Su mano dentro de mi

Soy un tio de 38 años de madrid. Por lo general llevo una vida normal, un tanto anodina, pero de vez en cuanto me gusta darme un capricho; voy a contaros la última vez que lo hice. Acudí a cierta zona para adquirir una pequeña cantidad de farla (que utilizo únicamente en estas situaciones) y llamé a una chica de compañía que no conocía. Quedé en acudir en una hora, y asi lo hice, abriendome la puerta de un pequeño apartamento una chica joven (calculo que unos 25 años) morena, pelo liso, de cara simpática y cuerpo delgado aunque con ciertas curvas. Me saluda amablemente, percibiendo yo en seguida el acento extranjero, como me confirmó posteriormente. Vasito de agua, un par de palabras y me desnudo completamente, igual que ella. Veo que tiene un hermoso sexo depilado y un buen par de pechos. Nos besamos durante un rato, mientras ambos consumimos unas pequeñas lineas de droga; al rato, comienza a bajar hacia mi sexo, y me da una mamada de los más interesante, aunque mi sexo, por la droga consumida, no acaba de arrancar. En ese momento le pido mi gran capricho: que me penetre el trasero con sus dedos.

Dicho y hecho, se coloca un preservativo en dos de sus dedos y los lubrica abundantemente, rozando mi entrada trasera para después introducir lentamente sus dos dedos. Comienza un mete saca cada vez más rápido, rozando en cada momento la próstata lo que me da un enorme placer así como unas ciertas ganas de orinar. Al poco me pone a cuatro patas y me introduce tres dedos, produciendome un enorme placer. Mueve su mano dilatándome el ano, para a los 5 minutos introducir 4 dedos.Viciosamente, coloca un poco de coca en mi trasero para relajarlo aún más, mientras continúa con su trabajo, entrando y saliendo de mi. Yo ya estoy en otro mundo con el enorme placer que recibo; al rato ella para y me sonríe mientras dice:

– ¿Alguna vez te han metido la mano entera?

Yo niego con la cabeza, a lo que ella, sonriendo, mete la mano entera en el preservativo, lo lubrica nuevamente y vuelve a empujar, introduciendo su mano poco a poco hasta que finalmente entra entero entre mis gritos de placer. En ese momento me pide darme la vuelta para ponerme bocaarriba y repite el proceso; al rato, comienzo a tener unas ganas enormes de orinar, lo que se lo comenta y ella contesta:

– Hazlo.

Dejo mis esfinteres flojos, por lo que algunas gotas de orina fluyen hacia fuera; ella coge mi pene y recibe algo de orina en la boca, para despues dejarlo caer sobre mi.

El resto lo contaré otro día…

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