Sorpresa y realidad…un sueño

Llegué tarde a la clase de Gimnasia, por ello tuve una reprimenda por parte del profesor, indicándome que al terminar fuera al despacho del Director del colegio, eso era seguro, una buena reprimenda y ahora que falta unos días para Semana Santa y estamos contentos por las vacaciones de esas fechas. El Director después de la reprimenda, me castigó obligándome a quedarme una hora más por la tarde al terminar las clases, que me presentara en el gimnasio.

Me llamo Jorge, estoy en 4º de Bachiller, practico la natación mi cuerpo tiene muy buen aspecto, nunca me he considerado guapo, mis ojos azules y mi cabello castaño claro, me dan un toque diferente.

En clase de matemáticas teníamos examen trimestral, un compañero, Víctor, apenas presentó algunas respuestas y fue castigado a ver al director, era muy bueno en el equipo de futbol y a veces le pasaban cosas por alto, pero ésta vez, no. Víctor tiene cuerpo muy remarcado, no es muy alto pero sus ojos miel junto a su pelo negro, una nariz recta y una piel de color aceitunada, le daba motivos de orgullo, era espectacular, todo él.

Faltaban 10 minutos para terminar, cuando se abrió la puerta y entró Fernando, mi corazón dio un vuelco, caminaba despacio y se acercó a la mesa del profesor y estuvieron hablando, pero éste último con un gesto le indicó la puerta, Fernando salió por ella y desapareció. Fernando, alto para nuestra edad, pelo rubio muy claro, ojos verdes y un cuerpo trabajado, era del equipo de gimnasia y era el mejor de todos, su manera de andar y moverse muy chulesca, es guapo a rabiar, siempre lleva pantalones de piel bastante ceñidos, de diferentes colores y todo de marca. Es una delicia mirarlo.

Al terminar las clases, fui al gimnasio, pasado un rato aparecieron Víctor y Fernando con el director, nos dijo que nuestro castigo era recoger todas las cosas del gimnasio, también todo el vestuario y de la piscina cubierta y dejarlo todo ordenado, si lo conseguíamos ellos tendrían mejor nota del examen y yo no tendría amonestación por escrito, mientras decía esto acariciaba los hombros de Víctor con una mano y la nuca de Fernando con la otra, antes de marcharse, dijo, que ellos tenían dos horas de castigo y yo una solo, para mi sorpresa me adelanté hacia el director, respondiéndole: ¡Señor, si ellos tienen dos horas de castigo, yo merezco lo mismo, por llegar tarde y entre los tres lo haremos más rápido! ¿No lo cree, así, señor? Se fijó en mí más detenidamente y asintiendo con la cabeza repuso: ¡Eso está muy bien por tu parte, te solidarizas con tus compañeros, sin importarte nada! ¡Muy bien, abriré dentro de dos horas! Y salió, cerrando la puerta con llave.

Entonces Fernando, se giró hacia mí, diciéndome: ¡Tío, estás loco, yo no me habría quedado por nadie! Yo me puse ligeramente colorado y contesté: ¡Ya lo sé, pero no todos somos tan egoístas! Víctor soltó una carcajada, soltando: ¡Tiene arrestos el niñato éste! ¡Vamos nos cambiamos de ropa, que vamos a sudar de lo lindo! Y nos dirigimos al vestuario, allí nos cambiamos, yo me coloqué el bañador y ellos el pantaloncito de gimnasia, muy corto y de lycra, dejando sus piernas musculadas al descubierto, en la parte superior, no nos pusimos nada y volvimos al gimnasio.

Entre los tres, comenzamos a retirar los aparatos de gimnasia, dejándolos en un lateral, dejando libre la cancha de baloncesto, ya que al día siguiente había partido, pasamos la escoba por las gradas y colocamos los cojines plastificados en los asientos, íbamos a buen ritmo, pasamos unas grandes mopas, para secar bien los suelos y al terminar fuimos a los vestuarios, allí yo me dediqué a limpiar los lavabos, las duchas y los W.C., mientras ellos recogían las toallas y ropa sudada y lo llevaban a la lavandería, Víctor cogió una fregona y la fue pasando por el suelo, Fernando pilló la mopa y lo iba siguiendo secándolo todo, mientras trabajábamos siempre los oía reírse, de sus comentarios, a veces un poco groseros, otros un poco tontos, ya estaba terminando y ahora no oía sus voces, cosa que me extrañó un poco.

Al acercarme a la entrada de los vestuarios, oí la voz de Víctor, como en un susurró: ¡Bruto, me estás haciendo daño, eres un pedazo de bestia!, asomé un poco la cara y allí estaban los dos, dándome la espalda, delante Víctor y pegado a su espalda Fernando, sus manos pasaban por delante del cuerpo de Víctor y por la posición, le estaba tocando la polla, mientras frotaba la suya sobre el trasero del futbolista y le contestaba:¡Tienes un culo tan duro y prieto, que te lo rompería! ¡Otras veces mis caricias te han gustado! A lo que Víctor contestó: ¡Nunca me habías hecho daño y hoy sí, recuerda que no estamos solos! Entonces hice ruido con el cubo y se separaron un poco, agarrando de nuevo los utensilios.

Víctor estaba un poco colorado y Fernando impasible, entonces les dije: ¡Solo falta la piscina y no falta mucho, podríamos darnos un chapuzón, creo que nos lo merecemos! Ellos sonrieron tontamente y asintieron con la cabeza, fuimos a la piscina, allí apenas había cosas por recoger, entonces cogí la manguera y comencé a mojar todo el suelo alrededor de la piscina, recogimos los corchos, que se usaban para delinear las calles durante los entrenamientos y los colocamos bien en un rincón, continué con la manguera, sin querer salpiqué las piernas de Víctor, que soltó un gruñido y vino corriendo hacia mí, intentaba quitarme la manguera y al forcejear, el chorro salió disparado sobre el cuerpo de Fernando, éste soltó: ¡Cabrones me habéis mojado todo! Dejamos de forcejear y Víctor cogiendo la manguera la encaró sobre Fernando mojándolo más, éste vino corriendo hacia nosotros, para quitarnos la manguera y luchando los tres quedamos totalmente empapados, riendo, cerré el grifo dando por terminada la pelea, recogí la manguera y la puse en su rincón.

Estaban discutiendo y sin pensarlo dos veces los empujé a la piscina, cayendo espatarrados, cuando emergieron sus cabezas les dije: ¡Se acabó la discusión, yo empecé sin querer, con la manguera! ¡Lo siento! Y me tiré de cabeza a la piscina, comencé a nadar varios largos y al poco, paré cerca de ellos, entonces los dos se echaron encima mío hundiéndome en el agua, mis manos se agarraban a sus cuerpos, ahora luchábamos los tres, rozábamos nuestros cuerpos y nuestras vergas comenzaban a dispararse. Me separé de ellos acercándome al borde de la piscina, estábamos en la parte que no cubría tanto, me puse de pie apoyando mis manos en el borde de la piscina, sin mirarlos, quería que mi verga bajara de tamaño, pensando en otra cosa, entonces se fueron acercando y Fernando soltó: ¡Tú eres un sireno! ¡Vamos del equipo de natación! Me di la vuelta, asintiendo ¡Sííí! ¡Nosotros estamos obligados a ir a vuestras competiciones, pero nadie de los vuestros viene a darnos ánimos! ¡Pero no pasa nada, ya estamos acostumbrados!

Entonces Víctor, dijo: ¡Sabes que tienes un cuerpo espectacular, espalda ancha, una cintura muy estrecha y un trasero pequeño, un poco respingón, tus piernas muy torneadas! ¡Sin duda espectacular! Mientras soltaba esto se acercaba más a mí, quedándose delante mío a menos de un palmo, mis brazos estaban estirados sobre el borde de la piscina, entonces pasó su mano izquierda acariciando mi brazo derecho, deteniéndose en la palma de la mano, que estaba hacia arriba, la suya hacia abajo y cruzó sus dedos entre los míos, su otra mano había hecho lo mismo con mi brazo izquierdo y al hacerlo su cuerpo se apoyó sobre el mío, notaba sus acelerados latidos, juntó sus labios sobre los míos, la lengua buscaba una rendija por donde entrar, los separé y la lengua entró buscando por todo mi interior, yo apenas podía respirar, no me esperaba esto.

Notaba su creciente bulto, rozando el mío, que volvía a crecer, mi lengua comenzaba a despertar y entraba dentro de su boca, a mi respuesta, comenzó a frotar más su hinchada verga con la mía, que parecía a punto de salir del bañador, entonces notamos las caricias de las manos de Fernando, sobre nuestros brazos, acercaba su boca hacia nosotros y nos fuimos besando los tres, notaba que su verga la frotaba sobre el culo de Víctor, entonces sus manos descendieron colocándolas entre mi verga y la de Víctor, comenzó a mover sus manos, acariciándonos las vergas seguía frotando la suya en el culo de Víctor.a los dos, mientras

Deshice la posición de mis brazos bajándolos y abrazando a los dos cuerpos, mis manos acariciaban la espalda de Fernando y fueron bajando, llegando al minúsculo pantaloncito y se lo bajé, hasta media pierna, su verga salió disparada y él gimió, repetí lo mismo con Víctor, ahora notaba la dureza de su verga sobre mí, Víctor me aflojó el bañador y lo deslizó hacia abajo, mi verga también saltó de alegría, al no estar apresada en la prenda, cambiamos de posición y ahora los tres nos besábamos a placer, formábamos un triángulo, nos habíamos sacado las prendas, estaban en el borde de la piscina, mis manos agarraron las dos vergas y las fui moviendo arriba y abajo, masturbándolas con lentitud, ahora ellos se besaban con fuerza, sus manos acariciaban el cuerpo del otro, entonces bajé mi cuerpo dentro del agua y teniendo las dos vergas en mi mano, las fui alternando dentro de mi boca, de vez en cuando salía a tomar aire y volvía a descender, seguía chupándoles las vergas, las dos imponentes, la de Víctor algo más oscura, pero ambas deliciosas, saqué la cabeza del agua y viendo que ellos seguían besándose y ahora frotaban sus vergas, decidí salir de la piscina, dejándoles solos, di un vistazo a la piscina y como estaba todo recogido, me fui al vestuario.

Me iba a meter en la ducha, cuando entraron los dos corriendo, con sus endurecidas vergas bamboleándose, Fernando preguntó: ¿Por qué te has marchado? Yo respondí: ¡Os vi antes en el vestuario, pero no dije nada, creo que queríais estar solos los dos! Se fueron acercando a mí y Fernando continuó: ¡Sabes que tu boca me ha puesto a mil! Víctor soltó: ¡Y a mí, también! Yo añadí: ¡No estaba seguro de hacerlo bien, me alegro que os haya gustado, es la primera vez! Fernando respondió: ¡Pues lo haces de miedo!

Éste se agachó delante mío, cogiendo mi verga que se había calmado y comenzó a chuparla, mi polla fue creciendo de nuevo, incliné mi cuerpo y agarrando la verga de Víctor comencé a lamerla, metiéndola dentro de mi boca, mis manos acariciaban sus huevos suaves, de vez en cuando deslizaba mi lengua sobre ellos y Víctor gemía de placer, hice levantar a Fernando y yo me agaché delante de él, su gruesa verga era impresionante, la de Víctor también, fui lamiendo el capullo y después me la tragué de golpe, casi me ahogo, me fui retirando y poco a poco seguí chupándola, de vez en cuando la tragaba del todo, ahora los gemidos de ellos eran sonoros, cada vez las chupadas eran más fuertes.

Me levanté, hice que Fernando se tumbara sobre el banco de madera, donde nos cambiábamos y Víctor se colocó en posición opuesta y con las piernas en el suelo, ahora los dos se chupaban las pollas con deleite, yo me coloqué detrás del culo de Víctor y fui pasando mi lengua por la raja de su culo, al encontrar su botón anal, comencé a chuparlo con fuerza, mi lengua intentaba entrar dentro del ano, poco a poco dilataba, incluso palpitaba, se abría introduje mi dedo, se quejó, pero continuaba chupando la verga de su amigo rubio, mi dedo entraba y salía, dentro lo movía de un lado al otro, mi lengua seguía lamiéndole el ano, entonces metí el segundo dedo, ya estaba dilatado y no se quejó, continué dándole masajes dentro del ano, abriéndolo más, el rubio miraba mis manos mientras continuaba chupándole la verga, me incorporé un poco y acercándome al apetitoso culo, fui metiendo mi polla con suavidad, mis manos se agarraban a las caderas de Víctor, fui penetrándole hasta el fondo, se quejó, pero era tarde, ya estaba clavado dentro de él, me quedé quieto, la mano de Fernando acariciaba mis huevos, incluso se deslizaban sus dedos hacia mi agujero.

Fui retirando mi verga del culo violado y arremetí de golpe con fuerza, soltó un gruñido, con la boca ocupada y continué cabalgándolo con fiereza, los dedos de Fernando mojados de su saliva entraban dentro de mi ano, me dolía, pero el placer era enorme, entonces decidí cambiar de postura y dejando el culo de Víctor libre me instalé entre las piernas de Fernando, se las levanté y agachando mi cara, fui haciéndole lo mismo que a su amigo futbolista, ya dilataba de placer y me clavé de un solo golpe, dio un ligero grito, pero ahora estaba ocupado lamiendo el ano de Víctor y lo alternaba con su polla, por mi lado cuando me clavaba dentro de su culo, él empujaba su verga dentro de la boca de Víctor, me producía tanto placer follarme a mi amado Fernando (Siempre tenía su imagen en mis fantasías, mientras me pajeaba), pero él no lo sabía, estaba a punto de correrme y saqué mi verga a tiempo y solté mis trallazos de semen sobre sus huevos, mojándolos totalmente, me agaché y comencé a lamer mi semen y entonces él se corrió dentro de la boca de Víctor, poco a poco se fue tragando el semen, después él se incorporó y masturbándose sobre la cara de Fernando, cuando estaba a punto éste agarró con su boca la verga de su amigo y chupó haciéndole correrse dentro de su boca, que fue tragándose lentamente, todo el semen de Víctor.

Víctor se tumbó sobre el cuerpo de Fernando y mientras se besaban, acariciaban sus musculosos cuerpos, me di la vuelta dirigiéndome a las duchas, mojé mi cuerpo y puse gel en mis manos, comencé a frotarme la verga y después el trasero, la suavidad del gel me provocó deseos de nuevo, metí dos dedos dentro de mi ano, frotándolo para dilatarse, abrí el agua de nuevo y llegaron mis compañeros de castigo, entraron dentro de mi cabina de ducha, estábamos muy apretados, pero riendo nos íbamos enjabonándonos, cogí de nuevo el gel y mojando ambas manos y dedos, pasé mis manos por la raja de los culos de mis amigos, los giré poniéndolos cara contra las baldosas y agachándome detrás de ellos fui metiendo mis dedos dentro de los dos anos, iban al mismo ritmo y estaban muy dilatados.

Víctor giró su cuerpo y agarrándome me colocó d cara contra las baldosas y agarrando su verga, la fue clavando en mi culo, me dolía, pero aguanté, mordisqueaba mi nuca y la oreja, eso me excitaba un montón, sus manos agarraban mis caderas con fuerza y su verga en todo su apogeo entraba y salía, con mucha dureza, mis gemidos de gozo, le daba por penetrar más al fondo, notaba el chocar de sus huevos en cada embestida, ahora se ha parado, pero tengo su verga bien clavada, entonces oigo un gemido y girando mi cara veo a Fernando clavándole la verga a él, mientras él la tiene dentro mío, ahora las manos de Fernando se acercan a mi cara y buscan mi boca y los mete dentro, yo los chupo con frenesí y entonces fueron acoplando el ritmo de la penetración, todo eran gemidos.

Fernando hizo un gesto a Víctor y éste sacó su verga del interior de mi culo, entonces Fernando me clavó su gruesa verga de un solo golpe, gemimos los dos y Víctor lo penetró a él también de un solo golpe, incliné un poco mi cuerpo y de ésta manera la follada era más satisfactoria, ellos fueron acoplándose a la nueva manera y las embestidas, eran más aceleradas, mi corazón latía a mil por hora, la mano derecha de Fernando me masturbaba con furia, al mismo ritmo de las embestidas, notaba la dureza del falo partiéndome y entonces noté sus palpitaciones mientras soltaba chorros de semen dentro de mi culo y entonces mi verga fue soltando mi semen sobre la apasionada mano que me masturbaba y la pared de baldosas, acercó esa mano a su boca lamiendo mi semen y después sacó su verga de mi interior. Rápidamente fue ocupado por la verga de Víctor, que continuó follándome a placer, cada vez más fuerte, mientras chupaba la mano de nuestro amigo rubio con mi semen y estalló, soltó su semen dentro mío, mientras continuaba entrando y saliendo, notaba el semen que resbalaba del ano hacia la parte trasera de los muslos, poco después sacó su verga de mi culo.

Me di la vuelta y Fernando dijo: ¡Hoy te hemos preñado los dos! A lo que yo respondí: ¡Sí, es cierto, me habéis llenado el culo de semen! ¡Pero yo os he desvirgado el culo, antes y a los dos! ¡Creo que estamos en tablas, como en el ajedrez! Y solté una risotada, ellos se unieron a mí soltando: ¡Pues es verdad, tienes razón, tablas! Nos besamos los tres de nuevo, pero yo sabía, que Fernando tenía predilección por Víctor, pero no importaba, los dos estaban de muerte y había disfrutado con ellos, aunque, me daba la impresión, que Víctor me buscaba más a mí, que a Fernando, tal vez era mi imaginación. Nos duchamos, nos cambiamos de ropa y dimos un último vistazo a los vestuarios, por si todo estaba en orden, excelente y fuimos al gimnasio, miré la hora y faltaba cinco minutos para que el director apareciera de nuevo. ¡Salvados por los pelos!- pensé.

Volvió el director y fue mirando la piscina, los vestuarios, los baños, lavabos y duchas, el gimnasio estaba en orden, nos felicitó a los tres por haberlo hecho tan bien, entonces dirigiéndose a Víctor y Fernando, les dijo: ¡Vais a tener un aprobado justito, tendríais, que estudiar más, para mejorar las notas! Entonces me miró y dijo: ¡Tú eres del equipo de natación! ¿No? Yo respondí, afirmativamente, pero él continuó: ¡Si no recuerdo mal, eres de los mejores de clase en matemáticas, física y química! Bajé un poco la cara, como avergonzado, entonces dirigiéndose a mis nuevos amigos, les dijo: ¡Si consigo que vuestros padres, estén de acuerdo, él podría ayudaros con esas asignaturas, que tanto se os atragantan! ¿Qué os parece, estudiaríais con él, para mejorar las notas? Fernando y Víctor, se miraron y al unisonó respondieron: ¡Sí, señor, creo que nos podría ayudar a mejorar!

El director añadió: ¡Quiero que no lo toméis a broma, es por vuestro bien! Continuó: ¡La próxima vez, no seré benevolente y si no aprobáis, quedáis fuera de los equipos de futbol y gimnasia, entendido! Ellos respondieron: ¡Sí, señor entendido!

Ahora váyanse a casa, dentro de unos días sabremos, como se resolverá esto, salimos los tres detrás del director y una vez fuera nos separamos.

Antes de irnos de Semana Santa, nos llamó a los tres de nuevo y nos dijo: He hablado con todos vuestros padres y hemos llegado a una decisión, dos días por semana Jorge os dará clases, de las asignaturas, que menos os gustan, serán los viernes y sábado, por la tarde, cada día dos horas y vuestros padres pagaran a Jorge por las clases y empezareis, al volver de vacaciones de Semana Santa. ¡Espero que mejoréis, de verdad, lo podéis conseguir!

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