Practicas en la Residencia de Ancianos

Como os dije en mí anterior confesión, aquellas últimas semanas me sentí siendo ese caramelo de algunos, caramelo que degustaban a sus anchas. Me sentí como un “caramelo en la puerta de un colegio”, aunque sé de sobra que colegio no era y sí… residencia de mayores. Aquella práctica iba a su fin, comencé a ser aceptados como un compañero más, viéndome como alguien con quien contar, alguien que no se achica antes situaciones drásticas. Viéndome una persona capaz de tomar decisiones sin que me tiemble la mano, viéndome incluso como uno más de la plantilla.

Mirad en verdad quise dejar lo ocurrido para una sola confesión, no deseaba alargar mucho más la anterior, aunque en verdad me sentí “Como un caramel en la puerta del colegio”. Pero si os debo ser sincero lo ocurrido lo deseaba de corazón, me lleve cerca de un o algo más sin sexo, ni tan siquiera una masturbación e incluso para aquellos que me llamaban, tuve que decirles que muy a pesar mío debíamos de dejarlo para una mejor ocasión. Aquella última semana en aquel Centro de Mayores, centro que me sirvió para mucho más que tomar experiencia, ya que me ayudo incluso para recomendaciones. Como os dije ese penúltimo fin de semana, me pusieron el broche a mi ya que más pesada carga, pues de tres personas a mi carga paso a cinco.

Bueno comenzare, como os mente en mí anterior narración, tras bañar a Fausto como era costumbre, me marche al dormitorio de Juan y Alberto, cuyas personas me esperaban como era costumbre para el aseo. Como os mente mi labor con ellos era meramente de ayuda, pues al no ser impedidos no era mi labor hacerlo, pero cuando Alberto insistió y bien recuerdo que yo me negaba. Fue este quien me amenazo con llamar al jefe de planta o a dirección, no teniendo más remedio que acceder más por el dichoso titulo.

Tras preparar el baño, calefacción y agua templada… salí por su ropa, acompañándole poco después al aseo, ayude a desvestirlo, llevándome la sorpresa una vez bajado su bóxer. Que este tenía una erección, cuyo miembro para nada era despreciable, pues tenía un miembro de forma uniforme y fino. Una vez nos metimos ambos en el plato ducha, comencé a enjabonarlo por muslos ascendiendo hasta la zona del Perineo, poniendo todo mi esmero tanto por sus genitales como por su orificio anal.

Continuando por su miembro… tomándolo con fuerza con una mano al tiempo que con la otra echaba hacia atrás el prepucio, este no dejaba de gemir y cada una de mis intervenciones. Llegando a notar su mano primero en mi cintura y minutos después en ms nalgas, alegando que se sujetaba a modo de no resbalarse. Excusas poco creíbles pues noto que más que sujetarse, siento que me está magreando de las nalgas de forma descarada nalgas… uuummm!!!.

Aquel baño creo que puso el punto de inicio, pues mientras le estuve enjuagando esté tenía prácticamente su mano por dentro de mi pantalón, sintiendo su mano sobre mis nalgas… aaahhh!!!. No dejaba de mirarme, mirarme de una forma extraña, deje poco a poco de prestarle atención y ser él quien comenzó a desnudarme dentro de la ducha. Tras desabotonar los botones de la parte superior de mi vestuario, dejando mi pecho desnudo… pecho que comenzó a acariciar, continúo con desabotonar el botón del pantalón, dejando caer este a mis pies. Soltándome…

“Ahora me toca a mí enjabonarte, que me ha contado Fausto con todo detalle lo que te gusta hacerlo”, dijo.

No hacía falta mucho para que me excitara y con la consecuencia de empalmarme, cosa que ya estaba más aun cuando descubrí su erecto miembro. Pero cuando me hizo girar y apoyarme con las manos a la pared, comprendí lo que este deseaba de verdad.

Este comenzó en vez de la zona del perineo, comenzó por mí miembro una vez habérmelo sujetado, aprovechando por echar hacia abajo el prepucio. Soltando…

“Aaahhh!!!, uuummm!!!”, solté.

“Veo que te gusta, creo que voy bien”, soltó.

Continúo limpiando con suavidad mi glande, descendiendo su mano una vez tras otra por mi tronco, obviamente aquello era más una masturbación que otra cosa, continuando por mis genitales y finalizando por la zona del perineo. Atención que fue mayor, pues enjabono demasiado bien mis glúteos… mmm!!!, sintiendo sus manos por mi ingle, sintiendo como aquellos dedos comenzaron a introducirse dentro de mi orificio anal al tiempo que me pajeaba… aaahhh!!!.

“Separa las piernas… putita”, dijo.

“Vaya pedazo de polla que tienes, menuda erección. Ignoro quién de los dos está más caliente”, soltó.

“Desnúdate”, dijo.

Obedecí… no sabría decir o explicar los motivos, pues hasta yo mismo los ignoro, podría argumentar muchos e incluso con bastante peso, pero la verdad que no me los creería ni yo. De espalda a este acabe por quitarme la parte superior de mí uniforme, prenda que estaba empapada por estar aun bajo la ducha, prenda que deje caer sobre el plato ducha.

“Quiero que te quites todo, no quiero prenda alguna, ni los zuecos ni las que tienes en los tobillos”, dijo enérgicamente.

Tras descalzarme, acabe por quitarme los pantalones y calzoncillos que tenia reliado en mis tobillos, mientras sentía como una de sus manos me acariciaba, sentía los escalofríos al notar como las yemas de sus dedos descendían, desde mi cuello hasta mis nalgas… ooohhh!!!. Comenzando a preguntarme…

“Sabrás que entre otras dolencias padezco de Satiriasis, verdad”, pregunto.

“Siiii, ooohhh!!!… uuufff!!!”, conteste.

“Sabrás al menos lo que es… No!!!”, pregunto.

“Nooo, uuummm!!!”, conteste.

“Vamos bien, si señor”, dijo.

“No te has preguntado por que para mis cuidados, me asignan mujeres poco llamativas o agraciadas, o hombres”, pregunto.

“Satiriasis es como llamarme “Ninfómano” si fuera mujer, soy adicto al sexo, tengo tal obsesión que me masturbo mucho y a todas horas. Tengo la necesidad de hacerlo siempre, pues cada cosa… ya sea tarea o pensamiento, me hace pensar en el sexo, estando siempre dispuesto, sin necesidad de pastillas hasta saciarme. Esto es lo que significa mi trastorno”, soltó.

“Ignoro si lo sabes o te lo imaginas, pero entre los residentes de la residencia y no me refiero al personal. Esto es como un patio de vecinos… donde todo se sabe, sabrás al menos por que te encuentras así… No!!!”, pregunto.

“No lo sé, aaahhh!!!”, conteste.

“Estas de esta manera por culpa de Fausto, pues cuando estamos reunidos no deja de contarnos el trato que das a la hora de asearlo. Trato que al escucharlo se me endureció, me empalme con tan solo imaginármelo aun siendo tu hombre, pero trato que he deseado de sentir. Deseando hacértelo a ti a pesar de ser hombre en vez de una mujer, pues como comprenderás pocas hay por aquí”, dijo.

“Dios la tengo súper dura, llegaría a follarme incluso a la más fea, no importaría incluso que fuera una vieja… mmm!!!, soltó.

“Pero a falta de pan… buenas son tortas, no dicen eso por ahí, no tengo una hembra con su cuerpecito. Pero me vales tu ahora, sobre todo con ese culito que tienes”, soltó nuevamente.

Creo recordar que fue en dicho momento cuando apareció Juan, momento en que no solo interrumpido a Alberto en su conversación, sino que le corrigió diciéndole…

“Eso no es un culo, sino un coñito, estrecho a poder usar”, soltó.

“No puedes hacerlo, recuerda que te van más las mujeres, además debo asear a dos personas más, compañeros de vosotros que están esperándome”, les dije.

Observaba a Juan apoyado sobre el marco de la puerta, fijándome como mientras nos miraba este había comenzado a masturbarse, no perdiendo detalle del acoso que estaba siendo sometido. Persona que aunque no tenia las mismas dolencias que Alberto, me hizo saber…

“Mira llevo casi un año sin tener relaciones con mujer alguna, aquí buscamos otras maneras de saciarnos, siendo la más común la masturbación, pero no te digo que no ha habido alguno que ha puesto su culo”, soltó.

“Mira no me importaría participar, pero quizás a Alberto le vendría mejor tu entrega, mientras yo propongo a mis compañeros vecinos que se aseen ellos solos, quedándome a su cuidado”, me dijo.

Aunque escuche sus palabras aterrorizados, también es verdad que en el fondo de mí ser, deseaba que cualquiera de los dos me sodomizara. Siendo en verdad a Alberto a quien sentí con dolor y placer como comenzó a introducírmela, note como sacaba sus dedos de mi orificio anal, sintiéndolo levantarse y pegarse a mi espalda. Notas como con una de sus manos separa uno de mi glúteos, seguidamente sientes su glande rozar mi ingle e ir avanzando hasta mi orificio anal… mmm!!!.

Sin aviso comenzó a presionar, sintiendo como introducía su largo y fino tronco por mi orificio, deteniéndose unos segundos que me parecieron minutos. Comenzando a avanzar muy lentamente, deteniéndose y retrocediendo, volviendo a avanzar al tiempo que chupaba mi oreja y pellizcaba mi pezón.

Aun recuerdo cuando abrí los ojos y sorprendió vi a Juan, sorprendido digo pues no lo esperaba, pues pensaba que estaría ayudando a los otros bañarse. Sorprendido me quede al verlo masturbarse, pues este no perdía detalle de aquella sodomización, observaba como la polla de Alberto entraba totalmente dentro de mi culo, observaba como mis piernas me temblaban mientras apoyaba cada uno de sus embistes.

Pero al tiempo que cerraba mis ojos llevados sobre todo por el placer, vi desaparecer a Juan por la puerta, seguramente a cumplir con el recado dicho, mientras disfrutábamos. Acto seguido el sonido de la puerta cerrarse nos dio la razón… ooohhh!!!. Mientas pienso…

Cuando te están penetrando y estas disfrutando no deseas que acabe, pero eres penetrado en un lugar público y no necesariamente tiene que ser en la calle, lo primero que deseas es que acabe pronto a pesar del placer y más aun que no te cojan, menos aun te reconozca.

Estaba siendo penetrado y solo pensaba en que no acabara, mientras gozaba pensé sí al final eche el pestillo al pomo de la puerta, incluso si el “busca” estaba encendido o si llegue a dejar el sonido. Gemía una vez tras otra, sintiendo su glande golpear mi próstata, viendo su polla pude saber de sobra que esta no me dolería tanto, pude saber que con ella la penetración iba a ser profunda… ooohhh!!!. Como olvidar las cosas que le decía entre gemidos, por no decir cuando le llegue a decir…

“Por favor dentro no, no te corras dentro… uuummm!!”, solté.

Comportándome como una perra encelo, comportándome como una putilla, pero llegue a pensar a cuantos de la residencia habría este sodomizado, cuantas viejecitas habría satisfecho, por no mentar internos o internas en prácticas.

Llevado por el cansancio, comencé a dejarme caer lentamente, ayudado por aquellos blancos azulejos mojados, mojados por el agua proveniente de la ducha. Resbalando mis manos por ellos, deslizándome al tiempo que curvaba mi cuerpo, curvatura que facilito en gran medida su penetración… ooohhh!!!. Pues este no dejo de embestirme, menos aun cuando llegue a posar mis manos sobre el suelo, apoyándome mientras mis rodillas comenzaba a descansar sobre el suelo de la ducha, sobre aquella plataforma antideslizante que favoreció la penetración… aaahhh!!!.

“Ooohhh!!!… uuummm!!!… ooohhh!!!… uuufff!!!”, soltaba una vez tras otra, mientras sentía su polla entrar una vez y otra.

Disfrutando y a la vez horrorizado ante la posibilidad de ser sorprendido, quizás eso fuera la razón de mi pronto orgasmo, pues nada mas coger mí miembro y tirar de mi prepucio hacia atrás, acabe descargando un chorreón de esperma… ooohhhh!!!. Tras soltar este chorreón, sentía mis piernas flaquear, agradeciendo al menos estar a cuatro patas, mientras era embestido… uuummm!!!.

Ignoro el tiempo que llevaba pero gracias a la megafonía, megafonía que hacía llamar a los residentes a desayunar, supe que llevaba al menos tres cuarto de hora siendo sodomizado. No extrañándome pues notaba mi cuerpo palidecer, sentía escalofríos, náuseas e incluso ansiedad. Sintiendo para mí suerte, como este la sacaba violentamente de mi dolorido orificio anal y descargar sobre mi espalda, soltándome…

“Menudo culito tienes, pedazo de polvo acabo de echar, llevaba demasiado tiempo sin poderlo hacer”, dijo.

“Vístete pronto que te van a echar en falta, si preguntan ya sabes dile que Alberto te ha violado”, soltaba mientras reía.

Lo vi levantarse y salir de la ducha, comenzando a vestirse, mientras observaba como su polla volvía a endurecerse, sintiendo pánico por ser sometido nuevamente. Pero la necesidad de este por desayunar, tuvo más peso que volverme a coger, quizás fuera por coger fuerza.

Ese fin de semana tuve la putada de un cambio de turno, putada que estaba acostumbrado, pues en vez de entrar el domingo a las 8:00 horas de la mañana, me hicieron entrar ese mismo sábado a las 11:00 horas de la noche. Convirtiéndose esa noche en más que una putada, me convirtieron en una putilla, anécdota que quizás sea mejor contárosla en otra ocasión… vale.

Bueno os dejo hasta pronto, ya me contáis que os aparecido y deciros que me hagáis saber si me he olvidado algo, desearía que me hagáis saber que deseáis que os pudiera hacer o saber que me haríais vosotros a mí. Llevo una semana que no soy penetrado, pues unos viejos amigos me han dejado no precisamente hecho polvo, sino bastante dolorido y con fisura anal, dado sus pollas no solo por el grosor sino por la práctica de querer penetrarme las dos al mismo tiempo.

Como suelo decir… me da igual donde disfrutemos, mientras que mientras gocemos ambos, pues para el momento que lo hacemos el lugar es lo de menos, ya que busco encuentros esporádicos a conveniencia. Debo rectificar en eso que tanto comulgo, sobre que… “No hay maduro que deseen ser mamados y follarse un buen culo”, ya que no solo hay maduros sino también jóvenes aunque estos no sean de mis preferencias.

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