Vida y milagros del Rafa

Sábado en un pueblecito de la costa del sol. La calle mayor esta atestada de turistas pues es Agosto y son las once en punto de la mañana. Hoy es día de mercado; los tenderos y tenderas repartidas en tres largas filas en la plaza mayor se afanan en gritar sus productos bajo pequeñas carpas hechas con telas de colores y bordados de aspecto complicado, con la esperanza de atraer la atención de los clientes o por lo menos provocar sordera a los que pasen de largo. El empedrado de la calle hace que el traqueteo de los vehículos sumado al vocerío imperante no deje oir prácticamente nada. Y aunque el agetreo habitual de los sábados en estas fechas ya es proverbial; hay que añadirle la visita de un par de estrellas de cine que, según los periódicos, están veraneando por la zona. La calle central del pueblo está flanqueada por filas de casas de techo bajo, algunas a dos aguas (las menos) y la mayoría planas, con algún edifício de apartementos y hotelito de esos con “encanto” intercalados.

Todo este barullo le biene muy bien al “Rafa” un vecino del barrio conocido por tener mas de un roze con los chicos de “Antón e hijos” (un taller mecánico), media población femenina y hasta la benemérita. Rafael verona es su nombre real: un chico que handa sobre el metro setenta, con el pelo negro alborotado, de complexión nerviuda y fuerte. Siempre con chupa de cuero que no se quita jamas, pantalones ajustados marcando paquete y las manos en los bolsillos. Hoy es mal día para “trabajar” puesto que Benancio no le quita ojo; y ya sabe todo el mundo que el dueño del bar “Los listos” se la tiene jurada por una cuantiosa lista de tapas y copas sin pagar, pequeños hurtos, insultos y algún que otro revolcón con su mujer. Esto último no lo puede demostrar por supuesto, pero se lo imagina. Benancio tiene mucha imaginación en lo que se refiere a “sus cosas” como el mismo dice cada vez que los abituales del bar insinuan que son imaginaciones suyas.

Pasando la mirada por la plaza Rafa ve a Yenni, una amiga de la infáncia que ahora ayuda a su madre a vender abalorios varios, pulseras artesanales y objetos de aseo para el baño. Yenni aún va al instituto aunque ya está en el último curso.

– ¿Qué pasa Yenni? – Le dice Rafa con toda la intención cuando pasa por su lado contoneando las caderas.

– Tu sabras lo que pasa, dicen que eres mas fiable que el periódico ¿No?- Ella sonrie mientras se agacha para cojer unos paquetes que han dejado delante de su puesto. Lleva unos vaqueritos negros, diminutos y una camiseta a rallas con escote que ella misma a recortado y remendado. Completan el conjunto un pequeño broche de flores que hace las veces de recojedor de pelo y unas zapatillas negras con borde blanco. Rafa no puede evitar quedarsele mirando durante un momento pero rápidamente frunce el ceño y hace un movimiento con la caveza.

– ¿Y eso quién coño lo dice? – Salta Rafa agarrando a Yenni por la muñeca y haciendola girar.

– !Hay, Rafa! ¡Pues la Vane! – La chica se lo queda mirando intentando zafarse de su garra sin mucho exito.

– ¿Qué quiere esa conmigo?

– Que pares de ignorarla sunpongo. – Yenni se enconje de hombros y suelta un suspiro exasperada.- ¿Me sueltas o que? Rafa la atrae hacia si como para besarla en los labios pero ella aparta la cara y la besa en la mejilla. – ¿O qué? – Dice el chaval con una media sonrisa. Están en medio de la plaza y unos pocos curiosos se vuelven a mirar a la parejita desde los puestos de los alrededores.

-Ya está el Rafa dando la nota – Masculla una señora bajita y regordeta sentada en una silla a la sombra de las telas, mientras varias camisas estampadas se mecen cuando un chico las toquitea para mirarlas mejor. – Si el padre levantara la caveza.. hay Dios mio, líbranos de este mal bicho.- Y se santigua un par de veces.

-¿Rafa qué haces? ¡Que todos nos miran salido! -Yenni lo empuja mientras las manos del chico se posan en su trasero y su caveza se adentra en su cuello para lamerlo. -¡Para ya!- Y le da una sonora bofetada. Luego se arregla un poco la camiseta y pasa detrás de su puesto dejando al chico ciertamente confundido y sorprendido. Rafa se queda unos momentos parado sin saber muy bien que hacer. Al notar las miradas de la gente puestas en el mira a la chica frunciendo el ceño y parece que la va a sequir pero derrepente se lo piensa y se va mientras Yenni atiende a los clientes.

Yenni esta mas sensible últimamente, piensa Rafa. ¿Qué le pasará por la cabeza? ¿Tendrá la regla? De todas formas el dia no esta hiendo bien, un par de carteras, alguna baratija suelta y poco más; con el tonto del Benancio ahi plantado no se puede hacer nada. Decide sentarse en su callejón habitual para ver que ha pillado: 70,65€ en total una visa electron y un par de Master cards. Menos es nada, coje el dinero y las targetas ya que hay un tipo que se las compra a 20€ cada una. Son ya casi las 2 de la tarde así que tira el resto y se encamina a comer a su sitio favorito: el bar Los listos que ya estará sirviendo comidas.

Mira hacia la salida del callejón y al llegar a la esquina se detiene y asoma la cabeza. La plaza ya tiene menos agetreo. La mayoría de la gente esta comiendo o a punto de hacerlo. El Benancio ya no esta en la puerta de guardia lo que quiere decir que está arriba durmiéndola mientras su mujer atiende a los clientes. Así que se encamina al bar y aparta las cortinillas de colores. Una mujer de unos 40 años alza la cabeza del fregadero y ve al chico entrar. Rafa observa el bar: ha tenido suerte, a pesar de la época hoy no hay mucha gente. Laura está atendiendo.

– ¿Hola, que te pongo?- Dice la moza desde detras de la barra. -Un cortado Laura. – Deja unas monedas en la mesa y mira hacia las cocinas. Nádie mas mira, todos están entretenidos en comer o en sus conversaciones.

El bar en si es pequeño, 4 mesas con sillas y bancos pegados a la pared del fondo. Una barra larga hasta los servicios con entrada justo a su lado y unos taburetes altos. Las bebidas están dispuestas en frente para que se vean bien. Un montón de botellas de varios colores y formas delante de un espejo largo y estrecho. Diversos aparejos y utensílios de pesca decoran las paredes y un gran escudo del Valencia F.C. preside la estáncia colgado en el pilar central.

Por fín la mujer se quita el delantal, tendrá cuarenta y pocos años, de estatura media quizá un poco achaparrada y algo rellenita. Lleva una falda marrón lisa hasta un poco por debajo de las rodillas y una blusa blanca que deja transparentar un enorme sujetador de encaje. Sus miradas se cruzán cuando el chico se levanta para ir la baño. La mujer se apolla en la barra limpiando unos vasos y hechando furtivas miradas la chaval que se detiene en la puerta del baño ya a salvo de casi todas la miradas excepto de la de la dueña del bar y se pasa la mano por el abultado paquete un par de veces antes de entrar.

-Niña, atiende tu.- Dice La dueña alzando la portezuela de la barra.

-Vale.- Laura no la mira sino que sonrie cuando uno de los clientes se acerca a la barra para pedir algo.

Rosa, la dueña del bar, entra en el lavavo de señoras. Luego cierra la puerta sin pestillo, mete las manos por debajo de su falda, se baja las bragas, las médias y se sienta en la taza. Mientras está sentada se fija que por la rendija de la puerta se ve el baño de enfrente. El chico que ha entrado hace un momento esta sentado en la taza con la puerta entreabierta y tiene toda la poya fuera. Sus miradas vuelven a cruzarse y cuando se da cuenta Rosa aparta la mirada llena de vergüenza. Pero no puede apartar la vista durante mucho tiempo. Su marido se pasa todo el dia viendo el futbol, no atiende a los clientes ni a ella. Le toca hacer todo así que esos encuentros fugaces con Rafa son como un bálsamo para ella. El chaval se está tocando la poya suavenmente. La tiene grande el muy cabrón y lo sabe.

De improviso se levanta y va hacia ella, en medio del bar pasa hacia donde están sentada ella y cierra la puerta detrás de si. Rosa no se lo puede creer. Hasta ahora todo han sido pequeños roces, un poco de escote por aquí, una palmada en el culo por allá, las últimas veces ya se masturbaba en el baño frente a ella desde la otra puerta y lo dejaba todo perdido de lefa pero aquello ya era pasarse.

-¿¡Rafa qué haces?! ¡Que nos van aver! – Dice Rosa tratando de taparse sus vergüenzas con las manos.

– El otra baño no funciona.- Dice Rafa con la polla ya a medio gas a poco mas de un palmo de su cara.- Necesito un baño nuevo.

-Rafa sal por favor. – Dice Rosa con la voz temblorosa y la mirada perdida en los plieges del miembro del chico.

-Rosa .- Rafa le acaricia la cara y le masajea la mejilla, el cuello y luego la oreja izquierda suavemente. – Habre la coquita mi niña.-

Rosa, sin saver muy bien porque habre la boca y el miembro de Rafa le entra hasta dentro. Luego el macarra alza la mirada y se estira mientras el dorado liquido va pasando hacia garganta de su compañera que, sorprendida, intenta retirarse pero una mano se cierra sobre su pelo y le empuja la cabeza hacia delante undiendole la cara entre los vellos púbicos del chico.

Cuando acaba de vaciarse en ella la mujer queda tosiendo y vomitando hilillos de saliva y meados por el suelo del baño. Rafa tiene ya la polla en ristre. El la mira y la obliga a mirarle tambien utilizando su pelo como un arnés. Le pasa dos dedos por la boca y luego se los mete hasta el fondo de la garganta, los saca un poco y los vuelve a meter con decisión hasta que ya no puede mas, los deja ahi un momento y cuando a Rosa se le caen un par de lagrimones para y los saca. Le pasa la mano por la blusa agarrándole las tetas y comprobando que tiene los pezones como piedras y se deja llevar por la lujuria. Se agacha y la besa apasionádamente metíendole la lengua dentro de la boca y juntándola con la de ella. Al principio Rosa se debate pero pronto cierra las ojos y deja hacer a Rafa que la está transportando fuera de los muros del bar. Ella se agarra al cuero sintiendolo frio y duro mientras Raja le tortura los pezones con los dedos. Entonces le baja la cabeza otra vez tan de improviso como la primera y le mete la poya totalmente erecta en la boca. Es sorprendéntemente flexible y aunque al princípio no entra del todo bien, Rafa le aprieta la cabeza y apesar de sus esfuerzos la mujer se tiene que tragar todo el miembro.

Unos toques en la puerta sacan a Rafa de su ensimismamiento: – ¡Ocupado! -Dice mientras obliga a Rosa a tragar una y otra vez moviendo las caderas con ritmo. Otro par de toques a la puerta y Rafa pierde los nervios dando una coz brutal a la puerta casi desencajándola de las bisagras. Los toques cesan y Rafa como una moto libera la cabeza de la pobre mujer que esta a pundo de ahogarse. Mira hacia abajo y la ve con el rimel corrido por toda la cara el pintalabios casi borrado y un colgajo largo y burbujeante de saliba del que está intentando deshacerse. No le importa. Vuelve a besarla forzandola a levantarse y utiliza la saliva para meterle un par de dedos por el coño. Parece que no lo necesita, la mujer esta encharcada y se retuerce bajo sus “caricias” intentando apartar su mano sin mucha convicción. Rafa la coje de una pierna y se la pega casi al pecho agachándose de cuclillas y acariciando su raja empapada con su cara. Extiende la léngua y la penetra mientras captura su clítoris con el labio. Rosa ya no sabe ni donde esta, en lo único que puede pensar es en que no quiere que pare. jamás la habían hecho nada de aquello y la gustaba.

El chaval se afana y Rosa empieza a perder la razón y a gemir. La mujer nota que el chico se a levantado y le está sacando las bragas. -Nooo quiero mas.- El chaval la mira dúramente y se pone un dedo en los lábios. Luego le obliga a abrir la boca y le mete las bragas dentro. -Ahora estate calladita.- Rosa por su parte asiente con la cabeza y cierra los ojos con una expresión de abandono cuando Rafa vuelve a empezar. Le pasa el muslo por el hombro, le acaricia el pelo alborotado tiernamente, mordiendo las bragas con fuerza e imprimiendo un suave vaivén a sus caderas.

Nuevamente Rafa se pone de pie aún con el muslo de la mujer en la mano, le separa la otra pierna de un puntapié y entra dentro de ella empujando su miembro que ya está palpitante.

-Rosita.- Le susurra al oido miemtras la embiste contra la pared del baño. -Mi zorrita adorable, mi niña guapa.-Rosa están en el cielo y se deja acunar por sus arrullos de zalamero. -Disfruta mi amor.- El la coje del pelo y la besa en la frente apretando el ritmo mientras Rosa ya no puede mas y se empieza a dejar ir temblando y poniendo los ojos en blanco. Rafa no está lejos y con unos empujones mas acaba dentro de la dueña del bar que se agarra a él desesperadamente para no caerse.

Quedan asi durante unos largos instantes. Rosa suda como nunca y el chico aún tiene energía para pegarse mas a ella y sacarle las bragas de la boca. Luego antes de que diga nada la besa como si no fueran a verse nunca mas y le da unas cuantas embestidas con fúria que Rosa agradecie gimiendo en su boca desesperada. El zapato se le ha caido del pie y los botones de la blusa están por todo el baño. Rafa sale de ella y mira afuera. Ya no queda nádie excepto Láura que se esfuerza por no mirarles mucho cuando salen. El se toma el café ya frio de un trago y le guiña un ojo antes de encaminarse a la puerta. Laura se pone roja de pies a cabeza y Rosa se mete corriendo en la cocina.

Ya fuera del bar Rafa sonrie al sol y apresura el paso hacia el callejón antes de que algún conocido lo vea.

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