Soy su Amante

La vida te presenta circunstancias que nunca piensas vivirlas, y aún menos lo consideras cuando ya has cimentado tu vida, has conformado familia, logrado estabilidad económica y profesional que no todos logran. Y aunque muchas personas pasan por la vida sin preguntarse el por qué?, para qué? o el cómo? de las cosas. Pareciera que este no era el caso de Dinorah Blanco. Al parecer este era el día en que ella se cuestiona y se pregunta:

—Eso era todo? ¿En esto consistía todo mi esfuerzo de vida?— el sentir de una vida anestesiada?. — Efectivamente hoy en ese baño fue el escenario para que Dinorah Blanco analizara la insatisfacción que le produce, el tener su vida copada de obligaciones, era el día para sentirse inconforme de sus logros alcanzados.

Ella apoyó ambas manos en el frio granito del mesón y acercó su rostro al espejo para mirar fijamente sus ojos y se volvió a cuestionar.

— ¿Soy feliz?—Hizo una pausa meditando, tratando de ver dentro de sí— ¿Qué me falta? Quizás añoro en mí, el ritmo acelerado del corazón, tal vez añoro el ardor de la pasión.— lanza un gran suspiro— Mente estúpida, por qué me cuestionas? Por qué no aceptas el hoy, donde todo ha sido reemplazado por el suave clic de la rutina— Tan ensimismada estaba Dinorah, que no se percató que sus cuestionamientos ya eran en voz alta, y queriéndose dar tranquilidad, empezó a valorar lo bueno que tenía y acercó aún más su rostro al espejo y dijo:

— Por lo menos no tengo arrugas— se sonrió suavemente— Tengo mi familia, mi esposo, mi hijo, un bienestar económico, triunfos logrados. Hizo una pausa y sonrió (más bien fue una mueca) y continuó — me sonríe tanto la vida —exhalando su respiración contenida — ¿son apariencias de vida?… Muchos podrían decir que soy una mujer codiciada— alzó los ojos hacia el cielo raso del baño, quizás rogando ayuda divina y lanzó nuevamente un suspiro. ¿De cansancio? .

— ¿Es cansancio? Y tenía en su rostro la fría calma del análisis. —¿Por qué todo se volvió rutina? Se preguntaba ya con fastidio y quizás rabia. — Quizás solo soy un alma vieja que tiene muchas sombras grises, y hoy solo es el día de rogar a la vida un poco de luz. ¿Hasta cuando las rutina de obligaciones, se robaran mi papel de mujer, incluso el de madre?. Si ya no me siento ni esposa ni madre.

JA!! Compleja la vida, hoy esa mujer, no hacía gala de su nombre Dinorah (la iluminada) porque para mí, nadie viendo lo que se refleja en el espejo, podría poner en duda que la vida era benévola y agradecida con ella; su solo exterior era carta de garantía para su “éxito de vida”.

Dinorah estudió su cuerpo, frente el espejo y detalló la figura que se reflejaba, alta, piernas largas y bronceadas, cabellos abundantes y espesos del color de la miel, piel de porcelana, ojos verdes y exóticos. Todo su cuerpo, su rostro sus facciones, todo su conjunto, hacían de ella una mujer de sorprendente belleza, con un rostro perfecto y ligeramente exótico. Observó con más atención su rostro calmo y se volvió cuestionar.

—Me exigen perfección y a veces me lo creo, pero nadie sabe que muero por dentro, en esta profesión, hay veces que me siento la campanilla del leproso. No puedo mentirme a mí misma, siento que se está resquebrajando mi máscara de entereza. ¿Por qué me cuesta tanto sonreír? solo puedo ser cortés— y reflejó una sonrisa en el espejo— mi voz se ha vuelto dura y fría.

Hizo una pausa, pero seguía mirándose fijamente, pero para mí su rostro, no daba muestra alguna de debilidad y sin embargo ella lo creía.

—¿Me siento amada, quizás no se amar. O quizás todo es producto de estar desmenuzando el bendito libro. Si sigo a este ritmo tendré que hacer una patología al amor, ¿al amor? En su rostro se veía sorpresa. Por qué surge esa palabra?. Uy esto es urgente, ese libro se mete en mis sentidos, necesito una patología exploratoria para saber dónde está el tumor que afecta mi cotidianidad. Imperfección por qué te apoderas de mi cabeza. Estoy marchita por dentro y porque enterarme hoy?, ¿es que ya no tengo tanto por dar?. O quizás es demasiado por dar?. Sostenía su mirada en el espejo sonreída — no te mientas Dinorah, sabes que esa sonrisa no refresca tu interior, jajaja, hasta hoy me doy cuenta que produce un dolor físico el sentirse así, por lo menos es sentir algo. Jajaja Dinorah, no me digas que resultaste masoquista. ¿Dolor para sentir?. Sentir por sentir.

Hizo una pausa aun mirándose fijamente, tratando de encontrar en sus ojos todas las respuestas, pero sus imperturbables ojos, no daban muestras de debilidad alguna— Y con voz pausada y sarcástica lanzó su diagnóstico— Diagnostico de patología—e hizo un gesto de drama en su rostro— Impedimento interno— se decía ya casi con fastidio, que su mente no le diera tregua— De pronto Dinorah, soltó una carcajada—JAJAJAJAJA— y se sonrojó, porque ella misma se sorprendió por lo insólito del gesto. Y junto a su risa, se escuchó el suave sonido de la puerta del baño al cerrarse.

Por lo cual volteó rápidamente mirando hacia la puerta con un gesto de mal genio en su rostro— sabía que alguien le había escuchado y reía mentalmente porque la persona que le escuchó, solo podía pensar que ella estaba loca. Pero poco le importó, alzó sus hombros con un gesto sarcástico de importaculismo (me importa un culo).

Efectivamente le importaba poco que alguien le hubiese escuchado el desfogar exaltado de sus cuestionamientos. Y volvió a reír a carcajadas burlándose de sí misma — jajajaja, solo era una catarsis—dijo tranquilamente.

Sacó su maquillaje de la cartera de mano para retocarse, y colocarse nuevamente en su rostro la máscara cotidiana. Cuántos portaran esa mascara de satisfacción social y de vida?.

(Yo hoy desde mi papel de relator, me pregunto tantas cosas, entre ellas ¿por qué escogió Dinorah ese espacio de baño público para discernir sobre su realidad? Acaso fue solo casualidad? O simplemente, fue el espacio adecuado, ya que era el reflejo que su vida era una mierda…..jajaja mente insana Shhhhh calla, no opines, solo eres el relator). Acaso no sabes que es algo normal, que para triunfar hay que pagar y perder en el pago?

2.

Mientras que para Dinorah, ese baño fue el escenario para dejar su insatisfacción; una mujer detuvo su entrada al mismo, cuando al entreabrir la puerta, escuchó y vio a Dinorah, apoyada en el mesón.

Le había escuchado todo y no podía dar crédito a que esta mujer hermosa se sintiera inconforme con su vida; esta mujer mordía su labio inferior con un gesto de preocupación en su rostro, escuchando con gran atención.

Conocía a la Doctora Dinorah Blanco, sabia que era magistrada y catedrática. Catedra que ejercía más por pasión que por tiempo o necesidad económica. Esta mujer conocía de Dinorah, lo que era público. Dedicó mucho tiempo leyendo sobre ella. Porque se le convirtió en una gran incógnita, desde que la juez había tomado su libro, como texto para explicar las patologías del amor. Múltiples veces asistió a sus conferencias, donde prácticamente destrozaba su libro, con nombres y razonamientos jurídicos que marcaban un camino distinto al expuesto en su libro.

Escuchando cada análisis en sus conferencias, solo quedaba claro que la juez pensaba que todo el libro era producto de una mente insana, que se que se creía profesional en la materia de la Psiquiatría forense.

Y lo que era incógnita, se le convirtió en gusto y en unas ganas infinitas de callarle la boca. Pero no con argumentos científicos, sino simple y llanamente con un beso, que le desbaratara todo esas peroratas jurídicas. Claro que todo era una fantasía de su mente insana. Acaso podía ser hoy el día en que pudiera callarle la boca?.

— Esa mujer es hermosa, pero dice cada tontería, que solo merece hacer efectiva mi fantasía y callarla a besos.

Tenía claro que lo que inició como investigación, terminó dejándola prendida de la inteligencia, expresión y aún más de la figura de la catedrática. Pensar en la Juez, siempre le sacaba una sonrisa y la animaba a querer descubrir cuál era la fisura de tanta fortaleza. Una muralla hermosa. Aunque puede ser que es fascinación por la juez, solo fuese por lo que representaba. Algo inalcanzable, ella sabía que la condición humana se motiva más por lograr lo inalcanzable. El asunto es que esta juez, no le ayudaba a su tranquilidad, porque se entraba a su realidad y no quería salirse de sus pensamientos.

Por eso al escuchar, se sintió abrumada de los cuestionamientos que se hizo Dinorah. La mujer esperó pacientemente apoyada en la salida del baño para tomar valor, sonreía con malicia pensando que lo que le falta a la juez, era un poco de sazón en su vida, que llegara a ella alguna sorpresa que por lo menos la dejara inquieta, que la sacara de su rutina, aunque la inquietud que le sembrara, fuese flor de un día, decidió procurárselo. Y abrió la puerta.

—Bueno, inquietémosla e inquiétate—dijo la mujer resuelta. Y abrió la puerta.

Dinorah levantó la vista y se tensó cuando escuchó que le pusieron seguro a la puerta del baño y lo primero que vio fue unas zapatillas deportivas fucsia y siguió su recorrido de vista por una piernas esbeltas adornadas con una falda corta casi del mismo tono que las zapatillas y no pudo continuar con su inspección porque de inmediato sintió cuando la figura femenina se ubicó a su lado tiró una mochila de tejido indígena sobre el mesón y con la cabeza casi metida en su mochila:

— Buenas tardes Doctora— dijo, con la cabellera negra sobre su rostro, que no dejaba ver sus facciones, pero por el saludo, alejó algo de la tensión de Dinorah.

—Hola— respondió Dinorah, tratando de alejar un poco la tensión que sentía, mientras que la mujer seguía buscando afanosamente en su mochila, algo que no encontraba.

Ya Dinorah estaba impaciente de ver que no encontraba, y más aumentaba su tensión.

—al fin, aquí esta— dijo la mujer— y extrajo un pintalabios también de color fucsia y lo abrió lentamente, lo que captó la mirada atenta de Dinorah, sobre el lápiz de labios, lanzando un suspiro sutil, que hizo sonreír a la chica y fue cuando retiró el cabello de su rostro con un gesto de coqueteo para despejar su rostro.

Las densas pestañas de la chica se abanicaron lentamente, y Dinorah se quedó contemplando sus ojos negros que la miraban a través del espejo y la vio acercarse al espejo y retocar sus labios.

Dinorah, no sabía que la detenía ahí, observando detenidamente los ojos de la chica. Todo lo hacía tan lento que parecía cámara lenta, volvió a mirarla a través del espejo entrecerró los ojos, cuando la chica dijo:

—Escuché gran parte de su introspección— a lo que Dinorah puso gesto adusto en su rostro, — no se moleste, no fue intencional, pero Doc escuchándola, yo creo que a su vida le falta una pizca de sazón, algo de emoción, o no? — dijo moviendo su cabello hacia atrás, con una vanidad femenina natural y colocó suavemente el pintalabios sobre el mesón y se volvió hacia Dinorah, la tomó de los hombros, inmovilizándola contra el mesón del lavamos.

Dinorah no se podía mover, estaba paralizada con una mirada de alarma en sus ojos. Pensaba ya lo peor, que era un ataque contra su vida o algo parecido, quizás un secuestro, cuando sintió la humedad de un beso suave con un gran poder de seducción en su cuello, la chica no dejaba ver su rostro, se cubría prácticamente con su cabello, y volvió a la carga y la besó suavemente en los labios, que instintivamente, no se sabe si por placer o asombro, Dinorah entreabrió sus labios y dio paso a la lengua de la chica, que entró a su boca a conocer su interior, besándola suavemente, para luego intensificar.

Dinorah podía sentir el calor de su cuerpo a través de su ropa, y llegó a su olfato un suave olor a maderos cálidos, sus sentidos giraron en un torbellino al percibir su olor, esta invasión de seducción estaba haciéndole desear a la chica.

Si la deseaba, lo sabía porque sus pezones se hincharon y su cuerpo se estremeció, toda esa reacción involuntaria de su piel, la hizo sonrojar. Pero no podía aceptar eso y trató bruscamente de liberarse, pero la chica la atrajo aún más hacia ella, aplastando sus senos contra su pecho, apoyada contra el mesón del lavabo, e intensificó aún más su beso.

Dinorah se sentía ahogar, pero no por falta de respiración, sino que el beso la estaba excitando. No podía separarse y su cuerpo empezaba a traicionarla, sintió como su cadera salió en busca de un mayor contacto.

Ese gesto de ella, hizo que la chica bajara una de sus manos y se paseara por el cuerpo de Dinorah, recorriendo debajo de sus senos, su abdomen y se metió suavemente en el interior de su pantalón.

— “cielos esta chica me va invadir”—pensaba Dinorah— ya todo era una mezcla de terror y placer. Terror no por el asalto, sino por ese dolorcito endemoniado que inflama las entrañas, por esa sensación que con fiero afán quiere saltar del interior. La violencia de sus emociones la asustó, pero no podía controlarlas, el corazón le latía con fuerza que le dolía, sentía en su cuerpo calor. Pero la mano se detuvo y dio gracias a que no palpó lo húmeda que estaba.

—“¡Que vergüenza!!” — pensaba Dinorah, pero que no se detenga rogaba su cuerpo.

— Válgame Dios! —dijo la chica— eres tan hermosa y seductora, y la separó un poco de su cuerpo y su dedo índice se perdió en la humedad de Dinorah, quien no pudo callar un luego le dio un beso húmedo en su oreja— que las palabras y la voz tersa pausada y ronca, estremecieron a Dinorah— provocas las ganas de besarte mucho tiempo, pero por la premura de tu tiempo solo puedo saborear lo que en mi dedo quedo. Y su lamio su dedo índice sugestivamente, saboreándose, pero luego rápidamente la soltó y recogió su mochila y huyó.

Dinorah respiraba entrecortado, se apoyó nuevamente al mesón, porque se sentía débil, se miraba en el espejo y vio su rostro sonrojado, en sus ojos un brillo inusitado y sus entrañas calientes de desesperación, sin embargo analizó.

Dinorah se sintió mareada, y fue cuando se dio cuenta que le dolía el pecho de aguantar la respiración. Exhaló el aire con cuidado y se apoyó en el mesón de granito. — “Fue dulce el beso, pero también lleno de pasión, y su intromisión en mí solo acrecientas mi desazón, añorando. Que añoró? Fue violación o fue una seducción sexualmente consentida.? Arregló sus ropas y siguió mirándose en el espejo. para luego lanzar un gemido ininteligible.

—¿quién es esa chica?. Mientras escuchaba los pasos alejándose, tomó el pintalabios, que había dejado olvidado y se lo llevó a sus labios, y lentamente se pintó sus labios. Cualquiera que la viera pensaría que lo hizo para no olvidar la suave piel de unos labios de mujer.

Para mi aunque se viera como un asalto por instantes vi el color en su alma pálida y desdibujada.

Hay mucho mas escrito. pero si, solo si……

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