Un amor de Vacaciones XII

Salgo al jardín para tomar un poco de aire, mientras papá, Mariam y el abogado permanecen en la biblioteca. La hacienda luce solitaria, silenciosa, como si extrañara la presencia del abuelo. Delineo el borde del segundo vaso de whisky y lo sorbo de un solo trago.

-Buenas noches señorita.

-Germán, ¿trabajando?

-Así es. Debemos vigilar las caballerizas y los alrededores, de unas semanas para acá los robos en propiedades cercanas han estado a la orden del día… por cierto, supe lo que sucedió esta tarde. Nos gustaría tanto que usted pudiera quedarse en la hacienda pero con esto yo creo que no dudara en regresar a Madrid.

-Créeme que la ciudad también es peligrosa, las desgracias llegan sin importar el lugar. Gracias a Dios Mariam estaba conmigo y sabe defenderse mejor que yo.

-La doctora es muy afortunada. Si yo tuviera una novia como usted, la cuidaría con mi vida.

Se aclara la garganta y baja la mirada, en la oscuridad no puedo ver su rostro pero estoy segura que se ha ruborizado, su vestimenta de “cowboy” le da un aspecto muy varonil, sumado al cuerpo fornido que posee, cuántas mujeres en el pueblo deben estar locas por él. Ser lesbiana cambio el rumbo de la historia, porque si no, ahora estaría perdidamente enamorada de Germán, que vendría siendo como la versión masculina de Mariam.

-Disculpe si la ofendí con mis tonterías, no fue mi intención.

-Para nada, pero lamentablemente te ganaron el puesto. Estoy segura que hay una muchacha linda esperando por ti, no te apures.

El comentario nos hace reír e inconscientemente acaricio su brazo en un gesto de confianza poniéndolo aún más nervioso. Cuando Mariam llega para despedirse, Germán no tiene otra opción que dejarnos a solas para seguir con sus ocupaciones.

-¿Seduciendo al capataz?

-mmm es guapo. Sabes, estaba pensando seriamente que eres tú, pero en hombre; atractivo, seductor, interesante, con ese no sé qué…

-¿Cuántas copas…?

-Dos whiskies pero eso no tiene nada que ver. Dime, ¿llegaron a algún arreglo?

-Tu padre dice que es un proceso muy largo renunciar a la herencia, tengo demasiadas obligaciones. ¿En qué pensaba don Andrés cuando escribió ese papel?

-En proteger su patrimonio… piensa que es solo por un año.

-Tiempo suficiente para ganarme el odio de tu familia, a pesar de su silencio sé que no lo han tomado bien…

Mariam había pasado a ser albacea y heredera de gran parte de los bienes Santillán, mis padres y Pablo recibieron un mínimo porcentaje de negocios que el abuelo tenía en la capital y que no estaban estrictamente relacionados con la hacienda, los caballos o el club. Yo, bueno, tenía dos opciones, volver a Madrid donde ahora era la propietaria de un lujoso chalet a las fueras de la ciudad para seguir con la carrera de fotografía o aceptar ser la administradora del patrimonio que había dejado a Diego hasta que cumpliera la mayoría de edad o fuera capaz de hacerlo por el mismo. Lo mejor de la última condición, era que tendría que trabajar a la par con Mariam, lo que significaba pasar mucho tiempo juntas, pero también condicionaba el trabajo en la revista, la residencia en España, hacer a un lado el sueño de montar la galería, ser reconocida… Después de un año, si alguno de nosotros, es decir, papá, Pablo o yo, decidiera hacerse cargo responsablemente de las propiedades, estás se dividirían igualitariamente, incluyendo también a Mariam y mamá.

Platicamos unos minutos y después nos despedimos con un beso, quedando de vernos al día siguiente.

***

Pablo sigue en el despacho sentado en la silla del abuelo con los pies sobre el escritorio, ni siquiera papá se atrevió a usarla durante la reunión. Ha estado bebiendo y como no quiero discutir me doy la vuelta.

-¿Por qué te vas hermanita? ¿No quieres admitir que tenía razón? Esa zorra logró quedarse con lo nuestro. Consiguió envenenarte en contra el abuelo para que rechazaras la herencia y así tener el camino libre.

-Estoy harta de tus absurdas suposiciones. Yo misma escuche cuando el abuelo…

-¿Y cómo estas tan segura que ella no sabía que husmeabas detrás de la puerta? Piensa, si te enterabas, huirías dolida de amor, odiándolo, sin deseos de volver… ¿A quién más le dejaría esto? ¡¿A quién?!

-Así es, ¿a quién? No es justo venir a pelear por algo que nunca nos interesó, todos decidimos tomar caminos diferentes incluso papá. El abuelo ya no está, deberíamos respetar lo que ha decidido, es su dinero, su patrimonio, su vida. Solo él sabía quién podría cuidarlo y eligió a Mariam.

-¡Deja de ser una estúpida ingenua!

Las palabras de Pablo duelen en el alma pero me mantengo firme para no llorar. El golpe que Mariam le propino fracturándole la nariz, lo tiene más que merecido. Casi al instante, cae arrodillado frente a mí sollozando como un niño.

-Perdoname… perdoname Ximena… es solo que… no encuentro la forma de superarlo… ella… esa mujer me duele aquí, en lo más profundo del corazón…

-¿Quién? ¿Alex?

-Alex… ojala fuera Alex… Tampoco lograste desprenderte de su recuerdo cuando volviste a Madrid ¿verdad? ¿Sabes por qué? Porque no es una mujer fácil de olvidar… la he querido siempre, desde que la conocí, existía algo entre los dos, estoy seguro… Llegue antes que tú… y te eligió a ti… lo intente Ximena, he luchado contra este sentimiento desde esa tarde cuando me confesaste que te gustaba y lo peor… que te correspondía…

-¿Estás enamorado de… Mariam?

-Como un imbécil… no estoy seguro si continúa siendo amor o… este deseo que me mata se ha convertido en una obsesión por verla cada día más inalcanzable y solo podré vivir tranquilo, si no eres tú quien duerma a su lado…

-¿Por qué Pablo? Dejaste que me fuera a Madrid sin decirme, quizá hubiera sido más fácil asimilar que amábamos a la misma mujer hace unos meses atrás, ¡es injusto, eres egoísta! … será de cualquier otra, no mía, de alguien más, pero nunca tuya…

-¡Lo sé! ¡No tienes por qué restregármelo y burlarte de mí!… tienes que saber… que fui yo… si… yo mande a esos tipos…

-¿Qué? Pablo estás loco…

-Quería que sufriera… solo un poco, por su desamor y su desprecio…

-Por Dios… ¡soy tu hermana! ¡Iban abusar de nosotras! O Mariam… pudo matar a alguno de ellos, ¡nos pusiste en riesgo!

-¡No lo iban hacer! Les advertí que no te hicieran daño, pero son unos idiotas… ¡buenos para nada!

Mis padres que han escuchado nuestra discusión se aparecen en compañía de Germán y la nana, Pablo esta incontrolable, con dificultad lo arrastran para subirlo a su habitación mientras sigue gritando incoherencias sin dejar de pronunciar el nombre de Mariam. ¿Cómo se sentirá? ¿Acaso su dolor es tan intenso como lo fue el mío? ¿Tendré la fuerza necesaria para renunciar al amor otra vez?

Antes de que mis padres bajen, le pido a Germán las llaves del jeep. No puedo esperar porque las horas avanzan en contra mía.

Las manos me transpiran como siempre que estoy nerviosa, siento la boca seca y el mismo dolor en la sien, típico cuando me altero. Bien o mal no puedo retractarme de mi decisión, aunque me duela, aunque tenga que dejar por el camino las sobras del corazón, ¿para que cargar de nuevo con reproches y arrepentimientos si puedo hacer las cosas bien?

Llego a la cabaña. Las lágrimas mojan de nuevo mis mejillas, pero las dejo correr por que no soy capaz de soltar el volante. La lámpara del porche está encendida así como la luz interior. Max levanta la vista al ver el auto pero parece demasiado cansado para dejar su tapete. La puerta se abre. Mariam ya en pijamas, se asoma y al reconocer el jeep sale a mi encuentro.

-Amor… ¿Qué sucede?

-Abrázame por favor… abrázame fuerte, como si fuera la última vez…

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