Un Amor Imposible IV

Me siento totalmente perdida. ¿Debo hablar de esto con Alyssa? ¿No la conducirá esto a huir? ¿A alejarme de ella? Estas amenazas son la prueba de que alguien no quiere nuestra relación…

¿Su tía? ¿Pero por qué? ¿Por qué querría ella alejarme a tal punto? Ni siquiera me conoce. Pero es obvio, Alyssa y yo nos desenvolvemos en esferas diferentes… ¡Soy un piojo en la cabeza de un angelito! ¡Y eso no combina!

La carta yace sobre el asiento de pasajero. Tiemblo, no sé qué actitud tener ante todo esto. ¡Dos cartas en un mismo día!

¡Es tan injusto! ¡No me merezco esto, no he hecho nada malo!

Llego delante de la casa, no tengo más que apuración, cerrar la puerta con doble cerrojo y refugiarme en mi habitación para calmarme. El aparcamiento es difícil, alguien estacionó mal su auto y me obliga a hacer maniobras complicadas. Estaba demasiado ocupada en tratar de no golpear la defensa de mi auto, que no vi al hombre acercarse. Mi puerta se abre, me sobresalto de espanto. -¡Salga!-

¡Oh, no!…

Aprieto mi bolsa contra mí, mis piernas parecen de algodón y tengo muchas dificultades para salir del auto. Miro alrededor de mí, nadie… No serviría de nada gritar. El hombre me agarra del brazo y me conduce ante mi puerta, brutalmente. No lo miro, sólo percibo que está vestido de negro de los pies a la cabeza. Su suéter es largo, muy amplio, ni siquiera puedo ver si es musculoso o no. Se desprende de él un olor acre de tabaco frío, un olor muy desagradable. Se detiene en el porche, algo alejado de los paseantes. Con las dos manos me agarra del cuello de mi saco, me alza a tal punto que debo ponerme de puntitas. Pega su frente a la mía, mi corazón enloquece, tengo pavor de lo que sigue…

-¡Escúchame bien! No sabes dónde te estás metiendo. ¡Detente antes de que sea demasiado tarde!-

Su voz es amenazadora, terriblemente grave. La parte alta de su cara está oculta bajo su capucha, no puedo ver sus ojos. Tanto mejor, no tengo ganas de cruzar su mirada. Su boca es fina, entreabierta en un rictus malvado, y deja entrever unos dientes amarillentos, sin duda por el tabaco. Su mandíbula es cuadrada, de espantosa dureza.

-Haz lo que tengas que hacer, de lo contrario no seré tan amable la próxima vez.-

Me empuja violentamente contra la puerta y me hace caer con mi bolsa. Le da una fuerte patada, regando en el suelo todas mis cosas… Se aleja rápidamente, ni

siquiera trato de verlo al irse. Me desmorono en el suelo, recogiendo febrilmente mis cosas. Abro la puerta temblando, mi mano tiembla tanto que mi llave tiene muchas dificultades para encontrar el hoyo de la cerradura… Entro y cierro rápidamente todos los cerrojos tras de mí. Y me desmorono de nuevo, llorando para vaciar mi miedo.

Consigo tranquilizarme, recuperar el juicio. No me pasó nada y es lo importante. Me sirvo un té y me siento para hacer el balance. Mi teléfono suena, contesto sin mirar de dónde viene la llamada.

-¿Diga?-

Nadie contesta del otro lado de la línea… Silencio.

-¿Diga?-

Me crispo de nuevo… La comunicación se termina. Debo respirar, conservar la calma. No es posible, ¡estoy en plena pesadilla! El teléfono suena otra vez, la llamada está oculta. Descuelgo, y de nuevo nadie. Cuelgo enseguida. No contesto la nueva llamada entrante. Voy a perder la calma, pero es exactamente lo que buscan… Debo mostrarme más fuerte. ¿Y si ese hombre regresa? ¿Y si es la tía de Alyssa quién está detrás de todo esto? Bien dijo Alyssa que estaba dispuesta a todo…

¿Y la policía?… ¡Bromeas! Alyssa quiere discreción.

Me siento sola, no puedo hablar de esto con nadie. Annie iría enseguida a la policía, mis padres están lejos y no quiero involucrarlos en esto… En cuanto a Alyssa, es arriesgarme a perderla, o peor aun. ¿Qué haría ella? Su enojo contra ese fotógrafo hace rato ya era desproporcionado… El tiempo pasa, la calma regresó. Las llamadas se detuvieron y mi corazón retomó su ritmo normal.

El violín, voy a tocar violín.

Pero en cuanto tomé el mango, el teléfono sonó de nuevo. Dudo en contestar, la angustia me asalta nuevamente. Observo mi teléfono de lejos, no me atrevo a tomarlo, como si fuera a quemarme. El timbre se detiene. Luego recomienza. Me acerco. Un número está en la pantalla, no es una llamada oculta. Decido responder.

-¿Diga?-

Mi voz es prudente, tengo miedo de escuchar nuevamente el silencio.

-¿Señorita Rogers? Soy el señor Glen, secretario de la Orquesta Filarmónica de Nueva York.- ¿Nueva York? ¿Acaso…?

– Buenos días, señor Glen.

– Le llamo para varias cosas. La primera, es que usted fue aceptada para unirse a nosotros.

¡Sí!

Me abstengo de gritar al teléfono y trato mal que bien de contener mi alegría.

– Es muy buena noticia, gracias.

– La segunda concierne a su traslado hacia acá. Tenemos una primera reunión de reinicio, ¿podría usted estar aquí mañana? Es importante que se integre usted rápidamente.

– Por supuesto, entiendo. No es problema, estaré ahí mañana mismo.

– Muy bien, señorita Rogers. Será un placer conocerla. Hasta mañana.

Me aseguro de que el teléfono esté bien apagado antes de dar libre curso a mi alegría.

¡Estoy contratada en Nueva York! ¡Mi sueño se realiza!

Miles de sentimientos se arremolinan en mi cabeza, quiero gritarlo a los cuatro vientos. En cambio, la partida es rápida, necesito un vuelo para esta noche. ¿Qué va a decir Annie? ¡La dejo tan rápido! Ni siquiera hemos hablado de esta eventualidad… ¿Y Alyssa? Pensar en ella me recuerda los últimos sucesos… Esta precipitada partida viene muy bien. Poner distancia ante todo esto es la solución. Pero alejarme de Alyssa me aprieta el corazón, siento que un nudo se forma en mi vientre. Seguro, no puedo tenerlo todo… Pero estoy tan contenta, ¡me integro a la Orquesta Filarmónica de Nueva York!

Tengo que aplicarme y organizarme. Encuentro un boleto a las 22 horas esta noche, perfecto. Viajaré de noche. Llamo a mi hermano y le dejo un mensaje en su contestadora:

-¡Hola, hermanito! ¡Adivina quién desembarca en Nueva York! ¡Me contrataron! Llego mañana en la mañana a las 7 al JFK, ¡Bye!-

Envío un mensaje de texto a Annie:

[OK para Nueva York, debo irme esta noche.]

La respuesta llega rápido:

[OK, trato de llegar más temprano.]

Sólo me falta avisar a Alyssa. Mi alegría da lugar a un poco de tristeza. ¿Y si mi partida pusiera fin a mi historia de amor con Alyssa? La idea de alejarme de ella me estruja el corazón.

Creo que estoy más ligada a ella de lo que puedo imaginar. ¿Y si estuviera enamorada?

Enciendo la computadora. Conservé sus últimos correos electrónicos, voy a poder contactarla directamente.

De: Erika Rogers

Para: Alyssa Evans

Asunto: Nueva York

Acabo de recibir la respuesta de Nueva York. ¡¡¡Estoy contratada!!! Pero debo irme esta misma noche para asistir a la reunión de mañana… Erika.

Espero unos minutos, la respuesta no llega.

¡Y no obstante es la noticia del siglo! Podría ser más reactiva, ¡irse a Nueva York, no es cualquier cosa! Eso es, ¡ya no me quiere hablar! ¡Va a poner una raya entre nosotras! Me resigno a dejar la pantalla, con el corazón apesadumbrado. Mi alegría está empañada.

Y pensar que si no hubiera conocido a Alyssa, estaría realmente feliz…

Pero ahora, mi partida tiene otro sabor. Preparo mi maleta y decido que solamente voy a llevar unas cuantas cosas para estar una semana. El tiempo para instalarme y organizarme. ¡En serio no me doy cuenta del todo, hago mi maleta para Nueva York! ¡Me voy!

Sí, te vas al otro extremo del país, sin Annie ni Alyssa.

Mis ojos se humedecen, doy un gran salto en mi carrera, pero mis amigos, mi vida, Alyssa, están aquí… El timbre de la mensajería me llama, ¡Acabo de recibir respuesta de Alyssa!

De: Alyssa Evans

Para: Erika Rogers

Asunto: RE: Nueva York

¡Felicidades! ¡En efecto, es una salida rápida! Paso a recogerte esta noche para llevarte al aeropuerto. No sé si debo apreciar esta situación. ¡Te vas sola a Nueva York, a llevar una vida de soltera! No te confíes, ¡corres el riego de verme llegar por ahí muy a menudo!

Alyssa.

¿Alyssa estará celosa?

De: Erika Rogers

Para: Alyssa Evans

Asunto: RE. RE: Nueva York

Me voy a portar bien, lo prometo. Hasta la noche, Erika.

La idea de saber que Alyssa está un poco inquieta por mi próxima vida me complace. Si tiene este tipo de pensamientos, ¿será quizá que le intereso? ¡Que venga a menudo, todo el tiempo! Allá estaremos solas… lejos de todas estas amenazas. Que llegue pronto esta noche, para verla, sentirla…

Mi maleta está lista hace tiempo cuando Annie regresa a la casa, como un tornado. Sin darse tiempo para quitarse el abrigo, se precipita para tomarme entre sus brazos:

-¡No sé si debo reír o llorar! ¡Es lo mejor que podía pasarte, pero me dejas muy sola aquí!-

Annie tiene los ojos rojos. Siento que las lágrimas suben a los míos.

– Siento mucho dejarte tan rápido. Tengo la sensación de abandonarte en el proyecto del teatro Soma…

– ¡Oh! No te preocupes por eso, me hiciste un buen regalo aportándome la participación de Alyssa Evans. La casa va a estar vacía sin ti…-

– No me llevo todas mis cosas, preveo regresar la semana próxima. Y después, tomarás otra compañera de…-

Moqueamos al unísono.

– Sabes bien que no será lo mismo sin ti. Conservo tu habitación intacta. En caso de que no soportes la vida con los Yankees… ¿En cuánto tiempo sale tu avión? ¿Te llevo al aeropuerto?-

– Dentro de cuatro horas. Alyssa ya se ofreció, va a pasar a recogerme. ¿No te molesta?-

– No, no… ¿Pero es serio lo de ustedes o no?-

– No tengo ni idea. Quizá Nueva York me dé la respuesta…-

– Estoy segura de que todo marchará bien. Además, su holding tiene muchas empresas sobre la costa Este. Tendrá la oportunidad de ir a verte a menudo.-

– Ya veremos…-

La alerta de la mensajería suena.

¿Alyssa? ¡Espero que no tenga un problema de último momento!

No es Alyssa, y me estremezco, una vez más en esta jornada rica en sucesos, en cuanto leo el nombre. Ashley Brown.

De: Ashley Brown

Para: Erika Rogers Asunto: ¡Felicidades!

Hola Erika:

Acabo de enterarme de esta maravillosa noticia y de su partida esta noche. Me gustaría festejarlo con usted. Paso a recogerla en mi limusina para llevarla al aeropuerto. Hágame este muy caro favor. Ashley.

Ashley Brown da miedo. ¿Conoce mi dirección electrónica y sabe ya que me voy esta noche? No creo que Alyssa se lo haya dicho… ¡Caray, y me quiere acompañar! De ningún modo. Pero tampoco puedo decirle que Alyssa me va a acompañar, puedo traerle todavía más problemas.

De: Erika Rogers

Para: Ashley Brown

Asunto: RE: ¡Felicidades!

Hola Ashley:

Gracias, en efecto es una muy buena noticia para mí.

Declino su propuesta. Mi compañera de departamento me acompañará al aeropuerto esta noche. Hasta luego Erika.

Me muero de ganas de agregar un “Ya déjeme en paz”, pero no serviría de nada…

De: Ashley Brown

Para: Erika Rogers

Asunto: RE: RE: ¡Felicidades!

¡Ni modo por mí! Seguramente tendremos otras oportunidades para volver a vernos, y siempre será con gusto.

Cuídese mucho en Nueva York, y hasta muy pronto. Ashley.

Volver a vernos… Me estremezco. Qué descarada. ¿Me trata de tonta a mis espaldas y dice querer volver a verme? ¡Lo más tarde posible, sí!

Paso mis últimos momentos con Annie, que ya recuperó su buen humor. Nos prometemos «Skypear» regularmente. Sé que Annie y Matthew se entienden bien, los tres en Nueva York, ¡promete ser festivo! Si al menos Alyssa pudiera unirse a nosotros para pasar un momento normal como lo hacen todas las parejas…

Son las 19 horas cuando suena el timbre de la puerta. Esperaba ver a su chofer, pero la sonrisa amable de Alyssa me acoge.

-¿Lista para Nueva York?-

Le sonrío, conmovida por el gesto.

Alyssa es más bien del tipo de esperar en el auto, así lo hizo la última vez…

-Espérame, me despido de Annie.-

Annie y yo nos prometimos no llorar y no decirnos adiós. Más bien fingiríamos, como si nos dejáramos sólo por esta noche. Pero nos apretamos una en los brazos de la otra. Tengo el corazón estrujado, Annie me ha ayudado siempre en estos últimos años. Yo también me voy a sentir un poco sola lejos de ella.

Le dejo mi maleta y mi estuche de violín al chofer. Me abre la puerta del auto donde alcanzo a Alyssa. Enseguida nota mis ojos rojos.

-Si extrañas a Annie, puedo poner a su disposición un jet privado. Podrán verse cuando lo deseen.- ¿Un jet privado? ¿Para Annie y yo?

Olvido hasta qué punto es rica Alyssa… Me acaricia la mejilla y sus ojos bajan pronto hacia mis piernas.

-¡Una falda, señorita Rogers! Veo que me escucha… Este trayecto será más agradable…-

Esa perspectiva me hace sonreír. Me interesa mucho aprovechar el instante, este auto es un capullo por algunas decenas de minutos, no quiero que nada perturbe nuestro momento, ni la tristeza, ni la agresión, ni las llamadas de hace rato. ¡Ni siquiera sé cuándo podré volver a ver a Alyssa!

Me instalo más cómodamente a su lado. Me gustaría acurrucarme entre sus brazos, pero no sé si nuestra relación lo permite. Enfundada en su vestido, el mismo que a medio día, mis fantasmas de hace rato regresan a mi mente…

-No sé en qué piensas, Erika, ¡pero creo que podría gustarme!-

¿Acaso lee mis pensamientos o qué?

-¡Pero no nos alcanza el tiempo para eso!-

Se echa a reír ante mi expresión desconcertada.

-Se diría que comienzas a ser insaciable… ¿Cómo le vamos a hacer cuando estés en Nueva York? Me siento obligada a ir a verte a menudo para satisfacer tus deseos.-

¡Oh, sí!

Me muerdo el labio ante esa deliciosa perspectiva. Sus ojos brillan aún más, su rostro traiciona sus ganas de devorarme, como si fuera su presa… No dejo de asombrarme todavía por provocar en ella ese estado.

– Lo confieso, si pudieras permitirte esos viajes…

– Erika, puedo permitírmelo todo…

Alyssa me atrae contra sí y me rodea con sus brazos. Su ademán es tierno, lo aprovecho para arrebujarme contra ella. Respiro su olor, su perfume femenino, almizclado. Podría reconocerla de entre miles. Su mano se coloca en mi cintura y me acaricia suavemente. Creo que Alyssa aprovecha de la intimidad del auto para dejarse llevar.

– ¿No estás demasiado angustiada?-

– Sí, un poco. ¡Es tan… rápido!-

– Eso, por lo rápido… ¡Pero veo que me dejas por la música!-

Me incorporo, quiero saber si Alyssa bromea o si realmente es seria. Ante su mirada chispeante, me defiendo:

-¡Ella estaba antes que tú!-

Alyssa sonríe, yo le sonrío. Ese momento es mágico. Creo que nunca la había visto tan relajada. No conmigo, en todo caso. Me vuelvo a instalar cómodamente en el hueco de su hombro.

– ¿Cuándo tienes cita para las formalidades?-

– Mañana en la tarde.-

– ¿Y después?-

– ¿Después? Todavía no lo sé… Tengo que buscar un apartamento para dejar a mi hermano tranquilo.-

– Cohabitar con su hermana, ¡no debe ser fácil!-

Decididamente, Alyssa está de humor guasón esta noche…

-Nunca me has dicho… ¿Tienes hermanos y hermanas?-

Nuestra tierna intimidad del momento me lleva a hacerle las preguntas que me queman los labios. No sé nada de Alyssa, en todo caso nada personal.

– No, nada de eso.-

– ¿Y tus padres? ¿Están en San Francisco?-

Continuo, prudentemente. Tengo la impresión de poner en marcha un interrogatorio, ¡pero es que tengo tantas ganas de conocerla un poco más! No veo a Alyssa, no sé cómo recibe mi intrusión en su vida privada.

-No.-

Espero a que continúe. Pero nada. Alyssa no tiene ganas de decir más sobre el asunto.

¿Fui demasiado lejos? ¡Aunque sólo son preguntas triviales!

Me callo la siguiente pregunta que se me ocurre:

-¿Dónde viven?-

El silencio se instala, la suave armonía entre nosotros se ha evaporado.

¡Qué idea, hacerle esas preguntas! ¿No podía yo callarme y solamente aprovechar?

Ahora me siento torpe entre sus brazos. ¡No sé qué hacer, ni qué decir! ¿Cómo volver a retomar la conversación? ¿Cómo parecer ligera? Nuestra separación es algo memorable, ¡bravo! Intento una pequeña caricia en la rodilla, ¿quizá un pequeño ademán sea más eficaz que otra torpe palabra?

Alyssa reacciona ante ello, pero no de la manera esperada. Me aleja de ella.

-Ya no tengo padres, Erika.-

El destello de tristeza que atraviesa entonces sus ojos me provoca una punzada en el corazón. No sé qué responder. Sólo tengo ganas de tomarla entre mis brazos y decirle que yo estoy ahí. Desvía la cabeza, mira por la ventana.

-Ya casi llegamos.-

¡Ya está, Alyssa acaba de cambiar de humor una vez más en un dos por tres! Se vuelve hacia mí, con la sonrisa en los labios.

-¡Es la hora del beso del adiós!-

Une el gesto a la palabra y me da un beso digno de película. Se echa hacia atrás, orgullosa de sí misma.

-¡A ver si me olvidas con esto!-

De nuevo está apaciguada y relajada. Suspiro, y siento que la separación se acerca. Mi vientre se crispa.

-Todo va a estar bien, Erika. No estás sola.-

Alyssa se vuelve reconfortante.

-Sólo necesito tiempo para acostumbrarme a este gran cambio.-

El auto se detiene en el aeropuerto. Alyssa me aprieta contra sí, en un nuevo impulso de ternura.

Aprovecho el momento para grabarlo en mi cuerpo. Ah, si pudiera venir conmigo…

– No te acompaño a tu avión, entiendes por qué. Te esperan para cargar tus maletas hasta el registro.

– ¿¡Reservaste a alguien para mis maletas?!-

– Sí. Y un auto en Nueva York, para llevarte a casa de tu hermano. Estará a tu disposición hasta que te sientas a tus anchas.

Pensó en todo… ¿Tengo derecho a un auto con chofer?

-Llegamos, Erika. ¡Pórtate bien! ¡También puedo ir a castigarte!-

Me separo con pesar de la boca de Alyssa. Su chofer ya abrió la puerta y alguien me espera en efecto con mi equipaje. Lanzo una última mirada al auto que arranca, llevándose a Alyssa con el… Estoy triste, sí que debo confesarlo. Inhalo profundamente el aire de San Francisco, que dejo con el corazón algo apesadumbrado, pero a paso determinado. Al momento de entrar al aeropuerto, mi teléfono vibra: [Me mintió, Erika. Annie no la acompañó. Es una gran lástima. Ashley.]

¿Ashley me espía? Miro a mí alrededor, buscando a Ashley o incluso al hombre de esta tarde. Nadie… Aprieto el paso, ya no estoy tranquila aquí.

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