Un amor de vacaciones Final

Se había terminado la historia en España algunas semanas antes, no con esto mi trabajo en L’atelier. Para Sally no era fácil dejarme ir, no después de todo el trabajo que habíamos realizado juntas. Antes de salir de empresa, empezamos a trabajar un plan interesante: crear algo similar a la revista en Madrid pero enfocándose en Mexico como país multicultural, aprovechando así mi nueva residencia en la ciudad. Aunque el proyecto está tomando forma, estamos muy positivas antes las oportunidades y las puertas que pueden abrirse. No hemos perdido contacto en ningún instante, en ocasiones me siento perseguida.

Durante esos meses tuve que dividirme en mil partes. Necesitaba prestarle interés a la idea de Sally, finalizar correctamente el contrato en la revista, hacer tiempo para salir con Elena y Rachel, no sé cuánto pasaría antes de volver a verlas, trabajar a distancia con Mariam y papá y claro, ver de qué forma podía entrelazar los negocios del abuelo, que en pocos meses pasarían a mis manos, y mi gusto por la fotografía.

He permanecido en la ciudad desde que llegue de Madrid, casi siempre en el bufete. Papá no me deja ni a sol ni a sombra, a veces parece que la cabeza me va a estallar de tantos documentos y números. Él definitivamente quiere seguir en la abogacía, así que pretende prepararme lo suficiente para que con ayuda de Mariam, los negocios del abuelo sigan dando frutos. Saber que la toma en cuenta deja ver que la relación con mi novia va mucho mejor.

***

Hoy es un gran día, el tercer intento por platicar con Pablo. Todos han podido visitarlo, incluso Mariam, pero conmigo se ha negado rotundamente…

Miro a mi alrededor esperando en la sala, en su mayoría son parejas. Algunos niños permanecen sentados con la cara recostada en la fría mesa observando a sus padres discutir; definitivamente el ambiente no es nada agradable.

Deseo que sea mi hermano quien cruce la puerta y no el guardia de seguridad que ya me conoce para decirme: “Lo siento”. Oculto el rostro entre mis manos un poco impaciente. Cuando levanto la cara, lo veo caminando hacia mí. Pareciera que los meses en aquel lugar no hayan pasado por él, sigue guapo, fuerte, con aquel porte de galán que siempre lo ha caracterizado. Esperaba una actitud indiferente pero cuando me abraza no puedo controlar las lágrimas. El oficial que lo acompaña nos pide distancia.

Nos sentamos sin hablar… y tanto que tenía por decir…

-…Perdoname Ximena… perdoname por lo que hice y… por seguir amándola…

-¿Aceptaste verme para decir esto?

-Sé que siguen juntas, no pienso mentirte y decirte que me da igual, porque no es así, pero lo estoy intentando. Sabes, este sitio es repugnante, lo suficiente para recordarme que fue por imbécil… cuando mis compañeros me preguntan porque estoy aquí, les digo que por estúpido, porque fui tan cobarde, que los celos me volvieron loco… “¿una mujer hermosa?” preguntan… sí, les respondo… demasiado hermosa… lesbiana… y novia de mi hermana… pareciera una mala broma, un chiste barato…

-Pablo, no quiero seguir así contigo, eres mi hermano, me duele este distanciamiento…

-Lo merezco, miralo desde ese punto. Por mujeriego, por conquistador, por menospreciar el cariño de muchas mujeres… el amor es un arma de doble filo que, desafortunadamente tome por el lado equivocado… – Pablo se levanta juntando las manos para ser esposado – te quiero hermana, no lo olvides…

¿Qué fue eso? Hablamos un minuto cuando mucho, más bien, él dijo lo que tenía en mente. Acaso esa sonrisa era un “de acuerdo acepto tu relación con Mariam, sean felices” o tal vez “jamás voy resignare. La perdí por tu culpa”. Es tan desconcertante.

***

Aunque la casa tiene suficiente espacio para hospedarme prefiero usar el departamento que tengo desde que cumplí 18, aquel que papá me regalo sin imaginar que decidiría irme por algunos años a Madrid, por eso mamá se pone histérica cada vez que es hora de marcharme.

-Deberías quedarte. Diego anda más hiperactivo que de costumbre y solo tú le aguantas…

-Está feliz jugando con Jackie en su habitación. Mañana pasaré por su colegio y me comprometo a cuidarlo por ti, eso sí papá me concede un día libre…

-Sin pretextos… por cierto, ¿cómo te fue con Pablo?

-Extraño… es decir, se ve tranquilo, asimilando que le queda un tiempo pero…no estoy segura en qué términos quedamos con respecto a Mariam…

-Hay Dios… porque tienen que querer a la misma mujer habiendo tantas en el mundo.

-Vamos, que antes la defendías sin dudarlo. Sé que la sigues apreciando porque sabes que no es culpable de las cosas que nos han pasado, ha tenido que ver, definitivamente, pero es adorable, maravillosa, la quiero mamá… y siento decirlo así… sé que no es fácil ver a tu hijo allí dentro pero ella también es la causa de mi felicidad.

-Lo sé corazón. No nos presiones, ahí vamos ¿sí?

-Gracias…

***

… Llego casi a las 9 pm, es agradable estar de nuevo en mi espacio, la terraza del piso tiene una vista panorámica al centro de la ciudad que disfruto mucho. Aunque extraño las noches estrelladas en el porche sentada en las piernas de Mariam acompañada de sus besos. Cuantas ganas de verla, ya quiero que se termine ese congreso para robármela unos cuantos días antes de que regrese a la hacienda.

El timbre suena casi al mismo tiempo que enciendo la regadera. Cubro mi cuerpo una enorme toalla para correr a la puerta. Cuando miro a través de la mirilla, no espero ni un segundo para abrir y lanzarme a sus brazos.

-¡Amor! ¡Qué sorpresa! – la beso desesperadamente como si hubiera pasado siglos sin probar sus labios.

-Sorpresa la mía, me has ahorrado el trabajo de desnudarte… aunque eso es lo que más disfruto…

-Puedo vestirme si quieres…

-Así está bien…

Está ansiosa tanto como yo que no desperdiciamos ni un instante. Su boca se adueña de mis labios dejándome sin respiración, me muerde despacio para luego introducir su lengua en una combinación tierna y enloquecedoramente salvaje, a pesar de que sigue con ropa, puedo percibir el calor de su piel tan próxima a la mía traspasando la tela. Ni siquiera llegamos a la habitación, me inclina sobre la pequeña mesa de cristal poniéndose detrás para bajar su mano deslizándola hasta mis glúteos mientras besa mi cuello y mis hombros, diciendo frases entrecortadas.

Sus dedos se abren paso en mi entrepierna que parece un volcán a punto de estallar. Las suaves embestidas son delirantes, si sigue así terminare en menos de lo que se imagina.

Recarga su cuerpo sobre el mío, haciendo que mis senos sudorosos resbalen por el cristal, esa sensación es maravillosa que provoca en ellos una erección descomunal. Seguimos en la misma posición por algunos segundos hasta que lo inevitable se acerca debido a los movimientos lentos e intensos que me hacen gemir sin control, mis piernas se tensan y mis manos se aferran al vidrio cuando el clímax es evidente.

Mariam deposita un beso tras otro en mi espalda sin retirar su mano; aún jadeante puedo sentir como mis músculos se contraen apretando sus dedos. Los retira despacio volteándome para mirarla y los lleva a su boca, “sabes delicioso”, dice después de lamerlos sensualmente, siento venirme otra vez al escucharla.

Pasamos horas y horas amándonos, tanto, que el último lugar donde lo hacemos, es en la cama.

Al parecer esta noche Mariam ha terminado más agotada que yo por que justo cuando empiezo a dormirme sus ronquidos me despiertan, otra cosa a la cual tendré que acostumbrarme. “No eres perfecta” pienso sarcásticamente, beso su frente y salgo de la cama para ir por el celular que no para de sonar. Es un mensaje de papá.

“Mañana tómate el día, has trabajado mucho.

Pasala bien y las esperamos a comer.

Te quiere: Papá”

¿Las esperamos…? ¿Sabrán que estoy con ella? Deben suponerlo, pero lo que me alegra más es la invitación. Es la primera vez después de mucho tiempo que podremos ir juntas a una comida familiar.

***

-Buenos días, hermosa ¿has dormido bien?

-Hummm más que bien…

-Pues que bueno porque hoy será un día ocupadísimo. ¿Si te quedaras conmigo por lo menos esta tarde verdad?

-Claro… el congreso termino. Podremos estar juntas toda la semana, la próxima regreso a la hacienda.

-Excelente. Papá me concedió un día, me ha tenido trabajando como loca desde que llegué. Además, le prometí a mamá que pasaría por Diego al colegio, lo llevare de paseo y… por la tarde… vamos a comer a casa…

-¿A tu casa? – su expresión de desconcierto es inevitable. Así que le muestro el mensaje que papá me envió por la noche – Posiblemente se refiera a alguien más.

-No amor… se refieren a ti…

Creo que ni yo la he puesto así de nerviosa. Desayunamos y pasamos el resto de la mañana en el departamento. Cerca del mediodía, después de haber hecho el amor algunas veces, por fin nos arreglamos para ir por Diego. A pesar de que no ha visto a Mariam por meses, se muestra feliz al reconocerla.

La comida es a las tres, así que llevamos a mi hermano al parque para que gaste energías. Le encanta perseguir a las palomas que revolotean buscando comida.

-Parecemos una familia ¿no? Diego podría pasar por mi hijo en lugar de mi hermano.

-¿Esa es una indirecta?

-Sería bonito… ¿no lo has pensado?

-Ahh… no mucho… ¿te gustaría ser mamá?

-No es algo que me quite el sueño pero sería lindo tener algo que nos uniera mucho más.

-Nos une nuestro amor, pero tal vez… solo si lo tienes tú…

-sí… me fascinaría tener algo tuyo en mi vientre…

-Ok…

-jajaja ya… estoy bromeando…

-Tendremos una vida juntas y desconocemos el futuro… las bromas pueden convertirse en realidades…

Era enserio, solo fue una broma. Reímos ante tal ocurrencia.

A mis padres no les gusta esperar para la comida, así que cerca de las 14:40 pm llegamos a casa. Hay varios autos desconocidos sobre la calle y en el interior del jardín. Tenemos poco vecinos, así que tal vez alguien tenga una reunión. Mejor suponer eso que crear un drama en mi cabeza con algo peor, inmediatamente pienso en Pablo. Mariam trae a Diego en brazos, sujeta mi mano para tranquilizarme y atravesamos la calle hasta llegar al portón. La casa está solitaria en el interior, aunque saludo, no obtengo respuesta.

Nos quedamos frente a los ventanales que dan al patio principal, parece que la reunión es precisamente con nosotros. Siento una opresión en el pecho al reconocer a muchos de los ahí presentes, algunos conocidos cercanos de la universidad a quienes no veía desde la graduación, la nana, Elena y Rachel platicando con mamá y… con Silvia, la madre de Mariam… Algo apartado, con un grupo de amigos, Pablo.

-¿Qué es esto Mariam?

-Parece que tus padres nos han preparado una… gran sorpresa…

Abrazo a papá con fuerza conteniendo las lágrimas de la emoción.

-Vamos, que la fiesta no puede empezar sin ustedes…

***

El abrazo entre Pablo y Ximena, representa ahora, la aceptación, la resignación al amor imposible y a la confidencia entre dos almas unidas para siempre por el amor fraterno; una amistad de complicidad, de aventura y cariño imposible de romper.

La historia que inicio durante unas simples vacaciones a consecuencia de los anhelos y sueños frustrados del abuelo, pero que consiguió resistir a la tempestad para resurgir luchando contra la desconfianza, el temor, el rechazo manteniendo siempre vivo el amor.

Ahí, en aquella cabaña perdida entre pastizales y enormes robles, como Ximena lo había soñado, les esperan días y noches llenos de ternura, de entrega mutua. Cuantos planes y trabajo hay de por medio, pero da igual, cuando se saben la una a lado de la otra…

En el jardín de la casa Santillán, las risas y el vino forman parte de la fiesta que se ha convertido en velada…

La vida nos regala finales crueles, felices, inciertos… este no es un final, porque las verdaderas historias no lo tienen… no, al menos en las mías…

***

P.D.

Agradezco sus comentarios y el tiempo que se toman para leerme. Posiblemente, algunos lo dejen de hacer al no encontrar “finales felices” en mis relatos. Pero debería decirles que no son simplemente historias. Hay modificaciones en nombres, lugares y hechos, pero, las dos publicaciones que he hecho en este sitio están basadas en amores verdaderos. Si, parecen telenovelas, poco creíbles tal vez pero ciertas.

Ambas parejas siguen juntas, esa es la buena noticia; una en secreto y la otra… lidiando un poco con el temor, pero enamoradas.

Porque eso es el amor… un sentimiento sin etiquetas… sin diferencias ni apariencias…

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