Y así me convertí en puta

Cuando estaba en mis veintes bajos, antes de casarme con mi marido y antes de conocer a un verdadero macho que fuera capaz de someterme y saciarme por completo, antes de todo eso, hubo un tiempo en el que comencé una cierta promiscuidad sexual hasta cierto punto insatisfecha.

Mi cintura era perfecta y poco a poco mis caderas se ensancharon cada vez más, mi cuerpo de adolescente empezó a cambiar por el de una mujer en plenitud de su vida, esto era evidente ante el espejo y ante cualquier lugar al que asistiera, las miradas de ambos sexos me confirmaban diariamente que mi cuerpo se estaba convirtiendo en una arma de seducción y manipulación muy poderosa.

Con el incremento en las miradas se fue incrementado mi morbo y mi deseo sexual, empecé a gozar ser el centro de la atención, a vestirme más provocativa, subir mis faldas y bajar mis escotes, al mismo tiempo empecé a conocer mejor mi cuerpo y a sentir como cada vez iba en aumento mi deseo sexual.

Fue una completa época de descubrimiento, comencé a masturbarme con frecuencia, comencé a desarrollar un fuerte gusto por la literatura erótica y por cierto tipo de pornografía, en este punto no me excitaba tanto el acto sexual como tal y tan explícito, lo que más me calentaba eran los preámbulos antes del coito y ciertas situaciones específicas que no necesariamente tenían que ver con la penetración sexual per se.

En ese contexto algunas cosas empezaron a llamar poderosamente mi atención, uno era el rol de mujer sumisa, pero no en todos los sentidos, me excitaba sobremanera cuando una mujer era sometida a través del sexo con una verga grande y poderosa, me calentaba cuando leía a o veía una escena de una mujer indiferente poco interesada, controladora y dominante, siendo al final sometida mediante una cogida brutal; el cambio de posición, de dominante a sumisa era algo que me prendía bastante.

Otra cosa que llamaba poderosamente la atención eran las vergas, me gustaba verlas, me gustaba observarlas crecer, grandes, poderosas, pero las que más me gustaban eran las más gruesas y oscuras, me gustaba verlas como un animal salvaje, morboso, diseñado solo para dar placer, para generar sexo salvaje, sin sentimentalismos ni cariños, solo pasión desenfrenada.

Una tercera cosa que llamó mi atención y para mi completa sorpresa fueron las escenas de sexo entre mujeres, no me considero gay y me encantan los hombres y me encantan las vergas, pero el ver a dos mujeres tocarse y darse placer simplemente me ponía a mil, no sé tal vez mi fuerte vanidad haga que valore mucho la belleza del cuerpo femenino, tal vez mientras asociaba al pene con salvajismo y dominación, el sexo entre mujeres me proporcionaba el complemento cariñoso y estético. Los hombres me daban el placer salvaje, las mujeres el afecto y la ternura, al menos esto en las imágenes y en los textos, no necesariamente en la realidad aún.

Bueno pues regresando a mi comportamiento, poco a poco esto fue generando en mí una vida sexual más activa, comencé a tener amantes cada vez más constantes, en la búsqueda de mi hombre ideal empecé con lo tradicional, siendo pretendida por diversos hombres, mi ego estaba por los cielos, sentía que podía hacer caer en mis manos a cualquier hombre si así me lo proponía.

Teniendo de donde escoger pues escogía a los que convencionalmente son considerados los mejores, los más guapos y atractivos, en estas primeras incursiones mi satisfacción distó mucho de ser lo que esperaba.

La realidad no era como en las películas o como en los relatos eróticos, en estos entornos, las vergas grandes y los amantes poderosos aparecían constantemente, en la realidad había encontrado penes de tamaño promedio, amantes concentrados en su placer, de corta o mediana duración, poco creativos en la cama y la mayoría de los casos demasiado “caballeros” en el acto sexual.

Internamente quería sentirme dominada, plena, satisfecha, quería pedirle piedad a un macho que me taladrara hasta las entrañas, quería ser penetrada por una verga que me hiciera aullar de placer, quería que me llamaran PUTA que me nalguearan y jalaran mi pelo, sin hacerme daño pero que me hiciera saber quién era el macho y quien era la puta.

Pero eso no pasaba, yo buscaba a mi macho, no a mi pareja de toda la vida y no lograba encontrarlo, llegué a pensar que podría ser víctima de la frigidez o que mi rol era el de dominatriz en vez de dominada.

El punto es que no encontraba mi plana satisfacción, mis orgasmos eran escasos y la mayor parte de las veces debía complementar mis sesiones mediante la masturbación, mis manos compensaban en la mayor parte de las veces, a las vergas de mis poco capaces amantes.

Bueno pues ese es el entorno de mi vida en esos años, muchas ganas de conocer el sexo, muchos deseos, fuertes calenturas pero poco éxito.

Tenía entonces poco tiempo en mi trabajo, teníamos un grupo de buenos amigos jóvenes que nos llevábamos muy bien, en ese entorno dos miembros del grupo comenzaron un noviazgo formal.

La chica en cuestión y yo también desarrollamos una buena amistad, era una chica muy guapa, de tez morena y cuerpo delgado y tonificado, con senos pequeños, con caderas no muy prominentes pero con una nalgas muy paraditas consecuencia de largas horas en el gimnasio, era muy apasionada del ejercicio, la verdad me gustaba más mi cuerpo, lleno de curvas pero el de ella no estaba nada mal.

Creo que ambas éramos las chicas más atractivas de la oficina, ella era más recatada al vestir pero no era para nada mojigata, sacaba buen provecho de su trasero usando pantalones muy entallados y blusas pegaditas.

Yo por mi parte usaba más escotes y faldas cortitas, además de los tradicionales pantalones ajustados que se metían generosamente en mi enorme trasero, la verdad mi atuendo no tenía variedad en los resultados, siempre tenía que verme sexy y resaltar mis atributos.

La relación entre ellos se fue consolidando con el paso de los días y los meses, a pesar de que ella y yo nos teníamos cada vez más confianza, en términos de apertura de nuestras vidas sexuales la comunicación era muy poca.

Yo me cuidaba de no hablar abiertamente sobre mis aventuras sexuales y ella se guardaba sus relaciones íntimas con su novio, solía platicar sólo un poco y sonreír mucho cuando se llegaba a tocar el tema sexual.

Eso sí, se le notaba encantada con su novio, se veía muy enganchada con la relación, él era un poco más distante pero ella se desvivía por el tipo, siempre estaba pendiente de él, sus salidas con sus amigas estaban siempre condicionadas a los planes con su novio.

A los meses de relación, ella decidió operarse los senos, fue un complemento perfecto a su ya bien tonificado cuerpo, consecuencia de este nuevo atractivo no dudó en sacarle provecho, los escotes antes ausentes, ahora formaban parte de su nuevo guardarropa y cotidianidad.

Su manera de vestir también cambió poco a poco, pasó a vestirse sexy de manera diaria, usaba una mayor cantidad de maquillaje, sus fadas eran más cortas y sus pantalones aún más entallados; incluso creo que su caminar y su manera de comportarse era más coqueto, caminaba contoneando alegremente las caderas y se veía que no le causaba problemas atraer miradas a su paso.

En más de alguna ocasión me percaté que no usaba bra y por lo entallado de sus pantalones en varias ocasiones se podía adivinar los bordes de sus pequeñas tangas, creo que los hombres eran conscientes de todo esto y se daban gusto con el cambio en su actitud y sexualidad.

Confieso que en alguna ocasión que llegamos juntas al trabajo, llegamos justo sobre la hora, cuando una gran cantidad de personas entran al edificio y los accesos suelen llenarse, subimos al elevador con una cantidad importante de gente y esto hizo que de alguna manera nuestro cuerpos quedaran uno frente al otro, nuestros senos se pegaron por unos segundos, mientras nuestras caras quedaron de frente no pudimos aguantar la risa de haber quedado en esta posición, durante estos breves segundos sentí sus senos pegados a los míos y he de confesar que me excité un poco o un mucho.

Mientras que mi relación con la chica era cada día más sólida, la relación con su novio era cordial pero distante, el tipo era atractivo, guapo, pero no en extremo, era de tez morena, de espada ancha, muy seguro de sí mismo y divertido, su principal atractivo era su personalidad, no era del todo feo pero no era el más guapo de los hombres.

Un buen día se me informó que debía visitar una de las plazas que formaban parte de la región para ayudarles en un proyecto especial, necesitaban manos adicionales con un proyecto muy importante que tenían en desarrollo y me enviaban como refuerzo.

Debía estar jueves y viernes en la plaza y el sábado por la noche estaba programado mi regreso, eso por si era necesario ir a trabajar el sábado por la mañana.

No era la primera vez que me tocaba hacer una diligencia de este tipo, he de confesar que la última de mis visitas me fui sola a un bar a tomar algo y con cierta mentalidad de apertura hacia encontrar a algún chico que me llevara a la cama, cosa que eventualmente pasó, conocí a un tipo hermoso que llevé a mi dormitorio para darme cuenta que era uno más con un verga mediana y poco capacidad de aguante, lo invité a salir de la habitación en cuanto terminó con mil y un escusas, cuando la verdadera razón era porque quería que mis manos continuaran su trabajo inconcluso.

En ese contexto decidí llevar conmigo un vestido rosa, entallado y corto, muy sexy, llamativo pero no extremadamente vulgar, creo que era todavía “usable” en casi cualquier entorno, llamaba mucho la atención, pero no era de puta, podía usarse en un lugar nice o en uno más sensual, en el lugar nice llamaría mucho la atención, pero al fin no conocía a nadie en esa ciudad.

El jueves nos dedicamos fuertemente a sacar el pendiente, para la hora de comida era evidente que no terminaríamos para el sábado a mediodía, y era fundamental terminar para ese momento, decidieron entonces pedir ayuda a mi oficina, pidiendo una elemento más que llegara el viernes y estuviera disponible el sábado por la mañana. Según nuestros cálculos, si nos esforzábamos a fondo el jueves y el viernes y con una persona más de apoyo era factible terminar para el sábado; el jueves nos retiramos tarde y pudimos avanzar bastante.

El viernes me despierto temprano, tomo una ducha, me arreglo para ir a trabajar y me doy cuenta que sólo llevaba un bra en la maleta y lo había usado el día anterior, puedo volver a usarlo pero encuentro el pretexto ideal para no llevar bra ese día.

Escojo una minifalda negra y una blusa azul de botones al frente, mi falta de bra no es evidente al no ser tan delgada ni tan clara la blusa; pero creo que si alguien se fijaba bien, si podría darse cuenta que mis pezones podían notarse. Dejé un par de botones abiertos y el escote era perfecto, justo se podía ver el inicio de mis senos, me veía sexy pero todavía era un atuendo para trabajar.

Llego a trabajar y las miradas confirman que mis curvas no pasan desapercibidas, debo concentrarme pues me espera una jornada laboral larga e intensa. Al llegar a la oficina nos presentan a la persona que viene a ayudarnos a terminar el trabajo, es precisamente el novio de mi amiga, me da mucho gusto verlo, sé de sus capacidades en lo laboral y sé que con su ayuda podemos terminar el día de hoy si nos esforzamos lo suficiente.

Nos disponemos a trabajar y el tiempo pasa sin darnos mucha cuenta, estamos en pleno verano y la ciudad donde estamos tiene un clima bastante extremo, así que en esta época el calor es bastante fuerte.

Llega el mediodía y comienzan a existir intermitencias en la energía eléctrica, en un momento dado nos quedamos sin energía por varios minutos, el calor se empieza a hacer evidente al no funcionar la refrigeración, los minutos se vuelven 1 hora, seguimos trabajando con las baterías de las lap tops, pero la falta de aire acondicionado es ya un problema.

Comienzo a sudar por el calor y en pocas ocasiones ha sido tan poca acertada mi decisión de no usar bra, la blusa se me pega al cuerpo y ahora si mis pezones empiezan a ser evidentes, me da un poco de pena, pero con la carga de trabajo que todos tenemos nadie se percata de mi condición, todos siguen trabando en condiciones normales, el clima es insoportable pero el sentido de responsabilidad es mayor, nadie se queja y todos seguimos en lo nuestro.

El lugar que tengo asignado está cerca de un cuarto de controles eléctricos, poco sé de eso, pero es natural que el movimiento de personas de intendencia es intenso, entran y salen personas tratando de dar solución al problema, si la energía no vuelve de poco servirán nuestros esfuerzos y no podremos terminar.

Pasan los minutos y mi sudor ya ha generado una condición extrema en mi blusa y mis senos, entonces noto que la indiferencia de mis compañeros de trabajo no es compartida con por el por el personal de intendencia, en un momento dado subo mi mirada y puedo apreciar a un par de personas caminado hacia mi dirección con su mirada descaradamente sobre mis senos expuestos, los sigo con los ojos hacia el cuarto donde están otras personas y puedo escuchar sus risas, creo estar segura que hablan de mí, no me gusta el hecho, no en el trabajo, pero debo de aguantar y seguir adelante, al final de cuentas es poco lo que puedo hacer, además no puedo permitirme perder el tiempo, debo terminar mi trabajo.

Regreso mi mirada hacia al frente y veo acercarse a mí a un tipo muy atractivo, maduro, en sus cuarentas, muy bien conservado físicamente, de tez clara, pelo negro, pero acompañado con algunas canas que lo hacen ver más atractivo, de mirada penetrante y de cuerpo ejercitado diariamente con el trabajo físico.

No puedo apartar mis ojos de él mientras se acerca, me ha gustado, me ha gustado mucho, al caminar hacia mí, mira descaradamente mis senos dignos de un concurso de camisetas mojadas, por un momento deseo que no arreglen el aire acondicionado y seguir exhibiéndome.

Pasa por mi lugar, ni él ni yo nos apartamos la vista, al pasar le sigo con la mirada y me concentro en su trasero, justo como varias veces lo han hecho conmigo los hombres, ahora lo hago yo y me gusta, tiene un cuerpo y un trasero bien formado y no me da vergüenza admirarlo

Regreso con lo mío y sufro para concentrarme, al poco rato lo escucho recriminar a los hombres que trabajaban en el cuarto, al parecer es el jefe y no duda en hacerlo notar, les habla fuerte y con una voz poderosa y varonil; creo que me mojo un poco, digo creo, porque no sea si sea por el sudor por la temperatura o porque me he excitado.

El tipo va y viene y en alguna que otra vez le sonrío al pasar, él no sonríe pero sus ojos no pierden detalle de mis senos, se pegan a ellos como la blusa lo ha hecho desde hace varios minutos.

Va y viene y en cada viaje reprime a sus subordinados, su voz y su manera de mandar me encanta, debo de concentrarme de lo contrario no podré terminar. A los pocos minutos por fin vuelve la energía eléctrica, siento las brisas del aire acondicionado y es casi tan afrodisíaco como la voz del jefe de intendencia.

La falla en la energía eléctrica duró ya algunas horas y al final nos ha afectado en nuestro avance, creo que no vamos a terminar el viernes y deberemos de asistir el sábado por la mañana, debemos redoblar esfuerzos y trabajar hasta tarde el viernes y tratar de terminar el sábado lo más temprano posible, hay un reglamento en el edificio que hace que no pueda haber nadie en el edificio después de las 11 de la noche.

Además del retraso la vuelta de la energía ha dañado algunas computadoras o sistemas, el caso es que no puedo avanzar y mi equipo se ha bloqueado, llamo por teléfono para pedir ayuda y casualmente quien acude a mi auxilio es el maduro atractivo que tanto me ha gustado.

Me pregunta que ha pasado y cómo puedo le explico, me informa que debajo de mi escritorio hay un equipo regulador del sistema que debe de reiniciarse, me pide permiso para pasar y proceder a revisar dicho sistema, en el inter no quita sus ojos de mis tetas, con él de pie y yo sentada y con mi blusa pegada a mi cuerpo el panorama debe ser de lo mejor.

Puedo retirarme de ahí, pero no lo hago, le digo al tipo que si no le incomoda que me quede en mi lugar porque tengo mucho trabajo, a pesar de no tener equipo, puedo revisar unos papeles que necesito validar para seguir con mi reporte; no miento, pero tampoco quiero moverme mientras él está cerca.

Se agacha cerca de mí y se coloca a mis pies justo a mi derecha, el espacio es amplio y no me incomoda, instintivamente cruzo mis piernas, deseo y fantaseo que las devore con los ojos, por un momento fantaseo y pienso en abrirlas para hacerle claro mi deseo, pero es solo un deseo, no puedo permitirme algo así en el trabajo, luego imagino ser yo quien estuviera debajo de él, creo que ahí si no resistiría en sacar su verga y darle una buena mamada

No dura mucho debajo de mi escritorio, y en segundos mi equipo funciona perfectamente, se levanta y se despide de mí no sin antes seguir descaradamente mirando mis senos, hubiera deseado que la falla fuera más severa, pero ni hablar, en la realidad es una gran noticia tener nuevamente todas las herramientas listas para desarrollar mi trabajo.

El día termina y avanzamos bastante, desafortunadamente a las 11 pm debemos retirarnos, hubiéramos preferido seguir hasta terminar sin importar la hora, a pesar de ello hemos progresado los suficiente como para que el sábado por la mañana solo sea cuestión de revisar el proyecto, consolidar la información e imprimir, con un par de horas del sábado será suficiente.

El novio de mi amiga nos informa que no encontró vuelos para el sábado en la noche y no podrá acompañarnos para terminar, no hay problema, con lo que tenemos podemos terminar sin su ayuda, dan la 11 y nos retiramos a nuestros hogares y en nuestro caso al hotel

Tanto yo como el novio de mi amiga estamos hospedados en el mismo hotel así que compartimos el taxi al volver, estamos muy cansados y al decidir si cenamos o no, ambos coincidimos en que es mejor pedir servicio al cuarto y descansar.

Subo a la habitación y pido un sándwich en poco rato lo suben y me dispongo a cenar, así lo hago, no tengo sueño, una parte de mi quiere salir a tomar algo y relajarme, soy joven y sé que puedo desvelarme, me decido a salir, saco de mi maleta mi vestido sexy y me encanta como se me ve, no usaré bra y solo lo acompañaré un una tanga rosa muy pequeña.

Justo me estoy terminando de arreglar cuando suena mi celular, era el novio de mi amiga

– Hola

– Hola Dani como estás?

– Sabes que se me fue el sueño, no quieres salir a tomar algo? Creo que hay un lugar muy bueno aquí muy cerca

– Mmmmm, no sé

La verdad dudé, no quería salir con él, tenía otros planes, al final agradecí la llamada porque justo pensaba ir a ese lugar y hubiera sido muy incómodo topármelo ahí y más si hubiera ligado con alguien

– Sabes que se antoja mucho tomar algo, ha sido un día bien pesado y pues eres la única persona que conozco aquí

Me resigné entonces a no ir de cacería esa noche, no tenía muchos elementos para negarme, además el tipo me caía muy bien y pues yo también necesitaba algo que me ayudara con el estrés.

Me hubiera gustado ver si podía quitarme las ganas del día y buscar un hombre que me llevara a la cama esa noche, el plan fracasaba primero porque no me gustaba el tipo, segundo porque no me gusta ligar con alguien del trabajo pero más importante porque era el novio de mi amiga.

– Ok pasa por mí a la habitación

– Voy para allá? Estas lista? No quiero que se nos haga tarde

– Mmm, si, ya estoy lista

Pensé en cambiarme pero recapacité, no traía nada más y no quería salir con la misma ropa laboral que había usado en el día, ni hablar debía salir con mi vestido sexy.

Contrario a lo que podía suponer, el chico al verme no hizo grandes expresiones, eso me tranquilizó bastante, se portó como un caballero, me dijo que me veía muy bien pero sus ojos y sus acciones no demostraban morbo.

Nos dirigimos entonces al lobby y tomamos un taxi hasta el lugar, estaba cerca y al poco rato ya estábamos ahí, era un bar con una pista pequeña, nos asignaron una mesa y pedimos de tomar. No tardó mucho tiempo cuando el lugar comenzó a llenarse.

Empezamos a platicar y la verdad es que al principio la plática no fluía demasiado, la verdad es que nos dimos cuenta que nos conocíamos poco, realmente por una o por otra cosa no habíamos profundizado conversación alguna, a pesar de que habíamos salido muchas veces siempre había sido en grupo así que no habíamos tenido oportunidad de estar solos como ahora.

Empezamos hablando de trivialidades y evidentemente el trabajo y el proyecto nos daba tema de conversación, aprovechamos esto para ir tomando vuelo en la conversación, esto ayudó bastante y el poco rato pues ya no sufrimos para encontrar temas para charlar.

Con el paso de las copas la conversación se fue haciendo más amena, yo tenía de frente una mesa ocupada con dos parejas, de frente a mi estaba un muchacho muy guapo, que no deja de mirarme, yo le sostenía la mirada y correspondía a sus sonrisas, me dio un poco de pena estar acompañada y que él también lo estuviera, aunque he de confesar que su condición de tener una chica junto a él y coquetearme a mí, alimentaba bastante mi ego.

Poco a poco me empecé a sentir muy bien con mi compañía masculina, me relajé bastante y disfruté el momento, la plática, la conversación, el lugar, la música y las bebidas. Sin darme cuenta la conversación empezó a cambiar y el tipo empezó a hacer comentarios ms coquetos, yo me dejaba hacer un poco y reía con sus comentarios pero no le seguía mucho el juego, en general el tipo no me atraía, el que me gustaba era el chico de la otra mesa pero sobre todo el maduro jefe de intendencia.

– Dani te ves muy bien hoy

– Muchas gracias que amable

– Y ese vestido te sienta muy bien

– Gracias, no te parece muy “indecente”

– Para nada está muy mono, pero si no te sientes cómoda porque lo escogiste?

– No es que no me guste, es que tenía dudas, lo traje por si se ofrecía salir, no traía nada más, la verdad es que es nuevo y ya que me lo puse y lo vi bien me dí cuenta que estaba más sexy que lo que yo creía, (la verdad es que mentí).

– Pues me da gusto que te hayas decido a usarlo, te sienta muy bien.

– Gracias otra vez

Creo que ser manejar bien estas situaciones sin ser grosera y estaba decidida a pasármela bien sin importar muchas cosas

– Sabes que en la oficina tienes locos a varios

– En serio, no me he dado cuenta (volví mentir)

– Si en serio tienes una larga lista de admiradores

– Pues preséntamelos porque yo no los conozco, no te creo

– No miento, te confieso algo?

– Por favor

– Todos los días hay un correo para informar como vienes vestida, hay hasta apuestas como llegarás el día siguiente

– En verdad?? (me gustó el comentario) y que se dice?

– Bueno pues hay de todo, hay quienes prefieren tu trasero otros prefieren tus pechos

– Que pervertidos no?

– Bueno hay que entender, nadie te va faltar al respeto y uno siente cosas, no está de más darse un “taco de ojo” de vez en cuando

– Eso sí, pero no creo sentirme cómoda con tanta atención

– No es para que te molestes, además a ti parece que te gusta, no es cierto?

– Bueno pues he de confesar que me gusta sentirme admirada, pero todo tiene un límite

– Si no te preocupes, te digo nadie te faltará al respeto

Seguimos conversando y el tipo de repente quería poner su mano en mi rodilla, yo sin hacer mucho escándalo, tomaba su mano como si nada y la retiraba, lo hizo un par de veces y al parecer entendió.

Mientras todo eso pasaba al tipo de enfrente no dejaba de mirarme, yo me calentaba cada vez más con la situación y correspondía coquetamente, cuando tuve que levantarme para ir al baño, nos quedamos viendo un rato, le sonreí y pasé cerca de su mesa, al caminar quise pensar que el tipo estaría viéndome el trasero y moví mis caderas al máximo.

Regresé a mi mesa y seguí con la conversación, realmente empezaba a prestarle poca atención a mi acompañante, estaba más preocupada por lo que pasaba en la mesa de enfrente y en las miradas con mi admirador, pasaron unos minutos y ante la cantidad de gente que había los meseros no se daban abasto, no tenía que beber y decido ir a la barra, mi acompañante se ofreció a ir pero le pedí hacerlo yo, le dije que quería dar una vuelta por el lugar y estirar un poco las piernas, se ofreció a acompañarme pero ya en un tono medio antipático le dije que prefería ir sola, creo que quería dejarle claro que debía parar sus insinuaciones y que no estaba interesada

Me levanté entonces y me dirigí a la barra que estaba hasta el otro lado del lugar, al levantarme volví a sonreírle al chico y prácticamente lo invité con la mirada a seguirme, el lugar estaba ya a reventar y no me di cuenta si se levantó a seguirme, llegué a la barra y me recargué sobre ella sacando el trasero, al poco rato unas manos tomaron mi cintura y era el tipo de la mesa de enfrente, apenas nos presentamos como mera cortesía.

Me dijo su nombre y yo el mío, acto seguido se acercó a besarme, yo el principio lo rechacé pero solo para saber qué haría después, luego tomó mi cara con sus manos y sin soltar mi cintura acercó sus labios a los míos y entonces me besó.

Nos besamos con pasión, en el inter manoseaba con descaro mi trasero y al poco tiempo estaba jugando con mis tetas, no teníamos mucho tiempo, a pesar de que mi acompañante no me llamaba la atención no podía dejarlo ahí plantado

– Que buena estas Dani¡¡

– Gracias a la orden

– Debo irme, pero me das tu teléfono y te busco más tarde cuando me desocupe

– Claro

Le di mi número y regresé a mi mesa, estaba muy caliente y quería que ambos nos escapáramos lo antes posible, con todo ello quería seguir ahí hasta que mi amigo pudiera irse, no creía que era buena idea regresar al hotel y esperar, seguro el sueño iba a vencerme.

Entonces decidí divertirme lo más posible y si algo se daba con el chico de la mesa de enfrente pues bien y si no pues ni hablar.

– Como le haces para tener ese cuerpazo?

– Pues es genética y ejercicio, siempre he tenido cintura y cadera, pero pues últimamente he ganado más volumen en el trasero por el ejercicio

– Se nota, te ves muy bien

– Gracias, tu novia también tiene un cuerpazo, no debes de necesitar nada mas

– Pues si eso es cierto pero pues el ver el resto de menú no tiene nada de malo no crees?

– Yo no tengo problema pero no sé qué opinión tenga mi amiga, o sea que tú también formas parte del grupo que me “revisa”” todos los días??

– Pues he de ser sincero y decir que si

– Ahhh si? Pues muy mal

– Perdón, pero es cierto

– Dijiste hace rato que se dividían entre los que les gustaba la parte de atrás y los que les gustaba la parte de enfrente, tú de cuál eres?

– La de atrás definitivamente, me encantan tus nalgas¡¡

Me causó risa y creo que por primera vez en la noche le sonreí

– Y que pero le pones a mis boobies??

– Ninguno son perfectas también pero ese trasero es cosa seria

– Ahh que muchacho tan coqueto

Me caía bien el tipo y no sentí peligro con él, además siempre me han gustado esos comentarios pícaros y coquetos.

Le pedí entonces que me invitara a bailar, me encanta bailar y pues tenía muchas ganas de hacerlo, además quería provocar a mi amigo de la mesa de enfrente y regalarle unos cuantos pasos sexys.

Me llevó a la pista y el tipo sabía bailar bien, eso siempre es algo que ayuda bastante, me tomaba de la cintura con fuerza y determinación, estábamos de frente pero guardando cierta distancia, las canciones se prestaban para mover las caderas y decidí entonces hacerle un regalo a mi acompañante, me acerqué a él y le dije

– Entonces eres del grupo de los que les gustan los traseros?

– Si

Entonces le di la espalda y comencé a bailar moviendo y parando mis nalgas, con esto además de hacerlo feliz, podía tener de frente a mi admirador de la mesa de enfrente y eso me interesaba bastante.

Poco a poco nuestro baile se fue haciendo más sexy, yo me dejaba hacer no tanto por mi pareja sino por excitar a quien me veía desde la mesa, mi pareja de baile no sabía de tales intenciones y se concentraba en lo nuestro, en un momento dado confundió las cosas y me tomó las nalgas, yo de inmediato retiro sus manos y le pongo cara de enojo

– No vuelvas a hacerlo por favor, la estamos pasando bien, solo bailamos, no quiero regresarte a la mesa

– Ok perdón

Seguimos bailando y yo sigo en lo mío, para hacer más interesante el show saco más mis nalgas y entonces accidentalmente pego mi trasero contra su pelvis, yo lo he provocado, no tengo reproches, ha sido un instante, pero en esos segundos sentí claramente algo duro contra mis nalgas, fue algo distinto, muy distinto, me atrevería a pensar que es su verga y que ésta si es de buenas dimensiones.

No estoy segura de qué pasó o que sentí, sigo con mis movimientos por unos segundos pero la duda me carcome, quiero volver sentir eso, quiero estar segura si lo que sentí era una verga y sobre todo quiero confirmar el tamaño de la misma

Vuelvo a hacer el mismo movimiento y claramente lo siento, es enorme¡¡¡¡, duro un rato más pegada a su cuerpo solo para confirmar esto, la sensación es riquísima, como puedo recupero la cordura y me aparto un poco, estoy confundida y caliente, me encanta lo que acaba de pasar, retomo un poco la cordura y recuerdo que mi presa está enfrente y no atrás.

Vuelvo al coqueteo con el tipo de enfrente y procuro olvidar lo que acaba de pasar, es imposible hacerlo, mi pareja de baile se arriesga a avanzar suponiendo que lo que acaba de pasar no fue casualidad y que me ha gustado, no se equivoca en lo más mínimo.

Toma mis caderas y me pega contra él, yo me dejo hacer, bailamos juntos, siento su miembro grande y duro y me encanta, lo siento en mi culo, justo en medio de mis nalgas, luego toma mi nuca y me hace agacharme un poco, yo me dejo llevar, al poco rato los movimientos son escandalosos parce que estamos cogiendo en medio de la pista.

Es él en realidad quien me coge, como puedo sigo el ritmo, pero él me toma de la nuca, luego me toma de las caderas y las lleva contra sus pelvis.

He olvidado para entonces al tipo de enfrente, estoy abrumada por la situación y ya no controlo nada, no sé qué hacer o como comportarme, solo me dejo llevar al rimo de la música y acompaño mis movimientos al compás de mi pareja.

Termina por fin la canción y me toma de la mano para llevarme a la mesa, no digo nada y dejo que me lleve de regreso, estoy confundida, muy confundida. Nos sentamos y se asegura de que quedemos sentados muy cerca, la mesa no tiene sillas sino sillones, pasamos de estar sentados de frente antes de salir a bailar a pasar a estar sentados juntos y muy pegados

Al sentarnos colca su mano sobre mi hombro y me abraza, con la otra mano acaricia mis rodillas, yo tomo fuerza y rompo el silencio

– Esto no está bien, tú tienes novia y es mi amiga

– No hemos hecho nada malo

– No te hagas

– No te ves muy disgustada

– No es eso pero no está bien

– Se ve que disfrutaste lo que pasó en la pista

– Si me la pase bien pero pues ir más allá es otra cosa

– A mí también me gustó bastante

– Si me di cuenta¡¡

– Y te gusto??

– No sé, se siente mucho

Y creo que me puse roja de la pena, él se dio cuenta y solo sonrío, siguió acariciando mi hombro y mi pierna, yo me dejaba hacer, luego no puede resistir la tentación y bajé mi mirada a su entrepierna, su verga seguía erecta, o al menos eso creía yo, su paquete se veía enorme, era imposible no notarlo por debajo de su pantalón.

Me quedé viendo, no podía apartar la vista de esa imagen, era como en las películas, justo como tenía curiosidad de conocer, justo como nunca había tenido la oportunidad de ver.

– Te gusta Dani?

– No, no sé, perdón, es que se nota mucho, se ve muy grande

– Y la sentiste mientras bailábamos?

– Si claro, se siente mucho

– Y te gustó?

– Ehhhh, mmm, no sé, insisto no está bien, tienes novia

– Ella no tiene problema con ello, con compartirme, sabe el tipo de persona que soy desde hace mucho lo hablamos y ha aceptado que no soy hombre de una sola mujer

Me contó sobre su relación, me dijo que a partir de empezaron a tener sexo, ella se transformó en una adicta al sexo y a su verga, me platicó como despertó a una fiera que estaba dormida, de lo mucho que le gustaba coger, incluso me comentó que a partir de ahí se operó los senos y comenzó a vestir mas sexy.

– No te has fijado en como cambió su actitud y su vestuario, es partir de que le agarró el gusto al sexo, ahora todo es sexual con ella, quiere coger diario, siempre está disponible.

Me enseño algunos mensajes de texto, en donde ella utilizaba un lenguaje de lo más vulgar, le decía cosas como “soy tu puta” ”me tiene pendeja tu verga” “que grande la tienes cabrón, mándame una foto para tocarme”

También me contó que se había vuelto tan caliente que incluso ya había logrado hacer un trio con ella y con otra chica, que realmente a su novia le encantaban también las mujeres, yo no daba crédito a lo que me decía, con tantas cosas que llegaban a mi mente, más caliente me ponía.

– Así que no te preocupes, ella sabe que no soy exclusivo

– Y si ella quiere estar con alguien más?

– Puede hacerlo, pero al parecer está tan a gusto conmigo que no ha pasado eso por su mente, al menos así me lo ha dicho

– Bueno pues con todo eso, creo que no es correcto que tu y yo…

– Que tu y yo que?? Crees o estas segura?

– Que tu y yo estemos aquí

– Y estas segura?

– Siii, siii claro

– No te noté muy convencida

– Mmmm ehhh pues lo estoy

Mientras pasaba esto, él tomaba descaradamente su paquete, comenzó a apretarlo por encima de su pantalón, me pareció que el paquete crecía, según yo lo había visto en su plenitud, pero ahora me daba cuenta que al parecer el tamaño era aún mayor.

El tipo sabía que la visión de su paquete era algo que me llamaba la atención, así que creo que se esforzó en hacerlo crecer para que fuera más evidente por encima del pantalón, yo me quedé mirándolo un rato, él se tocaba descaradamente y yo lo miraba con ese mismo descaro.

Sin querer comencé a morderme los labios, me estaba llenando de morbo y de deseo, mientras él acariciaba su verga me dijo:

– Quieres tocarla?

No contesté solo me mordí los labios, entonces tomó mi mano y la llevó a su enorme tranca, la acaricie y la sentí era inmensa, mientras la acariciaba creo que gemí un poco, luego tomé mi dedo índice y la recorrí de principio a fin, lo hice lentamente solo con la intención de dimensionar el tamaño, el recorrido se me hizo largo y genial.

En eso se acercó a mí y comenzó a besarme yo me dejaba hacer, cerré mis ojos y respondí al beso, a pesar de que el beso era rico, yo me centraba en lo que tenía en mis manos, no dejada de acariciarla y dimensionarla, mi cuca me reclamaba el derecho que hasta ese momento solo tenían mis manos

Mi amigo se da cuenta que no suelto su miembro, entonces pregunta lo obvio:

– Te gusta Dani?

– Mm siii, la tienes muy grande

– Creo que si, eso me han dicho, se te antoja?

– Esteee, pues creo que si, sabes, no sé, mmm esteee, crees que.. puedes dejarme verla??

– Claro que sí, siempre es un gusto presumirla

– Pues aquí está oscuro y no nos ve nadie, puedo??

– Puedes

Y tomé su pantalón y lo desabroché, luego la tomé con mis manos y la saqué, lo que tuve frente a mis ojos era hermoso, era enorme, grande y gruesa, justo como en las películas, no podía apartar mis ojos de ella, no podía dejar de verla, ni podía soltarla.

En eso se la guarda, yo estaba ardiendo y todo era gracias a su verga, prácticamente no lo había tocado, ni besado, me mira y me dice:

– Levántate y enséñame las nalgas

Me levanto, me agacho y saco el culo, luego regreso a la mesa y me siento, una nueva orden

– Nos vamos

Llegamos al taxi, y él me besa y saca mis tetas, yo acaricio su verga y estoy encantada, en eso solo alcanzó a musitar:

– Quiero verla otra vez

La vuelvo a sacar y la contemplo, me acercó a ella y la acaricio, la tengo muy cerca de mi boca, volteo a ver al dueño de tan impresionante herramienta y como puedo le digo:

– Esteeee, quierooo, quierooo tenerla en mi boca, puedo?

– Puedes

Y entonces me la llevo a la boca y comienzo a mamársela, creo que no soy mala en ello, trato de hacer mi mejor trabajo y dejar claro el punto de que soy merecedora de tener esa belleza conmigo, me encanta, la deseo, deseo cuidarla y tratarla como se merece.

Desafortunadamente el trayecto es corto, al poco rato hemos llegado al hotel y debo arreglarme y acomodarme el vestido, como podemos quedamos listos y bajamos del auto, al caminar toma descaradamente mi trasero y yo camino lo más sexy que puedo, parezco una puta que acaba de contratar y llevar a su cuarto y me encanta.

Al llegar al elevador, lo beso y le acaricio su verga, no puedo soltarla, bajamos del elevador, estamos en el mismo piso, me acompaña a mi habitación y ahí afuera frente a la puerta, me besa y me acaricia, yo saco nuevamente su verga y quiero seguir mamándola, ahí mismo me arrodillo y sigo con el trabajo que dejé pendiente en el taxi

De rodillas la acaricio y la chupo, en el proceso gimo caliente a más no poder, estoy muy excitada y caliente.

De pronto me levanta me sigue besando, toma mi llave y abre la puerta, entra junto con conmigo pero para mi sorpresa me deja ahí, se despide y se va. No sé qué pensar estoy ardiendo, pensé que para ese momento debería de estar siendo penetrada por esa enorme verga y ahora se había ido.

Me quedo un rato sentada sobre la orilla de la cama, decido entonces ir a buscarlo, su verga me tenía encantada y quería tenerla esa noche sin importar cómo.

Salgo y me dirijo a su cuarto, el llegar su habitación veo una nota pegada a su puerta: “si llegaste hasta aquí es porque quieres que te coja como la puta mama vergas que eres, si entras aquí debes de saber que será bajo mis términos, yo mando y así siempre será, quítate la ropa antes de entrar y déjala afuera, la puerta está abierta, debes entrar gateando y desnuda, como la perra deseosa de verga que eres”

Por fin tenía al macho vergón y dominante que estaba buscando, me mojé y no dudé, me quité el vestido, quedé desnuda frente a su puerta, la abrí, me puse en cuatro patas y comencé a gatear, así entré a su habitación, al verme me pidió que me detuviera, así lo hice, se acercó a mí con su cinturón en mano, al llegar conmigo tomó el cinturón y lo puso sobre mi cuello, luego me hizo volver andar como si fuera una perra con su collar, me sentí dominada y caliente, luego me hizo subir a la cama y me ordenó seguir en cuatro patas.

En esa posición comenzó a hacerme sexo oral, su lengua pasaba de mi vagina a mi ano y yo estaba en el cielo

– Mueve ese culo de PUTA que tienes

Me dijo PUTA, me encantaba, por fin alguien me trataba sin el mínimo respeto en la cama, tal como tantas veces lo había deseado, moví el culo y gemí, gemí lo más fuerte que pude.

– Ahhhhh ahhhhhh, más, masssss, que rico¡¡¡¡ como lo haces???

Aceleró el ritmo de su lengua y yo pegaba mi enorme trasero a su rostro, mientras hacía esto, yo recibía un par de nalgadas y estaba en el cielo, me encantaba, no tardé mucho en terminar por primera vez.

– Siiiii, siiiii, mas, mas¡¡¡¡ que delicia, me encantaaaaa¡¡¡

En cuanto terminé quise seguir haciendo lo que tanto me había gustado

– Papi, déjame devolverte el favor, me dejas mamarla por favor??

Y entonces me tomó del cabello y me hizo arrodillarme a sus pies, así comencé a mamarle su verga, estuve así un rato y de pronto lo oí gemir

– Ahhhhh¡¡

Y un líquido espeso me inundó la boca, lo hice terminar y me encantaba, tragaba todo y su sabor era divino, ahora sabía que tenía que esperar para coger y eso me daba tristeza, quería coger salvajemente ahora debía de esperar, en mi experiencia esto podría llevar minutos o hasta horas, cosa que me hacía muy infeliz

Para mi sorpresa mi macho era una verdadera máquina, me subió a la cama, me mamó las tetas, era un maestro, y al poco tiempo me tenía súper excitada nuevamente, cuál fue mi sorpresa cuando vi su verga grande y poderosa, nuevamente erecta a su máxima expresión, me mojé al máximo sólo de verla.

Abrí la piernas y me dispuse a recibirla, me embistió con fuerza, no me dio respiro, casi al instante sentí su verga llegar hasta mi garganta, no tardé mucho en tener un orgasmo, esto era coger de verdad. Luego tomó mis piernas y las pegó a mi pecho, así me penetraba sin piedad, yo gritaba y gritaba como una yegua en celo

– Ahhhh ohhhhh, dame, dame, cabrón¡¡¡¡ que rico¡¡¡ que rico¡¡¡

Así me dio un pequeño respiro y me pidió que lo cabalgara, me encanta esa posición ahora me cogería yo sola y estaba dispuesta a disfrutarlo al máximo, la cabalgué a mi máximo ritmo, luego tomé sus manos y las coloqué sobre mi enorme trasero.

– Te gustan verdad cabrón?? Así que me las ves a diario??? Pues aquí están cabrón haz con ellas lo que quieras¡¡

– Nada más con ellas??

– No haz conmigo lo que quieras papi¡¡ eres un rey¡¡¡ eres un sol¡¡¡

– Y tú que eres??

– Soy tu PUTA cabrón, soy tu PUTA¡¡¡¡

– De quien son esas nalgotas??

– Son tuyas rey¡¡¡¡

– Por qué¡¡

– Porque eres un rey, porque eres un vergón, con una verga deliciosa ahhhh ahhhh¡¡

Así duramos un rato y yo estaba ardiendo, un nuevo orgasmo llegó y yo por fin entendía la maravilla y el poder del sexo, no había cosa que no hubiera hecho que me pidiera ese hombre, sabía lo que era estar pendeja por una verga, sabía justo lo que experimentaba su novia y la razón de su sumisión.

Entonces me pidió ponerme en cuatro patas y ahí si visité el paraíso, seguía con el cinturón en mi cuello, así que con una mano lo jalaba lo suficiente para hacerme sentir dominada pero sin hacerme daño, con su otra mano libre empezó a nalguearme mientras me embestía fuertemente, yo no pedía tregua, y también movía mi trasero hacia atrás para encontrar su verga y hacer más intensa la embestida

– Mas, mas, mas¡¡¡¡ dame, dame¡¡¡ dale verga a esta puta¡¡¡¡¡

– Te gusta puta?

– Me encanta rey¡¡¡¡

– A partir de ahora va a ser mi puta¡

– Ya lo soy papiii¡¡¡

– Pero solo serás eso, mi novia es mi novia, tu eres mi puta

– No quiero ser más que eso cabrón¡¡¡ nada más quiero que me cojas¡¡¡¡

– Toma, toma puta

– Ahhh, ahhhh, dame más duro, nalguéame papi

Un par de nalgadas sobre mi trasero ya rojo y adolorido, fue lo máximo, no podía más, un nuevo orgasmo y cayó mi cabeza sobre la cama, ya no podía moverme, me quedé con el culo al aire, solo recibiendo la cogida, mordí entonces una almohada y me dediqué a recibir las salvajes embestidas de mi amante, más y más y como podía resistía, daba manotazos y apretaba las sábanas mientras mordía lo que podía, estaba que explotaba

– Ahhhhh, ahhhh, mmmmmm, ohhhhhh¡¡¡¡¡¡

Sentía que mi amante estaba cerca de terminar y me daba gusto, de repente saca su verga y me jala bruscamente hacía él, se baja de la cama y me baja a mí, me arrodilla frente a su verga, y me colca su verga cerca de mi cara, justo como en la películas porno, se masturba frente a mí y termina en mi cara, yo como toda una profesional recibo su semen, y lo embarro en mis tetas y los llevo a mi boca

– Que rico papi, me encanto¡¡¡¡

Durante la noche cogimos otra vez, y por la mañana al despertar, lo desperté con una rica mamada, era fenomenal tener por fin un macho en mi cama¡¡¡

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