Simplemente no fue una inocentada

Me considero un chico… a pesar de mi edad (40 años), muchos me dicen que aparento menos… cosa que agradezco, soy de los que piensan que lo importante es cómo nos sintamos por dentro y no lo que deberíamos de representar. Muchos me consideran un adonis, cosa que no soy… pues soy una persona normal, quizás eso sea lo que muchos les atraen. Mido un metro ochenta y cuatro centímetros, setenta y nueve kilos, físico normal… ni delgado pero tampoco gordo, aunque por estas fiestas estoy cogiendo kilos de más. Eso sí… soy velludo, teniendo a veces algunas partes de mi cuerpo depiladas hasta unos meses que deje que creciera, pues tengo una amiga que le van los velludos, amiga que echa de menos esa facción en su “querido” marido.

Continúo, tengo los cabellos castaños… ya por la edad algunas canas, lógicamente con entradas, ojos marrones y dicen que un buen culo, aunque estrecho a pesar de estar penetrado. Me considero amigo de mis amigos, afición a la “carne” y al “pescado”, me llaman porque disfruto con una polla tanto en mis manos como en mí boca, siendo siempre una puta dispuesta a probar, tengo una boca tragona que se adapta si me dejáis a cualquier tamaño.

Dicho esto… comenzare, pero antes de todo deciros que estoy de vacaciones, gastando aquellos días que aún me quedan de mí respectivo mes, días que los deje precisamente para estas fechas. Dicho esto comenzare con una de mis últimos encuentros de este año 2015… vale, mirad el pasado lunes 28 de diciembre salí con la intención de comprar regalos de reyes, digo intención pues iba en dirección hacia la zona de comercial de San Juan de Aznalfarache. Pero en vez de tomar la salida hacia el puente… continúe, continúe por la Avda. de Carlos III hasta la primera glorieta que hay frente al Edificio de la Prensa.

Tras girar a la derecha y continuando dejando siempre la glorieta a mí izquierda, accedí a la zona de aparcamientos denominada “Charco de la Pava”, tomando el acceso de la derecha. Conduciendo hasta el lateral, lateral que esta paralelo a la carretera que da al río, lateral que hay algunas aperturas y por el cual puedes acceder. Tomando una de estas salidas y continuar por la carretera hasta el acceso a la bifurcación que puedes acceder a la zona denominada “La Raya” o continuar, lógicamente yo continúe hasta acceder a la zona denominada aparcamiento del Estadio Olímpico, aquella que está al otro lado de la Supernorte.

Como es costumbre me quedo dentro de mi coche, me quedo con la intención de poder ojear y poder escoger a aquella persona, persona de mis gusto a quién poder satisfacer y con un poco de suerte, él poderme satisfacer a mí. Lógicamente al verte detenido, otros vehículos deambulan alrededor de mí, vehículos cuyos ocupantes me piden tema y que deniego, claro esta no tajantemente por no cortar un posible “rollo”, pero sí de forma sutil…

“Estoy esperando, lo siento… otra vez será”, suelto.

Contestación que quedas muy bien y no cierras puertas, mientras whapseo con amigos y amigas, no dejan de pasar vehículos llamándome en especial uno de ellos. Un mercedes azul metalizado cuyo conductor conocí hace ya dos años, conductor que a pesar del tiempo que nos conocemos… solo hemos estado unas cuatro o seis veces y son muchas. Tras verlo deambular acabo por seguirlo, pero eso sí a una distancia prudencial, nos hemos visto y saludados como si ambos no nos hubiéramos visto antes.

Cuando me estaciones junto a unas malezas donde habían hasta seis coches detenidos, cuyos conductores habían bajado loma abajo, entrando en una maleza… mmm!!!. Recuerdo llamar este mi atención y tras el saludo, me pregunto…

“Que buscando”, suelta.

“Sí, pero no veo nada bueno”, contesto.

“Hace tiempo que no vienes ya… No”, pregunta.

“He cambiado de horario”, contesto.

“Bajamos y echamos un rato”, pregunta.

“Vale”, digo.

Acto seguido, aparcamos el coche en una zona abierta, bajamos de nuestros vehículos y tras un abrazo cordial, abrazo que aprovecha por besar mi cuello. Me indica que vayamos juntos, caminando hacia la loma una vez cruzamos la carretera, bajamos la loma y comenzamos a sortear arbustos, pues el primero no le gusta, el segundo es pequeño y muy sucio, hasta que finalmente el tercero es de su agrado.

Entre primero y el detrás de mí, nada mas girarme este me estampo un beso y comenzó a acariciar mi cuerpo, naturalmente me dejo… cosa que aprovecho por magrear su bulto, bulto que se le marca bajo su pantalón, bulto que te hace imaginar cómo está ya… mmm!!!. Las primeras caricias y magreos me hace quitar el suéter… echándolo sobre una rama, continuando por desabotonar los botones de mi camisa, tiempo que aprovecho por besar y lamer su cuello y comerme su oreja. Tras quitarme la camisa… colocándola sobre el suéter, magrea ahora mi culo mientras yo acaricio su pecho… ooohhh!!!.

Mientras besa mi cuello… acaricia mi pecho… uuummm!!!, toma y pellizca mi pecho al tiempo que chupa y mordisquea mis pezones… ooohhh!!!. Desabotona el botón de mi pantalón… dejándomelo caer a mis pies, pies que tras pisar mi talón y hacerme avanzar… logra descalzarme. Continuando por agacharse al tiempo que me baja los calzoncillos y desde su posición, lograr sacarme los pantalones y calzoncillos primero por un pie y luego el otro, dejándome desnudo a falta de mis ejecutivos (ejecutivos son una mezcla de calcetines y medias, para aquellos que no lo sepáis), lamentándose este que no sean medias de ligas.

Comienza a besar y lamer cada centímetro de mi cuerpo, disgustándole tanto mi vello como mi miembro, llegando a cogerme este último con fuerza… tirando de él, mientras yo muestro gestos de dolor… evidentemente. Soltándome…

“Perdona, no me he dado cuenta, me he dejado llevar”, suelta.

“No te imaginar lo horrendo que es disfrutar de tu cuerpo y verte eso colgando, como me gustaría poder arrancártelo si producirte dolor y hacerte mi mujer”, dice.

“Somos muy afines y me gustaría que nuestros encuentros fueran algo más que casuales, desearía poderte coger en todo momento”, suelta.

“De verdad no tienes un lugar donde podamos estar”, dice.

“Me gustaría hacerte el amor como mujer que eres, me gustaría follarte en una cama y poder disfrutar”, suelta.

“Deseo no solo hacerte mujer, sino hasta embarazarte, pues ni te imaginas lo lleno que tengo mis huevos de leche. Leche que deseo atragantarte primero y tras reponerme, ponerte a cuatro y penetrarte por detrás tu coñito hasta vaciarme”, suelta.

Mientras no deja de hablar… no me deja de hacer, ya sean caricias por diferentes partes de mi cuerpo, como comerme la boca e introduciéndome su lengua hasta la campanilla. Siguiendo por besar cada milímetro de mi cuello… dándome algún que otro muerdo, sigue por mi oreja… introduciéndome la punta de su lengua hasta el mismo “caracol”, muerde mi lóbulo… aaahhh!!!. Mientras sus manos magrean mis nalgas, amasándomelas suavemente e introduciendo uno de sus largos dedos poco a poco… uuummm!!!, mientras se suelta obscenidades o me insulta… uuummm!!!. Siento con dolor su segundo dedo muy dentro de mí, tras quejarme de dolor… quejidos que le ponen aun más, soy yo quien le facilito vaselina para agilizar el proceso.

Momentos en que yo he logrado sacarle aquel hermoso vástago, no siendo otro que su grueso miembro de dieciocho centímetro o más, cuyo temor no es precisamente el grosor de su tronco sino de su glande… mmm!!!. No he dejado de masturbárselo, dándole un agradable masaje hasta el punto que soy yo quien le ruego comérmela, pues deseo tenerla tanto en mi boca como en mi culo. Mientras este no deja de sodomizar mi coñito con sus dedos, sodomización que me hace daño por sus maneras, teniéndole que darle mi bote de vaselina para facilitar la penetración de sus dedos.

Aun recuerdo como tras echarse con abundancia en dos de sus dedos, conduce estos hacia mi orificio y los introduce hasta el fondo… ooohhh!!!, siendo hasta tres los que siento muy dentro de mí, llegándome a poner de puntilla ante su manera de metérmelo… ooohhh!!!… uuufff!!!… ooohhh!!!. Acabando este por decirme…

“Cométela”, suelta enérgicamente.

Arrodillado me la introduzco en la boca, poco a poco voy metiéndomela entera, mientras este respira agitadamente y siento ya sus fuertes manos en mi nuca… uuummm!!!. Retrocedo y tras sacármela totalmente de la boca, respiro… levanto la vista y veo a este enorme hombre suspirar. Tomo fuertemente su tronco y conduzco este hasta que su glande roza la comisura de mis labios, comienzo a restregármelo de un lado hacia el otro a modo de pintármelo, mientras mi viejo amigo suspira y me maldice. No dejándome de decir…

“Te voy a follar como ningún hombre te ha follado, te voy a romper en dos y te voy a convertir en mi puta”, suelta.

Momento en que me la introduzco completamente hasta sentir los vellos de sus genitales hacerme cosquillas en mi nariz, dejándola unos minutos a pesar de sentir nauseas o que la sensación de que mis ojos llorar. Momentos en que me la saco de la boca y tomar aire, tomarlo como si llevara días sin poderlo hacer, para volverlo hacerlo una y otra vez.

Siendo él precisamente… el que me aparta y me hace levantar, él que me besa como la mujer que dice que soy, mientras no deja de prometerme el cielo como si fuera su “novia”. Repitiéndome una vez tras otra…

“Joder con los casados, tenemos tantas limitaciones, como me gustaría que tuvieras una cama donde poder irnos ahora y follar”, me suelta nuevamente.

Besa mi pecho y seguidamente escupe, escupe los vellos de mi pecho que tras morder ha arrancado, haciéndome saber…

“Te depilarías completamente por mí, sabes bien que me gustan los hombres depilados y tu, precisamente eres una excepción”, dice.

Mi amigo es una persona que no le gusta que un hombre sea velludo, aunque en mi caso lo tolera por mí, sabiendo perfectamente la causa por tener vellos en aquellas zonas donde antes no había, sabiendo perfectamente de las exigencias de las mujeres que hay en mi vida. Pero mientras vuelvo a degustar de su polla, no deja de mascullar entre gemidos y suspiros…

“Como me gustaría ver cómo te depilan, ver como desnudan tu piel de vello hasta dejarte verdaderamente desnuda”, suelta.

Mientras masajeo suavemente sus testículos con la palma de mi mano y mis dedos, llegando incluso a acariciar con la yema de mi dedo alrededor de su perineo, mientras gime una vez tras otra y acaricia mis cabellos… ooohhh!!!.

Sin dejar de masajear suavemente sus testículos, continuo lamiendo todo su miembro, prestando una especial atención a la zona del frenillo, donde comienzo a succiones… aaahhh!!!. Noto por como vibra su cuerpo que esta al máximo… uuummm!!!, esta súper excitado, momento en que me introduzco su polla dentro de mí boca hasta la campanilla. Aguanto las náuseas al sentir su glande traspasar mis amígdalas, engullo su tronco hasta topar sus peludos genitales con mi nariz, logrando enrojecer de tenerla toda dentro, llegando a toser de verme atragantado… uuummm!!!.

Comenzando a tener arcadas naturalmente, pero aguanto pues me sorprende este hombre… mi macho, pues a sus ochenta y un años logra como activo dar mucha caña, sorprendiéndome no precisamente por ese motivo sino por el hecho de poder tener y aguantar hasta dos orgasmo. Desde siempre me ha encantado su enorme polla, donde enorme es en realidad no es solo el tamaño, sino el tamaño y grosor de su glande. Mientras me suelta…

“Tengo una prenda interior que deseo regalarte, una prenda que te convertirá en una mujer… Mi mujer”, suelta.

Prenda que no sé como es, pero que según este me dejara como un eunuco, pues me sujeta y oculta mi miembro mientras deja dispuesta mis nalgas. Segundos después comienza a estremecerse y convulsionarse, mientras suelta alaridos… alaridos que me asustan, pues puede alarmar a otros a unirse, apareciendo y verme como “Dios, me trajo al mundo”. Tras posar con fuerza sus manos en mi nuca, comienza a presionar tan fuerte que apenas me deja respirar. Comenzando a sentir fuertes chorros que no me dejan otra opción que tragar, tras soltar tal cantidad de esperma que casi me ahoga correrse dentro de mi boca. Notando que a pesar de su gran corrida, este aun sigue empalmado, haciéndome saber que desea follarme.

Pienso que gracias a que me he auto dilatado mediante vaselina, primero yo y más tarde aunque dolorosamente él, estoy dispuesto a ser sodomizado. Tras colocarme como él desea… lo espero pacientemente, colocándose detrás de mí y al tiempo que posa una de sus manos en mi cadera, noto como su glande se restriega por mis glúteos, conducido por su otra mano… aaahhh. Soltándome…

“Putita mía, te voy a follar”.

Comenzando a notar como comienza a presionar su glande contra mi orificio anal… ooohhh!!!, sintiendo como es natural un dolor horrible causado por su glande, aunque eso sí… aguantable. Dolor que aguanto por el placer que me da, dolor que es soportable por el morbo y satisfacción… uuufff!!!. Dolor que es más soportable en verdad gracias al preservativo… ooohhh!!!, sintiéndola ya dentro y comienza a bombear… mientras me pellizca los pezones… uuummm!!!, me penetra una vez tras otra… mientras suspira y me insulta.

Acabando por correrse en no más de unos cinco eternos minutos, correrse dentro del preservativo que le proporcione yo, correrse entre endiabladas embestidas, embestidas que no me lanzo al rio a no ser por tenerme sujeto por mis desnudos hombros. Siendo aun más profunda por cada una de sus embestidas al tirar de mí hacia él, sintiendo una vez tras otra su gran glande golpear mi próstata. Dejando caer su pesado y gran cuerpo sobre el mío, no teniendo otro remedio que sostenerlo, mientras noto como su miembro se desinfla… uuummm!!!.

Tras descansar ambos, espero a que me vistiera, pues deseaba que ambos saliéramos juntos hasta nuestros respectivos coches, nos marchamos satisfechos… lógicamente más él que yo. Antes de despedirnos para una próxima vez, volvió a preguntarme…

“Búscate un lugar donde poder follarte la próxima vez, cuida ese coñito que tienes, pues la próxima vez no descargare una sola vez, intentaremos que sean dos… vale”, soltó.

“Podría conseguir una caravana, si lo deseas y podríamos follar en la cama de matrimonio que esta posee, te valdría”, conteste.

“Vale”, dijo.

Tras un vale, se monto en su coche y se marcho. Montándome yo en mi coche y tras coger la carretera paralela al rio, continúe en dirección a la explanada del “Charco de la Pava”. Donde pretendía salir por un hueco que hay entre los “ornamentos” de hormigón que “teóricamente” cierran perimetralmente esta. Digo pretendía pues de un coche salió un conocido, conocido que reconocí por su rostro no por su nuevo vehículo y tras felicitarnos, me hizo saber lo mucho que me echaba de menos, no solo como persona sino como gran mamador, sacándosela fuera de su pantalón y mostrándomela.

Tras cogérsela comencé a pajearsela, mencionadme este que me arrodillara y me lo comiera, cosa que hice una vez que se la limpie con una toallita húmeda. Mientras disfrutaba de su gran rabo, este me soltaba…

“Joder que manera de chupar tienes, como echaba de menos tanto tu boca como tu estrecho coño”, dijo.

Realmente no estaba yo para muchas pollas ya, pues este precisamente no son de esos que tienen tacto o cuidado a la otra de embestir. Este conocido maduro de unos sesenta y cuatro años, robusto y con tanta mala leche, como venas tiene en su tronco. No solo este activo sino hasta dominador, penetrando con fuerza y sabiendo que produce dolor, dolor que le hace excitarse más aun, gustándole además chupar pero no ser penetrado. Cosa que aproveche y tras hacerme correr, deje no solo que me penetrara sino que me follara como él quisiera.

Cosa que tras irnos al fondo de la explanada, me pidió que me tumbara sobre el asiento del coche boca arriba, no sin antes de haberme quitado los pantalones. Tras tomarme por los muslos, tiro de mí hasta que mis nalgas estuvieron prácticamente en el aire, colocándose mis piernas sobre sus hombros. Después coloco su glande en mi orificio anal y comenzó a presionar, mientras me tenia sujeto por mis caderas al tiempo que yo me masturbaba… ooohhh!!!.

Mientras me follaba, subió mis prendas superiores, pues es un fetichista de dar dolor en los pezones… ooohhh!!!, deseando escucharme gritar de dolor y placer. Mientras observábamos como éramos rodeados de mirones, mirones que pidieron a este participar y que lógicamente denegó. Pues odia compartirme con maduros, ya que el solo desea cosa que yo odio, no siendo otra que ser compartido por chavales… aaahhh. Tras sacarla para correrse sobre mi pubis y llenarme de su leche, descanso una vez soltó mis piernas, tras reponernos y vestirme, nos marchamos siendo el objeto de deseo de muchos allí.

Bueno os dejo hasta pronto, ya me contáis que os aparecido y deciros que me hagáis saber si me he olvidado algo, desearía que me hagáis saber que deseáis que os pudiera hacer o saber que me haríais vosotros a mí. Como suelo decir… me da igual donde disfrutemos, mientras que mientras gocemos ambos, pues para el momento que lo hacemos el lugar es lo de menos, ya que busco encuentros esporádicos a conveniencia. Debo rectificar en eso que tanto comulgo, sobre que… “No hay maduro que deseen ser mamados y follarse un buen culo”, ya que no solo hay maduros sino también jóvenes aunque estos no sean de mis preferencias.

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