Un viaje al pasado

He leído varias historias, en las que se relata la venganza de las mujeres hacia los hombres, por ser adúlteros, por engañarles, por sus tendencias sexuales contrarias a su sexo (querer ser mujeres) y vivir como tales, pero hay pocas del lado contrario, el hombre engañado, pide el divorcio y se queda con los cuernos puestos.

Quiero contaros una historia ficticia en el caso de ser el marido el cornudo y de la determinación que toma para vengarse de su mujer.

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Me llamo Sofía, soy una mujer joven, 22 años, tengo novio, estoy locamente enamorada de él, me respeta en todos los sentidos, es abogado, recién termino la carrera y está montando su despacho. Yo empecé a estudiar veterinaria, pero lo deje.

A los dos años de que mi novio terminase la carrera, nos casamos, el es de buena familia, la mía es más humilde, soy de provincias. En un principio optamos por no tener hijos, mientras Julio, que así se llama mi marido, no estuviese bien colocado profesionalmente. No obstante nuestra vida sexual es intensa, mis amigas siempre me dicen que para tener hijos tengo tiempo, que primero disfrute de la vida, además, los embarazos de destrozan el cuerpo, las tetas se te caen, te llenas el cuerpo de estrías y celulitis, además con la píldora no tengo problema de quedarme embarazada.

Mi única ocupación es la de una mujer casada que no trabaja, siempre arreglada para salir con mi marido o con mis amigas y satisfacer sexualmente a mi amorcito el primer año era casi todos los días, después las relaciones se fueron espaciando, 3 veces a la semana los fines de semana, dos veces al mes siempre dice que está cansado, de casa a la oficina y de la oficina a casa, y no te digo nada cuando sale de viaje, ya no solo por el país, sino al extranjero viene agotado y yo me tengo que meter el dedo para masturbarme.

La casa la tengo bien atendida, ya que tengo una cocinera y una doncella que se ocupan de todo lo que se necesita, la compra para la cocina etc.

Salía con las amigas y les comentaba la necesidad de tener una buena polla que me mantuviese mis deseos satisfecha, pero no una de plástico, necesitaba un macho.

– Pero Sofía, porque no te echas un amante, todas tenemos uno para los casos parecidos que tienes, nos citamos en un hotel y pasamos las tardes follando como putas.

– Pero yo no le puedo hacer eso a mi marido, si se entera me mata, con lo recto que es él para esas cosas.

– Anda y que le den, te voy a buscar un ligue para que te quite las telas de araña del coño, ya verás que satisfecha quedas.

Me olvide de aquella conversación. Pero en el fondo tenía ganas de tener una buena polla en el coño.

Un día, mi amiga me dijo.

– Sofía, te he buscado un plan para ti, es un macho macho, que te va a dejar el coño bien satisfecho, que día le digo que quedamos?

– Olvídate de eso, no quiero saber nada, soy fiel a mi marido y yo no le quiero ponerle los cuernos.

– Pero Sofía, tú te crees que él no te los pone a ti con todas esas salidas que hace al extranjero, abre los ojos niña que hace años que saliste del colegio. Cuando sale de viaje el frio de tu marido?

– Creo que sale el lunes a Paris y estará tres días.

– Pues no se hable más, llamo a mi amigo, y quedamos para el lunes a las 8 nos vamos a cenar los cuatro y después a un Motel ya verás cómo te alegra el chichi.

El lunes indicado, mi amiga se pasó por mi casa a las 5 de la tarde, mi marido aun estaba en casa, al verla le dijo.

– Hola Clara, y tú por aquí?

– He venido a buscar a Sofía para ir a tomar un té y pasar la tarde, de compras.

– Pero me va a llevar al aeropuerto, salgo para Paris dentro de dos horas.

– No importa, te llevamos las dos, y te acompañamos en el aeropuerto hasta que salga el avión, las esperas en esos sitios si estas solo se hacen interminables.

– Bien, por mi no tengo problema, además es verdad las esperas me atacan de los nervios y cuando llego a destino estoy más cansado que si hubiese corrido un maratón.

– Pues dicho y hecho, nos vamos todos al aeropuerto.

Permanecimos en el aeropuerto haciéndole compañía a Julio hasta que embarco, al despedirnos me dijo que me llamaría por teléfono al llegar, le dije que no lo hiciese, ya que después iríamos al cine y tendría el teléfono apagado, que me llamase por la mañana.

Cuando salimos del aparcamiento, Clara llamo a su amigo, citándonos en una cafetería apartada del centro, cuando llegamos, en una mesa estaban sentados dos chicos que tendrían unos 24 años, yo ya tenía 31, nos saludamos muy amablemente y comenzamos a charlar, se llamaba Esteban, cuando salimos, nos fuimos a cenar a una taberna de las afueras, muy coqueta y con platos típicos de la zona, al terminar decidimos ir a una discoteca, los cuatro, comenzamos a bailar suelto, pero en eso, la música cambio y el ritmo fue lento, invitaba a bailar bien pegados, el me agarro por la cintura y me atrajo hacia su cuerpo, yo me ruborice, pero enseguida note que algo duro se rozaba en mis piernas, se había empalmado y por el grosor que sentí, debía tener un buen fusil presto para disparar, yo me acerque más y le pase mis brazos sobre su cuello, mientras el comenzaba a buscar mi oreja para besarla. Eso me puso a cien, no pude aguantar y le solté un beso en los labios buscando su lengua. Me notaba mojada, necesitaba ir al baño pero quería seguir agarrada a él, en eso Clara al notarlo se acerco y me dijo.

– Sofí, me acompañas al baño?

– Te sigo.

– Menudo morreo le has dado al chaval, que te pasa?

– Es que estoy muy caliente, estoy completamente mojada, tengo el coño ardiendo.

– Cálmate que dentro de un rato nos vamos.

Al rato y después de terminar las consumiciones decidimos marcharnos, Clara le dio una tarjeta a mi pareja, que era el que conducía y le dijo.

– Vamos a esa dirección, que tengo dos reservas.

Al llegar, era un motel en las afueras, metimos el coche en el garaje y nos dividimos en las dos habitaciones. Cuando entre en aquel cuarto, tenía una cama de 2×2 un yacusi, un baño completo, espejos en el techo un televisor que estaba poniendo constantemente películas porno, un mini bar completo, sin decir nada me fui al baño, cuando Salí, el estaba metido en la cama con una botella de champan y dos copas. Me desnude delante de él y sin sentirlo como una autómata me metí en la cama completamente desnuda, cogí de su mano una copa y de un solo trago me la vacié. Con la otra mano, buscaba bajo las sabanas aquel fusil que había notado en la discoteca me sumergí bajo las sabanas y busque con mi boca aquella maravilla, al encontrarla de un solo trago me la metí en la boca comencé una mamada que se la puse como un bate de beisbol, el aprovecho mi postura para colocarse con el fin de hacer un 69, menuda lengua tiene el chaval, me la metía hasta el fondo, mi clítoris había crecido de tal manera que era un mini pene, mis jugos vaginales salían pero él no dejaba que llegasen a manchar la cama, caían en su boca y eran absorbidos con una dulzura que me ponía cada vez más caliente. En eso me levante y así como estaba tumbado boca a arriba y con todo el mástil de la bandera preparado me lo metí de un solo golpe en mi coño, su tamaño era tal que tocaba el cuello del útero haciéndome daño, tenía que levantarme un poco para que no llegase tan a fondo, mis movimientos circulares de cadera al mismo tiempo de mete y saca lo puso a cien, pero el aguantaba, no se corría, me incline sobre él y le di un beso con lengua lo que le provoco tal excitación que dio tal grito al correrse que me asuste, su semen había inundado toda mi vagina y salía de ella por lo laterales, en ese mismo momento yo también me corrí apretando con mi vagina su pene para que no lo sacase. Los dos caímos rendidos sobre la cama. Le dije.

– Chaval, tienes un nabo que ya lo quisiera mi marido, seguro que las chicas se pelean por tu picha.

– Bueno, tengo fama de echar buenos polvos y dejarlas satisfechas.

– Pues te aseguro que a mi si me dejaste satisfecha, hacía tiempo que no me echaban un polvo como este, tengo que llamarte más veces ya que mi marido es un picha floja.

– Cuando Ud. quiera, Clara sabe mi teléfono y ella se pondrá en contacto para la próxima.

Al terminar, nos metimos en el yacusi y retozamos en el fue una noche muy especial, desde luego me había sacado las telas de arañas que tenía en el coño

CONTINUARA

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