Vecina Entrometida

Aún recuerdo esa vez en el callejón con aquel desconocido y aquel gran orgasmo, ahora no esperaré más en el callejón a Armando, hemos quedado de vernos en casa. Estoy esperándolo cuando suena el timbre, acudo a abrir y mi sorpresa es cuando llega una conocida mía, no sabía cómo decirle que estaría ocupada en unos momentos más, ella se ha invitado a entrar y vaya nos hemos puesto a platicar; minutos más tarde vuelven a tocar la puerta, acudo al llamado y en esta ocasión si era Armando, como siempre guapo, alto, fornido, con este cuerpo atlético que me apasiona, y disimuladamente le hago una mueca indicándole que tenemos visita, el siempre tan educado pasa y como si fuera lo más normal y conocida le hace la plática.

Yo moría porque mi conocida se fuera, pero el pasaba de mí y bueno como no hacerlo si ella venía con un pantalón entubado al cuerpo y un escote de vértigo, su tez blanca y sus labios rojos perfectos. Yo por mi parte le tocaba la pierna y lo invitaba a cortar la plática con mi mano en su entrepierna, pero el parecía sumamente interesado en su charla.

De repente, pedí una disculpa y pedí ausentarme un momento, la realidad estaba molesta por la actitud de ambos y los dejaría solos para tranquilizarme, cuando regreso la escena que encuentro es el en el sillón con ella hincada chupándole todo el paquete. ¿cómo? ¿en qué momento pasó?, sin embargo, la realidad es que me resultó sumamente excitante este encuentro por lo que me acerqué a él con esta gabardina que traía puesta ya abierta, me subí en él y comencé a besarlo apasionadamente, yo para este punto estaba ya empapada no podía disimular mis gemidos y el placer que el ejercía en mí.

El comenzó a tocar mis senos con una mano y con la otra sentía como empujaba a mi conocida del cabello para que se la metiera más, yo no podía de placer. La quité a ella sutilmente y metí su pene en mi chocho que estaba escurriendo, ella por su parte comenzó a besarme y morderme los pezones. Ella se puso de pie en el asiento y yo comencé a lamerle su chocha, estaba más mojada que la mía comenzó a venirse y yo no sabía qué hacer con tanta leche que ella sacaba, sus gemidos seguro se escuchaban hasta el otro departamento y seguro tenían también el mismo orgasmo que nosotros.

Mientras ella se venía, el comenzaba a moverme más, la metía, la sacaba, la empujaba fuertemente y al mismo tiempo con sus manos apretaba mis senos y mis nalgas. Finalmente, no pudimos más y los tres tuvimos un orgasmo, nuestros gritos eran incontrolables y el orgasmo es el más grande que he tenido.

Mi conocida se retiró suavemente y al igual que yo, cuando me di cuenta ella estaba ya puesta como perra para que él se la dejará ir, lo que, por supuesto hizo, me acerqué y por debajo de ella yo le lamía nuevamente el chocho no entiendo cómo pudo gustarme tanto pero lo tenía tan excitado que no podía dejar de lámeselo, ella lo retiro a él y comenzó a lamerme a mí mi chocho hicimos un 69, no puedo creer que bien lo chupaba ella, él nos observaba mientras se la jalaba, hasta que finalmente no pudo más y en mi espalda echo toda su leche, mientras nosotros nos chupábamos y nos movíamos como sirenas, no tengo más que decir que este ha sido el mejor sexo que he tenido en toda mi vida, y espero ansiosa que se repita.

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