Unos buenos abogados y Sol me salvan la vida

Evidentemente fue un escandalo de cojones y aunque nuestro abogado lo intentó todo, el juez decretó prisión sin fianza para ambos.

Fueron dos años muy duros si no fuese porque cada dos semanas tenía ocasión de poseer a Sol en los bis a bis que nos correspondían por ley. Creo que a ambos nos ponía brutos llegar esposados al cuarto donde teníamos los encuentro dentro de la prisión. Follábamos como bestias, yo tenia una gran necesidad de coño en mi encierro, pero Sol se moría por ser penetrada rudamente. En prisión no se permiten consoladores y eso a mi mujer le afecta.

Me ponía a cien penetrarla teniendo a cuatro patas, era una sensación increíble ver como mi polla en esa posición como se hundía en el esfínter de mi esposa. El hecho de tener a mi mujer sometida con mi polla me hacía ver el cielo a pesar de las penosas circunstancias por las que estábamos pasando.

Los días pasaban despacio en prisión y mi único consuelo era contar las horas hasta que llegábamos al vis a vis. Me calentaba solo de pensar en mi mujer gimiendo de placer en ese sucio camastro tan vulnerable y a la vez tan altiva.

El juicio fue largo y contra el pronostico de la opinión publica, que no de nuestros abogados, fuimos exonerados de toda culpa. La pruebas que pesaban contra nosotros era todas circunstanciales y las que no lo eran nuestros abogados se encargaron de hacerlas pasar por ello. Se armó un gran revuelo cuando se leyó la sentencia, pero a falta del seguro recurso del fiscal y de unos papeleos administrativos, éramos libre. Volvimos a ser esposados y con un pico en la boca quedamos para vernos en casa.

Llegamos a nuestra casa con una hora de diferencia, a ambos nos habían soltado de la cárcel a una hora distinta. Esa noche follamos como nunca, teníamos mucha tensión acumulada y eso se dejo ver en la cama. Sol sacó a relucir todo su repertorio sexual y yo respondí con toda las fuerzas que pude. Ambos disfrutamos como perros nuestra primera noche en mucho tiempo en nuestra cama. Fue una pasada volver a sentir los agujeros de Sol abriéndose al paso de mi polla, volver a enganchar sus muñecas con esas esposas olvidadas o eyacular en su cara mientras ella se retorcía de placer al auto penetrarse con uno de los viejos consoladores negros.

Evidentemente tuvieron que reintegrarme en mi carrera como registrador. Al estar mi plaza ocupada se me dio una en Madrid que sin duda iba a ser mucho más rentable que la anterior en Aranjuez. Si hubiese sido otro tipo de puesto publico, por ejemplo notario, hubiera estabado jodido, pero siendo lo mío un registro, mis clientes tenían que venir si o si a registrar sus transacciones, lo cual era y es una fuente inagotable de ingresos.

Poco a poco nos fuimos reincorporando a nuestra vida pasada y la normalidad más absoluta llegó cuando Sol recibió en su teléfono móvil un mensaje de whatsapp.

“Me imagino que vuelves a ejercer” – decía el comunicado.

Había oído entrar el mensaje y no le di más importancia hasta que me fijé en mi mujer mirar la pantalla. Sol tecleó en su iphone y a continuación me enseñó la pantalla.

“si, pero ahora la tarifa es el doble, follar con una celebridad tiene su precio” – contestó ella.

Otro pitido entró en su móvil.

“de acuerdo, estoy seguro que cada euro que te pagué valdrá la pena”.

Sol salió justo antes de cenar de casa, como de costumbre salía vestida para matar. Me puse una copa y una película en el DVD. Al acabar la película me desnudé y me metí en la cama.

Estaba soñando con los angelitos cuando noté que una mano fría cogía mi flácida polla después de retirar el edredón, abrí los ojos y vi a mi mujer con sus pelos alborotados y una mirada felina que me miraba a los ojos fijamente. Sin decir nada se agachó sobre mi polla y se la metió en la boca.

No tardé nada en reaccionar a sus succiones y en pocos segundos ya no le entraba en su boca una polla flácida, sino un garrote a punto de estallar.

Me la chupó durante 10 minutos teniendo que parar pues estaba a punto de correrme, la hice ponerse a cuatro patas. Levanté su falda y metiendo mis dedos entre su ropa interior rasgué su tanga y sus medias dejando a la vista su maravilloso coño y su increíble culo los cuales estaban aún hinchados, dilatados y enrojecidos por el intenso uso que le acababan de dar.

– ¿Por donde? – pregunté con mi polla en la mano y apuntando hacía su entrepierna

– Por el culo, pero ya – ordenó mi mujer.

Se la metí de golpe hasta que mis huevos chocaron con su coño. Empecé a bombear, Sol empezó a gemir a gritos.

– ¿qué tal esta noche? – Le pregunté.

– 5000 euros más rica que cuando salí – me contestó entre lamentos y gemidos.

– ¿Y que tal lo pasaste?

– Bien, creo que ha sido muy buena idea la de subir la tarifa. Me llevó a cenar a Ten con Ten, la verdad es que esperaba un sitio más lujoso, pero lo cierto es que comimos muy bien. Personalmente me hubiera ido a tomar una copa antes de ir a follar, pero el cliente es quien manda y me llevó a directamente a Villamagna.

Me seguí follando duramente a mi mujer mientras ella seguía hablando.

– el hijo de puta me llevó a la misma habitación que tuvimos el día que me detuvieron. Ni me besó, sencillamente me tiró contra la pared y me esposó cerrando mucho las esposas casi haciéndome daño. Otras esposas se cerraron en mis tobillos dejando mis piernas completamente juntas. Me cogió de la coleta y me hizo ir dardo saltos hasta la cama, estaba a punto de tumbarme en ella cuando me giró e hizo que apoyase mis tetas en la mesa donde estaba la televisión. Abrió mis cachetes con una mano y con la otra sin ni siquiera dilatar mi ano me metió un plug de un tamaño considerable. Di un grito de dolor y cuando iba a dar otro de placer, me puso una bola en mi boca que amarró a mi nuca. El cliente empezó a jugar con mi coño metiendo sus dedos en todo mi interior algo que no paró hasta que incrustó un duro consolador de metal que llegó hasta mi matriz. No recordaba la sensación de sentirme doblemente penetrada y le hubiese dejado la noche gratis si me la hubiese metido en la boca en esos momentos.

– Sigue – le dije entre suspiros.

– Un latigazo proveniente de su cinturón cruzó mi espalda, yo me estremecí. Un nuevo latigazo se estrelló en mi culo. Me moría de gusto. Recibí latigazos durante más de media hora. El plug y el consolador no se habían movido de mis huecos pero la presión de los mismos me mataban de gusto. Me agarró del hombro y me tumbó en la cama. Levantó mis unidas piernas y sacó de mi coño el maravilloso consolador de metal. Me metió un tremendo vibrador en el coño, jamás había recibido nada parecido en mis entrañas. Sacó del culo el plug y sin miramientos me metió la polla hasta el fondo. No sabes como me puso Paco, no sabes como me puso.

– Sigue.

– Me folló por el culo hasta que me corrí como en tres ocasiones, después de ello me quitó las esposas de pies y manos y me hizo masajearme el coño de rodillas ante él. Juan Luis se masturbaba mientras yo sacaba mi lengua y esperaba recibir sus descargas de lefa en mi boca. El tio paró un segundo de meneársela y ante mi sorpresa empezó a mear en mi boca. Lo que es la lujuria, en circunstancias normales, le hubiese mandado a la mierda pero estaba demasiado caliente. Simplemente moví mi cara y embadurné entera mi cara de su pis.

– Que cerda eres.

– No sabes tu cuanto. Al final como en mi ultima tarde en libertad, Juan Luis me estampó contra la fría cristalera y penetrando con su polla mi mojado coño, me folló con rudeza haciendo salir de mi una cantidad bárbara de orgasmos..

Eyaculé en el culo de mi mujer completando para ella una noche redonda.

– no sabes mi amor los recuerdos que me trajo esa habitación, me puse supercachonda solo de entrar, ni te cuento cuando el cliente empezó a tratarme como soy. Un una puta, una cerda

Era increíble lo mucho que le gustaba a Sol ser penetrada por esas duras pollas crecidas por el viagra, como le ponía ser sometida sin piedad por maduros podridos de dinero, como le gustaba ser maltratada por dinero. Pero estoy seguro que sin preguntárselo, lo que más le ponía era ser el centro de las perversiones sexuales de quienes fuera de su cama lo podían tener todo.

No sé como me pude levantar aquella mañana pero a las nueve como suele ser habitual en mi, estaba entrando en la oficina.

No eran ni las doce cuando un mensaje de whatsapp entró en mi móvil.

“cielo, no me esperes a cenar esta noche, un amigo de Juan Luis me ha llamado”.

Y tal y como dijo, Sol no apareció por casa hasta la hora que yo me tomaba el café para salir a trabajar.

Sol tenía un aspecto pésimo, pero a pesar de ello sonreía.

– esta noche te cuento.

Y ciertamente por la noche me contó. Me dijo que como de costumbre la llevaron a cenar a un sitio caro y elegante. Su cliente, Bautista, era un reconocido político y por lo visto en tiempos incluso había llegado a ser amigo de su padre. Le llevó hasta un piso en Juan Bravo casi esquina con Alcántara. Desde fuera el sitio no parecía más que una casa normal. Entramos en un cuarto piso y una chica muy mona nos abrió. Bautista le dejó con ella y se retiró a otra sala. La chica le desnudó por completo y me puso un antifaz. Le condujo hasta una sala y muy suavemente le ató su muñecas y tobillos a lo que luego vio era una cruz. La chica salió de la sala y no fue hasta minutos después cuando alguien volvió a entrar.

Dos fuerte pinzas se engancharon a sus pezones, el cliente fue poniendo pasos en ellas hasta que los pezones quedaron tremendamente estirados. Un latigazo cayó sobre su abierto y ya húmedo coño. Durante una hora el cliente fue intercalando latigazos, cera caliente y vargueños de agua fría por su cuerpo. Cuando el tal Bautista le quitó el antifaz le pudo ver con un ridículo atuendo en cuero. Sol torturada durante toda la noche teniendo momentos de tremendo placer, como cuando la ató a un potro y le destrozo el culo con una maquina de sexo automática y de intensó dolor como cuando fue atada y colgada de un gancho de techo.

Bautista eyaculo en varias ocasiones pero en ningún momento le llegó a penetrarla más que con sus dedos. Sol me confesó que le había encantado sentirse usada, que el dolor había sido placer y que sin duda repetiría.

Al acabar la sesión el político le dijo que le diese el precio y Sol pidió 20.000 euros. El hombre ni pestañeo, una vez llegado a su coche, se dirigió a su maletero y allí de una cartera de documentos, sacó 40 billetes de 500 y lo deposito en sus manos. La verdad es que bien nos hubieran venido esos 20.000 cuando yo estudiaba y Sol se tuvo que prostituir para que yo lo hiciese.

Desde ese día tanto nuestros encuentros sexuales como los encuentros sexuales de Sol con sus clientes dieron un paso adelante. Ya no le llegaba con que le follase duro, a pesar de ser una mujer de armas tomar y con una gran personalidad, simplemente tenía que sobarle un poco el coño para convertirla en una switch que cambiaba de la mayor sumisión a la exigencia máxima.

Con sus clientes la cosa tampoco cambiaba, ya no era la puta de lujo a la que sus adinerados clientes podían darle sin piedad y hacer con ella cosas que con sus mujeres y novias serían imposible, sino que ahora funcionaba a otro nivel y solo era contratada por ultraforrados para machacarla hasta el limite, algo que por otro lado a ella le encantaba.

No eran pocas las veces que después de cenar y viendo la tele, uno de los clientes de Sol aparecía en el Telediario por tal o cual razón, a Sol le ponía mucho saberse montada por aquellos prohombres y se ponía extremadamente caliente relatándome lo que le gustaban hacerle cuando tenían una cita. Esas gratuitas confesiones siempre fueron el preámbulo de una noche de sexo salvaje en los que mi mujer sacaba sus más bajos instintos a relucir.

El dinero que ganaba en realidad ni lo necesitábamos ni sabíamos que hacer con él. Era al fin de cuentas dinero negro y al ritmo de ingresos que Sol llevaba era prácticamente imposible que se lo fundiese en caprichos.

Volvimos a aparecer en los periódicos cuando Sol fue pillada infraganti realizando su trabajo.

Aquella tarde Sol había quedado por tercera vez con el jefe de la oposición, en las veces anteriores el Sr. Pérez la había llevado al limite, esa noche Sol se relamía mientras se preparaba en casa ante mi atenta mirada. Desde luego había que reconocer que la tía en pelotas estaba sencillamente buenísima. En ninguna pagina porno podías ver a una mujer con semejante culo, semejantes tetas y semejante carita angelical. Lo buena que estaba con su desinhibición en lo relativo al sexo explicaban de largo las fortunas que se dejaba la gente por una noche con ella.

Sol me dio un beso en los labios y me pidió que no la esperase despierto, cogió su mercedes SLK y se perdió en las calles de Madrid. Sinceramente cada día me hacía menos gracia que mi mujer se prostituyese, pero sabía que de sobra que no al no hacerla por dinero, el no poder ejercer haría que tarde o temprano me dejase.

Sol entró en el Casino de Madrid, en uno de sus salones privados Perez le esperaba. Cenaron y salieron del elitista club cada uno por su lado. Sol salió primero y un Mercedes negro con las ventanas tintadas la condujo hasta el hotel Palace. Subió en el ascensor y accedió a la habitación sin pasar por recepción.

A petición del político, mi mujer le esperaba desnuda, a cuatro patas, con unas pijas en sus pezones y un plug anal incrustado en su ano del que salía una cola de caballo. La espera no duró más de 10 minutos. Pérez entró por la puerta y descargó un fuerte azote en el perfecto culo de mi mujer. Sol gimió ante el golpe. La noche iba a ser larga pero el cliente no aguantó la tentación y sacando la polla de su pantalón penetró el coño de mi mujer de un solo golpe. Sol volvió a gemir. Pérez la agarró de sus caderas y empezó a martillear sin piedad el cuerpo de mi amada Sol.

Se la folló durante más de 15 minutos hasta que se la sacó. Sol había tenido un par de orgasmos clavando sus uñas en el duro colchón de la cama. El político la sacó y se desnudó mientras mi mujer permanecía desnuda con el plug clavado. Pérez cogió unas esposas y se las puso a mi mujer, su cara quedó incrustada en el colchón.

– a ver maricón, ¿quién te ha enseñado a poner unas esposas?, apriétalas cabrón – el político las cerró hasta que estas se clavaron en sus muñecas. Sol ya no entendía ejercer sin dolor y lo disfrutaba como una perra.

Los dedos de las manos de sol se estiraron cuando Pérez volvió a ensartarle su dura polla en su coño. De nuevo durante 15 minutos ambos amantes empezaron a fornicar como condenados, Sol gritaba de placer mientras el político daba fuertes suspiros y articulaba palabras sin sentido.

La puerta se abrió de golpe y por ella entraron cuatro policías armados, detrás de ellos entraron un cámara de televisión y su ayudante. Dos de los policías empujaron al jefe de la oposición fuera del coño de mi mujer, a su vez los otros dos agarraron a mi mujer del pelo inmovilizándola. Sol aún gemía cuando sintió el contacto del policía.

El político fue esposado desnudo como estaba y tumbado en la moqueta de la habitación, a su vez uno de los policías de mi mujer le pusieron unas esposas por encima de las esposas que ya tenía puestas.

La televisión lo captó todo, a través de cámaras ocultas en el pasillo del hotel el momento en que ambos amantes entraban en el cuarto y posteriormente la entrada de la policía y detención de ambos. La cámara no solo recogió detalles como el dinero desparramado en la mesita de noche, los distintos juguetes sexuales esperando ordenados a ser usados por los amantes y por supuesto mil imágenes de ambos esposados. Si no fuese por el escandalo que se montó a partir de ese momento, hubiese sido hasta para reírse ver a mi mujer salir esposada de la habitación medio desnuda y aún con el plug puesto y la cola saliendo de su culo.

Pérez estaba siendo muy molesto para el gobierno y en particular con el Ministerio del Interior. Le habían investigado durante meses para poder sacarle trapos sucios y solo cuando detectaron el primer y el segundo contacto con mi mujer decidieron ponerse manos a la obra para pillarle usando los servicios de una prostituta.

Pérez debió de dimitir ante el escandalo, fue multado con una multa de 600 euros por usar los servicios de una prostituta. El juicio de Sol fue de lo más sonado del año, parecía mentira que fuese un juicio de faltas. Fue condenada a 600 horas de trabajos sociales y una multa de 3000 euros. El juicio derivó en una investigación de Hacienda por ingresos no declarados, la multa fue de órdago y no solo superaba con creces todo el dinero que Sol había amasado durante todos sus años ejerciendo la prostitución, sino que nos dejaba en una situación económica muy precaria al estar casados en gananciales, esto es que lo suyo era mío, pero lo mío era suyo.

Tuvimos una larga conversación Sol y yo, socialmente éramos unos parias y ni siquiera nuestra familia mantenía contacto con nosotros, lo cual desde luego nos la soplaba mucho, pero era la segunda vez que era detenida por prostitución, y la tercera representaría pasar un tiempo a la sombra. No podíamos permitirnos ni eso ni las consecuentes multas, por lo que por un tiempo el amor de mi vida iba a tener que conformarse con mi polla.

Evidentemente Sol no se pudo estar quieta y cada vez que me despistaba me montaba un trio o una orgía en casa en la que ella era el centro de atención y victima de todos los desmanes de nuestros invitados. Por recomendación de nuestro abogado todos las sesiones de sexo de mi mujer deberían ser realizadas conmigo como participé, era una manera de evitar nuevas acusaciones por prostitución.

Para Sol fueron dos años muy largos, echaba de menos ser sometida sin miramientos por hombres que pagaban por ello, y aunque yo me esforzaba en dejarla baldada en la cama y procuraba que no solo se fuese a la cama bien follada, sino bien magreada, no era lo mismo.

Fui detenido en mi despacho un martes de mayo, cuando me pusieron las esposas pensé que había aparecido alguna prueba en nuestra contra de los asesinatos por los que ya fuimos juzgados con anterioridad, y respiré tranquilo en la comisaria cuando se me empezó a interrogar sobre una operación de compras de terrenos por parte de una gran constructora los cuales habían sido recalificados hacía poco por parte del ayuntamiento, que por cierto acababa de perder las elecciones.

No le di demasiada importancia hasta que en menos de una semana empezaron a aparecer casos dentro de mi registro en los que se me acusaba de haber actuado con dolo en el ejercicio de mis funciones. Prevaricación, colaboración con grupo organizado, estafa, delito fiscal y una larga lista de acusaciones caían sobre mi cabeza.

Entré confiado a ver al juez y me quedé boquiabierto cuando decretó prisión incondicional y sin fianza.

De nuevo volvíamos a los tiempos de montar a Sol en el cuarto de vis a vis. Estaba vez no era tan excitante como las veces anteriores pues no llegábamos los dos esposados al cuarto, ella me esperaba en ropa interior en el camastro y dejaba que disfrutase de su cuerpo pero sin demasiado entusiasmo por su parte, llevaba allí más de un año y estaba seguro que alguien más la estaba montando, no era la Sol que yo conocía antes. Desde luego que le encantaba que me la follase, le volvia loca que se la metiese en el culo, gemia como una posesa cuando le retorcia los pezones y no dejaba de chupármela hasta que de mi polla salía la ultima gota de leche hacía su garganta. Yo notaba que no era la misma.

La sentencia fue demoledora, 20 años de prisión e incautación de absolutamente todos nuestros vienes como pago de las multas y compensaciones decretadas. De la noche a la mañana Sol se quedaba sin marido definitivamente y sin un lugar donde vivir.

Le pedí encarecidamente que me dejase, que rehiciese su vida, que aun era joven y con ese cuerpo podría conseguir al hombre que quisiese, pero no, Sol me confesó la verdad mientras hablábamos de separados a través de una ventana con barrotes en el modulo de visitas un sábado.

– mi amor, no te preocupes, te esperaré como siempre te he esperado – me dijo entre lagrimas.

– Pero… ¿cómo vas a vivir? ¿de que?

– Tu sabes de sobre como voy a vivir

Y la respuesta estaba en su coño, por un momento corrió por mi mente la imagen de Sol volviendo a sus antiguos clientes, cobrando una barbaridad por cada sesión de sexo, barbaridad que iría disminuyendo según fuesen corriendo los años y su cuerpo ya no fuese tan apetecible como en este momento. Como sus clientes se irían degradando hasta acabar ejerciendo la prostitución de nuevo en casa por cuatro duros o lo que es peor, en cualquier puticlub de carretera.

Mis temores no se cumplieron y aunque nunca ha dejado de ejercer, Sol en pocos meses montó una empresa de scorts, vamos un prostitubulo de alto standing, en el que poco a poco fui incluyendo chicas con unas características similares a las de ella, contando incluso en plantilla a alguna hija y alguna nieta de las mejores familias de la burguesía madrileña.

Con el tiempo Sol acababa en la cama con lo mas VIP entre lo Vip, clientes de muchos años me contaba. Para su seguridad en la mayoría de los casos grababa sus polvos con una cámara oculta.

A veces en los bis a bis traía en un ipad alguna grabación para que viese como se lo montaba su mujercita a nivel laboral. Me ponía a 100 ver en la pantalla como a mi se le desencajaba la cara al recibir aquellas pollas nutridas de viagra y como respondía con un gemido cada envestida que recibía. Era una autentica gozada montarla en aquel camastro de prisión mientras en la pantalla ella era reventada y me hacía llegar hasta el éxtasis cuando en cada uno de los videos me lanzaba un disimulado beso haciéndome ver que a pesar de su trabajo, a pesar de lo mucho que le gustaba siempre me tenía en mente.

Salí a los 13 años por buen comportamiento y a falta de otra cosa me involucré en los negocios de mi mujer, quien como digo no había dejado de visitarme semana a semana con sus correspondientes bis a bis quincenales en los que no solo me desfondaba a nivel sexual sino que me fue poniendo al día de sus evoluciones empresariales. Aún hoy siento unos pocos de celos cuando llega de madrugada con su cuerpo molido y ese característico olor a semen y látex. Me sigue volviendo loco montarla mientras me cuenta como le fue el día y detalles de su trabajo.

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