Rocío la cordobesa (Parte 1)

Este relato que voy a escribir se remonta a 5 o 6 años atrás.

Era una tarde de abril si no recuerdo mal era martes de feria y la verdad que después de la noche anterior (la noche del alumbrado o la del pescaito frito) y de haberme recogido a las 5 de la mañana y entrar a las 8 a trabajar cuando acabe a las 5 de la tarde del trabajo no me apetecía ir de nuevo a la feria así que me quede en casa toda la tarde.

Estaba aburrido y la verdad que no sabia que hacer así que encendí el ordenador y entré en uno de los chat que hacía bastante tiempo que no entraba en uno de ellos pero bueno para matar el tiempo y el aburrimiento está muy bien.

Después de estar un buen rato sin encontrar a nadie medianamente interesante para hablar y cuando estaba apunto de apagar el ordenador me abrió un privado una chica de Córdoba, que si soy sincero no me acuerdo del nick.

La verdad que empezamos a hablar y nos caímos bien desde el primer momento. Me comentó que le encantaría ir a la feria pero al no conocer a nadie de aquí pues le daba palo venir, porque lo malo que tiene esta feria es que como no conozcas a alguien de alguna caseta no puedes entrar y las que son de libre acceso están metido toda la morrala de Sevilla.

Yo le dije que estaba invitada que mi empresa tenía una caseta y yo tenía pases para entrar, así que si quería venir yo la invitaba.

Rocío tal como leyó esto me dijo que no se lo dijera dos veces que se venía al día siguiente. Yo le conteste que si quería al día siguiente quedábamos y yo le enseñaba la feria que al ser fiesta ese día lo tenía libre.

Rocío al rato de estar hablando sobre la feria de cómo era y todo eso me dijo que había reservado un billete de tren para el día siguiente y que llegaría a Sevilla a las 12 de la mañana.

Me cógido un poco de sorpresa porque no me esperaba que fuera a venir pero bueno le dije que a las 12 estaba en la estación y la recogía.

Al día siguiente a las 11:30 ya estaba en la estación esperándola, por si acaso se adelantaba el tren y llegaba antes. No fue ese el caso porque a las 12 en punto llegó el tren a la estación.

El que conozca la estación de Santa Justa sabe que los andenes están abajo y tu ves llegar a la gente desde que se bajan del tren, la mayoría de la mujeres venían vestidas de flamenca. Al rato de ver bajarse gente del tren vi bajarse el a una chica de 1.70 aproximadamente delgada con el pelo moreno recogido en un moño y un clavel coronando el moño, desde lejos no se le veía que tuviera mucho pecho cosa que confirmé cuando se acercó y la vi desde cerca. Iba vestida con un pantalón vaquero, un top rojo que dejaba ver el ombligo y una blusa que llevaba anudada a la cintura para por la noche, si refrescaba el ambiente. Al no conocernos físicamente la chica no sabía exactamente si era ella o no, pero resultó será porque al pasar a mi lado me pregunto si era Gonzalo a lo que conteste que si. Nos dimos dos besos.

Yo – No me creía que iba a venir, creía que te estabas pegando un farol y me ibas a dejar tirado.

Rocío – Cómo se nota que todavía no me conoces si yo doy mi palabra de algo lo cumplo.

Esta conversación la teníamos mientras íbamos hacia el coche que lo había dejado justo frente de la estación.

Mi primera idea era dejar el coche en el llamado charco de la pava y desde allí coger el autobús que es gratuito que te deja justo en la feria pero probé suerte antes haber si encontraba aparcamiento por las calles cerca de la feria y así no tener que pagar lo que te clavan por aparcarlo allí. La verdad que tuvimos suerte porque encontramos aparcamiento muy cerca prácticamente a 5 minutos andando.

Mientras íbamos en coche y desde el coche hasta la feria le estuve explicando más o menos como iba (prácticamente todas las ferias son iguales) pero ella no entendía porque la entrada a las casetas no era libre, yo le explique que la mayoría de las casetas son de grupo de gente que paga todo los años una cuota y solo entran esas personas y las casetas de las empresas pues son para sus trabajadores.

Llegamos a lo que es en sí la feria y como era aún temprano para meternos en una caseta a almorzar y empezar a beber, primero decidí ir a dar una vuelta e ir y enseñarle dónde están las atracciones y tómbolas (aquí a esa parte de la feria la llamamos la calle del infierno), allí nos montamos en lo típico de las ferias los coches de choque la montaña rusa y echamos en los típicos tenderetes de escopetas que las tienen trucadas, para que no le des a la diana aunque la tengas a un palmo.

Ya llego la hora de almorzar y decidimos irnos hacia mi caseta y allí comer y beber que es lo que principalmente se hace en una feria.

Pedimos lo típico la jarra de rebujito (mezcla de manzanilla y sprite) una tortilla de patatas un plato de pescado frito y un par de montaditos de lomo y por último un plato de jamón.

Parece que no pero el rebujito cuando te tomas un par de jarras y estas sentado no te notas nada pero cuando te levantas para cualquier cosa te notas que se te sube a la cabeza.

La verdad es que estábamos muy agusto los dos, Rocío es una chica muy simpática y muy extrovertida y la verdad que estábamos echando un día bastante agradables.

Eran ya las 6 de la tarde y después de unas cuantas jarra de rebujito y algún que otro cubata nos disponíamos a irnos porque el tren de Rocío salía a las 7:15 hacia Córdoba. Cuando estábamos a punto de salir vi entrar por las puerta de la caseta a unos compañeros de trabajo, que llevaban un par de guitarras y un cajón flamenco. Lo saludamos estuvimos hablando un rato con ellos y le dijimos que nos teníamos que ir que si no Rocío perdería el tren, mis compañeros (muy típico aquí) no nos dejaron irnos hasta que por lo menos nos bebieramos con ellos un vaso de rebujito o de manzanilla. Como íbamos bien de tiempo porque de donde tenía el coche a la estación no se tardaba ni media hora pues nos quedamos otro rato con ellos.

Entre las risas alguna que otra sevillana que nos bailamos, al final se nos hizo tarde y no nos iba a dar tiempo a llegar a la estación. Yo le dije a Rocío que no se preocupara que en mi casa había camas de sobra y que esta noche si ella quería se podía quedar en mi casa a dormir y al día siguiente cuando yo me levantara para ir al trabajo yo la llevaba a la estación, lo único que tenía que hacer era cambiar el billete para el día siguiente. Ella dijo que si y así se quedaba más tiempo que se lo estaba pasando muy bien.

Al poco tiempo de estar allí dos de mis compañeros empezaron a tocar las guitarras y el que llevaba el cajón flamenco le pedí que me lo dejara porque no es que lo sepa tocar muy bien pero me defiendo y la verdad es que me encanta. Yo ya estaba en mi salsa una de las cosas que me gusta más es una juerga flamenca y estábamos formando una de las buenas, es más apagaron la música de la caseta y las música la poníamos nosotros, cantamos de todo sevillanas rumbas alguno que otro se arrancó por una bulería, media caseta estaba pendiente de nosotros y bailando lo que estaban cantando.

Lo que pasa en estas cosas que cuando estas agusto y te quieres dar cuenta eran ya las 12 de la noche y al día siguiente a las 6:30 sonaba el despertador para ir al curro, asi que cada uno empezó a despedirse e irse cada uno para su casa.

De camino para el coche Rocío iba flipando de lo bien que se lo había pasado, de lo que había bailado que llegó sin saber bailar sevillanas y ahora por lo menos medio sabía los pasos.

Ya montados en el coche nos disponíamos a irnos para mi casa para dormir, la verdad que yo no iba borracho pero si que iba agustito como se dice por aquí, ella en cambio si que iba algo bebida y tenía en la mirada una punto de picante que no se lo había visto en toda el día.

Cuando íbamos ya de camino Rocío empezó a tocarme el paquete a través de los pantalones.

Rocío – Esque cuando bebo un poco más de lo normal me exito.

Yo – Por mi no te cortes y ad lo que te apetezca y lo que el cuerpo te pida que yo no voy a poner impedimento ninguno.

Mientras decía esto ella no paraba de sobarme el paquete que ya empezaba a reaccionar con sus caricias.

Cuando estaba ya morcillona me bajó la cremallera y me saco la polla fuera.

Rocío – ¿Te la han chupado alguna vez conduciendo?

Yo – Nunca y la verdad que siempre e tenido ganas de probarlo.

Tras escuchar esto se quitó el cinturón de seguridad y de una sola vez se metió media polla en la boca.

Yo estaba flipando era verdad que nunca me la habían mamado mientras conducía y era una sensación espectacular y la verdad que Rocío la chupaba de escándalo y me estaba llevando al séptimo cielo.

Rocío – ¿En tu casa hay alguien?, porque estoy deseando de que me folles, por si hay alguien nos vamos a un descampado y me follas en el coche mismo

Yo – No te preocupes no hay nadie, mis padres han aprovechado y se han ido a la playa y mi hermana está en la feria y no llega hasta más tarde, así que tenemos la casa para nosotros solos.

Mientras yo decía esto ella no paraba de chupar.

Por fin llegamos ya a mi casa porque la mamada que me estaba haciendo era tan buena que en un par de ocasiones le tuve que decir que bajará el ritmo porque me corría en su boca.

Yo vivo en una casa con garaje, metimos el coche directamente nos bajamos del coche y me fui directamente hacia ella.

La empecé a besar con mucha pasión porque me había puesto a 100, ella mientras tanto seguía pajeandome muy suavemente con la mano.

Una cosa que me encantó de ella fue su piel, lo suave que era me quede impresionado.

Yo – ¿Follamos aquí sobre el coche o nos vamos a mi dormitorio?

Rocío – Vamos al dormitorio que estaremos mucho mejor.

Subimos por las escaleras hasta mi dormitorio y de un empujón la eche en la cama, me fui directamente otra vez por sus labios a besarla, mientras nos besabamos,Rocio muy sutilmente se desnudó y se quedó completamente desnuda. No tenía mucho pecho una 85 aproximadamente pero los coronaba un par de pezones rosados con aureolas grandes en proporción al pecho, y un coño bastante carnoso sin un solo pelo. Lo primero que ataque fue a sus pezones y sus pechos que tengo que reconocer que son mi perdición, los succionaba le daba pequeños mordiscos que eso la excitaba aun mas, mientras le hacía esto con la punta de mis dedos le acariciaba el clítoris, sin introducir nada solo acaricia el clítoris.

Una vez cansado de comerle las tetas fui poco a poco bajando con la lengua a través de su barriga que era completamente plana hasta llegar a su coño que estaba hinchado y muy húmedo por culpa de la excitación que tenía. Estuve succionando su clítoris que cada vez estaba más grande y también le introducía un par de dedo. Cada vez sus jadeos eran más altos hasta que se convirtieron en auténtico gritos, hasta que tuvo un orgasmo que la dejó con espasmos un par de minutos y a mi me dejo la cara llena de sus flujos porque era una auténtica fuente cuando se corrió, yo creía que eso era mentira que solo pasaba en las pelis pornos.

Cuando estuvo recuperada de su primer orgasmo me puso a mi boca arriba en el colchón y se dedicó de nuevo a hacerme una mamada. Se metía la polla hasta la garganta sin ningun problema y me lamia desde los huevos hasta la misma punta. Cuando se canso se subió encina mía y de una sola vez se introdujo la polla en su coño. Empezó a cabalgarme como nadie me había cabalgado nunca, yo tardo bastante en correrme y si e bebido más pero Rocío tenía una técnica que en 2 minutos tenia mi leche en la punta de la polla, le avise que me iba a correr en breve, se descabalgo de mi polla y empezó a comérmela de nueva hasta que me vacíe en su boca, no dejo caer ni una sola gota y la que le resbalaba por la comisura de sus labios la recogía con los dedos y se la volvía a meter en la boca.

Nos quedamos 5 minutos en la cama recuperando fuerzas y me pregunto que si se podía duchar, le dije que si que después me ducharia yo.

Después de ducharnos nos acostamos y nos quedamos dormidos a los 5 minutos.

A la mañana siguiente cuando sonó el despertador, tomamos un café para despertarnos y la lleve a la estación que su tren salía a las 8 de la mañana, nos dimos nuestros números de móvil y ella se fue para Córdoba y yo para mi trabajo .

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