Violetta me convirtió en una mujercita.

Un chico intento ligar con una joven y termino feminizada por la chica y su novio.

Conocí a Violetta desde cuando vine de la ciudad de México a León Guanajuato a trabajar a una empresa de zapatos. Ella trabajaba en el área de comunicación institucional y fue quien nos dio el clásico curso de inducción. No pude apartar mis ojos de ella, era blanca, de pelo rizado, 1.70 y un hermoso cuerpo curvilínea y unos senos pequeños pero firmes; coronados por unos pezones que apuntaban al cielo.

Paso mucho tiempo antes de platicar con ella, aunque la veía seguido recorrer la oficina. Yo entre a trabajar al área de mercadotecnia y teníamos muy poco contacto con su área, fue en una comida de fin de año cuando pudimos entablar conversación. Al principio tenía mucho miedo de iniciar conversación , pero me arme de valor y me acerque. Ambos sabíamos quiénes éramos, la verdad no fue difícil. Con el pretexto de un cigarro salimos al jardín donde fue la fiesta y charlamos.

-¿Cuantos años llevas en la compañía?- pregunto con un aire de calidez y seguridad que me encanto.

-Es mi primer año conteste- tratando de ocultar mis nervios.

-¿1 año ya? Wow que rápido pasa el tiempo. –dijo con una sonrisa pícara.

-¿Tu cuánto tiempo llevas?- pregunte tratando de ocultar mi pena de hablar con tan bonita niña.

-Dos años, ¿y te gusta la vida aquí en León?- me pregunto.

-Sí, es muy tranquilo respondí.-

-Pues, eso es relativo quizá lo dices porque no has salido lo suficiente, pero eso puede arreglarse me dio gusto platicar contigo. Hasta luego.- Dijo para después alejarse con una seguridad de miedo. Yo me quede solo contemplando como se iba esa chica tan bonita.

Después de la fiesta al llegar a mi casa me masturbe pensando en ella. No pude borrarla de mi mente, era hermosa, la imaginaba entre mis brazos, sus besos y mucho más. Dormí como nunca esa noche.

Después de esa charla nos saludábamos cada vez que nos veíamos. Hasta que un día la invite a salir. La primera vez fuimos al cine, después a cenar, ella era muy jovial.

Todo parecía magia, de inmediato hicimos clic. Debo decir que no me considero feo, pero si demasiado tímido, mido 1.70 soy muy delgado, blanco y tengo unas facciones muy delgadas.

Después de 1 mes de salir muy seguido, un día fuimos a cenar se veía hermosa traía una falda blanca y un top tipo polo de rayas muy ajustado. Se veía espectacular, cenamos platicábamos y no lo pude evitar me abalance sobre sus labios. Ella me correspondió, salimos de ahí, aun recuerdo el sentir de su cuerpo junto al mío.

-Podría acostumbrarme a esto- me dijo ella mientras pegaba su trasero a mi. Nos seguimos besando y de pronto se acerco a mi oído

-Quiero que te acuerdes de mi así…-y me susurro mientras acariciaba discretamente mi pene sobre el pantalón. Yo estaba que moría de la excitación pero de pronto paro en seco y me pidió que la llevara su casa.

Sufriendo, la lleve a su casa, no podía con las ganas, me beso y me pidió que aguantara hasta que volviera a estar con ella. La tensión fue mucha, pero pude aguantar al día siguiente. Ella me cito en un café saliendo de la oficina.

Llegue quería abrazarla, pero en seco me paro:

-Tenemos que hablar- me dijo con un tono totalmente diferente al que le había conocido.

-¿Qué pasa?- le pregunte desconcertado.

-Tengo algo que decirte- me dijo pálida, nerviosa y al borde del llanto.

-¿Qué pasa?- dije con un poco de incertidumbre.

-Es que tengo novio- me dijo ya con lágrimas en los ojos.

No supe que decirle, me daba muchísimo coraje, pero me partía más el alma verla sufrir. Se veía angustiada y triste. No pude más que abrazarla.

-Tranquila no pasa nada. No te pongas así, yo te quiero mucho. Lo único que quiero es que no llores.- Le dije tratando de ocultar que tenía el corazón hecho trizas.

-¿Lo dices en serio?- pronuncio mientras secaba sus lágrimas. Su cara cambio parecía de nuevo la niña hermosa que conocí.

-Si yo solo quiero que seas feliz- le dije con sinceridad mientras la abrase.

-¡Eres un sol! ¿No sé qué decir?- me dijo mientras me abrazaba también.

-No te preocupes, nada más no estés triste- le dije.

-No tengo que pensar, sé que eres maravilloso y quisiera darte una oportunidad y poder conocernos mejor- Dijo con su cara iluminada y radiante de nuevo.

-Lo que tú quieras- le dije mientras bese sus labios. Nos fundimos en un abrazo.

-Me gustas- me dijo mientras me sentí la persona más afortunada del mundo.

Una vez más se fue, a pesar de extrañarla me sentía muy afortunado. En el trabajo el trato cambio fue mucho más cálido. Por sus ocupaciones no pude verla, pero me sentía bien. Tuvimos un puente de 5 días, ella me invito a la casa que sus padres tenían en un pueblo cercano a León.

Me cito a la 12 del día en la entrada de la plaza mayor, cuando llegue la vi estaba radiante. Traía una playera polo azul marino ajustada que resaltaba sus hermosos senos, unos leggins que se le veían maravillosos, sus grandes ojos color café se veían contentos. Estaba feliz. Me saludo con beso increíble. Metimos las maletas eran muchísimas y emprendimos la media hora de camino.

Ella estaba feliz y yo también, me sentía increíble. Me encantaban sus brazos y besos mientras conducía, ella me pidió parar el auto. Me detuve, abrió la cajuela y saco una bolsa.

-Es un regalo para ti ábrelo- me lo dijo con alegría mientras me daba un beso. Lo Abrí, era una playera tipo polo igual a la de ella. Trate de decirle que se había equivocado que era de mujer, pero me suplico que me la pusiera, fue tan linda su cara de ilusión que no dije nada y me la puse. Salvo por el corte y la figura no sé notaba mucho que era de niña.

-Somos de la misma talla- me dijo con sus hermosos ojitos viéndome con ilusión. No dije nada y seguimos. A medio camino me pare por cigarros y provisiones, al pagar en el mini-súper la dependienta me vio de arriba abajo y me dijo son 150 pesos lindo. Me desconcertó, pero no le di importancia hasta que me vi de reflejo en el cristal de auto. La playera y lo delgado que soy si me hacia una silueta muy rara. Subí al auto y se lo comenté a Violeta, ella me dijo que no se había dado cuenta que la disculpará y se puso triste.

-Quítatela- me dijo poniendo un ligero puchero. Fue al ver su cara triste cuando dije algo que iba a cambiar mi vida por completo.

-No, es tu regalo- Su cara cambio; se veía emocionada, me beso y seguimos hasta llegar a la casa.

El lugar era pequeño y acogedor una casita con un pequeño jardín, estaba bardada y al centro una alberca. Ella entro a revisar unas cosas mientras yo bajaba las 6 maletas. Ella me llamo y deje las maletas en el garaje. Al responder a su llamada ella me comento que había algunas cosas sucias en la casa nos pusimos a limpiar.

Después de unas horas nos dio un poco de hambre, fuimos a comer. Recorrimos el pueblito cerca de la casa, a pesar de que la gente me veía rarito por mi playerita ajustada y de niña, lo único que pensaba era que estaba a su lado.

Al volver a la casa vimos la puerta del Garage abierta. Vimos algunas cosas revueltas y descubrimos que algunas de nuestras habían sido robadas. Revisamos que no quedará nadie dentro de la casa y al hacer el recuento de los daños vimos que solo habían robado 2 maletas una de ellas era la mía y dentro estaban las llaves del carro.

Marque al servicio a la agencia de autos, pero al ser festivo me dijeron que no había quien me atendiera. Estaba a punto de ponerme de malas, pero ella me abrazo por la espalda y me dijo que no me preocupará que después viéramos eso. Me deje llevar y justo cuando estaba a punto de ir por ropa para meternos a la pequeña alberca recordé que no tenía ropa.

Le comente que no tenía ropa y me dijo que me pusiera una de sus partes bajas del traje de baño, era una especie de short microscopio. Me opuse, pero me dijo que no iba a estar desnudo y tuve que acceder. La sensación era muy extraña, primero por lo pequeño del mini short, después por la suavidad de la tela, era una sensación extremadamente diferente. Me daba mucha pena salir del baño, pero ella me convenció de salir. Ella ya estaba en la alberca camine hasta ahí y moría de pena.

-Relájate, solo estamos tu yo- dijo con su cálida sonrisa mientras con la mano me hacia el ademán de entrar a la alberca. Me metí y fui hacia ella. Me dijo que se sentía incomoda, que mi pene se notaba mucho en el traje de baño y me explico cómo acomodarlo entre mis piernas para que no se me notara tanto. Lo acomode como ella lo pidió. Puso sus brazos en mis hombros y me beso. Comencé a besar sus senos, esta súper excitado, pero el minitraje de baño no me permitía tener una erección estaba a punto de quitármelo, pero ella hábilmente bajo su mano y comenzó a masturbarme poniendo frotando su mano contra mi aprisionado pene.

En el éxtasis ella me beso y me deje llevar. Estaba súper excitado, comenzó a darme besitos en cuello y las orejas, mientras seguía frotándome. No tenia ni 5 minutos cuando la excitación me hizo eyacular, ella lo noto al sentir el traje de baño caliente. Ella beso mi frente y con ternura me dijo.

-La semana aun inicia verás que será más rico aún…-dijo mientras con picardía salió de la alberca.

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A pesar no haber sido sexo real estaba muy contento. Yo la seguí, llegamos a una de las recamaras y me dijo que esperará. Fue a la otra habitación y al regresar me dijo:

-Tu recamará esta lista-

Estaba desconcertado no sabia que decir, pero lo intente tomar de la mejor manera y pregunte:

-¿Vamos a dormir separados?- Pregunte con cara desencajada.

-¿A poco creías que seria diferente?, aquí las niñas no son como en el DF yo quiero llegar virgen al matrimonio y si mis papas se enteran que no, me matan.-

-Podemos dormir juntos sin que pase nada- dije yo usando una de las tretas más bajas a las que un hombre puede recurrir.

-No te creo me dijo- con una cara de duda y desconcierto.

-Yo te quiero mucho y haría lo que fuera por estar a tu lado, hasta esperar.- dije invocando a su piedad y su ternura.

-¿De verdad?- me pregunto con alegría.

-Si- le conteste.

-Metete a bañar, podrás dormir conmigo veras que rico la vamos a pasar.-

-Si amor- Me metí a su tina. Me relaje imaginando que iba a poder tenerla, pasaron unos 3 o 4 minutos cuando ella se metió también. Sólo por verla tenia la pija dura como una roca, ella al ver mi erección comenzó a acariciar mi pene.

-Mira nada más… ¿Lo de la alberca no fue suficiente?- lanzo la pregunta al aire y con habilidad metió mi pene en su boca. Fue la gloria, su lengua recorría mi pene con gran maestría. No pasaron ni 3 minutos cuando eyacule. Ella se quito dejándome correrme como nunca.

Dure unos minutos en el éxtasis cuando note que había pelos flotando en la tina. Me quede shockeado cuando ella sin pedírselo me lo explico.

-Puse mi depilador de ducha en la tina, que tonta soy.- dijo mientras yo seguí con cara de pánico. Hábilmente ella empezó a besarme y me dijo que no me preocupara que nadie me vería. Me tranquilice un poco.

Salí de la ducha y al no tener ropa. Ella me presto unos jeans ajustados y una playera blanca súper ceñida. Me ofreció unas braguitas blancas de algodón que rechace, pero fue al caminar cuando note lo incomodo que era andar sin ropa interior y me las puse. El contacto de mi piel depilada y las braguitas me dio un escalofrío. Debo confesarlo me sentí muy cómodo.

Ella me pidió que bajará. Aun con pena baje, al verme puso una cara muy picará…

-Que bien te ves- dijo con una especie de burla y ternura que no me permitió decir nada.

-Me apena, mucho que me veas así.- le dije con muchísima pena.

-No te preocupes, no es tu culpa, pero no dejaremos que esos ladrones no arruinen las vacaciones ¿O si?- dijo mientras me abrazaba.

-Además tienes un trasero increíble- me dijo al oído, mientras me dio una nalgadita.

Tonteamos un rato y nos recostamos, fue cuando ella saco de uno de los cajones una cosa muy extraña.

-Pontelo- me dijo.

-Esto ¿Qué es?- pregunte con extrañeza.

-Te enseñare- dijo mientras me bajaba la braguita con gran habilidad.

-Este aparato no permitirá que tu pipi se ponga durito nene.- Dijo mientras lo cerraba.

Trate de incomodarme, pero de pronto con su voz melosa y sus besos y caricias no pude más que resignarme.

-Te has portado muy bien mereces una recompensa- se paro de la cama y comenzó a desvestirse manera provocativa. Restregó sus senos en mi cara, estaba muy excitado, pero pene no salía de su prisión. Ella comenzó a besarme, se quito su tanga y me ordeno.

-Chupa lindo, hazme gemir.- Le hice un trabajo oral como nunca lo había hecho. Ella gemía y se retorcía de placer. Después de una media hora ella quedo exhausta y se durmió. Yo también intente dormir.

Fue durante la noche que de pronto ella me puso la mano en la boca callandome. Trate de moverme, pero estaba maní atado. Ella se puso encima mío.

-He sido muy mala contigo es hora de que goces…- dijo mientras con su lengua recorría mi torso. Volvió a restregarme sus senos por todo mi cuerpo y lamia mi cuerpo con dulzura. Me quito la mano de su boca.

-No puedo más estoy muy caliente quitame esa cosa te lo ruego- dije al sentir mis testículos casi a punto de estallar por la excitación y la incapacidad de erección.

-No te lo voy a quitar- me dijo mientras seguía calentándome.

-Me duele, te lo suplico-

-Ay una forma de quitarte el dolor, pero tienes que pedírmelo y no protestar- dijo ella mientras besaba la parte baja de mis testículos y mi perineo.

-Hazlo te lo ruego-

-Haz sido un niño sucio, tienes que aprender a no estar eyaculando por todos lados- dijo mientras pellizcaba mis pezones, daba mordiscos en el cuello.

No pude contenerme de lo más profundo de mi ser salió un femenino gemido.

Ella se río, seguía excitandome.

-¿Vas a obedece, lindo?- pregunto con una cara de satisfacción que no le cabía en la cara.

-Si…- dije ya casi llorando por el dolor de mis bolas hinchadas.

Ella me abrió de piernas y comenzó a besarme hasta llegar a mi culo. Lo chupo, ya no podía con el dolor. Gemí como nunca había gemido, no podía más cuando vi que ponía un liquido en su dedo y sin preguntarme nada lo introdujo en mi ano.

Cuando rozaba con sus dedos un punto ( Que después supe era mi próstata) el placer era inmenso. No tarde ni un minuto cuando estaba mi pequeño pene aprisionado derramando leche a borbotones. El dolor se apago y llego un alivio impresionante. Uno de los borbotones de leche callo en sus manos y ella lo embarro en mi cara. Yo estaba llorando, todo fue impactante para mi.

Me desato y me llevo al baño, estaba como ido. Ella me ayudo a lavarme, me dio un vaso de agua, seguí llorando. No sabia ni que pensar todo era extraño. Me llevo a la orilla de la cama y trataba de calmarme.

-No llores hermoso- Me abrazo, me recosté me arremolinaba en la cama no podía conciliar el sueño. Ella me ofreció un vaso de agua y me dio un pastilla, como hipnotizado la tome y dormí.

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Ella me despertó, me sentía mejor hasta que recordé lo que había pasado la noche anterior. Con toda tranquilidad ella me veía sentada en una silla al lado de la cama.

-Tenemos que hablar- dije con indignación.

-¿De que quieras hablar hermoso?- dijo con tranquilidad mientras encendía un cigarrillo.

-Lo de ayer…- trate de balbucear mientras con su dedo cerro mi boca y me dijo.

-Lo hice porque debes aceptar que un hombre que se viene en 2 minutos, no me va a servir de mucho- además siempre te encanta… ayer gemías como todo un putito.-

-Pero fue porque me obligaste- le dije?

-¿En verdad hermoso?- ella dijo mientras se quito la blusa, y comenzó a restregarlos junto a mi. Me le fui encima, fuimos a la cama y ella con agilidad me esposo a una de las patas.

-¿Que estas haciendo?- le dije agresivo. Más tarde en protestar cuando recibí una tremenda cachetada.

-He sido buena contigo, no me obligues a tratarte mal o lo vas a sufrir.- Dijo mientras restregaba sus senos en mi cara y su culo frente a mi atrapado pene.

Estaba exitadisimo, pero no podía tener una erección, mis pezones se pusieron duros y comente a sentir un calor intenso en mi ano. No podía contenerme, no sabia que pasaba.

-¿Qué pasa?- pregunte tratando de evitarme de las esposas.

-Te puse un fármaco para que mantengas la excitación sexual- dijo con crueldad.

-Por favor abre el candado- le suplique.

-No lo creo, la única manera de liberar tu excitación es por tu culito.- me dijo mientras besaba mis pezones.

-Eso jamas no dejaré que me hagas eso de nuevo- dije con determinación.

-¿Seguro muñequito?- dijo mientras lamia mi oreja, y embarraba su pecho contra mi torso.

La excitación era tanta que no podía con ella. El calor ya no sólo en mi colita si no en todo mi cuerpo; no podía más. Fue mi inconsciente el que me hablo.

-Haré lo que pidas por favor- dije con lagrimas en mis ojos y la voluntad herida.

-Suplicado, dime que quieres ser mi putito- dijo mientras abría de su cajón y sacaba una cámara.

Con la dignidad y la hombría rota grite con lagrimas en los ojos.

-Por favor ayudame-

-No has dicho lo que te pedí, hermoso- dijo mientras apuntaba la cámara hacia mi y me dio un bofete nuevamente.

-Quiero ser un putito, quiero que me cojas- le suplique con lagrimas en los ojos.

Con toda la calma del mundo guardo la cámara en un cajón bajo llave. Me quito las esposas y tomo un plumón y me dijo:

-Ponte en posición de perrita hermosa.- y lo hice con mi dignidad ya muerta.

Me puse en 4, me bajo mi calzoncillos; y comenzó a metérme el plumón. Fue humillante, no paraba de llorar, el dolor era intenso. Mi hombría se iba por ahí. De pronto sentí sus senos contra mi espalda, era excitante. Conforme pasaba el tiempo empezaba a sentir placer en mi colita, sentir cada vez que metía y sacaba el plumón era muy rico… gemía como un verdadero mariconcito.

-¿Te gusta mariconcito?- decía mientras oleadas de placer recorrían todo mi cuerpo.

-Si.- Dije sin importarme lo humillante de la situación.

-A partir de hoy serás mi putito personal si no quieres que tu video pidiendo pene sea del dominio publico.-Dijo mientras seguía con el mete saca de ese plumón. Para ese momento no me importaba nada estaba muy caliente. No sabia que pasaba, pero estaba muy excitado, no paraba de gemir. Una oleada recorrió mi cuerpo, me estremecí. Sentí el orgasmo desde mi culito hasta la punta de la cabeza. Eyacule como jamas lo imagine. Ella me beso, me ayudo a ponerme junto a la pata de la cama, me deje esposar y me quede dormido.

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Desperté 3 horas después. Aun tenia taquicardia seguía desconcertado, iba a adentrarme en mis pensamientos, pero ella abrió la puerta. Se veía deliciosa, traía una faldita negra tableada, una playerita tipo polo ajustada, me quito las esposas, el candidato que presionaba mi pene.

-Buenos días dormilón. ¿Ya estas mejor?- dijo mientras cariñosamente me abrazaba. Con ternura me recargo mi cabeza contra sus senos. Como niño me puse a llorar, no podía contener las lagrimas.

-No llores hermoso, debe ser duro para ti, pero no te preocupes yo te voy a consentir- dijo mientras ponía su mano en mi pene a través de la braguita. Se inmediato se puso tieso, no pude contenerme y tuve una erección que salió de la braguita. Con suavidad y mucho placer ella me masturbo mientras me decía:

-Disfruta que será la ultima vez que usaras tu pene, a partir de ahora serás mi mariquita y comenzarás a disfrutar tu culo. ¿Entendiste?- me dijo mientras seguía sobando mi pene. Estaba en la gloria, no pude más que asentir con la cabeza.

-Así me gusta, a partir de hoy vas a hacer lo que yo diga ¿Esta claro? Si no lo haces todo mundo vera que eres una mariquita que le pide a sus citas pene por el culo. Asentí con la cabeza, cuando de pronto sentí un golpe en el pene que de inmediato me bajo la erección. En ese momento ella fue por una bolsa, de ella salieron muchísimas cosas. No supe que era hasta que ella las puso frente a mi, era ropa interior y mucha ropa de mujer.

-Mira tu nueva ropa hermoso- sumisamente me deje hacer todo lo que ella quiso. Me puso unas braguitas, un sostén con relleno, una falda tableada y una blusa igualitas a las de ella. Me maquillo me tapo los ojos y me hizo ponerme frente a un espejo. No lo podía creer me veía como una chica de verdad. Movia mis brazos frente al espejo para percatarme que era yo. Estaba estupefacto, ella me agarro tiernamente el rostro y me dijo:

-Lo ves eres hermosa ¿A poco no te gusta? luces como de 17, a partir de ahora seré tu ama y me obedecerás en todo…- comentaba mientras yo asentía con la cabeza. Ella me abrazo por la cintura, cuando volví a mirar el espejo, pude darme cuenta que estábamos con el mismo look de marineritas, el mismo maquillaje, parecíamos hermanas.

-Siempre quise una mariquita para divertirme- dijo burlonamente mientras nos veíamos en el espejo. Una lagrima rodó de mi mejilla. Ella me regaño, me dijo que no llorará y me abrazo. Una frase salió de su boca como un sortilegio:

-Acéptalo este es un destino.- me dio una nalgada y todo se puso peor me estaba excitando. Me daba muchísimo morbo. Nos veíamos igualitas… Lo admito me deje llevar. Todo el día aprendí a andar en tacones, a simular voz de chica y comportarme de forma femenina.

Me sentía como pez en el agua estaba disfrutándolo. De pronto alguien toco la puerta. Ella abrió y entro un chico. Mi alma se derrumbo cuando ella lo saludo con un apasionado beso en la boca.

-Hola amor- le dijo mientras yo no sabia ni donde meterme.

El le respondió mientras yo trate de irme a otra habitación. Ella me detuvo con su mano.

-A donde vas si Ricardo esta aquí para conocerte- me dijo.

-Así que esta es tu amiga- dijo Ricardo viéndome de arriba abajo.

-Si mi cielo aquí esta lo que te prometí- le dijo mientras lo abrazaba y llenaba de caricias.

-Pues si esta buenísima- dijo mientras me veía. Estaba nervioso no sabia que hacer, trate de alejarme, pero me caí con los tacones. Ella me soltó una patada en el estomago y otra en mis bajos. Escurrieron las lagrimas, ella me sujeto del pelo y puso su cara frente a la mía.

-Ahora vas a hacer todo lo que yo diga ¿Entendiste putito de mierda? ¿De verdad crees que íbamos a follar tu y yo? Estas equivocado, yo nunca cogería con un tipo que se vino en 5 minutos. Mi novio quiere darme con el culo, pero como yo quiero llegar virgen al matrimonio, necesito quien lo haga por mi. Y para eso te convertir en lo que eres, un mariconcito sumiso.- dijo mientrasme volvió a patear. Mientras él moría de risa.

-¿Y que nombre le pondremos al mariconcito amor?- dijo él.

-Se llamará Brenda y verás que te hará llegar cielo amor, deberías ver lo estrecha que esta- dijo mientras ella me levantaba y me acomodaba mi peluca. Ricardo se sentó en el sillón, frente a el ella me bajo la braguita y me volvió a poner el candado.

-Tranquila Brenda no te preocupes verás que disfrutarás esto- ella me esposo, fue a la recamará agarro una de las sillas del comedor y me vendo los ojos. Cuando abrí los ojos no podía creerlo, a la silla estaba amarrado un consolador de unos 20cms de largo por 4 cms de ancho; había unas tablas, ella me hizo subir en ellas con los tacones de 15 centímetros, puso la silla atrás mío y me dio las instrucciones:

-Estas amarrada al respaldo de la silla, cuando intentes sentarte no podrás hacerlo sin que ese juguetito te de placer. Nosotros vamos a dar la vuelta y volvemos. Por cierto estamos grabando así que sonríe. Jajajaja- dijo mientras se alejaban y se escucho cerrar la puerta.

Dos horas después caí rendido y ese dildo se enterró en mi culito. Afortunadamente estaba lubricado aun así me causo dolor. Esa cosa norme se hundía en mi, cuando me recuperaba e intentaba ponerme en pie el juguete salía de mi. Como a todos nos pasa, el dolor se convirtió en placer, con los ojos tapados y esas sensaciones empece a imaginarme siendo la hembra caliente de un macho. Me llene de morbo al imaginar como me veía convertida en una linda chica. Me deje llevar, empece a gozar y me corrí a pesar de mi pene estaba atrapado.

Minutos después ni yo mismo me reconocí estaba dándome placer yo solito con ese consolador. Gozaba cada centímetro que entraba y salía, me montaba en ese hermoso juguete.En mi quinto éxtasis voluntario llegaron ellos. Me quitaron la venda, nada me importaba estaba muy caliente, gemía como toda una marica y quería más. Cuando me desamarraron de mis labios salió una femenina suplica:

-Ricardo por favor cojeme- suplique mientras ambos se rieron. Ella aplaudía con alegría mientras él se hacia del rogar. Me la pase suplicando, pero me pidió que primero se la chupara. Con asco me arrodille y me puse a saborear su pene. Era mucho más grande que el mío, lo sobadaba y chupaba con devoción cuando Violetta se puso atrás de mi y empezó a meterme un dedo en el culo. Estaba en el paraíso, antes de venirse el saco su miembro de mi boca y se corrió en mi cara.

-Ya bautice a la mariquita amor-dijo mientras me sentía orgullosa de ser tan putita. Ella me abrazo y me dijo que estaba orgullosa de mi. Me ayudo a ponerme en pie, a limpiarme, fuimos a su cuarto a cambiarnos: me puse una braguita blanca de algodón, un bra del mismo color, una blusa polo rosita una minifalda y unos tacones que me dio Vi.

-¿Como te sientes? Me pregunto ahora con su tono tierno.

-No sé es muy raro, jamas imagine que esto iba a pasar- le respondí aún con el shock por la situación.

-Déjate llevar- dijo mientras me beso la frente.

-Tengo una sorpresa para ti, te la daré más tarde.- Comimos, nos pusimos a ver una peli. Sin notarlo descubrí que me sentía libre. Pasaba el tiempo y mis movimientos eran más femeninos. En mis pensamiento solo imaginaba siendo penetrada por un macho como Ricky. Ella me pidió que la acompañara al baño. Estábamos las dos en el baño, cuando inconscientemente me senté a hacer pipi.

-Ya viste preciosa- Me pregunto sorprendida.

-¿Que paso?- le dije sin notar aún que la niña que tenia adentro estaba floreciendo.

-Hiciste pipi sentada- Te estas volviendo una nena. Me puse rojo de verguenza, pero ella me tranquilizo, me dijo que hoy iba a ser una mujercita completa y que Ricky seria mi macho. Todo me dio vueltas.

-Pero después de eso no habrá vuelta atrás- dije.

-No pasa nada, yo te ayudare- y puso manos a la obra. Comenzó con lo que ella considero lo más importante: un enema. Me puso en posición de perrita, metió la canulita, preparo el agua y la conecto. Fue una sensación extraña sentía que mi cuerpo se estremecía y lentamente se iba llenado de agua. Lo difícil fue aguantar el agua dentro de mi, cuando tuve mi colita limpia me dañe me puso un bra y una braguitas blancas de algodón.

-Es hora de que te muestre tu sorpresa- me dijo cuando saco de una bolsa de compras, unas calcetas, una minifaldita tableada roja, una blusita tipo polo blanca y una peluca con dos coletas. Me las puse y me maquillo muy ligeramente. Cuando me volví a ver al espejo no lo podía creer parecía una colegiala de verdad.

-Luces divina amiga.- dijo mientras me besaba suavemente los labios. El contacto de sus labios pintados con los míos fue extraño, pero agrado. Le di las gracias y me llevo a donde estaba Ricky.

Nos acercamos, Ricky estaba incrédulo, no podría creer que era yo. Se acerco hacia mi; me tomo de los brazos y me lanzó contra la cama. La sensación fue excitante, comenzó a besar mi abdomen y mis pequeñas tetas. Sentí sus labios recorriendo mi cuello, estaba súper excitado. Estaba dándome cuenta que me estaba volviendo una mariquita, pero no me resistí me deje llevar. Violetta me tomo de las manos, mientras Ricky bajaba cada vez más con sus besos. Me tuvo con las piernas abiertas y de pronto algo me hizo gemir de placer. Ricky besaba mi ano, la sensación era deliciosa, los espasmos no paraban. Sentía cada lengüetazo, recorrer mi culo y cada vez eran más rápidos. Me retorcía de placer y gemía estaba en el cielo.

-Metemela Ricky- Le suplique con una voz tan femenina que ni yo conocía. El comenzó a restregarme su grueso pene por mi culo. Me daba arrimones sin penetrarme, era muy rico. Hasta la visión se me nubló estaba en otro planeta.

-Ponte de perrita y veme a ver.- dijo Violetta a quien de inmediato obedecí. Su cara de lujuria era impresionante. No podía dejar de admirarla cuando sentí el pene de Ricky tratando de invadir mi culito. No le costo mucho trabajo, me comenzó a doler, pero me gustaba. Sentía el caliente miembro de Ricky recorrer mis entrañas, gozaba cada centímetro. Cuando sentí sus huevos tocar mis nalgas lo saco de golpe y lo ensarto abruptamente.

-Ahhh, que rico- dije como una verdadera gatita en celo.- Cada mete y saca era increíble. Jamas había sentido algo igual. Violetta estaba fascinada viéndome gemir. Yo cerraba los ojos y mordía mi labio inferior estaba fascinada. Me dolía un buen, pero nunca había sentido algo así. Después de un rato el se corrió y sentí su leche llenar mi culo. Su leche era abundante y espesa, la sensación de recibir su leche era morbosamente deliciosa.

El se volteo y quedo recostado, yo aun estaba muy caliente, por lo que me levante y fui a la sala. Violetta me siguió y vio como me volvía a sentar en el dildo que estaba sobre la silla.

-Parece que alguien no tiene llenadera- dijo Violeta. Mientras continuaba dandole placer a mi culo.El morbo de esta siendo penetrado, con el culo lleno de semen de Ricky era excitante. Después de unos minutos porfin logre venirme, a pesar de tener mi pene en su prisión eyacule. Fue al correrme que me vi en un espejo, totalmente feminizado y gozando como mariquita.

No se que fue, pero algo me hizo remordimiento y culpa. Apenas ayer quería follar con Violetta y hoy estaba feminizado en manos de una chica y su novio. Fui al baño, caminando como charrita, me senté y comencé a llorar. Por mi cabeza no dejaba de intrigarme la idea de porque accedí a eso.

-¿Que pasa muñequita?- me dijo Vi.

-Este no soy yo, no se como accedí a esto- le dije con tono de reproche. Ella tiernamente me tomo entre sus brazos y puso mi cabeza en sus senos.

-Déjate llevar muñequita, además vete, luces hermosa y admitelo. Disfrutas mucho ser una nena.- me dijo mientras me abrazo. Ella me prometio que me iba a ayudar a ser una linda nena… y lo cumplió.

Con el tiempo, descubrí que todo había sido planeado por ella. El video que ella me saco, misteriosamente llego a manos de mis jefes y me corrieron. Con mi liquidación empece mi tratamiento hormonal, descubrí que quiero ser una mujer. Ella se quedo con mi empleo anterior, pero la venganza fue dulce… Ricky la abandono y despues de ese fin de semana nos seguimos viendo unos cuantos meses.

Encontré un nuevo trabajo ahora soy secretaria ejecutiva en una fabrica de zapatos un poco más chica. A veces veo chicas y me gustaría ser hombre de nuevo, luego recuerdo que soy un mariconcito afeminado y se me pasa. A pesar de todo me sentí más libre y mejor.Aunque muy sola. Pero debo dejarlos hoy voy quede de verme con Vi en un cafe cercano, para ponernos al día besos.

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