Reencuentro con Francisco (1)

Lo que contare sucedió desde hace 02 meses…

Siguiendo con mi historia, hasta el día de hoy no he vuelto a ver a Rafael, perdimos contacto del todo, sin embargo hace 02 meses he vuelto a tener una aventura, esta vez es con alguien con quien me ilusione antes de conocer a Alejandro y casarme con él, su nombre en Francisco.

Con Francisco estuvimos saliendo en el año 2008 y no voy a negarlo, quería tener intimidad con él ya que me atraía mucho, sin embargo Francisco era alguien demasiado tímido.

Francisco tenía que ir a otra ciudad a estudiar y me invito al cine para despedirnos. En la sala todo transcurrió de lo más normal y luego el me llevo a mi casa en un taxi y fue allí en donde se “atrevió” a besarme, fue un beso tan tierno que dé a pocos se fue transformando en un beso sexual, seguíamos besándonos y yo con más ganas de quedarme desnuda junto a él, créanme que estaba caliente, sin embargo al llegar a mi casa Francisco solo me dejo y se despidió, en su cara veía que deseaba lo mismo que yo, sin embargo no me dijo nada. Fue una de la noche más largas que pase ya que esperaba a que tocaran mi puerta y sea Francisco para decirme que fuésemos a otro lugar (hotel), sin embargo eso nunca pasó. Al día siguiente Francisco me llamo para despedirse, dijo que me quería y que me extrañaría mucho; era tan tierno. Luego de eso no volví a ver ni a saber de él… hasta hace 06 meses.

Resulta que un día al ingresar a mi cuenta de Facebook había una invitación de contacto: era de Francisco! Me invadieron un conjunto de sensaciones y nostalgia y lo acepte e inmediatamente empecé a revisar sus fotografías y la nostalgia me invadía con más fuerza.

Pasaron varios días para que pudiera comunicarme con Francisco, sentí mariposas en el estómago. Empezamos a charlar de cómo nos había ido y el me conto que trabajaba como serenazgo (como un policía distrital) y vaya enorme coincidencia: él vivía hace un par de años en la ciudad en donde yo vivía, en un punto más lejano que el mío, pero en la misma ciudad. Francisco me conto que se había casado hace 02 años y ya era padre de familia.

Las conversaciones que siguieron por varios meses servían para saber cómo nos iba en el día a día y cosas similares. Sin embargo una ocasión Francisco me dijo que le gustaría tomarse un vino conmigo -trago al cual a él le gusta mucho- y yo lo invite a mi casa a tomarlo ya que yo no lo veía con malos ojos porque las cosas con Alejandro iban de lo mejor y la nostalgia por Francisco se me iba pasando de a pocos. Resulta que los días que pactábamos para la visita a mi casa se iban postergando.

Hace 02 meses encontré a Francisco en línea y empecé a “molestarlo” con que era un “falla” porque siempre me decía que iría a mi casa y nunca llegaba, a lo que él me respondió que le daba vergüenza ir a mi casa porque estaba Alejandro y él no lo conocía, me pregunto algo que cambiaría todo: Camila, porque no nos tomamos el vino en un lugar más privado?. Al preguntarme eso la piel se me erizó ya que sabía por dónde iban sus intenciones, lo pensé unos minutos y le dije: YA.

Parte de la conversación fue la siguiente:

Yo: Que día tienes tiempo libre, pero sin mentirme ah?

Francisco: Este jueves, en mi trabajo me han dado dia libre por horas acumuladas y a mi esposa no le he contado nada, tendría todo el dia para ti. Que sea a eso de las 10 am para que tu esposo no sospeche nada.

Y: Y a donde me llevarías?

F: No sé, a un lugar más íntimo porque no quiero que nadie te vea porque te puedes meter en problemas. Puede ser un hotel? nos tomamos un vinito y nos ponemos a escuchar música.

Y: A un hotel a escuchar música? Jajaja.

F: Bueno, si da tiempo escuchamos música, vamos a ver que mandan nuestros cuerpos.

Y: Mira, hace muchos años que no nos vemos, cómo te gustaría que vaya vestida para que me reconozcas?

F: Mmmm, puede ser con una minifalda, me harías las cosas más fáciles, jajaja.

Y: Jajaja. Que? ya no eres el mismo tímido de antes.

F: He cambiado, esta ciudad me ha hecho cambiar mi forma de pensar.

Y: Y dime, como me tratarías?

F: Te lamería toda. Lamería tu chucha como si estuviera besando tus labios, como los bese en el carro la última vez que nos vimos.

– Ese recuerdo y comparación del beso en el carro me excito mucho, así que decidí hacer algo: ponerme la ropa que él me había dicho.

Y: Sabes Francisco, me he puesto la minifalda con la que me quieres ver ese día.

F: Así, puedo vértela? tomate una foto y envíamela.

– Yo estaba en la sala y decidí coger el celular y tomarme la foto con la minifalda, inclinándome un poco hacia adelante mostrando donde empezaba mi culito y se la envié a Francisco.

Y: Ahí esta

F: Asu, que rico culito tienes Camila, mira lo que me perdí aquella noche por tonto. Quiero meterte mi pinga ahora mismo.

– Cada vez yo me excitaba más, cuando de pronto siento una voz de la parte de arriba: Camila, a qué hora vienes a dormir?. Era Alejandro, me quede helada y felizmente no me vio el celular. Me pregunto porque estaba con esa minifalda y le dije que era por calor. Apague el WiFi y subí al cuarto e hice como si recién estuviera cogiendo el celular – claro, con el WiFi apagado- y espere varios minutos a que Alejandro se durmiera del todo.

Y: Francisco, sigues ahí?

F: Si Camila, pensé que te habías echado a dormir?

Y: No, para nada. Y dime, como tienes la pinga ahorita?

F: Quieres verla?

Y: Si

– Pasaron 5 segundos y me llega una foto: era su pinga rosada, grande, gruesa y venosa. Mi vagina se abrió automáticamente, esa pinga que la desee tanto una noche al fin la conocí, aunque sea por fotografía.

Y: Francisco, que rica pinga tienes.

F: Así, te gusta? Que le harías?

Y: Que no le haría? la quiero en mi boca para empezar, ya quiero sentirla en mi boca.

F: Y yo te la quiero meter desde hace años en que me quede con las ganas de cacharte y no pude hacerlo porque no tenía dinero para el hotel.

Y: Dame tu pinga Francisco, la quiero como loca.

F: Sigues con la faldita de la foto:

Y: Si

F: Quítatela y mójate tus dedos con tu boca, luego empieza a acariciar los bordes de tu chuchita y susurra mi nombre

– A lo que yo empecé a hacer caso a su pedido y mientras sentía mis dedos y mi chucha blandita empecé a repetirme en voz muy baja: Francisco, Francisco, Francisco hazme tuya… luego iba metiendo mi dedo medio lentamente y recordando las fotografías actuales de Francisco e imaginando que era su pinga la que estaba dentro mío (claro que yo lo quería más grueso).

Y: Se siente rico Francisco, he manchado la pantalla del celular con mis juguitos, jajaja, hasta me he chupado los dedos. Esperare con ansias el jueves para tenerte por fin.

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