Profesora de universidad 1

Mi nombre es Juan y vine a Madrid con la intención de estudiar una ingeniería. Mis padres que no son muy pudientes se las apañaron para conseguirme plaza en una residencia y así estar yo algo mas controlado según ellos. Entre la beca que me dieron para estudio, el dinero que mis padres habían ahorrado para la matricula, y lo poco que había ganado yo aquel verano trabajando, tenía para poder empezar y no pasar calamidades. El curso empezó y yo tenía muchas expectativas que no se cumplieron. Ni mis profesores eran enrollados, ni hice muchos amigos, ni me invitaron a muchas fiestas ni nada. Soy algo tímido y me cuesta conocer gente nueva. Tanto es así que hasta deseaba que hicieran novatadas en la residencia para si poder por lo menos tener contacto y conocer gente allí, pero ese año estaban prohibidas y lo vigilaron mucho, así que mi vida social fue casi nula. El curso empezó y yo me dedique a lo que mis padres esperaban que era estudiar. Iba a clase por la mañana, comía en la universidad y me quedaba un rato en la biblioteca a estudiar. Luego volvía a la residencia a cenar y por la noche estudiaba otro poco ya que mi habitación era individual. Llevaba bien todas las asignaturas menos una; Física.

La profesora una señora vieja y amargada. Una de esas que llamamos “rata”. Aurora era una persona muy delgada bajita y arrugada que tenía muy mala leche. Siempre llevaba vestidos de tipo floreados, casi nunca pantalones. Llevaba en su muñeca derecha muchas pulseras y siempre iba muy bien peinada o con el pelo recogido aunque no lo tenía muy largo. No entiendo porque la tomo conmigo desde el principio y siempre me preguntaba en clase, me sacaba a hacer ejercicios y a ponerme en evidencia la mayoría de las veces. Era una asignatura que estudiaba más que las otras y aun así siempre iba raspando. Llegó el examen de febrero y me suspendió con un 4,85. Aquello me hundió ya que no solo estaba suspenso sino que me bajaba la media y podría tener problemas con la beca de estudios.

Llegó el día de la revisión y fui. Me toco a última hora de la mañana y entre a su despacho. Ella estaba recogiendo para irse.

– Ah, ¿ aun quedas tu?.- me dijo mirándome despectivamente al entrar mientras guardaba una libreta en el bolso.

– Si, soy Juan, soy el último…-digo dubitativo – bueno al menos no queda nadie más fuera esperando.

– Bien….tu tenías si mal no recuerdo un 4,85 ¿ No ?- me dijo comprobándolo en un cuadernillo.

Yo asentí, mientras cerraba la puerta y la miraba pensando que a pesar de lo vieja y rata que era aquella profesora, tenía una gran memoria. Tras revisar el examen y ver que me había restado puntos de una manera algo aleatoria le indique varios ejercicios en los que sin estar perfectos, estaban pasables y para aprobar y así ir sacando varias décimas más que me ayudarían. Yo no quería dar pena, pero necesitaba aprobar el examen para asegurarme la beca así que poco a poco le conté mi problema con el dinero y la conversación cambió de rumbo y centro un poco en mi vida dejando a un lado el examen. Le conté que mi familia no es muy pudiente, que estaba en Madrid solo, que apenas tenía amigos porque era muy tímido y poco a poco vi como su actitud hacia mi iba cambiando un poco.

– Bien Juan. Mira haremos una cosa.-me dijo sería levantándose y agarrando su bolso. Yo te voy a dar el 0,15 que necesitas para el aprobado que tanto deseas, pero tu a cambio tendrás que ir a clases particulares que como veo que estas escaso de fondos te las daré yo y no te cobraré. Repasaremos mas o menos lo que vaya a entrar en el examen, pero tienes que demostrarme que estudias y que te cunden las clases. Para junio necesitaré ver un 7 por lo menos o tendrás problemas conmigo. ¿ de acuerdo?.dijo muy seria y segura de su posición mientras me hacia levantar y me dirigía hacia la puerta.

– Si si como diga profesora, yo me esfuerzo pero es que no llego…nose….dije contento pero también con miedo de que no cumpliese su palabra.

– Por eso las clases.- me dijo sacándome del despacho como si llegará tarde a algún sitio.-por cierto…dime tu teléfono y te llamo cuando pueda y concretamos ¿vale?-me dijo mientras caminábamos por el pasillo.

Pasaron un par de días y recibí una llamada suya. Me preguntó si el viernes por la tarde estaba yo disponible y le dije que si. Casi ningún fin de semana iba a casa con mis padres ya que me quedaba estudiando. Me dio una dirección y el viernes me presenté allí. Era un bloque de edificios y pensé que sería alguna academia donde ella daba clase, pero no. Era su casa. Me quede algo sorprendido cuando me abrió la puerta. Me hizo entrar y pude ver como el salón lo tenía decorado de una forma algo peculiar, Casi todo era de colores naranjas y amarillentos. Hasta el sofá era de un color anaranjado y me llamó bastante la atención. Me senté en la mesa del salón y saque libro y apuntes para la clase. Ella se sentó a mi lado y me empezó a explicar cosas de la asignatura. Mientras me explicaba a veces se levantaba, ponía su brazo sobre el mio, agarraba mi mano, se ponía detrás y miraba por encima de mi hombro apoyándose y esas cosas. Cada vez iba siendo mas y mas amable conmigo y mas cercana. Cuando casi llevábamos una hora de clase y yo me encontraba realmente avergonzado y sorprendido por su cambio de actitud, me di cuenta que la falda del vestido que llevaba de andar por casa al sentarse a mi lado se había levantado ligeramente. No era una mujer que me atrajera sexualmente, era mayor, muy delgada, llena de arrugas pero era mi profesora y eso me daba un poquito de morbo.

– De todas formas Juan, siempre hay mas maneras de aprobar exámenes y sacar la carrera con mucho menos esfuerzo.- me dijo mientras estaba detrás de mi con sus manos en mis hombros como si los masajeara.

– Si…yo…eh…-dije algo nervioso sin saber bien como reaccionar.

– Si corazón, sería muy fácil para un chico como tu sacarte la carrera y con muy buenas notas.- me dijo mientras sus manos bajan por mi pecho y su cara se pegaba a mi oreja y me repetía susurrándome….pero que muy fácil.

Yo estaba muy nervioso, era la primera vez que me pasaba algo así y no me lo esperaba y menos con una profesora de la universidad. Mi polla se empezó a poner dura debajo de mi pantalón y ella lo notó y sentándose en su silla a mi lado me empezó a sobar mi entrepierna mientras me miraba sonriente. Yo no sabía reaccionar. Mis piernas se abrieron instintivamente para dejar que me sobara mejor y ella sonriendo me dijo:

– Me encantan las pollas jóvenes como la tuya, espero que me dejes jugar con ella.- me dijo mientras empezó a desabrochar el pantalón y arrodillarse para sacármela y empezar a chupar. En cuestión de segundos mi peor profesora estaba arrodillada ante mi en su casa chupándome la polla. Yo alucinaba. No podía creer lo que estaba pasando. Aquella vieja mujer la chupaba con una gran destreza y me hizo correrme en pocos minutos. Yo apenas pude reaccionar y ella trago todo mi semen y me miró.

– Lo…lo siento…yo…no ..no pude…-dije tartamudeando.

– Tranquilo pequeño, me encanta tragármelo.- me dijo incorporándose y metiendo su lengua en mi boca. Yo pude apreciar un sabor extraño que no reconocía y supuse que era el sabor a semen…a mi semen.

Después ella se levanto, se dirigió hacia el sofá agarrándome de la mano y haciéndome seguirla. Al llegar dejó caer el vestido al suelo y pude ver que no llevaba nada debajo. Se recostó en el sofá y me hizo lamer su coño. Era una mujer arrugada y su coño ya viejo también lo estaba pero no me importaba. Era algo alucinante y su sabor muy fuerte, mucho mas que el de las pocas novias que había tenido hasta ese momento. Arrodillándome empecé a lamer su coño que aun conservaba algo de pelo. Empecé a chupar mientras escuchaba como jadeaba y comenzaba a gemir allí tumbada. Empecé a empalmarme de nuevo mientras lamía por la situación y por el olor a sexo que el salón rezumaba. “si perrito, así lame así perrito” me decía entre gemidos sin apenas voz. Yo alucinaba. Cuando creía que se iba a correr me hizo parar y me sentó en el sofá. Ella se puso encima y dirigió mi polla hacia su muy mojado coño.

– Tengo condones en…- pude decir antes que ella poniéndome el dedo en mi boca dijera “shhh, no te hará falta eso conmigo” y se metió mi polla en su coño con la facilidad que da el que estuviera totalmente empapado de sus flujos y mi saliva.

Empezó a moverse arriba y abajo. Yo notaba por primera vez el coño de una mujer directamente en mi polla y era una sensación maravillosa. Ella empezó a jadear mientras se movía rítmicamente. Se notaba que me estaba usando para darse placer. Su clítoris se rozaba contra mi al moverse así y no tardó en correrse. Yo notaba cada vez mas y mas calor y cada vez mi polla estaba mas mojada de sus flujos. Ella me sujetaba la cabeza, gemía mas y mas hasta que se empezó a correr encima de mi con mi polla entrando y saliendo. Al notar las contracciones de su coño sobre mi polla, esta estalló. Empecé a soltar chorros de semen dentro de su coño cosa que a ella no pareció importarle y siguió gimiendo mientras terminaba de correrse y mi polla dejó de chorrear.

Se quedó encima de mi mirándome intentando recobrar la respiración y me dijo:

– No vuelvas a correrte sin mi permiso, casi me dejas a medias.¿ entendido?.- y sin esperar contestación por mi parte me dio un par de golpecitos flojos en mi mejilla con su mano y se levanto para irse a limpiar.

Yo me quedé algo alucinado. Me acababa de tirar a mi profesora…mas bien mi profesora me había usado. Aquella vieja que tanta manía tenía. ¿ Como había llegado a aquello? Vale que hacía mucho que no follaba, pero con una profesora que me sacaba mas de 35 años….no podía ser. Pensaba aun sentado en el sofá desnudo cuando Aurora regresó.

Cuando Aurora volvió al salón me miró como si nada hubiera pasado y me dijo que si me quería quedar a pasar la noche. Yo asentí sin pensarlo mientras ella me contestó que en el baño había toallas que me diera una ducha. Yo me fui al baño y al salir con la toalla a la cintura oí su voz llamándome desde su habitación. Aquella vieja arrugada y amargada estaba recostada en la cama con un picardías negro y unas medias de rejilla con liguero. Tenía unos lazo rojos y unas braguitas culotte con filigranas en rojo también. No pude evitar entrar como hipnotizado en el dormitorio de mi vieja profesora arrugada para entregarme al placer.

Espero sus comentarios en mi correo que es [email protected] tanto buenos como críticos para así poder rectificar en futuras publicaciones. Estas historias son fruto de experiencias vividas, tanto física como mentalmente, ya que no hay nada más poderoso que la mente y la imaginación, pero aun así, los nombres que aparecen están cambiados para salvaguardar la intimidad de las personas que fueran reales en las historias.

Muchas gracias y espero que les gustase el relato y no defraudarles en los siguientes. Gracias.

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