Rompiendo barreras.

Mi marido parecía incansable, había entrado en una espiral de ideas. Algunas de ellas podrían intentarse llevar acabo, eran muy morbosas, pero no me convencían mucho. Otras eran totalmente inviables, por lo menos en ese momento y para mí. Tuve que tranquilizarle y hacerle ver, que las cosas tenían que ir un poco más lentas, que había que ir subiendo peldaño a peldaño, que, si tratábamos de subir muchos de golpe, nos caeríamos seguro. Su cara como siempre, era de niño disgustado.

Esa noche cenando, después de haber acostado a los niños, me conto todo lo que hacía en internet. Yo me hice la sorprendida, como tocaba hacer, me dio muchos detallas, hasta las veces que se masturbaba. Lo único que no me dijo fue lo de mis fotos en la playa. Pero si me propuso hacerme unas fotos y publicarlas. Yo le dije que de eso nada, para que me viera alguna persona conocida y se supiera.

El me explico que la cara no se me veía en absoluto. No me importaba mucho hacérmelas, pero quería que sufriera, que o suplicara y yo hacerme la víctima. Todo sucedió así y yo una vez más, deje claro que lo hace por él. Insistió en que estuviera desnuda, pero yo le dije que como máximo en ropa interior. El a regañadientes, acepto. Me puse ropa interior negra, la más bonita que tenía, la que me compré la última vez. Se transparentaba todo y llevaba medias y liguero. Me fui poniendo como él quería y él iba haciendo las fotos. Perdí la cuenta de cuantas me hacía.

Luego nos fuimos al ordenador y las descargo. Fue retocándolas para que no se viera mi cara e hicimos una selección de las que se publicarían. Bueno, en realidad el hizo la selección, me dijo que el sabia cuales gustarían más. Desde luego las que eligió eran las más provocativas. Quedamos en que al día siguiente miraríamos si alguien las había visto y lo comentarios.

Al día siguiente, el día fue un día normal, si nos olvidamos de las cosas que me decían por la calle, que antes me hacían gracia y ahora me ponían caliente. Era tremendo, como había cambiado todo. Me encontré con mi vecina Mari, que otra vez más me invito a comer, para que no estuviese sola y me contaba cosas. Le dije que lo mismo a tomar café. Así quedamos.

Cuando llegué a mi casa hice varias cosas propias de la casa. Me comí una ensalada nada más. Cuando terminé y estaba en la cocina, oí que abrían la puerta, era Edu, lo vi con cara de desesperación. Me dijo que tenía nada más 15 minutos. Que no se podía aguantar y había venido a ver si había comentarios.

Fue al ordenador y oí como me llamaba, me llamo varias veces, le dije que ya iba que tranquilo. Mi sorpresa fue mayúscula, había un montón de comentarios, exactamente 78. Había de todo tipo uno gracioso que decía, -si fueras mi madre, mi padre dormía hoy en la calle-, pero el resto eran bastante fuerte, yo me hacía un poco la escandalizada. Había comentarios de que me reventarían el culo, a que con esas tetas se harían unas buenas pajas, que me harían de todo en general, azotes, que me atarían y me fallarían entre varios. Que mi marido tenía que tener más cuernos que un saco de caracoles, que era mucha mujer para un solo hombre. También había comentarios de parejas y los comentarios eran por el mismo estilo. Yo estaba totalmente mojada de leer de todo.

Algunos adjuntaban fotos de sus nabos en plena erección. Mi marido me decía que no me fiase mucho de esas fotos que como mínimo la mitad no serían suyas. Estos de las fotos y muchas parejas, dejaban la manera de contactar con ellos. Mi marido me dijo que todos los que ponían que no tenían cámara, había que desecharlos, porque no se podían comprobar quienes eran en realidad, pero aun así quedaron 23 con cámara. Luego sin yo decir nada, Edu quito los que tenían el nabo pequeño o todavía no la habían enseñado, le pregunte qué ¿Por qué? Y él me dijo que para pequeño ya estaba el suyo. Me hizo gracia, pero no dije nada. Al final quedaron seleccionados de momento 12 hombres solos y 5 parejas.

Yo en ese momento necesitaba que Edu me comiera por lo menos, eso lo hacía muy bien. Pero el muy cerdo me dijo que me mantuviera así, que no podía quedarse más y que por la noche me compensaría. Y el tío se fue tan tranquilo, me quede planchada, pero una llamada de mi vecina me saco del limbo en el que me quede, al final la dije que fuera preparando el café que iba para allí.

Camino de casa de Mari, vi a los chavales fumando y sentados en unos bancos, entre ellos estaba Sebas, me dieron tentaciones se subírmelo a casa y follármelo sin compasión, pero daríamos mucho el cante delante del resto de amigos, me mordí la lengua y pasé de largo, pero me puse peor.

Cuando llegué a casa de Mari, me dijo que me notaba sofocada, le dije que subí las escaleras andando, cosa que no era cierta. Fito salió a saludar, pero se volvió a donde estaba, quedándonos solas las dos en el salón. Ella me empezó a contar con detalles pormenorizados de todo lo que hizo y le hicieron en el sitio de parejas al que va. Por lo que me contaba fue toda una bacanal. Si a todo lo que me contaba, uníamos a como me encontraba yo ya, estaba que me corría sin tocarme. Pero yo aguantaba el tipo, poniendo cara de no importarme lo que me contaba y tratando de que no se me notara nada.

Algunas cosas me las contaba en bajito, como para que su marido no se enterara y lo hacía a mi oído, lo que me ponía a rabiar. La muy zorra se debía de dar cuenta, porque cada vez lo hacía más, yo notaba como mis pezones adquirían vida propia, poniéndose muy duros, lo único que esperaba que ella no se diese cuenta.

Pero sal de la duda, cuando pegando nuevamente su boca a mi oído, me dijo tocándome el pezón con un dedo, ¿Esto es por lo que te he contado? Yo no podía decir nada, ella me lamio la oreja, la piel automáticamente se me erizo. Pero tenía que ser fuerte y levantarme de allí. No quería nada con mujeres. Pero mientras me decidía, recordaba la herramienta de Fito, que, aunque no la había visto, si la había sentido y bien. Pero hice un esfuerzo, quitándole la mano y diciéndole que, si seguía así, me tendría que ir y no volver. Ella se lo tomo de una manera tranquila y siguió contándome.

Apareció entonces Fito, que se tenía que ir, ya me quede más tranquila al oír eso. Dijo que llegaría a la hora de cenar. Se despidió de las dos y se fue. Retomamos la conversación, ahora más tranquilamente, Mari ya no hablaba en voz baja.

*Pues si Ana, fue un éxito total el que tuve.

*Hija lo dices de una manera, que quien te oiga, se creerá que fuiste a la pasarela Cibeles.

*Casi, casi. Pues allí todas se pusieron muy sexys, muy llamativas, pero hasta que llegue yo.

*Vale, si, admitimos pulpo como animal de compañía, pero me quieres contar de una vez como ibas para decir todo esto que me estas contando.

*Pues me compre un le desir malla maisie rojo y un le desir malla zarah negro. Mi única duda era cual elegir, porque los dos eran tremendos. -Como si me hablara en chino, lo mismito-

*Muy fina te has vuelto tu o muy pija, porque no me he enterado de nada.

*No puede ser -me lo dijo con total incredulidad de que no lo supiera-

*Pues chica, ni puñetera idea.

*Pues me puse mi abrigo nuevo encima, cuando llegué allí y vieron mi modelito, fui la mejor sin duda. No pase desapercibida.

*Pues me alegro por ti, pero ya tenía que ser el vestido sexy.

*¿Quieres ver cómo me quedaba?

*Si, así ya me enterare todo eso que me has dicho y que no se pronunciar.

Se fue hacia su habitación y yo me quede esperando tranquilamente. Pero estaba convencida, que no sería más descarado que alguno de mis vestidos. Oí como me decía que me tapara los ojos y lo hice. Cuando me dice ¡YA!. Abro los ojos y la veo con un abrigo, la verdad que muy bonito, de muy buen corte y que la quedaba muy bien, de color entre azul y morado. Me pregunto qué te parece y dije lo que pensaba, que era un abrigo muy chulo, que me había gustado mucho.

Pero ella con una sonrisa especial, me dijo, tu ahora imagínate el momento, llego, aparezco ante todos los que ya estaban allí, miro, a ellas las veo muy descaradas muy provocadoras, prácticamente me ignoran. Llega la relaciones públicas, nos piden a Fito el tres cuartos que lleva y a mí el abrigo. Yo sin prisas me lo empiezo a desabrochar -mientras lo contaba se iba desabrochando el abrigo- y cuando se lo quita, aparece con un body de cuerpo entero, de color negro, con un diseño en circulitos. Pero lo más llamativo y que me dejo sin palabras, era que no tenía entrepierna, se le veía toda su cuca depilada y llevaba agujeros en la zona de los pechos, quedando al aire.

Si me lo hubiera solo contado, hubiera pensado barbaridades, pero la realidad que se la veía mucho más que sexy, no podía quitar mis ojos de ella, tenía un cuerpo muy bonito. No me extrañaba que hubiera sido la mejor de esa noche. Me dijo que lo compra por internet y por una revista que tiene. Que son tallas únicas. Pero enseguida pensé que era una pena, porque por mi pecho, seguro que no podría. Y lo dije en alto sin darme cuenta, pero añadí al momento, que lo decía para dar una sorpresa a Edu en una noche loca.

Ella ya no se tapó, me agarro la mano y me dijo que la acompañara, tirando de mi hasta su habitación. Saco el rojo y me dijo que saliera de dudas que me lo probase. Me entraron las dudas, no quería dar pie a que Mari volviera a las andadas. Pero insistió y me dijo que si quería fuera a su baño. Al final accedí. Me lo puse en el baño. Lo cierto que me quedaba como un guante y se ajustaba bien al cuerpo, cedía bien. El pecho no quedaba aprisionado como yo había pensado. Pero en el espejo del baño no me veía bien. La única solución era salir a la habitación que allí tenía un espejo de cuerpo entero.

Una vez que salí, lo hice tímidamente. Mari no paraba de mirarme y de decirme, lo bonita que era, el cuerpazo que tenía, la envidia de mis pechos. Todo eso me ponía nerviosa. Y no era el día para ponerse más nerviosa. Me vi en el espejo y la verdad que me encanté a mí misma, aunque este mal decirlo. Los pezones, según me veía en el espejo y como veía que Mari me miraba, me volvían a traicionar.

Se colocó detrás de mí, nos mirábamos por medio del espejo, ella me iba diciendo, que quien me viera se moriría de envidia por tenerme. Yo sonreía y ella me veía reflejada en el espejo. Me empezó a acariciar la nuca, lo hacía divinamente. Yo no quería, pero quería, muy difícil de entender, lo sé. Luego, con una suavidad y una delicadeza fuera de lo normal, poso sus labios en mi cuello, todo el cuerpo se estremeció, su mirada clavada en el espejo mirándome, era muy sensual. Paso lentamente sus manos hacia mis pechos, que estos al notar sus caricias se hincharon. O me iba en ese mismo momento o estaba perdida, pero ya daba igual.

Ella me imagino que, por tener más experiencia en estas situaciones, se debió de dar cuenta, porque me giro y unió sus labios a los míos, que rápidamente perdieron toda resistencia, abriendo mi boca ávida de recibir su lengua, como así fue. Ya no había marcha atrás.

Llevaba la voz cantante ella, ya me tenía tumbada en su cama. Parecía una niña pequeña saboreando un dulce deseado. Yo prácticamente no hacía nada, salvo dejarme hacer y sentir todo lo que me hacía, como lograba hacer vibrar mi cuerpo, como hacia perder el sentido. Perdí la noción del tiempo, estaba como en una nube, era la primera vez que alguien lograba hacerme sentir así. Hasta que se fue a mis ingles, las saboreo, paso su lengua prodigiosa por ellas, jugo con sus dedos, introduciéndolos dentro de mi cuca. Hasta que poso su lengua en mi clítoris y con suavidad la pasaba por él, haciendo que se hinchara hasta su límite.

Era tanto el placer que recibía, que agarraba con mis manos la ropa de la cama, estiraba de ella, trataba de que no se me oyera nada, pero era imposible, mis gemidos salían de i boca sin parar, me tenía en éxtasis total. Hasta que por fin me arranco un orgasmo difícil de describir, porque nunca nadie consiguió con su lengua lograr algo así. Pero a pesar de todo, ella no paro siguió, como si fuera su presa, su presa deseada. Pero esta vez ella se fue girando, hasta colocarse encima mía, quedando su cuca cerca de mi boca.

Se podía haber dejado caer y ponerla en mi boca, pero no, me la dejo cerca para que yo decidiera, pero tampoco hizo falta más, pase mis manos por su cintura, atrayéndola para mí, sabía que lo mismo no lo haría muy bien, imitaría lo que me hacia ella. Pero al rato, decidí hacer lo que me gustaba que me hicieran a mí.

Note como ella estaba ya disfrutando tanto como yo. Eso hacía que mi excitación aumentase. Volví a correrme sin poder controlarme. Ella ahora estaba medio incorporada, apretaba sobre mi boca suavemente, gemía profundamente y decía, vamos zorra cómeme bien el coño, no pares, sigue así, que ganas te tenia, vamos, vamos, que me corro y se corrió apretando más sobre mi boca.

Luego cambio de postura, tumbándose junto a mí, mirándome y besándome con dulzura en los labios. Ante esas dulces caricias, esta vez no me quede quieta y respondí también a ellas. No era como con un hombre, no teníamos prisa, nos dejábamos llevar, pero nos íbamos excitando nuevamente cada vez más. Se levantó inesperadamente, me quede sin saber qué hacer, pero se fue a su armario y abriendo un cajón, saco varios artilugios sexuales.

Lo que más me sorprendió fue un consolador largo, que era como doble ya que en sus extremos había la cabeza de dos nabos. Ella dejo el resto en un lado de la cama y me fue introduciendo una parte a mí, para ella luego introducírselo por la otra parte. Nos fuimos juntando la una a la otra, hasta que ella se colocó de tal manera que nuestras cucas se rozaban. Era indescriptible. Qué manera tenia de moverse, como controlaba todo, era fantástica, nos volvimos a correr las dos de forma estupenda.

Luego nos lo sacamos y ella me hizo poner boca abajo, yo está disfrutando, pero notaba que ella más, porque era la que dominaba y se le notaba. Vi como cogía algo que era como una varita como de perlas, muy fina. Se puso tumbada a mi lado y me decía al oído, que no me preocupase, que no me iba a doler, que me iba a preparar el culito para desvirgármelo luego.

Tuve que aguantarme la risa, ella empezó a meter esa varita y note como si se quedara extrañada, la saco y jugo con sus dedos, se rio y me dijo, serás puta, si este culo lo tienes ya muy usado, se me escapo la risa. Cogió uno más grande de forma irregular y lo introdujo con facilidad, como disfrutaba ella y como disfrutaba yo. Cuando estábamos en lo mejor, me sonó una alarma en mi móvil, era que me avisaba que tenía que ir a recoger a los niños. Se lo dije a ella, pero siguió haciendo lo que hacía y toco algo que note una vibración dentro de mí, que fantástico, logro lo que quería, hacerme correr nuevamente.

Me quité el body rojo y me empecé a vestir, ella me dijo que me lo regalaba y que no admitía un no. Lo empaqueto y me lo dejo encima de la cama. Mientras acababa de vestirme, me toco el culo y me dijo, lo que disfrutaría mi Fito con ese culo. Porque el mío me lo folla casi todo el mundo menos el, que la tiene demasiado grande para el mío y no hay manera. Yo no dije nada. Le pedí un cepillo del pelo, no podía salir a la calle con esos pelos. Una vez acabé me despedí y la dije que llegaba tarde.

Estaba como nueva, no me arrepentía de nada, lo había pasado bien. Se me habían quitado todos los prejuicios. Sabía que esto suponía, que el próximo día que fuera a casa de estos, seguro que haríamos un trio, estaba casi segura. Tampoco me preocupaba. Ya no. Mientras regresaba a mi casa con mis hijos. Tuve una cosa clara, mi vida había dado un giro de 180 grados. Había descubierto en poco tiempo que mi marido, no era como me trato de convencer en un principio, que quería ser liberal, ni un mirón o voyeur, simplemente le gustaba ser un cornudo consentido, disfrutaba viendo como a su hasta hace bien poco su esposa comedida, se convertía en una mujer desenfrenada. Y lo había conseguido, había sido descubrir ese mundo y lo que antes no necesitaba, ahora si lo necesitaba.

Acosté un poco antes de lo habitual a mis hijos. Llego Edu y cenamos tranquilamente, durante la cena quiso tocar el tema de los comentarios de internet y no le deje, le dije que cenásemos, que los niños estuvieran durmiendo ya un rato y hablábamos. Nada más acabar él quería ir a ver los comentarios, yo me fui a la cocina a terminar de arreglar las cosas y luego fui a ver a los niños, que estaban dormidos plenamente.

Cuando fui con Edu, estaba que se salía, sus ojos y su cara lo decían todo. Pero cuando me acerqué y vi el bulto de su pantalón, me lo confirmo. Tenía ya seleccionados varios comentarios con sus fotos. Y muchos de ellos tenían un punto verde, que quería decir que estaban en línea, según me explico.

Entre todos había uno con una foto que era impactante. Se veía un hombre sentado, no se le veía la cara, pero si el abdomen, el pecho, musculado, no exagerado, pero lo que más me llamo la atención era el nabo que enseñaba, se le veía pegado a su tripa y le sobrepasaba el ombligo, el grosor se le vía también importante, pero no se podía apreciar tan bien como el largo.

Le dije que contactara con él, ya que estaba en línea. Rápidamente nos contestó. Mi marido sin yo decírselo, le pidió verse en directo para saber si lo de la foto era un camelo. El como respuesta dijo que no tenía ningún problema, pero que él también quería saber si en realidad éramos pareja, que no se fiaba de muchos tíos solos, que lo que buscaban era algo que él no quería. Veía a mi marido muy suelto en esos temas. Mi marido me dijo que me sentara a su lado, pero antes de hacerlo le dije, que le dijera que esperase diez minutos, que buscase una disculpa.

Edu como si ya lo tuviera pensado, le dijo que esperase unos diez minutos, que estaba hablando por teléfono, pero que en cuanto acabase nos vería. Mi marido se giró y me dijo que sucedía.

*Edu, lo he estado pensando y analizando hoy, sobre lo que nos ha sucedido.

*¿Te arrepientes?

*No se trata de eso. Esto no está siendo como tu decías y solo quiero tener clara unas cosas. Veo que tú no tienes interés de participar directamente, luego a solas sí. Creo que te gusta ser un cornudo consentido, no encuentro otra definición. Te pone cachondísimo, saber que tu mujer se folla a un montón de tíos, tías, lo que sea. Mi pregunta ¿Te gusta ser un cornudo consentido? ¿Es lo que buscabas? Y ¿Qué esperas de mí? Pero se sincero.

*Lo primero que sepas que te quiero. Que eres mi vida y no hay nada más importante para mí que tú. Si es verdad me gusta ser un cornudo consentido. Era lo que buscaba y lo que espero de ti, es que seas la más puta en la cama. Y perdona por esta última expresión.

*Vale pues no se hable más, tú lo aceptas yo lo acepto. Pues todos contentos. Ahora veamos a ese hombre y si es lo que se supone que es, ya te digo yo, que decirle.

Volvimos a conectar y nos pusimos los dos delante de la pantalla, de tal manera que se nos veía de cuello para abajo. Porque mi escote no dejaría lugar a dudas. Se encendieron las cámaras y el salió también. Quien chateaba con él con total soltura era Edu. Yo me limitaba a ir leyendo lo que escribían. Después de un rato chateando, Edu quería saber si era verdad que la tenía como se veía en la foto, porque si no, no nos interesaba. Él dijo que necesitaba ayuda para que se pusiese contenta su polla. Era una clara indirecta a mí. No me lo pensé me quité la parte de arriba, quedándome en sujetador solamente, que además se transparentaba y dejaba ver un poco los pezones.

Se la saco y empezó a tocarse. Como crecía eso y con qué rapidez. Se apreciaba en su esplendor tanto el largo como el grosor. No sé quién estaba más entusiasmado si Edu o yo. Una vez comprobado, volvimos todos a estar vestidos y Edu empezó a indagar su disponibilidad. Él dijo que a cualquier hora. Edu le pregunto si no trabajaba, él dijo que estaba en la universidad. Le pregunto la edad y el nombre, él dijo que 19 y que se llamaba Antonio. Edu hizo una mueca y antes de que pudiera decir nada, le dije ponle si mañana a las 10 estaría disponible.

A Edu no le hizo mucha gracia, pero lo puso, el contesto que, para el perfecto, que donde. Cogí yo el teclado y le puse una cafetería, el, la conocía y dijo que a las diez estaría allí. Subí la cam para que me viera la cara y el hizo lo mismo con la suya, se le veía guapito. Edu cogió el teclado y puso que era un primer contacto únicamente, para saber si había química y si la había quedar en otro momento, él puso que lo entendía perfectamente.

Yo le dije a Edu que me iba a dormir que estaba cansada, que mañana seguiríamos. Por la mañana cuando me levante, en el desayuno Edu me dijo, que tampoco le diera muchos datos personales al chico. Que ya le llamaría para decirle si me había caído bien o no.

A la hora prevista llegué a la cafetería y allí lo vi, sentado en una mesa apartada y con una taza de café. Me fui para él, nos dimos dos besos como si nos conociéramos de toda la vida. Al principio estábamos un poco cohibidos los dos, tal vez el más que yo. Pero al rato nos reíamos juntos. Era muy simpático. Solo tenía un fallo, era más bajito de lo que yo pensaba, pero le compensaban otras cosas. Mientras hablábamos solo pensaba en su foto, estaba con ganas de meterle mano, pero era imposible. Lo tenía más que claro me lo quería follar. Pero tampoco quería esperarme. Era consciente de que había que esperarse. Le dije que le parecía el viernes noche. Él me dijo que si y le dije que quedábamos allí mismo a las 11 de la noche.

Salimos a la calle los dos juntos. Nos dimos dos besos para despedirnos, pero no sé cómo salieron esas palabras de mi boca. Vamos a dejarnos de tonterías, ven detrás mía con discreción y nos vemos ahora. Ni mire ni espere ninguna contestación. Me encamine andando a mi casa, que estaba cerca de allí. No quería ni mirar hacia atrás, no sabía si el vendría detrás.

Cuando llegue a mi portal y saque las llaves lo vi casi pegado a mí. Nos metimos en el portal y subimos en el ascensor. Una vez que llegamos a mi casa. Nos empezamos a besar y fuimos por el pasillo sin dejar de tocarnos hasta llegar a mi habitación. Una vez allí tardamos nada en desnudarnos. Se le veía fuerte. Se veía como calvaba sus ojos en mis tetas y yo en su nabo, era una preciosidad. No me pude contener, me agaché y empecé a lamerla, a chuparla bien chupada. El suspiraba, entre suspiro y suspiro me decía lo bien que lo hacía. Pare y me tumbe en la cama, abrí mis piernas y él lo entendió perfectamente, se puso a comerme los muslos por todos los lados, hasta que llego a mi cuca, que manejo de lengua tenía, era jovencito, pero sabía cómo tratar a una mujer.

Tenía mucha soltura en todo lo que me hacía. Poco a poco era como si se fuera volviendo salvaje. Mientras me comía el clítoris, me metía los dedos cada vez con más fuerza, pero eso me gustaba, ese ímpetu. Esas ganas que ponía. Luego saco sus dedos, pero no dejo de lamerme y se fue a mi culo, un poco temeroso, pero cuando vio que además de no protestar, le daba facilidades, se animó un montón, se lo note.

Me hizo correrme, era bueno, muy bueno. Ahora jugaba con su nabo en mi cuca, era muy malo, me la pasaba por toda la rajita, sin metérmela, yo lo intentaba, pero él lo evitaba, quería que me desesperara y lo estaba consiguiendo. Sonó el teléfono, sabía que tenía que ser Edu, que llamaría para saber qué había pasado. Cuando contesté la llamada Antonio se quedó parado, puse el sin manos y Edu me preguntaba si me había caído bien. Yo sin dudarlo le conteste, fíjate si me ha caído bien que si no llegas a llamar ya me estaría follando, se ha quedado cortado. Antonio oyó eso y me la clavo hasta el fondo. Se me escapo un gemido bestial.

Eduardo se creía que lo hacía para ponerle cachondo. Y me dijo que por donde me la estaba metiendo si por mi coño o por mi culo. Yo medio gimiendo le dije que de momento por mi cuca. Y él se reía. Hasta que le dije Antonio saluda a mi marido. Y Antonio ni corto ni perezoso dijo, hola cornudo, menuda puta tienes, como me la ha mamado y como me la estoy follando ahora. En vez de enfadarme por lo que le dijo, me puso más cachonda y por lo que pude oír a Edu también.

¿Cornudo esto es lo que querías? ¿Qué se follen a la puta de tu mujer? Y lo único que oí fue un SI largo y entrecortado. Me despedí e iba a colgar y el me pidió de por favor que lo dejara así. Me volví a correr nuevamente y no me corte, para que así lo oyera mejor mi marido. Luego Antonio me l saco y dijo para que lo oyera Edu, cornudo ahora me voy a follar el culo de tu mujer y se lo llenare de leche.

Efectivamente empezó a follarme el culo, yo me acerque más el teléfono para que Edu oyera bien mi respiración. Antonio se volvió más impetuoso, era más brusco follandome, pero me estaba encantando, esa potencia juvenil, que bestia que era, notaba como sus testículos me daban, me tenía chorreando, sabía que iba a ser una corrida fuera de lo normal, pero nos corrimos los dos a la vez y fue más que fenomenal.

Antonio me pregunto por el baño, quería limpiarse, le dije donde era y me quede hablando con Edu, estaba cachondísimo, le dije que ahora colgaba que luego se lo contaría todo, pero que ahora iba al baño, que quería comerme ese nabo otra vez y beberme toda su leche, oí antes de cortar la llamada como me decía puta. Me sonreí y me dije a mi misma no lo sabes tú bien.

Estaba acabando de ducharse y me metí con él en la ducha, me agaché y se la fui mamando hasta que se la puse otra vez en total plenitud. Y no pare de mamársela hasta que me lleno la boca, eso me encantaba, notar como se vaciaban en mi boca.

Una vez que se fue, me quede tumbada en la cama desnuda, no tenía fuerzas ni para comer. Me empezaban a gustar demasiado los jovencitos.

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