Sorprendidos por su asistenta en plena faena

Hoy hace diez años del inicio de nuestra amistad y la verdad parece que fue ayer, hoy jueves recibí la llamada de un viejo conocido, no solo viejo conocido por el tiempo de nuestra amistad sino por su edad. Diciéndome este…

“Pásate mañana que deseo ver una cara amiga, hace semanas que no te veo”, dijo.

Mi amigo al cual llamare como “F”, se encuentra ingresado más por voluntad propia en una Residencia de Personas Mayores. Ingresado por voluntad propia no por encontrarse mal, sino por estar solo… aun teniendo hijos, hijos que van poco y no por deseo propio, sino por motivos laborales… motivos laborales por hecho de haber encontrado trabajo en otras provincias al no haberlo aquí. Trabajo que le han hecho llevarse su mujer e hijos, pues la distancia hace que necesiten de hasta trenes para regresar a Sevilla. Como dice mi amigo…

“Son impedimentos mayores, pues sin trabajo no hay familia qué alimentar y sin la presencia de estos, no hay vida”.

Mi amigo es viudo desde hace al menos diez años, siendo nuestra amistad precisamente a raíz de aquellos tiempos, un encuentro como todos, llevado por la curiosidad y el deseo de probar algo nuevo, algo que tras gustarle quiso continuar, siendo ahora algo más que amigos. Pues para que lo desee, estoy ahí…

Nuestros encuentros se limitan ahora a un estricto horario de visita, pues por las mañanas debo de acudir partir de las 11:00 hasta las 13:00 horas y por las tardes, entre las 18:00 hasta las 20:00 horas, dejándolo a ser posible satisfecho a falta de su cena para poder descansar.

Hoy en nuestra visita me ha comentado que el lunes se paso su anterior asistenta, cuya mujer está muy apenada viéndolo allí solo entre tantos extraños. Es lógico que esta haya cogido cariño por mí amigo, pues eran muchos años acudiendo a su casa, muchos creerán que es extraño. Pero vamos a ver es algo muy normal que siendo hombre, mayor y viudo necesite a una persona que se ocupe de las tareas domesticas. Siendo esta persona quien le resuelve las tareas domestica, una señora de algo más de cincuenta años, cuyas físico va con su edad, cuerpo ancho pero no gordo, senos grandes, cabellos marrones con vetas rubias y lo principal, sería, responsable y muy buena gente.

Metida a esta labor laboral por cómo está el trabajo, pues su marido en paro y solo cobrando la ayuda (425€), no teniendo más remedio ya que encuentra más trabajo, pues hay más para ella que para él. Aparte que solemos contratar antes para las labores domesticas a una mujer que a un hombre, no es por machismo o feminismo sino por que como suelen decir, que para tales tareas no valemos.

Aun me cuenta mi amigo F… cuando llega Esperanza a su casa, lo primero que hace es cambiarse de ropa, teniendo un pequeño aseo junto al lavadero, donde esta mujer se pone su vestuario laboral. Entra en su casa porque lógicamente mi amigo le dio con toda confianza la llave, pues a veces ella entra cuando el esta aun durmiendo, comenzando esta las labores sin que se despierte. Hablando precisamente de esto último, me hace recordar uno de nuestros últimos encuentros en su casa, hace ya tres años de aquello y la verdad parece que fue ayer…

“Joder cómo pasa el tiempo”.

Bueno aquel encuentro, se nos ha quedado grabado en la mente por lo que fue y supuso, pues quedábamos en su casa por voluntad de mi amigo. Ya que deseaba algo más de intimidad, deseaba un lugar donde no tuviera que compartirme con otros. Lugar que como yo le dije…

“Te ha salido el tiro por la culata, verdad…”.

Ese día no tuve muchos preámbulos, tras besar mi cuello, pecho e incluso nalgas, me hizo arrodillarme al tiempo que saque del interior de su pantalón… su miembro. Cuya dimensión es algo respetable como su grosor, miembro que no deseo perder de vista y que ese día precisamente, cuando se encontraba en toda su totalidad dentro de mi boca… mientras acariciaba sus piernas… mmm!!!.

Se abrió la puerta del dormitorio de par en par, apareció la silueta de su asistenta, sorprendiéndonos casi en plena faena o para ser exacto, me encontraba engullendo su miembro… ooohhh!!!. Soltando mi amigo…

“Coño, Esperanza”, soltó.

“Don F, no sabía que usted era de esos”, dijo esta.

“No es lo que piensas, puedo explicarlo”, replico mi amigo.

“Saben sus hijos su nuevo hobby”, soltó esta.

“Por favor, no vaya usted a contarles a mis hijos esto”.

“Esta usted practicando algo que no es adecuado para un hombre, no solo de su estatuto o posición”, soltó y prosiguió.

“Debería de buscarse una mujer que le haga tales servicios, allí por la zona que vivo de esas hay muchas”, soltó esta.

Mi amigo que son de esos que arregla todo o casi todo mediante el dinero, no perdió el tiempo y mientras lo miraba, observe como este cogía su cartera de su bolsillo trasero y de su interior, saco cuatro billetes de 50€. Billetes que se los entrego a esta al tiempo que le soltaba…

“Creo que con esta subida de sueldo por sus esfuerzo laborales, tendrá suficiente”.

Mientras esta miraba a mi amigo como del interior de su cartera cogía el dinero y tras ofrecérselo, soltó esta…

“No querrá usted chantajearme o silenciarme”, dijo.

“Por Dios… Esperanza, como puede usted pensar eso de mí… ni se me había pasado por la cabeza, esto es solo una compensación por su gran trabajo”, le dijo.

Vi como la muy cabrona, reliando los billetes se lo introdujo entre sus grandes senos, disponiéndose a girarse e irse mientras una sonrisa malévola dibujaba sus labios, no se me ocurrió otra cosa en esos momento que soltarle…

“No le vas a dejar de semejante manera, después de que le has cortado el rollo”, solté.

Esta miro hacía mi amigo, el cual tenía aun su miembro casi erecto fuera, miembro que ni llego a guardárselo llevado por los nervios. Prosiguiendo yo…

“Mira como está el pobre. No dices que es labor de una mujer, deberías al menos tu acabar lo que yo he comenzado”, dije.

“No!!!… no hace falta, déjala como esta”, le soltó mi amigo.

Esta colocándose en jarra, como solemos decir por aquí por el sur de España, cuando colocamos las manos en la cintura y formando casi un semicírculo con los brazos, nos soltó…

“Esa no es labor mía, buscaros a otra”, dijo.

“Mira como esta, no le dejes así… al menos acaba tú, nadie lo va a ver y menos saber”, solté.

“Mira… soy una mujer casada y fiel, nunca en mi vida le he sido infiel a mi marido y no voy a comenzar ahora, además no teniendo más hombre que él”, nos hizo saber.

“Déjala que se vaya… Coño!!!, déjala que se marche ya José”, soltó enérgicamente mi amigo.

“Joder… F, no te vas a quedar de semejante manera, después habla esta… y la verdad es como dicen, mucho hablar y poco hacer”, conteste.

“Vale… vale, hare un esfuerzo… no porque me hayáis pagado por callarme, sino porque Don F no busque satisfacción en algo impropio de un caballero”, nos dijo.

Vimos como la mujer accedía, quizás por mi insistencia o por la abnegación de mi amigo a que ella sea quien le dé satisfacción, siendo el rostro de mi amigo de sorpresa al ver como esa mujer, tomaba un cojín y tras dejarlo caer al suelo, acabo esta por arrodillarse sobre este, diciéndonos…

“No es humano dejarlo con semejante erección, no soy una cualquiera sino una mujer casada”.

“Lo que voy a hacer ahora… lógicamente no suelo hacerlo, voy a hacérselo como un favor… no deseo dejarle como esta, vale”, nos explico.

“Además no creo que sea tan malo hacerlo, más aun como está el patio en mi casa, pues mí marido esta que no desea nada, desde que esta sin trabajo… desmotivado y triste, causas que le está pasando factura”, soltó.

La verdad que me sorprendió como esta accedió tan pronto, nunca pensé que una mujer como ella con principios y moralista, acabara por acceder. Se fue arrodillando torpemente pues su cuerpo no es precisamente ágil, pues a sus cincuenta y cuatro años es una mujer de cuerpo corpulento, gruesa pero no gorda, de grandes senos cuyo destino no fueron otros que los de alimentar a sus cuatro hijos. Piernas fuertes y muslos anchos, llamando sobre todo sus enormes nalgas, apetitosa cuando las vi enfrente mía, notando como mi polla se me endureció… mmm!!!.

“Tendrás que tener paciencia, no tengo precisamente mucha experiencia en esto, vale!!!”, soltó Esperanza.

Vi como esta mujer tras estar arrodillada sobre el cojín, alargo su brazo derecho hasta que su mano agarro el miembro semí erecto de mi amigo, tomándola con una al tiempo que con la otra, acababa por soltar el botón de su pantalón, dejándolo caer a sus pies.

El rostro de mi amigo era de vergüenza, mirándome de vez en cuando con unos ojos muy fijos y fríos, quizás deseándome algo no muy bueno.

Recuerdo que yo no dejaba de mirar la silueta de esa mujer, creo recordar que cuando mi amigo me presento un año atrás a su asistenta como Esperanza, una mujer madura que venía a hacerse cargo de la casa. Cobrando por cada hora unos 10€ y en estas laborales entraban limpiar, planchar, prepararle la comida y la ropa.

Desde ese día esa mujer seria y responsable ha llevado el peso de la casa de mi amigo, siempre puntual, trabajando ya sea por la mañana o por las tardes. Recuerdo que ella le hizo saber a mi amigo que ella trabaja limpiando por que no había otra cosa, cosa que ella pudiera saber, pues sin estudios poco podía aspirar a algo mejor. Trabaja limpiando pisos, comunidades y oficinas, ya sean escaleras como garajes, pues el único sustento de garantía fuera aparte de la ayuda de su marido era el suyo. Su marido no trabaja ya que desde que cerró la empresa, echaron a todos a la calle, quedándose como único sustento la ayuda del paro.

Bueno continúo, me gusto ver como esa mujer pajeaba torpemente a mi amigo, como si no masturbara a su marido o quizás fuera los nervios. Pero ver a esa mujer hay arrodillada frente a mi amigo me puso mucho, diría para ser sincero que me puso bastante, tanto que me la saque del pantalón y comencé a masturbarme delante de estos. Fue precisamente mi amigo quien le dijo a esta…

“Métetela en la boca, sí deseas que me venga pronto”, soltó

Claro esta es una mentira como una “catedral”, pues F tiene un aguante de cojones, gustándome a mí no solo cuando se la como sino cuando me penetra… mmm!!!.

Comenzó pasándole la lengua por su glande… no penséis que con glotonería, sino torpemente y lógicamente sin experiencia. Se introdujo en la boca solo el glande… sacándola rápidamente, mi amigo no tenía la polla sucia y no podría decir que sabía mal, ni que no estaba aseado. Mi amigo le aconsejo…

“Mira… comienza si quieres, chupando el tronco… pásale la lengua”, soltó.

Cosa que esta hizo. Volviendo a aconsejarle mí amigo…

“Si quieres, sujétala con una mano o con varios dedos, mientras te la vas introduciendo dentro de la boca, chupa el capullo tiernamente… ten cuidado con los dientes”, soltó nuevamente.

Esta nuevamente se introdujo la polla de mi amigo en su boca como este le dijo, sujetándola ya sea unas veces con la mano y en otras con los dedos, comenzó a tragársela poco a poco hasta tener al menos la mitán. Soltándole…

“No tengas tanta prisa, no tengo experiencia en esto”.

“Además la tienes mucho mayor que la de mi marido e incluso más gruesa, no deseo hacerte daño, vale…”, dijo.

No pudiendo contenerme y me acerque por detrás a ella, acercando mis labios a su cuello al tiempo que apartaba sus cabellos de color castaños con vetas rubias. Ella intento apartarme con una de sus manos, mientras continuaba saboreando el pollon de mi amigo, acabando por sacárselo al tiempo que me soltaba…

“Quita… aparta de mí”, me soltó.

Pegaba mis labios a su cuello… comenzando a besar al tiempo que posaba mis manos en sus muslos, una en cada uno de ellos… acabando por pegar mi ingle a sus enormes nalgas. No dejándome de soltar…

“No… déjame, quítate de mí”, soltó nuevamente.

No deje de besar su grueso cuello al tiempo que acariciaba sus muslos, descendiendo por su piel la yema de mis dedos hasta donde podía para volver a ascender, escuchándola como comenzaba a suspirar. Soltándome cada vez con menos convicción…

“Venga déjame… por favor”, dijo.

Llegándole a soltar mí amigo a Esperanza, quizás porque habría adivinado mis deseos sobre esta…

“Déjale hacer”, soltó.

“Dime, nunca has deseado estar con dos hombres”, le soltó mi amigo.

“Dos hombres… donde están, yo solo veo a uno”, soltó Esperanza.

Ella seguía con su labor, recorriendo el tronco con su lengua desde la base de sus genitales hasta su glande, continuando por tragársela hasta la mitad. Comenzando nuevamente por darle bocaditos al tronco mientras se apoyaba con ambas manos al cuerpo de mi amigo, mientras mi amigo acariciaba la nuca de Esperanza. Pude ver como esa mujer morreaba esa polla, dándole mordisquitos suaves por toda la longitud de esa polla, tragándosela y comenzando a follarla con su boca, despacio pero al menos se le veía aplicada.

Yo estaba besando su cuello, ascendiendo hacia sus lóbulos para descender hasta su hombro… mientras se le escuchaba suspirar, flojo pero al menos era una prueba que aquello le gustaba. Mientras no dejaba de acariciar sus muslos, dejando de acariciar sus contornos e ir introduciendo paulatinamente mis manos entre sus muslos, llegando a escucharle como soltaba algún que otro gemido.

Viendo mis posibilidades, ascendí mis manos por su cuerpo hasta llegar a sus senos, notando sus endurecidos y grandes pezones. Note como esta iba a decir algo… cosa que mi amigo le impidió, no dejando de presionar su nuca contra su pelvis. Bese su cuello desde atrás y ascendí al tiempo que levantaba sus cabellos, observando cómo se le erizaba el vello, momento que aproveche para masajear sus senos, acariciándoselos lentamente sin dejar de presionar mi pelvis contra sus nalgas, lógicamente mi dura polla.

Pude ver a mi amigo sonreír… mientras me miraba, miraba como poco a poco me pude haciendo con esta mujer, como sus no fueron silenciados y dejo de resistirse por minutos. Comenzando a desabotonar los botones de esa bata blanca que utiliza Esperanza como uniforme, solté cada uno de esos siete botones y abrí su bata, apareciendo ante nosotros su combinación esa prenda interior que suelen llevar las mujeres mayores, digo esto pues pocas mujeres de hoy en día llevan.

Tras deslizar las cintas de su combinación por sus hombros y dejarlas caer, fue gracias a la ayuda de ella que esta pudiera deslizarse hasta salir por cada una de sus manos, quedándose en su cintura. No dejándola de besar cuello, hombros y espalda al tiempo que mientras que con mi mano izquierda acariciaba uno de sus senos… uuummm!!!, con el otro me aventure a introducirlo entre sus muslos… mmm!!!.

Ascendiendo hasta su ingle y comenzar a deslizar mis dedos por encima de sus bragas, bragas que debido a la excitación estaban prácticamente empapadas, más dando la sensación que se había orinado que otra cosa, mientras Esperanza comenzaba a gemir… aaahhh!!!. Soltándome F…

“A que esperas, métesela ya”, soltó.

Lógicamente mi idea era penetrarla pero sin antes haberla preparado antes, por no mentar el aprovecharme aun más. Pues no os negare que tras apartar mis manos de sus senos, no los coloque en su duras nalgas… nalgas que incluso llegue a golpear con mi miembro… mmm!!!.

Incluso comenzar a morder dulcemente cada uno de sus glúteos, mientras Esperanza comenzaba a gemir de forma escandalosa, comenzando incluso a insultarnos y acusarnos de sobrepasarnos… mmm!!!.

Baje sus bragas… pareciéndome estas de mi abuela, mientras ella continuaba chupando la polla a mi amigo, tragándose ya en su totalidad… mmm!!!. Tome mi miembro y tras colocarlo en la entrada de su orificio vaginal, el cual se encontraba bastante cubierto por sus vellos púbicos. Comencé a presionar… entrando mi glande con gran facilidad, mientras ella soltó un sonoro gemido, una vez se saco la polla de mi amigo de su boca…

“Aaahhh!!!… aaahhh!!!, despacio por favor que una hace mucho tiempo que no lo hago”, nos soltó.

Acabando de metérsela de un golpe hasta sentir sus glandes nalgas golpear mi pelvis… ooohhh!!!. Comencé un mete saca durante al menos cinco minutos… uuufff!!!, minutos en que entre convulsiones me hizo entender que se había venido, sintiendo como su cuerpo necesitaba un descanso, descanso que precisamente no le dimos, pues deseábamos acabar nosotros. Mientras ella no dejando de gemir y suspirar…

“Ooohhh!!!, si… si, no pares… aaahhh!!!”, soltaba.

“Sí!!!… si!!!, ya… ya… no pares ahora por Dios, no pares… aaahhh!!!”, soltaba en el preludio de su orgasmo.

“Ooohhh!!!… si!!!, si!!!… uuufff!!!, como necesitaba uno de estos, ya ni me acordaba… aaahhh!!!”, soltaba.

Tras detenerme y ante la extrañeza de esta, intercambiamos posición mi amigo y yo, siendo yo ahora a quien se la comía esta… mientras mi amigo la penetraba. No tardando mucho en venirse tras arrancarle un nuevo orgasmo a esta mujer, mientras devoraba mi polla mientras yo amasaba sus senos… uuummm!!!.

Mi amigo se corrió pero no dentro, sino hecho su leche caliente sobre las nalgas de esta mujer, leche que comenzó a impregnarla por su espalda, mientras ella me hizo acabar. No avisándola de mi corrida y como todo un cabron, descargue dentro de su boca, tragando esta al menos la mitad, echando el resto fuera al tiempo que tosía.

Pero no dejando de masturbar mi miembro, asombrada esta de que aun estaba rígido pidiendo guerra, guerra que me devolvió en la ducha mientras nos duchábamos.

Aun recuerdo como Esperanza antes de marcharse, devolvió a mi amigo los 200€, prometiéndole volver mañana y hacer posible ser ella, quién pueda satisfacerlo… siempre y cuando lo desee, invitándome a participar si lo deseaba. La verdad es que hemos disfrutado de la compañía de esta mujer hasta que mi amigo decidió ingresar en dicho centro, decisión tomada por él y que tanto a sus hijos como a nosotros, no compartíamos.

Pues hasta Esperanza y contado por boca de mi amigo, cuando entraba en su casa por la mañana y el aun duerme, esta se metía en su cama. Despertándola con una mamada para terminar y obviamente este despierto… penetrándola, acabando por descargar dentro de ella a petición de ella, entregándole el virgo de su maduro orificio anal, pero eso os lo hare saber en otra ocasión.

Bueno os dejo hasta una nueva anécdota… vale, ya me contáis que os aparecido, espero que os haya gustado tanto como mí recordarla. Bueno ahora sí os dejo y espero que no seáis muy crueles conmigo, mi email es Jhosua 1970 @ gmail . com, hasta pronto.

Leave a Reply

*