Voy a comprarme un coche y acabo haciéndolo dentro

Ante todo agradecer a muchos de vosotros vuestros emails, os agradezco vuestro apoyo y os lo agradezco de corazón. Os debo confesar que he pasado este tiempo amargada ante el asedio de mi marido, asedio por su negación a mi vida anterior. No solo por las mis salidas sino por mi entorno, prometiéndole el regenerarme pero aunque al principio cumplí. Mi enfermedad es aún mayor, enfermedad que no es otra que la del sexo.

He tenido una pelea monumental con mi marido, estoy bastante cabreada con él, no deja de imponer su criterio, dejando de hacer muchas cosas ya sea s de salir con mis amigas los viernes como lo de publicar mis confesiones. He explotado a raíz de unos comentarios machistas sobre mi forma de conducir, no ha dejado de echarme en cara que soy una gastoná, no ha dejado de decirme que las mujeres somos un monstruo al volante, cuando en verdad somos las que menos accidentes sufrimos y todo esto ha sido a raíz de un accidente que ha sufrido un amigo nuestro.

Accidente que fue el pasado 12 de diciembre en la Autovía Sevilla-Cádiz en dirección a Cádiz, mi amigo iba a dejar a sus hijos en un cumpleaños cuando se detuvo ante de entrar en una glorieta, cuando una chica le embistió por detrás, chics que salió con un manojo de CD en mano. No todas somos como esa, como todos los hombres son unos monstruos, comprendo su estado porque las compañías teniendo un complot se lavan las manos.

Pero hoy no pude más, encima hoy a escasos días de final de año (19/12/2015), para poneros en antecedentes estábamos en la Ctra. Su Eminencia (es un barrio o zona de Sevilla que comienza desde cerca del campo del Real Betis hasta muy lejos), bueno estábamos por aquella zona, porque mi intención era comprarme un coche nuevo. Coche que mi marido no deseaba que me comprara pues su idea era que yo debía de conducir un coche de segunda mano. Mi idea era comprarme un Nissan o un Volvo, tras enojarme este nuevamente y comenzar a echarnos las cosas en cara, nos marchamos cada uno por un lado.

Sorprendiéndome al ver como mi marido tras montarse en el coche se marchaba, dejándome allí tirada como una colilla. Comencé a andar calle abajo, andando dejando a mi derecha los concesionarios, pasando entre algunas prostitutas puestas a la luz del día. Mi vestuario para nada era provocador… más bien era la de una mujer recatada y casada, falda blanca con rayas azules de mediana altura hasta el muslo, camisa blanca, chaqueta hasta las manos y con medias de ligas, medias que no delataban. Era un vestuario normal para cualquier día, ropa cómoda y al mismo tiempo elegante, pero aun así me tomaron por lo que no era.

Aun recuerdo como cuando comencé a andar en dirección en dirección a la Avda. de la Paz, no hubo hombre que no me soltara una bordería, como aquel “troglodita” con esa vestimenta de camiseta blanca de tirantes, calzonas rojas y sandalias me soltaba en presencia de su supuesta mujer…

“Niña estas para hacerte un favor”.

Lógicamente lo mande a la mierda, cuando nada más llegar a la calle Piel de Toro un coche me hizo detenerme, este vehículo era un BMW y que su ocupante me invitaba a montarme. Me sugería llevarme a donde quisiera sin nada a cambio, petición que me pillo por sorpresa y sabiendo lo que hay en la calle, tuve que decirle…

“No soy una prostituta”.

“No he dicho que lo seas. No voy a ofrecerte nada, solo prestarte mi ayuda”.

Pero lo que llama la atención de ese hombre no es precisamente su agradable petición, ni que este vestía ropa de marca y aun menos su apariencia de ser un hombre maduro de tener los pies sobre el suelo. Sino que el muy cerdo tenía su miembro en la mano mientras me hablaba, no cayendo hasta que no acepte su ofrecimiento, pues nos dimos la mano, notando esta algo pegajosa y caliente. Dándome cuenta tarde que esa viscosidad no era otra cosa que su precum que salía de su glande y lógicamente la calentura, ya sabemos de que… mmm.

Cuando entre en su coche este me sugirió por quitarme el chaqueta… cosa que hice, tras mentarle la calle donde vivía, este me sugirió por atajar por otro sitio. Tras girar y volverse a meter en el polígono, comenzamos a hablar, principalmente de la discusión con mi marido, discusión que según parece había sido testigo, llegando este a incriminar a mi marido. Poco a poco muestra conversación fue agradándome, tanto que cuando me volví hacia él, pude comprobar su pollon… mmm.

Mientras hablaba no dejaba de masturbársela, yo intentaba mirar a los lados, pero el olor que emanaba el interior del coche era como una droga. Llegándome a tomar este de mi mano izquierda y posarla sobre su polla, polla que rodee con mi mano y comenzar a moverla.

“No deseas probarla, esta dura como el tímpano”.

“No creo que sea buena idea, estamos en un sitio donde me pueden ver, además soy una mujer casada”.

“Eso lo arreglo yo”, dijo.

Vi como este estacionaba su coche un lado, detrás de una cubas enormes donde se podía leer “Cubas Llopis”, no quedándome otra que girarme hacia él y tras arrodillarme sobre mi propio asiento, inclinarme hacia abajo, inclinarme hasta coger con mi mano derecha su tronco y llevármela a la boca… aaahhh.

Comencé a chupársela al tiempo que sentí el peso de su mano en mi nuca, seguidamente note como acariciaba mis cabellos… ooohhh, mientras su otra mano la deslizaba desde mi espalda hasta mis nalgas… uuummm.

Su polla no es tan grande como la de mi marido pero si es más gruesa, noto como sube mi falda hasta por encima de mis nalgas, noto como su mano derecha acaricia mis muslos y nalgas… aaahhh.

Tengo calor y me incorporo ante sus ojos viciosos, comenzando por desabotonarme los botones de mi blusa y quitármela, continuando por quitarme el sujetador y quedarme con mis pechos desnudos. Pechos que este magrea como un animal, como si llevara tiempo sin tomar alguno, tras el magreo de sus manos viene los besos primeros… mmm, finalizando por los mordiscos y lamidas… ooohhh.

Volviéndome a inclinar e introducirme su polla en la boca, noto como baja mis braguitas y comienza a acariciarme, cosa que dado mi estado no puedo más y comienzo a hacerme un dedo… ooohhh.

Os reconozco que estoy fuera de sí, quizás el tiempo que llevo sin hacer locuras, locura que me veía recompensada en ese momento, pues tras salir de su coche y cerrar su puerta, se dirige hacia mi lado. Tras hacerme salir me obliga a arrodillarme y comenzar nuevamente a chupársela, acabando en no más de minutos por levantarme e inclinarme sobre el asiento del coche.

Separa mis glúteos al tiempo que introduce su polla entre mis muslos, penetrándome desde atrás mi coñito, siento su capullo introducirse en mi orificio vaginal y ante un suspiro mío. Comenzar este a embestirme desde atrás… aaahhh, obteniendo por mi parte dos orgasmo, lógicamente el primero estaba más que cantado ante el dedo que me estaba haciendo, el segundo estuvo ayudado por sus maneras y por el lugar, morbo por ser sorprendidos o algo peor.

Tras penetrarme durante un largo tiempo, me hizo arrodillarme sobre el asiento de su coche, separaba mis glúteos, comenzó a ensalivar mi orificio anal y comenzar a saborear este. No pudiendo silenciar por más tiempo aquellos momentos de placer… aaahhh, siendo esto castigado por esa tremenda polla, castigados porque comenzó a penetrar mi orificio anal sin piedad. A pesar de escucharme gritar, a pesar de escucharme suplicar… aaahhh, me estuvo sodomizando por un tiempo que se me hizo eterno… ooohhh.

Tras sacármela y tras un tirón me hizo salir del coche, quise pedir explicaciones, explicaciones que tras una bofetada y un manotazo, acabo por introducirme su polla en la boca. Polla que comí como jaca tiempo que no hacía, tanto que este me hizo detener ante su próxima llegada ras volverme a poner de manera que tenía mi trasera a su vista. Cogió nuevamente su glande y comenzó nuevamente a penetrarme… ooohhh, comenzando otra vez a darme sonoras embestidas… sonoras por las bofetadas que daba en mis ya enrojecidas nalgas.

Tras sacarla de mi orificio vaginal… volvió al anal, tras darme algunas brutales embestidas, volvió a sacármela de la misma brutalidad, haciéndome arrodillar e introducírmela nuevamente en la boca, donde en no más de minutos, descargo… aaahhh. No dejándome apartarme, no dejándome ni siquiera prepararme, pues la fuerza de su mano en mi nuca, me obligo a tragar toda esa leche guardada desde no sé cuando, tanta que casi me atraganto.

Me ha dejado vestirme y me ha dejado en casa, cuando entre me fije que mi marido aun no había llegado, no pensándomelo dos veces. He cogido una maleta y tras llenarla de algunas cosas me he marchado a casa de mis padres, pues mi intención es quedarme allí con la idea de reconsiderar mi matrimonio.

Mis padres aunque sorprendidos han acabado por aceptar mi decisión, decisión que ha gustado más a mi padre que a nadie, quizás porque ha comenzado a visitarme por las noches como en antaño. Me ha demostrado como bien dice mi madre… “que mi padre se encuentra en su segunda juventud”, bueno quizás ya os lo haga saber en otra ocasión, besos y hasta pronto.

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