Prohibido Enamorarse (20) FINAL

Estoy completamente sola, te has ido de mi vida y ya no podré volver a vivir sin ti. Siento que cada verdad descubierta fue una cuchillada muy filosa que se dirigió a mi corazón una y otra vez, lo desangraste hasta dejarlo seco como un desierto. Apenas logro tomar el teléfono y marcar el número de Ryan, solo él me puede acompañar en este momento. Mis dedos tiemblan por la tristeza, estoy hecha un mar de llanto por completa. Espero poder articular algunas palabras al menos. Constestas después de la cuarta timbrada y se me quita la respiración, espero que no reacciones mal.

– Hola hermanita, cómo andas?- Tu voz está tan jovial, no te imaginas lo que te estoy por contar. Como me lo esperaba, no logro formar ningún sonido.

– Ximena estás ahí? – No resisto más y empiezo a llorar muy fuerte, todo el ambiente se llena de mis gritos de tristeza y desamor.

– Maldita sea Ximena, qué te pasó!!

– Meee… mintiooó… – Una y otra vez repito lo mismo, necesitaba sacarlo o explotaría. Es la única verdad que me queda de Kendra, siempre me mintió.

– Hablas de Kendra? No puede ser, ahora mismo tomo un avión. Hermanita cálmate porfavor, anda a tu habitación y toma la almohada de los sueños, recuerda nuestro momentos felices porfavor, en unas horas estaré contigo.

– Graciasss…-

Cuando mis padres murieron, mi hermano se hizo cargo de mí. Me consoló día y noche, todas las noches sufría de pesadillas, hasta que me regalaste una pequeña almohada celeste con estrellas salpicadas. Me dijiste que tenía los mejores sueños que pueden existir, desde que la usé pude dormir. Después de tantos años tendré que volver a usarla, tanto daño me has ocasionado Kendra. Estoy recostada al pie de mi cama, abrazo muy fuerte a mi almohada con mi cara hundida en ella. Trato de que mis lágrimas de dolor se sequen y desaparezcan en ella. Cada beso nos dábamos lo sentía tan real y verdadero, aún te amo Kendra y te necesito ahora mismo.

No logro dormir ni siquiera un minuto, esta noche es gélida como tu corazón, pero no busco abrigo quiero congelarme y recordar tus ojos. Tantas horas han pasado que no me di cuenta el momento en que llegaste, solo con verte doy un salto y me envuelvo en tus brazos.

– Ya estoy aquí Ximenita, desahogate todo lo que quieras.-

Me limito a llorar en su hombro, siempre creí que las lágrimas se terminan en algún momento, acabo de descubrir que no. Luego de un largo rato porfin puedo sumergirme en el mundo de los sueños, al menos por hoy, mañana será otro día de largo sufrimiento. Debí apegarme a la regla que yo misma escribí : Prohibido enamorarse.

KENDRA

Delante del maldito de Jack jamás derramaré una lágrima, y razones tampoco tengo. La única culpable de todo fui yo, soy una completa tonta por no haberte contado esto hace tanto tiempo, eso fue lo que te dolió. Enterarte de esta manera es lo peor que existe. Ahora mi justo castigo es casarme, al menos mi madre estará feliz y me aceptará en su casa de nuevo. Por que podré estar casada, pero nunca viviré con la persona que más odio y odiaré en este mundo. No puedo regresar a mi departamento, demasiados recuerdos bonitos. Tu olor estará por todas partes, me volvería loca al solo recordarte a cada minuto. Hago que Jack me deje en mi depa para recoger algo de ropa e irme a la casa de mis padres, el mundo se me cayó a los pies cuando abrí la puerta. En el piso habían unas huellas recortadas de papel color rosa, las seguí hasta mi habitación. En el centro de la puerta habías puesto una hoja con las palabras: “ Adivina, acepto. 😀 Te amo Kendra.” Las leí un par de veces más, se me encojió el corazon y dejé escapar mi llanto. Adentro estaban tus maletas, habías decido hoy venir a vivir conmigo. Encima de mi cama dejaste un sexy conjunto de lencería blanca, con un papel doblado: “ Apuesto que quieres verme vestida asi”.

ME siento la peor persona del mundo, más que Jack inclusive. Las piernas me fallan, me apoyo en la pared y me dejo caer para que mi corazón llore sangre por cada lágrima que estas derramando. Eres tan delicada como un cristal, y yo te rompí en un millón de pedazos. Después de un largo rato recordando como nos amamos en esta habitació durante tantas noches, recojo algo de ropa y me voy con Jack. Pasar el rato con él me servirá como castigo al menos, aunque no existe nada en esta vida que perdone mi culpa. En casa tengo que soportar la maldita conversación de mi mamá, habla mal de Ximena con una sonrisa maliciosa. Y yo no tengo corazón para contradecirla, que crea lo que desee. Mañana el trabajo y los preparativos de la primera y única boda de mi vida, me mantendrán ocupada mentalmente, o al menos eso espero.

El dia en la oficina es un infierno, mando a todos al diablo. Mi cabeza esta que piensa a mil por hora por Xime, la tentación de llamarla es constante. Mi voluntad se rompió al tercer día, necesito escuchar tu voz una vez más. Tu celular esta apagado, no me esperaba menos, pero el de tu casa timbra un par de veces y la voz de tu hermano me hace pensar que estás muy mal.

– Diga.

– Ryan, soy yo Kendra. Cómo está Xime?

– Cómo crees tú? No la veía así de mal desde… bueno desde la muerte de nuestros padres.

– No fue mi intención en serio, iba a decirle toda la verdad, pero…

– Lo poco que te conocí Kendra, me bastó para saber que amas a mi hermana. Ella está demasiado dolida por que te quiere demasiado.

– Tengo el corazón roto con solo pensar en ella en estos momentos, quiero verla…

– Es mejor que no vengas, ella no quiere verte. Me lo dijo unas veinte veces. Ya ni siquiera come, apenas menos de lo mínimo y eso de verdad me preocupa. Todo el día está acostada en su cama mirando al techo,ya no llora y eso no es bueno. Sigue reprimiendo sus sentimientos y en algún momento colapsará.

– Por favor cuidala mucho, y si se pone mal llámame.

– Tenlo por seguro.

– Gracias y se puedes dile que la amo.

– Lo haré.

XIMENA

Pienso cada hermoso momento que pasamos y no encuentro ningún indicio de un amor de mentira, era tan puro el amor que nos dábamos. Pero esas fotos decían otra cosa y tú misma lo confirmaste. Ya no sé cuántos días han pasado, si ya estarás casada, de luna de miel tal vez. No tengo fuerzas ni para caminar, ya no quiero vivir si no puedo tocar tu piel, despertar cada mañana y ver tus lindos ojos pardos cada mañana. El calor que emanaba tu cuerpo contra el mío, en el firme agarre de tus brazos alrededor de mi cintura. Las ardientes brasas que desataban nuestros besos en cualquier instante del día. Te necesito como loca y tú ya no estás para darmelo. Y todo lo que hice para darte la sorpresa de que me iba a vivir contigo, que tonta fui. Escribí cada letra con mucho amor… No puede ser recién me acuerdo que tú también escribiste, una carta que jamás leí. Con mis pocas energías, debido a que apenas y como algo de alimentos cada día, logro pararme y abrir mi cartera. Rompo con mucho cuidado la carta, hay varias cosas dentro no solo un papel. Al inicio no entiendo, pero al empezar a leerla empiezo a sentir que mi marchito corazón vuelve a palpitar con cada letra.

Xime de mi vida, no sabía como empezar a contarte la verdad, pero luego de mucho pensar decidí hacerlo sin muchos adornos. Antes que sigas, acuerdate que te amé desde que me tiraste encima la coca cola, y lo seguiré haciendo hasta la muerte, así tomes la decisión que desees. Te mentí, lamentablemente lo hice. No quería ocntarte esto por que sé que te perdería, pero es mejor que lo sepas. Estuve con Jack, fuimos novios y estuve a punto de casarme con él, como ya sabes. Sin embargo no lo hice, porque mi empresa se vería afectada y además porque no me sentía viva a su lado, a diferencia de como me siento con cada sonrisa que tú destellas. El maldito dinero era hasta hace unos meses el centro de mi vida, pero conocerte me hizo cambiar como nunca me lo imaginé. Te estoy eternamente agradecida por ello. Hace unos días te dije que todo estaba solucionado respecto a la boda, lo que hice fue renunciar a todo lo material que poseo, aquí dentro del sobre encontrarás los documentos que lo confirma. Tú vales más que toda la riqueza del universo, eres mi día y mi noche. Y algo más, el contrato que firmamos lo rompí porque no cumplimos ninguna regla, bueno solo una cumplimos y sé que dentro de tu corazón y el mío saben cúal es.

De nuevo habían regresado mis lágrimas, pero estás eran de esperanza y mucho amor. En efecto la copia de nuestro contrato estaba rota en pequeños pedazos, solo la de “Prohibido Enamorarse” estaba perfectamente recotarda, atrás de ella tenía escrito con tu propia letra: “ Nunca nos enamoramos, desde el inicio nos amábamos.” Mi mente funciona a mil por hora, te tengo que encontrar. Estamos hechas para amarnos, solo faltaba que nos conocieramos. La vida nos unió y ni la muerte nos podrá separar, de eso estoy segura. Cuando me di cuenta, ya me había vestido y salía de mi cuarto, la fuerza de mi corazón me dio la energía para buscarte hasta el fin del mundo si es necesario. Dejé con la boca abierta a mi hermano, cuando me vio tan viva después de días.

– Ximena! Estás bien!!

– Amo a Kendra, y necesito decírselo antes que se casé.

– Sabía que lo entenderías, pero cuándo se iba a casar?

– El 9 de octubre… no me digas que ya pasó la fecha

– Hoy es el dia, vamos no hay que perder el tiempo. Sabes donde es la boda?

– Pues no, pero en la sala había una tarjeta de invitación que el maldito de Jack dejó.-

Por suerte mi hermano no habia barrido la sala y la tarjeta seguía tirada a un lado de la mesita de centro. Se casarían en menos de 2 horas en un club de la ciudad. Como sea llegaré antes de que te cases, necesitas saber que te sigo amando sobre todo y te perdono. Ryan conducía lo más deprisa que permitía el tráfico nocturno, mientras yo sonría por sentirme viva de nuevo. Llegamos faltando 10 minutos para el inicio de la ceremonia, gracias a la invitación nos dejaron pasar ( aunque los de seguridad lo pensaron 2 veces debido a nuestra vestimenta poco acorde a la situación) Ryan dejó que me fuera corriendo en busca de la mujer de mi vida, aún no estabás camino al altar y eso mantenía mis esperanzas.

KENDRA

– Deberías sonreír un poco Kendra.

– Sonreír el día de mi funeral? No me parece buena idea.

– Te vas a casar con un apuesto chico, es el mejor dia de tu vida.

– Mamá sabes que no me quedaba otra opción y no lo amo.

– Con el tiempo lo harás

– Lo dudo.

Frente al espejo debería verse una novia contenta, pero yo soy cualquier cosa lejana a ella. Lastimosamente tendré que fingir sonrisas ensayadas durante la boda para las cámaras. Pero por dentro quisiera clavarle un cuchillo en el corazón a Jack, para que aprenda lo que es sufrir. Casi llega el momento de salir, tomo un largo respiro y me dirijo al jardín que está al costado de la ceremonia, tengo que esperar que suene la música nupcial y entrar tomada del brazo de mi padre, que tampoco está de acuerdo con esta farsa de matrimonio. Con su rostro muy lastimero me mira, toma mis manos y me susurra.

– Kendrita no lo hagas, no renuncies a esa chica.

– Ella no me amará nunca más papá, solo me queda arruinar mi vida como se lo hice a ella.

– Tus ojos dicen otra cosa.

– Lo sé, quisiera estar co ella en este momento, pero…

No terminé de hablar cuando vi a la misma chica rubia y despistada que conocí en la universidad. Ahora más viva que nunca, con sus ojos girando por todos lados, me buscas, significa que te sigo importando. Todo gira a mi alrededor y lo único que deseo es abrazarte. Por fin nuestras miradas se encuentran y te disparas hacia donde estoy, te recibo con mis manos en tu cintura.

– Ximee… – Logro sisear debilmente, no quiero pensar que es una ilusión.

– Te amo Kendra y es lo único que importa.- La música empieza a sonar y nosé que hacer, hay al menos un centenar de paparazzi esperando tener la mejor portada de la boda del año, y no quiero exponer a Xime de esta forma.

– Kendra tienes 3 minutos para decidir, iré a calmar a tu madre por tu repentina demora.- Mi papá me guiña y con una enorme sonrisa se encamina a la ceremonia.

– Perdóname por todo… – Xime me pone un dedo en mis labios, y con sus hermosos ojos verdes que tanto amo, me transmite todo su amor.

– Leí tu carta, yo también quiero olvidar todo.

– Nuestras vidas jamás volverán a ser las mismas, sabes que soy una persona pública y esto se sabrá.

– No me interesa mientras te tenga a mi lado podré respirar.

– Bésame, te he extrañado.- El beso más delicioso y apasionado que nos hemos dado, tanta pasión guardada y que no nos habíamos dicho en todo este tiempo, por fin se desata. Nuestros cuerpo queman más que el sol en estos momentos y nada más importa.

– Vamos

– A donde?

– A tu boda, juntas.

– Mañana todas las revistas nos tendrán en primera plana

– Eso es lo que deseo, todo el mundo sabrá de nuestro eterno amor.-

Tomé tu mano y fuimos hasta el principio del camino del altar. Todas las miradas calleron de inmediato, ojos buscando una explicación, pero no nos importaba. Ahora sí puedo sonreír de verdad, más con lo que estoy por pedirte.

– Ximena, quieres casarte conmigo?- Mi corazón salta como loco, igual que el tuyo, siempre esperamos este momento.

– Siiií Kendra.- La besé sin importarme que los flashes de las cámaras destellaban la cálida noche.

– Te prometí que nunca olvidarías cuando te pida matrimonio.

– Nadie lo olvidará amor.

– Asi que Prohibido Enamorarse?

– Por toda nuestra vida juntas: Prohibido Enamorarse.

FIN

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