Y por qué no un gangbang

No es una historia normal, cuando os la explique me entenderéis. Me llamo Julián, tengo 45 años, estoy casado con Isabel de 42 años y tenemos en común a un hijo, llamado Julio. Todos tenemos buen cuerpo porque hacemos varios deportes, jugar al pádel golf, correr…además mi mujer se cuida mucho y hace unos añitos le pagué un implante para aumentar el tamaño de sus senos. Ella quería destacar así mas su cuerpo, y vaya que lo consiguió, soy la envidia del vecindario, la empresa y el club de deporte.

Yo tengo un buen trabajo que nos permite viovir muy bien sin necesidad de que Isabel trabaje, éso me hace tener que marcharme varios días de casa o estar entre semana hasta altas horas de la tarde/noche trabajando o pendiente del móvil incluso fines de semana y en vacaciones, pero procuro dedicarle todo mi tiempo y dinero disponible a mi familia.

Todo empezó hace un par de años, Isabel, mi mujer comenzó a estar más que caliente, no me decía qué la pasaba pero sé que algo había. Follábamos todas las noches, incluso 2 veces la misma noche…en una ocasión fuy yo quien le tuvo que decir que no quería que había sido un día muy duro en el trabajo. Esta temporada duró 3 semanas aproximadamente.

Luego vino una depresión que me quería ocultar, pero sé que estuvo muy mal. Sus nervios estaban a flor de piel, lloraba por casi cualquier cosa, no le apetecía salir, no le apetecía realizar las cosas que antes la ilusionaban, como cuidarse, ir al gimnasio, tomar un café con sus amigas por la mañana. Parecía que quería recluirse y no tener contacto con nadie. A nosotros nos hablaba de milagro y qué decir tiene que el esceso de sexo de los meses anteriores se convirtieron en total sequía. Esta otra temporada duró un poco más, unos 3 meses.

Pasado estas dos partes tan radicales todo volvió a lo que yo pensé que era normalidad. Volvió a cuidarse, a aprovechar el tiempo, a divertirse, a ir al gimnasio y al sexo habitual de 4 veces a la semana.

Sin embargo el que me reuhía en esta ocasión era mi hijo Julio, estaba visto que no era nuestro año. Mientras Isabel estaba triste la cosa no iba mal con Julio, salíamos a correr de vez en cuando, pero una vez que mi mujer se recuperó, él no quería realizar ningún deporte conmigo, casi no me hablaba cuando estábamos en la misma habitación yen cuanto se podía se marchaba. Yo le pregunté varias veces a mi mujer si había hecho algo yo para que Julio estuviera disgustado conmigo, pero Isabel cambiaba de tema también rápido y me decía que sería el cambio hormonal.

Una de las mañanas que tuve que viajar, un domingo, ya en el aeropuerto a punto de embarcar me llamaron de la empresa para anunciarme que se habia anulado de improviso la reunión que tenía en otro país, y que se había pospuesto una semana. Con un sabor agridulce, medio enfadado por lo que suponía no tener esa reunión y medio contento por recuperar el domingo, tomé un taxi para volver a casa.

Cuando llegué a casa me puse muy nervioso, al abrir la puerta oí fuertes jadeos de mi mujer que eran inconfundibles. Estaba follando, era evidente, la cuestión era…..¿qué quería hacer? ¿Quería pillarlos in franganti y separarme de ella? ¿Quería negarlo y marcharme? Yo la quiero, la quería, nunca habría pensado en que me engañara, nunca habría desconfiado de ella. Estuve unos segundos, que me parecieron minutos, horas, en la entrada de mi casa pensando en qué hacer, aún con las llaves y las maletas agarradas por las manos. Mientras ella jadeaba e imploraba que su amante no parara de taladrarla.

En un arrojo de valentía decidí acercarme a mi cuarto, sin embargo a medida que me acercaba el ruido no venía de él, sino de la habitación de Julio, mi hijo. Fue entonces, antes de llegar, cuando me tranquilicé….sería posible que mi hijo se hubiera llevado a una chica y se la estuviera beneficiando a espaldas de mi mujer y mía. Pero la voz era tan parecida a la de mi mujer….¿estaría follando con una madura?

Cuando más me acercaba más me parecía la voz de mi mujer y más me aterraba el pensamiento de encontrarme a mi mujer follando con otro.

Al llegar, lo más silencioso y lentamente posible, a la habitación de Julio lo que vi me dejó petrificado. Sí, era mi mujer, vestida con ligueros, negras y tapatos de tacón negros a cuatro patas en la cama de mi hijo Julio…..pero era Julio, que se la estaba tirando. Y no la follaba el coño, la follaba el culo, le estaba perforando el ano y ella estaba disfrutando mientras se masturbaba el clítoris y pedía que las embestidas fueran mas fuertes.

En ese momento mi enfado pasó por completo, no tenía rabia, no estaba molesto, estaba cachondo, muy cachondo. Mi poya se puso como una estaca más rápido que nunca…y no sé cómo pasó, pero me comencé a desnudar, como si entrar en la habitación y unirme a la fiesta fuera una buena y razonable idea.

Al notar mi presencia, ya casi totalmente desnudo, ambos pararon en seco, se desengancharon y mi mujer fue a taparse, al igual que mi hijo. Mi mujer iba a decirme, supongo que lo típico, “no es lo que parece”, pero la chisté y les dije:

Seréis cabrones, ya me explicareis luego, pero Julio sigue follando a tu madre. Isabel chúpame la poya mientras tu hijo de destroza el culo.

Se miraron extrañados, como si tanto mi reacción como mis órdenes las tuvieran que consensuar primero.

¿A qué esperáis? Me habéis puesto muy burro.

Solté.

Mi mujer se destapó, se volvió a poner a cuatro y mirando a mi hijo, le dijo:

¿A qué esperas? Haz caso a tu padre.

Así se habla cariño, ahora chupa.

Y vaya si chupó, nunca me la había mamado así en mi vida. No solo porque les envites de mi hijo hacían que sus jadeos con mi verga en su boca fueran de lo más lascivo que había oído desde hace tiempo, ni por el ritmo interrumpido que la follada de mi hijo la obligaba a tener, sino porque parecía que le daba placer chuparme de esta manera el falo.

No quería correrme, quería follarme a mi mujer, pero, en esta ocasión y aprovechando el trío, dije:

Julio, ¿qué te parece si tú te tumbas boca arriba y te follas el coño de tu madre mientras yo la taladro el culo?

¡Genial! – dijo animado mi hijo.

¿Oye yo no tengo voz en esto? – Preguntó Isabel.

¡Si la tienes!, pero ¿me vas a decir que mi idea no te va a gustar?

Me parece cojonuda cariño.

Y así nos dispusimos. Al principio fuimos con cuidado, aunque mi mujer ya tenía el coño dilatado de la follada previa de mi hijo, no sabía si el hecho de que fuéramos dos poyas en sus entrañas la iban a hacer daño, sin embargo vimos enseguida que de daño nada, disfrutaba como una perra. Es más se llegó a correr dos veces antes de que nos corriéramos nosotros. :Sin embargo mi mujer quería que nuestras corridas fueran especiales.

Cuando terminé de correrse por segunda vez, nos pidió que nos corriéramos como en una peli porno, ella arrodillada entre los dos mientras nos pajeaba y mamaba hasta que explotábamos en su cara o boca, y así pasó. Se puso de rodillas y comenzó su faena. Nos miraba a los ojos mientras nos daba placer con sus manos y su boca. Entre lo buena que está, lo excitante de la situación y lo cachondo que estaba yo no pude más y me corrí en toda su boca y parte de la cara. Ella lamió mi rabo hasta dejarlo completamente limpio.

Siguiendo esto mi hijo duró un poco más, luego me enteré el porqué, y después de más trabajo oral que manual de mi mujer, terminó corriéndose en su boca, dado que ella tenía la poya metida, no salió ni una gota del néctar de mi hijo.

Caímos todos rendidos después de que Isabel se tragó la lefa de mi hijo.

En ese momento, recuperando aún el resuello, pregunté cómo había sucedido todo aquello y tanto Isabel como Julio comenzaron a explicarme.

Mi hijo tiene un buen cuerpo de deportista y sus músculos y su piel tersa son muy atractivos para las mujeres. Sobre todo para las de la edad de Isabel, ya que en el gimnasio (vamos todos al mismo club de deporte), una madre que no sabía que Julio era hijo de Isabel y vio a Julio pasar sudoroso cerca de las pesas, la estuvo diciendo que si ella tenía ese cuerpo desnudo a mano la iba a follar hasta que saliera el sol, en ese momento Isabel no dijo nada, pero cuando Julio se acercó a decirle algo, ella en vez de hablar con él como si fuera su hijo lo hizo como si fuera su amante, para presumir de hijo delante de esa mujer del gimnasio, pero sin más ánimo que dejarla petrificada, sin embargo esto a mi hijo le excitó y, aunque luego Isabel le explicó a qué vino su actuación, no dejó de excitarle y, cada vez que veía a esa mujer del gimnasio se acercaba insinuante a su madre e incluso la intentaba rozar y tocar todo lo que podía.

Encajé las piezas y relacioné inmediatamente esta época con la que mi mujer estaba más fogosa que nunca, estaba sobre excitada con el juego de seducción que tenía con mi hijo.

Después de un tiempo así, ella se dio cuenta de que su Julio, nuestro hijo, la excitaba sobre manera y tenía deseos incestuosos con él.

Esa fue la parte en la que tuvo una especie de depresión, por eso no quería ir al gimnasio y no quería salir, por eso no quería decirme qué la pasaba y el sexo se acabó en bastante tiempo.

Finalmente en el gimnasio en uno de esos tonteos que tenía delante de su compañero del gimnasio se decidió a dar un morreo a Julio que este respondió y, cuando llegaron a casa terminaron culminando en sexo.

Además, debido al exceso hormonal de Julio, no paraban de follar. En cuanto estaban a solas follaban como conejos. Esto, unido a que Julio veía mucho porno, daba ideas y nuevos deseos a mi mujer, que me confesaron que terminaban viendo porno juntos y follando o masturbándose de madrugada o antes de que yo llegara muy muy tarde a casa.

Nos duchamos todos, yo expliqué también por qué había regresado a casa, la anulación del viaje por posponer la reunión una semana, que no era intencionada, pero que si lo llega a saber, la habría anulado igualmente.

La conversación caldeo de nuevo el ambiente y volvimos a follar, esta vez, todos desde el principio y no llegando con el espectáculo ya empezado.

Nos tumbamos mi hijo y yo en la cama y mi mujer en medio, a la altura de nuestras rodillas se sentó entre nosotros mirándonos, masturbándonos y comiéndonos la poya a turnos.

Después de un momento de mamadas y pajas, se dio la vuelta enseñándonos sus orificios y pidiendo que no se los dejáramos ni secos ni vacíos. Le concedí el honor a mi hijo, quien comenzó con un cunilingus y unos juegos de manos que hicieron que mi mujer parara más de una vez de chuparnos los nabos para deleitarse de la lengua de su primogénito.

Dejó totalmente de pajearnos para correrse jadeando con la lengua de mi hijo en su coño y los dedos en sus dos agujeros diciendo: “No pares hijo, no pareeees, ahhhhh”.

Aún temblando la tumbé boca arriba, la abrí de piernas y la inserté mi verga que la arrancó un grito de placer. Bombeaba con una furia desconocida y ella intentaba alcanzar a mi hijo para volver a mamarle la verga. Así estuvimos unos minutos hasta que cambiamos las posiciones. Mi mujer quería dar el mismo placer que recibía, se la notaba también con ganas de dar tanta satisfacción como la que estaba sintiendo, pero el propio goce la impedía succionar y pajear con un ritmo continuo.

Decidimos volver a taladrarla a dúo, y nos posicionamos de una forma similar, mi hijo tumbado abajo, mi mujer en medio y yo arriba, sólo que en esta ocasión mi mujer estaría boca arriba en vez de a 4 patas. Ver como goza mi mujer mientras tiene los dos agujeros repletos de carne varonil no tiene comparación con ninguna maravilla que haya podido construir el hombre.

En esta ocasión Isabel llegó a tener 3 orgasmos, en parte culpa mía pues al follarla boca arriba me daba más fácil acceso a masturbarla el clítoris.

Una vez que ella declaró que no podía más, nos sacamos nuestras estacas de sus agujeros y, estando ella acostada, nos situamos a ambos lados de su cara, para que ella nos volviera a mamar hasta que le entregáramos el néctar por el que tanto había luchado. De nuevo acabé yo primero y una vez que estuve limpio fue el turno de mi hijo.

De nuevo nos tuvimos que duchar, pero evidentemente lo hicimos, ducharnos, con mucho gusto.

A estas fiestas de sexo le vinieron muchas muy similares después. En nuestra casa era más sencillo que nos quedáramos el fin de semana follando que no jugando al Monopoly como hacen las familias convencionales.

Julio fue incluyendo fantasías en nuestras reuniones sexuales que mi mujer y yo fuimos descubriendo: dos poyas en el culo o en el coño, fistfucking a mi mujer en los dos agujeros, incluso compramos un dildo de perro y hacíamos que mi mujer lo follara como si de un perro real se tratara (vimos varios vídeos de zoofilia que excitaron a mi mujer, pero no tanto como para hacerlo con un perro realmente).

Una de las fantasías que teníamos regularmente es que terminaba follándose a varios amigos de mi hijo, ya que Julio nos había dicho que a varios de ellos les había oído decir que se tirarían a Isabel si pudieran. Así que mientras nos la follábamos ella masturbaba y chupaba consoladores como si de una orgía real se tratara.

Y pasó y pasó el tiempo, y seguimos follando como locos, hasta que un día me informaron en la empresa que me destinaban a otro país. Era una buena noticia ya que no sólo mi posición dentro de la empresa subía, sino que también lo hacía mi sueldo.

Cuando comenté la noticia en casa, con su consiguiente lado negativo (dejar amistades y confort en España para ir a otro país nuevo y conocer sitios y gente nueva), decidimos dar unas fiestas para despedirnos de los familiares, los amigos de nuestro hijo y los de Isabel y míos. En ese momento, Julio me dijo:

Nos iremos de España en breve ¿verdad?

Sí, dos días después de la fiesta con tus amigos, ¿por qué? – Pregunté yo.

¿Y si hacemos una fiesta realmente especial? Una que no olvidaremos nunca. – Propuso-

Perdona hijo, no te sigo. Espero que no hables de nada ilegal por que… – comenzó a decir Isabel.

No mamá – interrumpió mi hijo – no es ilegal….no te he propuesto antes esto porque sabíamos que al día siguiente tendría que ver la cara de mis amigos y tú también les verías, pero si ya no les vamos a volver a ver, ¿por qué no hacemos la orgía que has deseado hace tiempo con mis amigos? Eso sí, sólo con 5 que son con los que tengo confianza, el resto ni de coña.

¡Vaya! ¡Qué idea! – Dije asombrado.

Pues…..no sé hijo. Que como fantasía está bien y es fácil, pero…. – decía entrecortada Isabel.

¡Venga mami, si sé que lo estás deseando y total, nos iremos de aquí poco después! No te quedes sin haberlo probado habiendo tenido la posibilidad.

Parece que esto nos convenció a todos. Lo que haríamos serían cuatro fiestas, una con los amigos de mi mujer y los míos, otra con la familia, otra con los amigos de mi hijo y una fiesta con los chicos que citó él, los 5 amigos más especiales. En esta fiesta mi mujer vestiría muy provocativa para no dejar espacio a la duda.

¿Que cómo vistió? Vestido negro con escote profundo y espalda abierta, falta del vestido muy corta y apertura lateral, liguero con medias negras y tacones (taconazos más bien), de color negro también. Cuando llegaron los amigos de mi hijo (Luis, Guillermo, Juan, Marcos y Sergio), no pararon de mirar a Isabel todo el rato.

El principio de la fiesta fue igual que las fiestas anteriores, al fin y al cabo en realidad mi hijo quería despedirse de sus mejores amigos y estuvieron charlando y compartiendo recuerdos del tiempo que habían estado juntos. Todo esto sin parar de mirar a mi mujer cuando estaba al alcance de su vista. La miraban embobados, con total descaro y noté que cuando mi hijo no estaba con ellos, estos cuchicheaban mirando en dirección a Isabel, con evidentes referencias a lo buena que está mi esposa.

Les dejamos un momento solos, mirando desde la parte de arriba y lo que hizo mi hijo les dejó un poco a cuadros, les dijo que se se sentaran y que ya que no iban a estar más juntos que vieran con él la última peli porno que verían juntos:

(Sergio) Pero tronco, tus padres están por aquí.

(Julio) No os preocupéis de mis padres, es mi fiesta tíos, no seáis aguafiestas.

(Marcos) Ya tío, pero si aparecen tus padres, menudo palo colega.

(Julio) No va a pasar nada relajaos un poco, coño.

Y entonces mi hijo puso la TV y buscó en los canales de la tele los canales porno. Entre ellos buscó uno concreto, el de GangBang a MILF, o lo que es lo mismo, orgía con una madura. En la pantalla aparecía ya en plena acción una mujer de entre 45/50 años, muy muy bien llevados, entre 5 chicos que estaban dentro suyo y rodeándola: uno en su culo, otro en su coño, uno a la izquierda, otro a la derecha y uno enfrente. Y ella daba placer a todos y viceversa.

Esa escena hizo que mi mujer se me acercara, mientras espiábamos a los chicos, me agarrara el paquete y me susurrara a la oreja: “Joder qué caliente me estoy poniendo ya, no sé si voy a aguantar más sin meterme algo en el coño.”

Según decía esto, veo que Julio se sienta en el sofá, se baja los pantalones, se quita el slip y se agarra su verga.

Todos sus amigos le dicen al unísono, “¡pero tío, que como te vean tus padres te matan, qué haces tronco!”, a lo que él respondió:

Os queréis sentar y agarraros la minga ya coño, que no va a pasar nada malo….mira a la tía esa, ¿no os molaría que nos pasara eso?

(Guille) Claro tío – y acto reflejo hizo lo mismo que Julio, se sentó, se quitó los bajos y se agarró el mandingo para darle acción.

(Sergio) Qué cabrones, pues si nos pillan que nos pillen a todos pero con los huevos vacíos – y se unió al pajeo grupal.

(Marcos) Bueno vale, ya puestos….que nadie diga que soy el nenanza del grupo – y Marcos también se unió.

(Luis) Vale, vale, pero baja el volumen que tampoco hay que tentar a la suerte.

(Juan) ¿Pero y los clinex, dónde nos vamos a correr sin clínex?

Mi mujer no hacía más que jadear en mi oreja y sobarme el paquete mientras les veía y decía: “pero mira qué tamaño tienen esas poyas y qué duras están deseando que me las coma y me llenen mis agujeros”.

La verdad es que estaba a punto de caer en la tentación de follarme a mi mujer ahí mismo sin más miramientos, pero éso habría arruinado la fiesta de mi hijo.

En ese momento, con disimulo, mi hijo apagó el televisor y dijo:

(Julio) Mierda, se ha estropeado otra vez, ya van 3 esta semana.

(Guille) No jodas, que mira cómo estoy.

(Marcos) ¿Tú sólo? – dijo señalándose la entrepierna – Julio tío, vámonos todos a mi casa que estoy solo esta noche y ponemos otra que tengo de MILF’s.

(Julio) No, tengo otra idea mejor, ya veréis cómo os gusta más. Vosotros tranquilos. ¡Mamaaaaa!

(Luis) ¡Pero tío, te has vuelto loco!

Y todos empezaron a subirse de mala manera los pantalones.

Mi mujer, que se había quitado el vestido pero se había quedado con el sostén, el tanga, los ligueros y los tacones, se apresuró al salón.

(Isabel) ¿Qué pasa hijo?

(Julio) Que se ha estropeado la tele otra vez y estábamos en medio de algo que se va a quedar a medias y nos dolerán luego los huevos mamá.

Todos había dejado de intentar subirse los pantalones y se quedaron boquiabiertos contemplando el escultural y sexy cuerpo de mi mujer. Éso hizo que sus falos volvieran a endurecerse lo que no estaba en los escritos.

(Isabel) Oh, pobres. ¿Queréis que os ayude con lo vuestro?

(Todos) SIIIIIIII

(Isabel) de acuerdo, desnudaos y sentaos en el sofá.

Así hicieron y más de uno se agarró el pene y siguió masturbándose, a lo que mi mujer dijo.

(Isabel) No, no….ahora eso es cosa mía, vuestras manos quietas.

Mi mujer de rodillas frente a ellos fue mamando de uno en uno, o si se ponía entre dos se turnaba con las manos y la boca. Procuró no estar mucho tiempo con cada uno, para que todos tuvieran un poco de su maestría mamadora y para que no eyacularan antes de tiempo, sin embargo cuando Guille vió que también se la chupó a Julio, nuestro hijo, no pudo contenerse más y se corrió en la mano de Isabel. Ella, no paró de pajearle mientras se corría y le miraba con ojos zalameros y cuando el glande de Guille escupió la última gota, Isabel le dijo suavemente mientras se lamía la mano:

(Isabel) eres un chico muy malo Guille, ¿crees que ahora podrías follarme si te has corrido?

(Guille) SIIIIIII. – Contestó, y lo hizo sin que su verga se viniera abajo en ningún momento, se mantuvo dura todo el rato.

(Isabel) Así me gusta, ahora ¿por qué no me chupáis el coño y el culo de uno en uno como yo os lo he hecho a vosotros para que me la podáis meter todos?

Mientras Isabel se sentaba en el sofá yo me quité también la ropa y me acerqué al salón. Todos hacían cola para chuparla el coño y yo acerqué mi falo a su boca y le dije: “Quiero que te corras con mi poya en la boca”, a lo que ella comenzó una de sus mamadas más brutales que yo recuerdo, cuanto más excitada está, mejor la chupa.

Tuvo un orgasmo con cada uno de ellos, la metieron dedos en el culo y en el coño, sin embargo mi hijo se llevó el premio, le metió 3 dedos en el culo y cuatro en el coño mientras yo la acariciaba el clítoris y se volvió a correr. Aquí yo ya no pude más y me corrí en su boca.

Me aparté un momento para dejar paso “a la juventud”, y Julio fue dirigiendo a mi mujer y a sus amigos. Primero le fueron follando el coño mientras ella chupaba las pollas como en la película, tenía chavales a izquierda, derecha y delante de ella. Después de una ronda así, en la que creo que se corrió 2 veces, empezaron a follarle el culo. A esta ronda me uní yo de nuevo.

Ella no paraba de jadear, aún con pollas en la boca, pedía más y más.

Aquí hubo dos bajas, Marcos y Luis terminaron corriéndose en las manos y en la cara de Isabel, quien con sumo gusto se tragó toda la lefa que encontró por su cara y manos.

Entonces llegó el turno de las DP. Segio se sentó primero, después mi mujer a cuatro, y luego Julio. Delante y a los costados de mi mujer estábamos Juan, Guillermo y yo, a quién nos ofrecía su boca y manos, aunque Sergio y Julio la estaban dando tanto placer que se olvidaba de nosotros con bastante frecuencia.

Cambiamos y fuimos rotando para disfrutar todos un poco de los orificios de mi mujer. Ella se volvió a correr otras cuantas veces, yo ya perdí la cuenta. En ese momento Marcos y Luis quisieron volver a apuntarse de nuevo, así que a Julio y a mi se nos ocurrió que podíamos penetrarle dos el culo y otros dos el coño mientras que otro estaba en su boca. Isabel se puso de lado en el sofá, Luis la penetró el coño estando frente a ella, Marcos también, pero de pie, Julio y yo el culo, mientras que Juan, Guille y Sergio disfrutaban de placeres orales y manuales.

Comenzamos la penetración despacio por si pudiera ser doloroso al principio, pero no lo fue en absoluto, es más, creo que hasta habría cabido una tercera poya en cada agujero.

Juan y Sergio se corrieron en la cara de Isabel, al sacar Marcos la poya para correrse en las tetas de Isabel a ella le sobrevino otro orgasmo, que notamos Julio, Luis y yo en la compulsión de sus esfínteres. Esto hizo que Luis se corriera en el coño de Isabel.

Exhaustos los chicos terminaron de ver como Julio y yo la taladrábamos el culo a dúo hasta que ella nos pidió parar ya que no podía más. Sacamos nuestras poyas y nos pajeamos cerca de sus tetas para corrernos en esos dos grandes monumentos que tiene mi mujer.

Después de recomponernos les explicamos que lo teníamos pensado exclusivamente para esa noche de esa forma debido al viaje y que aunque nunca más se repetiría nos habría gustado que así fuera.

Sin embargo, lo que no sabríamos ni Isabel ni Julio ni yo era que esa noche nos enganchó a todos y que no fue el único gangbang que mi mujer practicó en el nuevo país donde nos destinaron.

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