Regalo de bodas

Don Pedro no podía creer que su hija se hubiera casado con aquél imbécil. Pero ya era demasiado tarde, lo hecho, hecho estaba. La ceremonia había terminado y todos los invitados se habían retirado de aquél lujoso hotel donde la ceremonia se había dado.

-Ve a ver si no necesitan algo…- me dijo mi esposa antes de que partiéramos. – Los he visto demasiado borrachos y temo que no hayan podido llegar ni a la habitación… mira este es el juego de llave que me entrego el recepcionista, ve y revisa que todo esté bien… yo me iré adelantando a la casa con mis hermanas…

Lo único que me faltaba pensé… pero por evitar una pelea marital, hice lo que me pidió y de mala gana fui a la habitación de los recién casados. Pero eso sí, no sin antes ir por una botella de vino que me diera el valor de seguir haciéndome a la idea de que mi hija estaba casada.

Cuando estaba por llegar a la habitación pensé que ya no sería prudente molestarlos… pero el simple hecho de que ese imbécil estuviera disfrutando del cuerpo de mi hija me hacía hervir la sangre a grado tal que, cuando llegue a la habitación, mis toquidos en la puerta fueron incluso un poco agresivos.

Llame la puerta varias veces y no respondí llamado por lo que, usando la llave que me había dado mi esposa, entré a la habitación y me los encontré en la cama completamente desmayados por el alcohol. Eso sí, para ese momento en que habían caído rendidos, él se encontraba tirado en la cama boca arriba y con los pantalones abajo mientras mi hija se encontraba de rodillas, ya sin su vestido de novia y metida entre sus piernas a punto de mamársela… sin embargo ni siquiera la trusa le había quitado… pero él a ella si le había intentado quitar la pantaleta que a media nalga mostraba un precioso culito redondo y bien parado.

Mirando más detalladamente la sangre me hervía de coraje y excitación. No podía creer que una mujer tan hermosa y sexy como mi hija se hubiera fijado en aquél patán!! Tenía que hacerlo pagar de una u otra forma…

Abrí la botella de vino y bebí directo de la botella sin despegar mi mirada del precioso culo de mi hija. Sin pensarlo más, me acerque a ella y acaricié la parte trasera de sus piernas…

-Que finesa… y ternura!!- pensé y continué envalentonado al ver que ella ni se movía. Sobe un poco su culo y me maraville con su dureza… de ahí baje a su entrepierna y con un dedo sentí lo empapada de su cuquita. Finalmente di otro gran trago a la botella y sin más miramientos me dispuse a bajarle la pantaleta.

-Que culo tienes…!! Como te he imaginado!!! No tienes idea lo mucho que he pensado en ti todos estos años!!- murmuré.- este imbécil no te merece… tú necesitas a un hombre de verdad no a un tarado que caiga rendido antes de la noche más importante de tu vida!- mientras murmuraba esto, mis dedos rumeaban por todo lo largo de su empapada cuquita y luego volvían a recorrer su culo con más ansias que nunca.

-Porque habría de follarte este imbécil que no ha hecho nada para merecer un culo así…?? Te urgía casarte? Querías follar, formar una familia y tener hombre? Creo que solamente debiste habérmelo pedido… en casa me tenías a mí!!!!- comencé a beber de la botella más rápido mientras decía todo esto y, en cuestión de segundos, me puse de pie, cerré la puerta con el pasador y regresé a la escena quitándome la ropa.

Ya no me importaba si despertaba alguno de los dos o si mi esposa regresaba… lo único que quería era hacerla pagar lo que yo consideraba tremenda osadía al haber escogido a ese imbécil por esposo!

Desnudo y detrás de ella comencé a manosearle el culo nuevamente mientras me acomodaba para meterle el pito bien adentro… le acomode la punta en la entrada de la cuquita y, mientras se la metía, la tomé de esas maravillosas caderas que horas antes le había visto menear sensualmente mientras bailaba en su fiesta.

-Que apretadita esta…!!- pensé y se la hundí poco a poco hasta que me sorprendí al momento de romper su himen…!! No podia creerlo, a pesar de todo mi hija se había mantenido intacta hasta el día de su boda!! Aun le quedaban valores!! Un flechazo de arrepentimiento paso por mi mente pero la sensación indescriptible de tener mi verga adentro de ella y la imagen de su glorioso cuerpo sujetado por mis manos sobre sus caderas borro cualquier arrepentimiento y comencé a arreciar mis embestidas al grado que mis testículos ya provocaban un ensordecedor ruido al golpear contra las nalgas de mi hija en señal de haberle metido todo el pito!

-hmmm… hmmm…- comencé a escuchar un ligero gemido de mi preciosa hija quien aun mantenía los ojos cerrados pero comenzaba a menear deliciosamente sus caderas en busca de mi verga…!!

No había duda de que estaba imaginando que era su esposo quien la follaba! Mis embestidas eran poderosas y ya mis manos habían hecho lo suyo para desabotonarle el brassier y, despegándola de la cama agarrar con firmeza su hermoso par de senos mientras la embestía por detrás.

-Ayyy Pedro…- comenzó a gemir pronunciando el nombre de su ahora esposo que, resulta ser, se llama igual que yo!!

No sé cuanto tiempo habré estado follándola al estilo perrito pero cuando sentí que explotaba en un orgasmo, me rendí e hice lo mismo vaciándole todo mi semen adentro de la cuquita!!

Luego de eso me despegue y me maraville con la escena de mi semen escurriendo por su cuquita mientras ella continuaba inconsciente. Estuve media hora más bebiendo hasta que una vez más puesto duro mi pene me la folle nuevamente hasta vaciarle de nuevo todo el semen. Ahí fue donde ahora si, satisfecho y decidido a que no sería ni la primera ni la última vez que disfrutaba de aquél manjar me vestí y deje a los recién casados tal y como los había encontrado.

A los dos días, mi hija llamó por teléfono desde el Caribe, su esposo la había abandonado en plena luna de miel.

-Dice que le mentí al no ser virgen… pero juro que lo soy… o lo era hasta antes de tener relaciones con él… simplemente no vio sangre y se espantó, se molesto y me abandonó pidiéndome el divorcio… no sé que hacer papá… ven por mí!!

Con una sonrisa escuché su petición y de inmediato partí dejando a mi esposa en casa. No le dije nada, tan solo le explique que nuestra hija estaba teniendo problemas normales de un matrimonio en la luna de miel y que iría a darles mi apoyo… la verdad es que estaba decidido a pasar el resto de la semana con mi hija en el caribe y ya tenía un plan para ser yo quien supliera a ese pendejo de su ahora, muy seguramente, ex marido!

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