Y ahora le toca a la limpiadora

Esto ocurrio hace algún tiempo, en el que estuve de baja encerrado en casa por una lesión deportiva.

El caso es que la chica que viene una vez por semana a casa a dar un limpiado general, pues la verdad, me habia fijado en ella, y sin llegar a ser espectacular, tenia su aquel, o sería que tantas horas encerrado, me gustaban hasta las escobas con minifalda. El caso es que aprovechando que Marisa, mi mujer salia a trabajar y yo me quedaba solo en casa, pues trate de trazar un plan para follarme a la limpiadora.

Pepa, que es como se llama la limpiadora, es una mujer delgada de poco pecho y un culito pequeñito y muy apetecible, tendrá como unos 30 años y piel morena muy atractiva. Suele venir a casa con unas mayas de licra muy ajustadas que le hacen el culo perfecto, y le marcan bastante su chochito.

Debido a mi lesión, ella se ofrecio a ayudarme en lo que necesitase, y eso hice, le pedi que me ayudase a soltar la cuerda de mi pantalón de chandal que con las muletas no podia, ella se me acerco mucho, y al soltarme el pantalón pudo notar la dureza de mi polla, lo cual no la hizo retroceder, sino al contrario, se pego mucho más.

Una vez soltado, y muy pegada a mi, casi tanto que mi polla tocaba su cuerpo, me susurro al oido, “necesitas que te baje el pantalón y te la sujete mientras meas?”

YO: No, no es necesario, aunque después voy a necesitar que me la limpien.

Entro conmigo en el baño, y al terminar de mear, me cogio la polla y la empezo a sacudir con su mano muy dulcemente, casi parecia, y sin casi, me estaba pajeando. Cogio una toalla y me la limpio con mucha dulzura, después se arrodillo frente a mi, y se engullio la polla en su boca. Empezo una de las mejores mamadas que me habian dado hasta el momento.

YO: Vamos a la cama, que con las muletas me voy a caer.

Me ayudo a llegar a la cama, una vez alli, mientras yo me tumbaba ella se desnudaba completamente, dejandome ver su coño perfectamente rasurado, y choreando. Me desnudo, y me dijo: “Voy a follarte cabrón”

Dicho esto se puso sobre mi polla y se dejo caer, clavandosela hasta el fonde de su vagina. Comenzo a cabalgarme como poseida, gritando y jadeando tanto que los vecinos debierón oirnos. A veces acercaba su boca a la mia para besarme con tanta lujuria que no me derretia.

Pepa: Preñame, querio un hijo tuyo cabrón! Folla así de bien la puta de tu mujer! – gritaba. Yo apenas podia responder, y me dedicaba a agarrarle fuertemente el culo y no dejadla escapar.

Conte que se corrio al menos dos veces antes de correrme yo, que en esa posición la verdad es que no es mi favorita. Cuando noto mi leche por su vagina, se dejo caer sobre mi, y me dio un calido y sesual beso. Se levanto, se fue al baño a asearse un poco, y me dejo con la polla lacia.

Al poco volvio, y antes de vestise, me limpio la polla con su boca, y me la dejo casi preparada para otro polvo.

Yo: Seguimos follando?

Pepa: Tengo que terminar de limpiar, sino Marisa me va a despedir. Pero la próxima semana, no te levantes de la cama, hasta que yo venga.

Diciendo esto, se macho a terminar la faena, dajandome a mi, con ganas de más, y esperando con ganas la próxima semana.

Antes de marcharse de casa, me beso, y me dejo su numero de telefono (yo no lo tenía, de hablar con ella se encargaba Marisa)

Pepa: Llamame durante la semana, cuando necesites que te limpien la polla después de mear.

Y diciendo esto, me dio un beso y me marcho, hasla la siguiente semana. Pero eso ya es otra historia. Espero que os haya gustado.

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