Quiero que conozcas mis tetas

Estoy chateando con mi esposo Andrés.

Me pide que me haga unas fotos sexy para él y voy a buscar la camarita.

-¿Qué conjunto quieres que me ponga, mi amor?-

Andrés duda un instante, piensa. La verdad es que tengo un guardaropa de lencería de lo más completito.

Estoy cachonda, me he desnudado y el escribir en el ordenador totalmente desnuda siempre me erotiza.

Por fin me contesta

-Ponte el conjunto gris, ese que te regalé hace unas semanas cuando estuvimos en Londres-

No es un conjunto especialmente sexy así que no sé porqué lo habrá elegido.

Voy a mi guardaropa y lo encuentro en el cajoncito de conjuntos insulsos.

Me lo pongo y vuelvo al ordenador, no sin antes darme una miradita en el espejo.

¡Joder!, tengo los pezones como escarpias. Tiesos y duros.

-Ya mi amor. Ya me lo he puesto. ¿Cómo quieres la foto?-

-Tengo la polla dura Belén, como cuando éramos novios y nos conectábamos por video conferencia. ¿Te acuerdas?-

Me acuerdo de todas aquellas conferencias en las que nos masturbamos juntos cuando ambos estábamos lejos.

-Claro Andrés, como no me voy a acordar de aquellas calenturas. Eres un guarro-

-Tumbaté, Belén y que se vean bien tus tetas y tu coñito lindo. Pero más tus tetas-

A mi esposo siempre le han gustado mis tetas. Lo que más de todo mi cuerpo.

Me hago la foto y se la envio.

-¡Joder mi amor! Ya me la has puesto dura-

Me manda una foto de su falo tieso y me pongo cachonda al comprobar el efecto inmediato de mi foto en la líbido de Andrés.

Tan sólo asomaba un poquito la aureola de mi pezón. No me esperaba su comentario tan fuerte. ¿Ya la tiene dura?. Es un cielo.

-¿Te ha gustado, mi niño?-

Tarda en contestar y me lo imagino tocándose.

-Belén te echo de menos en este instante como no te haces idea. En este mismo momento te la metía hasta chocar con mis testículos en tu culo precioso. ¡Ufffffffff, como me has puesto!

-Hazte una más dura voy a machacármela-

Cojo la camara de nuevo y me hago prácticamente la misma foto, pero acerco tanto la cámara a mi pecho que casi lo va a poder lamer cuando vea la foto.

No puedo evitar tocarme el coño mientras espero su respuesta. Lo tengo mojado y resbaloso y mis dedos encuentra el clitoris con facilidad duro y gordo por la excitación entre los labios calientes y suaves.

-Cariño- me suplica Andrés- he de irme, y tengo que soltar la leche, por favor, manda una en la que te mustres todo lo erótica que eres capaz de ser. Te voy a dedicar una corrida tremenda. ¡Ufff, no sabes como estoy!

Me hago una con la manita en el coño. Sé que le vuelven loco. a mi maridito le encanta que me toque. Más de una vez comenzamos con él mirando en un sillón y yo tumbada en el sofá, haciendo como que no está y tocándome el coñito.

Cuando veo la foto en mi ordenador, antes de mandársela a Andrés me meto los dedos hasta los nudillos en un coñito que ya gotea por la sesión de chateo guarro.

-Mi amor- escribe mi maridito- ha sido tremendo. Cuento las horas para verte y devolverte en tu culito, la satisfacción que me acabas de dar-

Pienso un rato la contestación. Ha de ser contundente para dejar a Andrés con más ganas que antes aún.

-Mi niño, tu sabes que mi ano está siempre palpitando por recibirte dentro-

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