Viernes negro, los mercados finacieros se derruban

El jueves fue un día extraño en la oficina. Marivi, como siempre que nos acostábamos no dijo ni pio de lo pasado la noche anterior, por lo menos de lo que paso con ella.

De vez en cuando pasaba por mi despacho y me soltaba frases tipo “mira que follarte a la mujer de tu jefe” o “¿no se te ocurrió otra?” o “espero que valiese la pena porque el lio en el que te vas a meter va a ser de órdago”. La tía no comentó nada tipo “mira que comerle el coño a la mujer de tu jefe” o “¿cómo no se me ocurrió comerle el coño a otra?” o “espero que valiese la pena comerle el coño porque el lio en el que te vas a meter va a ser de órdago”. Así somos los humanos que vemos los problemas ajenos y no los propios.

Las cosas estaba bastante tranquilas por lo que después de cerrar un par de operaciones muy interesantes me recogí pronto y me fui a casa.

Esa noche tenía una cena con Clara, mi novia. La mujer me había insistido en cenar con una antigua amiga de colegio y su novio. Los típicos líos en los que me metía constantemente

Me recogió a las nueve y media cuando habíamos quedado a las nueve. Como de costumbre llegamos tarde a la cita.

En la mesa del restaurante nos esperaban sus amigos

La cena fue un coñazo, la tía era una pija inaguantable y su novio el típico quiero y no puedo, de los que se dan mucha pompa por lo importante que es su trabajo y la mucha pasta que gana. Un rollo de gente.

Nos tomamos una copa con la pareja y viendo Clara que ni conectaba con sus amigos y lo iba a hacer, nos despedimos con las eternas promesas de vernos pronto, algo que desde luego yo no pensaba hacer.

Clara sorprendentemente insistió en quedarse a dormir en casa. No me apetecía un carallo aguantarla, pero no podía mandarla a su casa cuando estaba claro que la tía quería rabo.

– cariño ¿hace cuanto que no hacemos el amor?

– Uy ni me acuerdo – contesté.

– Hoy quiero que me lo hagas despacio como sabes que me gusta.

Entramos en casa y Clara me besó muy sensualmente. Poco a poco fue quitándome la ropa dejándola en el suelo del salón. Veía la mesa y todavía me acordaba del culo de Aurora en pompa con su cuerpo apoyado sobre mi mesa, algo que solo había pasado un par de días antes.

Clara se tumbó en la cama y abrió sus piernas mientras yo me tumbaba encima de ella. No me apetecía nada una sesión de sexo amoroso y tranquilo, Clara era un muermo en la cama pero yo sabía como encenderla.

Bajé por su cuerpo, ante sus protestas, y besé sus pezones, metí la lengua en su ombligo y por último llegue a su pelvis. Aparté el vello que le tapaba su raja y empecé a pasar mi lengua con fuerza y velocidad por su clítoris que poco a poco iba tomando forma y volumen. Al principio Clara intentaba echarme hacía arriba, pocos minutos después ya simplemente pasaba sus dedos por mi pelo y clavaba sus dedos en mi cabeza.

Mi novia resoplaba ante mis lamidas y llegó al orgasmo en un plis plas.

– folláme mi amor folláme duro.

– ¿no querías sexo tranquilo?

– Folláme y cállate – nuca fallaba con esta mujer, una buena comida de coño hacía milagros.

Subí mi cuerpo hasta dejar mi polla ya dura a la altura de su coño y de un golpe de cadera metí mi apéndice en su encharcado parrús.

Clara soltó un grujido y empezó a gemir mientras arqueaba su espalda y me acompañaba con la cadera en sus movimientos.

El polvo me estaba gustando más que de costumbre, Clara estaba totalmente encendida y yo veía el camino abierto a cualquier cosa que se me ocurriera.

Saqué mi polla y la hice ponerse a cuatro patas. Clara se colocó en posición y dejando caer su cabeza sobre la almohada dirigió su mano a sus pechos.

Yo me tía y sacaba como si no hubiese un mañana y Clara respondía a mis envites con gemidos a cada cual más alto. Solo faltaba que el vecino golpease la pared al grito de “vaya semanita”, cosa que no hizo.

Desde mi posición veía el virginal esfínter de mi novia mostrarse ante mi. Chupé uno de mis dedos y empecé a masajearlo aquel ano especialmente cerrado.

– Rubén para por Dios que no me gusta eso – me dijo entre jadeos. Yo seguí y empecé a meter la yema del dedo dentro de su cerrado hueco – ¡queeee pares! – me dijo un poco cansada- Yo metía y sacaba la yema y poco a poco iba metiendo un trozo mayor de dedo – ¡que pares joder! – me gritó fuera de si mientras desenganchaba mi polla de su coño y se daba la vuelta. – ¿Tu que te has creído que soy?, ¿te crees que me vas a dar por el culo?, pues estas muy equivocado. Eso es una marranada y en mi vida lo vas a hacer. Solo las más putas se dejan dar por el culo, y la futura madre de tus hijos no es una de ellas.

Siguió con su cabreó y jurando en arameo durante 15 minutos, me reprochaba de todo. Finalmente se metió en la cama subió la manta, se dio la vuelta y se tapo.

– Un nuevo cabreo de la idiota esta – pensé.

No sabía si agradecerlo o irme al baño a machacármela después de que la tía me hubiera dejado a medias. Me decidí por meterme en la cama y culo contra culo dormimos hasta que sonó el despertador.

Desayunamos a la carrera y mientras estaba en el baño secándome, Clara entró para darme un beso de despedida como si el día anterior no hubiese pasado nada y para recordarme que esa noche no nos veíamos porque tenía reunión de grupos de la parroquia. Ni me acordaba.

Tenía la noche libre, y una noche libre un viernes no era cualquier cosa.

Ya en la oficina veía a Marivi pasar por el pasillo y la verdad es que la tía venía luminosa a trabajar. Cada vez que tenía un hueco libre y veía que yo no estaba muy liado, se metía en mi despacho a hablar de tonterías, los viernes realmente la cosa no estaba muy animada a nivel trabajo. La verdad es que la tía tenía un pedazo de culo en el que me fijaba desde mi asiento cuando salía de mi despacho.

A las tres de la tarde decidí que esa noche me la follaría. Le llamé por teléfono. Como de costumbre cuando cogió el teléfono y vio que era yo, se dio la vuelta para verme a través de la cristalera mientras hablábamos.

– ¿Quedamos esta noche?

– Hola ¿eh?

– Te he dicho hola como 10 veces hoy.

– Vale. A ver, ¿qué quieres?

– Lo dicho, ¿quedamos esta noche?

– ¿la tienes libre?

– ¿tu que crees?

– Pues lo siento, si me lo llegas a decirlo antes me hubiera encantado, pero ya he quedado con un amigo y con dos no voy a poder

– Dile que no puedes ir

– No puedo, a ti no te gustaría que te lo hiciese.

– Solo hoy

– Que no puedo.

– Si lo dejas te llevó al local del otro día.

– J aja ja, en todo caso te llevaría yo a ti. Apetecible, muy apetecible, pero no puedo – dándome cuenta que no tenía ninguna posibilidad me retiré como un caballero.

– Bueno, de acuerdo. Pásalo bien. Cuando te corras acuérdate de mi.

– A veces lo hago… sobre todo cuando te tengo encima – me dijo, sonrió y colgó.

Aun me quedaban un par de horas de trabajo y necesitaba a una tía a la que follarme esa noche. Fui desechando contactos en la agenda. Unas se habían echado novio, otras se habían enterado que yo tenía novia, a otras no las había llamado en meses, en fin. Un desierto sexual era mi agenda.

Viendo que me quedaba en casa viendo una peli, disparé mi último cartucho. Empecé una conversación por whatsapp.

– Aurora, ¿me invitas a cenar esta noche? – escribí. Al poco tiempo recibí la constetación.

– ¿Quién eres?

– Rubén.

– ¿Rubén?

– Si, el que trabaja con tu marido.

– Hola Rubén.

– Hola

– Ósea, que te invite a cenar…

– Eso he dicho

– Uy, el cachorro esta cachondo.

– Algo así.

– Vale, te invito. Pero no aquí, vamos a cenar fuera. Quedamos en Alma a las 9 de la noche.

– De acuerdo – no tenia ni idea siquiera que existiese un restaurante llamado Alma, pero lo busqué en google y anoté la dirección.

A las nueve en punto entraba en el restaurante. El sitio no estaba mal, algo más informal de lo que me esperaba, pero coqueto.

Aurora entró media hora tarde, mi sino con las mujeres. Me levanté para ayudarle a sentarse. La tía estaba guapísima, desde luego sabía como quitarse años a base de maquillaje y ropa ceñida y juvenil.

La cena fue muy amena, me contó como conoció a mi jefe, como se caso con él, como era su vida sexual e incluso me confesó que aunque podía follarse a otros hombres siempre y cuando Luis supiese de ellos, a ella le gustaba el lado salvaje y follare lo prohibido.

– mira chaval no se si me dio más morbo tu polla o el saber que eras la fruta prohibida – yo la miraba en todo momento con curiosidad. Aurora tenía kilómetros y mucha vida bajo sus espaldas.

Nos tomamos una copa en la mesa y después nos fuimos a un bar, un poco bar de puretas, pero bar al fin de cuentas.

– ¿Y desde cuando te follás a tu secretaria? – me soltó a bocajarro.

– Desde una semana antes de que lo fuese – respondí quitándole importancia.

– ¿Perdona?,

– Si, Marivi era la secretaria de uno que se jubiló, y me la pasaron a mi. Justamente la semana anterior me la llevé a casa en una noche de fiesta.

– ¿Y te la follas mucho?

– Un par de veces al mes, tres o cuatro según el mes. Es el secreto a voces de la empresa, nadie lo sabe, pero todo el mundo lo sabe. Ya sabes como va la cosa.

– ¿Y que piensa tu novia?

– ¿Mi novia?

– Si, Clara, tu novia.

– ¿Y como sabes que tengo novia?

– Alguna vez mi marido me habló de la bobalicona de la novia de su segundo.

– Pues evidentemente ella no tiene ni idea ni de Marivi, ni de ti por supuesto.

– Bueno, y que te apetece hacer esta noche. ¿qué vayamos a mi casa a joder sin pausa toda la ncohe o que vayamos a ver que surge en el Nyma?

– El, ¿Nyma?

– Si joder, el chalet en el que el otro día nos encontramos.

– ¡Ah! Joder, no caía. Pues no se, lo que tu prefieras.

– Vamos a Nyma, espero que no seas celoso.

– Tranquila, espero que tu tampoco lo seas – dije yo envalentonado

Durante el viaje en taxi me fue metiendo mano, por un segundo pensé que me la comía ahí mismo, pero no se contuvo y aguantó hasta el chalet. Creo que el taxista se quedó muy jodido por perderse el show de la dama

En la puerta ella se hizo cargo de las entradas. Le daba dos besos a cada persona que nos cruzábamos, era evidente que era una fija en el local. Cuando hice ademan de pedir una copa en la parte vestida esta me cogió de la mano y me llevó hacía los vestuarios y me pidió que me despelotase.

En el camino en cueros hacía la barra nudista me fue explicando que otros clubs te daban una toalla pero que allí no, que todo el mundo debía de ver la carne de todo el mundo. Cuando pasamos por la sala de torturas me comentó al oído

– me gusta que me den caña e incluso que me sometan un poco, pero esto de que te den de hostias toda la noche para que luego te follén como un trapo, sinceramente no lo entiendo. Mira Angelines, la que esta colgando ahora de esas poleas.

– La de las pinzas en las tetas.

– Esa, se pasa más tiempo al día recibiendo hostias y colgada que durmiendo. Le vuelve loca y me ha comentado en más de una ocasión que es la única manera de conseguir correrse y me aconsejaba probarlo.

– ¿Y lo probaste?

– Una vez, aguanté diez minutos, no más. No es para mi.

– Ya.

Fuimos a la barra y nos tomamos una copa. Como suele ser habitual Aurora llevaba la iniciativa. Me cogió de la mano y me llevó a un reservado. Se agachó ante mis piernas y cogiendo mi polla con su mano derecha se la metió de un trago en la boca y empezó a chupar ,al principio poco a poco y después ya con gula. Esta mujer sabía como hacer gozar a un hombre. Su lengua pasaba de rodear mi escroto a lamer mi tallo, su boca de apretar mi capullo a abarcar mi polla al completo.

Estaba gozando como un condenado cuando una mujer se me acercó y empezó a besar durante un buen rato pasando de mi boca a la boca de Aurora que dejó mi polla para atender a la chica que por lo visto no era desconocida para ella.

Era espectáculo ver a dos mujeres liarse y acabar haciendo un precioso 69. Yo metía la mano como podía y tocaba tetas, culos y coños mientras ellas se lo hacían con gran estruendo de gemidos y suspiros. Un hombre de color llegó a nuestro grupo y apartando la boca de Aurora le metió su negro mango en todo el coño a la chica que victima de la sensación soltó el coño de mi acompañante y empezó a dar alaridos de placer.

Aurora volvió a mi y se subió en mi polla empezando a montarme como una posesa. Yo tocaba sus tetas mientras ella echaba su cuerpo para atrás y miraba como el negro se follaba a la rubia.

– que cabrona Fernanda, le ha tocado el negro – decía con cara de envidia.

Aurora me tenía a cien y me tenía a las puerta de mi orgasmo. Mi polla se bajó de golpe cuando vi como desde detrás alguien se acercó y sin miramientos empezó a meter su polla en el culo de mi amante. Notaba como aquella polla chocaba con la mía en el interior de la mujer. Ese contacto hizo que mi polla se bajase definitivamente.

– ¿Porque se te baja mi amor?, ya te dije antes de venir que esperaba que no fueses celoso que estas cosas pasaban – decía Aurora como si lo más raro que pasaba allí no era que un desconocido, al que no se había ni molestado en mirar para ver quien era, sino que a mi se me hubiese pasado.

– Mira quien te sodomiza – Le dije. Aurora miró y pudo ver a su marido que con ojos de llenos de rabia y sus manos en su cadera la penetraba con fuerza allí por donde a ella más le gustaba.

– ¡Luis! – gritó un poco asustada un poco excitada – ¿qué haces aquí?

– Llegué hace dos horas, adelante el viaje porque no quería pasar el finde en Sidney. Fui a casa y viendo que no estabas me sospeche que estarías aquí y mira como te encuentro.

– Pues bienvenido – dijo como si aquello fuese lo más normal – no hay color entre Australia y España, ¿verdad?

Sacó mi polla de su coño y sin sacar la de su marido del culo, metió mi polla en su boca y empezó a mamar. Era bastante cortante tener la polla en la boca de la mujer de mi jefe con él detrás. Poco a poco mi polla volvió a coger fuerza y después de un buen rato volvió a ponerse a tono.

Cuando aquella estaba dura de nuevo se la sacó de la boca y empezó a meneármela. Su marido no bajaba el pistón.

– a ver chaval, ya que has vuelto a presentar armas, cámbiame de posición.

Luis sacó su polla, se dio la vuelta, y se la metió en la boca. Yo viendo el culo disponible y sin pensar lo que hacía se la metí en el culo de un golpe. Aurora dio un brinco y después de recomponerse siguió con su misión mamona.

Después de correrme en su culo y ver como mi jefe eyaculaba en la boca de su mujer descansamos un rato del esfuerzo realizado.

Luis nos invitó a unas copas. No entró en nada del viaje ni en nada respecto a nuestro no encuentro en el local. Yo estaba sinceramente cortado al contrario de Aurora que intentaba limar cualquier tipo de asperezas a base de carantoñas hacía su marido.

Luis y Aurora se volvieron a liar y poco a poco empezaron a follar ante mi presencia. Yo no sabía si unirme o no. Mis dudas se solucionaron cuando una morena de pelo cortó paso a mi lado y mientras me tocaba mi morcillona polla me besó.

La chica me llevó a follar al lado del mis anfitriones. Luis se follaba a Aurora a lo misionero mientras la chica se subió sobre mi y empezó a cabalgar sobre mi polla. Miraba a mi jefe resoplar por el esfuerzo y la pasión mientras mi pareja gritaba de gusto victima de mi dura verga. Ambas parejas íbamos cambiado de postura y después de mucha leña acabamos cambiado de pareja. Era muy raro ver y oír como mi jefe follaba al lado mía mientras yo me fatigaba a su mujer.

La morena de pelo corto se corrió y se retiró mientras yo me follaba aún a Aurora. Evidentemente Luis aún no había acabado y decidió poner orden en aquello. Nos ordeno a los dos que cambiásemos de posición, dejándome a mi debajo y su mujer con el coño ocupado tumbada sobre mi.

Luis penetró a su mujer sin miramiento ensartando su culo hasta el fondo. Ambas pollas se encontraron en lo más profundo de la dama y después de unos segundos de dudas, acabamos intercambiando metidas y sacadas en aquel cuerpo sudoroso. Aurora no dejaba de ir de un orgasmo a otro mientras ambos lo dábamos todo con nuestras últimas fuerzas. Yo me corrí el primero para dejar a Luis que se corriese a los pocos segundos quedando los tres exhaustos uno encima de otro.

Nos tomamos una última copa juntos para luego despedirnos partiendo cada uno hacía su casa.

Es extraño escribir esto en una pausa en mi trabajo de contable en una pequeña empresa de distribución de telas, donde logre encontrar trabajo después de meses en el paro.

Luis me despidió el mismo lunes por falta de confianza, además de eso me puso en la lista negra del sector y nunca logré volver a encontrar ningún trabajo similar y tan bien pagado al que tenía. Deje mi lujoso piso, tuve que vender mi cochazo y Clara me dejo pues no quería estar con un fracasado. A veces veo a Marivi e incluso me la follo, pero no demasiado porque no tiene tiempo, por lo visto ha hecho muy buenas migas con el chico que llegó a la empresa para sustituirme.

Luis con Aurora solo tuvo una pequeña discusión.

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