Usando a un joven

Usando a un joven.

– No puedo más.- Suelta la mujer en camiseta y shorts. – Tina , yo me rindo.

Luís está cansado, ha corrido cuatro kilómetros, así que cuando Pilar decide parar ,él la imita. Tina sigue trotando sobre el mismo sitio. Mira a su sobrino, con 19 años, hermoso, atleta pero no habituado al running y a su nueva amiga Pilar. Pilar es médica, ginecóloga, pertenece al club de las 5 parejas,( )donde vale todo y todo se hace, donde la lujuria campea a sus anchas y al que hace poco se han incorporado su marido y ella.

– Si quieren vayan a casa y me esperan. Yo tengo para rato. Quiero estar en forma para el maratón de final de mes. Tomen las llaves.

No dudan, Pilar agarra las llaves y marchan paseando hacia la casa de la corredora. Luís tiene con Pilar un sentimiento contradictorio. Por un lado le parece una hija de puta, es la encargada de controlar por orden de su padre, su tío Benito, a su prima, impidiendo que coja y haciendo que se mantenga virgen y pura. Sonríe para sus adentros, virgen sí, pero pura mucho menos. Desde que se inició con Kati y con él, el disfrute sexual se ha convertid en la principal fuente de interés de Ornella. (Ver La prima y la amiga de la prima )

Pero junto a ese rechazo, se da cuenta que está apetecible. Cuarenta años en un cuerpo menudo pero con curvas bien marcadas, la ropa liviana se le pega a la piel sudorosa, una mujer deseable.

Cuando entran van a la cocina, beben un vaso de agua. Pilar le mira con ojos de exploradora.

– ¿Nos damos una ducha?. Hemos sudado mucho.

Luís asiente, suben al piso de arriba, el joven elige la ducha de su prima. La mujer va al dormitorio del matrimonio. El joven se mira la polla dura, la ginecóloga le pone, se ha dado cuenta cómo le ha mirado, como a un semental valorando sus posibilidades. Al salir y secarse ve que no tiene ropa para cambiarse. A lo hecho pecho, se pone un albornoz de su prima de 14 años, cerrar le cierra, tiene angelitos, no le queda bien pero es lo que tiene.

En el pasillo tropieza con Pilar, envuelta en un albornoz de su tía. Tina es mucho más alta que la ginecóloga y sobra paño por todos lados. Se ríe al verle.

– Creo que debías cambiar ese albornoz por uno de tu tío. Anda pasa.

Al dejarle entrar en el dormitorio donde está el baño que Pilar ha usado, la bata de la mujer se abre un poco y Luís puede ver las piernas desnudas y un esbozo del pecho femenino. La polla esta dura, casi se asoma en albornoz mal cerrado. Va al baño y cuando toma la prenda para ponérsela siente a su espada los ojos de Pilar estudiándole. Se queda desnudo y se pone la bata, cuando se gira la mujer la tiene abierta. Los senos duros, pequeñas manzanas con pezones erectos en areolas grises, está depilada y el pubis parece de una jovencita. En los dos hay deseo en la mirada.

Es ella la que toma la iniciativa, se acerca al muchacho, le pasa las manos tras el cuello y se pega a él para besarle,

La erección de Luís al sentir la carne desnuda de Pilar sobrepasa el albornoz, su polla enhiesta queda al aire pegada al vientre de la mujer. El beso es largo, húmedo, con lenguas que juegan y se buscan en la boca y los labios del otro.

Cuando buscan volver a respirar, Pilar le dice con un ronroneo autoritario:

-Ven conmigo.

Sin soltar el abrazo entran el dormitorio matrimonial y se acercan a la cama. Es ella la que empuja para que quede el hombre tumbado y poder restregarse contra él. Le ha abierto la bata y las pieles en contacto rezuman lascivia.

– Estate quieto…déjame hacer a mí.

Luís se queda acostado mirando como Pilar se quita el albornoz, piensa que está muy buena, es guapa y tiene un morbo especial cuando vuelve a él contoneándose como una leona dispuesta a devorar su presa. Se sienta sobre sus rodillas, siente la humedad de la concha, se inclina haca adelante cuando su boca está sobre el ariete deja caer suficiente saliva para que deslice desde su glande hasta la base de la verga, despacio como la lava de un volcán. Sonríe malvada y lujuriosa mientras le agarra la polla, sólo toma el glande con los dedos, juega con él acariciando mimosa el ciruelo que asoma su ojo tímido y excitado con algunas pequeñas gotas.

Luego empuña el arma y aprovechando la saliva lubrificante le masturba despacio. Luís piensa que es una paja maravillosa, le hace llegar al punto de máxima tensión y tras tenerlo unos segundos hace que se relaje para volver a comenzar llevándole a una cumbre más alta.

– Gatito…ahora le vas a dar la lechecita a tu mamita.

Pilar aprieta la base de la verga mientras se inclina sobre el joven. Empieza a lamer , la lengua recorre todo el árbol, juega con la base de la cima. Y de pronto se la mete en la boca, chupa , liba , succiona hasta que toda una explosión de semen salta del miembro viril. Luego se tumba sobre Luís y le besa, haciendo que el muchacho saboree su propia esperma. Es un beso largo, la mujer restriega su cuerpo contra él, con los muslos aprisiona la polla semidura, los mueve masturbándole.

La verga vuelve a endurecerse poco a poco. La mujer mimosa le mordisquea el pecho, el cuello, le besa.

– Obedece y levanta las manos.

Luís lo hace y Pilar aprovecha el cinturón del albornoz para atárselas y luego tiran de ellas hacer un nudo en el cabecero de la cama. El joven no protesta, el cuerpo femenino ha pasado por su rostro y ha aprovechado para lamer los pechos de la mujer, que vuelve a la carga mordiéndole el pecho, el vientre hasta llegar al arma que vuelve a estar en alto.

– ¡ Qué pija más linda tiene mi bebé! Su mamita va a jugar con ella para darse un gustito y al niño le encantará seguro.

Agarra la verga , se coloca con los muslos rodeando al muchacho y baja hasta entrar en contacto con el cipote, juega con él restregándolo en sus labios íntimos. Después se deja caer despacio hasta empalarse.

Luís ha cogido pero no con una mujer así, sus compañeras de sexo en esa postura subían y bajaban, Pilar se mueve toda toda, usa el arriba y abajo, el adelante y atrás, el giro, el balanceo, el quedarse quieta y sobre todo jugar con los músculos vaginales, sólo la inmediatez de la mamada hace que no se corra enseguida, pero sabe que no va a tardar mucho.

No le importa estar atado, sometido a la lujuria sabia de la mujer por eso se queda asombrado cuando ella sale de él. Está en tensión, expectante. Pilar abre la mesita de noche y saca un lazo de seda, con habilidad se lo ata al muchacho en la base del pene y se vuelve a clavar la pija enhiesta.

– Así bebito, me vas aguantar más .

Y vuelve a cabalgarlo con habilidad perversa. Ahora es la mujer la que va acelerando el paso hacia el orgasmo, se acaricia los pezones, se toca el clítoris echándose hacia atrás, cierra los ojos, parece que se concentra en su propio placer. De pronto los abre, quiere regalarle la explosión de su sexo en su mirada.

– ¡Que lindo es venirse asiii!

Los espasmos de la ola le agitan el cuerpo, parece una loca desenfrenada, baja la mano al pubis, tira del lazo, la verga de Luís queda libre, el joven empieza a bombear hasta que en segundos estalla.

– ¡ Usando mi cama! ¡Es que no tienen respeto!

Tina les está mirando desde la puerta, sudorosa, con una sonrisa cargada de ironía simulando mal humor.

– No te enfades que lo tenés a punto. Dos veces ha soltado la leche, así que te va a durar un buen rato. Atadito, desnudito, y con la pija dispuesta a entrar en acción en cuanto se la toques un poco. Una joyita tu sobrino.

– Si es así , habrá que probarlo.

Tina se acerca a la cama, se desnuda, Luís se maravilla del cuerpo delgado, atlético y cargado de sensualidad salvaje de su tía. Le recuerda a una pantera, peligrosa, atractiva y hambrienta. El sudor da hermosas tonalidades a su piel. No anda con remilgos, toma el miembro del muchacho y comienza a agitarlo, primero sólo girando la mano hasta que empieza a endurecerse, después de forma metódica arriba y abajo hasta que vuelve a estar dispuesto al combate. Y entonces se deja caer sobre él.

Sólo se ocupa de su satisfacción, sube baja con ritmo acompasado como si estuviera corriendo, siempre el mismo paso, durante varios minutos. De pronto acelera la carrera , próxima a la meta, hasta que llega a cortar la cinta.

– Tienes razón , le dura dura. Creo que me lo voy a volver a hacer.

Y vuelve al trote acompasado de maratoniana. Luís está cada vez más excitado, sabe que no puede más, le da igual , sólo quiere acabar.

No puede creer lo que ha vivido. Dos mujeres hermosas, casadas, su tía y una amiga, le han hecho disfrutar de todo. Se ha sentido usado pero ha gozado y aprendido. Nunca había cogido con una chica que usase la concha como Pilar. Sonríe , la verdad que la ginecóloga es un monstruo. Cuando su tía acabó de coger y se fue a duchar, le soltó y con malicia le pidió que le comiera el coño . Lo estaba haciendo cuando volvió Tina y preguntó:

– ¿ Cómo lo hace?

– No es malo pero tiene que practicar.

– Cuando acabes, me lo pasas.

Pilar se vino apretándole la cabeza contra su vientre, apenas podía oír ni ver. Tocaba el turno de su tía y se dedicó a ello. Y fue entonces cuando la cabrona de la médica se lo hizo: le metió un dedo por el culo, le acarició y todavía no sabe cómo volvió a correrse como si no lo hubiera hecho tres veces. Y le gustó.

Se prepara unos fideos , hay tuco en el congelador, lo dejó su madre antes de ir a España, lo pone en el microondas mientras la pasta se hace. No está seguro, no sabe si a los atletas les recomiendan hidratos de carbona antes o después de una competición, y él ha tenido una.

No ha quedado mal, las mujeres le han dicho que le llamarán para volver a repetir.

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