Somos amantes.

Yo llevé el inicio de la aventura en principio, hoy no lo considero aventura sino amor durarero.

Puse un anuncio en una web de parejas, fui sincero, dije que hombre maduro buscaba amigo más joven para encuentros sexuales sin penetración, solo besos, sexo oral y sobarnos y caricias. Me manifestó que era lo que él buscaba, y le encantaría con un hombre mayor.

Quedamos por wahtsapp, comunicamos nuestras proposiciones, nuestras edades, nuestros gustos, los dos somos universitarios, el tiene trabajo en otra ciudad de la que vivimos y va y viene tolos los fines de semana. Yo estoy jubilado y tengo mucho tiempo libre, soy casado separado y vivo solo. El chico, vamos a llamarle Víctor también vive emancipado y a mi me llaman Pascual.

Un domingo por la mañana quedamos en su domicilio, yo acudí un poco nervioso, por un lado estaba la diferencia de edad y no sabía a ciencia cierta que es lo que quería el joven de mí.

Él me estaba esperando en la calle, sabía que llevaba una camisa azul, subimos su apartamento, besos de saludo, algún pequeño roce, y nos sentamos en el sofá.

El apartamento de estudiante, limpio, todo ordenado. Nos sentamos en el sofá y empezamos una amena conversación de temas variados, de actualidad, de política, de nuestras respectivas familias.

Víctor pasó tocarme, todavía vestidos, me pasaba la mano por debajo de la camisa, la subía hasta los pechos que me pretaba con delicadeza, y los besó. Yo pasé hacer lo mismo, y le besé en la boca, un beso suave, tocándonos las lenguas, primero despacio y luego los besos pasaron a mayores. Nos acariciábamos las caras, la nuca, pasamos a besar los pómulos de las orejas, Víctor ya se retorcía de placer.

Salimos de la cama y nos desnudamos con mucho morbo, nos íbamos quitando las prendas el uno al otro. Y los besos eran continuos. Víctor posee una polla muy hermosa, grande, pero sin exageraciones, yo iba acariciando y empecé a chupársela, primero la cabezota cono si fuera un bombón luego por los lados hasta bajar a los huevos, primero metí uno en mi boca, luego el otro, no paraba de chupárselos, él me tocaba la cabeza ayudando con pequeños empujoncitos. Yo veía como le crecía el aparato llenando mi boca, me entraba hasta la garganta.

Se dio la vuelta y sin dejar yo de mamar la suya , empezó con la mía, es más pequeña, se la metía toda en su boca todo ello con gran cariño. Fue un 69 glorioso.

Estuvimos un gran tiempo en esa postura, Yo deje su miembro y empecé a besar su ano, primero la parte superficial dando con la lengua giros alrededor de su botoncito y de cuando en cuando introduciendo la putita en esa maravillosa cueva, él me dijo que parara que no se quería correr todavía.

Me echó en la cama, se puso encima y empezó a besarme el cuello, las orejas, los ojos, la boca, morderme despacio los labios y la lengua, yo me derritía de placer.

Bajaba la lengua por mis pechos, mi ombligo, llegando a mi polla, y empezó a chuparla con un interés como si fuera lo último de subida, de todas las maneras posibles desde el meato hasta los huevos, seguía mamando, yo ya no podía aguantarme y empezaron los espasmos e intenté quitarla de su boca, no me dejó, me estuvo chupando hasta que notó mis espasmos y le llené su boca de leche. Lejos de apartarse seguía mamando hasta la última gota, yo me acerqué a su boca y se la besé con los restos que le quedaban, como un gesto de amor.

Descansamos unos pocos minutos y me tiré a su polla, yo quería ahora repetir la acción, que se corriera en mi boca, se la chupe de todas maneras posibles, al mismo tiempo que se la mamaba con las dos manos le retorcía los pechos, le metía dos dedos en la boca, le escupía su boca y le pasaba mi lengua por donde había ensalibado. Empezó a retorcerse y gritar pero yo no dejaba su polla ni un segundo, hasta que se vacío en mi boca toda su leche, dos, tres, cuatros espasmos y chorros de leche llegaban a mi garganta.

Nos quedamos tumbados en la cama unos minutos descansando. Fue un acto maravilloso, todo ello hecho con amor y cariño, sin btutalidades.

Espero les haya gustado, la próxima semana les contaré el siguiente encuentro que tuvimos el lunes antes de marchar a su trabajo fuera. A pesar de la diferencia de edad me trató como a un amante.

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