisa, de las pícaras, y me señala con la mirada a mi polla dura y húmeda.

Yo no lo podía creer y estaba completamente avergonzado, y no sabía dónde meterme…

S: jajajaja, no te preocupes, me gusta mucho que estés así por mí – Cuando vuelve a bajar la mirada y esta vez toca ligeramente la punta de mi polla por encima del pantalón, justo en la zona donde estaba húmeda, y se lleva el dedo a la boca.

Esa acción me volvió loco de placer, me fascinó que actuara con tanta naturalidad, así que le miré su polla, y quedé perplejo. Tenía un paquete enorme, le sobresalía impresionantemente, y gruesa tanto o más que la mía. A mi se me hacía agua la boca, y quería hacer más cosas esa tarde. Él me dio otro beso apasionadamente, sus besos me derretían, me dejaban apacible. Entonces me dice:

S: Bájate los pantalones, quiero vértela.

Yo tenía dolor en la polla de lo dura que estaba y en los huevos que cualquier cosa que hacía me daba una punzada como si me pegaran. Sin embargo sucumbí a sus peticiones y me bajé los pantalones hasta las rodillas y él se mordía el labio viendo mi rabo, fue cuando lo cogió en todo su esplendor y me pide permiso para chupármela. Yo le dije que sí pero que me diera un beso antes. Se acomodó frente a mis piernas, quedando completamente de frente a mi polla, bajó, primero me pasó la lengua por los huevos, y entre el dolor por acumular tanta leche y mis deseos me dio un escalofrío impresionante, entonces su lengua llegó a mi glande y jugueteó con él, y sin vacilaciones se metió toda mi polla en la boca. El placer que me dio fue indescriptible, el succionaba con una fuerza increíble, propia de la experiencia, se sacaba toda la polla de la boca de una sola se la tragaba entera, estuvo chupándome la polla por unos minutos mientras mis gemidos eran cada vez más fuertes y sus gemidos de gusto mientras me chupaba me volvían loco, hasta que le dije que parara, que me iba a correr, pero para mi sorpresa me la empezó a chupar con más fuerza y con una mano masajeaba mis huevos, yo no dejaba de pensar en su pollón, y estaba a punto de llegar al clímax, y le presioné la cabeza contra mi polla mientras gemía con desenfreno y empecé a contraerme propiamente respecto a la situación, me empecé a correr frenéticamente mientras estaba completamente tumbado en la cama y flexionado del placer, con las manos en su cabeza. Me daba cuenta que apenas podía tragarse toda mi corrida, y me percaté como se le escurría un poco por mi polla hasta llegar a mis gruesos huevos. Había acabado con la mejor mamada que me había hecho en mi vida y sintiendo ganas de darle más y que él me diera más. Entonces con su lengua recorrió mi polla y huevos limpiando cada resto de leche que quedaba, luego sin pensarlo siquiera lo hale hacia mí queriendo probar cada esencia de mi propio interior, y su beso sabía a gloria, me encantaba saber que me la había acabado de chupar, que me había gustado tanto, que se había tragado cada gota de mi leche.

En ese momento me puse los pantalones y él se puso en pie. Pude notar que su pollón estaba a punto de reventar el pantalón, quería tenerlo para mí y así se lo hice saber, pero en ese momento sentimos unas personas caminando cerca y decidimos salir de ahí, pero le dije que antes de irme quería verle la polla, así que con una sonrisa pícara se desabrochó el pantalón y dejó escapar esa verga tan asombrosa que tenía, estaba completamente dura, descapullada, con una cabeza gruesa, un tanto más que el resto de la polla la cual era entre blanca y rosadita aunque en ese instante estaba más roja y venosa de lo que podía imaginar, le medía unos 24 cm, y me dejó perplejo, tenía una gotita de presemen, aunque estaba bastante húmeda toda, pero esa gotita de la punta la quería, y le pasé el dedo y me la llevé a la boca, y bufff, sabía a gloria… Sentimos que la conversación de las personas estaba más cerca así que se guardó ese pollón y nos fuimos disimulando nuestra excitación sentados a la vista en un banco. A los minutos nos levantamos y nos fuimos.

De camino a casa no podía pensar en otra cosa, me estaba poniendo muy caliente, y aunque ya no me dolían demasiado los huevos necesitaba volver a descargarlos. Nada más llegar me hice una tremenda paja donde acabé por correrme completamente encima de mi abdomen; recordaba su olor, su forma de poseer mi polla, como jugueteaba con mis huevos, su lengua traviesa… En ese final recordé como se había tragado cada gota de leche, y como gemía del gusto al hacerlo, así que crucé otra línea más y me pasé la mano por mi abdomen y pecho, por todos lados que había llegado mi abundante corrida, y me la llevé toda a la boca, sin saber que ahí se despertaría mi nuevo vicio.

Esa noche hablamos otro poco por WhatsApp, a él le había encantado, y a mí me habría encantado hacer más y así se lo dije. No hablamos de relación, no hablamos de nada, solo quedó claro que él quería penetrarme y yo quería ser poseído por su gigantesco miembro, y así quedamos al día siguiente en su piso…

Espero que os guste mi primer relato, no tengo experiencia así que se aceptan tanto críticas como buenos comentarios. Pronto publicaré el siguiente, donde me desvirga el pollón de ese macho que tan loco me ha vuelto.

Saludos 😉

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