Vida de una madre soltera

Espero no haberme saltado ninguna norma de la página ya que he duplicado el relato, el problema es que no sabía en que categoría ubicarlo … lo he hecho en las dos pese a que cre que su ubicación perfecta es en esta de las chic@s especiales, lástima que no exista la opción de multi categoría

El relato es largo y en contra de lo que hago siempre me veo obligado a partirlo en dos, la segunda parte ya llegará, pero debido a que con las vacaciones son malas fechas no quería dejar esta primera parte en el tintero, se lo que pasa, habría acabado borrándolo como me pasa con casi todos …

– ¿tomamos la última copa en mi casa?

Lo dijo con voz un poco menos segura, se tiraba a la piscina y no terminaba de estar seguro de si había agua o no. Me gustaría haberme hecho la dura pero no podía, me lo había pasado genial y eso sería cerrar la noche con buena nota.

– Si, si me prometes que tienes hielo en el congelador para las copas …

Él vio abierto el cielo, llagamos a su casa, llegaron esas últimas copas, llegó el postre …. Y todo correcto …

¿a que suena frío?

A mí si me lo parece pero es que no puedo decir otra cosa, no hay nada peor que salir a cenar con alguien al que casi no conoces, pasar un buen rato con él, copas, risas y al llegar a la cama tener la sensación de estar con alguien con el que llevas toda la vida. Una no pide un superamante, ni sesiones maratonianas pero si algo que te deje un recuerdo que dure más de lo que tardas en llegar a casa en taxi.

Igual para otras mujeres es diferente pero en mi caso fastidia mucho no acertar, una ya no es una niña, no es que me sienta mayor, ni nada así … bueno, que tontería, como no me conoces te puedo decir la edad sin mentir … 39 años, modestia aparte muy muy bien llevados, si te sirve de referencia nadie me pone esa edad y la inmensa mayoría se queda a cuadros cuando además de mi edad les digo la de mi hija, 19 añitos, jaja no les encaja … y yo sinceramente me siento halagada.

Si, fui madre muy muy joven, demasiado y lo peor es que la otra pata del banco, el padre fue una mala elección, por suerte duró poco a nuestro lado y antes de que Bea cumpliera un año se esfumó … y desde entonces apenas hemos vuelto a tener contacto, una suerte.

Soy del imaginario club de las madres solteras, tiene sus ventajas y sus inconvenientes, por suerte mi situación económica me ha permitido tener casi todas las ventajas y muy pocos de los inconvenientes. Vivir de las rentas es sanísimo para el cuerpo y el espíritu, no he necesitado nunca trabajar entendido como estar 8 horas en una oficina … me he permitido disfrutar de Bea, llevarla al cole cuando era pequeña, he podido ir al gimnasio a diario, a nadar a la piscina todas las tardes … jaja … y así está una de estupenda a mi edad, sigo con mis 1.67 de altura, mis 52 kg de peso, mis pechos “caído” hacia arriba, con el culo en su sitio.

Las desventajas de este tipo de vida … en ocasiones se echa de menos a alguien al lado, miento si digo que echo de menos tener pareja, no, no la necesito pero siempre se agradece poder salir, tomar algo, tener sexo cuando apetece.

Hace años, hasta llegar a la treintena, salía con mis amigas y disfrutaba como cualquiera, me he pegado mis buenas fiestas, he sido libre para hacer lo que me apeteciera y acostarme con quien me diera la gana y la verdad jajaja es que saqué provecho a aquella etapa, mientras mis amigas iban de novio en novio yo no, y puedo decir que no recuerdo con cuantos chicos me he acostado … puedes pensar lo que quieras de mí, no he engañado a nadie ni he hecho nada que tu no habrías hecho en mi lugar.

… pero al pasar los treinta … yo seguía igual pero mis amigas iban cayendo una tras otra en esa cárcel llamada matrimonio, el grupo de las que salíamos de fiesta era cada vez menor hasta que llegó a ser un grupo de una, sí, es cierto, hay veces que hemos salido todas pero salir de fiesta con una tía casada es … un coñazo. Así que, poco a poco, he ido dejando de salir … y de conocer gente y chicos … lo cierto es que mis amigas vuelven a estar libres algunas, cosa de la tasa de divorcios … pero no ayuda gran cosa, sus hijos son pequeños y no es sencillo … salgo mucho menos pero intento que sea provechoso. Eso si, no es tan fácil como antes, a los chicos jovencitos parece ser que les intimido y a los pocos mayores que quedan libres, no quiero aburrirte, pero es un coñazo salir con un tío y que no pare de hablarte de su exmujer … podría escribir un libro de anécdotas sobre mis citas de los últimos años.

He cumplido el sueño de muchas, acostarme con yogurines y … lo siento pero no es para tanto, es cierto que es una gozada disfrutar de un cuerpo tan firme, tan bonito pero la experiencia …. prefiero mucho antes alguien de mi edad, físicamente algunos se conservan genial y en la cama, la experiencia que tienen deja a los yogurines como lo que son, aprendices, el riesgo es que algunos han pasado ya su momento de gloria … jaja, pobres, me he topado con unos cuantos gatillazos, aquello no se levantaba ni con grúa, lo digo con tranquilidad, sé que no es por mí porque por lo que me cuentan mis amigas a sus maridos parece que de cuando en cuando les pasa, más ahora con el stress generalizado que la crisis genera … llegados a ese punto, cuando salgo de fiesta y me topo con alguien que me deja buen recuerdo casi casi lo marco en el calendario como día de guardar.

Es una gozada encontrar a alguien atractivo, buen amante …. Vamos que cuando me dejan satisfecha soy la más feliz, cuando me acuesto con alguien bien dotado, viril, experimentado, morboso y con aguante doy lo mejor de mi misma … no me avergüenza decir que saco la viciosa que todas llevamos dentro.

… y todo este rollo para decir que la cita de ese día fue solo correcta, tampoco pasa nada, hay muchos días y mientras llega otro chico de esos que me hacen apuntar en el calendario … recurro a mis amigos de latex … y es que cuando una está sola en la cama, no soy de piedra, me gusta disfrutar mi cuerpo y sin remordimientos me lo paso pipa sola. Todos los días sin falta, absolutamente todos los días, cuando mi hija se ha ido hace mucho a su habitación y yo me voy a la mía … comienza mi momento, bajo las sábanas, con mi braguita como única vestimenta mis dedos empiezan a acariciar mi pecho, no son pechos grandes, estoy segura que eso me ha permitido tenerlos aun apuntando hacia arriba, pero son muy reactivos, siento un placer enorme rozando más que acariciando los pezones, simplemente con lamerme la llena del dedo y rozando con él el pezón … este se erecta, se me ponen duras con ese pequeño roce y esa humedad y a partir de ahí … gozo tomando mis pechos con mis manos y apretándolos, notando como los pezones duros se aplastan contra mis manos … podría pasarme así media vida … pero hay vida más allí de mis pechos, mis manos saben encontrar mis puntos erógenos mejor de lo que ningún hombre lo ha hecho nunca, al acariciar la parte interior de mis muslos siento escalofríos que se transforman es pequeños espasmos cuando mis manos acarician mi sexo, lo tengo depiladito, excepto una estrecha tira que he dejado en mi monte de venus, juego con ella, con ese resto de vello púbico, hago presión, acaricio por encima mi clítoris que envidioso de mis pezones no tarda en alcanzar su prominencia … es algo mayor de lo normal, muy morboso, sonrosado, húmedo, soy prudente al acariciarlo ya que llego al orgasmo con facilidad … pero no suelo detenerme ahí, siento un extraño placer al acariciar mis labios menores, no se si será por genético o por el abuso que hago de ellos pero los tengo muy muy muy desarrollados, los estiro, los mezo entre mis dedos, los abro … joder, me empiezo a notar húmeda simplemente contándote esto …. en ocasiones la braguita, normalmente empapada, desaparece para dejarme jugar a gusto con algún vibrador … me encanta, un vibrador dentro de mi y otra mano jugando con mi pecho … los orgasmos que tengo hacen que me flojeen las piernas, puedo decir sin rubor que mis mejores orgasmos han sido estando sola … y la verdad es que se me puede tildar de viciosilla, esta escena se suele repetir a diario.

Otra vez me ha vuelto a pasar, lo sé, me enrollo y te cuento cosas que no terminan de venir a cuento … vamos que iba en el taxi, casi saboreando la sesión de sexo onanista que me iba a regalar al llegar a casa para completar una noche que sin ser memorable si había sido muy buena, cuando ocurrió, sonó el móvil, sabía que ese momento llegaría …

Nos pasa a todos los padres, queremos lo mejor para nuestros hijos, les damos caprichos … pero el último capricho de Bea sabía que traería consecuencias, en qué hora se me ocurrió comprarle un scooter para moverse por la ciudad …

El sacarlo del bolso vi que era el número de Bea, nada bueno que te llame tu hija a las 3 de la madrugada de un sábado, ella había salido para celebrar que había acabado el curso en la universidad y lo había hecho con la moto …

– Mama no te preocupes que estoy bien -¡joder! no puede haber nada menos tranquilizador que una conversación que empieza así- estoy en el hospital porque he tenido un pequeño accidente con la moto

Noté como se me helaba la sangre …

– ¿Qué te ha pasado?, ¿estás bien?- debí chillar porque el taxista dio un respingo de cuidado

– Mamá, ¿no he empezado diciendo que estoy bien? Se me ha cruzado un coche ….

No me extiendo mucho porque sinceramente con los nervios no recuerdo muy bien la conversación, sé que le dije al taxista el nombre del hospital y hacia allí nos encaminamos.

El trayecto se me hizo eterno, una no puede dejar la cabeza calmada en esas situaciones, piensas en mil cosa, en si estará bien de verdad, si no te estará ocultando nada, en lo que podía haber pasado, en que la culpa es tuya por comprar la dichosa moto … y eso que no me podía quejar de mi hija, llevaba bien sus estudios, a sus 19 años era muy madura, era una jovencita muy atractiva y eso me hacía sentirme orgullosa, destacaba entre sus amigas con su 1.74 de altura y aunque parezca que soy la madre de la artista créeme si te digo que era con diferencia la más guapa de todas, su figura era espectacular, especialmente ahora ya que mi regalo cuando cumplió 18 años y alcanzó la mayoría de edad fue una operación de pecho … no, no fue por frivolidad, es que olvidé decirte que realmente mi hija es una chica especial, cuando nació era un hijo … pero desde muy muy temprana edad dio muestras de que ese no era su verdadero yo, al principio lo pase fatal, me culpaba, pensaba que al crecer sin la figura de un hombre en casa simplemente si vio influida por mi … pero por suerte para mi tranquilidad de espíritu el grupo de médicos que la atendía despejó mis dudas, lo de Bea no era algo sugestivo, era simplemente su naturaleza, ha vivido siempre como chica y sus amistades, conocidos, compañeros … siempre la han conocido como tal.

Yo por mi parte siempre la he tratado como si fuera lo que ella quería ser, asesorada por profesionales siempre. Es difícil creerlo teniendo en cuenta los problemas incluso familiares que suelen tener las chicas como Bea pero la normalidad ha sido la mejor definición de nuestra vida.

No la trato diferente de como lo habría hecho si hubiera nacido mujer, he sido firme cuando a veces, dulce normalmente, como cualquier madre, lo que siempre he tenido claro es que a diferencia de lo que hacen otras mujeres yo no quería ser su amiga, quería ser su madre, amigas tiene muchas pero madre … ya sabes el dicho, jaja, solo hay una. No me he querido inmiscuir en sus amistades, en sus relaciones, en su … ella debía tener su espacio, lo deben tener todos los jóvenes pero más aun Bea para poder tomar los caminos que ella quiera con absoluta libertad. Se que tiene amigos y amigas, vienen a casa de vez en cuando, no se si tiene o ha tenido parejas, si han sido chicos o chiscas, si … no te extrañes, los padres de chicos y chicas al uso tampoco suelen saber como son exactamente las relaciones de sus hijos, por suerte…

… llegamos al hospital, salí volando y llegue por urgencias hasta donde estaba Bea, vestida de fiesta, con la cara blanca del susto, con mirada de alivio al verme y con parte del brazo, los codos, con los antebrazos, las muñecas, las manos y prácticamente los dedos cubiertos por escayola

Me explicó que un coche se había cruzado cuando iba con la moto, ella no pudo evitarlo y chocó saltando sobre el coche, por suerte llevaba el casco puesto pero en la caído se partió varios el radio y el cúbito de ambos brazos, un huesecillo de la muñeca, varisas falanges, se había astillado el hueso … vamos, un desastre. Y lo peor es que a pesar de todo me sentí aliviada, podía haber sido peor.

Un taxi nos llevó a casa, la verdad es que no quise ser dura con ella, no era lo mejor, tal vez después.

Al llegar a casa la ayudé a cambiarse, como pude le quité el vestido que llevaba, el sujetador y le puse su camisón, la verdad es que respetaba mucho su intimidad y era la primera vez que veía el resultado de la operación de aumento de pecho, era simplemente perfecto, pasarían por pechos naturales y de forma perfecta … llegó un momento un poco complicado, antes de irse a dormir quería ir al baño … como decirlo, eran aguas menores y ella se apaño sola con la parte de los dedos que no estaban cubiertos por escayola … cuando salió no pude evitar sonreir, así me encontró ella

– ¿Qué te hace gracia mama?

– Ja, que después de tantos años vamos a sacar partido al inodoro hipertecnológico que trajimos de Japón

– Jajaja, gracias mama por ser capaz de bromear después de lo que ha pasado.

La ayude a acostarse, sabía que los primeros días aun a pesar de poder hacer ella muchas cosas la tendría que ayudar.

Me marché a la cama con el alivio de saber que Bea estaba bien y cierto desasosiego al saber la temporada que se nos venía encima, tenía escayolas al menos para 7 semanas … no sufrí a por mí, sufría por ella, ¿Cómo iba a llevar que yo la tuviera que ayudar a vestirse?, ¿ a maquillarse?, a … ¿ducharse? … ya se vería.

Con todo el revuelo al final me quedé sin mi ración de sexo en solitario …

Al despertarme el domingo escuche cacharrear en casa, Bea por una vez había madrugado más que yo …

– Hola mama

– Hola hija, ¿Qué tal estas?

– Bien, me duele un poco pero nada del otro mundo

– ¿Qué haces aun con camisón?

– Veras mamá … es que no puedo vestirme sola y como hoy no voy a salir … asi… es que … no necesito que me ayudes para ir al baño.

– Hija, no te preocupes …

La verdad es que le día se desarrolló con normalidad, me sonreía al pensar los malabares que tenía que hacer Bea cada vez que iba al baño, la verdad es que esta nueva situación me hacía pensar en cosas que ya daba por sentadas …

En fín, ella tenía su intimidad, el baño que teníamos lo hacía todo por ti, es el típico baño japonés pero, recuerdo que hasta que ella empezó a crecer, allá por su 9 años, a pesar de sentirse una chica, ser tratada como tal, en el fondo su físico era el de un chico y si tenía que hacer pis lo hacía como uno de ellos, a partir de esa edad la verdad es que el sentido de la intimidad tomo más valor y esas ya fueron cosas privadas de ella … habría cambiado eso mi hija, es trivial, pero me dio por pensarlo, seguiría haciendo pis como los hombres o se sentaría como las mujeres …

… seguía sufriendo pensando en la ducha …

Y no debía ser la única ya que Bea no me lo pidió … ese día pasamos por ser poco limpias, pero a ella le daba pudor y a mi cierto reparo …

Por la noche, ya en el cuarto de baño de mi habitación, mi cuerpo me pedía lo que ya echaba de menos, mis caricias, mis roces, sudar masajeándome, encadenar orgasmos …. entre que no lo había hecho el día anterior y que me sentía tensa … me dediqué con fruición, ni siquiera esperé a llegar a la cama, mientras me cepillaba los dientes notaba mi cuerpo tenso, estaba cargada como una ballesta, ante el espejo reconocí en mí mi cara, mi gesto, sabía cómo me comportaba cuando tenía ese gesto, me veía con mi fino camisón que dejaba adivinar la braguita y mis pechos, al mirarme vi como mis pezones se ponían duros, los veía en el espejo, los distinguía como se marcaban a través de la fina tela, joder notaba como me ponía húmeda, ¡no podía ser! No era lógico que me calentara hasta viéndome en el espejo como se me ponían duros los pezones … daba igual, ya era tarde para lamentarse, con mi mano libre comencé a sobar groseramente mi pecho, arrugaba el camisón, notaba la firmeza de mis pechos, los juntaba, los mesaba, notaba los pezones a través de la tela y notaba en los pezones el roce, la excitación era absurdamente grande, sentí como mi botoncito dejo de ser tal para ir creciendo, lo sentía, sentía como mi clítoris se inflamaba, por el tamaño que alcanzaba, por el calor que sentía …. Y el orgasmo llegó, me sujeté como pude para ayudar a mis temblorosas piernas, traté de ahogar todo lo posible el gemido de placer … apreté mi pecho aún con más fuerza … me aclaré la pasta de dientes de la boca y sin dejar de mirarme en el espejo dejé caer los tirantitos del camisón, con un suave movimiento, casi un contoneo dejé deslizar lo dejé deslizar por mi cuerpo … uffff … tenía los pezones con una sensibilidad placenteramente dolorosa. Ese día me sobraba todo, con suavidad, tomando la cinturilla de la braguita las bajé por mis piernas … allí quedó mi ropa tendida, en el suelo del baño, como fiel reflejo de mi urgencia por llegar a la cama, desnuda y muy caliente.

Me sentía sucia, viciosa, genial, … andaba amasándome los pechos, me senté al borde de la cama, frente al espejo del armario que tenía frente a la cama, quería verme, comprobar cuan sucia era, ummmmmm, que vicio verme así, con las piernas abiertas, los talones alzados como si calzara unos zapatos de tacón de aguja, mi sexo completamente expuesto, abierto, palpitante, que bonito se veía mi clítoris y que morbosos mis labios menores, tan visibles, tan protuberantes, me olvidé del resto, tomé cada uno de ellos con los dedos de una manos, acariciándolos, separándolos, mesándolos, estirándolos, estirándolos muchísimo, me parecía una de las cosas más morbosas del mundo, los veía en el espejo, rosados, húmedos, tensos, abiertos … alargué uno de los dedos hasta alcanzar el clítoris, estaba duro, notaba sus pulsaciones, apenas lo acaricié cuando me inundo un nuevo orgasmo, me mordí los labios para acallar el gemido, fue un orgasmo laaaaargo, intenso.

Estaba sudorosa, excitada, descontrolada, subí a la cama, saqué de la mesilla el juguete de látex con el que me ayudaba últimamente en mis sesiones de autosatisfacción, era mediano, de unos 16 cm de largo … al comprarlo se supone que representaba el pene medio … y una mierda, ya quisieran la mayoría de mis amantes haber tenido esas dimensiones … tomé un atajo, no necesitaba caricias ni suavidad ni nada de nada, con ansia enterré en mí el consolador … sin esfuerzo, estaba empapada, muy lubricada, tumbada boca arriba, con las piernas abiertas y flexionadas, las plantas de los pies apoyadas en la cama, me penetraba con ganas, deprisa, con la otra mano empecé a excitar nuevamente mis pezones pero ya todo me sabía a poco. Como en otras ocasiones, cuando la excitación me desbordaba flirteaba con uno de mis tabúes, introduje uno de mis dedos en mi sexo, empapado, para lubricarlo y a continuación meterlo con cuidado, en mi culito, me dolía, como siempre, me dolía mucho, pero notaba un placer enorme que sumado al que me proporcionaba el consolador me desbordaba, podía notar en mi dedo como las paredes de mi sexo eran presionadas por el consolador y eso … simplemente me colmó, tuve un orgasmo increíble, notaba en mi dedito como mi culo y mi sexo convulsionaban, notaba pulsaciones, temblores …. giré mi cara contra la almohada para que no se escucharan los gemidos, los jadeos… ¡dios! Me sentía satisfecha …

Una ducha me ayudó a librarme del sudor, de mi calentura … y devolverme a mis preocupaciones, mi hija … nunca hablábamos de ello, imagino que no lo hace casi ningún padre con sus hijos o hijas, de sus gustos, de cómo se satisfacía, … la duda me inquietó, como lo hacía siempre que me plantaba estas cosas y al igual que siempre la duda quedó en el aire.

Me matan las incertidumbres, por lo que bien temprano salté de la cama para ir a una ortopedia, así, antes de que Bea se decidiera a abrir los ojos yo estaba de vuelta acompañada de dos “enredos” que había comprado para poder ducharla sin que se mojaran las escayolas.

– ¡Vamos! Vaga, que es hora de levantarse

– Pero mamá, si he terminado la universidad por este año … ¿para que madrugar?

– ¿madrugar? Son las 11 de la mañana rica, así que en marcha … en 10 minutos te quiero ver desayunando que después te ayudaré a ducharte … -traté de que no notara inseguridad en mi voz-

– Pero mama …

La dejé con la palabra en la boca

Mientras ella desayunaba la vi muy retraída para lo que era ella, así que traté de ayudarla …

– ¿Qué te pasa Bea?

– Mama, es que verás …., la ducha …, en fin …., tu ….

– No te preocupes hija, ya he comprado unos “enredos” que si somos capaces entre las dos de ponértelo te podré duchar sin que se te mojen las escayolas.

– Ya, muy bien pero es que … -no se decidía-

– Hija, no te preocupes, soy tu madre, ya te duchaba cuando eras pequeña, que te hayas hecho toda una mujer es importante para ti, pero a mí no me da pudor –mentí-

– Clara, cuando era pequeña, pero es que ahora …

– No te preocupes, vamos al baño.

Mientras ella terminaba de desayunar salí un momento a mi habitación para cambiarme, ¿porqué? Fácil, para poder ducharla creí que lo más sencillo era poder hacerlo desde dentro de la ducha así que me puse un bikini y un albornoz …. no quedaban más excusa, así que, suerte y al toro.

Saqué a Bea a rastras de su habitación, la llevé al baño y con la voz más tranquilizadora que pude poner …

– Tranquila, sigues siendo mi niña pequeña … – me quite el albornoz_

– Pero mama … ¿Qué haces?

– Jajaja, ponerme el uniforme de batalla, me voy a meter contigo en la ducha para poder ayudarte mejor …

Ayudada por la charla ella no prestó excesiva atención, me adelanté, y con cuidado para no hacerle daño en los brazos tomé su camisón por la parte inferior, el que no se había quitado desde que llegamos a casa después del hospital. Con toda la calma del mundo lo levanté y se lo retiré haciendo mil filigranas para sacárselo de los brazos. Se quedó de pie en el baño, vestida solo con su culote …

Otra vez volví a asombrarme, me pareció que el pecho de mi hija era realmente extraordinario, por tamaño, por forma, casaba a la perfección con su físico … la verdad es que se notaban los años de hormonación, su piel, su pelo pero muy especialmente su figura eran los de una auténtica mujer, me sentí orgullosa, su cintura era estrechita y su cadera bien marcada, se parecía tanto a mi … la estaba viendo de espaldas, veía su melena corta, castaña cayendo por sus hombros, su culote, era cortito … mucho, dejaba al aire la mitad de sus nalgas … ejercía de madre y me parecían demasiados sugerentes para mi hija pero … ¡Qué tontería! con su edad yo habría llevado eso como mucho, cuando no tangas minúsculos.

La verdad es que nos reímos mientras tratábamos de ponerle las protecciones de las escayolas, lo reconozco, soy un poco torpe para ese tipo de cosas, las instrucciones, en fin, dignas de IKEA … entre risas lo conseguimos … abrí el agua, la atemperé, me puse tras Bea y le retiré su culote, lo tomé de la cinturilla para deslizarlo por su prominente cadera, lo acepto, mi pulso delataba la poca tranquilidad que sentía … lo dejé caer hasta sus tobillos y sin más la empujé dentro de la ducha … no, no me fijé en su cuerpo, me sentía fatal, sentía violentar su intimidad …, entré tras ella.

El agua nos empapaba a las dos, ella frente a la pared, de espaldas a mí, con el agua cayéndonos a plomo … comencé a enjabonarle la cabeza, masajeando su cabeza, sin prisas … pero todo se acaba, no podía hacer eso eternamente, aclaré su cabeza y crucé lo que para mí se parecía al Rubicón, empecé a enjabonar su espalda, su piel era suave, era una sensación extraña, era tan suave como la mía, acostumbrada como estaba a acariciar a los hombres con los que me acostaba esto representaba algo novedoso … pensándolo con calma era la primera vez que acariciaba, aunque fuera para enjabonar a otra mujer … no, no estaba tranquila y Bea tampoco, la notaba tensa.

Llegue hasta el nacimiento de sus nalgas, tomé más jabón y me encaminé a enjabonar su pecho, sin movernos, con ella aun de espaldas a mí. Así lo prefería, no quería que si ella pasaba vergüenza tuviera además que esconderlo en sus ojos. Empecé por su cuello, era muy suave, tenía que alzar las manos un poco ya que mi hija es unos centímetro más alta que yo, el jabón caía por mis brazos, por su pecho, fui bajando mis manos, hasta el nacimiento de sus pechos y fue como un latigazo, sorpresivo, por primera vez tocaba unas tetas ajenas y mi pulso lo delató, temblé, ¿vergüenza?, ¿pudor? Me daba miedo admitir cualquier otra posibilidad, continué …, seguí bajando hasta alcanzar sus pezones … los encontré imitando a los mías, erectos, me sorprendí … Bea suspiró

– Perdón mamá pero …

– Calla hija, es normal, con el agua …

– Si mama, eso, el agua …

Continué enjabonando su pecho, eran unas tetas preciosas eran unos pezones proporcionados, duros, erectos …. ¡que coño hacía! … levaba enjabonando las tetas de mi hija algo más de lo estrictamente necesario … y la pobre Bea suspiraba ….

Si, por increíble que parezca hay que reconocer que me costó dejar de hacerlo, volví a tomar jabón, vi con preocupación el temblor de mis manos … notaba además como mis pezones estaban duros, ¿porqué? … joder.

Seguí bajando por su torso, como se notaba su juventud, la tersura de la piel, la firmeza de su cuerpo …

Sus brazos, rígidos como estaban, nos impedían desenvolvernos con soltura, para poder seguir enjabonándola tuve que pegarme a ella, mi cuero quedó casi casi tocando el suyo, notaba su calor llegando hasta mí, en ocasiones, al moverme para enjabonarla la parte superior de mi bikini tocaba su espalda y yo misma podía notar con nitidez la dureza de mis pezones … digo lo mismo que dijo Bea, sería cosa del agua …

Volví a tomar jabón, abandoné su ombligo para seguir bajando por su abdomen, por un segundo miré hacia arriba para ver la cara de mi hija, sus ojos cerrados …

Si me hubiera picado una avispa en ese momento mi sorpresa habría sido menor … alcancé su sexo, desde que dejé de bañarla cuando era niña nunca había vuelto a verlo, saber como era, suponía que la hormonación … pero allí estaba, tirando por suelo todas mis ideas, al bajar la mano buscando enjabonar su pene topé con él, más bien choqué con él, estaba erecto, me sorprendí, reaccioné como si me hubiera dado un calambrazo, por un instante di un respingo y me separé …

-perdón mamá …

-no, perdóname tu hija, no debía haber reaccionado así pero es que me he sorprendido

-es que …

– no te preocupes …

Poco a poco, casi a cámara lenta Bea se dio la vuelta, por primera vez la ví desnuda, por primera vez desde que entró en la ducha, por primera vez desde que dejó de ser una niña hacía diez años, por primera vez desde que empezó a hormonarse, por … lo hizo con los ojos cerrados …. Y lo agradecí, así, al menos no vio mi cara de terror, de sorpresa, de todo … era el cuerpo más femenino que se pudiera imaginar, su pecho lucía increíble, con los pezones duros, apuntando al techo, igual que los míos, su piel se veía brillante, su abdomen firme, al igual que a mi se le adivinaban los abdominales y su pene … su pene estaba erecto … esto … aun me tiemblan las manos al recordar el momento, su pene lejos de ser casi un rescoldo de su masculinidad tras la hormonación como siempre me habían comentado los médicos se aparecía ante mí altivo, de un color claro, apuntando al techo, su tamaño era …. Joder, estoy segura que es la polla más grande que he visto nunca, mide sus desconcertantes 20 cm, y no, por mucho que se comente 20 cm como algo relativamente normal y muchos hombres presuman de esa dotación es simplemente mentira, 20 cm es algo que se ve jodidamente enorme, en el caso de la polla de mi hija sus 20 cm es casi lo de menos, y es que su grosor …. casi hace que su polla parezca más corta de lo que es, siento ser tan explícita pero imagina una lata de coca cola de 20 cm, la base era más gruesa que la punta, esta punta aparecía cubierta de piel, muy tensa … normal, aguantar eso no era para menos. El tronco de su polla aparecía recorrido por gruesas venas, su monte de venus estaba cubierto por una fina capa de vello púbico, debido a su erección pude distinguir sus testículos, estos sí aparecían un poco menores de lo normal, sería cosa de la hormonación o yo que sé, lo malo es que tenerlos así solo ayudaba a darle a su polla un aspecto más increíble … era incapaz de dejar de mirarlo, supongo que lo hice por bastante tiempo ya que cuando reaccioné me encontré con la mirada de mi hija, Bea me miraba fijamente a los ojos, aterrada …

– Perdón mama, no te enfades conmigo pero es que al enjabonarme …

– No, no, noo te preocupes hija, es normal …

¿qué estupidez estaba diciendo? Eso era cualquier cosa menos normal, no era usual tener una hija como la mía, menos aun era normal acabar en la ducha con ella, tampoco era normal acariciar su cuerpo aunque fuera para enjabonarla, no era normal que alguien tan femenina tuviera esa dotación … casi lo menos extraño es que mi hija luciera esa erección por culpa de que alguien le hubiera masajeado las tetas aunque ese alguien fuera su madre mientras la enjabonaba.

Traté de recuperar la compostura, salir como fuera del incómodo silencia que se había formado …

– Buenos Bea, mirándote creo que no has salido a tu padre …

– Mamá … -me recriminó- …

– Lo siento hija, me he sorprendido, no te imaginaba así, pensaba que eras más, más, …

– ¿más mujer?

– Exacto, pero al verte veo que no … nunca había visto nada igual

– Joroba mamá no sigas, me haces sentir violenta…

– Lo siento hija, si te sirve de algo eres muy femenina, a pesar de eso, simplemente imaginaba al verte tan mujer que tu pene no sería tan … funcional y desde luego no de esa talla … es que como muchas compañeras tuyas de la clínica comentan …

– Mamá, ya sabes lo que siempre nos han dicho, cada un@ de nosotr@s es un mundo … ¿incómoda?

– Un poco, pero solo por ti, no quiero que te sientas mal –que mal mentía, estaba hecha un manojo de nervios- ¿seguimos?

Traté de ser tan fría como pudiera, tomé un poco de jabón, abracé su cuerpo con mis brazos y comencé a enjabonar sus nalgas, trataba de darle tiempo y que la erección bajase su intensidad, lo malo es que al hacer esto mi cara quedó algo más próxima a su pene. Se que era por la perspectiva pero a esa distancia era increíble, aprovechando que mi hija no podía verme me fijé con más detenimiento, se veía duro, tenso y las venas lo recorrían, eran gruesas, bastas, … mi cuerpo reaccionó … aunque no lo queramos nuestra parte irracional es parte de nosotros, mi cuerpo se enfrentaba al espectáculo de la mejor polla que había visto en mi vida, que la tenía a menos de 20 cm de mi cara … mi cuerpo no entendía que esa polla era la de mi hija … trataba de disimular pero a mis pezones duros se sumó la humedad de mi sexo, estaba empapada, notaba el roce de mis labios menores con la tela del bikini … gracias a dios el agua que nos empapaba disimulaba mi humedad …

Seguí enjabonando las nalgas, redonditas, duras, mis manos se extendieron por ellas intentando aplicar jabón en todos los sitios, al llegar a la rajita que separaba ambas pude escuchar el suspiro que Bea no pudo controlar … lo ignoré … hice como me hacía a mí misma, enjabone todo, ignoré nuevamente el suspiro y el pequeño respingo que dio mi hija cuando mis dedos pasaron con el jabón sobre el agujerito de su ano … ella estaba confusa y yo … tanto o más que ella

Sobra decir que si enjabonar sus pechos había conseguido que su pene se erectara el hecho de enjabonar su culo no había servido para que esa erección fuera a menos sino todo lo contrario pero … ya no podía retrasarse más, traté de mostrarme fría … difícil.

Volví a tomar jabón, y sin prestar atención a todas las alarmas que estallaban en mi mente tomé su pene por primera vez … joder … traté de abarcarlo con mi mano … imposible, no me alcanzaban los dedos a cubrirlo pero si me sirvió para notar su dureza … estoy segura que a mi pobre hija le tenía que estar doliendo un poco, esa dureza… joder, no recordaba haber tocado una polla tan dura en años, al extender el jabón notaba su textura, sus formas, su grosor, mis manos resbalaban sin esfuerzo .. una de ellas bajó hasta sus testículos para enjabonarlos, por el agua se veían apretados, pequeños al lado de aquel desproporcionado pene, Bea suspiraba, tenía los ojos cerrados … quise acabar cuanto antes con aquella locura, tomé con firmeza su pene por el tronco para retirar la piel que cubría su glande y poder así enjabonarla … entre el escurridizo jabón que cubría su miembro y mis manos y sobre todo el pequeño esfuerzo que tuve que hacer para que la tensa piel se abriera para dejar a la vista su glande, Bea suspiró sonoramente, sonó casi como un lamento … traté de serenarme, si la polla que tenía en las manos no hubiera sido la de mi hija habría hecho cualquier cosa … y aun siéndolo mi cuerpo estaba a punto de descontrolarse, mucho más al notar pequeñas pulsaciones de excitación en la polla de Bea … aquello no era natural, ni normal, ni … aplique jabón lo más rápido posible y dejé el pene abandonado … volví a tomar jabón, me arrodille y fui enjabonando sus piernas, lo hice con alivio, aquello no habría traído nada bueno de haber seguido así tan solo unos segundos más.

Intenté agilizarlo tanto como pude, comencé a aclarar a mi hija, haciendo en primer lugar algo que consideraba imprescindible, bajando la temperatura del agua, yo lo necesitaba y Bea por lo que pude ver también.

Por suerte, el jabón que arrastraba el agua del cuerpo de mi hija se llevó también su erección y los calores de mi cuerpo. Aclaré a su vez el jabón que había sobre el mío y salí como quien sale del calvario de la ducha, agradecí el tacto del albornoz sobre mi cuerpo. Ayudé a Bea a salir de la ducha para poder secarla.

Por suerte su erección había dado paso a un estado más relajado en su pene y en su rostro, aun así seguía siendo algo un poco intimidatorio.

Empecé a secarla con cuidado para no lastimarla a la altura de los brazos, sequé su pecho que con el frío del agua tenían los pezones muy duros, seque su torso, sus nalgas … hacía las cosas como yo me las hacía a mí, separé sus nalgas para no dejar rastro de agua pero un nuevo suspiro de Bea me hizo terminar, no quería tentar … de nada sirvió, al ir a secar su sexo este volvía a lucir una erección tan increíble como antes …

– Pero hija, ¡otra vez!

– Lo siento mamá …

– No hija, no lo sientas, ya quisieran muchos esa energía, ..

– Por favor, no sigas, no me ayudas …

Volví a tomarlo con las manos, temblorosas … que dureza, que tamaño … volví a dejar su glande al aire para secarlo … no fue un suspiro, casi fue un gemido … preferí dejar de sacarla, devolví la piel que cubría su glande a sus sitio y continué secando sus piernas.

Recuperada un poco la tranquilidad ayudé a Bea a ponerse un nuevo culote en el que su pene se distinguía con demasiada claridad, un sujetador, un vestido ligero y veraniego y unas sandalias planas.

– Bea, ¿te importa si me voy a mi cuarto a secarme y cambiarme?

– No mamá, claro, gracias por hacer esto por mí, se que ha sido un mal trago …

– No te preocupes hija … además algún día tenía que ser el primero, nos quedan unas cuantas semanas así … -me tembló la voz-

– Intentaré estar más relajada la próxima vez …

Casi la deje con la palabra en la boca, ella se marchó a su habitación a chatear con las amigas o a enviar Wassaps o … la verdad es que no lo se.

En la soledad del cuarto de baño de mi habitación, me deshice de mi bikini, no hacía falta ser adivino, la humedad de la braguita no se debía solo al agua de la ducha … traté de no pensar en lo que había ocurrido, me secaba pero mi cuerpo no reaccionaba, estaba tensa, mi mano escapó hasta mi seno, hasta mi pezón, la otra mano dejó caer la toalla al suelo en pos de mis placenteros labios menores para amasarlos … no creo que haga falta extenderme, vergonzosamente me masturbé, insanamente, calientemente, groseramente …

No quiero enrollarte contando como se desarrolló cada aspecto de nuestro día, tal vez alguna pincelada suelta para que puedas seguir el hilo de las cosas que pasaban.

Bea estaba tensa, rehuía mi mirada, no se mostraba cómoda cuando hablábamos, así que después de comer, aprovechando que el calor y la digestión relaja a todo el mundo empezamos a charlar, era complicado, sobre todo teniendo en cuenta que al haber tratado siempre de ser su madre y no su amiga las cosas eran más duras, era partir de cero y cosas que tal vez hubiera sabido eran desconocidas para mí.

– Hija, lo de esta mañana …

– Mamá, déjalo …

– No, no puedo, piensa que tenemos para unas cuantas semanas y no puedes, podemos pasarlo mal cada vez.

– Lo se, pero me da mucha vergüenza.

– Lo imagino, a mi también pero … de haber sabido como eran las cosas igual no nos habríamos sorprendido

– ¿tu crees?

– Si Bea, por ejemplo, yo no sabía, en fin, ya sabes, que tu …, en fin tu pene fuera así

– Joder mamá, si que empiezas despacito …

– Que quieres que le haga hija, siempre he imaginado que a base de hormonas y teniendo en cuenta que tu padre no era un superdotado, imaginaba que sería algo … menor, casi insignificante, pero eso … -mierda, casi se podía notar la ansiedad al hablar-

– Ya lo sé, lo normal sería que fuera pequeñito, pero … ya ves, cada vez que el médico o la enfermera lo ven se sorprenden.

– Perdona por las preguntas hija, y perdona por no haberlas hecho antes, creo que era lo mejor pero ahora … en fin, quiero saber …

– Lo se mamá yo también prefería que tuviéramos nuestra intimidad y siempre he agradecido que me dieras mi espacio, pero si, estas dichosas escayolas …

– Sigo, … pensaba que el tamaño … pero sobre todo pensaba que a esta alturas ya no sería funcional …. En fín ya me entiendes.

– Si, se supone que el efecto de las hormonas es ese, cada vez de menor tamaño, cada vez menos capaz de … ya sabes de … ponerse duro – la notaba como sufría al hablar de sus cosas- me decían que tendría erecciones cada vez más distanciadas y de menor dureza …

– Joder hija, que tino el de los médico, lo que he visto no eran ni distantes en el tiempo ni de poca dureza …

– Mamá –mierda otra vez me volvía a recriminar-

– Hija lo siento, pero es que una no está acostumbrada, ya quisieran …

– Para, casi prefiero no saber lo que sea que vayas a decir –dijo riendo- al final lo único que queda de las advertencias que me dieron es el menor tamaño de los testículos …

– Si, ya lo he visto, pero, … como lo digo, ¿funciona?

– ¡que si funciona el qué?

– Ya sabes, si además de conseguir erecciones , de ese tamaño, esa dureza y con esa facilidad … en fin … – mierda, no sabía cómo seguir- ¿puedes eyacular?

Mi hija se puso rojísima … tartamudeaba

– s ..ss… si, si, claro, mamá me estoy sintiendo …

– jajaja, no me lo digas hija, tienes la cara como un tomate

– jajaja, mama, tu no te has visto, nunca te he visto tan tensa y tan roja

que bobas, reímos como tontas

– entonces, ¿es como si no te hubieras hormonado?

– Si

– ¿y cómo te afecta en tus relaciones?

– Mierda mama … ¡que preguntas!

– Lo siento hija, pero es que …

– Es que nada mamá, ni muerta te cuento más cosas –dijo entre risas-

– Lo siento, pero es que son cosas que siempre me han inquietado, saber si estabas a gusto, saber si disfrutabas, … siempre me he preguntado si algún día querrías dar el paso definitivo …

– ¿Qué paso?

– Jaja, hija no te hagas la dura que te conozco, lo sabes de sobra, operarte para ser mujer del todo

– Jajajaja, lo se mama –me miro muy fijamente a los ojos mientras decía- eso lo tengo claro desde siempre, ya soy la mujer que quiero ser y no me operaré jamás

– Hija, te veo muy segura, s¡eso nunca se sabe …

– Yo si mamá, no quiero renunciar a mi sexo, no quiero mirarme y ver que no tengo mi pene, no quiero perder el placer que me dá, no quiero perder esa parte de virilidad … -debí tocar la tecla adecuada porque se explayó- además de encantarme mi cuerpo ni quiero ser como esas chicas que se operan para descubrir que no son más felices que antes y que narices, ya has visto como soy –me guiñó un ojo- además no sabes la de puertas que me abre mi condición …

– Para, para, hija, creo que no quiero saber tantas cosas

– Jajaja, mamá ahora pareces sorprendida

– No hija, solo trato de asimilar, piensa que hasta hace menos de un día no sabía siquiera si tu pene seguía siendo algo destacable en ti y ahora me encuentro con que mi hija es la cosa más femenina del mundo, con el pene más impactante que he visto, con una virilidad desbordante y que por lo que cuentas lo disfrutas … para muchas madres estas cosas llevan años, yo lo tengo que asimilar de golpe, joroba hija, piensa que muchas madres tarden mucho en asumir que sus hijos se masturban al entrar en la adolescencia …

– Mira mamá eso es fácil, yo ya no estoy en la adolescencia …

– Jajaja, hija, eres tan mala como todas las mujeres

– ¿Qué esperabas? Pero que narices ya puestos a contarte cosas, si, me masturbo, a diario normalmente más de una vez al día, ¿satisfecha tu curiosidad?

Traté de dejar de ser amiga para volver a ser madre …

– Pero hija, eso no está bien …. Deberías …

Con una sonrisa malvada Bea me interrumpió ..

– Por favor, mamá ahórrate la chorrada que ibas a decir, precisamente tu …

Me quedé muerta, traté de sorprenderme

– Tuuu, ¿qué quieres decir?

– Venga mamá, que no soy una niña, lo sabes de sobra …. ¿Cómo me vas a decir nada acerca de no masturbarme a diario? Si tu …

Traté de decir algo, ni lo sé ….

– Perdona hija …

– ¿porqué?

– ¿tu como lo sabes?

– Por favor mamá, me sorprendes, la casa no es tan grande …

– Me has oído alguna vez …

– Peor mamá, mucho peor, lo intuyo … jajaja y no me insultes, de alguna vez nada … te escucho todas las noches … lo peor es que como además tratas de que no se oigan tus gemidos … en fin que haces unos ruidos que … no me extrañaría que el vecino, si lo escucha, se pajee a diario contigo …

– Hija, que burrada dices, no me gusta …

– Lo siento mamá, solo he dicho lo que me pasaba por la mente sin pensar lo que decía … pero es que es tan sugerente ….

Mierda, mierda mierda, estaba enfadada conmigo misma, como podía ser tan irresponsable, como había permitido que la conversación se escapara de esa manera … la verdad es que era una mezcla de vergüenza y de orgullo … por un momento cruzó por mi mente mi imagen en mi cama encadenando orgasmos mientras el vecino podía estar escuchando y … mi hija …. En fín ella había dicho que era sugerente …

– ¿te gusta oírlo?

… supongo que ella no esperaba una pregunta así … supongo que en mi rostro ya habría aparecido esa dichosa mirada mía …

– Buenos, … esto …. Es que … sí

– Te avergüenzas, ¿quieres que deje de hacerlo?

Me miró fijamente a los ojos

-no, estoy orgullosa de mi madre, que con su edad disfrute el sexo acompañada o sola, que disfrute masturbándose, que empalme orgasmos con la facilidad con la que lo escucho, ya quisiera que las parejas que he tenido supieran disfrutar como tu mamá … y además –dudo- me excita oírte –apartó la mirada- cada noche cuando te escucho gemir me excito, me empalmo, me masturbo a la vez que tú … y cuando eyaculo todas las noches me juro que será la última vez que lo haga …. Pero cuando al día siguiente vuelvo a escucharte o puedo evitar volver a tocarme ….

Me faltaba saliva en la boca, estaba alucinada, no sabía que responder, así que ella continuo …

– Yo creo que escucharte me ha influido hasta en mis relaciones, busco y busco quien disfrute tanto del sexo como tu …. O como yo …. Pero no es fácil, a veces pienso que soy una viciosa …. Chicas, chicos o chicas como yo no entienden que tenga que masturbarme varias veces al día …

– Pero hija … es que …

La palabra quedó en el aire, ¿Qué coño iba a responder? Mi hija se había sincerado conmigo, la miré, a mi lado en el sofá, la vi vulnerable, la abracé para tranquilizarla

– Que se jodan, los bichos raros son ellos que no saben disfrutar, a mi en ocasione también me pasa, te ves rara, pero ¿sabes qué? me da igual, todos los días necesito, disfrutar y el día que no lo hago no me siento bien.

– Gracias por entenderme mamá, lo mismo me pasa a mí …

Mi mente voló … si era como yo debía estar pasándolo mal … ya eran 2 días y le quedaban ….

Aprovechando que la tenía pegada a mí, deshice el abrazo deslicé mi mano por su cuerpo hasta apoyarla sobre su vestidito, estaba abultado, la conversación había conseguido que se excitara … ella dio un respingo

– Mamá, ¿Qué estás haciendo?

– Tu que crees hija, ¿vas a aguantar varias semanas?

– Pero es que tú …

Levanté su vestido, ella alzó un poco sus nalgas para permitir que pudiera levantarlo del todo y bajarle el culote …

No había más explicaciones, mi mano tomó su pene, la erección volvía a ser increíble … sentí un morbo especial al pajear ese tronco, al ver como ella cerraba los ojos …. Tan pronto como empecé a deslizar mi mano con suavidad por esa polla prohibida mi hija comenzó a respirar con fuerza, gemía, como una mujer, como un hombre … intenté hacerlo lo más fríamente que pude, no quería confundir a mi hija, pero era difícil, muy difícil … tomé su polla con ambas manos, sujeté el tronco con una y con la otra, haciendo algo de fuerza retiré la piel que cubría el glande, el gemido de Bea hizo que mi sangre hirviera, su glande quedó al aire, era rosado, duro, enorme, terso … traté de dejar la mente en blanco, intenté olvidar que estaba masturbando el pene de mi hija … inicié un pajeo suave, mi mano no era capaz de abarcar todo su grosor, con la otra mano empecé a jugar con sus testículos … cada vez el pajeo era más pronunciado … notaba como Bea se tensaba, sus jadeos habrían hecho removerse al más tranquilo pero aun así aguantaba … la situación era extraña, madre e hija allí tiradas en el sofá, yo con un vestido que habría pagado por arrancar de mi piel y mi hija con su vestido aburruñado en su cintura, con su braguita apartada a un lado y su pene asomando groseramente, en el espejo podía ver la escena, me podía ver como masturbaba a mi hija, ella jadeaba sin parar, su excitación era increíble, con los ojos cerrados, se dejaba hacer, su cuerpo sudaba …. Yo cada vez masturbaba más enérgicamente, mi piel empezó a transpirar del esfuerzo …. Me parecía increíble su aguante …

… estaba tratando con tantas energías de reprimir mi excitación que me pillo desprevenida, con un gemido muuuy profundo mi hija empezó a eyacular, no lo esperaba, salió con una potencia insospechada para mí, los primeros chorros alcanzaron mi cara, eran gruesos, potentes, blancos, espesos, veía como su polla no paraba de convulsionar, lo notaba en mi mano, notaba como salían disparados … y pasado la primera impresión traté de hacer que cayeran sobre mi, ¿10, 12 chorros? No lo se solo puedo decir que nunca había visto nada semejante, estaba como en una nube … me saco de ese trance los gemidos agónicos de Bea … en contra de lo que pedía mi cuerpo dejé de masturbarla …. Bea, aun con los ojos enfebrecidos de excitación solo dijo un lacónico

– Gracias mamá

La abrace y así permanecimos largos minutos, notaba como poco a poco se iba relajando, y por suerte yo también … su respiración cada vez era más relajada hasta que noté como poco apoco se quedaba dormida, no me importó … lo único es que al quedarse así en mi regazo no pude ir a limpiarme y su semen al escurrir por mi cara acabó por mancharla a ella, su pelo, su cara …. No importaba, luego la podría volver a duchar .. la sensación de sueño se fue poco a poco también apoderando de mi, una cabezada, una caída de párpados y al final caí rendida sobre mi hija, las dos dormidas ….

Continuará

p.d. lo de siempre, todo comentario, e-mail, etc será muy, muy bien recibido, más aun en este caso en el que la segunda parte está armada pero no terminada.

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