¿Quién me lo iba decir? Un viaje muy rentable

Hola lectores antes de comenzar el desarrollo de la historia haré una breve descripción sobre mí. Soy un joven andaluz de 23 años, de pelo castaño y una altura de 1 metro 74 centímetros. Pese a que no soy un enano sí que soy de más los pequeños de mis colegas, pese a ello nunca he tenido dificultad para ligar. Queda un poco feo decirlo pero si es verdad que me considero un chico guapo y que llama la atención a primera vista. Por cierto, mi nombre es Alberto.

En lo personal, puede decirse que mi vida ha dado un gran cambio… hasta hace unos meses tenía una novia de la cual estaba realmente enamorado, de hecho aún lo estoy. La ruptura llegó al finalizar la carrera universitaria. Ella que era una alumna excelente, de matrículas, rápidamente fue contratada por una multinacional en un país nórdico. Pronto llegaron las peleas, una mayor desconfianza y unos celos excesivos…la distancia y rencillas del pasado acabaron con esta relación.

¿Sabéis de esas páginas o aplicaciones que te ayudan a contactar con personas que van a realizar el mismo trayecto que tú? Pues esta aplicación o el destino tuvo mucha culpa de lo que me iba suceder. Tras la ruptura con mi novia comenzaba mi nueva vida de soltero y esto conlleva muchas salidas y demasiados planes, tantos que el dinero ahorrado cada vez era más escaso.

Pues no me llegó un plan, me llegó un planazo. Carlos, amigo de toda la vida y compañeros de instituto, estudiaba en la capital (Madrid) y rápidamente al enterarse de mi actual situación sentimental me ofreció una vez más su piso. Esta vez su ofrecimiento lo acompañaba un gran concierto de uno de mis grupos musicales favoritos, no pude negarme… aunque ya os he comentado que mi economía no brillaba en su esplendor.

Tras hablarlo y consultarlo con mis padres parecía que este planazo se me iba chafar, ellos no estaban dispuestos a darme mucho más que mi pequeña paga semanal… 30 euros.

-¿Pero dónde voy yo con 30 euros papá?

– Mira Alberto, no son solo 30 euros… también te he dejado mi coche con el depósito lleno. ¿Sabes cuánto es eso? Estamos hablando de más 60 Euros.

Entonces se me ocurrió utilizar por primera vez la página que pone en contacto a viajeros que intentan ahorrar en sus trayectos, ellos ahorraban y yo ganaba un dinero con el que no contaba. Al poco rato de poner el anuncio, ya tenía el coche completo.

Pensé en viajar en miércoles para así alargar mi estancia ya que no pagaba piso, si es verdad que tuve que conformarme con que un grupo de 2 amigas se quedarían en el norte de Ciudad Real según me pudieron decir una de ellas vía Whatsapp… ya siendo martes y con muchas cosas que hacer no quise entrar en recoger a otros que subiesen de allí a Madrid simplemente porque suponía una pequeña cantidad dinero. Pero hay que hablar del tercero en discordia, este me sorprendió… el caso es que quien concretó conmigo que vendría y el número de contacto que me dieron era el de un joven, este había gestionado el viaje para su madre a través de su cuenta. Al poco de hablar con él recibí la llamada de Carmen, la madre de este joven.

A- ¿Dígame?

C- Hola, soy Carmen. ¿Tú eres Alberto?

A- Sí, efectivamente. ¿Usted es la madre de Diego? ¿La que viajará hasta Madrid conmigo?

C-Si, me ha dicho mi hijo que tengo que estar mañana a las 9:00 en la puerta de la Universidad. Dice que allí suele ser un habitual punto de encuentro, yo soy rubia de pelo corto y algo rellenita…sé que allí no habrá mucha gente de mi edad pero bueno te lo digo porque yo de coches y marcas no tengo ni idea, solo sé que es blanco su coche. Por cierto, llevaré una pequeña maleta roja. ¿Le importa?

Ya no me agradó mucho cuando ese tal Diego me dijo que iría su madre, sabía que era un viaje largo y que las chicas que también vendrían en el viaje se sentirían algo cohibidas… pues si además me dice que estaba rellenita me dio a pensar que iba ser un viejita de importante tonelaje.

A- Para nada, tengo un amplio maletero por lo que trae lo que usted necesite. Señora tengo que colgar, nos vemos mañana a la hora anteriormente comentada.

B- Si si, allí estaré.

Por fin llegó el ansiado día, era las 9 menos 5 cuando llegué al punto de encuentro. Allí se encontraba Carmen, era ella sin duda, rubia con pelo corto y maleta roja…no tan pequeña como decía jaja. He de decir que quedé gratamente sorprendido, si es verdad que tenía unos kilitos de más debido a la edad, pero se notaba que era una madre que había tenido pronto a su hijo o hijos. Aunque la visualización fue rápida pude ver que era mujer que de joven seguramente había sido muy guapa y que ahora con en torno a 45 años aún tenía pinceladas de su belleza.

Paré el coche, le ayudé a meter la maleta y enseguida vinieron las otras chicas que harían el viaje con nosotros. Las chicas aparentemente de mi edad venían con un pequeño macuto de mano, no pude fijarme mucho en su físico pero si es verdad que no fue buena la primera impresión.

Ya montados todo en el coche, pude hacer un buen reconocimiento a cada una de las compañeras de viaje. Primero y mirando por el retrovisor justo detrás de mí se encontraba María, no era de mi estilo… seguramente pesaba más que Carmen y de cara algo bonita podríamos decir, creo que su melena rubia le ayudaba a dar esa impresión. A su derecha se encontraba Marta, que físicamente llamaba la atención pero que era realmente fea… ya me lo imaginé cuando su foto de perfil de whatsapp era de espaldas en la playa, aun asi tenía la esperanza de llevarme una alegría…aunque de cierta manera me la lleve, ¡vaya escote llevaba Marta! Dejaba ver la mayor parte de sus grandes tetas, diría yo que esa camiseta tapaba poco más que el pezón y la parte inferior.

Y por último, me fije en Carmen. Nada que ver, bien tapada y ropa acorde a su edad aunque si es verdad que se adivinaban unos pechos de un tamaño considerable y unas caderas que pese a su peso eran bonitas.

Pronto comencé a hacer preguntas, no estaba dispuesto a tener un viaje tenso y aburrido. Comencé con las jóvenes, ¿Estudiáis? ¿Edad?

Llegaron las respuestas, ambas tenían 20 años y estaban estudiando magisterio, pero algo me sorprendió. Carmen en tono serio dijo: ¿Qué pasa? ¿A las viejas no nos preguntas la edad y que hacemos a diario?

Yo algo sorprendido y desbordado por la situación no sabía bien que responder. Yo: No señora, ahora después le iba a preguntar a usted… de todas formas lo de la edad ya sé que es de mala educación preguntarla.

Carmen: Hombre jovencito, no me hables más de señora y usted, yo soy Carmen (Dijo entre risas). No te asustes, simplemente te estaba vacilando… pero bueno, tengo 47 años y actualmente trabajo para mi familia… sí, soy ama de casa aunque antes trabajaba en una asesoría de la que fui despedida.

Al decirme eso pensé que me había quedado corto en la edad y que tenía los 47 años muy bien llevados, esboce una sonrisa porque vi que el viaje sería entretenido debido a que los pasajeros eran extrovertidos e inclusos graciosos.

Ya me preguntaron por edad, si estudiaba, etc. pero pronto comenzó el tema de la parejas…menudo percal había en el coche. Yo ´´divorciao´´ a la fuerza, María con novio y Marta con unos buenos cuernos puestos. Por lo que dijó Marta su novio estaba acostándose con la mejor amiga de esta, antes eran tres inseparables… María, Marta y Alicia, pero Alicia de respeto a las amigas no entendía, llevaba acostándose con su novio más de 3 meses, ella se enteró gracias al novio de Alicia.

Carmen: ¡Pero que poco respeto tenéis los jóvenes de hoy en día! En la vida haría algo así, eso de acostarte con la pareja de tu amiga…ya no es que engañes a tu pareja, que en un momento puntual podría llegar a pasar aunque eso de quedar a diario con otra persona y de forma premeditada es de ser mala persona.

Yo: hoy en día hay otra mentalidad, pero aun así mi postura es parecida a la tuya Carmen. Algunas variedades pero parecida jajaja.

Carmen: ¿Qué variedades? ¡Sorpréndeme!

Yo: Pues que de vez en cuando hay que buscar fuera lo que en casa no encontramos, eso sí, pienso que deberíamos de decírselo a nuestra pareja.

Hubo un momento que todos hablábamos y de nada nos enterábamos, cuando Carmen dijo:

¡Uno a uno! ¿Alberto realmente crees que eso funcionaría? ¡Esas cosas se hacen pero no se dicen jovencito!

Quien me iba decir que hablaría de estos temas y le iba tener que argumentar a una señora mis ideales de pareja y sobre el sexo, estaba pensando yo.

Yo: Bueno, vamos hacer una parada en 500 metros. ¿Cómo lo veis?

Todas dieron el visto bueno, ya en la gasolinera compré una lata de coca-cola mientras las jóvenes echaban un cigarro como si la vida le fuese en ello. Cuando se me acercó Carmen:

Alberto, ¿No me has contestado antes?

Yo pese a estar extrañado por la insistencia le dije que una relación abierta siempre es más grata y que ocultar es bueno por el morbo pero que confesarle a tu pareja tus aventuras te puede llevar a hacer realmente cosas impensables.

Volvimos al coche y ya con más confianza le pregunté a Carmen que ella a que iba a Madrid, esta me dijo que iba a ver a su hijo unos días y a visitar a una amiga de toda la vida que había sido operada. Entre unas cosas y otras quedamos en que para la vuelta también vendría conmigo. Pronto llegaríamos a Ciudad Real y comenzaron las despedidas, ellas estarían allí durante una semana por lo que me tocaría poner un anuncio para llenar esos huecos.

Con algo más de 2 horas de viaje por delante, me quedé con Carmen a solas. Lo que pensaba que iba a ser aburrido se convirtió en algo intrigante…lo afrontaba con nervios. No veía a Carmen como una persona directa o que fuese a intentar algo con un joven de apenas 23 años, ante todo era una persona respetable y que vestía y hablaba acorde a su edad. Cuando estuvimos parados en la gasolinera me fijé de caderas hacia debajo de Carmen, tenía un buen culo… grande pero puesto en su sitio, yo creo que su forma de ser junto con un cuerpo aceptable creó en mi esa incertidumbre de si esa persona me atraía e incluso si tendría un rollo o algo con ella.

Carmen rompió el hielo, que tras varios minutos sin hablar y escuchar música en la radio me preguntó: ¿Qué me dices Marta? Vaya tetas tiene la niña, te visto en más de una ocasión mirar por el retrovisor y esbozar una sonrisa ¿Te gustaba?

Yo: Pues para no mirar, si es que tenía todo en la calle…pero la verdad, eso lo veo vulgar

Carmen: Pues será muy vulgar pero bien que mirabas

Yo: Es normal que mire, pero prefiero que vaya algo más tapada… y tener esa intriga de cómo serán.

Carmen: Seguro que es una de esas que se te pone a tiro y le propones a tu pareja el acostarte con ella

Yo: con pareja no me acuesto con una tía así, ahora conforme estoy seguramente sí.

Carmen: Ahora todo agujero es bueno, ¿no?

Yo: Jajjajajaja ¿Qué dices? Con María seguro que no me acostaría, ni borracho. Por ejemplo, si yo tuviese pareja como antes pues para hacerlo con otra persona tendría que haber algún tipo de incentivo

Carmen: ¿Incentivo? Ahora vas a resultar ser un puto jaja

Yo: Nooo! Me refiero a que sea algo especial: una mujer difícil, casada o algo así

Carmen: ¿Te gustan maduras?

Yo: No es madura, es el compromiso que tiene esa mujer con otro hombre…me pone la situación de acostarme con esa mujer y cornear al marido.

Carmen: Al fin al cabo todos somos iguales, y no digo solo los hombres…las mujeres también somos así.

Yo: ¿Tú le eres infiel a tu marido?

Carmen: Alguna vez he tenido un desliz, como toda mujer y hombre. Yo estoy segura que mi marido se ha acostado con otras mujeres.

Yo: ¿Cuándo ha sido tu última infidelidad? ¿Es mucho preguntar?

Me estaba poniendo cachondo, ya estaba algo dura mi polla…si por mi fuese paraba y me tocaba allí mismo.

Carmen: Vaya compromiso me pones! Pues hace unos dos meses, con uno de mis compañeros de la asesoría en la que trabajaba…fui de visita a última hora y ajustamos cuentas que teníamos pendientes

Yo: Y tu marido no sabe nada, imagino

Carmen: Tú tan joven e inocente, en la vida le diría a mi marido con quien me acuesto y dejo de acostar… las aventuras, aventuras son. Y creo que esto se te está yendo de las manos…por lo que estoy viendo jajaja

Yo sonrojado quedé mudo.

Carmen: ¿Qué te pone así lo que estamos hablando o yo?

Yo: Yo diría que ambas cosas, tienes algo que no se explicarlo y físicamente te mantienes bien…ayer pensaba que hoy llevaría una vieja y gorda madura.

El paso ya estaba dado y yo no tenía nada de temor, pero si tenía mucho que ganar…aquella madura me estaba poniendo cada vez más, sólo deseaba parar el coche y follármela aunque fuese en la cuneta. Lamentablemente apenas quedaba menos de 20 kilómetros para llegar a Madrid y veía como esto iba quedar pendiente para la vuelta. Ella creo que buscaba tenerme todo el fin de semana cachondo esperando el viaje de vuelta, cuando recibió la llamada de Diego (su hijo)

Diego- ¿Qué te queda mamá?

Carmen- No sé exactamente Diego, ¿Qué pasa?

Yo escuchaba perfectamente lo que decía su hijo, estaba maldiciendo a la pu… de su madre, ¡Que forma tan gratuita de cortarme el rollo!

Diego- Tengo que ir a la universidad urgentemente, tengo un examen suspenso y la revisión se me había olvidado que era hoy…además tengo que hacer un trabajo grupal, ¿Te importa irte a lo de Sofía?

Carmen- Pero hijo estoy ya llegando y Sofía no sabe que llegaba hoy, ¿no puedes esperarte un momento y le digo a Alberto que me acerque? Yo le pago un poco más aunque sea

Vi que ahí estaba mi oportunidad, y le dije a Carmen que estábamos llegando…en 5 minutos estaríamos allí. Pon el manos libres.

Yo- Hola Diego, estamos entrando a Madrid si quieres dime dónde vives y acerco a tu madre. O podemos quedar en algún sitio, pero dímelo ya para parar y poner el GPS, que yo no me conozco bien Madrid.

Diego- Mira es mejor que vayas directo a la universidad y mi madre desde allí luego coja el transporte público cuando le dé las llaves, ¡muchas gracias!

Yo- Vale, nos vemos entonces allí en breves.

Carmen- Diego cuando llegues allí me llamas, ¿vale? Hasta ahora corazón.

Nada mas colgar el teléfono, Carmen se abalanzó hacia mí y me dio un tierno beso en la mejilla, Carmen: Gracias Albertito, eres un Sol de niño… tú con otra edad no te me hubieses escapado.

Yo: Jajaja que cosas tienes, ni que la edad fuese ahora un impedimento. Me gustaría seguir conociéndote y he pensado que en el viaje de vuelta lo haremos tú y yo solos.

Carmen: Es tu coche, tu mandas. Pero tengo una filosofía de vida, no dejar para mañana lo que puedo hacer hoy. Yo sé lo que quieres de mí y yo quiero eso mismo de ti, en poco rato tendré las llaves del pisito de mi hijo.

Yo: Umm que bien ha sonado eso, ¿pero cómo lo hacemos?

Ring ring ring- Diego: Mamá estoy en la misma puerta de la universidad, ¿Estás ya aquí?

Yo: Pon el manos libres, Diego estamos llegando ya

Carmen: míralo! Está ahí, paraa…Ay mi pequeño, ¿Cómo estás?

Diego: Mamá voy tarde, luego cuando llegue te cuento. Si coges ese urbano llegas al piso, ya sabes donde es. Llegaré para ver la Champions.

Yo miraba a Diego mientras sacaba la maleta, sin duda era mayor que yo…vaya cara pardillo tenía.

Diego- Yo me voy ya, voy tarde. Muchas gracias Alberto! Pasa un buen finde y lo que necesites aquí estamos y me dio la mano.

Diego se iba rápido, cuando volví a coger la maleta y meterla en el maletero, no tenía paciencia alguna…solo quería estar ya con aquella mujer.

Estábamos llegando al piso, en el cual solo vivía Diego según me dijo Carmen…no hablábamos de nada sexual, ambos moríamos de ganas de estar besándonos, tocándonos, etc. no quería hacer aquella situación más difícil de llevar. Carmen me dijo que el piso era el 4º b, que fuese yo a buscar aparcamiento y ella mientras se subiría al piso. Tengo que confesarlo, tenía miedo…creía que esa ardiente madura podría echarse atrás y tener algo de cordura, al fin y al cabo podría ser su hijo.

Cuando llegué al edificio y llamé varias veces al timbre y no abría la puerta, sentí una profunda decepción. Ya me estaba yendo cuando recibí la llamada de Carmen: Alberto, lo siento… estaba en el servicio, vuelve a llamar que muero de ganas porque estés aquí conmigo.

Cuando llegué y me abrió la puerta, me la encontré con tacones y con un vestido que enseñaba aquellas tetas que antes solo podía imaginar su volumen. No pude mirar mucho más, ella rápidamente comenzó a besarme y tocarme la pija…se notaba que no quería perder ni un solo minuto. Fue arrodillándose hasta quedar su boca en frente de mi polla, aun en el pantalón…pasaba la lengua por el pantalón, ella sabía bien lo que hacía. Ahí estaba contra la puerta del hijo estudiante de una mujer madura apunto de recibir una mamada de campeonato.

Tras sacar mi polla del pantalón comenzó a besarla, con suavidad…disfrutándola como si fuese algo que llevaba toda la vida queriendo tener entre aquellos labios rojos recién pintados. Yo quería que me la chupase fuerte y rápido, necesitaba correrme ya en aquella boca.

Carmen- Tu coche, tus normas. El piso de mi hijo, las mías. Déjame que te la chupe como a mí me gusta, tenemos toda la tarde jovencito.

Yo solo quería ir a la habitación de su hijo y empezar a follármela después de haberme corrido en su experta boca. Ella seguía chupando lentamente mi polla, cada vez más húmeda por su saliva y también más dura. Que forma de mirarme mientras engullía, cada vez aumentaba más el ritmo y ella comenzaba a tocarse y gemir mientras tragaba toda mi polla…poco tardé en correrme, fue genial ver cómo le rebosaba la corrida por los laterales de la boca mientras seguía con ella en la boca.

Al incorporarse agarró con firmeza mi mano y me condujo hasta el cuarto de su hijo.

Carmen- Siento el desorden, pero he tenido que elegir entre ordenar la habitación o ponerte sexy para ti, ¿Crees que he elegido bien?

Yo- Carmen, eres una diosa. Una mujer que atrae, aun no te he follado y ya quiero repetir. Por favor, ven y acuéstate ya conmigo… no hay nada que desee más ahora mismo que hacerlo contigo.

Carmen con una tremenda sonrisa, se quitó aquel vestido y dejo a mi vista ese tremendo culo sin nada de ropa interior y aquel sujetador a punto de explotar de sostener aquellos enormes pechos. No sé como pero ya la tenía sobre mí, cabalgándome y diciéndome lo cachonda que estaba.

Carmen- uhhhhff que cachonda estoy, joder…joderr que dura, que grande que buena estaba tu leche. Siempre he soñado con acostarme con un compañero de la universidad de mi hijo, pero creo que esa fantasía está siendo superada con creces.

Yo- Eres un pedazo de puta, luego dices que los jóvenes de hoy en día no tenemos respeto…cuando tu no respetas ni a tu cornudo marido ni a tu hijo.

Carmen- Siii soy tu puta, follame! Hazme lo que quieras…soy tuya, tu puta.

Yo- vente

Carmen- ¿Dónde me llevas?

Yo- no dices que eres mi puta, pues como mi puta que eres te voy a follar junto a la ventana. Que los vecinos de tu hijo sientan bien como jadea la puta de su madre.

Carmen- Cabrón, te estás pasando. Sigue follándome aquí. ¿Qué quieres una cubana, una mamada, mi culo?

Yo- Te quiero a ti, follarte cada vez que tenga ganas. Que le digas a tu marido que te estas follando a un niño de 23 años. Pero todo a su tiempo, ahora quiero comerte y follarte esas enormes tetas.

Carmen- ¿Te gustan? Mientras se las estrujaba y juntaba.

Yo-Déjame que las pruebe, que después viene ese tremendo culo.

Carmen- Creo que eso deberíamos dejarlo para otra ocasión, quiero que vuelvas a mi. Hoy no te lo daré todo.

Seguí haciendo con ella lo que quería, hasta el punto de follar y follar sin cogerle a su esposo el teléfono. Esa golfa sabía que si lo cogía le iba tocar confesar lo puta que estaba siendo. Pasaban las horas volando, no había hambre solo ganas de hacerlo en cada palmo del piso, en todas las posturas. Pero si con alguno de la gran cantidad de polvos que echamos me tengo que quedar, fue con el último. Las 8 y 20 de la tarde, apunto de irme porque venía ya Diego para ver el futbol y ella suplicándome que me la follase de nuevo, que el riesgo de ser pillados aun le ponía más.

Carmen contra la puerta, en pompa.

Carmen- Házmelo de nuevo, te lo suplico.

Yo- me voy a cruzar con tu hijo y va sospechar

Carmen- mi hijo es como su padre, no se da cuenta de nada. Hazme lo que quieras pero ya.

Comencé a meterle los dedos en su culo, ella pretendía resistirse pero me invitaba hacerle lo que quisiese. Pronto tenía mi polla follándole aquel ojete fuertemente, ella no podía parar de jadear. Al correrme en su espalda le di un beso en la mejilla, diciéndole que tendría noticias mías.

Allí la deje lefaza y satisfecha.

Leave a Reply

*