Un nuevo sentimiento por ti

Mariana Dux y Karol Guilloth se conocen desde hace más de siete años, desde entonces su amistad tuvo algunos tropiezos, disgustos, malos entendidos, pero nada lograba separarlas. Asisten al mismo prestigiado colegio asociado a una universidad en la Gran Bretaña, aquella institución sólo daba acceso a personas de un nivel socioeconómico alto, la mayoría de los alumnos son extranjeros, el Colegio los preparaba para manejar en un futuro los bienes de sus padres. Era distinguido por tener las mejores instalaciones y los alumnos mejor preparados.

El uniforme azul oscuro que usaban hacia resaltar la belleza de las dos. Caminaban por los pasillos, ya era un poco después de las 3:00 pm, se dirigían al salón de audiovisuales, pero había algo distinto en el ambiente que rodeaba a Karol, no dejaba de mirar a Mariana. Admiraba la belleza de su amiga, la ternura de sus ojos verdes, los rizos de su cabello rubio y su dulce sonrisa.

Karol ya había puesto aprueba su amistad, ahora lo que pensaba hacer, era poner aprueba un supuesto amor.

Observaba a su amiga, las palabras no podían salir de su boca. Karol tenia rasgos finos, que la caracterizaban por venir de una familia de descendencia inglesa, de una piel tierna del color del pan, el cabello liso, negro y largo hasta la espalda, y la acompañaba la hermosura de unos ojos azules, que se notaban inquietos. Estaba nerviosa, y no lo disimulaba, por que no dejaba de acomodar su oscuro cabello detrás de su oreja, como siempre lo hacia cada vez que estaba inquieta o nerviosa.

-Tal vez te moleste lo que voy a decirte… pero no encuentro otra salida._ le dijo mientras

cerraba la puerta del pequeño salón donde estaban.

Karol se sentía cada vez más nerviosa y sofocada por lo que estaba apunto de pasar, se quito el suéter, que dejaba al descubierto la otra parte de un uniforme elegante, se distinguía una blusa blanca de mangas largas y en el cuello era visible un listón azul atado como un pequeño moño. A Karol no le gustaba mucho usar el uniforme, y cada vez que podía se lo quitaba dentro del colegio.

-Que es lo que quieres decir_ Mariana alzaba su mirada para ver esos inquietos ojos azules.

-Quiero… quiero_ las palabras no podían salir de su boca_ … quiero… tan sólo un beso… un

beso tuyo.

_¡¡¡Estas loca!!!_ Mariana contesto molesta y confundida_ ¡no voy a besarte, eres mi mejor

amiga!.

El silencio se escucho en el pequeño salón de audiovisuales donde se encontraban. Karol sabia de antemano que Mariana la rechazaría, no sólo porque no compartían los mismos gustos, sino porque Mariana tenia novio al cual amaba. Tenia la necesidad de decirle lo que sentía por ella, sin importar lo que Mariana dijera.

-¡Crees que no lo sé!, Tu también eres mi mejor amiga_ sus ojos azules dejaron de ver a Mariana_ … sólo que yo te amo de otra manera.

-¡¡Somos amigas!!

-¡Lo sé!

Karol miro esos ojos verdes que tanto le causaban ternura, no podía evitar perderse en ellos, esa mirada tan dulce ahora mostraba tristeza y confusión. Karol volvió su mirada al suelo, nunca pensó que la situación se pondría tan tensa, se sentía avergonzada por lo que estaba pasando. No creía que esa persona de la cual estaba enamorada fuera su mejor amiga.

-Me duele el hecho de sólo considerarte mi amiga, y verte a diario con Saúl, de cómo…

Mariana reacciono bruscamente.

-Ahora entiendo, porque lo tratas así… del por que nunca te agrado que estuviera conmigo…

-¡Sentía celos de que el te tuviera!_ la interrumpió_ Pero sé que lo quieres… más que a mí.

-karol, lo que siento por él y lo que siento por ti no es menos ni más, sólo es diferente._ sus

palabras se oían desesperadas y tristes.

-Mariana_ dijo suplicando_ tan sólo un beso, y no volveré a molestarte, te prometo que dejare

en paz a tu novio… y a ti.

-Por que?… Por que me haces esto?… No lo entiendo!!!!!

Karol al ver la reacción de Mariana decide salir, pero la mano de Mariana la detiene, quedaron frente a frente por pocos segundos que para Karol la mirada verde de su amiga siempre se le hacia eterna.

-Mariana si no vas a corresponderme ya no puedo estar aquí, así que suéltame_ dijo molesta

Lentamente Karol sintió como la presión de la mano que la detenía disminuía y con ellas sus pocas esperanzas de ser correspondida. Mariana se sentía confundida su cara siempre había sido muy expresiva y eso Karol lo entendió.

-¡Sólo un beso!… no puedo corresponderte a más._ dijo Mariana un poco desconcertada.

Karol no podía creer lo que estaba escuchando, sabia que le había roto el corazón a Mariana, pero por ahora eso no le importaba.

-Deseo más de ti, pero me conformare con un beso.

Karol se acerco lentamente, Mariana trataba de no mirarla, pero no pudo evitar encontrarse con esos ojos azules que jamás había visto tan cerca como esta vez. Cerro los ojos y sintió la respiración de Karol mas y más cerca de ella hasta sentir sus labios en los suyos. Karol sentía soñar esto que tanto deseaba, intento abrazarla y sólo pudo acariciar con sus dedos aquel rubio cabello. La beso dulcemente esperando una respuesta, pero no la obtuvo. El encuentro no duro mucho. Repentinamente la luz se fue y Mariana se separo bruscamente de Karol retrocediendo varios pasos. En la oscuridad nadie decía nada, como si esperaran a que nada de eso hubiera sucedido. Karol sentía eso por no encontrar una respuesta de Mariana en ese beso y Mariana por haber traicionado a la persona que amaba.

La luz se hizo presente. Se abrió la puerta de audiovisuales y entro un joven apuesto.

-Todo esta bien?_ Entro preguntando.

Mariana y Karol se veían.

-¡Gracias!_ dijo Karol y se marcho.

El muchacho se acerca a Mariana para besarla pero ella lo rechaza.

-Todo esta bien?_ volvió a preguntar.

Mariana no contesto sólo lo abrazo y empezó a llorara. Saúl es novio de Mariana desde hace cuatro años, se conocieron tiempo después de que él ingresara a la institución. Saúl tiene veintiocho años, es tres años mayor que Mariana, es un chico apuesto, de piel clara, unos ojos azules, cabello rizado y corto, de un bello perfil, y un buen alumno de padres portugueses.

-Sabes que te amo ¿verdad?.

Saúl no entendía lo que pasaba con Mariana esta extrañado por su comportamiento.

-Si, lo sé_ dijo confundido.

Mariana le dio un beso en la frente y se aparto de él, sentía que no merecía a una buena persona como él.

-Te amo.

Salió de audiovisuales dejando a un chico confundido, Saúl no entendía lo que había pasado, se sentó y miro a todas partes tratando de encontrar una respuesta a ese extraño comportamiento de Mariana.

-Se puede?_ una voz interrumpió sus pensamientos.

-Si claro, pasa

-Sólo vine a recoger mi cámara, la olvide el otro día aquí.

-Puedes tomarla_ Saúl volvió a hundirse en sus pensamientos.

Luis lo miraba, mientras sus manos nerviosas y torpes apagaban una cámara que estaba en un buró lleno de cassettes sin que Saúl se diera cuenta, la guardo entre sus cosas con cuidado.

-Estas bien Saúl?_ se le acerco Luis

-¡Eh!, Perdón no te escuche.

-Que sí todo esta bien?.

-Sí, todo esta bien.

Luis salió casi corriendo con la cámara entre sus manos. Luis tiene 25 años la misma edad de Mariana y Karol. Es amigo de Karol, él estaba en complicidad con ella, a pesar de conocerse poco tiempo se llevaban bien, a karol le agradaba por que era un chico sencillo y un poco torpe, sabia que podía manejarlo a su antojo.

-¡La tienes!

-Si, esta todo grabado como lo planeamos.

Luis vio a Karol preocupado por lo que estaba haciendo, sabia que traicionaría a Mariana y eso no le gustaba. Caminaron hacia la puerta del colegio, algunos alumnos empezaban a salir y Karol por esta vez sabia que no se iría con Mariana.

-Oye, vi a Saúl en audiovisuales.

-Si el muy pesado llego a interrumpir.

-¡¡¡Ósea que las vio besándose!!!_ grito Luis un poco exaltado.

Karol tuvo que tapar con su mano la boca de Luis al ver que algunos alumnos se les quedaron viendo después de lo que grito.

-¡Nooo!, Pero poco faltaba.

-Pues él tenia una cara, de cómo si las hubiera visto_ dijo Luis_ crees que Mariana se lo dijo.

-No creo, además eso echaría a perder nuestros planes y lo ama tanto que no sé lo diría_ dijo

en tono de burla y un poco molesta.

-Estas segura de lo que quieres hacer… eso es muy egoísta, y lastimarías mucho a Mariana

-¡Si, lo sé!, Pero no entiendes que la quiero y me es imposible e insoportable verla con él.

-Si, entiendo lo que dices._ dijo Luis resignado.

Karol observo extrañada a Luis con su respuesta.

-¡Espera un momento!… Cómo que entiendes lo que digo?

Luis empezó a temblar, esos ojos azules que lo veían podían intimidar a cualquiera, no sabia que contestar así que dijo la verdad.

-Buen…bueno… es que a mí… también me interesa Mariana.

-Ja, ja, ja_ empezó a reír Karol con enojo_ así que me harás competencia, pequeño gusano.

-No, no… claro que no_ dijo Luis con miedo, sabia que Karol a veces podía actuar de una forma

agresiva_ sólo que prefiero que este contigo que con el.

Karol no deja de mirar con rabia a Luis, no sabia si creerle o no, pero ella sabia que Mariana, a pesar de ser tan ingenua no le haría caso a un perdedor como él.

-Bueno… quieres ver la cinta o no?_ dijo Luis tratando de liberar la tensión.

-No, tu sabes como arreglarlo, y cuando este lista me avisas y personalmente se la entregare a

Saúl.

-Estas segura?

-Estas segura?_ dijo burlándose de el_ ya me canse de tu preguntita tonta, claro que estoy

segura, así que has las cosas bien, que quiero entregársela hoy mismo.

-Hoy mismo?!!, Si ya es muy tarde.

-Esta bien, esta bien, pero la quiero para mañana a primera hora.

Cap. II Confesión

El día ya estaba por terminar, las nubes empezaban a formase para crear una ligera lluvia, el aire que soplaba jugaba con el cabello rubio de Mariana. Se encontraba en su lugar favorito, “el vuelo” la azotea de un edificio, es llamado así por la historia que cuentan los alumnos generación tras generación; el lugar esta lleno de cosas viejas, mesas, escritorios, casilleros, al fondo hay un viejo invernadero que dejo de utilizarse y junto a el una enorme jaula oxidada por el tiempo. Esta prohibido subir a ese lugar, sólo Mariana y Karol gustan de ir allá, algunos lo intentaban pero se perdían, el lugar parece un laberinto entre tantas cosas viejas. Mariana siempre va a ese lugar, ahí aclara sus pensamientos o simplemente cuando quiere sentirse tranquila y descansar. Cruzo los brazos y se recargo en la barda un poco polvorienta, miraba el reloj de la capilla del colegio, algunos rayos de sol aun se reflejaban en el cristal. Sus ojos se notaban llorosos, recordaba el beso de Karol, no se sentía bien por eso no sabia si contárselo a Saúl o no, recordaba tantas cosas y esos recuerdos fueron a tras al día que karol le contó su secreto en ese mismo lugar hace años.

-Mariana… tengo algo que decirte y si quieres alejarte de mí después de esto lo entenderé.

Mariana era una persona tierna un poco ingenua a sus 17 años, pensaba que todo en la vida era dulzura. Lo contrario de Karol, una persona experimentada, su vida fue un tanto complicada desde que dejo Londres apenas con nueve años de edad, que entonces vivía con su madre. La única persona que le causaba ternura, y podía doblegar su fuerte carácter, era la sencillez de Mariana.

-No creo que sea tan grave, ¡claro que si me dices que tienes Sida, lepra o que eres lesbiana,

saldré corriendo muy veloz!.

Karol al escuchar esto se puso triste, y sus ojos empezaron a humedecerse.

-¡Sólo estaba jugando!_ dijo Mariana cuando vio la expresión triste de su amiga_ Créeme que

nada seria tan malo como para dejarte, eres mi mejor amiga y nunc…

-¡Soy lesbiana!_ lo dijo tajante sin dejar que Mariana terminara con lo que estaba diciendo.

La sonrisa dulce de Mariana desapareció, sabía que Karol no jugaba con algo tan serio.

-¡Pero no te preocupes, no me fijaría en ti, por que eres mi mejor amiga!_ repuso rápidamente.

Mariana aún no salía del shok en el que estaba, sentía su cuerpo temblar de miedo, tomo aire para tranquilizarse y sonrió preocupada, miro fríamente a karol.

-Sabes… acabas de desilusionarme_ dijo seriamente.

-Perdóname.

-Así que no te fijarías en mi?

Karol quedo confundida con esa pregunta.

-¡No entiendo!.

-Pues yo si… no me consideras una mujer de la cual te puedas enamorar_ y volvió a sonreír.

-Estas jugando conmigo?!!!_ dijo Karol sonriendo nerviosamente.

-Claro que si tonta, respeto tus gustos… bueno tus nuevos gustos, y tendrás que hacer algo

mejor que esto para alejarte de mi… siempre seremos amigas.

Mariana sonreía amargamente recordando esto.

-Amigas!_ la voz le temblaba.

Decidió alejarse del lugar, sus manos rozaban algunas viejas cosas y secaba las lagrimas que empezaban a rodar por sus mejillas, murmuraba palabras que ella no entendía.

-Con quien hablas?_ dijo Saúl, que la esperaba en la pequeña puerta que daba a la azotea.

Había ocasiones en las que Saúl tenia que esperar a Mariana en las escaleras por que no se aventuraba a caminar por ese lugar, sabia que aunque lo intentara nunca encontraría el camino, y Mariana nunca se lo enseño, por que creyó que ese lugar seria un secreto sólo de amigas.

-Con nadie… sólo pensaba_ dijo suspirando.

-Se puede saber que?

Ambos bajaron, y recorrieron algunos pasillos para salir, el espacio era muy pequeño, después del accidente ocurrido ahí, el edificio sólo era utilizado como almacén de archivos, no muchos alumnos tenían acceso a el.

-Nada, sólo tonterías.

-Creí que Karol estaba contigo?

Mariana bajo la mirada avergonzada.

-No, no la he visto.

-Nos vamos?… o nos quedaremos por siempre en el colegio?_ le dijo bromeando.

Mariana no decía ni una palabra en todo el camino, Saúl la miraba pero no se atrevía a preguntar por que sus ojos estaban tristes. Llegaron a la casa de ella, empezaba a llover un poco, Saúl como siempre la acompaño hasta su puerta, Mariana volvió a rechazar el beso de Saúl y sólo lo abrazo.

La noche era una tormenta, llovía sin parar, era como si los sentimientos de Mariana se reflejaran en ella, la tormenta era lo que sentía en su interior, y la lluvia eran las lagrimas que caían de sus bellos ojos verdes. Se acerco a la ventana, miraba las gotas resbalar por el cristal, y las seguía con sus dedos, el cielo se iluminaba, veía su reflejo, toco sus labios con sus dedos fríos, pensaba en aquel momento, sentía que los labios de Karol no la habían dejado y nuevamente volvió a llorar. Se recostó en su cama, miraba al techo, sólo no quería pensar en nada, pero las lagrimas salían sin querer. Con el animo cansado se quedo profundamente dormida, su rostro se iluminaba en cada estruendo de la tormenta. Se notaba que tenia malos sueños con lo que había pasado, se movía de un lado para otro de su cama, se podía ver que estaba intranquila sollozaba y decía con desesperación, ¡Somos amigas!.

Cap. III Desprecio

Al día siguiente Saúl se dirigía al salón de audiovisuales, como uno de los mejores alumnos, daba asesoría a los de primer ingreso, y donde había pasado lo de Karol y Mariana. Se extraño mucho cuando vio a Karol recargada en la puerta con un cassette en las manos, sabia que no era de su agrado ya que siempre lo trataba con rencor y desprecio, él pensaba que era por que le había arrebatado un poco de tiempo que ella pasaba con Mariana, nunca pensó que lo despreciaba por otra cosa.

-Quieres asesoría karol?_ dijo sarcásticamente_ Mariana no esta aquí _ repuso rápidamente

antes de que Karol se molestara.

-Vine a buscarte a ti_ lo miro amenazante.

-Y bien, para que puedo servirte?_ dijo mientras abría la puerta.

-¡Tu!, ja,ja,ja, para nada.

-¡Sabes que no me gusta jugar, y mucho menos contigo!.

-¡Esta bien!, no te enojes… aún_ dijo casi murmurando_ esto es para ti_ le entrego el cassette

y se acerco_ Sabes una cosa… ella me pertenece.

Karol se fue sin decirle más.

-Me pertenece?_ se pregunto Saúl, sin entender todo lo que ella había dicho.

Saúl jugaba entre sus manos el cassette, se preguntaba que contenía, su curiosidad pudo más que su razón, saco la cinta de su estuche y se sentó a verla. Empezó a entender las palabras de Karol y la frialdad del día anterior de Mariana, no podía creer lo que estaba viendo. La cinta mostraba el beso entre ellas, la conversación que habían tenido antes había sido omitida, aquel beso terminaba cuando la luz se fue, pero la escena se repetía varias veces. El dolor que sintió Saúl se reflejaba en las lagrimas que empezaban a brotar de sus ojos, la serenidad que lo caracterizaba desapareció, golpeaba todo lo que estuviera a su alcance, hasta que entro Mariana.

-Cómo pudiste?!!!_ se dirigió a ella con rabia_…Cómo pudiste hacerme esto?

Mariana palideció jamás había visto a Saúl así, por su mente pasaron muchas cosas, pero no entendía nada.

-Saúl… que te pasa?!!!

-Quieres saber que me pasa?_ la jalo bruscamente hacia la televisión_ ¡Esto es lo que me pasa!

Mariana sintió un escalofrió que recorrió todo su cuerpo, se sintió traicionada al ver la cinta, no podía moverse, no reaccionaba, ni siquiera se dio cuenta cuando Saúl salió.

Saúl iba enojado, en uno de los pasillos bajando las escaleras se encontró a karol sonriendo satisfactoriamente, por que sabia que había obtenido la victoria. Saúl se paro frente a ella y la miro con desprecio.

-Esta bien… ella es tuya!!!_ no dijo más y se fue.

Karol miro hacia la puerta sabia que por el momento no podía acercarse a Mariana, así que no entro al salón de audiovisuales.

Mariana estaba destrozada, se sentó y lloro desesperadamente, preguntándose por que Karol la había traicionado de esa manera. No supo como pasaron las horas, ya era demasiado tarde, sabia que no podía permanecer ahí. Salió del salón, sus ojos no veían con claridad por tanto que había llorado. No sabia que hacer si irse o buscar a Karol, para que le explicar todo, salió del edificio tratando de buscarla, pero los últimos rayos de sol evitaban que esos ojos llorosos pudieran ver bien.

-Estas bien?_ se acerco a ella Luis, que sentía un poco de culpa.

-Te parece que estoy bien?_ dijo molesta.

-Perdona… siempre hago preguntas tontas.

-Sabes donde esta Karol_ Mariana no podía disimular que estaba enojada, Luis ya entendía por

que, así que no negó nada.

-Si, esta en “el vuelo”.

-Gracias.

-Mariana…yo_ dijo Luis, pero Mariana ya se había ido_… perdóname.

Mariana se alejo casi corriendo, iba tan molesta que no daba crédito de nada, nunca había sentido tanto odio por una persona, y jamás pensó que lo sentiría por su mejor amiga.

-Te odio!!!_ sus ojos no podían disimular para nada su enojo, ni siquiera las lagrimas que caían

de ellos_ ¡Debí alejarme de ti cuando me lo dijiste… arruinaste mi vida.

-¡Mariana!.

Fue lo único que alcanzo a decir antes de que Mariana volviera a gritarle. Karol se sentía devastada con cada palabra que salía de la boca de Mariana, no podía hacer nada, sólo escucharla.

-Sabes que lo amaba… que aun lo amo!… Me traicionaste.

-No es cierto!!!!_ respondió Karol gritando_ tú lo traicionaste a él… porque aceptaste que te

besara!!.

-Fue compasión… no lo entiendes, esa fue la razón por la cual permití que me besaras. Eras mi

amiga, que esperabas de mí… ¡un beso de amor!…

Karol sintió como un rayo partió su alma el escuchar eso, pensó en el instante en el que esperaba una respuesta de aquel beso que nunca recibió, y entendió que Mariana jamás le correspondería.

-Perdóname!!!_ se acerco a Mariana, que ella con asco no dejo que la tocara.

-¡De ti esperaba todo… nunca una traición!_ le dice mientras seca las lagrimas de sus ojos

verdes_ No puedo perdonarte… jamás te perdonare.

Karol se quedo sola pensando en el daño que le había causado a la persona que más amaba en la vida, de la cual no tendría su cariño, ya ni siquiera como su amiga.

Cap. IV Ella me odia

Mariana se encontraba inquieta, no sabia que hacer, no podían evitar verse por que tenían varias clases juntas. Entro al salón, para mala suerte de ella, la primera mirada que encontró fue la de Karol, que desvió la mirada, aun estaba avergonzada y triste por lo que había hecho. Mariana se sentó en el primer lugar que encontró vació, sus compañeros no entendían, por que siempre se sentaba junto a karol que había llegado temprano y eso era muy raro en ella, ya que Mariana tenia que buscarla para hacerla cumplir con sus obligaciones en el colegio.

-Tienes problemas con Mariana? _ le pregunto un amigo.

-No_ suspiró_… ya nunca los tendremos

Karol dirigió su mirada a la ventaba, veía las gotas que resbalaban por el cristal, sólo llovía ligeramente, el ambiente se sentía inundado de melancolía. Sus compañeros sólo las miraban y hablaban, algunos reían y otros reflejaban compasión en sus miradas.

-Se lo dijiste, ¿verdad?._ pregunto impaciente

-Decir que?_ karol respondió confundida.

-¡Lo que sientes por ella!

-De que estas hablando?!!!_ lo miro nerviosamente.

-¡Vamos karol!, Todos saben lo que sientes por ella.

-¡¡¡En serio!!!_ dijo avergonzada y mirando a Mariana que estaba alejada de ella.

-¡Creo que la única que no se daba cuenta era ella!_ dijo su amigo mirando en la misma

dirección de los ojos azules.

-Le prometí que eso no pasaría_ volvió a suspirar y se hundió en su lugar.

-¡Ella sabia que tu… que tu _ le decía impresionado_… bueno ya sabes a que me refiero.

-Sí, lo sabia.

El azul de sus ojos ensombreció de tristeza. Ambos quedaron en silencio su amigo se sentó de la impresión por lo que estaba escuchando.

-¡Vaya!… y aún así era tu amiga_ le dijo asombrado_… entonces es una muy buena amiga…

¡Claro!, Sólo una cosa así puede esperarse de una persona tan comprensible como ella.

-Si_ respondió Karol con tristeza.

-Sabes Karol, todo los que conocemos a Mariana la queremos de una u otra forma, como las

mujeres, te envidian por que eres su mejor amiga… y nosotros odiamos al imbecil de Saúl por

ser su novio_ le decía murmurando_ ¡pero nadie te culpa o te odia por lo que sientes… dime

quien no puede enamorarse de esos bellos ojos… su dulce cara… ese cabello rubio… quien

puede resistirse a su tierna sonrisa… nadie… nadie puede hacerlo!.

-Si!!_ contesto Karol dejándose llevar por las palabras de su amigo.

-Todos decían que algún día te quedarías con ella… que paso?

-¡La bese!_ dijo Karol sin titubeos.

Karol miro a su amigo asombrada, porque no había mostrado reacción alguna por lo que le dijo, creo que ellos sabían más de sus sentimientos que ella misma.

-¡ah!,… y eso la molesto!._dijo tranquilamente.

-No.

-Entonces?

Karol no contesto la pregunta.

-No te preocupes, todo se arreglara, una amistad y un amor como el suyo no puede terminar

así, ella es de buen corazón y te perdonara.

-No lo creo… ella si me culpa y me odia por lo que siento!_ se levanto y salió del salón.

Mariana al ver salir a Karol voltea a ver a su compañero con reproche, el cual le hace una cara de yo no se nada, antes de derretirse con esa mirada, que a pesar de estar triste, siempre mostraba belleza en ella. Mariana dirigió su mirada hacia la puerta por unos momentos, le dolía la situación de su relación con Karol, por que ante todo la quería mucho.

Esperaba todos los días a Saúl para hablar, pero el sólo la rechazaba. Las cosas empeoraban cada día, Karol dejo de asistir a varias clases, no se le veía por el colegio muy seguido. Mariana se sentía sola por haber perdido a su mejor amiga, por que a pesar de que Saúl era su novio, la mayoría del tiempo lo pasaba con Karol.

Cap. V Decisión

Habían pasado ya varios días, antes de que Karol decidiera arreglar todo. Tenia que resignarse, a que ya no tenia nada con Mariana, ni siquiera esa amistad que tanto la hacia sentir viva.

Karol esperaba a Luis en la puerta, se veía triste y demacrada, ya tenia varios días sin ir al colegio.

-Luis, necesito tu ayuda… aún tienes la cinta original?_ le dijo tomándolo de sorpresa.

-La del beso?

-¡Si!, la del beso

-La tengo en mi casa

-¡Pues la necesito ahora mismo!

-Karol, si nunca te intereso verla, porqué quieres hacerlo ahora.

-Es algo que no te importa!!

-Te dije que le harías daño!… Por que no me hiciste caso?

-Vete al diablo!!! Y déjame en paz

-Esta bien, la cinta, la tendrás esta tarde._ le dijo para tranquilizarla

-Puedo verla en tu casa?_ dijo casi en suplica_ necesito verla… por favor.

-Vamos, para que tu pidas un favor debes estar desesperada.

-¡Y no tienes idea de cuanto!_ dijo tristemente.

Ambos salieron del colegio, la casa de Luis esta algo retirada. Karol en el camino pensaba como tenia que arreglar esto, sabia que no iba a recuperar a Mariana, pero al menos tenia que hacer que ella recuperara a su novio, de esa manera disminuía tanto dolor que le había causado. Llegaron a casa, Luis le puso la cinta, Karol escucho atentamente cada palabra que ella había dicho y las respuestas de Mariana, observaba el nerviosismo que tenia su amiga cuando toco sus labios. Los ojos de Karol se abrieron y el azul de sus ojos cambio, no daba crédito a lo que veía, Mariana lloraba cuando la estaba besando, nunca se dio cuenta de esto por que Mariana aprovecho cuando se fue la luz para limpiar sus lagrimas.

-Segura que quieres seguir viendo?_ le dijo Luis preocupado_ no creo que te guste lo que

veras.

Karol no escucho a Luis y siguió viendo la cinta. La conversación que Mariana tuvo con Saúl, y se sintió culpable por haberlos separado.

-Hay algo que pueda hacer por ti?.

-No Luis, es algo que tengo que arreglar yo sola!… de todos modos gracias.

Cap. VI Perdón…

Pasaron los días Saúl como siempre llegaba temprano al salón de audiovisuales, Karol lo esperaba nuevamente en la puerta.

-Y ahora que tienes para mi Karol… otro beso!!_ se dirigió a ella con sarcasmo_ … o ya llegaron

a más… ahora en verdad ya te pertenece?.

-¡No, no es otro beso, ni es algo más… es el mismo!.

Saúl se molesto más con esa respuesta y se metió al salón, Karol lo siguió.

-Sólo te pido que la veas_ le entrego la cinta y dijo_ me duele pero… ¡ella en verdad te ama!.

Saúl vio la cinta, su dolor empezó a disminuir, pero su angustia no, sabia que se precipito en la reacción que tuvo con Mariana, y se sintió un poco culpable.

Karol llego a “el vuelo” sabía que Mariana estaba ahí. La miro de espaldas, adoraba el color de su cabello, recordaba las veces que Mariana tenia que sacarla de apuros, pero esta vez ella no respondería.

-Puedo hablar contigo?_ se acerco Karol.

-No me digas, quieres otro beso para mostrárselo a todos!!!

A pesar de sus palabras Mariana no podía disimular su dolor, y la tristeza que reflejaban sus ojos verdes.

-No, no necesito mostrárselo a todos… todos saben lo que siento por ti!_ agacho la cabeza _ tu

eras la única que no se daba cuenta!.

-¡¡¡Como querías que me diera cuenta de algo que prometiste no pasaría… traicionaste mi

confianza… y nuestra amistad!!!.

Las dos gritaban sus palabras y herían sus sentimientos.

-¡¡¡Lo que hice no fue por ese sentimiento, no fue por amistad… fue por amor!!!.

Al escuchar esto Mariana se tranquilizo, no podía juzgar ni molestarse con ese sentimiento por que ella lo entendía, pero no de la forma que Karol lo hacia. Dejo de mirar a Karol, recargo sus brazos en la barda y miraba el viejo reloj.

-Recuerdas el día que nos conocimos?_ dijo Mariana sin mirarla.

-Si_ respondió tristemente.

-A pesar de estar rodeada de tanta gente, me sentía sola_ Mariana volvió su mirada a Karol

que seguía con la cabeza agachada_ … sentía que a mi corazón le hacia falta algo… y ese

día…llegaste tú y todo cambio…me sentía bien… esa soledad y ese vacío desaparecieron de

mi vida.

Karol la miro un poco extrañada.

-¡Claro, la manera en que me diste la bienvenida a tu vida fue taaaannn conmovedora!!_ las

dos se veían y empezaron a reír.

-Creo que todo el tiempo que llevamos de conocernos, nunca peleamos como aquella vez_ dijo

Mariana mientras secaba sus lagrimas y reía un poco.

-¡No!_ aclaro Karol_ nunca me insultaste como aquella vez…¡fue muy gracioso!

-Gracioso?!… te pareció gracioso lo que me hiciste.

-¡No exageres!, el café no estaba tan caliente_ le decía_ y no me refiero a eso.

-¡Ah no!, y entonces que fue lo gracioso para ti?.

Karol dudo en decirle, pero esa mirada tierna y llorosa le hizo recordar como la veía antes.

-…Que a pesar de que eres tan amable, tierna, educada y parecías una niña tonta_ sin dejar de

reírse le dijo_ … al momento de insultar, eres peor que un camionero!!!.

-¡Gracias!_ le dijo, dándole un leve golpe en el brazo_ ¡así que una niña tonta!.

-¡Ah!, Creí que el golpe había sido por comparar tu bello lenguaje con la de un camionero.

Karol no dejaba de sobar su brazo, sentía que su corazón y su nerviosismo se relajaban. Las dos se sentían más tranquilas.

-Por que nunca me dijiste que me creías una niña tonta?_ la miro fijamente a los ojos

esperando una respuesta_ ¡y mi lenguaje no es el de un camionero!_ replico riéndose.

Karol se perdió como siempre en esa sonrisa tierna que siempre acostumbraba recibir de Mariana. Sabia que no podía quedarse así y contesto.

-Aun crees que no?, apuesto a que los de la cafetería y la mayoría que escucharon

tus bellas palabras, opinan lo mismo que yo.

-Bueno a veces puedo enojarme un poco, y decir malas palabras… Pero… por que creías que

era una niña tonta?_ le dijo sin apartar su mirada de ella.

-Bueno…_ decía mientras movía las manos tratando de explicarlo con gestos_ porque eras

amable, dulce, responsable… y le agradabas a todo el mundo.

-Ah, y eso te molestaba.

-¡Solo un poquito!_ Karol tomo aire y le dijo_…Pero desde ese día, a pesar de todas las malas

palabras que me dijiste, … tus pequeños ojos verdes entraron a mi corazón y quise que fueras

mi mejor amiga.

-Desde ese día?

-¡No desde ese día, pero fue el primer escalón que subimos… y desde ahí creí que ya nada podría

separarnos!.

Karol no pudo evitar llorar, Mariana quería abrazar y consolar a su amiga, pero parte de ella no la dejaba aun estaba molesta por lo que le había hecho. Mariana se dio cuenta de que Karol no era tan fuerte como aparentaba, nunca imagino que la persona que se derrumbaba ante sus ojos fuera la misma que siempre ocultaba sus emociones y sentimientos, pero esta vez Mariana tenia que ser la que se comportara indiferente a esas emociones y… a esos sentimientos.

-Desde cuando empezaste a sentir esto por mi?_ pregunto fríamente.

-Cuando te dije lo de mí…_ intento respirar y trato de tranquilizarse_ estaba segura de mis

sentimientos por ti… solo te quería como amiga.

Mariana la veía con cierta desconfianza, no estaba muy segura de lo que estaba escuchando.

-Después, llegó Saúl a tu vida y sólo hablabas de él todo el tiempo, empecé a sentir celos, mis

sentimientos empezaban a confundirse_ continuo diciendo_ intente apagarlos, pero cada vez

eran más fuertes y me di cuenta que te quería mas que a una amiga… me estaba enamorando

de ti.

-No sólo intentaste apagarlos_ comento Mariana_… intentaste alejarte de mí ¿verdad?.

-Si_ dijo Karol apenada_ pero siempre terminaba buscándote, interrumpiendo cada vez que podía

cuando estabas con él… no soportaba que te abrazara, que te besara… no lo soportaba.

-Y por eso hiciste lo que hiciste?.

Karol no contesto a lo que sabían de antemano que era verdad. Ninguna de las dos habló por largo tiempo, sólo veían el ir y venir de las personas desde arriba, el aire soplaba muy fríamente, algunas hojas rozaban sus cuerpos, tenían frió, pero sabían que necesitaban arreglar todo.

-Mariana…_ susurro Karol_ alguna vez te pedí perdón por lo del café?.

-No… creo que no.

-Me perdonas?… por lo del café._ karol temblaba al decir cada palabra

-…por lo del café?…_ pensó_ esta bien, te perdono.

Mariana miró las manos de Karol, no sabia si le temblaban de frió o de miedo. Karol miro esos ojos verdes y le dijo en tono suplicante.

-No te alejes de mí!!… Te necesito a mi lado!!… No quiero terminar con nuestra amistad!!… por

favor… perdóname… te prometo que no me acercare a ti cuando estés con Saúl… pero no me

dejes!!!.

Mariana tardo en contestar se sentía conmovida por esas palabras, se acerco a ella y seco sus lagrimas.

-¡No acercarte a mi?!… Eso no lo soportaría._ no le dijo más y la abrazo.

Karol necesitaba a su mejor amiga, o al menos el amor que podía recibir sólo de esa manera.

-Con respecto a Saúl_ le dijo apartándose de ella_ te esta esperando en audiovisuales.

Mariana no pudo disimular su felicidad, le dio un beso en la mejilla y se fue. Karol cayo sobre su rodilla en un llanto desesperado que se confundía en el soplar del aire y las hojas moviéndose de los árboles. Definitivamente sabia que nunca podía esperar más de Mariana. Y aquel lugar fue nuevamente testigo de un corazón roto y un amor que por ahora no podrá ser.

Cap. VII El amor es doloroso

Ya era muy tarde, a Mariana no le extrañaba que Karol no llegara, lo que le preocupaba es que ya había faltado dos días al colegio y no le contestaba las llamadas.

-Karol donde estas?_ murmuraba para si.

No podía disimular su angustia, golpeaba varias veces la mesa con el lápiz que tenia en sus manos, sus compañeros se daban cuenta y hablaban entre ellos.

-¡No te preocupes!_ alguien interrumpió sus pensamiento_ ella esta afuera.

Mariana salto de su lugar dejando caer el lápiz al suelo y salió a buscar a Karol. Sus ojos verdes entristecieron al ver el estado en que estaba su amiga, la sostuvo entre sus brazos y se dio cuenta que su mirara azul no era la misma. Tenia el uniforme todo desalineado más de lo que Karol acostumbraba.

-Karol por que?_ tomo sus rostro para que pudiera responderle_… a ti no te guata tomar.

-¿Qué hay de malo en tomar un poquito de vez en cuando?_ le dijo sonriendo.

-¡No entiendo por…

-Mariana nunca vas a entender_ Karol se alejo tambaleándose, apenas podía estar de pie_… es

algo que duele y siempre va a doler… eso es lo que tienes que entender.

-¡Pero ya hablamos de esto!.

-¡Lo sé!, Sólo déjame en paz por ahora.

Rozó con sus dedos la cara de Mariana y se alejo. Mariana no intento seguirla sólo esperaba que no tuviera problemas en el colegio por el estado en que estaba.

Después de un rato Mariana decidió buscarla, la encontró en la azotea tumbada en el suelo, se había quedado dormida. Se acerco a ella con cuidado para no despertarla, con mucho trabajo pudo sentarla en el piso. Miraba a su amiga nunca imagino verla en ese estado, por que Karol es de un carácter fuerte y nunca se dejaba engañar por cualquier vicio, además sentía la obligación de cuidar a Mariana, que aparte de la poesía, la bebida era su segunda debilidad.

-Ahora cambiamos los papeles?!!_ le decía mientras se arrodillaba frente a su amiga que aun

dormía_… eras tú la que cuidaba de mí cuando tomaba… tal vez sea muy tarde, pero es verdad

lo que te dije, cuando llegaste tu, ya nunca estuve sola… te quiero Karol… y me gustaría…

en verdad me gustaría, corresponder tus sentimientos.

Mariana acomodo el cabello de Karol detrás de su oreja como ella acostumbraba hacerlo, se inclino para besar su frente, sintió como la mano de Karol tomo su cara, pudo sentir que su mano estaba fría y temblaba, Mariana agacho la cabeza y miro los ojos azules de karol con una gran ternura, que el mas duro corazón pudo haberse ablandado con ella, y por supuesto que karol no lo soporto y volvió a besarla, Mariana pudo sentir que sus labios también temblaban y estaban fríos.

-¡Te amo!_ le dijo susurrando, y volvió a quedarse dormida.

Mariana sonrió, se sentó a un lado de Karol estaba un poco desconcertada, no entendía por que no estaba molesta por lo que Karol acababa de hacer, volvió acomodar el cabello de su amiga, se acerco a su oído y le dijo dulcemente:

-¡Yo también te amo!.

Cap. VIII. Cambio de sentimientos.

Las cosas no volvieron hacer las mismas aunque todos querían aparentar lo contrario. Karol ya no buscaba a Mariana con frecuencia y ella lo sentía, las dos sabían que las cosas tenían que arreglarse por si solas.

Saúl y Mariana volvieron, su relación era la misma, ya no tocaban el tema para nada, no hablan de Karol, sólo eran ellos dos y nada mas importaba. Pero ahora los sentimientos de Mariana empezaban a cambiar y ella no se daba cuenta o no quería darse cuenta, sólo se necesitaba una chispa para que ese nuevo sentimiento ardiera en su interior… y llego.

Mariana se divertía jugando con Saúl en una de las jardineras del colegio, Saúl era un experto para hacer reír a Mariana con cualquier tontería, tocaba sus costillas para hacerla reír mas, tuvo que abrazarlo para que dejara de hacerlo, su felicidad desapareció en ese abrazo, lo que vieron sus ojos verdes no le agrado para nada y Saúl se dio cuenta de su silencio.

-Te pasa algo?.

-No… no es nada_ y recargo su cabeza en el pecho de Saúl, estaba confundida por lo que había

visto.

Saúl la abrazo y giro sus cuerpos, el quedo en el lugar de Mariana, miro hacia el frente, y en uno de los árboles no muy lejos de ellos vio a Karol en un plan serio con una mujer, se dio cuenta que esa fue la razón por la cual el animo de Mariana había cambiado.

-Estas bien?_ le dijo mientras bajaba la mirada para verla a los ojos.

-Si, estoy bien… sólo empezó a dolerme la cabeza.

-Segura que es la cabeza_ pregunto_ … y no el corazón?

-Que?!!_ le sonrió amargamente.

-No, nada… tomamos un café?

-Si… será mejor.

Saúl, con intención, la llevaba por donde Karol estaba, para ver la reacción de Mariana.

-¡No!_ dijo Mariana apretando la mano de Saúl_ …mejor caminemos.

Lo tomo del brazo y se fueron en dirección opuesta. Caminaban por el colegio, Mariana aún estaba confundida por lo que había visto, la imagen venia a su mente y se angustiaba, no entendía lo que estaba experimentando dentro de ella. Pasaba su mano sobre sus ojos como si quisiera borrar esa imagen.

-Entonces que, si vamos?

Estaba perdida en sus pensamientos y no escuchaba a Saúl.

-¡Mariana, te estoy hablando!_ le dijo un poco molesto.

-Lo siento no te estaba escuchando.

-Si me doy cuenta… que es lo que te pasa?… llevo todo el día contigo y tu no lo estas… ni

siquiera se donde estas ahora.

-Esta bien, no te enojes_ trato de tranquilizarlo pero ya era tarde, ya estaba muy molesto.

-¡Como no quieres que me enoje si tu no…

-¡Mariaaaanaaaaa!!_ grito Karol interrumpiendo a Saúl.

Karol llego corriendo hasta donde estaban.

-Te busque por todas partes_ le decía mientras movía sus manos, parecía estar muy feliz_ ven

quiero presentarte a alguien.

La tomo de la mano, la llevaba casi arrastras, Mariana ya se imaginaba a quien le iba a presentar, y no quería, no estaba preparada para eso.

Llegaron los tres un poco agitados. Las esperaba una chica de mediana estatura de rizos castaños y unos ojos claros, por su forma física era un poco parecida a Mariana, pero se veía que era una chica de carácter fuerte.

-Mariana, Saúl_ Karol tomaba aire mientras hablaba_ ella es Diana… mi pareja.

-Tu… pareja?_ decía Mariana fríamente.

-Si…_ Karol miraba a Mariana, estaba confundida con su reacción.

-Es un placer conocer a la mejor amiga de Karol, me habla mucho de ti_ decía Diana y extendía

su mano a Mariana la cual tardo mucho en contestar.

-Para mí también_ le decía tomando su mano con fuerza.

-Y tu debes ser Saúl ¿verdad?

-Sí, mucho gusto.

Karol se dio cuenta que Mariana estaba incomoda con la situación, no entendía porque se comportaba de esa manera, era como si estuviera celosa de Diana por que no dejaba de verla, con cierto resentimiento.

-Que les parece si para conocernos mejor… mmm conocerla mejor, nos vamos al bar de

siempre_ decía Karol para animar el momento.

-¡Claro!, ahí es donde pensábamos ir esta tarde_ exclamo Saúl

-Pensábamos, ir?_ pregunto Mariana enojada

-Si, te lo dije cuando estabas perdida en la luna hace un momento.

Ante este comentario, Karol y Diana empezaron a reír, pero a Mariana no le causo gracia y tuvieron que callarse.

-Esta bien_ decía Mariana sin muchas ganas_… nos vamos?

-¡No!, Mejor nos vemos haya_ dijo karol y tomo el brazo de Diana.

-¡Como quieras!_ dijo un poco molesta, no le agrado la escena que vio.

Cap. VIX. Esos son celos

El ambiente era agradable, la música un poco tranquila, disfrutaban de ir a esos lugares donde se podía platicar con tranquilidad sin tanta música y barullo. Mariana jugaba con sus manos sobre la mesa, Saúl sólo la veía sabía que no esta feliz.

-No te agrado Diana, ¿verdad?_ dijo Saúl mientras esperaban en el bar

-No sé, no la conozco_ contesto fríamente y sin importancia.

-¿Entonces porque reaccionas así?

-¡¿Así como?!_ dijo molesta.

-¡Pues así!, Enojada, como si te molestara que anduviera con Karol.

-Karol es mi amiga y no, no me molesta.

-¡Bien!_dijo Saúl sonriendo.

-¡Pues bien!_ contesto Mariana sonriendo sabia que había confundido a Saúl con su

comportamiento_ parece que es agradable, y si a Karol le gusta… para mi esta bien.

-¡¡¡Creí que estabas celosa!!!_ dijo Saúl con alivio.

-Celosa?!_ Mariana grito_ Claro que no!!!!!

-Discutiendo otra vez?_ decía karol que llegaba con Diana de la mano.

Mariana miro fijamente las manos que se entrelazaban, no sabia lo que estaba pasando, sólo empezó a sentir miedo, pero pudo reaccionar.

-Y tu como siempre tan tarde_ dijo tratando de tranquilizarse.

-Sólo un poquito… estaba ocupada_ y dirigió una mirada picara a Diana.

-Así… pues no queremos saber con que_ contesto Saúl

-No seas indiscreto!_ dijo Mariana dándole un leve golpe en el estomago.

-¡Auch!… Que?… Sólo no quiero saber que estaban haciendo.

-¡Pues ni siquiera lo pienses!_ le dijo preparándose para darle otro buen golpe.

-Esta bien Mariana déjalo, a mi no me molesta y a Diana menos.

Mariana observaba cada movimiento de Karol, las atenciones que le ofrecía a Diana, las seguía con la mirada muy atenta como esperando alguna falla por parte de Diana, no estaba acostumbrada a ver a karol con otra persona que no fuera ella. Tenia mil preguntas que hacerle y tenia que aceptar que estuviera con su mejor amiga. Karol se dio cuenta que Mariana no dejaba de ver a Diana, esos ojos verdes mostraban preocupación y eso le agrado.

Karol le hablaba muy de cerca a Diana, le sonreía y miraba a Mariana, como si quisiera provocar algo en ella.

-Y desde cuando se conocen?_ Mariana miro a karol_ por que Karol nunca me hablo de ti.

-No tiene mucho_ dijo pensando_ que será… unas… dos o tres semanas.

-Semanas?!!

-Si, hay algo de malo?_ dijo karol secamente.

-No crees que es demasiado pronto.

-Por que?, ella siente lo mismo que yo._ le dijo como reclamando que ella no correspondiera

sus sentimientos.

-No hay nada de malo, y se ven tan lindas juntas_ dijo Saúl abrazando a Mariana.

-¡Gracias!_ contesto karol sin creer tanto sus palabras

Mariana estaba molesta y confundida, apartándose de los brazos de Saúl continuo con el interrogatorio.

-Nunca te había visto por el Colegio… ¿dónde vives?

-¡¡Oye!!, Estas peor que mi madre_ contesto karol.

-Bueno, no soy tu madre, pero si tu mejor amiga_ le dijo sonriendo tiernamente_ y tengo que

ver que estés en buenas manos.

-Si, pero no tienes porque tratarla así_ y le devolvió la sonrisa.

-Déjala Karol esa preocupación sólo demuestra que te quiere.

El comentario de Diana hizo que esas sonrisas dulces desaparecieran, ahora su mirada mostraba un poco de tristeza que no disimulaban. Las dos recordaban lo que había pasado con el beso, y que casi perdían su amistad.

-Dije algo malo?_ repuso Diana al darse cuenta que pasaba algo entre ellas.

-No, nada… todo esta bien_ dijo Mariana y volvió a sonreír.

-Bueno… puedes seguir con el interrogatorio_ le decía mientras se ponía atenta para escuchar

la otra pregunta.

-No, no es necesario… pasaste el examen.

-¡Ah! Que alivio.

-Sólo hazla feliz_ y miro a Karol con una sonrisa tierna_… por que lo merece, lo merece todo.

-¡No!… No tengo lo que en verdad quiero_ dijo mirando a Mariana.

-Y que es lo que quieres?_ pregunto Diana sospechando un poco.

-Que quiero… quiero…_ decía sin dejar de mirar los ojos verdes que tanto le gustaban_ ¡Qué

alguien nos atienda, no han traído nada a esta mesa_ dijo feliz y buscando a un mesero por

todas partes.

Todo pasaba tranquilamente entre risas y bromas, los cuatro se llevaban como si se conocieran de siempre, sin importar que todos jugaban con los sentimientos de cada uno. Sin saber que en esa mesa empezaba a nacer un nuevo amor.

-Bueno…¡Hay que brindar!_ dijo Karol con una gran sonrisa y llevándose una cerveza a la boca.

-Que te pasa?_ reacciono Mariana molesta y sujetando la mano de Karol_ ¡tu no vas a tomar!.

-Porque no?, Estamos celebrando.

-¡Sí!, Pero no dejare que tomes_ tomo la cerveza y la puso sobre la mesa.

-Sólo va hacer una_ dijo Diana_ ¡No te preocupes tanto!

-Soy su amiga y tengo que cuidarla_ le dijo a Diana con desafió.

-¡Claro!… tu la cuidas cuando estas sobria… para que ella cuide de ti cuando estés ebria?_

respondió Diana molesta.

Mariana miro a Karol, no podía entender como a pesar de conocerse poco tiempo ella ya sabia las mayores cosas de sus vidas. Karol la miro avergonzada y arrepentida por lo que Diana le dijo.

-¡Yo no la obligaba!_ volvió a mirar a Diana.

-¡Pues no veo que ella te este obligando!

Mariana no reacciono estaba enojada miraba a karol y a Diana, pasaba su mirada de la una a la otra, sabia que no podía quedarse callada.

-¡Tengo que cuidarla!_ reacciono bruscamente.

-Eso puedo hacerlo yo… no crees_ le dijo con una sonrisa maliciosa.

-¡Soy su amiga!

-Si, pero yo soy su…

-¡Lo sé, no tienes que decírmelo!_ dijo Mariana recargándose en el respaldo de la silla.

Saúl y Karol observaban la discusión, sin decir palabra alguna, no sabían que hacer. Mariana se sentía lastimada, no entendía su propio comportamiento, ¡celos! Las palabras de Saúl se repetían en su cabeza, pero no las tomaba en cuenta. Karol miro a Mariana y sin mucha importancia de lo que ella fuera a decir, se llevo la cerveza a la boca.

-¡Bien!, si quieres arruinar tu vida hazlo…_ dijo mientras se levantaba, sus ojos mostraban una

profunda tristeza_ ¡Ya no me importa!

Mariana salió sin esperar a Saúl que iba detrás de ella. Karol miraba a todos lados quería llorar y Diana la consolaba, sabía que parte de esa tristeza que reflejaba la mirada de karol era su culpa.

Cap. X. El destino del amor

Mariana estaba inquieta, caminaba de un lado para otro, Saúl sólo la observaba.

-Debes calmarte, ella estará bien_ le dijo sujetándola del brazo.

-No debí dejarla sola.

-No estaba sola, la dejamos con Diana.

-¡Pues da lo mismo!_ y se soltó del brazo de Saúl con fuerza.

Seguían esperando a fuera de la habitación donde karol y el doctor se encontraban, su situación era grave.

-Doctor como esta?… se pondrá bien?_ le decía al doctor que salía de la habitación.

Su silencio dijo mas que mil palabras, Mariana lo entendió y entro corriendo a la habitación, ni siquiera le dio tiempo al doctor de detenerla.

Mariana quedo perpleja al ver a su amiga hundida en esa cama con aparatos en todo el cuerpo, nunca imagino que seria tan grave, tenia raspones y fracturas, pero eso era lo de menos.

-No me dejes sola_ tomo su mano_… no seré quien soy si te vas.

Afuera el doctor y Saúl conversaban sobre la situación de karol.

-Su situación es grave, el estado en el que venia complico más las cosas… si no despierta del

coma, no pasara de esta noche.

-Si, lo entiendo_ dijo Saúl preocupado.

-Es familiar?_ pregunto el doctor señalando la puerta.

-No, sólo son amigas_ y miro la puerta_ creo que soy la razón por la que aún siguen siendo

amigas.

-¡Deberían llamar a sus padres!.

-Ella vive sola, su madre vive en Londres desde hace tiempo.

-¡Entiendo!_ dijo el doctor.

Mariana no paraba de llorar, sabia que si Karol se iba, se sentiría culpable por haberla dejado.

-Karol debes aguantar…¡Hazlo por mi!_ y apretó más su mano_ no te rindas… por favor… no

me dejes_ acaricio sus ojos con sus dedos_… dime como puedo entender la mirada de tus ojos

cerrados… ¡Te amo!.

Ya antes le había dicho que la amaba, pero esas palabras no eran escuchadas por karol. Hasta ahora Mariana no había comprendido que ese amor era de la misma calidad que el suyo.

Mariana la miraba fijamente le causaba miedo verla tan débil e inofensiva, pero en parte una gran ternura, sentía la necesidad de protegerla, se inclino para besar su frente mientras secaba sus lagrimas, pero el beso no llego a su destino, le dio un dulce beso en los labios, y sintió lo que no había sentido antes, una calidez que recorrió su cuerpo, se dio cuenta que karol abría los ojos y se separo de ella.

-¡Como la bella durmiente!_ dijo Mariana y acaricio dulcemente su cara.

-Si tienes razón… como la bella durmiente_ dijo la enfermera que esta detrás de Mariana.

-Esta bien?_ pregunto avergonzada.

-Como no va a estarlo_ miro a Mariana de una forma que hizo que se sonrojara_… la

la despertaste del coma.

-Coma?!

-Si, hace un momento estaba en coma… me permites revisarla?_ le dijo para que se marchara.

-¡Por favor no se lo diga!_ dijo antes de salir.

El doctor aún hablaba con Saúl.

-¡¡¡Despertó!!!_ dijo Mariana

-¡No es posible!_ reacciono el doctor incrédulo y se metió a la habitación.

Mariana y Saúl lo siguieron, la enfermera aún la estaba revisando Karol se veía un poco confundida y cansada no podía hablar ni moverse.

-Como paso esto?_ le pregunto a la enfermera.

-¡No lo sé doctor!_ y miro a Mariana asegurándole que guardaría su secreto

-¿Va a estar bien doctor?_ pregunto Mariana.

-Si, lo estará, si la dejamos descansar_ y los dirigió a la puerta.

-Salgamos, después vendrás a visitarla_ dijo Saúl y la saco de la habitación.

-Por lo que veo Diana corrió con más suerte.

-Por qué?_ pregunto molesta.

-El doctor dice que sólo tiene leves fracturas y raspones.

-Así… pues me encargare de que no sean leves.

-Mariana que estas diciendo?… ¡No crees que estas exagerando con tu comportamiento!

-¡Exagerando!… No viste como esta Karol por su culpa.

-No me refiero a eso_ dijo Saúl alejándose de Mariana.

Mariana dudo en seguirlo, tenia que aclarar sus pensamientos, en realidad estaba enojada con Diana por el accidente, o por que sentía algo más, una deuda más grande…acaso cobrar el amor que le había robado.

Pasaron algunas semanas karol había mejorado.

-¡Hola!, como estas.

Entro Mariana y encontró a karol sentada en la cama, aun sus gestos eran de dolor por el accidente.

-Mucho mejor, gracias.

-¿Ya puedes hacer eso?_ dijo preocupada.

-No sé, puedo intentarlo_ y miro a Mariana picaramente.

-¡No estés jugando!.

Mariana estaba sonrojada por lo que Karol le había dicho y por esa mirada que le gusto.

-Esta bien… hacer que entonces?.

-Pues… sentarte.

-No sé cuanto tiempo llevo acostada… además ya no siento la espalda.

-¡Ah, bueno!_ le dijo resignada.

Karol se dio cuenta que llevaba algo en las manos, la miro extrañada no podía creer lo que era.

-Y esas flores?_ pregunto

-Son para ti.

-Flores?!!!

-No te gustan ¿verdad?.

-Sabes que no._ le dijo al mismo tiempo que lo negaba con la cabeza.

-Bueno que lastima_ dijo tirando las flores al otro lado de la cama.

Se sentó a su lado, quería sentirla cerca, pero su cuerpo se estremeció con el simple contacto de su piel y aun así no quiso alejarse.

-¡Eso no era necesario!

-Por que?, si no te gustan.

-Si, pero pueden darle alegría a este cuarto_ le dijo y suspiro_ … y a mi vida.

-Si es para eso… aquí estoy_ y le sonrió dulcemente.

-No gracias, prefiero las flores.

-Esta bien_ le contesto un poco triste.

-¡Cálmate! Sólo estaba bromeando_ dijo_… como siempre tan sensible.

-¿Interrumpo algo?_ entro la enfermera, Mariana no pudo evitar sonrojarse y rápidamente se

alejo de Karol.

-No, no, no… estábamos… nada_ dijo Mariana tartamudeando.

-Sólo vine haber, si estabas bien_ se dirigió a Karol

-Si estoy bien.

Karol miraba a Mariana extrañada por que no despegaba la mirada del suelo, estaba inquieta, y el rubor de sus mejillas aumentaba.

-Si… creo que estas muy bien… te veré mas tarde entonces_ la enfermera miro a Mariana,

sonrió divertida y salió.

-Te pasa algo?.

Llego con mucha dificultad hasta donde estaba Mariana para escuchar su respuesta.

-No, no es nada.

-Entonces porque cuando entra la enfermera te pones inquieta… ni siquiera puedes verla_ karol

la miro asustada_ paso algo?.

-Nada… sólo no me gustan estos lugares_ dijo

Nunca se había detenido a mirar el cuarto y sintió el vació que tiene cualquier hospital, ese olor a medicina por todas parte y el frío que no lo había sentido antes o eso nunca le había importado.

-Pues para no gustarte vienes muy seguido… en verdad es sólo eso?

-Si, es verdad.

Karol esperaba otra respuesta, una respuesta que hiciera ver que Mariana empezaba a quererla de otra manera.

Un silencio se escucho por la habitación, a veces el silencio entre ellas decía mas que cualquier palabra, pero ahora ese silencio Mariana no podía interpretarlo, si lo que pasaba por su mente era sólo amor. Karol decidió regresar a la cama aun estando parada por corto tiempo le causaba fatiga. El cuerpo de Mariana temblaba y su corazón se aceleraba y apretaba con fuerza un trozo de papel que guardaba en la bolsa de su abrigo, miraba a Karol y lo apretaba con más fuerza.

-Mariana, puedo hacerte una pregunta?

-Ya lo hiciste_ le dijo sonriendo.

-¡Es en serio!

-Esta bien… dime.

-Como esta Diana?_ sus ojos se humedecieron_ es que no la he visto.

-No lo sé,_ dijo sin mucha importancia_ y si aparece por aquí son capaz de golpearla.

-Tu?.

-Si, yo… por haberte hecho esto.

-Mariana ella no tuvo la culpa… las dos bebimos demasiado y…

Mariana sólo veía el mover de los labios de karol tratando de explicarle lo que paso esa noche, pero no le importaba eso, sólo temía la preocupación y el interés que karol reflejaba hacia Diana y eso le molestaba.

-Porque hasta ahora me preguntas por ella?.

-No sé… tenia miedo.

-Miedo?!… de qué?

-De que me dijeras que esta… esta…

-Muerta?.

-Si, eso

-No, no lo esta, pero cuando la vea lo estará.

-Mariana_ dijo en tono de reproche.

-Si, si, ella no tuvo la culpa… tanto te importa?

-Si, ella es mi…

-Tal vez no te quiera tanto_ dijo Mariana interrumpiendo sus palabras.

-Si tal vez… me dejas sola.

Mariana se dio cuenta de la tristeza que inundaban los ojos azules de su amiga.

-Estas segura…

-Si, estaré bien.

-No quieres estar conmigo?

-No por ahora.

Se dirigió a la puerta, voltio la mirada a su amiga, vio como llevaba sus manos a su rostro y empezaba a llorar, Mariana saco el papel de su abrigo, lo miro y estuvo apunto de hacerlo pedazos, pero volvió a ver a karol, lo apretó con fuerza, lo guardo y salió de la habitación.

Cap. XI. Evitando.

Semanas después las cosas volvían hacer como antes, la única diferencia era que Mariana le ponía más atención a Karol desde que salió del hospital, sentía la necesidad de estar con ella, de sentirla para ella.

La sala del auditorio estaba llena a lo mucho cabían como 50 personas incluyendo a los maestros. Mariana por ser una de las mejores poetas del colegio, había sido invitada para abrir la presentación de los nuevos alumnos que gustaban de la poesía. Mariana hace varios años dejo de escribir por un problema en los ojos, para ella era una oportunidad de volver hacer lo que más le gustaba.

Mariana dirigió a karol a uno de los lugares vacíos que había al frente, después llego Saúl y se sentó a su lado, Karol lo miraba avergonzada, pero Saúl actuaba diferente, era amable con ella, y se sintió incomoda por su comportamiento tan gentil, ella pensaba que Saúl tenia que odiarla por lo que le había hecho.

Karol miraba a Mariana en el pequeño escenario, karol siempre la veía tan elegante y hermosa con el uniforme azul. Mariana hablaba con los maestros que preparaban todo, acomodaron los micrófonos y despejaron el escenario, hasta que Mariana se encontró sola frente al micrófono. Miro a karol y sonrió dulcemente, saco sus lentes, se los puso y volvió a ver a karol, sabia que a ella le causaba risa verla con lentes y esta vez no fue la excepción karol estaba sonriendo, pero no con burla sino con ternura.

Mariana saco de su bolsa un papel arrugado, lo deslizo hasta hacerlo visible, el silencio se escucho y la dulce voz de Mariana empezó a resonar.

Evitando

Evitando tus ojos

Para que no atormentes mi alma,

Con una mirada azul que pueda robarla.

Evitando tu voz

Que pronuncian palabras tan profundas,

Que puedan perturbar mi alma.

Evitando un abrazo

Del cual no pueda escapar

Y quedar atrapada por la eternidad.

Evitando tus manos

Que sin saberlo me han hecho temblar

Y estremecer en cada contacto.

Evitando tu sonrisa clara

Que parte mi corazón

En cada resonancia.

Evitando tus silencios

Que puedan desnudar mi alma

Y encontrar la verdad de los sueños y esperanzas…

Cada palabra que decía ponía a murmurar a todos, karol sentía las miradas sobre ella, su cuerpo empezaba a temblar no despegaba la vista de Mariana, pensaba que el poema podía ser para ella, pero no estaba segura, por que Saúl que estaba a su lado y podía ser para él.

Evitando el sentir de tus labios

Como aquella primera y única vez que me besaron,

Y sentir nuevamente el fuego que despertaron…

Esas palabras la hicieron estremecer, porque en verdad estaba hablando de ella, y esa mirada de Mariana al decirlas, sus ojos la veían a ella y no a Saúl.

Evitando el dolor de morir

Al creer perderte, evitando tan sólo…

La verdad del amor y el alma.

Termino con una pequeña sonrisa, todos aplaudieron un poco tarde, estaban desconcertados y confundidos por ese poema.

Mariana bajo del escenario, Saúl se dirigió hacia ella y la abrazo, la esperanza de karol se desvaneció tan rápido como llego la ilusión en ese abrazo.

-¡Bien hecho!_ dijo Saúl.

-¡Gracias!.

Mariana llego al lugar donde estaba karol, aun las miradas se sentían sobre ellas, y las palabras se dejaban escuchar. Karol aun no podía moverse muy bien por lo del accidente.

-Te gusto_ le dijo.

-Si, es muy bonito_ le contesto triste.

Mariana no comprendió, pensó que karol había entendido el mensaje, pero tal vez ya era demasiado tarde y karol ya no sentía nada por ella. Lo demás sólo fue silencio, escuchaban las poesías de los demás alumnos. Mariana miraba karol que estaba muy atenta escuchando a los demás, sólo pensaba que ya era demasiado tarde para que lo de ellas funcionara, Karol sintió la mirada y voltio rápidamente, Mariana sólo reacciono con una sonrisa al ser atrapada de esa manera.

Salieron las dos del auditorio, Mariana ayudaba a karol a caminar, pero ella se soltó de su brazo con fuerza y un poco molesta.

-¡Mariana ya no tienes que hacer esto, ya estoy mejor!.

Los ojos verdes se encontraron con los azules, todavía un poco cansados y la cara con algunos raspones.

-No discutas conmigo, voy a cuidarte, además… quiero estar contigo_ dijo apenada.

-¡En serio!… claro eres mi amiga y tienes que cuidarme_ le dijo tratando de borrar sus propias

ilusiones.

-Si soy tu amiga_ contesto resignada_… pero hay algo que…

karol no escucho el final de esa frase, cuando se dio cuenta que el color verde de los ojos de Mariana cambiaron, se veían inyectados de ira.

-Que pasa?

Las palabras de karol se esfumaron en su boca, Mariana se dirigía a pasos rápidos a una silueta que estaba detrás de karol, no a una gran distancia. Karol tuvo que hacer mucho esfuerzo para llegar al lugar donde Mariana se encaraba con una persona de su misma estatura, karol se dio cuenta que esa pequeña silueta era la de Diana.

-como te atreves a estar aquí?_ pregunto Mariana con rabia.

-No me gusta escapar de mis problemas.

-En verdad…

Mariana estaba tan enfurecida que no media cada palabra que le estaba diciendo a Diana, con un lenguaje nada amable. Karol se reía con todo lo que Mariana decía, hacía mucho tiempo que no la escuchaba expresarse así. Todos veían asombrados la discusión que tenían, no pensaban que en una persona como ella existiera un lenguaje así.

-Es lo que me encanta de ella_ le dijo karol divertida al tipo que estaba a su lado_… peor que

un camionero.

Pero la diversión de karol y las malas palabras de Mariana fueron cortadas por Diana.

-¡¡¡Al menos no niego mis sentimientos!!!_ grito Diana.

-¡¡¡Estas loca!!!

-¡¡¡No tanto como tu lo estas por ella!!!_ dijo señalando a Karol.

Mariana miro a su amiga sus ojos mostraban angustia y desesperación.

-¿Por que no tienes el valor de decírselo?…¡Anda, dile que la amas!

-No tengo nada que decirle_ agacho la cabeza_… por que yo no la amo.

Mariana salió corriendo del lugar con unas lagrimas entre sus ojos.

Cap. XII. Un sueño renace

Mariana estaba en “el vuelo”, ese lugar le traía un poco de paz, y buscaba el valor para decir sus sentimientos, necesitaba un poco de fuerza para que su amor terminara bien. Karol observaba desde lejos a Mariana, sabia que sus sentimientos por ella no se habían ido, la amaba como la primera vez desde que la dejo de considerarla su amiga, tenia que resignarse a que ella no la quisiera de la misma manera.

-¡Hola!_ Karol se acerco_ sabes… empiezo a odiar este lugar.

-Por que?… si tiene una vista hermosa_ le dijo mirando la capilla y el bosque de árboles

colosales que rodeaban el colegio.

-Si_ dijo mirando a Mariana_ muy hermosa.

-Que es lo que no te gusta?

-Por ahora… el trabajo que me costo subir hasta aquí… aun me duelen las costillas y

las piernas.

-Lo siento, no debí dejarte abajo_ le dijo trayéndola con cuidado a la barda.

-Oh, no te preocupes… tenias que salir corriendo_ dijo riendo.

-Perdón por todo lo que le dije a Diana.

-Que importa, sé que no lo merece… pero ya lo dijiste.

-Todavía la quieres?_ pregunto Mariana inconscientemente

-Eso te importaría?.

-No lo sé.

Dejaron de mirarse, callaron por largo tiempo. Como siempre la tarde empezaba a caer, los ojos de cada una se iluminaba con la luz del sol que se ocultaba, parecía no haber viento pero las hojas caían de algunos árboles. Karol miraba de reojo a Mariana adoraba como se veía su cabello con los últimos rayos del sol, sus ojos verdes iluminados y entristecidos.

-Lo que dijo Diana…_ dijo Mariana interrumpiendo la exploración que karol le hacia.

-No, no tienes que decir nada, sé que no sientes nada por mí.

-Por favor déjame terminar.

-Esta bien.

-Lo que dijo…_ tomo aire_ es verdad.

-Pero…¡ esta bien sigue hablando!.

-No sé cuando paso… no, no tengo idea de cuando mis sentimientos cambiaron… no sé lo que

siento… estoy confundida… no sé que me pasa, cuando me pidieron que escribiera el poema,

lo hice pensando en ti… iba entregártelo en el hospital, pero no querías estar conmigo… no sé

que pasa.

-Ssh, no pienses demasiado los sentimientos son extraños_ y se acerco a ella.

-Y cuando no estoy contigo siento que el aire le falta a mis pulmones, ya no puedo vivir si no es

estas junto a mi… ya no quiero estar sin ti… te necesito.

-Y Saúl?_ Karol rompió la magia del momento.

Mariana sonrió y volvió a mirar la capilla.

-Nuestra relación… ya termino.

-Que?_ dijo karol entre alegría y curiosidad.

-Días después de tu accidente, hablo conmigo… dijo que mis sentimientos estaban cambiando

y que no era el la persona que deseaba a mi lado.

Karol quedo perpleja con la noticia.

-Ahora entiendo por que Saúl nunca fue a visitarme, sé que no le agrado pero…

-No, él me llevaba al hospital a verte… dijo que eso era lo mejor.

-Y para ti… es lo mejor?.

-Si_ y se acerco a ella_ porque más que en él, pensaba en ti… todo el tiempo_ tomo la

mejilla de Karol_… sólo pensaba en ti.

El acercamiento de Mariana fue una invitación para que la besara, karol no podía dejar pasar esta oportunidad, volvió a acercarse como antes, pero ahora estaba segura que iba a encontrar una respuesta. Mariana antes de cerrar los ojos le sonrió a esa dulce mirada azul. Sus labios se unieron tiernamente por que ahora las dos deseaban ese encuentro. Algunas pequeñas hojas caían sobre ellas, mientras se fundían en un abrazo que acompaño ese beso hasta el final.

-Sabes…_ decía Mariana quitando algunas hojas del oscuro cabello de karol_ este beso me

gusto mas que el primero… mas que el segundo… y mucho más que el tercero.

-¡Eh!… si sólo te bese una vez.

-No, en realidad tus labios han tocado tres veces los míos_ le dijo tocando los labios de karol

con sus dedos.

-Pues no recuerdo las otras dos_ dijo pensando.

-El segundo fue aquí, estabas inconsciente por tanto que habías tomado.

-Aaaah, por eso no lo recuerdo, te prometo que no lo volveré hacer_ y alzo la mano en un

gesto de promesa_… y el tercero?

Mariana se voltio y sus mejillas cambiaron de color y sonreía avergonzada.

-Bueno, en realidad yo… yo te bese.

-¿Cómo?_ pregunto con alegría.

-Si, en el hospital… te desperté del coma, con un dulce beso de amor.

-Amor?

-Si… amor.

Sus cuerpos volvieron a encontrarse con un abrazo y karol le reclamo al oído en un tono pícaro y dulce.

-Tú eres la culpable.

-Culpable?… De que?.

Karol le seguía hablando dulcemente al oído.

-De que la enfermera siempre entraba diciendo “Como esta la bella durmiente”_ dijo _ pensé

que quería algo conmigo.

-Es mucho mayor que tu.

-Bueno ya sabes lo que dicen, para el amor no hay edad… supongo que te vio.

-Si, casi me da un infarto cuando salió detrás de mí… me daba pena verla.

Las dos reían, pero no dejaban de abrazarse, sus corazones ya se habían fundido, y una linda tarde acompaño ese encuentro y la primera estrella fue testigo de un sueño que renace.

Cap. XIII. Cerca de ti.

La dulzura de tanto amor tenia que esconderse, no iba hacer permitido que el prestigio de tan reconocido colegio fuera manchado otra vez por un amor así.

Ya todos sospechaban de su relación y eso era muy peligroso porque podían ser expulsadas del colegio, así que mantenían su relación a los ojos de los demás muy al margen de una amistad. Pero eso no funciono por mucho tiempo, los rumores llegaron hasta los directivos y eran más vigiladas que cuando Karol se metía en problemas y hacia de las suyas.

Todas las tarde subían a “el vuelo” ahí nadie podía arriesgarse a buscarlas, pero ya no podían estar tan libres como antes, viendo a todos desde arriba, así que se ocultaban sentándose bajo la pequeña barda.

Esa tarde hubo algo más, algo de lo que nunca se habían dado cuenta, se sentaron, Mariana miro que en la barda donde estaban recargadas había un corazón con su nombre, no muy visible por el tiempo, karol se dio cuenta que examinaba la barda, se levanto y miro la inscripción.

-Crees que se ella?_ pregunto karol intrigada.

-Tal vez… y el otro nombre que no se ve debe ser_ toco la pared y examino cada línea que

alcanzaba a apreciarse debajo del otro nombre.

-¡Eso es fácil!_ dijo karol y tomo un clavo oxidado y empezó a grabar su nombre debajo del de

Mariana.

-¡No, no lo hagas!_ dijo a asustada

-Tranquila, no creerás esa historia… además lo nuestro no terminara así.

Karol siguió grabando su nombre en la barda, Mariana la miraba temerosa.

-Ya vez, así se ve mejor… ahora si es un corazón completo.

Mariana no dejaba de preocuparse, karol la trajo a sus brazos y le murmuro al oído.

-No pasara nada!_ acaricio su cabello_ ¡preparare la cena para ti!.

-¡Aun no quiero morir!_ le dijo asustada.

-Ja, muy graciosa… no cocino tan mal.

Mariana se aparto de sus brazos y la miro picaramente.

-Espero que no sea lo único que hagas… mal_ le dijo sonriendo.

Esa noche karol estaba en vuelta en una magia especial, sabia que cocinaría por primera vez para el amor de su vida y ya no mas para su mejor amiga. Arreglaba todo tranquilamente, eran las 9:00 pm cuando escucho que llamaban a la puerta, su corazón empezó a agitarse, estaba nerviosa, abrió la puerta y vio a Mariana tan hermosa que la dejo sin habla.

-Me dejaras aquí toda la noche_ dijo Mariana al ver que karol no reaccionaba.

-Te vez hermosa.

-Igual tu.

Solo un abrazo dio comienzo a este encuentro y a una noche que estará llena de amor y pasión. Karol la llevo a dentro a pesar de que Mariana la visitaba casi siempre, nunca había sentido tanta calidez en esa enorme casa como ahora. La esperaba una mesa con velas al centro, junto a una chimenea, Mariana miro la foto familiar, cuando karol tenia como seis años de una mirada dulce que había heredado de su padre y los rasgos finos de ambos.

Karol se esforzó para darle a Mariana la mejor noche de su vida.

-Mmm, ¡Comida Italiana!_ dijo emocionada.

-Crees que después de conocerte siete años, no sepa lo que te gusta.

Una música romántica las acompaño durante la cena y una luz tenue que ayudaba a dar luz a las velas. Las dos se miraban y se sonreían dulcemente.

-Estas lista para el postre.

Karol se acerco tanto a Mariana que hizo que se pusiera roja y nerviosa.

-¡Tranquila, es muy pronto para eso! _ dijo y salió.

Mariana esperaba impaciente, karol regreso con un plato lleno de fresas con miel, era el postre favorito de Mariana. Karol tomo una fresa y se la acerco, Mariana acepto comerla de su mano, sus labios quedaron cubiertos de miel, Karol la beso y disfruto el dulce sabor. La miro fijamente amaba el color de sus ojos verdes.

-¡Bailamos!

Tomo la mano de Mariana, la levanto de la mesa y la atrajo a su cuerpo. Mariana estaba muy nerviosa sólo seguía el ritmo suave de la música aferrada al cuerpo de karol, se perdía en el brillo de sus ojos azules que no dejaban de verla y una sonrisa tierna que la hacia sentir segura es sus brazos.

Seguían bailando sin decir nada Mariana recargo la cabeza en el pecho de karol, la música no dejaba ese ritmo suave que esperaba cualquier pareja de enamorados.

-Te amo Mariana_ karol rompió ese silencio.

Mariana la miro con ternura sus ojos no disimulaban la felicidad que estaba experimentando.

-Y yo a ti.

Mariana la beso dulcemente, un poco inexperta para besar a una mujer, karol se dio cuenta de eso, sonrió y le dijo:

-Sabes que significa cada beso?.

Seguían bailando suavemente.

-Si alguien besa cualquiera de tus oídos, no le importas sólo juega… en la mejilla… sólo le

interesa tu amistad_ y beso su mejilla_… eso también quiero de ti. Besándote el pelo_ deposito

un pequeño beso en el cabello rubio_… No puede vivir sin ti. En la mano_ tomo su mano y la

beso dulcemente_… te adora. Con las manos en la cintura_ abrazo la delgada cintura y volvió a

besarla_ … te ama demasiado para dejarte ir. Viéndote a los ojos_ miro aquellos ojos verdes,

Mariana entendió el mensaje y fue ahora ella quien la beso_… Necesita que la beses. En el

cuello_ beso el cuello de Mariana_ ¡Te quiero para mi!.

Ese beso fue recorriendo todo el cuello de Mariana recorrió cada parte de ella. Estaban envueltas en una pasión desbordante, sin darse cuenta dejaron de bailar y solo se fundían en cada beso. Karol empezó a despojarla de sus ropas, Mariana reacciono asustado con lo que estaba haciendo.

-Si no quieres no lo haremos_ le dijo dulcemente para tranquilizarla.

-Si quiero, pero… pero…

-No importa… lo entiendo, lo que importa es que estas conmigo ahora.

-¡Lo siento!_ dijo apenada y agacho la cabeza.

-No te disculpes, todo llegara a su tiempo…

-No quiero decepcionarte.

-Tu_ tomo su rostro entre sus manos y le dijo_… nunca lo harás.

Esa noche no hubo mas que comprensión y ternura, platicaron de todo como si acabaran de conocerse.

Cap. XIV. Coincidencia.

En la clase de economía no tenían que ocultar su amor, sus compañeros las aceptaban y comprendían su amor. Ellas aprovechaban esos momentos para demostrar su amor la una a la otra. Mariana jugaba con las manos de Karol, las dos estaban felices por su amor.

-¿Qué?_ pregunto Mariana al ver que Karol no dejaba de verla.

-Cuando sonríes… me cuesta creer que eres mía.

Mariana sonrió al escuchar esas palabras tan dulces.

-Cada vez que me veo en tus ojos_ le decía Mariana_… eres un sentimiento que mi corazón no

puede negar, me haces feliz cuando estas cerca.

-¡Hola!_ interrumpió un chico apenado.

-¡Luis!_ dijo emocionada Karol_ ya te me habías perdido.

-Hola Mariana… como estas.

-¡Bien gracias!.

-Se ven bien juntas… como siempre.

-Esto_ señalo Mariana a Karol como si fuera un premio_… debo agradecértelo.

Mariana se levanto y le dio un dulce beso en la mejilla.

-¡Oye!, Me voy a poner celosa.

-No, no te preocupes, ya me voy_ la expresión de Luis era triste_ ¡Sean felices!.

-¿Que le pasa?_ pregunto Mariana confundida.

-Sabes… él esta enamorado de ti.

-¡Sí claro!, De hecho todo el colegio_ dijo con sarcasmo.

-Es verdad, por eso me ayudo con lo del video.

-Es muy lindo… y un buen amigo.

-Si, es cierto.

Mariana miro el reloj, sabia que debían separase por un tiempo, pero no lo deseaba, sólo quería estar con la persona que amaba, pero tenia que resignarse…

-¿Nos veremos en el almuerzo?_ le dijo a karol para que se diera cuenta que tenia que

marcharse a su otra clase.

-No, sabes que ya no podemos estar tan libres, todo mundo nos vigila como si fuéramos

delincuentes… sabes que el prestigio de este colegio no puede mancharse otra vez_ dijo Karol

sonriendo_ mejor me esperas en “el vuelo”.

-Si_ dijo Mariana, le dio un beso en la frente y Karol se marcho.

Ya en “el vuelo”. Mariana esperaba impaciente, miro la barda y el corazón donde estaba su nombre, se agacho y recorrió con sus dedos el nombre de ella y el de karol, un escalofrió recorrió su cuerpo, “lo nuestro no terminara así”, recordó las palabras de karol.

-Mariana_ se escucho una voz dulce pero sin vida.

Mariana se levanto rápidamente y miro a tras, pero no había nadie, vio que la puerta del invernadero ya apunto de caerse se azotaba con el aire, y volvió a escuchar su nombre proviniendo de aquel lugar, se acerco lentamente, a pasos de llegar a la puerta esta termino por derrumbarse a sus pies. Se metió con mucho cuidado, y en el suelo encontró una margarita blanca en una pequeña maceta, cuando estaba apunto de agacharse a recogerla, sintió una mano en su espalda y voltio asustada.

-Que haces?_ pregunto Karol.

-¡Me asustaste!, sólo vine ha…_ Mariana miro al suelo y se dio cuenta que sólo había tierra y

macetas rotas y viejas, se pregunto si lo de la margarita había sido una alucinación.

-Sólo viniste ha…?_ volvió a preguntar.

-Nada… nada.

Salieron del invernadero, llegaron a la barda y se sentaron, Karol le platicaba del trabajo que le costo subir, tuvo que evadir a las personas que la estaban vigilando, pero Mariana no dejaba de ver el invernadero con temor.

-Hay algo de especial en esa cosa?_ pregunto al ver que Marina no le prestaba atención.

Mariana suspiro y contesto:

-Nada… sólo que es muy extraño… el ambiente, se siente muy pesado… hace un rato escuche

que alguien me hab…

karol apago las palabras de Mariana con un beso dulce y muy profundo.

-Sólo quería esto, en toda la tarde es lo único que quería, el sabor que me dan tus labios_ dijo

karol_… y si ya no quieres estar aquí, ya podemos marcharnos… además no quiero estar aquí

este día.

-Porque no?_ la miro extrañada.

-No has escuchado los rumores que circulan por todo el colegio…

-Si, los que dicen que tu y yo somos amantes_ Mariana sonrió divertida.

-Muy aparte de esos… hoy es otro aniversario más del accidente.

-El accidente, de la chica que se…_ Mariana la miro asustada.

-Si, así que mejor nos vamos.

Se levanto y tomo la mano de Mariana para ayudarla a ponerse de pie, ambas sonreían, aunque Mariana lo hacia con cierto miedo. Antes de perderse entre tantas cosas, Mariana miro hacia el invernadero y otro escalofrió volvió a recorrer su piel.

Cap. XV. Despedida.

Los días pasaron, se divertían escondiéndose de los demás, tomaban su amor como un reto, el perderse de los demás hacia que disfrutaran mas su amor, en lo que cabía todo era perfecto.

Una noche Mariana llego inesperadamente a la casa de Karol, demasiado nerviosa, pero decidida a lo que iba, estaba dispuesta a entregar todo su amor, su cuerpo y su alma al amor se su vida. Toco lo mas fuerte y rápido que pudo. Karol puso una cara de sorpresa al encontrarse a Mariana.

-Estoy lista…

-Lista?… para que?

-Quiero estar contigo esta noche!_ le dijo cerrando la puerta detrás de ella.

Se quito su abrigo, insinuándole que estaba hablando en serio. Karol quedo sorprendida con el comportamiento tan atrevido de Mariana.

-Pero… Mariana.

Mariana no la dejo continuar, tomo su rostro entre sus manos, y la beso con desesperación, al parecer a cada una le gustaba robar los besos de la otra. Se necesitaban y eso podía notarse en cada mirada, en cada caricia y en cada beso, pero no todo… es para siempre.

Esa pasión termino cuando escucharon un molesto ruido de una pequeño aparato que no dejaba de sonar.

-Tienes que contestar_ dijo Mariana

-Y que importa quien sea_ y volvió a besarla.

-Debe ser importante si llaman tan tarde.

Karol tuvo que dejar esa pasión por un momento, le sonrió a Mariana y fue a contestar.

Ese brillo en sus ojos desapareció, su cara se puso tan tensa y asustada. Mariana la miraba sabia que era algo grave porque le temblaban las manos, se sentó a su lado. Karol estaba preocupada colgó el teléfono no decía nada, puso sus manos sobre sus piernas y tomo su cabeza con desesperación.

-Que pasa?_ pregunto asustada.

Aquellos ojos azules se inundaron de lagrimas.

-Tengo que irme a Londres… mi madre esta muy grave.

No eran más de las 3 am, había tanta gente como si no fuera de madrugada, como si el tiempo no pasara en ese lugar. Reservo el primer vuelo a Londres el avión salía a las 4 am. El viento soplaba con intensidad, era un frió insoportable, sólo unos abrigos podían quitar el frió a esos dos cuerpos, ya nada había de esa calidez de la noche anterior.

-Volveré… te lo prometo_ le dijo tomando su mano.

-Lo sé, no tienes que prometerlo.

-¡No quiero perderte!.

-Nunca me perderás… nuestro amor nunca va a morir… aquí estaré pase lo que pase.

Llego el momento de despedirse, miraban a todas parte, no sabían si besarse o solo abrazarse, pero karol sólo la abrazo, beso su cabello y le dijo entre sus brazos.

-No puedo vivir sin ti!… espérame.

Mariana esperaba algo más que un abrazo pero tenia que entender que su amor no era muy bien visto por los demás.

-No importa lo que tardes…_ Mariana la beso en la frente_ te esperare.

Mariana se quedo parada por largo tiempo mirando al lugar donde el amor de su vida se había marchado. Sintió que alguien la observaba, miro a todos lados pero ninguna cara se le hizo conocida, seco algunas lagrimas de su terso rostro, se sentó y se hundió en sus manos, trataba de que su cabello no cayera al frente y le cubriera la cara, secaba sus lagrimas y volvía a recoger su cabello, dejando sus manos sobre su cabeza y la mirada fija al piso, por alguna razón no quería marcharse, no tenia la fuerza para salir de ese lugar. El tiempo paso, Mariana no quería irse a un estaba hundida y no despegaba sus ojos del piso.

-Disculpa!

Mariana no quería escuchar pero esa dulce voz insistía tanto.

-Disculpa!… te estoy hablando a ti.

Mariana alzo la mirada llorosa.

-Puedo sentarme?.

-Si_ contesto un poco molesta y volvió a agachar la cabeza.

La mujer se sentó a su lado, ya se veía un poco mayor que Mariana

-Adivino… mmm, el amor de tu vida se marcho.

Mariana seguía sin hacerle caso.

-Si, por la cara que tienes es muy seguro_ se acerco y le susurro al oído_ y que… ella no

volverá?

Mariana sonrió incomoda pero sin verla.

-¿Sabes porque sé que es ella y no él?

Esa mujer estaba dispuesta a llamar la atención de Mariana con su comentario pero no lo logro, Mariana seguía sin verla.

-Bueno… la verdad es que no lo sé_ se levanto y dijo_ ¡La nostalgia no va en tu mirada verde!

Mariana alzo la cabeza extrañada, pero aquella mujer se había alejado tan misteriosamente como había llegado.

CAP. XVI. Un comportamiento inesperado.

Algunos árboles empezaban a perder sus hojas, algunos conservaban unas cuantas amarillas y cada vez mas secas, los últimos rayos del atardecer hacia ver como si el fuego saliera de los árboles al reflejarse en sus hojas muertas.

Mariana gustaba de caminar sobre las hojas, adoraba el sonido que estas hacían al pisarlas. Llevaba algunos libros entre sus brazos, se sentía algo sola de que Karol no caminara a su lado, pero sabia que en alguna parte de Londres había un gran amor que pensaba en ella. Disfrutaba de ese momento de paz y tranquilidad. Con elegancia y majestuosidad llevaba el uniforme azul del colegio, sus ojos verdes brillaban con aquel radiante sol que estaba apunto de ocultarse, respiraba el aire fresco de aquella tarde.

Perdida en sus pensamientos frente a ella se acercaba una silueta no más alta que ella, no la tomó en cuenta hasta que estuvieron a una distancia menor, por que había una tierna sonrisa que acompañaban a unos dulces ojos claros, Mariana no se explicaba porque esa persona le sonreía, pero por cortesía también le sonrió un poco apenada, extrañada apresuro el paso, no pudo evitar ver a aquella mujer de rasgos finos de un hermoso rostro no mas que sus ojos color miel. Mariana trato de esquivar a la mujer pero ella se ponía en su camino jugando en cada movimiento que daba para intentar pasar, Mariana alzo la mirada, estaba sonrojada y solo pudo sonreírle, la mujer se le acerco tanto que pudo sentir la tibieza de su cuerpo.

-¡Tu mirada verde es mucho más hermosa cuando sonríes! -le dijo casi al oído y se alejo de ella.

Mariana giro para verla y reconoció aquella silueta “La nostalgia no va en tu mirada verde” recordaba esas palabras que le había dicho esa mujer en el aeropuerto el día que Karol se marcho a Londres. La vio alejarse, se sentía envuelta en una extraña magia, veía que su caminar era segura, su oscuro y rizado cabello se movía tan ligeramente como si burlara a las ráfagas del viento, que a comparación del suyo tenia que apartarlo de su rostro para seguirla viendo, hasta que su silueta se perdió al doblar la esquina.

Ya habían pasado mas de dos semanas desde que Karol se fue a Londres, Mariana se sentía cada vez más sola, jamás había sentido el vacío que la acompañaba ahora, ni aun cuando eran amigas habían estado lejos una de la otra por mas de dos días.

Una tarde cuando Mariana salía del colegio.

-Señorita Dux.

Se acerco a ella una hermana, que traía consigo a la Madre superiora que apenas podía estar de pie por la edad. Años antes esa era la orden religiosa que se encargaba de cuidar a los alumnos del colegio, pero aun acudían a el, como consejeras de los alumnos.

-¡Hermana Carmen!… ¡Madre Clara! -dijo entusiasmada y se acerco a ellas para saludarlas.

Karol y Mariana llevaban una relación muy amistosa con ellas, Karol tenia que llevar muchos regaños de la Madre Clara por su comportamiento tan desastroso que llevaba dentro del colegio y gustaban de las galletas que llevaban con frecuencia.

-Nos enteramos que la señorita Guilloth… de que Karol regreso a Londres -dijo la hermana Carmen.

-Si, tiene unas semanas que se fue -contesto con tristeza.

-Pero regresara? -pregunto la Madre con angustia.

-Si -Mariana miro a lo lejos entristecida y suspiró- … eso espero.

La Madre se aparto del brazo que la ayudaba a estar de pie para llegar a Mariana, tomo su rostro con su mano que temblaba por la edad e hizo que Mariana se agachara para escuchar las palabras que intentaba decirle.

-Mariana Durkeim -le susurro al oído.

Mariana se aparto extrañada y apenada le dijo:

-Me llamo Mariana Dux.

La Madre volvió a tomarla con su mano, y con algunas lagrimas en los ojos le dijo:

-Que su amor no termine así -y le dio unas palmaditas en la mejilla.

Mariana se quedo parada sin entender lo que le había dicho, o si lo entendió, pero no se explicaba como lo sabia, y se preguntaba quien era Mariana Durkeim.

Ya era una rutina el caminar sola de regreso a casa, pensaba en Karol, miraba al suelo y como pisaba las hojas secas sobre el pavimento, hasta que recordó a la mujer del otro día, se paro de golpe y alzo la mirada lentamente con un poco de miedo por si se la encontraba, pero frente a ella solo había hojas secas y las que caían de los árboles, y dio un suspiro de alivio.

-Qué hermoso suspiro… puedo saber para quién es?

La voz sonó detrás de ella. Mariana voltio rápidamente sabia quien era, esa misma voz de aquella mujer, no pudo evitar poner su cara de asombro al estar frente a ella.

-Lo siento… no fue mi intención asustarte -dijo la mujer apenada-… estas bien?

Mariana no contestaba, sentía sus piernas temblar, había algo en esa mujer que no dejaba que su cabeza articulara palabra alguna, se dejo envolver por esos ojos claros y una misteriosa sonrisa, que por alguna razón le recordaba a Karol. “Karol” pensó rápidamente.

-…Estas bien? -volvió a preguntar acercándose más, Mariana dio un paso a tras- no te haré daño -le dijo sonriendo.

-Perdón… sólo que… que…

-Qué?… te extraña volver a verme.

-Sí.

-Crees qué te estoy siguiendo? -le sonrió dulcemente.

-¡No! -dijo nerviosa.

-Pues… deberías pensar lo contrario -le sonrió-… puedo caminar contigo?

Esa dulzura en cada palabra que decía, Mariana no sentía miedo al estar con ella, le proporcionaba cierta ternura y confianza. Las dos caminaban, Mariana sentía sus piernas temblar y sus manos apretaban con fuerza el libro que sostenía.

-Por cierto, mi nombre es Andie Kovich -la miro, parecia que la sonrisa de sus labios nunca se borraba.

-Ma… Mariana… mi nombre es Mariana Dux -dijo nerviosa.

-¡Mariana!, hermoso nombre… para tan bella mujer.

Los ojos de Mariana se iluminaron no tanto como el rubor de sus mejillas.

-Gracias -le dijo sonrojada.

-No te da miedo caminar con una extraña?

-No, ¡no soy una niña! -contesto un poco molesta.

-Si me doy cuenta… -la miro de arriba a bajo- no eres una niña.

“Niña” esa palabra hizo que recordara a Karol, “parecías una niña tonta”, esas palabras le taladraron los pensamientos y reacciono, volvió a pararse de golpe, Andie tuvo que mirar a tras donde Mariana se había quedado.

-Pasa algo?

-Si, tengo que irme.

-No te preocupes, sé donde vives… te dije que pensaras lo contrario -dijo sonriendo al ver la cara de Mariana.

Esta vez si se asusto un poco, pero esa dulce sonrisa volvió aparecer en Andie, y era como un dispositivo que la inyectaba de seguridad.

-No te asustes… en realidad no te estoy siguiendo -le dijo poniendo su mano en el hombro de Mariana- sólo que vivo en tu calle… por ahora, una mujer como yo sin nada que hacer en sus ratos libres salgo a caminar y te vi de casualidad salir de tu casa, después te encontré en la calle, de regreso a casa… y ahora… créeme sólo es casualidad… sólo una hermosa casualidad.

Caminaron otro gran trayecto, Mariana por primera vez sentía que no había palabras en su boca, solo se miraban y sonreían, faltaba poco para llegar a casa de Mariana.

-Y… la persona por la que llorabas… ya regreso?… o nunca lo hará? -pregunto impaciente.

La mirada de Mariana se puso más verde de lo acostumbrado entre miedo y tristeza.

-No, no ha regresado -le dijo triste y advirtiendo que regresara.

-Ah… que pena, así que esos dulces ojos verdes seguirán tristes por mucho tiempo.

-¡Verdes!

-Si, verdes -le dijo sin dudar-… como el arándano.

Mariana frunció el ceño, no entendía lo que Andie estaba diciendo.

-… Cómo el arándano? -preguntó.

Andie entre una pequeña sonrisa le dijo:

-Tu, debes ser la hermosa flor del arándano, y tus ojos… del color del fruto… verde azulada -paro y la miro fijamente- … pero definitivamente tu mirada verde es más hermosa cuando sonríes.

Andie se alejo a pasos lentos, Mariana estaba extrañada, nunca nadie había hecho una comparación así de sus ojos. Empezaba a caminar y más confundida que antes se paro, miro a un costado, sin darse cuenta ya estaba frente a su casa.

Antes de acostarse recordaba las palabras de Andie “Tu mirada verde es más hermosa cuando sonríes”.

-Verde -decía Mariana mirándose al espejo.

Sonreía consigo misma y en su mente se repetían las palabras que le dijo sobre el arándano y recordó las palabras que le dijo su padre cuando ella tenia siete años.

-Papi, porque todos dicen que mis ojos son azules…? si son verdes -le decía con ternura y tristeza.

-Porque sólo las personas que te aman sabrán que tu mirada es verde -le decía mientras la traía a sus brazos-… pero la persona que más te amara, sabrá que son verdes, con solo mirarte una vez.

-Por qué? -decía Mariana con los ojos llorosos y cada vez mas desesperados.

-Porque así es el amor -y suspiró- no importa el corto tiempo que te vea, siempre estarás en su mente… siempre tu mirada será lo único que desee ver.

Mariana recordó que sólo una persona pudo decir que sus ojos son verdes con sólo verla por corto tiempo, y esa persona fue Karol, muy pocos sabían que sus ojos son verdes, pero ahora Andie lo supo, se dio cuenta a pesar de que Mariana lloraba en ese momento.

Se recostó en su cama, su cabeza estaba llena de pensamientos, no sabia si en ellos estaba Karol o Andie, suspiro y en ese suspiro se quedo dormida.

Pasaron los días, y los encuentros que tenia con Andie eran muy frecuentes. Y en poco tiempo Andie y Mariana se volvieron… amigas?. Paseaba con ella por el colegio, pensó que no tendría problemas pero…

-Señorita Dux… que significa esto? -le dijo Emili, la coordinadora del Colegio, Mariana y Karol no eran de su agrado, por la relación tan amistosa que tenían.

-Ehm… sólo… sólo -Mariana no sabia que contestar, tenia que pensar en algo y rápido- le estoy, enseñando el Colegio!!! -termino por decir.

-Para eso esta el comité, señorita Dux. -remarco Emili.

-Viene de paso, va a inscribir a su hijo aquí… y el comité me pidió que le diera el recorrido.

-Esta bien señorita Dux -le dijo y se retiro.

Mariana suspiro aliviada por que la coordinadora había creído sus palabras. Andie se le paro enfrente y la miro dudosa.

-Dígame señorita Dux… tan vieja me veo como para tener un hijo?.

-Noo!! -dijo apenada- Sólo era para despistar… si te das cuenta aquí vienen personas de edades distintas, desde niños de seis años, hasta personas como yo.

-Esta bien señorita Dux -le dijo haciendo burla a la coordinadora que era una vieja estirada- y recuerda que sólo soy cuatro años mayor que tu.

Cuatro años? Pensaba Mariana. Como lo sabe si nunca le he dicho mi edad. Después de un rato Mariana ya no le dio importancia a ese comentario.

-Ven, te enseñare un lugar donde nadie podrá molestarnos -dijo Mariana entusiasmada.

Llegaron a “El vuelo”, Andie quedo impresionada por tan peculiar lugar, Mariana la llevaba entre tantas cosa viejas, hasta que llegaron a la barda. Mariana se sentía extraña, ya que no había estado con nadie mas que no fuera Karol.

-Bueno Andie, este es “el vuelo” -dijo y extendió sus manos respirando con fuerza el aire.

-El vuelo?… interesante nombre.

-Si, todo mundo cuenta su historia. -dijo con tristeza.

-Me gustaría escucharla.

-No sé muy bien… además es una larga historia -dijo Mariana sin ganas.

-No importa tengo toda la tarde.

Mariana empezó a caminar hasta llegar al abandonado invernadero, recordó la vez que vio la margarita en el suelo y decidió no acercarse mucho.

-Es una historia de amor… imposible, imposible para los demás, Mariana, así se llamaba la chica, igual que yo, ella gustaba de las flores y la jardinería era una niña rica, sus padres daban fuertes donativos al colegio… se enamoro de su compañera, era un amor puro y sincero, por que las dos lo sentían, ocupaban el mismo dormitorio, por mucho tiempo nadie se dio cuenta de su amor…

Mariana se dirigió a la jaula, Andie la seguía con la mirada envuelta por la historia que le estaba contando.

-Y la otra chica -continuo Mariana, mientras sus manos se posaban en las barras viejas y oxidadas de aquella jaula- nadie sabe su nombre o nadie quiere recordarlo, mientras Mariana cuidaba de las flores, ella jugaba con las palomas que había en esta jaula… su amor era grande y profundo… pero imposible.

Mariana miro a Andie y volvió a donde ella estaba, miro hacia abajo de la barda.

-Cuando la otra chica se entero de que su amor ya no podría ser… se suicido, se lanzo desde aquí, dejo salir a las palomas de la jaula, todos voltearon hacia arriba, por el ruido que las palomas hacían y la vieron a ella parada sobre la barda con los brazos extendidos y se lanzo al vació… por esa razón lo llamaron “el vuelo”… las palomas jamás regresaron… es todo lo que se!.

-Que tristeza.

-Si, desde entonces el Colegio no es el mismo, no dejan subir a nadie aquí, y se prohibieron los dormitorios.

-Mariana -dijo Andie en un suspiro mirando aquel viejo invernadero.

Mariana recordó las palabras de la Madre Clara, Que su amor no termine así… Mariana Durkeim. Recordó el nombre de la chica.

-¡¡Mariana Durkeim!! -dijo Mariana, exaltada.

Tomo la mano de Andie sin querer, pero la soltó rápidamente, al darse cuenta de lo que había hecho.

-No te preocupes, no por tomar mi mano te comprometes conmigo -le dijo sonriendo.

-Debemos bajar -le indico Mariana avergonzada.

Bajaron las pequeñas escaleras, recorrieron algunos pasillos de ese mismo edificio hasta llegar a un lugar donde había cajas sobre las mesas, parecían archivos viejos y abandonados. Mariana empezó a buscar entre los papeles de aquellas cajas.

-Puedo saber que buscas? -preguntó a Mariana al verla tan impaciente buscando.

-Si, a Mariana Durkeim… puedes buscarla por favor?

Andie al igual que Mariana, pasaba papeles por papeles de aquellas cajas.

-¡Lo tengo! -dijo Mariana y saco un fólder azul lleno de polvo.

-Qué es lo que quieres de ella? -pregunto Andie.

-Saber como se llamaba su compañera de cuarto… pero, pero aquí no, ¡¡no hay nada!! -dijo al examinar el fólder- ¡no menciona a nadie!.

-Tal vez nunca existió -dijo Andie llevando otro fólder- por que aquí hay datos de dos chicas, y ocupaban el mismo dormitorio, tal vez Mariana nunca tuvo una compañera sino…

-¡No!, si la tuvo… estas marcas son señales que había otro nombre aquí -y le acerco el fólder a Andie para que lo viera-… solo, lo borraron… que tanto pudo haber perjudicado a este Colegio para que hicieran algo así…?

-Es por eso que nadie sabe el nombre de la otra chica…

-Si, alguien lo sabe -dijo Mariana y pensó- la Madre Clara, ella trabajaba aquí antes.

-Quién? -pregunto Andie al no escuchar bien el nombre.

-Esta parte del Colegio no esta dentro del recorrido señorita Dux -entro Emili, provocando un susto enorme en las dos-… Y mucho menos los archivos de este Colegio -dijo y le arrebató el fólder de las manos.

Mariana no tuvo nada que decir y sólo salieron corriendo de aquel lugar como dos niñas pequeñas par evitar el regaño.

Hace medio mes que Karol se fue a Londres, no le hablaba muy seguido a Mariana, no sabia como estaba ella, no sabia nada, y eso le dolía.

Un día, después de que recibió la llamada de Karol diciéndole que tardaría mas de lo esperado, Mariana se sintió abandonada y cada vez más sola. De vez en cuando se veía con Andie en el bar, por ahora era la única compañía que tenia.

Saúl observaba a Mariana desde una mesa en la esquina, veía como Andie jugaba con su cabello y eso le molesto, se levanto de su mesa y a pasos rápidos se dirigió a Mariana, sin saludarla a ella ni a Andie, la tomo del brazo, se la llevo a la barra del bar y la sentó a la fuerza.

-Porque eres tan agresivo? -se quejo Mariana, ya estaba un poco tomada.

-Mariana qué estas haciendo?… Engañando a Karol?

-¡Noooo!.

-Entonces que significa eso? -dijo y señalo a Andie.

-Saúl -decía Mariana mirándolo a los ojos- Cuándo supiste que mis ojos eran verdes?

-Qué tiene que ver el color de tus ojos con esto?_ Decía molesto.

-Sólo contesta… cuando?.

Saúl no quería contestarle, sabia que Mariana ya estaba demasiado tomada, pero ella insistía en que le contestara la pregunta.

-Me cautiva el azul de tus ojos -decía apenado después de un tiempo- así empezaba el poema que me aventaste a la cara, gritándome que tus ojos son verdes.

-Jajajaja, Si, es cierto -Mariana no pudo evitar reírse al recordar eso.

-Es difícil saber de que color son, no cualquiera puede saber a la primera.

Pero la persona que más te amara, sabrá que son verdes, con solo mirarte una vez. Recordó las palabras de su padre.

-No cualquiera -y miro a Andie-… no cualquiera -se levanto y dejo a Saúl mas molesto que antes.

Mariana se sentía envuelta en un sueño, no se daba cuenta que lo único que quería hacer era librarse de la soledad que Karol le había dejado. Andie jugaba con su cabello, se acerco a su oído y deposito un pequeño beso, Mariana se estremeció, no por el contacto de los labios de Andie recordó las palabras de Karol”si alguien besa cualquiera de tus oídos, no le importas sólo juega” lo escucho sólo una vez dentro de su cabeza y se separo de Andie un poco alterada.

-Hice algo malo?

-No, nada -tomo su bebida y se la llevo a la boca.

Andie parecía satisfecha con todo lo que Mariana esta bebiendo y alegre porque sabia que pronto Mariana estaría inconsciente.

-Mariana nos vamos? -decía Saúl.

-No, Karol me llevara a casa, como siempre -y volvió a tomar su bebida.

-Mariana, Karol no esta aquí.

-Cierto!!!, lo olvide, Karol no esta, que lastima… y porque no esta??… ¡Ya se!… fue a cuidar a su Mamá a Londres… ¿Saben?… su madre es muy linda… nunca la he visto, pero si es como Karol debe ser muy hermosa… ¿Verdad?.

-Si, si lo es -contesto Andie.

Saúl y Mariana quedaron extrañados con la respuesta de Andie ya que Mariana jamás le había hablado de ella.

-Vamos Mariana, yo te llevare a casa, ya tomaste demasiado y no sabes lo que dices.

-¡¡¡¡¡No quiero!!!!! -grito con toda la fuerza que aun podía salir de su boca-… y aun estando ebria se lo que digo y lo que hago.

-No te preocupes Saúl, yo la llevo a su casa.

-Es por eso que me preocupo -dijo murmurando.

-Perdón!.

-Que estoy de acuerdo, solo cuídala bien.

Saúl se alejo de su mesa un poco preocupado por haber dejado a Mariana. Después de un largo rato Mariana ya esta un poco inconsciente.

-Creo que es hora de irnos -dijo Andie.

-Si, tenemos que irnos -Mariana miro a todo lados y empezó a llorar- Karol no esta, no puede llevarme a casa.

-Yo te llevare Mariana.

Tomo a Mariana del brazo y la saco del lugar, todo el camino decía incoherencias, pero había algo extraño en Andie, no se notaba que fuera la misma persona que Mariana había conocido.

-Dónde estamos? -pregunto Mariana confundida al ver un lugar confortable pero extraño para ella.

-Estamos en mi casa… ven debes dormir un rato.

-No, quiero volver a mi casa. -dijo y tambaleándose se dirigía a la puerta.

-No te preocupes, aquí estas bien -la tomo del brazo y la llevo a su habitación.

Mariana se recostó en la cama, Andie se sentó junto a ella y empezó a desnudarla.

-Qué haces? -reaccionó confundida.

-Solo es para que duermas cómoda… eres hermosa -le dijo acariciando su piel suave y tersa.

Andie se acerco lentamente al rostro de Mariana, y empezó a recorrerlo con sus labios.

-Es la única manera en la que puedes librarte de la soledad… -Andie miro los ojos de Mariana, con cierto fuego de ira- ¡Esta es una dulce venganza!

Mariana despertó con un fuerte dolor de cabeza, miro a todos lados, se percato de que estaba desnuda y tapo rápidamente su cuerpo con la sabana. Andie estaba sentada en la esquina de la cama vistiéndose.

-Qué pasó? -pregunto Mariana sin intención de preguntar.

-Nada, nada que tu no hubieses querido.

Andie termino de vestirse y salió de su habitación. Mariana se levanto y empezó a vestirse.

-Claro, nada de lo que yo no hubiera querido -y sonrió con un poco de remordimiento.

Mariana subió a “el vuelo”, se sentía aliviada recordando todas aquellas cosas que pasaba junto a Karol, era un buen lugar para escribir sobre lo que estaba sintiendo en su interior. Tomo su cuaderno y opaco sus dulces ojos verdes con los cristales de unos lentes, no le gustaban pero tenia que usarlos para no lastimar sus ojos. Abrió su cuaderno y empezó a leer suavemente.

Nunca había pensado en ti.

Nunca había imaginado como eras,

Tan llena de verdad y luz

Tan llena de ternura y pureza

A veces ya no puedo decirlo,

Es cuando cierro mis ojos y te encuentro…

Eres un mar de esperanzas,

Un ángel sin alas

La luz que me hace brillar,

El sueño escondido,

Eres el secreto no compartido,

Eres la fuerza que he encontrado,

Para que mis pies no toquen el suelo…

Termino de leer y su mirada se perdió a lo lejos, sus labios empezaron a moverse y su voz se oía entrecortada por el llanto que intentaba que no se apoderara de ella.

Sin embargo…

Siento que el tiempo se ha perdido,

Pues nunca quise ver lo que tu amor pudo hacer,

Es cuando siento que mis sueños ya no podrán volar.

Quisiera que en este momento detuvieras mi corazón,

Como lo hiciste aquella vez en la que intente no llorar,

En la que mis emociones se desbordaron…

Y mi cuerpo se quedó sin fuerzas,

Y mi corazón sin ninguna defensa…

Ante esa mirada azul…

Detuvo sus palabras para que en su cabeza se pudiera visualizar con exactitud la hermosura de los ojos azules de Karol, cerro los ojos y sonrió dulcemente para ese bello recuerdo.

Ante esa mirada azul llena de verdad,

Sólo me queda esperar y…

Guardo silencio al sentir a alguien detrás de ella…

-¡De Mariana para Karol! -dijo Andie sonriendo.

-¡Karol!? -dijo Mariana sorprendida ya que nunca le había hablado claramente de sus sentimientos por ella.

-Si, Mariana y Karol -dijo y señalo el corazón en la barda- ¿es ella por quién lloras?.

Mariana miro el corazón detrás de ella, se le había olvidado ese pequeño detalle, sonrió y se llevo la mano al rostro para poder quitarse los lentes.

-No -dijo Andie deteniendo la mano de Mariana- te ves muy linda con ellos… y quiero que me leas algo de lo que escribes… de lo que escribes para Karol…

Andie miro otra vez el corazón en la barda se agacho un poco sorprendida, lo examino por un largo tiempo, mientras Mariana la veía extrañada por su comportamiento.

-Porque tu nombre y el corazón es menos visible que el nombre de Karol -dijo impaciente.

-Porque ese nombre y el corazón llevan mucho tiempo allí.

Andie se levanto y la miro mas confundida que antes.

-Recuerdas a Mariana Durkeim? -Mariana espero la respuesta.

-Si -contesto Andie sin entender.

-Bien, pues ese corazón es de ella, lo encontramos por casualidad, sólo se veía el nombre de Mariana… y Karol sólo grabo el suyo.

-Aaaahhh, ya entiendo.

Mariana le sonreía nerviosa al saber que Andie ya sabia quien era la persona por la que sufría y cual era esa manera en la que sufría.

-Me leerás algo? -dijo Andie después de un rato.

-Yo… yo -titubeo Mariana poniéndose roja.

-Sólo algo pequeñito -dijo dulcemente, para que Mariana se tranquilizara.

Tomo su cuaderno y pensó en el poema que había escrito ayer después de la llamada que recibió de Karol diciendo que tardaría mucho más tiempo en regresar. Tomo aire y empezó a leer…

En este tiempo…

Tu amor detuvo mi corazón

Sin esperarte llegaste,

Sin esperarte hiciste todo cambiante.

Ahora no estas para responderme

Ahora que los vientos se hacen más fuertes

Ahora que infinitas miradas me aguardan

Y entre ellas no brilla la tuya…

Intento comprender el momento y hacerlo mío,

Pero quiero compartirlo contigo.

Ya no hay palabras, esta vez permaneceré callada,

Esta vez…

Mariana paro de leer al ver los dedos de Andie sobre el cuaderno, decidió no mirarla y sólo veía como lentamente el cuaderno se alejaba de sus manos, su corazón empezó a temblar con una fuerza demasiado grande para ella, alzo la vista y vio el rostro de Andie acercándose a ella para besarla, Mariana cerro los ojos y antes de que tocara sus labios le dijo:

-Has estado enamorada? -abrió los ojos y se separo de ella.

-Si -contesto Andie.

-Te imaginas estando con alguien mas, amando a otra persona.

-No, pero te imaginas que aquella persona que amas esta con alguien mas.

-Si, puedo imaginarlo… y no, no quiero hacerlo.

-Es difícil saber que a la persona que amas, no le interesas mas… crees que vale la pena esperar?.

-Si, porque la amo y ella a mi… nuestro amor es eterno.

Andie le dio una sonrisa tierna y se volvió acercar, Mariana sentía que no podía moverse.

-El amor es eterno mientras dura -le dijo y le dio una palmadita más tierna y dulce que jamás había sentido.

Una tarde Andie estaba en casa de Mariana, específicamente en su habitación, al parecer Andie ya había renunciado al intento de seducirla, hablaban de cualquier cosa, Mariana solo reía sin parar. Entre tantas risas escucharon el timbre de su casa, no había nadie mas en casa sólo ellas dos, así que Mariana tuvo que bajar, abrió la puerta…

-¡Hola!

Mariana al ver a la persona que la estaba saludando llegaron a su cabeza tantos recuerdos de todo este tiempo, palabras a su cabeza. Sabia que en todo este tiempo no había actuado como ella misma, se dejo llevar por tantas sugerencias del pasado, de palabras de su Padre, de Karol y de la Madre clara, sabia que su comportamiento era algo que ella no esperaba.

-¡Hola! -contesto Mariana nerviosa y asustada.

-No te alegres tanto -dijo Karol al sentir una pequeña frialdad en la voz de Mariana.

Mariana al recordar que Andie estaba en su casa intento cerrar la puerta detrás de ella. Pero fue demasiado tarde, Karol alzó los ojos hacia la figura de una mujer que aparecía detrás de Mariana, la cara de Karol palideció entre su oscuro cabello, los ojos azules entre sorprendidos y furiosos se llenaron de fuego. Andie se puso detrás de Mariana y la tomo de los hombros.

-Hola Karol -dijo Andie sonriendo.

-¿Tu?

Cap. XVII. Los sentimientos de una belleza

-¿Así que ella es Mariana? -decía Andie, que se ocultaba con Karol en un extremo de la puerta del Colegio para que no sean vistas.

-Si, ella es -decía Karol, mientras miraba a su amiga.

La estuvieron observando por largo tiempo en el patio del Colegio, Karol le hablaba a Andie de Mariana, de cómo se conocieron, la forma tal dulce que Mariana tenia para con ella. Después de un tiempo se alejaron del Colegio.

-¡Es muy hermosa!… ¡y los ojos azules que tiene, son bellos! -dijo Andie después de un largo silencio que se apodero de Karol.

-Jajaja, tiene ojos verdes.

-¿Verdes?… mmm… yo los veo azules. -Andie volteo, como si pudiera verla a lo lejos.

-Pues no, tiene ojos verdes. -Karol la tomo del brazo y la obligo a seguir caminando.

Caminaron hasta llegar al café donde siempre se veían todos los lunes cuando Karol no quería asistir al colegio. Pidieron un café, era extraño lo que Karol estaba sintiendo, se sentía un poco avergonzada y triste por estar observando a Mariana, era la única manera en que Andie podía conocer a su mejor amiga. Tomo el café en sorbos muy pequeños, mientras Andie la miraba y se preguntaba porque una persona tan fuerte mostraba un carácter diferente cuando hablaba de Mariana.

-¿Cuándo se lo dirás a Mariana? -preguntó impaciente.

-No lo sé -Karol dejó aun lado su café y se recargo en el respaldo de la silla- aun no lo sé.

-¡Tienes que decirle Karol! -decía Andie con insistencia.

-¡Tengo miedo!… ¿y si deja de hablarme?… ¡No sé que haría si deja de hablarme!

-Si en verdad es tu amiga, no lo hará -Andie se levantó de la mesa- Tengo que irme, decirle o no es tu decisión.

Andie besó los labios de Karol y se marchó. Karol después de un rato salió de aquel café y empezó a caminar sin sentido, por largo tiempo, pensaba como decirle a Mariana sobre ella, sobre la relación que tenía con Andie, con una persona que Mariana no conocía.

-¡Karol!, ¡¡Karol!! -decía una voz mayor detrás de ella.

Karol volteo rápido.

-¡¡Madre Clara, Hola!!, ¿Que hace por aquí?

-Creo que la pregunta es, ¿qué haces, tu por aquí?.

No se había dado cuenta que estaba caminando a las afueras de un convento.

-¿Por qué no estas en el Colegio?… y mira nada mas como tienes ese uniforme, no te gusta usarlo, ¿verdad?, Me recuerdas una niña que… -la Madre empezó acomodarle el suéter, se dio cuenta de la tristeza de Karol y antes que pudiera decirle algo ella ya estaba hablando.

-¿Madre, cree que Mariana deje de hablarme? -le decía mientras miraba a un costado perdida y triste.

-¿Por qué tendría que hacerlo?.

Karol la miró, dudó en decirle pero a quien más podía contarle lo que estaba pasando, y muy titubeante le dijo:

-Porque, me gustan… Me gustan las chicas.

La Madre se sorprendió, a su cabeza llegaron recuerdos de cuando ella cuidaba a los alumnos de aquel colegio hace años, se acercó a Karol, la miró a los ojos y le dijo mortificada:

-¿Te gusta Mariana?.

-¡No!, no -respondió rápidamente- pero tengo miedo de que deje de hablarme o sienta asco por mí.

La Madre dio un suspiro de alivio al escuchar esa respuesta.

-Mariana es tu amiga y jamas sentiría asco por ti… Sé que puedes decírselo.

Karol y la Madre caminaron hasta el colegio. Karol no decía ni una palabra, estaba nerviosa y asustada. Llegaron al colegio, la Madre se paró al ver el edificio que estaba frente a la capilla, a ese edificio que los alumnos llamaban “el vuelo”, cerró los ojos y un recuerdo no tan visible para su memoria hizo que su cuerpo se estremeciera de miedo y tristeza.

-¿Madre? -dijo Karol, al verla inmóvil y temblando.

Antes de que abriera los ojos susurró un nombre que Karol no alcanzó a distinguir bien.

-¡Todo estará bien! -dijo la Madre limpiando algunas lágrimas de sus gastados ojos- … ¡esta vez todo saldrá bien!

Karol estaba nerviosa, no sabia cual iba a ser la reacción de Mariana. Las dos estaban en “el vuelo”.

-Me gusta este lugar, es bueno haberlo encontrado, aquí podemos escondernos los días que hagamos travesuras -decía Mariana con su voz dulce e inocente- … mejor dicho, el día que tu hagas travesuras.

-Si -contestó Karol abatida.

-¿Te pasa algo Karol? -preguntó preocupada.

Karol era de un carácter fuerte pero siempre alegre con Mariana. Ahora era el momento de decirle lo que pasaba, contarle a su mejor amiga su secreto, poner aprueba esa amistad.

-Mariana, tengo algo que decirte, y si quieres alejarte de mí después de esto… lo entenderé.

Mariana la miró sin entender lo que estaba diciendo, sabía que no era algo que la dañaría a ella, Karol jamás se atrevería hacerle algo.

-No creo que sea tan grave, ¡Claro que si me dices que tienes sida, lepra o que eres lesbiana, saldré corriendo muy veloz!.

Esas palabras la hicieron entender que Mariana si sentiría asco por ella, pero no había marcha atrás tenía que confesárselo, porque ya no lo soportaba.

-¡Solo estaba jugando! -Dijo Mariana cuando vio la expresión triste de su amiga- Créeme que nada sería tan malo como para dejarte, eres mi mejor amiga y nunc…

-¡Soy lesbiana! -lo dijo tajante, tenía que aprovechar esas palabras, tenía que probar si esa amistad en verdad era buena.

Mariana dejó de sonreír.

-¡Pero no te preocupes, no me fijaría en ti, por qué eres mi mejor amiga! -repuso rápidamente.

Karol veía la expresión asustada de Mariana, miró su cuerpo temblar de miedo. Mariana tomó aire para tranquilizarse y puso una mirada tan fría, Karol sabía que su amistad ya había terminado.

-¿Sabes?… acabas de desilusionarme -dijo seriamente.

-Perdóname -fue lo único que pudo salir de sus labios.

-¿Así qué no te fijarías en mi?

Karol quedó confundida con esa pregunta.

-¿No entiendo?

-Pues yo si… no me consideras una mujer de la cual te puedas enamorar -y volvió a sonreír.

-¿Estas jugando conmigo? -dijo Karol sonriendo nerviosa.

-Claro que si tonta, respeto tus gustos… bueno tus nuevos gustos, y tendrás que hacer algo mejor que esto para alejarte de mi… siempre seremos amigas.

-¿Entonces no me dejaras de hablar por ésto? -preguntó un tanto emocionada.

-Ya te dije que no, somos amigas.

Karol sonrío con alivio al escuchar esas palabras.

-Y dime… ¿Hay una persona especial? -dijo Mariana dándole un leve golpe en el costando.

-No, aun no -dijo sonrojada. Karol pensó en Andie pero por alguna razón no quiso decirle nada.

-¿Sabes qué puedes confiar en mi?.

-¡Lo sé!.

Las cosas que no se pueden decir

Pasaron algunos años su amistad era como siempre, nada había cambiado y Karol nunca se imaginó que sus sentimientos cambiarían.

-¡Mariana! -gritaba Karol y venía a toda velocidad para alcanzarla en la salida del colegio.

Era una mañana tranquila de otoño, las hojas caían, algunos alumnos entraban a tomar sus clases matutinas, mientras Karol venía a toda prisa intentando alcanzar a Mariana.

-¡Feliz cumpleaños! -dijo y le acercó una flor.

-¿Tu con flores? -Mariana sonreía feliz al saber que Karol podía hacer cualquier cosa por ella.

-¿Qué?, ¡Es para ti no para mí!… Sabes que no me gustan esas cosas, toma, toma. -decía para que tomara la flor.

-¡Gracias! -dijo y la abrazó.

-¡Ya tienes 22 años, ya estás vieja! jajajaja -le dijo al oído.

-Si, mira que dentro de un mes tendrás la misma edad que yo -le dijo golpeando su nariz con la flor y empezó a caminar, Karol la seguía pasos atrás.

-¡No me lo recuerdes! -Karol paró de reír y suspiró- … ¡Pero entre mas años tienes más hermosa te pones!.

Mariana volteo sorprendida y sonrojada, Karol se paró de golpe impresionada por su propio comentario. “Por que diablos dije eso”, pensó Karol asustada.

-¿Y, y tienes planes para hoy? -dijo Karol para librarse de ese momento vergonzoso.

-Si, Saúl me invitó a comer.

-Ah si, Saúl -dijo Karol con cierto enfado- ¿y estarás toda el día con él?

-Si, creo que sí.

-¡Ya pasas más tiempo con él que conmigo!

-¿Qué?

-Nada, nada… mm… nos vemos mañana.

Karol regresó por donde había venido dejando a Mariana confundida. “Saúl, ¿por qué tiene que estar con él?”, pensaba Karol “¿por qué no?, si es su novio”tenía una pequeña discusión en su cabeza, “no me importa que sea su novio, es un idiota no la merece” “diablos por qué tengo que decir esas cosas” se daba pequeños golpes en la cabeza, algunos compañeros la veían por su comportamiento raro. “Qué rayos me ven, que les importa si estoy enamorada de mi mejor amiga”, se paró y dio la vuelta hacia la puerta donde Mariana esperaba a Saúl.

-¿Enamorada? -casi lo dijo en un suspiro ahogado, saliendo en un susurro a su exterior pero quemándole el alma por dentro- ¿enamorada de Mariana?.

“Eso no puede ser” volvió con su pequeña charla interior “eso no puede ser”, seguía viendo a Mariana “le prometiste no enamorarte de ella”. Vio como Saúl llegó donde Mariana lo esperaba, la abrazó y la besó, Karol sintió un pequeño desajuste en su mundo y una opresión tan grande en el pecho, “eso no puede ser” Karol apretó sus puños con fuerza “lo de ellos no puede ser” avanzó con pasos largos hacia ellos “¿Karol qué haces? Detente no puedes hacerle esto a Mariana” “Rayos Karol detente”, justo cuando estaba a pasos de llegar a ellos reaccionó y dio la vuelta. “No puedes hacer eso”.

-¡Karol! -gritó Saúl al verla.

“Maldita sea qué quiere” pensó Karol y limpio sus ojos que apenas dejaban escapar unas lágrimas

-Si -contestó Karol dándole la más amable sonrisa que podía salir de sus labios para él.

-¿Por qué no vienes con nosotros? -dijo Saúl, trataba de ganársela, desde hace tiempo siempre notó un poco de molestia de Karol.

-¡¡Si!!… también quiero estar contigo hoy -dijo Mariana y tomó la mano de Saúl.

Karol miró las manos, se sintió confundida, ahogada, triste, miró a Mariana e intentaba que sus ojos no mostraran su desesperación, sintió que su alma desfallecía con esa escena, su cuerpo temblaba, lentamente daba pasos hacia atrás mirando a todos lados como intentando escapar de esa pesadilla, hasta que nuevamente se topó con los ojos verdes de Mariana, le sonrío amargamente, dio la vuelta y salió corriendo.

-¡Karol! -gritaba Mariana.

Los ojos azules de Karol empezaban a nublarse con las lagrimas, que una a una le desgarraba el alma. Corría pero cada paso que daba se le hacía eterno y pesado, hasta llegar a “el vuelo”.

-¡No puede ser! -decía mientras se dejaba caer en el piso y apretaba su cabeza con fuerza- ¡No puedes enamorarte de ella!

Al día siguiente, Karol estaba nuevamente en “el vuelo” mirando el viejo reloj, pensaba en Mariana, pero no de la misma manera que antes, sabía que eso no estaba bien, sabía que debía apagar esos sentimientos y alejarse de ella.

-¡¡Karol!! -dijo Mariana dándole un leve golpe en la espalda- ¿qué paso contigo ayer?… ¿Por qué te fuiste de esa manera?

-No me sentía bien, tenía ganas de vomitar…

-¿Ya te sientes mejor? -preguntó preocupada.

-Si, yo creo que fue algo que comí, pero ya me siento mejor.

-¿Sabes qué necesitas? -Mariana se acercó a Karol muy sospechosa.

-¿Qué? -Karol la miraba confundida.

-¡Un abrazo de una buena amiga! -dijo Mariana y abrazó a Karol.

Karol se sintió extraña pero le gustaba esa sensación “solo amiga” pensaba Karol “tengo que cumplir mi promesa”.

Cada vez se sentía mas confundía por sus sentimientos, sabía que Mariana no podía amarla de otra manera que no fuera sólo como amiga, intentaba alejarse de ella, pero de una u otra forma siempre terminaba a su lado… siempre a su lado.

Saúl y Mariana llevaban 3 años de novios y Karol un poco menos callando sus sentimientos por ella.

-¿Qué es esto Saúl? -preguntó Mariana con cierto brillo en sus ojos por lo que Saúl le había entregado.

-Es un poema, sé que te gustan, y lo escribí para ti.

Karol le molestaba que Mariana se viera tan feliz por ese detalle de Saúl. Mariana empezó a leer en silencio.

-Me cautiva el azul de tus ojos… ¿azul? -dijo Mariana.

-¿Azul? -Karol preguntó con risa.

-¡¡¡Mis ojos son verdes!!! -gritó Mariana aventándole el poema a Saúl en la cara y se alejó de ellos muy enojada.

-Saúl, ¿Azules? -dijo Karol- ¡Eres un idiota!

-Karol… ¿no son azules? -preguntó con tristeza.

-¡No! Nunca te has dado cuenta que tiene unos hermosos ojos verdes.

Karol fue a buscar a Mariana y la encontró mirando el viejo reloj de la capilla desde “el vuelo”.

-¿Estas bien? -Karol se acercó a ella.

-¿Te has dado cuenta qué el reloj siempre se detiene a las dos de la tarde, y qué por un tiempo no avanza la manecilla que marca los segundos? -Mariana dejó de mirar el reloj y se dirigió a Karol- … pero aun así después de esa hora vuelve… como si nunca se hubiera detenido.

Karol la miró extrañada, nunca se había dado cuenta de ese detalle, muy aparte de que los cristales del reloj estaban rotos y no se podía ver muy bien.

-Es como si en un tiempo lejano se hubiera detenido la vida por primera vez… -Mariana volvió su vista al reloj. Faltaba poco para que el reloj marcara las 2pm- y desde esa vez, nuestra vida terminara por unos segundos.

Karol miraba a Mariana, sus palabras se oían tan tristes, no como ella acostumbraba a decirlas.

-Tal vez por que antes a esa hora servían la comida aquí… Y no creo que muchos alumnos pudieran haber sobrevivido- dijo Karol en broma para que Mariana pudiera sonreír, pero no lo logró y siguió con sus comentarios- ahhh, y lo más importante tener que comer su odiosa comida… ¡Adoro la libertad que tiene ahora este Colegio!

A Mariana no le agradó mucho el comentario de Karol, solo pudo emitir una pequeña sonrisa sin dejar de ver el reloj.

-¿Estas bien? -volvió a preguntar.

-Creo que exageré un poco con Saúl… ¿no crees? -dijo Mariana.

-No, él lo merece.

-Lo quiero, creo que lo perdonaré.

-¿Lo perdonarás?

-Si, recuerda Karol, siempre enamórate de alguien que vuelva a ti después de las peleas.

-¿Lo perdonarás?

-Si -dijo- iré a buscarlo.

Mariana dio la vuelta y sintió la presión de la mano de Karol.

-¡No!

-¿Qué pasa Karol? -dijo mirando la mano de Karol que cada vez la apretaba con mas fuerza.

-¡No! -dijo una vez más desesperada.

-¿No? -preguntó.

Karol no supo que contestarle, sólo dejó de sujetar su brazo y vio a Mariana alejarse. Ahora Karol miraba el reloj, lo miró cuando este dio las 2 pm se detuvo y sintió como su corazón también lo hizo, y un extraño sonido de palomas detrás de ella la hicieron voltear, pero no había nada y aun así se oían, Karol miraba a todas partes intentando buscar de donde venía ese ruido, se acercaba a la enorme jaula abandonada de donde se supone que provenía, y antes de llegar a ella una paloma blanca en un vuelo rápido y fugaz se atravesó deteniendo su camino.

Ya eran demasiadas ocasiones en las que Karol sentía la desesperación de gritarle a Mariana lo que sentía por ella, ya no podía ocultárselo a nadie ni siquiera a Andie. Aun así intentaba apagar esos sentimientos, negarse así misma que estaba enamorada de su mejor amiga.

-¡No puedes negarlo Karol!… ¡La amas!

-¡¡¡No es cierto!!!

Andie ya empezaba a dudar de los sentimientos de Karol por ella, sabía que Mariana era algo mas que su amiga, pensaba que esa era la razón por la cual Karol no podía entregarse a ella.

-Si no la amaras, no hablarías de ella todo el tiempo.

-¡¡¡Es mi amiga!!!, es obvio que quiera hablar de ella… es la única persona que esta conmigo… -dijo Karol molesta.

-¿La única? -Andie sonrío, porque su presencia había sido ignorada por la vida de Karol- Espero que ella nunca te deje.

-¿Qué?

-Karol, me iré a Londres y quiero que vengas conmigo -dijo Andie sabía que Karol la rechazaría.

-Londres -dijo Karol pensando en su madre que no veía desde hace tiempo.

-¡Si Karol!, a Londres… ¡Ahora mismo!… ¿O qué?… ¿Te dolería dejar a Mariana?

-Mariana -susurró su nombre y pensó en todas aquellas veces que intentó alejarse de ella y no lo lograba, esta era la oportunidad que podía aprovechar… ¿o no?

-Espero tu respuesta… ¿Vendrás conmigo?

Karol pensó por mucho tiempo, no quería perder la amistad de Mariana, aun sabiendo que si se quedaba sólo era cuestión de tiempo para que ya no pudiera ocultar sus sentimientos.

-Está bien, me iré contigo a Londres.

Esa tarde Karol no regresó al colegio, estaba en el aeropuerto con Andie, sin equipaje ni siquiera el uniforme azul que tanto le molestaba pudo quitárselo.

Karol jugaba con los botones dorados de su uniforme que tenían el emblema del colegio, y uno a uno los empezó a atar y recordaba a Mariana, recordaba cuando ella lo hacia y las palabras que siempre decía: “Karol tienes que portarte bien” decía mientras abotonaba el primero, pasaba al segundo botón, “Debes entrar a tus clases” y pasaba al tercero “Ya no te salgas tanto del colegio”. Karol recordaba esas palabras que siempre le decía, empezó a sentir un gran vacío cuando llegó al cuarto botón y recordó. “Pero sobre todo” decía Mariana cuando le abotonaba y pasaba al quinto “Nunca, nunca te alejes de mí” y terminaba con una caricia en la mejilla de Karol. Fue tan grande su desesperación al recordar esas palabras.

-¡No puedo!… ¡No puedo irme!

-¡¡Karol!! -gritaba Andie al verla alejarse.

Karol no supo ni como llegó al colegio, fue como un sueño aquel instante en el que estaba dispuesta a dejar a Mariana sin decir nada.

-Karol, ¿Dónde estabas? -decía Mariana al topársela en la entrada del colegio- ¡Te busqué por todas partes!… ¿Dónde te metiste?

-Bueno, solo, yo… ah… mmm. -intentaba decir mientras entraba al Colegio.

Mariana la miró extrañada porque Karol tenía bien puesto el uniforme y estaba dispuesta a entrar al colegio.

-Ven, vamos al bar -dijo Mariana y la tomó del brazo sin esperar su respuesta.

-¡Pero aun tienes una clase!

-Si, pero no quiero entrar -sujetó su brazo con mas fuerza y la llevaba a la salida.

-¿Cómo?, ¡¡¡Mariana Dux no quiere entrar a su clase!!!.

-¡No! -fue lo único que dijo.

-¡Que pasará con el mundo esto es algo increíble! -dijo Karol al ver tan convencida a Mariana de no entrar a su clase.

-Si, lo mismo digo, que usted señorita Guilloth tenga bien puesto el uniforme.

-¡Tu lo hiciste!… como siempre -dijo con tristeza.

-Aaah, ¿Si? -dijo pensando- ya vamonos.

Mariana caminaba del brazo de Karol, el bar no estaba muy lejos del colegio así que se iban caminando hacia el.

-¿Dónde estuviste?.

-Estaba en mi casa, me quedé dormida hasta tarde.

-Sabes, tuve un mal presentimiento, me sentía inquieta y angustiada.

-¿Por qué?

-No lo sé, salí a buscarte a tus clases y no estabas, te busque en “el vuelo” y entre menos te encontraba mi angustia crecía mas… pero no importa, ya estas aquí -y se apretó con mas fuerza al brazo de Karol.

Llegaron al Bar y tomaron la mesa que siempre acostumbraban, y como siempre Mariana no tardaba en estar en malas condiciones en tan pocos minutos.

-¿Qué tienes Karol? -preguntó al verla todo el tiempo que estaba con ella de una manera triste.

-Nada Mariana, nada… ¡¡Ya deja de beber de esa manera!! -dijo Karol he intentó quitarle la cerveza.

-No, no, no, no,… no puedes prohibirme eso, sabes que es lo único que no puedes hacer.

-Mariana eres muy graciosa cuando tomas.

“Ya no puedo negarlo, ya no puedo negarlo” pensaba con tristeza mientras recargaba sus brazos en la mesa y miraba a Mariana “por qué tiene que pasarme esto, no puedo enamorarme de ella” “por qué ella no puede amarme de otra manera” “¿Por qué sólo puede hacerlo como amiga?”, “Por qué Mariana” Karol a pesar de la angustia que estaba pasando en su interior sonreía por los gestos tan graciosos que hacia Mariana.

-¡¡¡Sonreíste!!! -dijo Mariana- en toda la tarde habías estado triste.

-Tú le das alegría a mi vida.

-¡¡Bien!!… Brindemos por eso -dijo y le acercó la cerveza a Karol.

-¡¡¡No Mariana!!!… Sabes que no me gusta eso.

-¿Por qué?.

-Porque si tu tomas, ¿quién va a cuidarte?

-Sí tienes razón, ¿sabes?… Eres mi ángel, eres mi mejor amiga -decía Mariana contando sus dedos- … Eres la persona que nunca se alejaría de mi… ¡¡Sólo falta que algún día llegues a ser mi amante!! Jajajaja… eso se oyó muy gracioso.

-Si, ya no sabes lo que dices -dijo con melancolía.

-Karol, si lo sé -dijo triste, porque ella sabía que aun estando así sabía lo que decía.

-Ven, vamos tengo que llevarte a tu casa.

-Esta bien, sabes que obedezco todo lo que tu digas.

-Sólo cuando estas en estas condiciones.

Karol la llevó hasta la entrada de su casa, se despidieron como siempre. Karol estaba por marcharse, se sentía tan cansada que tal vez ya no podía soportar un minuto mas con ella, si sólo tenía que verla como su amiga.

-Karol.

-Si -Karol voltea embriagada por la forma en que Mariana menciono su nombre.

Mariana se acercó a ella y la abrazó, Karol no sabía que hacer. Mariana le había mostrado muchas veces cariño pero nunca lo había sentido de esa manera, se sentía cálida, segura dentro de esos brazos, solo quería estar ahí y nunca separase de ella, “Intentaré soportar todo lo que pueda” pensaba Karol. Ese abrazo fue el mas largo que se habían dado desde que eran amigas.

Pero aquella vez había quedado en el pasado, no había hoy un abrazo, lo único que había eran unas miradas que podían haber congelado el infierno, por esa mirada furiosa de Karol y la frialdad e indiferencia de Mariana.

-¿Tu? -Karol miró a Andie y a Mariana por su mente pasaron muchas cosas, tanto tiempo alejada de ella se esperaba lo peor.

-Sí, yo… no me digas, ¿te olvidaste de mi?… ¡No lo creo!

-¿Qué haces aquí? -preguntó Karol viendo a Mariana para poder omitir la pregunta que no quería hacer “¿Qué haces con ella?”.

Andie le dio una sonrisa burlona al ver su reacción.

-Bueno… con ella conseguí lo que no tuve contigo.

Karol miró a Mariana con tristeza, incrédula y con rabia. Mariana no se defendía, no reaccionaba, en su cabeza se preguntaba que tanto Karol conocía a Andie y por las palabras de Andie era obvio que la conocía mas que a ella. Karol esperaba una explicación de Mariana.

Andie salió de la casa, sabia que ya había causado el suficiente daño entre ellas dos.

-¡Que la disfrutes! -le susurró al oído.

Karol no pudo moverse sus ojos aun miraban a Mariana, esperando alguna reacción, suplicando una explicación que hiciera borrar ese pensamiento de que Mariana estuvo con Andie.

-¿Por qué? -le preguntó con un gran dolor en su voz.

Mariana la miraba fijamente como si estuviera viendo a una desconocida, la miraba sin arrepentimiento, no sentía nada, como si no le importara lo que Karol estuviera sintiendo. Mariana movió la cabeza negando lo que estaba pensando Karol y cerró la puerta sin decir nada.

-¡Mariana! -gritó Karol golpeando la puerta con la mano.

Capitulo XVIII …Inocencia

“Tal falso he irremediable es dejar de sentir amor, la duda más pequeña puede romper los momentos más felices, los momentos mejor vividos. Luchas contra algo que no existe, pero lo sientes tan intenso en ti, algo por lo cual vale la pena vivir…”

Mariana cerró el libro que tenía en sus manos, miró a todos lados, la biblioteca parecía un lugar que sólo ella conocía, miro a las pocas personas que había en las mesas un poco alejada de ella… “¿Vale la pena sufrir lo que estoy sufriendo si aun la amo?”. Hacia esa pregunta al mirar cada uno de esos rostros cansados. Miró nuevamente ese libro, “¿En verdad vale la pena vivir?”. Recostó su cabeza sobre el libro, poco a poco empezaba a quedarse dormida cuando un escalofrío recorrió su cuerpo al escuchar el susurro de su nombre en su oído. Mariana lentamente alzó la cabeza olvidándose de aquel sueño que sentía y frente a ella se encontró una rosa blanca, buscó por todas partes a Karol y sin encontrarla salió de la biblioteca. Mariana aun buscaba los ojos de Karol al salir de ese lugar, miraba cada movimiento en el Colegio, intentando encontrar a unos intensos ojos azules. Hacia demasiado frío para ser noviembre, las hojas caían y el viento soplaba con tanta fuerza.

Karol había vuelto al colegio dos días después de su regreso, sólo hasta entonces tuvo el valor de volver. Estaba en aquel lugar, en “el vuelo”, lo sentía vacío y triste, pero no más de lo que sentía en su interior. Karol miraba el reloj de la capilla, desesperada y triste, no entendía lo que Mariana había hecho, quería gritar sacar de su alma tanto dolor. Escuchó el sonido de una paloma posarse en la barda aun lado de ella, volteó rápidamente y se encontró a una chica como de 17 años de una mirada azul, tan intensa como la de ella e igual de triste, las manos de esa chica acariciaban a la paloma blanca.

Karol miró a todos lados preguntándose de donde había salido esa chica.

-Es difícil, ¿verdad?- le dijo la chica mirándola a los ojos- Es difícil ver a la persona que amas amando a alguien más.

Su mirada azul se fijó en el patio, Karol volteó hacia esa mirada y se topó con la silueta de Mariana con Andie en el patio del Colegio, en ese mismo momento Mariana miró hacia arriba. Fue como si en ese momento ninguna de las dos se viera aunque sus miradas estuvieran fijas una de la otra. Karol agachó la cabeza y con la voz entre cortada le contestó:

-Si… muy difícil.

-Mariana- dijo la chica dulcemente.

El viento empezó a soplar con fuerza, la paloma se alejó, Karol la siguió con la mirada hasta que se perdió entre los árboles, cuando volteó la chica había desaparecido.

*****

-¡Mariana!- gritó Andie cuando la vió pasar a su lado un poco distraída.

-¿Andie, qué haces aquí?.

-Bueno, solo vine a decirte lo que en realidad pasó esa noche.

-No es necesario que digas nada, yo…- El sonido de un violín empezó a escucharse desde “el vuelo”. Mariana miró a Andie extrañada porque no prestaba atención. El sonido se hacia mas fuerte tocando una suave melodía que llenaba de nostalgia el corazón de Mariana. Miró hacia arriba, sin darse cuenta sus ojos empezaban a nublarse por las lágrimas que inexplicablemente rodaban por sus mejillas.

-Mariana- dijo Andie- ¿Estas bien?

Mariana la miró desconcertada, como si sus sentidos hubieran sido atrapados por aquella melodía.

-¡No es nada!- dijo Mariana y se fue.

*****

Karol sintió un leve mareo porque no sabía lo que pasó en ese instante. Volteó al patio para ver si encontraba a Mariana pero ya no estaba, así que bajó corriendo de aquel lugar para buscarla.

Recorría los pasillos de los edificios intentando encontrarla, estaba molesta y triste, pensando desde cuando Mariana salía con Andie, preguntándose desde cuando la engañaba.

En un instante sus miradas tropezaron, en Karol había dolor y enojo, en Mariana sólo indiferencia. Mariana dejó de mirarla y siguió su camino, Karol la detuvo jalándola del brazo cuando pasaba a su lado.

-¿Por qué?, ¿Por qué no puedes enfrentarme?

-¿Para qué?…- dijo Mariana soltando su brazo con fuerza- ¡Si solo quieres que escuche todo lo malo que piensas de mí!.

-¿Por algo lo digo, no crees?.

Mariana reaccionó dándole una bofetada.

-¡Cuando regresaste de Londres, me encontraste a mi, no a una…!- Mariana cortó sola sus palabras- y sin embargo yo, sigo esperando… ¡Aun sigo esperando!.

Mariana extendió la mano enseñándole la rosa, que pensó que ella le había regalado.

-Lindo obsequio, que, ¿te la dio Andie, la persona que ahora amas?- dijo Karol muy molesta.

-¡¡¡Tu eres a la única persona que amo!!!- gritó.

Karol abrió los ojos impresionada por lo que Mariana gritó sin importarle las personas que pasaban a su alrededor, Mariana dio la vuelta y empezó a alejarse.

-¡¡¡Prometiste esperarme!!!- gritó Karol con rabia.

Mariana volteó, solo había dado tres pasos.

-¡¡¡Lo hice!!!- gritó con la misma intensidad de Karol- … y creo que aun lo sigo haciendo- la miró a los ojos como si estuviera buscando algo que había perdido y se alejó definitivamente de ella.

Karol se quedó allí no entendía el comportamiento de Mariana. Karol buscaba respuestas, aliviar su dolor, entender tantas cosas.

Mariana caminaba furiosa, le dolía en el alma que Karol desconfiara de ella. Miró la rosa que tenía en sus manos y la apretó con fuerza con una gran rabia, sólo quería deshacerse de ella al pensar que no fue Karol quien se la dio. Su mirada buscaba un bote de basura, pero la capilla fue lo primero que llamó su atención, entró, por alguna razón a Karol y a ella no les gustaba ese lugar. Era la primera vez que Mariana entraba a la capilla, le impresionó la arquitectura tan antigua que tenía ya un poco apagada.

La capilla estaba más vacía que la biblioteca, Mariana miraba a todos lados sin encontrar a nadie, llegó hasta el altar, depositó la rosa en el piso dio la vuelta y caminaba hacia la salida un poco más tranquila.

-Mariana.

Escucho mencionar su nombre, dio la vuelta, y en una de las bancas frente al altar había dos chicas muy pequeñas, no pasaban la edad de 15 años. Una de ellas lloraba.

-¡Mariana debes calmarte!- decía la chica y la abrazaba- ¡Estaré siempre contigo!

Mariana caminaba hacia ellas con lentitud de alguna manera se le hacían familiares esas dos pequeñas. Lo que se le hacia extraño era no entender porque no las había visto antes en el Colegio. Escuchaba su conversación muy lejana, con ecos, como si no estuvieran en esta vida, y lo único que viera fuera a dos fantasmas.

-¿Mariana?

Escucho su nombre detrás de ella volteó asustada.

-¿Mariana, qué haces aquí?- preguntó la Madre Clara, ya que cuando les daba asesoría nunca querían asistir a la capilla.

-Madre yo…- dijo Mariana y dio media vuelta para señalar a esas dos pequeñas. Mariana quedó sorprendida porque ya no estaban.

-¿Mariana, estas bien?

-Si, solo…- se quedó pensando en esa voz, era la misma voz que escuchó aquella vez en el invernadero mencionar su nombre, la misma voz que escucho en la biblioteca, la misma forma dulce y triste resonaba en su cabeza.

-¿Pasa algo?.

-¿Quién es Mariana Durkeim?- solo atinó a decir.

-¿Qué hay con ella?.

-Sólo quiero saber que pasó- Mariana recordó a la chica que consolaba a Mariana y le encontró cierto parecido a Karol- ¿Cómo se llamaba su compañera de dormitorio? Se parece a Karol, ¿verdad?

La madre dio pasos atrás, no quería recordar nada de lo que ella vivió en ese Colegio.

-Señorita Dux… su lugar no es aquí- dijo Emili detras de la Madre Clara.

Mariana volteó hacia atrás recordando a esas pequeñas, miró a la Madre Clara desconcertada, agachó la cabeza y no supo que decir.

*****

-Claro que si tonta, respeto tus gustos… bueno, tus nuevos gustos y tendrás que hacer algo mejor que esto para alejarte de mi… siempre seremos amigas.

-¿Entonces no me dejaras de hablar por esto?- preguntó un tanto emocionada.

-Ya te dije que no, somos amigas.

Karol sonrió con alivio al escuchar esas palabras.

-Y dime… ¿Hay una persona especial?- dijo Mariana dándole un leve golpe en el costado.

-No, aun no- dijo sonrojada. Karol pensó en Andie pero por alguna razón no quiso decirle nada.

-¿Sabes que puedes confiar en mi?

-¡Lo sé!

-¡¡¿Por qué no te lo dije?!!… ¿por qué sentí miedo?- se decía Karol después de recordar aquel día de su vida, volviendo al doloroso presente, donde la persona que amaba tuvo algo que ver con una persona que alguna vez quiso.

Ya tenía puesto el uniforme del Colegio, no sabía si debía volver a ese lugar por una última vez, pero tenia la urgencia de saber que paso, que pasaría después de todo aquello. Bajó lo más rápido posible las escaleras.

“Por qué no fui capaz de apagar lo que sentía por ti, trate de ocultarlo, de callarlo muchas veces”, pensaba mientras bajaba las escaleras que se le hacían eternas. “No podía enamorarme de ti, porque te prometí no hacerlo, y nunca pensé hacerlo algún día, no quiero perderte”.

-Karol, ¿a dónde vas?- preguntó su madre cuando Karol estaba por abrir la puerta.

-Mamá, deberías estar acostada- dijo tomándola del brazo- sabes que no debes cansarte mucho.

-¿Pasa algo Karol?- dijo al escuchar su voz triste.

-Iré al Colegio un rato, y tu tienes que descansar, ¿de acuerdo?- Karol sentó a su madre en el sofá, trataba de no mirarla a los ojos para que no viera que estuvo llorando.

-¿Por fin conoceré a Mariana?

Karol dió la vuelta hacia su madre pero clavó los ojos al piso.

-¡No, mamá, aun no!

-Karol, sé que no he estado mucho tiempo contigo, pero te conozco y sé que pasa algo… ¿Qué hay con Mariana?

-¡Ella me engañó!- dijo Karol desesperada y sentándose aun lado de su madre.

-¿Mariana?… ¡No lo creo!

-Cuando me fui contigo a Londres, Andie estuvo aquí y…

-¿Andie?- interrumpió- ahora entiendo por qué cuando le dije que irías desapareció.

-¿Por qué nunca me lo dijiste?.

-No sabía que esas eran sus intenciones, nunca imaginé que haría algo así… ¿Pero qué pasó?

-Pues ella estuvo aquí- se levantó furiosa- y enamoró a Mariana… y eso no fue lo peor… ella la embriagó, algo que no es difícil,… y, y se aprovechó de la situación- volteó a ver a su mamá- tu sabes a lo que me refiero.

-¿A eso?

-¡Si, a eso!

-¡No lo creo!… Andie aun te ama.

-¿Qué?- contesto Karol nerviosa.

-¿Crees que no se que ustedes tenían un amor a distancia?

-No era a distancia, ella estaba aquí y cuando la dejé se fue.

-Pero ella aun te quiere… siempre me lo decía.

-¡Si en verdad me quisiera no hubiera hecho esto!… ¡¡No me hubiera lastimado de esta manera!!…

-Sabes como es el amor… tu hiciste lo mismo con Mariana, ¿No es cierto?

-Pero…

-¡Pero nada!, sé que ella no sería capaz de algo así… Cuantas veces lo intentó contigo y siempre respeto tus decisiones… Andie no es de las chicas que se aprovechan de las circunstancias, deberías saberlo ella siempre ha sido sincera contigo… pero si no estas segura yo hablaré con ella…

-¡No, así esta bien!, A veces ya no quisiera saber nada de esto, ya no tengo el valor para hacerlo, me falta confianza… lo mejor será regresar a Londres, ¿No crees?

-Sabes que esa no es la solución…- puso su mano sobre su hombro- ¿Que pasó con aquella niña fuerte que se atrevió a retar mi autoridad plantando un árbol de arándano a mitad del patio, que específicamente pedí que no se hiciera?… y solo para recordar que vio los ojos más hermosos… y verdes que nunca antes había visto… ¿lo recuerdas?…

-Si.

-¡Vamos!… demuestra que tan fuerte eres.

*****

Karol esperaba a Saúl afuera de audiovisuales.

-¡¡Karol!!, Siempre que te encuentro aquí me da miedo- le decía riendo- siempre me tenias cosas malas.

-¡No es cierto!, la última vez no fue así.

-No, pero me hiciste sentir muy mal.

-¡Lo siento!

-No te preocupes… ¿cómo estas?

-¿Cómo crees que estoy?

-Pasa hablamos a dentro- dijo Saúl abriendo la puerta.

Karol entró y llegó a su cabeza aquella vez que besó por primera vez a Mariana, lo que originó el rompimiento de su amistad y el nacimiento de un amor que ahora dolía.

-¡Estar aquí adentro no sé si me trae buenos recuerdos!- y un escalofrío recorrió su cuerpo.

-Se lo que pasó con Mariana cuando estabas lejos- le dijo un poco triste- se que te engañó.

-De eso quiero hablar- sus ojos azules se humedecieron- ¿por qué crees que lo hizo?

-Tal vez miedo a estar sola, la dejaste cuando sus sentimientos estaban cambiando… ¡Estaba confundida!

-¡¡¡Pero estabas tu!!!- dijo con desespero.

-¿A qué te refieres?- Saúl sonrió.

-No, no digo que podía consolarse o jugar contigo un rato… es que eres su amigo y aun la quieres…

-Karol, Mariana necesitaba otro tipo de afecto no solo el de un amigo o amiga, necesitaba amor… ¡Te necesitaba a ti!.

-¡Lo sé!

-A veces pienso que Mariana no tuvo la culpa, solo se dejó seducir por la primera persona que entendía sus sentimientos.

-Si, Andie puede ser así.

-¿La conoces?- dijo extrañado.

-Digamos que estuvo aquí con Mariana por un asunto de venganza.

-¿Por ti?

-Si.

-Entonces Mariana no tuvo la culpa- dijo en tono de esperanza.

-¡Ese es el problema!

-No entiendo.

-Cómo puedo confiar en ella si al dejarla sola siempre va a correr a los brazos de alguien más.

-Tienes razón- dijo Saúl- pero, aun la amas ¿cierto?

-No lo sé, creo que no.

-Karol nunca digas que no la amas si no puedes dejarla ir… el amor volverá aunque te haya traicionado… aunque te haya lastimado… y se que tu tienes el valor y ella la fe para construir ese amor de nuevo.

-¡Gracias Saúl!

-No llores ahora ve con ella.

Saúl abrazo a Karol, repentinamente se alejó de ella la miró y le dijo:

-No hay cámara grabando,… o si?- y miró a todos lados.

-¡Qué gracioso!- dijo sonriendo.

-Es que así empiezan los problemas… después dirán que quieres algo conmigo.

-¡Ja!… Si fuera así escogería a alguien mejor para hacerlo.

-¡Ahhh!, perdón por no ser de tu agrado.

-No, si eres de mi agrado- le dijo- de hecho, si quisiera a Mariana sólo como amiga tú serias el novio perfecto para ella.

-No, no lo digas, fue mejor así nunca vi tanto amor en sus ojos como cuando habla contigo.

-¿Amor?- dijo suspirando.

-Si, amor y mucho- Saúl dirigió a Karol a la puerta y le dijo:- … busca la felicidad ella te la dará, ya sabes donde esta.

Karol subió a “el vuelo”, no espero encontrarse con otra persona.

-¿Qué haces aquí?- dijo molesta.

-Te estaba esperando… quiero hablar contigo.

-¡¡No tengo nada de que hablar y mucho menos contigo!!

-¿Ni siquiera quieres saber lo que hice con Mariana?

-Eres una…

-Shhh, no te conviene insultarme.

-¡¡¡Nunca me convino conocerte!!!- dijo Karol muy molesta.

-Por qué, si conmigo conociste el amor.

-¡¡Contigo conocí la palabra, no la esencia!!

-Si, si, la esencia la conociste con Mariana… yo también Karol.

-¿Por qué lo hiciste?

-Sería tonto decir que por amor, pero no, no fue así… ni siquiera lo hice por vengarme de ti… lo hice para vengarme de ella por robarme tu amor, con esas palabras tontas, “siempre seremos amigas”. A pesar de que en ese momento no la amabas, la querías mucho no dejabas de hablar de ella. Cuando te propuse que le dijeras sobre nuestra relación, creí que iba a estallar en tu cara, que iba a sentir asco por ti, pero no, la niña dulce no lo hizo, y la quisiste mas que a mí.

Karol no le importó toda esa actuación de sufrimiento y rencor de Andie, solo le interesaba saber una cosa.

-¿Qué le hiciste?

Andie sonrío burlonamente viendo la reacción de Karol.

-Nada… no le hice nada, me gustaría decirte que fue mía, pero no es así, no dejaba de buscarte, de decir que te amaba y que te esperaría siempre, lo dijo una y otra vez hasta que se quedo dormida… ¿Sabes?… es hermosa cuando duerme.

Karol al escuchar esto no pudo evitar sonreír con alivio dio un pequeño golpe en la barda en señal de victoria y empezó alejarse de Andie.

-¡Pero en verdad logré algo!- le gritó Andie- ¡Sabe que no confías plenamente en ella… la heriste con tu comportamiento y no creo que te perdone!

Karol detuvo su caminar alegre, se dio cuenta que eso era verdad, había herido la confianza que Mariana le daba, empezó a caminar nuevamente pero ahora lo hacia lento y confuso.

Llegó a esa puerta donde en muchas ocasiones dejaba a Mariana antes de que su corazón no aguantara la necesidad de gritarle que la amaba.

-Buenas tardes señora… ¿está Mariana?

-Karol que gusto, si pasa esta en su habitación.

Karol entró y subió a la habitación de Mariana, entró sin tocar, la vio parada junto a la ventana.

-¡Enamórarte de alguien que vuelve a ti después de las peleas!

Mariana volteó un poco sorprendida.

-Recuerdo que tu me dijiste esas palabras- la miró a los ojos un poco apenada- ¿puedes volver a enamorarte de mí?

El silencio se apoderó del lugar. Mariana no reaccionó como Karol lo esperaba. Mariana la miró molesta y volvió su vista a la ventana, Karol se sintió desbastada con esa respuesta.

-Conocí a Andie poco después que a ti- dijo Karol cerrando la puerta, no quería acercarse a Mariana- ella era algo mas que una amiga.

-¿Por qué nunca me lo dijiste, no confiabas en mi?

-¡Sí!

-¿Entonces?, Por qué me entero después de que intenta jugar conmigo.

-¡¡¡No hizo nada Mariana!!!… lo acaba de decir.

-¡Lo sé!. Siempre lo supe, Karol aun estando ebria… ¡¡¡Sé lo que hago o no hago!!!.

-¿Qué?… ¿Por qué no me lo dijiste?… ¿por qué dejaste que sufriera?

-Cuando regresaste me encontraste a mi no a una extraña… dudaste de lo que yo era… y que importaba explicarlo todo, sino confías en mi.

-Si sabes lo que haces cuando estas ebria… recuerdas la ves que estuviste abrazada a mi por mas de media hora, ¿por qué lo hiciste?.

-Solo quería sentir el calor que me daban tus brazos.

Karol recordaba cuando podía confiar en Mariana, cuando era su amiga y podía tener todo el afecto y verla con alguien mas sin sentir celos, pero eso se transformó en una necesidad estar con ella saber que era de ella, cuando empezó amarla.

-Creo que me dabas mas amor cuando eras mi amiga… nunca debimos dejar de serlo.

-¡Será mejor que te vayas!

-Mariana.

-¡¡¡Qué te largues!!!- gritó desgarrando su alma.

-¡Regresaré a Londres y no volveré!

-¡Ya no me importa!- dijo y regresó su mirada a la ventana.

-Te amo- le susurró suavemente.

Karol espero una respuesta que no llegó, salió de la habitación ya sin decir nada, pensó que era lo mejor para Mariana, siendo lo peor para ella.

*****

Mariana se acercó a ella y la abrazó, Karol no sabia que hacer. Mariana le había mostrado muchas veces cariño pero nunca lo había sentido de esa manera, se sentía cálida, segura dentro de esos brazos, solo quería estar ahí y nunca separase de ella, “Intentaré soportar todo lo que pueda” pensaba Karol. Ese abrazo fue el mas largo que se habían dado desde que eran amigas.

-¿Sabes que eres lo más importante en mi vida?- Mariana dejó de abrazarla y la miró a los ojos.

-Si.

-¿Te quedas conmigo?- dijo con una sonrisa dulce…

Cap. XVIX. La Fuerza del destino

“Este es el momento deslumbrante de una historia de amor hecha de miles de pasiones personales, cuyos ecos todavía nos animan y cuyas verdades nunca terminan de contarse.”

Han pasado cinco años desde que se separaron. Karol regresó a Londres, 2 años después su Madre murió y heredó una gran fortuna, como ya nada la ataba a una vida moderada, viajaba constantemente, ya no le importaba su vida, todo lo disfrutaba sin medida.

-¿Y ahora a dónde Sebastián?… ¿Australia?… ¡Ya tengo los boletos de avión!- le dijo cuando por sus ojos le pasaba los boletos.

-Me temo que no señorita.

-¿Por qué Sebastián?- Karol se sentó sin muchas ganas.

Sebastián tomó los papeles del escritorio donde se encontraba Karol y los leía angustiado.

-¡Debe ir a Florencia tiene que…!

-¿Florencia?- dijo interrumpiendo.

-Si, Florencia, la empresa que…

-¿En Italia?

-Si- decía Sebastián extrañado- tiene que…

-¿Dónde sirven comida italiana?

-¡Sí!- contestó aun más extrañado a una pregunta tan obvia.

-Su comida favorita- se levantó y miraba tras la ventana aquel pequeño y único árbol en su inmenso jardín.

-La empresa tiene algunos fallos y si no va de inmediato puede perder una gran fortuna.

Karol sonrió triste sin dejar de mirar por la ventana, después lo miró con los ojos abatidos.

-Sabes que no me importa el dinero Sebastián, y nada en esta vida, ya nada importa.

-Pero…

-Pero nada Sebastián, ya todo terminó…

-Si es por la señorita Mariana le…

-¡¡¡Si vuelves a mencionar su nombre te mato…!!!- reaccionó un poco exaltada.

-Esta bien, esta bien, y que hay de…- pensó durante un tiempo mencionar o no ese nombre- Andie?

-¡Ya estarías muerto!… ¡¡Jamás vuelvas a mencionar ese nombre!!

-Su padre estaba muy interesado en esa empresa- dijo cambiando de tema, y la táctica que siempre usaba para manipularla, su padre, sabia que no podía negarse.

Karol miró nuevamente ese árbol, el simple hecho de pensar en Italia, le traía muchos recuerdos que no eran formulados en su memoria, porque no había tales recuerdos en ese lugar, solo un pudo haber sido, que no lo fue y nunca lo será.

-El avión sale mañana, tengo las reservaciones- dejó los boletos sobre el escritorio.

-Esta bien.

-Mañana paso por usted- dijo y se retiró.

Karol se quedó ahí mirando, sólo mirando aquel árbol.

-Mariana- las lágrimas rodaban por sus mejillas.

A la mañana siguiente, como si el tiempo no hubiera pasado, Karol estaba en ese mismo lugar contemplando aquel mismo árbol, con aquella misma nostalgia en su mirada que ya guardaba desde hace años.

-Niña- entró una mujer mayor despertando a Karol de su profunda melancolía.

-¿Nana, crees que ya es momento de quitar ese árbol?

-¿Tú lo crees, niña?

-Tal vez, si- Karol sonrió tan triste que su Nana pensó que en cualquier momento lloraría.

-¿Ahora a dónde irás niña?- le preguntaba porque sabía que cada fin de semana se iba a algún lugar extraño con Sebastián.

Karol volvió su vista aquel árbol y pensó por largo tiempo.

-Sebastián no irá conmigo ahora Nana… esta ves iré sola.

-¿Sebastián no irá?

-No- Karol miró el reloj que se encontraba junto a una fotografía de su padre, agachó la cabeza como si le pidiera perdón a aquel retrato- Se me hace tarde, debo irme.

Karol decidió salir de la oficina, dio la vuelta y miró ese árbol.

-Nana, cuando regrese… ese árbol, ya no quiero que este ahí.

Karol besó la frente de su Nana, de su amiga y su segunda madre. Aquella mujer la había cuidado desde bebé, compartía sus alegrías y sus tristezas.

-¿Dónde esta aquella sonrisa que vi aquella vez?- decía mirando ese mismo árbol que Karol observa con gran insistencia.

Karol desde la muerte de su padre dejó de sonreír era una persona fría, no confiaba en nadie. Su Nana empezó a recordar un momento de la vida de Karol que jamás olvidara…

-¡¡Nana!!!

Decía Karol entrando por la puerta trasera de la cocina y discutiendo con su chofer y amigo, Sebastián.

-¡Nana!- dijo una vez mas- ¡¡vi los ojos más bellos y verdes del mundo!!

-¡No eran verdes!- dijo Sebastián- ¡¡son azules!!… tan azules como los míos- en un tono de altanería.

-Sebastián, son verdes y si fueran azules, aun así seguirían siendo hermosos y no como los tuyos- Karol se quedó pensando por un rato- y tiene una voz linda.

-¿Linda?… ¿Acaso no escuchaste todo lo que te dijo?.

Su nana sólo veía la discusión, tenía una extraña sensación al ver a Karol tan entusiasmada como ya nunca la veía.

-¡¡Nana!!- se dirigió a ella, y de su cara se asomaba una sonrisa que iluminaba su rostro- … jajaja… su bello lenguaje es… ¡¡es como la de un camionero!!

Karol y Sebastián reían sin parar y su Nana lo hacia también sin entender muy bien por qué sólo era feliz viendo sonreír a Karol otra vez.

-¡Pero Nana!- dejó de reír Karol- ¡¡tiene unos ojos verdes bellos!!

-¡No son verdes!- decía Sebastián.

-¡¡Si Sebastián, son verdes!!

Tomaron esa discusión por minutos sin dejar de gritarse y reír a momentos recordando las palabras de aquella chica de ojos verdes.

-¡Esta bien Sebastián!- dijo Karol con la voz ya cansada de tanto discutir- Si son verdes, tu plantarás un árbol de arándano, ahí- dijo señalando el patio trasero.

-Pero señorita, a su madre no le gustan los árboles, ella adora su jardín así como esta.

-¡De eso se trata la apuesta Sebastián!- Karol extendió la mano- ¿aceptas?

-¡De acuerdo!- dijo Sebastián y tomo su mano.

Este era el segundo fin de semana que Karol regresaba a su casa en Londres y esta vez llegaba más feliz que la semana anterior.

-¿Sebastián, de que color son sus ojos?- decía Karol con una sonrisa maliciosa.

-Verdes, señorita- dijo apenado y sacando un pequeño árbol de la parte trasera del auto.

-Jajaja… hora de cumplir tu paga…- Karol se alejó con una sonrisa en sus labios.

-¿Puedo saber que significa eso, señorita?- dijo su madre cortando su paso.

-¡Verdes!- volvió a dibujarse otra sonrisa aun más grande- ¡¡Cómo el arándano!!

Una pequeña ráfaga de viento movía las hojas de aquel pequeño árbol.

-¿Dónde quedó aquella niña alegre?- decía su Nana al volver a la cruda realidad- ¿dónde esta esa niña maravillada con esos ojos verdes?, esos ojos verdes que ahora le traen amargura…

-¡Matilde!- entró Sebastián- ¿Dónde esta la señorita?

-Se fue hace un rato

-¿Se fue?… ¿A dónde?

-¡¡No lo sé!!.

-¿Que?

Sebastián fue al escritorio donde Karol guardó los boletos de avión junto con los de Australia, pero en ese cajón sólo estaban los boletos a Italia.

*****

-¿No sabes cuánto tiempo estaremos allá?- preguntó Mariana.

-No estoy segura de cuanto tiempo nos llevemos, sabes que confían en nosotras, sino ni siquiera pisaríamos ese lugar, ninguna buena empresa nos ofrece casa amueblada y una vida cómoda- Cristin se puso triste suspiró y continuó- si te gusta, estarás hasta hacerte viejita… ¿segura que deseas ir?

-Si, por mi esta bien.

-¿Aunque no tengamos tiempo de casi nada?

-No importa.

-¡Es mejor la oficina en Florencia, es un caso muy extraño, sólo así de momento nos llamaron, si nos mandaban a Australia hubiera sido el infierno, y claro como a ti te gusta Italia, será mucho mejor!

-No me gusta Italia- dijo Mariana con una pequeña sonrisa- me gusta su comida.

-Como sea, arregla tus maletas y paso por ti.

-¿¡Pero a dónde vas!?- preguntó angustiada.

-Sólo iré por los papeles a la oficina… no podemos irnos sin saber a quién nos enfrentaremos… ¿Por qué te preocupas tanto?… Reaccionas como si nunca fuera a volver.

-¡Lo siento!

-Esta bien, te preparas.

Cristin salió del departamento, Mariana se quedó sólo mirando la puerta, tenía un miedo horrible a la soledad, siempre imaginaba que Cristin nunca volvería, esa fue la consecuencia que dejo la partida de Karol.

Mariana se sentó en el pequeño sillón que daba a la ventana. Se alojaban en un pequeño departamento, su vida había sido complicada después de que dejo a su familia. Miraba las luces que iluminaban la gran ciudad, pensaba en todo lo que había pasado en estos cinco años, cuando dejó su casa para vivir con Cristin, aun estaba confundida.

-¡Cada vez me alejo mas de ti!- se decía- … ¿lo nuestro nunca volverá a ser?

Se quedó dormida, desde hacia tiempo tenía sueños con Karol siempre le pedía que se quedara con ella.

-Mariana- decía una voz que la sacudía para despertarla- Mariana.

-¿Te quedas conmigo?- decía dormida y sollozando.

-Si, lo estaré- dijo Cristin.

Mariana despertó, ni siquiera pudo sonreírle porque no era la persona de la cual le gustaría escuchar esas palabras.

-¡Pero si no te apuras nos dejará el avión!- dijo Cristin con una sonrisa tierna.

Tenían escasos minutos para salir, preparaban su equipaje. Cristin sin querer tomó un cuaderno y trató de leer su contenido, Mariana se dió cuenta y se lo arrebató de las manos.

-¿Algún día me enseñarás lo que escribes ahí?

Mariana la miró apenada.

-Bien, no exigiré nada… son tus cosas y las respeto.

*****

-Si si, ¿y quién se supone que arreglara eso?

Tomaban una discusión en una oficina, por lo que se veía era una junta general, donde estaban los encargados de los puestos mas importantes sentados en una enorme mesa de cristal. Todos tenían una cara de angustia y susto porque la persona que los estaba interrogando no se veía de muy buen humor.

-¡Se supone que ustedes son las personas que cuidan esta empresa, en sus manos mi padre dejo todo!… ¿Cómo es posible que hayan hecho esto?

-¡Todo se salió de control!… le aseguro señorita, que ninguno de nosotros tuvo esa intención, los respetamos y queremos esta empresa tanto como usted y tanto como la quiso su padre.

-Eso lo sé Carlos, saben que por mi parte no hay problema, si esta empresa llegara a cerrarse los colocaría en puestos de otros países, de otras empresas- Se levantó y al mismo tiempo volvió a sentarse- saben que gran parte de lo que se produce en ganancias aquí, no era para mi, ni para ustedes.

Todos tenían la cabeza completamente agachada, asumiendo que ese dinero era destinado a alguna beneficencia.

-¿Alguna propuesta?- preguntó Karol

-Si, tendremos apoyo de…

-Ya están por llegar- interrumpió la secretaria. Carlos suspiró aliviado y continuó con lo que estaba diciendo.

-Tenemos apoyo de la empresa que tiene en Alemania, nos han mandado a dos personas muy eficaces…

-¿Si?… ¿y quiénes son?

Carlos tomó un fólder y se puso a examinarlo hasta que se dibujó una sonrisa en su rostro.

-Cristin Sartori y Mariana Dux.

Karol sintió un enorme escalofrío al escuchar ese nombre otra vez, miró a Carlos incrédula, como esperando a que le dijera que era una broma.

-¿Quién?- dijo con la esperanza en su voz de que hubiera escuchado mal.

-Cristin Sartori y Mariana Dux- dijo mientras le acercaba el fólder para que lo comprobara ella misma.- No llevan mucho tiempo trabajando, pero son dos personas confiables… ya tienen una semana, se les ha dado tiempo, lo necesario para su traslado y hoy se presentan.

Karol lo miró y se levantaba cuando mas le acercaba el fólder como intentado escapar de una plaga, miró a todos y dió la vuelta.

-Es el destino- cortó su paso Sebastián junto a la puerta.

-No- dijo Karol- ya no.

Karol intentó hacer a un lado a Sebastián, pero a pesar de ser mayor que ella aun tenía mucha fuerza.

-¡Es tu destino!

-¡No!… ¡Ya no!- y salió de la oficina.

-Preparen la sala de juntas- daba órdenes Sebastián- para la llegada, la señorita Guilloth estará preparada para la presentación.

-La fuerza del destino- dijo Sebastián cuando se encontró a Karol esperando afuera de la oficina. Karol lo miró…

-Están por llegar- decía la secretaria- ya están en el elevador.

Karol vio esas dos puertas de metal que estaban por abrirse, quería desaparecer y no encontraba la forma de lograrlo. Su corazón se aceleró más cuando esas dos puertas se empezaban abrir de par en par. Miró a Sebastián con una gran angustia y se metió a una oficina que estaba junto a la sala de juntas.

-Karol- dijo y no tuvo mas remedio que seguirla.

Encontró a Karol pálida como si fuera un fantasma detrás del escritorio.

-¿Ella sabe que soy la dueña de esta empresa y la que esta en Alemania?

-No, su padre por seguridad no daba sus nombres, ni el de su esposa y mucho menos el de usted, pocas empresas del mundo saben de su existencia.

-¿Entonces ella no sabe que estoy aquí?

-No lo creo- Sebastián se acercó y recargó las manos sobre el escritorio- es hora de saber cual es tu destino.

Karol lo miró y suspiró con una sonrisa tierna.

En la sala de juntas.

-Es un placer contar con su presencia- decía Carlos a las dos chicas que estaban sentadas ya en la mesa de juntas.- La señorita Guilloth estará aquí en unos minutos.

-¿Quién?- dijo aun más impresionada Mariana.

-Karol Guilloth, la dueña de esta empresa.

Mariana miró a Cristin asustada. Cristin la veía sin entender porque estaba temblando.

-¿Te pasa algo?

Por la mente de Mariana pasaron muchas cosas, recuerdos “A pesar de estar rodeada de tanta gente, me sentía sola… sentía que a mi corazón le hacia falta algo… y ese día…

-Ese día- decía Mariana inconscientemente- Llegaste tú… llegaste tú…

-¿Mariana, qué te pasa?- Cristin intentó tomarla del brazo, Mariana no la dejó.

…llegaste tú y todo cambio… me sentía bien… esa soledad y ese vacío desaparecieron de mi vida.”

Recuerdos, como si una película pasara por sus ojos, se levantó, sentía su cuerpo tan débil.

“Pero la persona que más te amará, sabrá que son verdes, con sólo mirarte una vez.” Recordaba mientras caminaba lentamente y al llegar a la puerta esta se abrió muy lento para sus ojos. Su corazón por unos segundos dejó de latir al mirar unos ojos azules con un brillo diferente.

-Verdes, como el arándano- dijo en un susurro difuso.

-¿Sebastián?- dijo asustada. A pesar de que sólo se vieron un par de veces aun lo recordaba bien.

-Lo siento, no quiere volver a verte- le dijo Sebastián triste.

Mariana agachó la cabeza y se fue.

Karol llegó al estacionamiento se metió a su auto y rompió a llorar sobre el volante, no entendía porque no tuvo el valor de enfrentarse a lo que más quería en la vida.

-¡Mariana!- gritaba Cristin al encontrarla esperando el elevador.

-Necesito salir de aquí.

-Esta bien, toma las llaves del coche.

Mariana bajó hasta el estacionamiento, había algo que le impedía llorar, nunca creyó que tan fuerte era su destino ligado a Karol, que vuelve a encontrársela en una situación así. Un destino que ninguna de las dos tuvo el valor de continuar. Mariana huiría al igual que Karol, ninguna de las dos quería formar un destino. Las lágrimas de sus ojos les impidió ver que se encontraban en el mismo lugar. Karol llorando sobre el volante de su coche y Mariana pasando enfrente de él.

Después de varios días Mariana no tuvo otra opción que quedarse en Florencia continuar con su vida, si a lo que tenía podía llamarle vida. Cristin se ocupaba de asistir a la oficina eso era algo que Mariana quería evitar a toda costa.

Cada instante a cada segundo la recordaba, aquellos ojos azules que tantas veces miró, que tantas veces ocultaron una verdad, una verdad que tal vez era mejor callar. Quería olvidar cada recuerdo, que de nada le valía recordar si nada la consolaba.

Caminaba un poco triste entre las calles, hoy no había hojas que pisar, no había un suspiro de amor, sólo nostalgia, no sabía ni lo que extrañaba de su vida.

Intentaba entretenerse en las tiendas que veían sus bellos ojos verdes. Nunca se preocupó por algo tan superficial como la ropa, pero esta vez era lo único que podía distraerla. Entre sus manos tenía un abrigo blanco y uno azul, no se decidía por ningún color.

-¡Creo que ningún color va conmigo!- se dijo ella misma.

-El blanco, sí, hace resaltar mas tus ojos verdes- dijo una voz conocida.

Miró y sintió perderse con el brillo de esos ojos azules que no veía desde hace mucho tiempo y su cuerpo se estremeció.

-¡Hola!… hace tiempo sin verte.

-¡Hola!

Las dos se trataban como si nada de lo que pasó entre ellas les hubiera causado dolor, como si la separación de cinco años hubiera dejado indiferencia en sus corazones. Se veía tan fácil ocultar lo que sentía cada una.

Platicaron de todo. Karol le contó lo que había hecho en estos cinco años, la muerte de su madre, los países que había visitado. Veía a Mariana con la mirada perdida, como sino estuviera escuchando nada de lo que le decía, había algo que no le gustaba, se molestó un poco y se paró del lugar donde estaban sentadas.

-¡Tengo que irme!. Me agradó volver a verte- dijo Karol.

Mariana la miró, recordó todas esas veces que en sus sueños le pedía que se quedara, quería gritarle esas palabras pero no podía, no estaba segura si Karol aun la amaba. “¿Te quedas conmigo?” pensó Mariana, al sujetar el brazo de Karol.

-¿Te… te puedes quedar un rato mas?… ¡¡Podemos tomar un café!!- decía Mariana emocionada como una niña para que Karol aceptara- ¡¡en mi casa!!

-¿Un café?… Esta bien, sólo espero no derramarlo sobre ti- y sonrío divertida.

-No, Ya sabes lo que te espera si lo haces- le dijo señalándola con el dedo.

-¡Si!, Escuchar tu lindo lenguaje.

Salieron de aquel lugar. Caminaron hasta la casa de Mariana ninguna de las dos dijo palabra alguna en el trayecto.

Mariana estaba nerviosa de estar nuevamente con Karol, con la persona que jamás debió separarse. Tomaban café en la sala de su casa. Mariana se dió cuenta de la madurez de Karol, no solo en su forma física, también su alma había crecido. Mientras Mariana aun conservaba su inocencia, su inseguridad y un gran amor que no pudo demostrarle.

Karol miraba a Mariana del otro extremo, sin querer de sus labios se dibujo una sonrisa tierna y burlona.

-¿Por qué te ríes?- dijo Mariana sonrojada.

-Creí que morirías de vieja dentro del Colegio…- Karol dejó su taza de café en la pequeña mesa de centro, tomó aire y continuó con una voz altanera- Señorita Dux, nunca la imaginé fuera de él…

Mariana se levantó, hizo a un lado la taza de Karol, quedaron frente a frente, esta vez la que estaba nerviosa era Karol, no quería volver a sentir lo mismo, no quería aferrarse a Mariana, deseaba pero no quería besar esos labios, ni tenerla cerca.

-¿Tu crees que después de que grité que te amaba iban a permitirme que permaneciera en ese lugar?.

-¿Amor?- dijo Karol embriagada con esa palabra.

Mariana se acercó sutílmente al rostro de Karol, nuevamente después de tanto tiempo volvió a sentir su respiración y escuchar su corazón latir tan fuerte. Quería sentir nuevamente esos labios que besó muy pocas veces, necesitaba ahogar esa necesidad de sentirla suya. Pero Karol tuvo otra reacción, se levantó rápido del lugar y no dejó que Mariana tocara sus labios.

Mariana agachó la cabeza y suspiró.

-Tarde o temprano tenía que salir de aquel lugar, sino iba a volverme loca con tantos fantasmas, o recuerdos o lo que sea!- continuó Mariana.

-¿Fantasmas?- Karol la miró sorprendida.

-O era eso o mi imaginación… “el vuelo”, el invernadero, mi nombre, una margarita y una rosa que no sé de donde salieron, esas dos pequeñas- decía un tanto desesperada- … y lo último esa música de violín en el último día que pise ese colegio.

-Vaya y yo creí que estaba loca y tú lo estas mas- Karol sonrió, pero ese comentario no le hizo la menor gracia a Mariana- A mi no me pasaron cosas tan grandes.

-¿También a ti?

-Si, después que regrese de Londres, que también fue el último día en el colegio, en “el vuelo”, una chica de ojos azules- Karol pensaba en todas las cosas extrañas que le pasaron- En la jaula, junto al invernadero, palomas!… ¡escuchaba palomas y no había nada!- dijo incrédula.

-Entonces la historia si era real.

-¿Qué historia?

-De Mariana, Mariana Durkeim y la chica que era su compañera de cuarto- pensó Mariana- todo empezó cuando grabaste tu nombre en aquel corazón, un amor prohibido, para el mundo- Mariana se acercó a Karol, muy cerca de ella- … menos para ellas.

El corazón de Karol volvió a latir con intensidad al sentir el tibio cuerpo de Mariana.

-¡Tienes una linda casa!- dijo Karol dando media vuelta y mirando a todos lados.

-No es mía, es tuya… ¿lo recuerdas?- contestó triste por la reacción de Karol.

Karol recorrió el lugar mientras Mariana la seguía con la mirada. Era obvio que Karol ya no la quería. Los ojos azules de Karol ensombrecieron de tristeza cuando vio un cuadro colgado en la pared, era una foto de Mariana, detrás de ella había una chica rubia que la abrazaba. Mariana se dio cuenta que la vista de Karol se enfocaba en esa foto, volvió a acercarse y se paró justo detrás de Karol.

-Se llama Cristin… vivo con ella desde hace cuatro años.

-¡¿Cuatro años?!… ¿sólo un año te bastó para olvidarme?, Gracias.- le dijo abatida pero aun guardando esa indiferencia.

Karol vio que al lado de la foto estaba un poema que Mariana escribió para Cristin y el estómago se le revolvió de coraje. Karol dió la vuelta para encarar a Mariana.

-¿Ahora escribes para ella?- le dijo fríamente y disimulando una sonrisa.

Mariana la vio enojada, salió de la sala y subió las escaleras hacia su habitación. Karol la siguió para reclamarle.

Entró a la habitación, Mariana buscaba con desesperación algo entre sus cosas.

-¡¿Por qué huyes de todo?!… ¿No te gusta decir la verdad?… ¿Por qué no aceptas que fui nada para ti?- gritaba con desesperación.

Mariana seguía buscando. Karol empezó a llorar por su reacción.

-¿Sabes?- decía Karol con suma melancolía- nunca fuiste mía…

Esas palabras hicieron que Mariana parara de golpe en su búsqueda y la miraba fijamente.

-Fuiste de Saúl… de Andie… nunca fuiste mía- dijo resignada.

-¡¡Jamás fui de Andie!! Y tu lo sabes- le dijo enojada y siguió buscando.

-No me refiero a eso… como amigas estuvimos mucho tiempo juntas… como amantes, nuestro amor fue nada… siempre te ame Mariana, no he podido olvidarte y sin embargo tú…

Mariana encontró lo que tanto estaba buscando y se lo arrojo a Karol.

-¡Nunca pude olvidarte!- dijo Mariana- mucho menos engañarte… esa es la prueba.

Las manos de Karol temblaban al sostener el cuaderno que Mariana no dejaba que nadie leyera. Eran poemas y todos llevaban el nombre de Karol al final.

-¡¡Te esperé!!… ¡¡Espere a que volvieras!!- decía Mariana ahogándose en sus lágrimas- todos los días rogaba porque algún día regresaras a mi lado y permanecieras ahí… ¡¡Mi vida se escapaba cada día esperando a que volvieras!!

Karol la miró, sus ojos no dejaban de llorar, ver a Mariana de esa manera le rompía el corazón, ambas sabían que perdieron mucho tiempo para estar juntas. Karol se acercó a Mariana intentando abrazarla, ahora fue Mariana quien la rechazó.

-Me acostumbraste tanto a ti, que no sabía si te esperaba porque te amo o porque solías llegar… ¿lo recuerdas?- intentó mirar los ojos azules llenos de lágrimas mientras secaba los suyos- ¿recuerdas aquella vez que te busqué desesperadamente?… esa vez en la que mi alma se ahogaba al imaginar mi vida sin ti… creí que al embriagarme me olvidaba de mi cobardía y entender ese nuevo sentimiento por ti y la única forma en la que pude ahogarlo fue abrazarte… ¡No debimos separarnos!

-¡¿Por qué no me perdonaste?!- dijo Karol desesperada.

-Por…

Escucharon ruidos en la sala. Mariana secó sus lágrimas y salió, cerró la puerta de la habitación. Karol se acercó para escuchar lo que pasaba, después de unos minutos escuchó a Mariana un poco exaltada abrió la puerta para saber lo que pasaba…

-¡¡No te voy a dejar!!… prometí estar contigo hasta el final… y voy a cumplirlo- le gritaba Mariana a Cristin.

Karol cerró la puerta y espero a Mariana, que llegó minutos después. Se levantó de la cama y se dirigió a la puerta que estaba por cerrar Mariana.

-Hasta el final- dijo Karol y tomó la perilla de la puerta para salir, pero no tenia el valor de abrir.

-Conocí a Cristin meses después de que tú te fuiste, ella estaba igual que yo, acabada, con el alma destrozada…

-¿Y que le ofreciste- se volvió Karol hacia Mariana- … tu amistad?

Mariana la miró molesta por el sarcasmo que utilizó Karol en sus palabras.

-Si, le ofrecí mi amistad…

Karol volvió a tomar la perilla de la puerta abriéndola lentamente sin dejar de ver a Mariana.

-Ella me ofreció lo mismo… solo amistad… ¡¡¡estaba enamorada!!!, de un amor que no le correspondió en los momentos difíciles y eso le destrozó el alma- Mariana la miró con los ojos angustiados- ¡¡¡la persona de la cual estaba enamorada le falló!!!

Karol no creyó mucho esas palabras, solo movió la cabeza con enfado y dió la vuelta.

-¡¡No vivirá mucho tiempo!!- gritó Mariana con rabia y enojo- ¿Eso es lo que quieres saber?… ¿eso es lo que te tendría feliz?… ¿¿saber que va a morir??…

-Noo- se quejó Karol.

-Es mi amiga, ella sabe de ti, de lo nuestro…

Mariana cerró la puerta sin siquiera dejar que Karol pudiera hacer ningún movimiento. La miró a los ojos y por fin después de guardarlo tanto tiempo en su alma esas palabras que ya no podía callar.

-Te amo…

Era lo único que Karol necesitaba escuchar para que su alma volviera a arder de esa manera, sintió lo que hace tiempo dejo de sentir. La abrazó y empezó a besar su rostro suavemente, sus manos empezaron a jugar con las suyas. Mariana la abrazó con fuerza mientras lentamente la recostaba sobre la cama. La miró con una gran ternura…

-Hoy solo quiero vivirte sin ayer, sin mañana, sin las pesadas cadenas que muchas veces nos atan inexorablemente a las palabras.- Karol no quedó sorprendida ante esas palabras. Continuó Mariana, acariciando ese cabello oscuro con ternura- … Hoy pretendo amarte con la fuerza brutal de la pasión desbocada de nuestros cuerpos temblando, de la carne que se busca y se humedece al contacto con la primera mirada.- Mariana sintió un leve calor llegando a sus mejillas por aquellas palabras y ante una tímida sonrisa de Karol en señal de aprobación- … Hoy me entrego completa… sin esperar trascender, sin pretender retenerte, sin aspirar a una vida, mas allá de este placer…

Karol cerró la boca de Mariana con un beso y sus manos recorrían su tersa piel, la besó una vez mas, después cerró la boca de Mariana con su dedo…

-Ámame hoy que puedes ceñir mi cuerpo y tus dedos pueden recorrer mi piel… Ámame hoy que soy tu presente porque ya mañana que vea una quimera tu fuego en mi hoguera no podrá ya arder.- Mariana sonrió extrañada, pero gustosa al escuchar eso. Extraño que Karol intentara alguna poesía- … Ámame hoy que la vida es nuestra y el tiempo es aliado de este nuestro amor que quizás mañana ya te hayas marchado y otro ser amado beba mi pasión.- le dijo muy cerca al oído esas palabras, que Mariana no hizo mas que tomar su rostro entre sus manos y mirarla con una expresión de confusión en su rostro al entender que se estaba despidiendo.- … No pienses en nada al besar mi regazo piérdete en mi fuego y dame tu calor que nada es eterno bajo este cielo y quizás mañana ya no oigas mi voz.

Bastó eso para entender la necesidad de sentirse una de la otra, una noche intensa, donde se jugaba algo más que un sentimiento.

El amanecer fue testigo de aquella entrega, esos primeros rayos de sol no se comparaban con el brillo de los ojos de cada una, ni la tibieza que pasaba por la ventana podía competir con la calidez de sus cuerpos, el cansancio les impediría huir de cualquier cosa.

Mariana recostada sobre el brazo de Karol, cerró los ojos con tranquilidad y suavemente susurraba cuando empezaba a quedarse dormida:

-¿Te quedas conmigo?

Karol besó su frente sin decir palabra alguna, Mariana ante ese contacto terminó por quedarse dormida. Karol se levantó y empezó a vestirse sin dejar de observar aquel cuerpo perfecto. La miró durante mucho tiempo y una lágrima resbalaba por su mejilla. Tomo el cuaderno y salió de la habitación; al pasar por la sala miró el cuadro de Mariana con Cristin “hasta el final” pensó Karol.

-¿Te vas?- decía Cristin cuando se la encontró afuera en el pasillo, con una sábana cubriendo su cuerpo- ¿Vas a dejarla sola?

-Si, ella tiene que… que.

-¿Cuidarme?

Karol sólo pudo asentir con la cabeza, le dolía que eso fuera verdad.

-¿Es así?… ¿Es lo que te impide quedarte?- dijo Cristin acercándosele- Eres tan celosa… ¿Cómo puedes sentir celos de algo que no quieres que te pertenezca… Si te quedas… me haré aun lado… solo quiero dejarla contigo.

Karol entre una sonrisa tierna y mal disimulada.

-Conozco a Mariana y se que ella te buscaría donde sea- agachó la cabeza y suspiró- Si cumple sus promesas.

Cristin se dio cuenta que Karol entre sus manos llevaba aquel cuaderno que Mariana jamás dejo que tocara.

-Todo lo que escribía era para ti, ¿Verdad?.

Karol lo examinó por mucho tiempo, lo veía con tristeza, con lágrimas en los ojos se lo entregó a Cristin.

-Mariana esta enamorada de otra persona… y esa persona no soy yo.

Cristin con extrañeza de lo que Karol acababa de decir, quería saber si era cierto que Mariana estaba enamorada de alguien mas. Abrió el cuaderno y leía entre párrafos.

-Sientes celos hasta de ti misma… ¿por qué?- dijo molesta.

-¿Has estado enamorada?- Karol reacciono demasiado tarde, recordó lo que Mariana le había contado sobre la vida de Cristin- lo siento, no, no quise…

-Si, se lo que es sentir celos… pero lo tuyo es egoísmo… le haces daño a Mariana y a ti. Cuando conocí a Mariana era una chica temerosa, insegura… le temía a la soledad… no encontraba consuelo en nada.

-Pues tu la consuelas muy bien- Karol dió la vuelta y se alejó.

-¡¡Karol!!- gritó Cristin sin encontrar respuesta.

Cristin entró a la habitación. Mariana aun dormía, la observó por largo tiempo, no entendía como Karol podía dejar a una persona como ella.

-Hola… bueno días.- Dijo Cristin al notar que Mariana despertaba.

-¿Y Karol?.

-Lo siento Mariana.

Envolvió su desnudo cuerpo con la manta y se levantó rápido.

-Se fue ¿Verdad?… ¿Se fue?

Mariana fue hacia la ventana que había junto a la calle.

-¿Por qué?… ¿Por qué?- su voz se confundía con los sollozos y las lágrimas.

Karol dejó la empresa en manos de Carlos y Mariana jamás volvió, Cristin nunca supo más de ella.

Cap. XX. Quédate conmigo

El invierno soplaba muy fuerte en esa parte de Londres.

Karol llevaba dos semanas sin salir de la oficina de su padre, Sebastián y Matilde se encontraban angustiados, las señales de vida que daba era el golpeo de la puerta con cristales de las botellas de vino y ellos a veces la escuchaban llorar con tanta desesperación… Sabían que estaba enferma, con fiebre.

“Karol, por favor, quédate conmigo” Karol miraba por la ventana en la noche, miró su copa vacía y volvió a llenarla, cuando regresó su mirada hacia el árbol, se dibujaba una silueta parada junto a él, con los ojos llorosos, la fiebre y la mal visión que provocaba el alcohol pudo salir por la ventana corrediza… se tambaleó hasta llegar al árbol… temblaba de frío, se sentía tan cansada como si su mente ya no perteneciera a su cuerpo.

-¿Mariana?- decía con los ojos entre cerrados.

Sintió los brazos de Sebastián rodear su cintura, y cada vez que la alejaba esa silueta se veía mas borrosa…

-¡¡¡Déjame!!!… ¡¡Suéltame!!- se quejaba Karol como una niña- ¡¡¡¿por qué no me dejan tranquila?!!!

La llevaron a la habitación. Karol apenas si podía mantener los ojos abiertos, todo el esfuerzo que hizo para que la soltaran causó un gran cansancio…

-Quédate conmigo…

Escuchó aquel susurro y la calidez de unos labios posarse en su frente.

Karol despertó, miró que nadie se encontraba a su lado, bajó las escaleras.

-¡No es posible!- decía Sebastián en un mar de llanto.

-¿Por qué tenia que pasar esto?- decía Matilde.

-Ahora ella estará bien- Sebastián consolaba a Matilde. Miró un cuadro enorme, una foto familiar, donde se veía a Karol sonriendo con ternura, junto a su Padre y Madre- … Ella estará bien.

Karol escuchó eso, paso a un lado, sonrió y siguió su camino hasta llegar a la oficina de su padre, la consideraba como un refugio ante el mundo, un lugar donde pasó momentos tan felices al lado de su padre.

-Quiero estar junto a ti- decía y temblaba de frío o de la debilidad que ya guardaba su cuerpo.

-¿Arándano?- decía Andie extrañada.

-Si.. verdes, como el arándano- Karol tomaba las hojas de aquel árbol con ternura.

Un fuerte dolor de cabeza hacia que la invadieran miles de recuerdos.

-¡Crees que no lo sé!, Tu también eres mi mejor amiga… sólo que yo te amo de otra manera.

-¡¡Somos amigas!!

“Quédate conmigo” escuchaba una suave voz resonar en su cabeza. Mientras los recuerdos la seguían invadiendo.

-¡¡¡Como querías que me diera cuenta de algo que prometiste no pasaría… traicionaste mi confianza… y nuestra amistad!!!.

-¡¡¡Lo que hice no fue por ese sentimiento, no fue por amistad… fue por amor!!!

-¡¡fue por amor Mariana!!- gritó y aventó el vaso a la puerta de madera al recordar esa parte de su vida. “Karol, quédate conmigo” escuchaba con insistencia esa voz que la llamaba.- ¡¡¡Fue por amor!!!

-Volveré… te lo prometo- le dijo tomando su mano.

-Lo sé, no tienes que prometerlo.

-¡No quiero perderte!.

-Nunca me perderás… nuestro amor nunca va a morir… aquí estaré pase lo que pase.

Los recuerdos no la dejaban de invadir, miraba a todas partes y en cada movimiento escuchaba pasajes de su vida, se sentía tan cansada, tan inconsciente… sin vida.

-¿Qué le hiciste?

-Nada… no le hice nada, me gustaría decirte que fue mía, pero no es así, no dejaba de buscarte, de decir que te amaba y que te esperaría siempre, lo dijo una y otra vez hasta que se quedo dormida… ¿Sabes?… es hermosa cuando duerme.

-¡Pero en verdad logré algo!- le gritó Andie- ¡Sabe que no confías plenamente en ella… la heriste con tu comportamiento y no creo que te perdone!

Tomó nuevamente la botella y miró a la ventana, los rayos de sol que empezaban a salir provocaron un dolor en sus ojos, lo poco que podía llegar a mirar, se dio cuenta que una persona estaba parada junto al árbol de arándano, ese árbol que Matilde no se atrevió a quitar, cubriéndose un poco los ojos con las manos y con cuidado de no tropezarse llego hasta el árbol…

-¿Andie?… ¿Qué haces aquí?

-Lo siento mucho, nunca fue mi intención hacerte tanto daño…

-¿Entonces qué haces aquí?- preguntó dando la vuelta como si no le tomara mucha importancia a la respuesta que pudiera darle.

-Mariana…- Andie guardó un silencio sepulcral. Karol la miró sintiendo un escalofrío.

-¿Mariana qué?- dijo desesperada.

-Lo siento.

-Deja de decir eso… ¿¿Mariana qué??

-Cuando venía para Londres, ella… tuvo un accidente… y no sobrevivió.

-No es verdad- dijo Karol y daba pasos hacia atrás- ¡no es verdad!

-Karol…- Andie trató de tomarla de las manos. Karol la rechazó con rabia.

-¡¡¡Sebastián!!!… ¡¡Matilde!!- gritaba desesperada.

Los dos acudieron deprisa.

-No es verdad- decía Karol mirándolos con tristeza.

Los dos miraron a Andie y agacharon la cabeza haciéndole saber que lo que decía era verdad.

Karol corrió hasta la oficina de su padre y marcó el teléfono a la empresa de Alemania para hablar con Cristin. Y la única respuesta que tuvo, fue que ya nunca la volvió a ver después de aquel día.

Todo fue tan rápido, la vida de Karol se fue en un instante, se desvaneció en el viento…

-¿Cómo pretenden que pueda vivir sin ella?…- le decía a la foto de su padre- Tu que la tienes pregúntale por qué me dejo… ¿cómo quiere que viva sin ella?….¿Cómo?

Rompió en llanto, y se arrepintió tanto de su cobardía de aquel orgullo que no le permitió ser feliz, ya no sabia como aguantar cada día sin ella. Se paró junto a la ventana, los rayos del sol aun le molestaban, miro una silueta parada junto al árbol de arándano. “¿Aún sigue aquí?” pensó Karol en Andie.

Corrió la ventana, salió con un poco de dolor de cabeza y con los ojos llorosos.

-¡¡Vete!!… ¡¡ya no me hagas mas daño!!- dijo Karol a lo lejos.

Vió que no le hizo el menor caso, camino hasta llegar a ella la jaló del brazo…

-¡¡Que te largues!!…

-Como el arándano- dijo con ternura y la miró fijamente a los ojos.

-Mariana- decía llorando Karol y la abrazó con todas sus fuerzas.

Mariana la apartó de sus brazos haciendo un poco un gesto de desagrado por lo mal que olía

-¿Te quedas conmigo?- dijo sonriendo con ternura.

Karol iba a responderle con un beso, pero Mariana no la dejó acercarse y tomó su rostro entre sus manos para que sus ojos la miraran.

-¿Te quedas conmigo?- volvió a preguntar.

-Si, siempre estaré contigo.

Mariana la besó dulcemente.

-Para siempre.

Cuando pretendes que las cosas buenas sean un sueño y al mismo tiempo las cosas malas deseas con fervor que sólo sean pesadillas… nunca sabes si quieres vivir una realidad o una fantasía… y todo es un delirio… el amor es eso, un vivir, con sueños, pesadillas… los cuales duelen, pero nunca quieres despertar. ¿Sólo fue un sueño o la realidad?… ¿Por siempre juntas?

FIN

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