Una buena cogida con mi tío, bien apretadita.

Luego que mi tío me violara mi culito, no volví a verlo como en cuatro meses, mami viajó a ver a la abuela y el sabiéndolo, dijo que iba a otro pueblo, pero vino a la capital, vino el viernes temprano, sabiendo que mi madre no regresaría, no me dejó ir al colegio.

Salimos a dar una vuelta, comimos en la calle, me abrazó todo el tiempo, me sentía tan mujer, con un hombre tan guapo y rico abrazándome, me sentía su mujer, fuimos al cine, me acarició en la oscuridad mi cosita, me dio un par de besos bien dados, regresamos y me fui a bañar, había conseguido unas anticonceptivas y me tomé dos, por si acaso, luego que salí del baño, se fue a bañar, lo esperaba en la cama, viendo tv, llegó desnudo y secándose, se miraba tan guapo, no estaba enamorada de él, me gustaba su cuerpo bien cuadradito y rico, tenia ganas de hombre y el estaba dispuesto a hacerme suya, con su verga grande, venuda, peluda y con unos huevotes grandes, rápido me excitaba.

Me levantó de la cama y empezó a besarme, me quitó la camisa que tenía y quedé desnuda, estaba con las rodillas dobladas, pues mido 1.60 y el 1.90, se empezó a restregar en mi, mientras me acariciaba las caderas y la espalda y me besaba la boca, empezó a crecerle y me preguntó quieres mamarmela para que me crezca mas. Le dije que si, me puse de rodillas y el me agarró de la cabeza y me la metió en la boca, yo tenia una mano en su cosota rica, que estaba dura, la otra en los huevos y el me movía la cabeza para metérmela y sacarla. Que rico cogerte esa boquita rica, mamas bien rico, ya te voy a dar una buena mamada en la concha, para devolverte el favor.

Por un rato, solo jadeaba, me miraba y yo a él, mientras le comía el rabo, me sentía tan deseada y eso me ponía caliente, apretaba mucho y succionaba mientras me la metía, me dijo levántate y me puso en cuatro con las rodillas en la orilla de la cama, empezó a chuparme el culo, a acariciarme mi conchita y se restregó la verga sin penetrarme, sentía muy rico, me levantó y quitó la ropa de la cama, me acostó y el a la par mía, nos tapó y me dijo, somos una pareja, yo soy tu marido y tu eres mi hembra, así te quiero coger, como mi mujer.

Esto me hizo mojarme y lo jale, lo besé, se puso encima de mi con todo su peso, con las cobijas tapándonos, lo abrace fuerte y abrí las piernas, me penetro, sin fuerza, pero sin pausas, la sentí toda adentro y lo abrace con las piernas, el empezó a moverse, a sacarla y me la volvía a empujar, no paraba de penetrarme, me apretaba todo el cuerpo, mi cuerpo estaba bajo esa masculinidad que me hacía sentir tan mujer, me apretaba, me cortaba un poco la respiración, pero era lo más rico que había sentido.

Luego de un rato de bombearme en esa posición, sentí como mi cosita se contraía y terminaba con su verga recta y dura dentro de mi, me dolía aún, podía sentirla, se la apretaba, el intentaba empujar y yo estaba casi muriendo de placer, con un dolor delicioso, dejando que me hiciera gozar, terminé riquísimo y lo solté, caí en la cama desvanecida, aun con su verga dentro, la sacó despacio y volvió a besarme entera, me decía, me encanta tu forma de coger, no quiero dejar de hacerlo, quisiera estar en tu vientre todo el día, complaciéndote, haciéndote mi mujer, que sientas lo mismo una y otra vez, eso me volvió a prender, se acostó, era entendible que quería que jugar al caballito, doblo las rodillas, iba a subirme, pero me dieron ganas de mamársela, ya sentía muy rico y me gustaba mamarle la pija.

Se miraba tan imponente, quite las sabanas, le abrí las piernas, me metí en medio y empecé a lamerle los huevos y luego la verga como quien se lame un helado y después me la metí hasta donde pude, se la chupe, pero me dijo quiero tenerte encima, necesito terminar y quiero preñarte, así que me saque su verga de la boca, bien despacio succionando y cuando salió, asi con las rodillas dobladas, cerró las piernas y yo me monté en mi macho y me deje caer de un solo tirón sobre su falo bien parado y duro, grite y le dije perro, como la tienes de grande y dura, me partes la concha, el se rio y comenzó a hacer lo suyo.

Me agarró de las caderas mientras me lo estaba cabalgando, me lo cogía, era mío, mi hombre, me lo imaginaba con otra y me gustaba, el me miraba con una cara desencajada, yo movía mis caderas en círculos sobre su miembro, sentía su verga caliente, que me lastimaba y me daba placer, luego empecé a hacerme adelante y atrás y el solo me miraba con los ojos vidriosos, llenos de lujuria, cuando me hacía para atrás me levantaba un poco, cuando me hacía adelante me dejaba caer, el me empezó a acariciar las tetas y me hice para atrás, me sentía sexy y rica, me gustaba complacerlo, se lo dije, me encanta complacerte, ser tu hembra, estar dispuesta para que me abras y me claves y que te quites las ganas en mi vagina, me encanta recibirte, tener tu verga abriéndome desgarrándome y metérmela toda, me encanta que me tengas bien clavada.

El cambió el ritmo, empezó a empujar hacía arriba y yo me agarré de sus caderas y empecé a subir y bajar toda con las piernas abiertas, me dolía mucho, estar con las piernas así de abiertas, me dolía, hacía que mi hoyo se cerrara, pero la sentía mas en las paredes de mi vagina, lo que me daba placer y me entraba completita, el empezó a subir más rápido, yo a bajar con mas fuerza, me acarició el clítoris con fuerza, le dije ya no aguanto mas y me dijo espérate, tuve que moverme un poquito para no terminar, entonces me dijo ahora dale mi amor, dale mi mujer, mi perra, mi puta, recibí toda mi leche en tu cuca, volví a donde estaba y me moví para estallar y llenarlo de mis jugos y recibir su leche caliente.

El sacó su leche, la expulsó dentro de mi, sentía como me topaba, como se me metía en las entrañas, el estaba terminando y se quedó quieto, grito, que rica mamita, que rico coges, entonces empecé a sentir las cosquillitas y empecé a acelerar y me vine, mientras se le estaba aguadando, no podía salir por que se me contraía y se la agarraba, terminé y caí sobre su pecho, cuando su verga salió de mi, el semen me escurrió, me quedé así un rato y luego me acosté a par de él, me tomó en su brazo y se fumó un cigarro, yo aún temblaba, era tan rico lo que estaba viviendo con este hombre, hasta cuando me violentaba me gustaba, desde que me había abierto el culo, soñaba con que me violara, ahora que ya sentía menos dolor, quería que me poseyera a la fuerza, como un verdadero macho. Le dije quiero ser violada y el se rio y me dijo, vas a sentir que es ser violada de verdad y dormí abrazada a mi hombre.

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